Y os vuelvo a dejar un capítulo más que os digo, que he podido llorar con él. No os lo vais a esperar. No vais a saber lo que va a pasar hasta el último momento. Ni os lo podeis imaginar. Espero que os deje con buen sabor. Y os alento a que paseis por Poison, una serie de drabbles sobre Severus. Muchas gracias por los reviews.
Disclaimer: Los personajes son de Jotaká, todos y cada uno...Menos los que me he ido inventando durante la trama.
28.-Luchar hasta el fin
Neville parecía más mayor. Los golpes, habían endurecido la mueca permanente de su rostro. Iba informando de todo lo ocurrido en el castillo a sus compañeros. Era una atrocidad. Harry sintió como un dragón se revolvía en su estómago, dispuesto a salir y hacer pagar todo el sufrimiento que habían sufrido sus amigos. Todos los recibieron con aplausos. Y de pronto, entre el gentío, Harry desapareció al igual que Hermione y Ron.
-¿Quién ha llamado a los Weasley?-Comentó Fred saliendo con toda su familia del cuadro de Arianna.
-¡Fred!-Lynx corrió hasta sus brazos y lo abrazó, estaba feliz de ver que a su mejor amigo estaba en buen estado.
-¡Ginny!
El reencuentro entre Jacob y Ginny fue más que emotivo. Jacob lloraba de felicidad, al igual que la chica. La alzó en brazos y la besó con pasión. Se abrazaron con fuerza los dos, hacía como 6 meses que no se veían.
-Bella, Lynx, Draco…-Susurró Carlisle apareciendo con los demás Cullen por una chimenea de la Sala de Menesteres.
La llegada de los Cullen supuso lágrimas. No parecían los mismos Cullen, tan arreglados como iban siempre. Vestían unas capas de viaje negras los siete. Las chicas se lanzaron sobre su familia, llorando a lágrima viva. Carlisle se acercó a Draco, que parecía intimidado entre tanta gente, que seguramente lo odiaban con todas sus fuerzas. Menos los del ED, que lo habían conocido un poco.
-Gracias por traérnoslas a salvo-Jacob se acercó a los dos rubios-A ti también Jacob, gracias por mantenerlas a salvo.
-No se preocupe Doc-La grave voz de Jacob asustó un poco a Carlisle-Tuvimos algún contratiempo, pero ya sabe…
-¿Qué tipo de contratiempo? Jacob Orión Black, dime que ha pasado o…
-¡Escuchadme todos!-Lynx se había subido encima de una silla, al gritar interrumpió la frase de Carlisle-¡Los que tengan más de 16 años se quedarán a luchar! ¡Los que no los tengáis, idos del castillo junto a los más pequeños! ¡ED, me escucháis!-Muchos gritaron con fuerza, silbando-¡A llegado la hora! ¡Preparar todo lo que tengáis, lucharemos!
Los alumnos empezaron a salir, cada uno a prepararse para la lucha. Pocos se quedaron en la gran sala. En ese momento, resonó una explosión. Y de pronto, aparecieron Lupin y Tonks por el cuadro.
-Llegamos a tiempo Remus-Sonrió al metamorfomaga aliviada-Venga, tenemos una batalla por ganar…
-Estoy de acuerdo, querida.
Los dos salieron tras la mitad de los Weasley, que iban a acompañados por los Cullen, Jacob y Bella. Lynx agarró de la muñeca a Tonks y la suplicó:
-Dora, por favor…Mantente al margen, por Teddy-Lynx recordó al pequeño ahijado de Harry-No quiero que pase nada malo…
-Tranquila, no permitiré que me maten-Tonks sonrió de manera maternal, le había llegado lo que su prima le había dicho-Hazlo tú también.
Ya no quedaba nadie en la sala. Solamente los dos hermanos. Agarraron con firmeza sus varitas y entrelazaron sus manos. Draco suspiró y dijo:
-Buena suerte, hermana…Ten cuidado.
-Igualmente, hermano. No hagas ninguna estupidez.
Y los dos corrieron junto a los demás, esta guerra no se iba a ganar sola.
OoOoOoOoO
-Adelante, destrozar todo lo que queráis…Y traerme a Potter y a la muchacha-Voldemort parecía enfadado, pero a la vez estaba extasiado por librar una batalla de verdad.
-¡Vamos!-Gritó un mortífago fornido, echando a correr.
Muchos le siguieron. Voldemort paró a los Lestrange y a los Malfoy junto a algunos más.
-¿Lucius, dónde ibas?
-Mi señor, iba a luchar con los demás-Contestó con rabia Lucius Malfoy semi-protegiendo a su esposa tras de sí.
-¡Mientes!-Siseo el Lord con furia-¡Ibas a salvar a tu hijo!
-No solo a él…-Murmuró Narcissa contra la espalda de Lucius, aferraba su varita con fuerza.
-¿Qué dijiste Cissy?-Gruñó su hermana, con los ojos desorbitados.
-Nada de tu incumbencia, Bella-Rodolphus calló a su mujer poniéndose al lado de sus cuñados.
-Calmaos, ya queda poco, ya queda poco-Apaciguó Voldemort los ánimos.
En ese momento, contempló, al igual que todos sus vasallos, como todas las defensas del castillo mágico caían.
OoOoOoOoO
Los hechizos volaban por todos los pasillos. Había polvo, gritos y luces de colores. Lynx había perdido de vista a todo conocido, corría lanzando hechizos. Jacob, junto a su madre y la manada, atacaban a los gigantes y a todo aquel mortífago que se acercaba. Bella luchaba junto a los Cullen, que habían conseguido varitas. Draco se vengaba de todo aquel que había dañado a su familia, mientras buscaba a Potter para ayudarle. Pero el trío dorado había desaparecido. Lynx giró a la izquierda en una esquina y vio como Fred se enfrentaba con dos mortífagos.
-¡Desmaius!-Uno de ellos chocó contra la pared, dejando paso a Lynx para situarse a la espalda de Fred.
-¡Lynx, cómo andas! ¡Vamos a patearles el culo a estos!-El mortífago abatido se reincorporó.
-¡Eso digo yo!-Lynx sonrió y entrelazó su mano libre con la de Fred-¿¡Sabes qué Freddie! ¡Cuando acabe todo esto nos compraremos una gran tarta de nata!
-¡No sé por qué, pero estoy de acuerdo contigo princesa!
Lynx no permitía a nadie llamarla princesa. Pero viniendo de los labios de su mejor amigo, todo cambio de rumbo. Se sintió especial. Hubo una gran explosión. Vieron como el techo comenzó a desprenderse. Los dos mortífagos vieron como el escombro cayó encima de los dos muchachos. Saltaron hacia atrás, para no verse debajo de la lluvia de cascotes.
-¡Avada Kedabra!
Apenas fue un murmullo para los oídos doloridos de Lynx. Fue un destello captado por el rabillo del ojo. Todo se volvió oscuro de pronto y sintió por última vez la sensación de tener una cálida mano apretando la suya.
OoOoOoOoO
-Entregarme a Harry Potter. Entregarme a vuestro héroe y a su amiga. Os dejaré una hora para que lo hagáis. Os daré tiempo suficiente para que deis sepultara a vuestros caídos y seres queridos. Si no me entregáis en el plazo de una hora a Harry Potter y a Nerissa Cullen, no tendré piedad. Niños, mujeres y hombres, morirán.
Harry Potter corrió hasta el Gran Comedor. Allí se encontrarían todos. Su cabeza era un lío de pensamientos. Empujó la gran puerta y entró. Muchos lloraban en el suelo junto a cuerpos de caídos. Otros curaban a los heridos. Y los que estaban ilesos, ayudaban a los demás. Caminó entre la gente. Buscando a sus amigos. De pronto, se quedó inmóvil. Delante de él se hallaba la peor escena que hubiera podido imaginar.
Estaba toda la familia Weasley al completo, Molly lloraba fuertemente aferrada a un cuerpo. Los Cullen, estaban al lado, llorando sin lágrimas, con un Draco destrozado en la misma posición que la matriarca Weasley. Harry se acercó lentamente, con el corazón en un puño.
En ese mismo instante, sintió que todo se derrumbaba ante sus ojos.
-¡Harry! ¡Harry!-Draco le llamó con voz rota, por primera vez, por su nombre-¡Ella! ¡Está muerta!
El cuerpo de su amiga, de su vida…Yacía en el suelo. La sangre caía lentamente de su frente. Y en su cara tenía una jovial sonrisa. Su mano izquierda estaba entrelazada con la de Fred. Que mantenía la misma sonrisa que la joven.
-Los encontramos así-Gruñó entre lágrimas Jacob, mientras abrazaba a Ginny-Debajo de un montón de cascotes. Harry…Esto, es el fin.
-No, no puede ser…
Harry sintió como el aire escapaba de sus pulmones. Se acercó hasta la cabeza de Lynx y con cuidado retiró el colgante que los dos tenían igual. La snitch de plata que les simbolizaba. La colgó en su cuello y volvió a levantarse. Los rostros de los Cullen estaban desencajados, intentaban mantenerse en pie, abrazando a la familia Weasley. Vio a Draco Malfoy destrozado, acariciando el rostro de su hermana, llorando como nunca en su vida nadie le había visto.
- ¿Dónde vas Harry?-Preguntó Hermione mientras se agachaba a la altura de Draco.
-No me busquéis, ahora es mi turno.
Se echó la capa de invisibilidad por encima y desapareció entre el gentío. Antes de volver a cruzar el umbral de la gran puerta, pasó al lado de Remus Lupin. Lloraba desconsolado encima de otro cuerpo, un cuerpo que ha Harry hizo que se le pusieran los pelos de punta. Nymphadora Tonks también yacía muerta en el suelo del Gran Comedor. Y su pelo, ya no era del color rosa chillón que tanto amaba, sino de un castaño claro que le recordaba tanto a su ahijado. En ese momento, Harry sabía lo que debía hacer y la verdad, no tenía miedo.
