Este capitulo esta lleno de flashback y esas cosas, pero igual espero que no se pierdan xD también estoy consciente que esta cortito (al menos a lo que acostumbro)

Por Iris

CAP 29: EL ASUNTO DE LAS TRES BRUJAS

"No te preocupes, estaré cerca". Eso le había dicho Arthur, y Manuel no se dio el lujo de comentarle que no era del todo cierto, porque de partida ellos no iban a entrar con él a ese lugar, pero aceptó el gesto en silencio, aunque tenía claro que si algo salía mal se las tendría que arreglar él mismo como pudiera.

Había quedado solo en medio del bosque y ahora debía comenzar a caminar y adentrarse en el territorio de las brujas, luciendo su olor humano y desprendiendo esa energía extra y embotellada que el mago le había dado para que las brujas "no pudieran resistirse".

- Uhm… -Aunque de verdad se sentía incómodo sabiendo que esas mujeres intentarían llevarse su alma, y, aunque a final de cuentas él había aceptado por voluntad propia, no podía ignorar el hecho que Arthur lo estaba poniendo en peligro para su propio beneficio. Esa calidad de "amigo" que se había ganado el hombre hace algún tiempo estaba corriendo el riesgo de caer hasta lo más hondo de su estimación. Por eso sonreía irónicamente mientras continuaba adentrándose. "Que no se pueda confiar en nadie, sobre todo en los hombres… o lo que sean…".

-o-o-o-

"- ¿Por qué necesitas eliminarlas? ¿No están buscando tan solo un niño que comer? Déjalas conseguir lo que quieren y ya se irán solas –Esa había sido otra ocurrencia de Martín para interferir en la conversación que no le estaba agradando en lo más mínimo.

- No habría problema si tan solo se mantuvieran preocupadas en sus asuntos y no interfirieran con los míos, o si tan solo no les fastidiara mi presencia tanto como para atacarme.

- No podes culpar a la gente porque vos no les agradas, es más, deberías estar acostumbrado…

- Ya cállate, Martín –Lo silencio Manuel con tono severo pero mirada indiferente. Estaba analizando cuidadosamente la situación, y le fastidiaba un poco que Martín quisiera opinar sobre todo, no era él quien arriesgaría el pellejo en la tarea pero se quejaba como si lo fuera.

- Manuel, ¿Entendiste lo que harás allá? –Intervino el vampiro mayor tomando su atención.

- Claro que sí…

- ¡Hey! Todavía no acepta nada, no des por hecho que…

- Lo haré… -Dijo alzando un poco la intensidad de su voz. Martín se silenció de inmediato y miró al chico consternado.

- ¿Qué decís…? ¡Manuel! ¡¿De verdad entendés en lo que te estás metiendo, pelotudo de…?!

- ¡Sí, ya lo dije! ¿Crees que soy estúpido? –Volteó ligeramente la cabeza para darle un vistazo rápido a la expresión del rubio. Después volvió a observar a los otros dos, más que nada al vampiro- No es como si debieras, o quisieras preguntármelo Miguel, eres el jefe después de todo…

- Es bueno que entiendas… -Sonrió el muchacho, y Arthur al instante avanzó un paso hacia el chileno.

- Si no quieres, puedes…

- No hace falta que me digas nada, entiendo para qué me quieres en este instante, Arthur… -Lo dijo casi de manera fría y cortante, lo que le sacó una sonrisa a Martín. El inglés se vio consternado por un segundo y después desvió levemente la mirada retrocediendo el paso que había dado hacia el chico.

- Lo llevaremos a cabo en la mañana, prepárate a lo que viene.

Terminó de hablar Miguel y el chileno dio por terminada la conversación, se giró y se marchó sin que nadie se lo dijera. No mostró ningún tipo de exaltación frente a los demás, pero al llegar a la escalera la bajó tan rápido como pudieron sus piernas y corrió a su cuarto como alma que lleva el diablo.

Los tres que se quedaron en el cuarto al irse Manuel volvieron a mirarse. Martín al instante explotó y se fue contra Arthur, lo tomó de la camisa y lo estrelló contra la pared, todo frente a la impávida mirada de Miguel.

- Sos un malnacido –Le habló con voz ronca- Si algo le llega a pasar…

- ¿Qué? ¿Vas a hacer algo? –Su mirada burlona y sus palabras llenas de sarcasmo le dieron como una patada en el estómago- ¿Acaso te permitirás mover un dedo por él esta vez, Martín?

En silencio y mordiéndose los labios lo soltó, golpeó con el puño la pared a un lado de la cara del mago para luego dar media vuelta y dirigirse a la puerta. Estaba por salir cuando Arthur volvió a hablarle.

- Pero no te preocupes, me encargaré de que no le suceda nada –Lo dijo alto para que escuchara, y luego dándole una pizca de ponzoña a cada palabra añadió- Manuel es importante para mí, después de todo…"

-o-o-o-

- No debimos dejarlo solo –Comentó Martín cuando el chileno ya se había alejado hace varios minutos.

- No es que le fueras a servir de mucho, terminarías por perderte allá adentro y las brujas te atacarían. Tendría que preocuparse más de vos que de él…

- Gracias, Sebas… -Respondió irritado.

- ¡Comiencen a moverse chicos! Esto puede ser tan rápido como largo, hay que estar listos, ¡A sus puestos!

- ¡No estamos en la milicia, compadre!

El grupo sacó al instante las alas y emprendieron vuelo para disponerse a rodear el perímetro. Esperarían cerca del sector, montados a los árboles esperando la señal que Manuel les debía dar.

"Esto tiene que salir bien, chilenito".

-o-o-o-

"- ¿No estás nervioso?

- No weon, para nada, ¿Cómo se te ocurre? –Quiso sonar sarcástico y duro, pero le dejó en claro al rubio que sí temía a lo que iba a pasar. Manuel estaba sentado en la cama con las piernas cerca del pecho mirando sus manos que apretaban ansiosamente la tela de la ropa. Martín se acercó al chico y se ubicó a su lado. Había ido a echar una mirada al cuarto del moreno y lo encontró moviéndose de un lado a otro sin poder dormir.

- Podrías haber dicho que no…

- No sé qué tan cierto sea eso, ¿Tú de verdad piensas que sí? –Miró al mayor atentamente.

- Ah, no sé, no… -Bajó los hombros y miró por un segundo hacia el techo. Sintió que Manuel se movía y pronto lo tuvo recostado sobre su hombro izquierdo. Rápidamente lo rodeó con sus brazos y lo acercó a su pecho- Tranquilo…

- ¿Crees que pueda…? Digo, ¿Crees que esto salga bien? –Se acomodó en el hueco de su cuello. Notaba que se estaba comportando como nena pero se sentía muy bien entre los brazos de ese tipo, haya pasado lo que haya pasado antes con ellos.

- Pues, tenes mucha suerte, pibito, seguro estarás bien…

-… me comerán al pilpil entonces –Comentó y ambos terminaron riendo.

- Es la otra opción, sí… -Martín besó su frente y acarició su cabello antes de marcharse."

-o-o-o-

Ya le estaban sudando las manos por la angustia de esperar a las señoras que aún no se dignaban a aparecer. Llevaba caminando cerca de dos horas y todavía no se topaba con nadie. "¿Estarán siguiéndome? ¿O están esperando que caiga en alguna trampa puesta por aquí?". Comenzó a mordisquear su labio inferior y a mirar a los árboles. "Están allí, lejos, pero siguen allí". Se repetía para calmar la ansiedad que subió por su estómago, porque el hecho de no verlos y saber que ya se había apartado bastante del punto de partida aumentaba su inquietud. "Saldrá bien, todo saldrá bien".

¡Crack!

Escuchó una rama quebrándose a su espalda y se detuvo de inmediato. Luego de un segundo percibió el sonido de alguien respirando a su espalda. Se giró y el corazón le dio un salto al ver a tres mujeres ataviadas con vestidos largos y oscuros, paradas siguiendo una misma línea y a una distancia similar una de otra asemejándose a la distribución del bosque de pinos a sus espaldas. Quiso salir corriendo en ese mismo instante.

- Ho… hola, señoras, ¿Pueden…? –Comenzó con la voz torpe y temblorosa.

- ¿Estás perdido, pequeño? –La mujer del medio se acercó a él. Dio un paso atrás por instinto.

- Eh, no sé… digo, sí… -De un momento a otro se vio rodeado por las tres brujas, dos de ellas rondaban cerca de su espalda y la tercera lo tomó del mentón e hizo que la mirara directamente a los ojos. "Muy bien, ya empieza".

-o-o-o-

"- En cuanto te encuentres con ellas comenzaran los conjuros, Manuel. El problema es que ni siquiera sentirás cuando caigan sobre ti –Arthur lo había apartado un poco para hablarle de aquello sin que los demás escucharan. Ya estaban en el bosque, a varios metros del sector protegido.

- ¿Qué voy a hacer entonces? Se darán cuenta que…

- Tranquilo, al menos en estas situaciones lo conjuros que usamos son comunes y conocidos. En cuanto consigan que las mires directamente a los ojos te lanzarán un conjuro de obediencia, debes responder todo lo que te pregunten y obedecer cada orden. Se supone que eres casi un títere así que crees en todo lo que dicen, sonríeles y controla cualquier muestra de asombro o de temor, ¿De acuerdo?

- Claro, seré un zombi, lo tengo…"

-o-o-o-

- ¿Cuál es tu nombre, jovencito?

- José Manuel… -Intentó usar la voz más monótona que poseía y ocultar el temblor de sus manos. Una de las brujas a su espalda se acercó por detrás y le habló al oído.

- ¿Y cuántos años tienes, cariño?

- Diecisiete.

Las mujeres sonrieron satisfechas mirando de pies a cabeza al joven que habían atrapado, rebosaba de energía a pesar de estar en la fecha límite y había entrado por su propios pies dentro de su territorio, nunca creyeron que les resultaría tan fácil obtener una empresa.

- Ven con nosotras cielo, te daremos un poco de comida, debes estar cansado –La bruja que supuestamente lo tenía encantado le tendió la mano e inmediatamente la tomó mientras le sonreía tímidamente. Caminó tranquilo tomado sujeto de la bruja con expresión más dulce, las otras dos iban a sus costados encerrándolo entre sus cuerpos.

"Esto tiene que salir bien".

-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O -o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o- O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O- o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-

- ¿Por qué no nos comentaste antes lo que iba a pasar hoy, Miguel? ¡No es lindo que te digan de pronto que tienes que trabajar! –Se quejó María por todos los demás a su espalda.

- ¿Qué? ¿Acaso tenían planes para esta tarde? –Cuestionó con burla el mandamás y su clan no le respondió nada, aunque los hayan tenido no importaba y lo sabían.

- Entonces, ¿El chileno está listo? –Julio fue el primero en salir de ese humor de perros que atacó a todos cuando se enteraron de los planes de Miguel. Ese día iba a salir, obviamente a juntarse con Daniel, pero aunque fuera el más molesto con la situación sabía que debía controlarse mejor para que el mayor ni se pensara que tenía otra cita.

- Aún no, pero ya bajará, Arthur fue con él.

- Ah, claro, en tres segundos estarán aquí…

Todos rieron excepto Martín que en ese instante iba entrando. Se quedó quieto en el umbral mirando a los presentes percatándose pronto que en efecto el chileno no se encontraba allí. Como era de esperarse se molestó ante la idea que esos dos estuvieran juntos, y solos, por ende retrocedió sigilosamente al notar que nadie había reparado en su llegada. Encaminó sus pasos a la escalera y se dirigió a la habitación del joven sin pensarlo.

"Le patearé el culo si le está haciendo algo".

Abrió la puerta en cuanto el pomo estuvo a su alcance y entró. Pudo ver a Manuel bebiendo algo de un frasco de vidrio que seguramente le dio Arthur.

- ¡¿Qué le diste ahora?!

- ¡Pfff! ¡Cof! ¡Cof!

- ¿Es que no puedes dejar de molestar? –Preguntó el brujo ya bastante irritado.

- ¡Weon! ¡cof! ¡¿Querí matarme, gil de mierda?!

- … perdoná, es un reflejo –Se excusó y prefirió no pelear más. Con unos cuantos pasos estuvo al lado del chileno mirando atentamente el frasquito que este tenía en sus manos- ¿Qué es eso?

- ¿Qué, ahora quieres un poco? –Hizo como si le fuera a tirar el contenido en la cara.

- I'm sorry, Argentinean, but it isn't for you.

- Ni que quisiera comer algo que tú cocinaras, cejón.

"Estúpido". Pensaron ambos rubios mientras el moreno terminaba de tomar el líquido, hecho esto miró al vampiro- ¿Miguel ya quiere irse? –El otro se encogió de hombros diciendo "Qué sé yo" y entonces Manuel frunció el ceño- ¿Entonces pa qué subiste? ¿A puro hinchar las pelotas?

- ¡Ash! Cerrá esa boquita y move el culo, pibe, ya terminaron, ¿No?… -Tomó la mano de Manuel y lo arrastró fuera de la habitación.

- Como si eso te fuera a importar… -Susurró el chileno sin esperar que lo escucharan. Arthur los siguió en silencio y en pocos minutos el clan completo estaba reunido en la sala principal. A Manuel le sorprendió un poco que todos estuvieran allí listos para partir- Pensé que haría esto solo… -Les comentó en cuanto estuvieron en los jardines dispuestos a volar.

- Técnicamente así será. Nosotros no entraremos a su territorio, pero estaremos en los alrededores esperando tu señal… –Mientras Miguel hablaba, Arthur se acercó a él.

- Cuando estés dentro de su escondite busca un lugar con fuego y arroja el polvo que hay aquí –Le mostró una pequeña bolsita de tela que escondió en el bolsillo de su pantalón- Hazlo lo más rápido que puedas, aunque tendrán que preparar algunas cosas para el rito no se tomarán mucho tiempo en intentar matarte.

Su espalda tiritó ante las últimas palabras dichas por el mago- Lo más rápido que pueda, entendido…

- ¡Muy bien, vámonos! –Ordenó Miguel y el resto preparó sus alas y el mago su escoba.

- Vamos, Manuel –Arthur y Martín, ambos al mismo tiempo tocaron un hombro distinto del chileno, dispuestos a llevarlo con ellos, el vampiro en sus brazos y el brujo en la escoba. Al instante se miraron fríamente y con ganas de ahorcarse mutuamente.

- Manu viene conmigo, pelotudo, lo tirarás con ese palo viejo…

- No lo creo, ha viajado conmigo muchas veces y lo ha hecho perfecto…

- Si va con vos podría impregnarse con algo que las brujas puedan reconocer como rastro de magia, y todo se iría a la mierda…

- Y si va contigo sentirán tu olor a cadáver putrefacto y sangre coagulada y eso tampoco nos conviene…

Iban a seguir discutiendo eternamente, o esa impresión le daban a Manuel con la actitud de bebes que estaban tomando- Ya basta, ¿Quieren?... Arthur es demasiado cuidadoso para que su ropa esté cubierta con pócimas y cosas así, y no creo que alguien que ni siquiera puede sudar tenga alguna posibilidad de oler a podrido… -Comentó rápidamente e intentando dejar a los dos contentos, y funcionó porque ambos sonrieron con arrogancia- … y de todas formas iba a irme con Arthur… -Dijo igual de rápido.

- ¡¿Por qué?! –Reclamó de inmediato el rubio "rechazado".

- ¡Por favor! ¿Para qué gastar más energía llevándome si puedo irme en la escoba, Martín? Hay que ser prácticos, ¿No te parece?

- Pero…

- Bueno, ¿Podemos irnos ya o hay que seguir esperando al trío este? –Habló Julio ya bastante fastidiado con cada uno de ellos. Martín lo fulminó con la mirada al instante, pero poco le importó al pelinegro.

- Todo dicho, vamos entonces –Arthur le extendió la mano al chileno y este se acercó acomodándose atrás de él y abrazándolo por la cintura.

- ¡Ash! Como querás –El argentino alzó vuelo enojado y se adelantó a los demás, durante unos minutos a los chicos les costó darle alcance por la velocidad que llevaba, hasta que pareció calmarse ligeramente y entonces pudieron avanzar todos en conjunto.

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"¡Oh, por dios! Esto va a fracasar, voy a fracasar, me van a desollar en un instante…". Pensaba Manuel con absoluto pesimismo. Su cara estaba tranquila, aunque aún no se decidía si tener la sonrisa de idiota o la mirada de autista. El problema era el resto de su cuerpo, estaba convencido que su corazón latía más rápido de lo normal y sentía el temblor de sus manos al golpearse sus dedos contra sus mismas piernas. "En cualquier momento se van a dar cuenta…". Quería chillar o morderse los labios pero tenía claro que no podía. Y para rematar, pronto vino otra fatal idea a incrementar su angustia. "Se supone que son brujas, entonces… ¿Pueden leer mi mente?". Se le heló la sangre y trastabilló sin quererlo. "No, espera, tranquilo, si lo hicieran, ya estaría con un puñal enterrado… deberían saber lo que quiero hacer…". Tragó saliva. "¡Soy un estúpido! Si no lo sabían ahora saben que quiero hacer algo, ya deja de pensar, van a descubrir que… ¡No! ¡Para! Deja de pensar…".

Frunció levemente el ceño al estar seguro que las mujeres no lo estaban observando directamente. "¿Cómo se supone que deje de pensar? Eso es imposible… no, para, no es verdad, hay que ver a Martín nada más…".Se tragó la carcajada que él mismo se provocó y siguió caminando junto a las tres brujas.

"Ya es tiempo que lleguemos a alguna parte, ¿No creen?... Las señoras deben tener siglos, ¿Cómo es que caminan tanto…?". Borró esa absurda duda de inmediato, si sus amigos no-muertos podían hacerlo nada se los impedía a estas brujas.

Varios minutos después… cuando comenzaban a dolerle la planta de los pies distinguió al fin una cabaña a unos cien metros, metida en el bosque y casi siendo devorada por los arboles, al igual que la casa de Arthur.

"… aunque tendrán que preparar algunas cosas para el rito no se tomarán mucho tiempo en intentar matarte…"

En poco tiempo estuvo entrando por la puerta, lo dejaron cerca de la entrada y allí se quedó mirando todo detenidamente pero siempre con cautela para que ellas no se dieran cuenta.

"… Cuando estés dentro de su escondite busca un lugar con fuego…"

Buscó por toda la sala pero no había nada que sirviera. Maldijo en silencio puesto que no podía moverse de allí para empezar a buscar fuego. "Ellas tienen que llevarme a otro lugar, sino, esto se irá al carajo…".

- Ven aquí, cariño –La bruja que supuestamente lo tenía hechizado le extendía la mano, estaba parada frente a la entrada a otra parte de la casa. Obedientemente avanzó hacia ella y sujetó su mano con una pequeña sonrisa- Te llevaré donde estés más cómodo…

"Seguro…". Avanzó con ella por un largo, angosto y más bien lúgubre pasillo que terminaba en una tosca puerta de madera igual de sombría para hacer juego. Al atravesarla llegaron a lo que debía ser su versión del cuarto de pociones. Decenas de estantes, cientos de frascos y miles de mezclas raras llenaban el espacio y el aire de la habitación, esas cosas pudo ver al pasar rápidamente su vista por el lugar, y para alegría suya, vio en la esquina la chimenea y dentro de ella el caldero con un líquido puesto al FUEGO.

"… y arroja el polvo que hay aquí…"

Automáticamente se tocó el bolsillo sintiendo el bulto de la pequeña bolsita que le dio Arthur. "Muy bien, solo tengo que acercarme y…"

- Ven aquí… -La bruja lo jaló hacia el otro costado de la habitación, dejándolo en una silla que tenía de frente la chimenea y el camino libre de cualquier estante, mesa o silla, pero eso no servía de mucho- Quédate quieto aquí… -No cuando las tres señoras se paseaban incesantemente frente a tus narices cortándote el paso. Sería una estupidez lanzarse a correr en esa situación, lo interceptarían de inmediato.

"¡Diablos!". Tendría que quedarse quieto en el asiento hasta que por esas del bendito Zeus las brujas le abrieran paso dándole la espalda las tres al mismo tiempo.

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"¿Y ahora qué?". Se preguntó Arthur al sentir un aleteo a su espalda. Al girarse pudo ver a Martín que paró a unos metros de él. Ambos estaban suspendidos en el aire, el brujo en su escoba y al otro lo sostenían sus alas- Eras tú… -Dijo sin muchos ánimos mirando al vampiro con desagrado- ¿Cuál es el problema ahora? –Lentamente y en concordancia fueron descendiendo hasta que sus pies tocaron la tierra al mismo tiempo.

- Está tardando demasiado –Habló fuerte y de forma ruda, casi escupiéndole- ¿En qué segundo pensaste que esto era una buena idea? Manuel tiene una mínima experiencia en combate, y es menos significativa tratándose de…

- Estará bien –Lo interrumpió dirigiéndose a él de la misma forma despectiva- Es astuto, y sabrá qué hacer si las cosas se complican…

- ¡Y claro que van complicarse, tarado! ¡Lo mandaste a la cueva del lobo si se te olvida! –Se acercó un paso hacia el mago con las manos quemándole por darle un golpe- Pero hay algo que me intriga más en todo esto…

- ¡Ja! ¿Y ahora qué me vas a decir?

- ¿Cómo es posible que Manu esté "a salvo" de sus conjuros? –Dio un paso más- ¿Qué cosa le diste para que algo como eso sea posible? Que yo sepa tus poderes no llegan a tanto, ¿O es que en realidad no está tan seguro como asegurás?

Arthur quedó sorprendido por la pregunta, que en verdad no espera por parte del vampiro, pero recuperó la compostura finalmente- ¿Crees que no puedo hacer un simple hechizo de protección? Estás subestimando bastante mis poderes en tal caso…

- Cállate, no soy idiota, y sé algo respecto a estas cosas… –Sonrió con altanería- Un amuleto no es suficiente si contamos todos los factores que Manuel tiene en contra dentro de este lugar, y para crear un campo de protección, aunque sea para una sola persona se necesita mucho poder, y vos no tenés tanto, ni amigos que puedan entregarte más, así que, ¿Qué demonios está pasando?

- No tienes nada de qué preocuparte, yo me encargué de todo y te aseguro que esos puntos están solucionados…

- Más te vale, porque si no, lo que le pase allá adentro será tu culpa –Lo miraba con desprecio mientras hablaba, y cuando terminó se giró dispuesto a irse.

- Estás convencido que todo es mi culpa, ¿Verdad? –Entrecerró los ojos mirándole la espalda- ¿Alguna vez superarás no haber llegado a tiempo o me harás vivir por siempre con tu remordimiento?

- ¿Mi remordimiento? –Lentamente volvió a girarse hacia el mago- ¿Es decir que solo yo lamento lo que pasó con ella? –La ira en los ojos del vampiro iba incrementándose con cada segundo que Arthur se mantenía en silencio.

- ¿Si lo lamento yo también? –Lo analizó bastante, pero llegó a la misma conclusión de siempre, y era que lo haría de nuevo a pesar de todo. Volvió a mirarlo y terminó riendo fríamente. Tampoco podía dejar de pelear con ese chico- Pues sí, al final su alma ni siquiera sirvió como debería…

Martín no pudo soportarlo más y oprimiendo firmemente sus manos ensartó sus nudillos en la cara del brujo- ¡Hijo de puta! ¡¿Es lo único que te importa?! –Pudo golpearlo una vez más antes que Arthur comenzara a defenderse.

No hubo garras, colmillos ni magia esta vez, se atacaron con las manos y piernas como si fueran solamente humanos, disfrutando de cierta manera que el cuerpo del otro crujiera y cediera bajo sus fuerzas.

En cierto momento Martín le dio una patada en el estómago que dejó al mago contra un árbol. Antes que se separara del tronco fue hasta él y sujetándolo de la ropa volvió a estrellarlo- No tenes idea cuánto te odio… -Bramó mirándolo directamente.

- Oh, con esto me hago una idea… –Sonrió con burla. El vampiro frunció el ceño y lo atravesó con la mirada antes de lanzarlo por el aire hacia otro árbol- ¡Ugh! –Arthur contrajo el rostro ligeramente- ¡Ah! –Suspiró agachando la cabeza y con rapidez se levantó mirando a Martín que se acercaba- ¿Recuerdas que no puedes matarme?

- Claro que puedo –Golpeó nuevamente su rostro y luego agarrándolo por los hombros hizo que se inclinara un poco y le incrustó una rodilla en el estómago- Ganas no me faltan –Habló mientras Arthur permanecía enroscado sobre su vientre- Pero por consideración a Francis…

Antes de terminar recibió una patada en las canillas que le nubló los pensamientos por un segundo, suficiente para que el brujo le diera otra patada en pleno rostro que lo tiró al piso.

- ¡No me mezcles con ese idiota del vino!

- ¡Agh! –Martín masajeaba su mandíbula mirándolo con ira. Se lanzó contra el mago nuevamente cayendo al instante ambos a la tierra. No tardaron en revolcarse por el piso manoteándose de la forma más dura que podían.

- ¿Eh? –Sebastián desvió la mirada del terreno de las brujas para observar hacia un costado. Leves ruidos estaban llamando su atención. "¿Serán los demás?". Se preguntó por un momento frunciendo el ceño- No deberían hacer quilombo… -miró nuevamente al frente tratando de olvidarse de aquellos sonidos, pero pronto comenzaron a inquietarlo. Miró a un lado nuevamente intentando captar alguna voz, pero solo escuchaba susurros confusos y débiles que persistían. "Quienes sean los idiotas arruinarán todo". Concluyó finalmente y bajó a tierra para ir con los bulliciosos.

- ¡La puta…! –Exclamó Martín después de una patada de Arthur directamente a sus costillas. El mago se abalanzó sobre él mientras seguía encorvado y volvieron a rodar por el suelo.

Le estaba tirando del cabello y pateándole las piernas mientras que el inglés intentaba zafarle la cabeza del cuello y le daba contra su estómago cuando Sebastián apareció por un costado.

- ¡Ah! ¡Tenían que ser ustedes, par de pelotudos!

No se detuvieron a pesar del grito. Arthur le volteó el rostro de un combo y él lo mandó a volar de una patada.

- ¡Ya basta, imbéciles! ¡Lo van a arruinar todo! –Se sintió completamente ignorado otra vez al ver como ambos se levantaban e iban al encuentro de su rival a seguir moliéndose a palos- ¡¿Pero qué demonios les pasa en la cabeza?!

- ¡No te metas, este es nuestro asunto! –Le respondió su hermano al tiempo que le incrustaba uno de sus codos en el costado al brujo.

- ¡Si por estar revolcándose pasan a sus territorios estamos fritos! ¡¿No lo entienden?! –Los miraba y no sabía si acercarse a ellos o quedarse allí plantado- ¡Ni siquiera verán cuando den la señal!

Esto pareció traer de vuelta al mago que miró por un segundo hacia Sebastián, recibiendo en consecuencia un golpe en su tórax y otro en la espalda que lo tiró al piso. Giró la cabeza viendo que Martín iba a seguir y extendía la pierna para comenzar a patearlo así que no le quedó de otra- ¡Depulso! –Le lanzó un hechizo y el vampiro salió volando y aterrizó varios metros más allá chocando contra un árbol.

- ¡Tramposo! –Aunque se levantó de inmediato para seguir peleando- ¡Creí que tenias claras las reglas! –Logró sujetarlo de la ropa por un momento en cuanto el mago se levantó, pero Sebastián decidió que era hora de interponerse. Los separó de un solo empujón y con una mano en el pecho de cada uno intentó que no volvieran a acercarse.

- ¡Ya basta! –Miraba a uno y después al otro notando que ambos querían seguir rompiéndose los huesos- ¡No servirán de nada con un brazo menos! ¡Ya basta!

- Trata de hacerle entender a este asno –Dijo Arthur provocando al otro ojiverde.

- ¡Te voy a…! –Sebastián tuvo que apartarse del brujo para sostener a su hermano con todo su cuerpo.

- ¡Que pares!

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Veía el brillo que desprendía el filo de esa daga que la bruja tenía en sus manos y limpiaba con un paño. Sabía que no era bueno para su salud mental mirar tan fijamente aquella arma pero no dejaba de hacerlo. "Esa cosa estará en mi pecho". Tampoco era hora de ser pesimista pero no podía evitarlo.

Luego de unos segundos más viendo a la mujer con el cuchillo quiso mirar a otra parte. Entonces buscó a las otras dos mujeres que se movían de un lado a otro a lo largo de una mesa ubicada junto a la pared, podía notar que cada una estaba concentrada en algo específico. Llevó su mano al bolsillo del pantalón mirando el frente completamente despejado hacia la chimenea.

"Ahora"

Se levantó e inmediatamente comenzó a correr como si el diablo fuera tras su espalda. ¡Niño! Oyó que una de ellas gritó. Tardó apenas tres segundos en llegar junto al caldero pero le pareció la carrera más larga y agotadora que había tenido hasta entonces. Antes que pasara otro segundo lanzó los polvos de Arthur al fuego de la chimenea. En cuanto las llamas tocaron la bolsa de tela esta se consumió al instante y el polvillo provocó una especie de explosión que tiró a los cuatro en la habitación al suelo e iluminó todo ese espacio con la luz morada que ahora desprendía el fuego. La luz subió por la chimenea marcando la ubicación de la cabaña.

- ¡Ugh! –Manuel ladeó un poco su cuerpo, sacándose una caja de encima y posando ambas manos sobre el piso. La cabeza le daba vueltas y su vista estuvo nebulosa un instante. Intentó pararse de inmediato pero estaba bastante mareado como para lograrlo, además que el cuerpo empezaba a dolerle- Oh, mierda… -Cuando su vista volvió a la normalidad se tomó el tiempo de mirar alrededor. Miró hacia el costado opuesto a la chimenea, notó muchas cosas tiradas y frascos quebrados y esparcidos por el piso, pero no vio a las brujas- ¿Qué…?

- ¡Maldito! –Las escuchó por atrás, no tuvo tiempo siquiera de girarse a enfrentarlas, lo tomaron de los hombros y de un solo jalón lo depositaron rápidamente sobre la mesa de madera a un costado.

- ¡Déjenme! ¡Suéltenme! –Gritó e intentó golpearlas, con los pies y las manos, pero una de ellas trajo una cuerda. Una le enredó un extremo de esta en las piernas y la otra punta fue a parar a su cuello con la mujer presionando cada vez más fuerte sin dejarlo respirar. Lo tenían sujeto contra la mesa y ahorcándolo con una soga, pero ahí tan solo estaban dos de ellas, así que aterrado miró a un lado y vio a la tercera bruja acercándose con la daga en la mano. "¡¿Dónde mierda están?!". Más desesperado que antes siguió sacudiéndose pero le era inútil y la cuerda ya le estaba lastimando la piel con el roce. Su pecho comenzó a doler y su vista se tornó amarillenta cuando el filo del cuchillo brilló con la punta justo sobre su cuerpo.

¡Aaahhhh!

Escuchó el grito agudo y ensordecedor de Itzel que rompió las ventanas que la explosión dejó casi intactas. Cerró los ojos y la boca sintiendo los pequeños fragmentos de vidrio que llegaron hasta él. La presión en la soga en su cuello y en sus piernas desapareció cuando las brujas cubrieron sus oídos. Con las fuerzas que le quedaban levantó una pierna pateando a una de las que lo había sostenido y también a la que portaba la daga tirándola al piso, justo en el momento en que los demás entraban a la casa por la puerta y las ventanas ahora sin vidrios.

- ¡cof! ¡cof! ¡Aquí! –Gritó rápidamente con el aire que pudo captar antes que la bruja que estaba cerca de su rostro se le aventara para romperle el cuello. Su cabeza chocó violentamente con la madera y volvió a remecerse como antes, tirándole del cabello y pateándola para quitársela de encima.

- ¡Al menos haré que mueras! –Le gritó arriba de él.

- ¡Manuel! –Escuchó la voz de Martín y en menos de un segundo la bruja ya estaba lejos de él.

Escuchó más gritos, hechizos y rugidos pero no vio nada ni quiso hacerlo. Su pulso estaba acelerado y no había caso de calmarlo y tampoco a sus pulmones que acelerados querían tomar aire, se nublaron sus sentidos como si se fuera a desmayar en cualquier instante. Lo único que hizo fue bajarse de la mesa y quedarse con la espalda apoyada contra la pared, medio escondido esperando que todo acabase porque ya había tenido suficiente de esas tres mujeres.

"Ya mátenlas, mátenlas de una vez". Después se sentiría mal por haber deseado eso con tanto empeño. "Solo mátenlas ya". Cabeceó muchas veces como si fuera a quedarse dormido allí a pesar de tener una masacre justo enfrente, porque si después se hubiese dignado a mirar cómo quedaron las brujas se habría espantado de la barbarie que hicieron sus amigos con los cuerpos de aquellas señoras. Pero no.

- Manuel, ¡Manuel! –Martín se acercó en un momento cuando todavía sentía las garras de los vampiros chocando con la carne de esas tres damas. El rubio se arrodilló a un lado y lo sacudió de los hombros al verlo con los ojos cerrados- ¿Estás bien? ¿Qué te hicieron? ¿Estás herido…?

- Sácame de aquí… -Murmuró sin abrir los ojos pero inclinando su rostro hacia donde notaba que estaba el rubio- Déjame allá afuera, no quiero seguir aquí dentro… -Susurró apenas buscando el hueco del cuello de Martín y apoyando su frente ahí en cuanto lo encontró.

- Está bien, tranquilo… -Se tardó un poco en responder, pero finalmente lo tomó en brazos apegándolo a su cuerpo y empezó a caminar. Manuel no supo si salió por una ventana o fue hasta la puerta de enfrente pero en poco tiempo lo depositó en el suelo y el chileno pudo sentir el pasto y la tierra bajo su cuerpo, solo entonces abrió los ojos y su palpitar comenzó a calmarse- ¿Te sentís mejor? –Le preguntó Martín cuando lo vio más tranquilo pero el moreno no le respondió más que con un suspiro.

Martín se quedó un momento más parado al lado del joven, pero pronto se sentó también y lo rodeó con sus brazos acercándolo a su pecho sin que el otro opusiera resistencia, solo se quedó quieto en la posición que lo dejó tal acción. Minutos después sintieron los pasos de los demás acercándose a ellos. El rubio giró la cabeza hacia ellos y entonces hablaron.

- ¿Está herido? –Manuel escuchó la voz de Catalina preguntarle a Martín.

- No, pero creo que está en shock…

"No es cierto". Pensó cerrando los ojos sin moverse ni alejarse un centímetro del pecho del vampiro. "Solo estoy cansado".

- … que el inglés termine esto rápido para llevarlo a casa –Agregó Martín abrazándolo más fuerte.

"¿Pero qué más quiere hacer con ellas?". Se preguntó incómodo y removiéndose un poco. "Que ya no tenga que ver conmigo, por favor…".

Se sintió aliviado después de un rato cuando nadie se acercó a él a pedirle nada, solo escuchó a Arthur decir unas palabras y pronto un repiqueteo comenzó a sonar relativamente cerca. Al sentir un poco de calor en su espalda entendió que el mago le había prendido fuego a la casa con los cuerpos de las tres brujas en su interior.

- Así no hay manera que molesten más –Oyó decir a alguien.

"Qué bien". Ya podía estar seguro que ese asunto había terminado. Fue entonces que sin esperárselo terminó por desmayarse en los brazos de Martín.

- ¿Quién…? -Miguel se encontraba mirando por la ventana cuando sintió que alguien entraba a su cuarto. Volteó la cabeza encontrándose con Martín- ¿Manuel sigue inconsciente? –Supo la respuesta en cuanto el rubio agachó la cabeza- Ya veo… estás preocupado ¿Verdad? –Le sonrió con cariño a su amigo que volvió a mirarlo a los ojos- Ya se le pasará el susto y estará bien, no le hicieron nada después de todo…

- ¿Nada? –Habló el menor- Si hubiésemos llegado un segundo más tarde Manu no la cuenta.

- Tranquilízate Martín, no exageres.

- No lo hago, vos no lo viste, esa bruja estaba sobre él...

- Manuel puede defenderse.

- ¿Contra tres brujas? No es tan fuerte.

- De acuerdo, ¿Puedes dejarlo ya? Tu chilenito está bien, solo déjalo descansar.

- Está bien, perdoná –Martín intentó relajarse soltando un poco los hombros y su cuello.

- Descuida, pero intenta controlarte aunque te cueste, ¿Si? –Le sonrió divertido y pasaron unos instantes en silencio, hasta que Miguel puso una cara más seria justo cuando el rubio comenzaba a irse- Y siento decirte esto, pero tendrás que acostumbrarte a estas situaciones…

- ¿Qué? –Se giró inmediatamente hacia él, primero con los ojos bien abiertos pero luego frunció el ceño- ¿De qué hablas? –Sintió que tembló en cuanto vio esa extraña sonrisa posarse en la cara del más viejo- ¿Miguel? –Avanzó hacia él lentamente y sin quitarle los ojos de encima, llegó a su lado y siguió mudo mientras Miguel seguía sonriendo- Es que… ¿Acaso…? –De pronto se sintió cohibido frente a su amigo- Migue, de verdad, ¿Por qué dejaste que Manu se quedara con nosotros?

- Ah, pues… -Soltó una carcajada antes de responderle- En ese tiempo estabas insoportable, y al principio solo fue para fastidiarte un poco, Martín –Esa respuesta le sorprendió al rubio y abrió los ojos consternado- Pero… después pensé que podría servir…

- ¿Ah…?

- Ahora que por fin se puso a prueba, se ve que Manuel será muy útil, ¿No, Martín?

El rubio se sintió aturdido por un momento y con los músculos petrificados. Después volvió en sí- ¿Lo querés como carne de cañón? –Preguntó alterado- ¡¿Vas… vas a usarlo de anzuelo en tus próximos planes?!

- Todos debemos aportar en algo, para eso somos un clan –Respondió calmado. Le sostuvo la mirada por unos segundos más y finalmente se volteó otra vez a mirar por la ventana- Ve con tu chileno, tal vez ya despertó.

Minutos después, Martín había vuelto al cuarto de Manuel, el chico seguía durmiendo pero al menos su rostro se veía más apacible que en las primeras horas. El rubio no se había acercado desde que entró en la habitación, una mirada culpable se posaba en su rostro-Manu…

Todos debemos aportar en algo, para eso somos un clan…

Cerró los ojos con fuerza y recargó la cabeza en la pared- … perdóname –Susurró después de varios minutos y abrió los ojos nuevamente dirigiendo su mirada al joven que continuaba durmiendo profundamente. Los ojos comenzaban a humedecérsele.

- Perdóname… pero Miguel tiene razón –Su hablar se quebró por el final. Levantó una mano y secó sus ojos antes de acercarse a la cama, se mantuvo de pie a un lado de ella y siguió hablando con apenas un murmullo brotando de sus labios- Lo siento, pero… en adelante, no podré hacer nada… -Comenzaba a llorar, se cubrió la boca y continuó en silencio hasta que logró controlar los sollozos. "Y tendré que dejar que te arriesgues como ahora…".

- Perdonáme, chilenito…

...


para las que captaron, y para las que no, Arthur usó el hechizo "depulso" que es de Harry Potter, lo puse así porque me pareció divertido usarlo xD