Vínculo

Escenas extras #2

Contenidos

Lo que sigue es lo que son capaces de recordar, de esos cinco días terribles.

(Acantha-27, esta es mi escena extra preferida)

· Día 178, jueves 25 de marzo hasta el día 183, martes 30 de marzo. Varios Puntos de vista. "Los recuerdos de Draco no eran ni de cerca, lo nebulosos que desearía que fueran, de modo que pensó en borrárselos."

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Día 178, jueves 25 de marzo al día 183, martes 30 de marzo

Lo último que Harry recordaba era que estaban en la cena y se reían de algo que había dicho Seamus. Se hallaban en la mesa de Gryffindor en la tercera comida desde que volvieron a casarse. Harry dejó de preocuparse porque Draco se hubiera quedado sin amigos y sin Casa. No tenía sentido hablar más el tema. Su suerte estaba echada con Harry y sus amigos (no tenía sentido fingir otra cosa). Draco no era terriblemente amigable con ningún Gryffindor, pero, así estaba bien. Todavía no habían oído nada de su padre, y seguían esperando lo inevitable en la forma de un titular en El Profeta, era comprensible que Draco no quisiera hablar mucho en este momento.

Seamus acababa de rematar su chiste de la vieja, el hipogrifo y la selkie. Harry rio y giró hacia Draco, justo a tiempo para observar un brillo casi divertido en sus ojos, antes de que, repentinamente, ahogara un grito y apoyara una mano en el pecho y dejara caer el vaso de jugo de calabaza. Harry sintió la conmoción, le tomó la mano e instintivamente lo atrajo hacia su cuerpo, como si pudiera tomar el dolor físicamente y transferirlo para sí mismo.

La marca de Draco.

El último recuerdo de Draco fue que el jugo de calabaza estaba tibio y que pensó –enojado-, que los elfos domésticos de los Malfoy jamás permitirían que el jugo se entibiara. O tal vez era que, por décima vez, notó lo raro que le resultaba que aunque no perteneciera a la mesa de Gryffindor, se sentía mucho más relajado aquí que durante las tres semanas en las que se sintió un paria en Slytherin. Tenía la sensación de que la larga pesadilla de exclusión y niebla que comenzó el día en que su padre lo desheredó, finalmente, comenzaba a disiparse.

Y entonces, un estallido de llamas, llamas que salían de la marca que tenía grabada como un sello de propiedad sobre el pecho, desde que su padre la puso allí.

Hermione recordaba que le preocupaba el examen de Aritmancia del día siguiente, y de pronto, Malfoy gimió, un vaso se rompió en el piso y Harry se movió a la velocidad del rayo para sostenerlo. Malfoy tenía los ojos cerrados fuertemente y se acercó con la mano en el pecho, en busca de los brazos de Harry que lo rodearon.

¡Ay, Dios mío!

¡Mierda!

¡Malfoy!

¿Qué…?

¡Draco!

Alrededor de la mesa, las caras palidecieron, en el comedor se oyó un zumbido y los Profesores se levantaron, del mismo modo que aquel lejano día en que ambos se desmayaron, excepto que esta vez, Snape y McGonagall corrieron hacia la misma mesa y ninguno de los chicos estaba inconsciente. Snape se veía furioso y asqueado por partes iguales, masajeándose inconscientemente el antebrazo. Ninguno de los dos podía tocar a los chicos, por lo reciente del vínculo. Harry murmuraba palabras rápidas a Malfoy, y el rubio apoyó la frente contra la de Harry, tenía el cuerpo rígido, los ojos cerrados fuertemente y respiraba con dificultad.

Los recuerdos de Harry de los cinco días que siguieron, misericordiosamente, estaban poco claros, y él deseaba que los de Draco estuvieran aún más borrosos. Los efectos de la marca pasaban, de una irritación a un dolor sordo, y de allí a una agonía desgarradora que dejaba a Draco incapaz de hacer otra cosa que yacer tembloroso en los brazos de Harry, y realmente no quería recordarlo.

Los recuerdos de Draco no eran ni de cerca, lo nebulosos que desearía que fueran, de modo que pensó en borrárselos.

Harry recordaba que había deseado, muchas, muchas veces, con desesperación, no haber dejado que Draco retomara el vínculo, deseó que hubiesen esperado un poco más, hasta que los sanadores hallaran alguna manera de ayudarle sin poner en peligro a Draco. Recordaba su miedo a preguntarle a Draco si se arrepentía de su decisión y recordaba su propio silencio como muestra llana de sentido común, porque no importaba si Draco se arrepentía o no, la decisión ya estaba tomada y no había vuelta atrás.

Draco sabía que Harry tenía miedo de preguntarle, y le agradecía que no lo hiciera.

Hermione recordaba sentirse asqueada, más que nada, porque todos los profesores, los alumnos, los Sanadores y los Aurores, revoloteaban alrededor o se quedaban parados inútilmente, viendo sufrir a Malfoy, y ni uno solo sugirió jamás que regresara con su padre. Ninguno confiaba en que Lucius Malfoy no asesinara a su único hijo o lo entregara a Voldemort. Quien más se acercó al tema, fue un Auror que comentó lo frustrante que era que todos estuvieran volviéndose locos, tratando de localizar a Lucius, cuando sabían que si Draco aceptara su llamado, inmediatamente podría llevarlos al lugar donde se hallara.

Pansy recordaba que comenzó a trabajar en la creación de un maleficio para lanzarle a Lucius. Tenía que contener mucho dolor, físico y emocional. No pudo terminarla, pero conservó las notas; y con frecuencia, cuando recordaba los rasgos cenicientos de Draco y el modo en que el cabello empapado en sudor se le pegaba a la frente mientras Potter lo sostenía en los peores momentos, se ponía a darle otras vueltas a la maldición.

Ambos, Pansy y Snape -más algunos Slytherin- recordaban la amargura que les producía saber que la única razón por la que los Aurores buscaban frenéticamente a Lucius era porque el sufrimiento de Draco afectaba a Potter.

Recordaban el día que un Auror comenzó a decir algo sobre 'el chico Malfoy', como tan cariñosamente lo llamaban, llegó solo a decir 'el chico…' y se detuvo. Allí fue cuando se dieron cuenta de que había sido desheredado, otra vez.

Draco no lo recordaba, estaba demasiado ocupado, rezando por la merced de perder la conciencia.

Unos pocos minutos después, Draco se arrancó del dedo el anillo de sello. Harry y Draco recordaban el relámpago de magia sin varita que lo destrozó, haciendo volar los pedazos calientes por todas partes. Ambos recordaban que una de las sábanas de Madam Pomfrey se prendió fuego, cuando hizo contacto con uno de los pedazos. Pero, Draco no recordaba que ambos lanzaron el hechizo, Harry sí.

Snape, Blaise y Pansy, recordaban cómo, por un rato -después de eso-, para los Aurores, Draco fue 'el esposo de Potter.' Hasta que, en un punto, el Niño de Oro oyó a uno y casi le produjo un ataque cardíaco, porque giró rápidamente y la enfrentó con ira, escupiéndole una diatriba extensa y llena de insultos que terminó con: '¡Y su nombre es DRACO!"

Snape recordaba que, posiblemente, esa fue la única vez que sintió algo positivo hacia Potter.

Pansy recordaba que Draco no escuchó nada de todo eso.

Blaise supo que ese fue el momento en que decidió dónde poner su voto. No porque fuera romántico que el querido y heroico Harry Potter defendiera a su esposo, sino porque la furiosa e involuntaria magia de Potter sacudió las camas de la Enfermería, apagó un par de velas, quebró un frasco y asustó como la misma mierda a la Auror hipócrita –y también a Blaise, en verdad-, y Potter ni siquiera notó que lo hacía.

Blaise decidió que Potter daba miedo como la puta madre, y que, tal vez no se trataba solo de suerte de tonto, todas esas veces que venció al Señor Oscuro.

Neville recordaba que durante uno de los intervalos en los que Malfoy se sintió relativamente bien, jugó Rummy de dragón con él, mientras Harry dormía, exhausto por haber estado despierto toda la noche. En un momento, Malfoy dio un respingo y contuvo la respiración; Neville le preguntó si debería despertar a Harry, y Malfoy negó, con impaciencia.

-Déjalo dormir-. Dijo, cortante, mezclando las cartas. –Puedo lidiar con esto yo solo. Estoy seguro de que ya lo voy a despertar gritando dentro de una hora, más o menos-. Y Neville se sintió como siempre lo hacía sentir Malfoy: como un idiota inútil balbuceante.

Luego, se tranquilizó a sí mismo, tal vez no era tan inútil si podía hacer que Malfoy actuara como Malfoy, a pesar de lo que sucedía. Ganaría la próxima ronda.

Harry recordaba que, posiblemente el tercer día, Draco lo atrajo hacia sí, lo besó y comenzó a sacarle el suéter. Le dijo, con voz ahogada. –Hazme una mamada, un polvo, ¡joder! no me importa lo que me hagas, pero, por favor, dame otra cosa en que pensar-. Harry no dudó en usar el traslador a su cuarto, sin siquiera molestarse en avisarles a Ron ni a los dos sorprendidos Aurores que los acompañaban en la sala común. Cerró la puerta con fuerza, con magia sin varita, empujó a Draco hacia la cama y procedió a hacerle absolutamente todo lo que Draco quiso que le hiciera. Recordaba que Draco sintió dolor todo el tiempo, que fueron bruscos, que Draco no se molestó en prepararlo antes de penetrarlo, y dolió y le importó muy poco, y lo alentó para que siguiera. Recordaba lo bueno que fue sentir que estaba con Draco mientras pudiera pensar en algo más que el dolor, aunque fuesen apenas unos momentos.

Draco solamente recordaba la sensación fresca y tranquilizadora de tener a Harry debajo de su cuerpo, la brillantez del orgasmo, el breve descanso del dolor.

Ambos recordaban que Pomfrey le quitó la varita a Malfoy, en uno de los momentos lúcidos del cuarto día. Solamente Harry recordaba a Pomfrey, a Hermione y a un par de miembros de la Orden, susurrando sobre darle a Draco algún tipo de poción para mermar su magia, porque el control de sus emociones se tornaba más y más frágil, y su magia comenzaba a manifestarse repentinamente y aumentaba en destructividad. Afortunadamente, Snape fue capaz de convencerlos de seguir tratando de contener la magia de Draco de modo seguro. Les informó que si bien la poción podía resultar en un menor riesgo para los demás, privaría a Draco de sus defensas contra los efectos de la marca.

Hermione recordaba que un Sanador le preguntó a Snape si él tenía idea de cómo ayudar a Malfoy. Snape habló casi por una hora sobre la Marca Tenebrosa, respondiendo a todas las preguntas que le hizo el Sanador, y terminó llenando varios pergaminos con el tema, mucha de esa información estaba fundada en experiencias de primera mano. También recordaba que ni siquiera se inmutó cuando la vio leyendo los pergaminos.

Todos recordaban, agradecidos, los breves intervalos -cuando el tormento cesaba-. Algunos suponían que se debía a que Lucius, probablemente, dormía. El resto eran a causa de los varios hechizos y pociones que bloqueaban y contrarrestaban los efectos de la marca por un rato, ninguno de ellos fue efectivos por mucho tiempo-. Todos se dieron cuenta, desde el comienzo, que Lucius -inteligente e inventivo como siempre-, había mejorado el diseño original de Voldemort. De hecho, Lucius tenía el poder de volver loco a Draco, literalmente –mucho más rápido de lo esperado-. Y, con el vínculo entre Draco y Harry, era posible que Harry se viera arrastrado por la locura de Draco o su eventual suicidio. La posibilidad de que ese fuera el plan originario, fue discutida en voz baja entre los Aurores, sin embargo, ninguno fue lo suficientemente estúpido como para mencionar esa teoría frente a Draco, o al mismo Harry.

Harry recordaba que, al final, Draco se quebró el cuarto día, y que él fue incapaz de contener sus propias lágrimas. Recordaba que ambos lloraron, agotados, uno en brazos del otro, y que no fue nada catártico, ni un desahogo, ni un alivio, solo un dolor agotador y desesperanzado.

Draco no recordaba mucho sobre una poción que, les advirtieron que 'probablemente ocasionaría regresión, desorientación y pérdida de inhibiciones', y una parva de otros efectos adversos. No recordaba haber aceptado tomarla, porque no lo hizo. A esas alturas, no estaba en condiciones de consentir o rehusar ningún tipo de tratamiento, era Harry quien tomaba las decisiones. Recordaba que el mundo había dejado de ser duro, que dijo un montón de cosas y que Harry estuvo a su lado.

Harry recordaba todos los balbuceos de Draco, sus ojos vidriosos y su voz muy suave.

-Te amo, ¿sabes? Por supuesto que sabes. No sé cuándo pasó. Mi padre se pondrá furioso-. Parpadeó. –Espera, ¿lo descubrió, verdad?

-Sí, lo hizo.

-Mmm, bastardo miserable. ¿Sabes que siempre quise ser como él? Era tan fuerte. Era amable, también, a veces. ¿Sabes que me regaló un dragón bebé cuando era niño? Y acostumbraba a llevarme a volar cuando era pequeño. Pero igual, era un bastardo.

-Lo sé, Draco.

-Te amo.

-Mm…yo también te amo, Draco.

-¿Sabes que yo creía que eras un pendejo? No, lo creía de verdad.

-Te creo.

-Pero el jodido hechizo del vínculo es poderoso, ¿no? ¿Puedo tomar agua?

-Seguro.

-Gracias. Me sigue doliendo. ¿Por qué haría eso? Si alguna vez tengo hijos no voy a ser como él. Solamente deberán ser respetuosos. ¿Alguna vez deseaste conocer a tus padres?

-Sí.

-Yo no tengo padres, ya no. No creo que mi mamá vaya contra mi padre-. Frunció el ceño, de pronto. –Mierda. Tú eres la única familia que tengo.

-Tú también eres la única familia que tengo-. Dijo Harry, sonriendo levemente.

-Entonces, está bien. No sé cuándo me enamoré de ti. Estaba tan enojado contigo esa vez, cuando nos suspendieron.

-¿Porque te habías enamorado?

-Bueno, no, pero empezaste a gustarme y eso me enojó. De veras, siento mucho que los periódicos dijeran que eras un abusador. ¿Y tú, cuándo?

-¿Cuándo qué?

-Te enamoraste.

-Ah…mm, no estoy seguro-. Hubo una pausa incómoda que Draco no pareció notar. –Mm, no sé, cerca de cuando dormimos juntos la primera vez, creo.

-Guau, hace mucho tiempo. La marca me duele.

-Lo sé.

-De verdad, me duele.

-Lo sé.

-Jodido bastardo-. Frunció el ceño. -¿Puedes hacer que se detenga?

Harry suspiró. -No. Lo siendo.

-Pero puedes hacer otras. Eres poderoso de verdad. ¿Por qué no puedes detenerlo?

Harry cerró los ojos y abrazó más a Draco.

-Stá bien. No importa. Ey, no te pongas así. ¿Crees que puedo ir a volar?

-N-no, Draco, estás…puedes perder el control y caer…

-Sí, supongo que sí. Pero una rana de chocolate sería bueno. Merlín, ¿qué tengo, doce años? Whiskey de fuego.

Ninguno de ellos recordaba la última vez que la tortura se detuvo, porque había pasado tantas veces que se detenía y regresaba, y a veces más cruenta que antes. Draco recordaba haber cerrado los ojos para dormir, sabiendo que lo despertaría el dolor cuando retornara. Supuso que estaban en la sala común de Gryffindor. Lo que sí recordaba, definitivamente, era haberse despertado diez horas más tarde en el dormitorio de Gryffindor, por hambre, no por dolor. Harry seguía dormido a su lado, cargaba ojeras y una barba de tres días. La mayoría de los chicos de Gryffindor todavía dormían. Granger dormía, acurrucada en un sillón junto a la cama, abrazando un libro. Weasley le acariciaba la espalda, con aire ausente. Al mirar en dirección a Draco, automáticamente quiso levantarse para llamar a la Sanadora, y entonces, registró que Draco no parecía dolorido.

-¿Estás bien?- Preguntó, con voz áspera.

Draco pensó, por un momento. –Sí-. Dijo, y dio un respingo por lo ronca que tenía la voz.

Ron recordaba que los otros chicos se despertaron, uno por uno. Seamus, mirando a Malfoy con ojos adormilados, dijo algo así como: '¿Crees que habrá terminado, de verdad? ¿Se habrá dado por vencido? ¿Lo habrán encontrado los Aurores?'

También recordaba que Dean dijo, con desacostumbrada falta de tacto: '¿Tal vez está muer-?', antes que Neville lo codeara.

-Quisiera tener tanta suerte-. Murmuró Malfoy, amargamente. –Si lo está, ojalá que se pudra en el infierno.

Ninguno de los chicos supo quéresponder a eso. Harry no dijo nada, solo se masajeó la barbilla, pensativo, luego convocó sus toallas, jabones y poción afeitadora, y tironeó del brazo de Malfoy, señalándole el baño.

Ron aún se estremecía al recordar el odio en la voz de Malfoy, cuando deseó que su padre estuviese muerto. No podía obligarse a censurarlo.

Draco no dijo nada cuando le explicaron que Lucius no fue arrestado ni asesinado por los Aurores, tampoco cuando dijeron que había dejado a Voldemort y estaba oculto. No dijo si creía que Lucius, finalmente se había acordado que un padre debe amar a su hijo, o si creía que fueron otras las razones por las que abandonó su lucha de media vida. Draco tampoco admitió que aún le preocupaba que regresara la tortura.

Harry estaba bastante seguro de que todo eso era lo que pensaba y sentía Draco; pero, nunca se lo preguntó, y probablemente nunca lo haría. Algunas cosas, no mejoran si se las habla, algunos recuerdos, es mejor que no se recuerden, y algunas heridas, solamente las cura el tiempo.

Ooooooooooo Dulzura Letal, 13 de septiembre de 2.014 ooooooooooo