Ninguno de los personajes mencionados me pertenecen, salvo los que no conocen... los demás son propiedad de J. K. Rowling.
Capítulo XXVII
Los chicos habían rendido cada uno sus exámenes. Tanto Luna como Ginny los TIMOS como Ron, Harry y Draco los correspondientes a sus respectivas materias. Hermione los había rendido para la semana de navidad por lo que se dedicó exclusivamente al cuidado de sus dos pequeños. A veces se sentía una mala persona y en especial una mala madre cuando recordaba lo que debía hacer. No sería fácil dejar todo atrás, era seguro que sus intenciones eran volver con Harry y sus hijos pero no era seguro que le destino lo quisiera de igual forma que ella, por lo que minuto que pasaba, minuto que le dedicaba a su novio y a sus pequeños hijos.
Los demás se adaptaron rápidamente a la idea de tener niños en la "Familia", por así decirlo. Tanto Harry como Hermione le habían dicho a los señores Weasley que querían que sean los abuelos de los niños a falta, por ambas partes, de los correspondientes. El matrimonio aceptó con mucha felicidad. Hacía tiempo que no estaban cerca de un bebé y esto les hacía recordar cuando sus hijos eran aún unos niños pequeños.
Por otro lado, los correspondientes padrinos estaban fascinados. Por lo menos lo estaban Ginny y Ron, este último especialmente. Harry y Hermione eran sus mejores amigos de todo el mundo. Eran como sus hermanos y que lo hayan elegido para ser el padrino de uno de sus hijos era un gigantesco orgullo, como lo hizo notar bastante seguido. Ginny estaba también muy contenta. Ella conocía a los chicos un año menos que su hermano, y se les unió apenas el año pasado. Eso la hacía sentir querida por ese par, que con solo conocerla como la hermanita de Ron llegaron a elegirla como madrina de una de las criaturas y aún más, quererla como una amiga o como una hermana.
Luna, así como es ella, estaba contenta y lo demostraba a su manera. A veces Ron se preguntaba que era lo que tenía Luna en lugar de su cerebro, porque llegaba a ponerse tanto a la altura de James o Lily que lo asustaba de veras. Pero se notaba verdaderamente que estaba feliz de pertenecer a ese grupo tan "selecto" como lo llamaban todos en el colegio y como era conocido. A la vez eso era lo que a Draco le sorprendía mas de todo aquello. No hacía más de un año que Draco Malfoy se encargaba de hacerles la vida lo más miserablemente posible al trío de oro, pero ahora estaba con ellos y no solo eso. Estaba enamorado de la hija de la familia "enemiga" a la suya y peor aún, era padrino de la hija de "Cara Rajada" Potter. En verdad esto era de no creerse. Y eso era notado por Harry, y Draco, aunque no lo dijera con palabras, se lo agradecía.
Era sabido por todos los allegados al grupo selecto que Harry pasaba su tiempo, si no era con Hermione y sus hijos (que ocupaba la gran mayoría del tiempo), lo hacía hablando con Draco. De esta forma ambos llegaron a un entendimiento de cada uno. Es decir, Harry entendió a la perfección cual era el problema de Draco. Las obligaciones que traía llevar el apellido Malfoy. Y el joven platinado reconoció que ser Harry Potter era tanto peor que ser un Malfoy por lo que, al comprenderse, llegaron a ser amigos. Pero solo con la condición que le había dado Harry a Draco y que ambos cumplirían, solo serían ellos mismo.
-Hermione, permiso.
-Draco. ¿qué se te ofrece? – Preguntó Hermione amablemente. Estaba cambiando a James el pañal cuando Draco se acercó a ver lo que estaba haciendo. Hermione lo miró y sonrió. Draco miraba al niño desnudo e hizo una mueca algo ininteligible. - ¿Te ha enviado Harry? Por que si es así te juro que...
-Tranquila, solo venía a ver a...
-¿Lily? – Draco asintió ante el acierto de la muchacha. – Está en la cuna, allí mira. – Draco se acercó con las manos en los bolsillos, Hermione pudo notar con facilidad que el chico estaba nervioso. Nunca había estado con la pequeña sin Ginny. Y eso lo ponía algo extraño ya que no sabía como tratar a un bebé, y menos tan pequeño, ya que Lily apenas había cumplido un mes hacía una semana. Hermione tomó a James y lo acostó sobre laotra cuna, junto a la de su hermana. Luego fue por la pequeña Lily y la alzó. – Toma. No va a sucederte nada.
-Lo se, pero... ¿Crees que sea seguro?
-Lo ha hecho Harry ¿no?, y también Ron. A ti no va a pasarte nada.
-Si tu lo dices... – Draco observó como Hermione sostenía a su aijada e intentó hacer lo mismo.
-¿Lo ves? Nada sucedió. – Draco se quedó mirando a la niña, en verdad era preciosa. Tenía los ojos medio claros y el poco cabello que tenía era de un color algo pelirrojo. Extendía su pequeña manita hacia la cara de Draco y él le dio su dedo índice para que lo tomara. Una sonrisa se dibujó en el rostro de la niña y otra aún más grande en la del chico. Hermione en ese instante supo que habían hecho bien en elegirlo como padrino de la pequeña Lily. Sería un buen padrino y también un buen padre, haría todo lo que el suyo no hizo.
-Creo que mejor me voy. De seguro la madrina de esta preciosa niña me está buscando.
-Pues dile entonces que estuviste con tu aijada. No te dirá nada, te lo aseguro. Ella estuvo aquí hace un poco más de media hora.
-No te preocupes... – Draco le entregó a la niña, no antes de darle un pequeño beso en la frente. –Vendré cuando pueda Lily, adiós Hermione. Y cuídate.
-Gracias, tu también. – Ella se sentó en la mecedora y luego recordó algo. – Draco
-¿Si? –Se giró el chico
-Cuando a veas a Harry, dile que venga. Necesito hablar con él.
-Claro. Creo que lo vi en el campo de Quidditch. Le diré que venga.
-Gracias . – Hermione se meció un rato hasta que la puerta se abrió dejando ver a Harry, y al entrar vio que su novia estaba dormida. Se acercó a las cunas y tomó a su pequeña primogénita y la miró por un buen rato. La paseaba de aquí para allá, con una sonrisa que era seguro no se le quitaría pero nada del mundo.
-Hola Lily. Soy tu papi... y quiero que sepas que te voy a querer siempre. ¿Sabes? Tengo pensado hacerle la pregunta a tu mami. Aquella que está durmiendo en la silla. – La pequeña no hacía más que mirar con admiración a aquel hombre que le hacía sentir protegida. - ¿Pero sabes? Será mejor que vallas a dormir ahora porque sino no vas a poder dejar dormir a tu hermanito más tarde y tampoco a nosotros dos. – besó la frente de la niña y la volvió a recostar en la cuna. Cuando volteó se encontró con Hermione y una amplia sonrisa en su rostro. – Mione, me dijo Draco que me buscabas pero cuando entré estabas dormida y... – El chico dejó de hablar para besarla con deseo.
-Creo que serás un buen padre.
-Haré lo que pueda, no tengo el mejor de los ejemplos, tu sabes. – Harry se sentó en la mecedora y a Hermione sobre él de costado para que lo pueda mirar al rostro. - ¿qué era lo que necesitabas preciosa?
-En realidad necesitamos hablar.
-De donde yo vengo a lo que estamos haciendo se lo llama hablar. – Le dijo con una sonrisa pícara.
-No entiendo porque todos me dicen eso.
-Pero bueno, era solo un chiste amor. En realidad yo también tengo algo que decirte.
-Entonces tu dímelo.
-No, primero las damas.
-¿Sabes que eres chapado a la antigua?
-¿Si?
-Si, y me encanta. – Hermione dio un rápido beso en los labios de la persona que más amaba y luego lo miró a los ojos.
-¿Pasó algo?
-No ha pasado nada Harry. Aún.
-Ese aún no me ha gustado en absoluto, debo decirte. ¿qué sucede?
-Pues verás amor. ¿recuerdas que Dumbledore te dijo algo acerca de la misión que yo debía cumplir?
-Si, dijo que tu tenías una distinta a la nuestra, pero supongo ahora que se refería a los niños.
-En parte Harry. Pero eso no es una misión, bueno no la que debo cumplir.
-¿Entonces?
-Como te digo esto lo más fácil posible
-Me estás preocupando.
-bien, aquí voy.. Harry, mi misión es.. soy el Guardián, del que habla profecía.
-¿Cómo lo sabes?
-Por distintas cosas, que tanto Luna como yo hemos estado investigando además que Dumbledore me lo confirmó hace unos meses, cuando se fueron más precisamente.
-¿Y me lo dices ahora? – Se podía decir que Harry estaba algo alterado. –No me gusta que me oculten cosas Mione y menos tu.
-Harry tranquilízate, porque esto es solo una raíz del bosque.
-¿Hay más?
-Si... como escuchaste en la profecía debo salvar al heredero de Griffindor número diez.
-¿Yo?
-Eso creí hasta hace unos días.... antes de que opines necesito que me escuches, todo lo que tengo que decirte.
-Bien, te escucho.
-De acuerdo. – Hermione respiró profundo. – Comenzaré. Hace como veinte años, cuando tus padres estaban justamente a esta edad, bueno, ellos encontraron una profecía, que ya sabes cual es. Hay algunas cosas que, mientras estuvieron lejos, yo estuve investigando. La señora Weasley me ha contado algo acerca de la vida de los merodeadores en Hogwarts. Sabemos que tu padre pertenecía al grupo de los Merodeadores junto con Sirius, Remus y... la rata. Pero también había otro grupo, se hacían llamar las peregrinas, y allí estaban tu madre, la profesora Grinn, tu madrina Kate, y... la sobrina de la señora Figg. se llamaba Samantha Figg... El caso era que ambos grupos se hacían la vida imposible, cosa que debes saber algo ya. Pero también había dos personas más, una chica y un chico que estaban de ambos lados. Uno de ello se llamaba Nicolás y la otra se llamaba Guinivege... Dumbledore
-¿Dumbledore? ¿acaso era?
-Su nieta. En fin esta chica descubrió quien era el guardián y quieren los herederos y junto a su abuelo comenzaron a sacar cuenta de quien era el heredero número diez, hasta que vieron que ese era...
-Yo.
-Exacto. Tu – Hermione volvió a suspirar – Fue entonces que Guinivege viajó a nuestro tiempo para poder proteger al heredero de Grinffindor.
-Espera, tu me habías dicho que eras el guardián.
-Ambas lo somos. Verás, el guardián es una por generación. Guinivege viajó en le tiempo con un hechizo muy difícil, la regresión.
-Te sigo.
-Genial, con ese hechizo, tu sabes, que ella pudo venir a nuestro tiempo para la época que tu naciste, eso quiere decir que tiene nuestra edad.
-Si, pero eso que... – Harry notó la mirad triste de la chica y lo comprendió - ¿Tu eres ella?
-Se podría decir que... si.
-¿Cómo es posible? Es decir, que no lo recordaras.
-Se supone que uno no recuerda nada hasta que llega a la edad justa en que realizó el hechizo en la otra vida, por así decirlo.
-Entonces ¿El viaje lo hizo a la edad de diez y seis?
-Así es. Pero yo soy tanto ella como Hermione Granger. Una cosa no quita la otra. Pero hubo un problema.
-¿Cómo?
-Si, antes de que ustedes se fueran, yo junto con Luna estuvimos haciendo una pequeña investigación por las visiones y...
-¿Qué visiones?
-Lamente no haberte dicho nada, pero quería estar segura de lo que eran y hace poco que lo terminé de comprender. Hace tiempo he comenzado a tener sueños con fracciones de la vida de Guinivege, regresiones dijo Dumbledore.. en fin, hasta llegamos al punto de que nos equivocamos.
-¿En que, quienes?
-Harry, descubrimos que el guardián sirve para proteger a los cuatro herederos, pero en este tiempo solo existen tres. Hufflepuff ya no está con nosotros. Slytherin que es Tom Riddle, ravenclaw que es tu tío Apolo, y Grinffindor que, bueno ese eres tu.
-¿Qué estás tratando de sugerir? No debes volver ¿verdad?
-Eso explicaría varias cosas Harry. Además de la profecía. Tu sabes "El niño pródigo pretenderá acabarlo y su misión deberá ser molestarlo" y todo eso.
-Eso quiere decir que yo no soy el décimo heredero... sino mi padre.
-Eso es l oque pensamos con Luna.
-solo hay que ver quien es el de Hufflepuff y ya.
-Eso será difícil... – Harry quedó pensativo. – Escucha Mione. Se por parte de Apolo que los herederos suelen estar juntos, tener algo que los unifica, así que es muy posible que el de Hufflepuff conozca a los demás.
-Te prometo que haré todo lo posible par averiguar las cosas y regresar a casa contigo y los niños. Son lo que más amo en este mundo.
-Y tu también lo eres para mi... – Harry besó a Hermione – No quiero que Lily y James tengan que vivir sin uno de nosotros dos. Así que si tu no vienes a mi, yo iré a buscarte ¿Claro?
-Sí amor. Claro.
-Entonces vamos a cenar ahora. – Se encaminaron al gran comedor donde estaban esperando algunos de los allí presentes. Entre los que se encontraban los padrinos de los dos recién nacidos, Dumbledore, McGonagall, Snape, Madame Pomfrey y Remus.
