Hola Preciosas!

Disculpen la tardanza…pero de verdad, he estado con mil cosas que hacer…primero, me han salido algunos trabajillos =D y lo otro es mi Beca de Inglés…estoy a full estudiando todos los días y llego tardísimo a casa….

Para las que leyeron Hot and Cold, subí una "escena eliminada"…pásense por ahí y lean ;)…pronto, subiré el epílogo…Con mi amiga –DuLceAmoR- estamos escribiendo la continuación de su fic Last Friday Night, así que esperen un poquito y tendrán entretención para leer ;)

Lo otro…soy oficialmente Beta, así que quien necesite de mis servicios, encantada las ayudo en todo lo que esté a mi alcance =D

Gracias por leer... sin ustedes, no sería nada…

Disfruten!

Besos y abrazos

R.B.


XXVII

Seguí en mi cuarto oscuro toda la noche, no dormí nada. No quería salir de allí. Me había comportado como una idiota insensible y orgullosa al no tomar en cuenta los sentimientos de los demás. Seguí con los audífonos en los oídos, trabajando, revelando y llevando a papel las imágenes. No se cuanto tiempo más transcurrió…pero ya lograba estar más en paz conmigo misma, y consideré que el castigo impuesto no era la gran cosa…organizar un evento, no creo que tenga tanta ciencia.

La puerta de mi laboratorio vuelve a sonar. Esta vez no la ignoré. La abrí. Era Esme, quien venía a sacarme de mi auto encierro.

- Vamos cariño, debes comer algo, no haz ingerido nada en horas

- No tengo hambre

- Y también debes dormir un poco

Salí de mi refugio. La luminosidad del día me molestaba en los párpados que estaban hinchados por no haber dormido nada y haber permanecido tantas horas en el cuarto oscuro. En la cocina, Mia estaba atacando el refrigerador. En cambio, yo sólo me preparé un café, bien cargado. No quería nada.

- Lo siento Nessie, siento haberte metido en tantos problemas

- Lo sé…nunca antes habíamos hecho tantas estupideces juntas… ¡en una noche nos metimos en tantos líos!

- Siento haber hecho que te enojaras con Edward…y con Charlie

- No le des tanta importancia Mia, ahora te tocará a ti…tus padres no deben tardar en llegar

- Si, lo sé… ¿con qué cara voy a mirar a Sam?

- Mia, creo que debes hablar seriamente con él y decirle todo lo que sientes

- ¿Debo hacerlo?

- Ya es hora de hacerlo…mira en cuantos problemas nos metimos sólo por que estás furiosa por algo, ¡gracias a Dios no entraste en fase en el bar! ¿¡Te imaginas! ¡Hubieses sido titular del periódico!

- ¿Estarás cerca? Digo, cuando hable con Sam

- Claro que si, estaré cerca si me necesitas…ahora, debo hablar con Edward, se merece una disculpa, después de cómo actué, como una burra, asno, cerdo, idiota…creo que sabes a lo que me refiero.

Mia siguió tarareando esa estridente canción.

-¿Por qué estás tarareando esa bulliciosa canción?

- ¡Ah! Es una de las favoritas de Embry

- ¡Con razón no la conozco! ¡Es muy vieja!

- ¡Ay! ¡Qué mala eres!

Caminé por la casa, con una lentitud y silencio, como si fuera un gato metido en problemas. Me dirigí a su habitación, golpeé a la puerta pero nadie abrió y nadie salió. No estaba en casa.

Me fui a tumbar un rato a mi cama, el sueño comenzaba a vencerme.

Cerré mis pesados ojos por un momento, y creo que me dormí. Volví a ver a mamá en ese prado tan bello, lleno de flores silvestres de diversos colores, los juncos largos, que tocaba con la base de la mano, mientras caminaba de espaldas a mí, frente al sol. Se ve su cabello siendo agitado por la brisa, tiene unos reflejos rojizos; se ve tan plena y feliz. En mis sueños, se ve siempre tan hermosa. Como quisiera tenerla cerca y poder abrazarla, que me mimara como a una niña pequeña.

Me haces falta mamá, muchísima falta, y ahora más que nunca, que me siento tan perdida y desorientada.

Desperté, en forma violenta.

Habían unos pensamientos que no cesaban, ganas de cortar cabezas, ahorcar a alguien…fuese quien fuera estaba furioso…poco después caí en cuenta que debía ser Sam, que ya había llegado.

Estaba furioso, quería arrancarle los ojos a alguien.

Salí de mi habitación y me asomé por la estancia. Esme, les daba una cordial bienvenida, ofreciéndoles algo para beber y que se sintieran como en su casa; Sam se negó cortésmente a beber cualquier cosa; Emily pidió un vaso con agua, y para mi sorpresa les acompañaba Embry, quien tampoco quiso nada. Tomaron asiento frente a Mia, quien cambió absolutamente su semblante cuando vio a Embry. Lo extrañaba muchísimo, ya no pueden concebir sus vidas alejados el uno del otro.

Esme, paso el agua a Emily, y desapareció de la sala, para darles un poco de privacidad.

- ¿¡Pero que es lo que haz hecho! ¿¡Quieres que me de un paro cardíaco! ¿¡Cómo es posible que te metieras en tantos problemas en una noche!.- Le refutó Sam a Mia.

Mientras Emily, en un estado notable de embarazo, trataba de calmar a Sam, que estaba realmente furioso.

- ¡Cómo si te importara! ¡Probablemente estás aquí por que te avergüenzas de mí y quieres llevarme de vuelta a la rastra para esconderme en casa!

Pronto, se sintió en el ambiente, una oleada de calma, seguramente era Jasper, tranquilizando los estados anímicos. Se lo agradecí.

Sam cambió su expresión furiosa, por una triste, una enormemente triste.

- Mia, mi pequeña, ¿cómo podría sentir vergüenza de ti? Eres mi orgullo…es sólo que eres tan impulsiva, que nunca te detienes a pensar en las consecuencias que traen tras de sí las locuras que haces; no quiero encerrarte, es sólo que quiero que me escuches alguna vez en tu vida…

Mia cambió su expresión, nunca se le cruzó por la cabeza que Sam realmente la quisiera. Siempre se sintió desplazada y poco comprendida.

Sam la abrazó, y Mia se puso a llorar desconsoladamente, como si fuera una niñita.

- Cariño, nosotros te amamos muchísimo y eso no cambiará nunca, sólo quisiéramos que vuelvas a casa con nosotros.-Dijo Emily

- ¿Y qué pasa con mis decisiones?

- Bueno, cielo, comprendo más de lo que crees, el hecho que quieras estar cerca de Embry, pues es lo que me sucede con tu madre, no puedo estar lejos de ella, ni siquiera he pensado que sucedería si ella dejara de respirar, es esencial para que yo pueda existir… ¡pero como eres una cabezota que no escucha a los demás!, ¿¡cómo diablos iba a decírtelo!

- Cuando te fuiste, conversamos seriamente con tus padres, cariño…yo no quiero que tengas más problemas por mi causa, así que…

- ¿Qué? ¿¡Qué vas a hacer!

- No me interrumpas, si no te vas a imaginar quien sabe que

- Está bien, lo siento

- Volverás a Forks con nosotros, terminarás tu año escolar te prepararás para la universidad, y entretanto, me comprometo a cuidar de ti con mi vida, a cambio que seas mi esposa…

- ¿Cómo? ¿¡Estás seguro! ¿¡Quieres casarte con una loba loca y atolondrada!

- Eres adorable cielo, y te amo por eso, y ya no puedo concebir mi vida sin ti, aunque seas tan impulsiva e inconciente como para robarme la billetera y dejarme sin el sueldo de un mes

- ¡Ay, lo siento!

- No le des más importancia al asunto, lo que me interesaba era que por lo menos no te habías ido con los bolsillos vacíos

- Y, que hay con el otro asunto…ya sabes, eso de que ahora…puedo quemar cosas

- Estuve investigando cielo, pero no hay nada en las antiguas leyendas que nos den luces o pistas sobre eso, no obstante, creo que talvez sea un proceso evolutivo, posiblemente, se dará en las nuevas generaciones, y tu eres la primera…Sabes bien, que por nuestra sangre corre magia, quizás se deba a eso.- Le respondió Emily

- Lo que respecta a tu castigo, por que deberemos castigarte, por huir de casa y el resto de los problemas en que te metiste acá…hablamos con Charlie y estamos al tanto de que Renesmee trabajará en el Hospital durante una buena temporada, creemos que es justo que tu también lo hagas en el Hospital de Forks, pero, tendrás que estar en casa todos los días a las 9:00 p.m, de la escuela te vas a casa, del hospital te vas a casa, no irás a ninguna parte entre medio, tienes toque de queda y horarios que cumplir hasta nuevo aviso.- Le advertía Sam a Mia

¿En qué minuto la supuesta riña se volvió una propuesta de matrimonio? ¡Si que están chiflados este par de lobos! ¿¡Mia casada! ¿¡Transformada en señora! ¡Están chiflados, se les cayó un tornillo! ¿De Mia Uley a Mia Call?

Mia y su familia se fueron. Antes de irse, nos dimos un enorme abrazo, talvez pasaría mucho tiempo antes de volver a ver a mi gran y atolondrada amiga.

Sinceramente, al irse, sentí un vacío. Volvía a estar en mi tan acostumbrada soledad.

Me tumbé de vuelta a la cama. El no haber dormido durante la noche, me estaba cobrando la cuenta.

Volví a dormirme, sin si quiera notarlo.

Tuve un sueño pesado, una pesadilla podría decirse, pero estaba tan agotada que no me moví ni podía despertar, por mucho que lo quisiera.

Una vez que hube cerrado mis párpados, volví a ver esa pradera donde siempre veía a mamá, pero estaba sola, no había nadie, las flores y vegetación estaban marchitas y quemadas por la fría nieve. Corría un gélido viento que anunciaba la llegada del invierno; me golpeaba el rostro y agitaba mi cabello, desordenándolo a su paso. Estaba sola…en la desierta pradera…comenzaba a oscurecer, la noche llegaba rápido, otro crepúsculo más, indicando el final del día.

De pronto a lo lejos, diviso una figura humana, un hombre, pero no era posible que fuera humano; dueño de una despampanante belleza inmortal, clavaba su vista en mí, sentía que esos ojos se clavaban en lo más profundo de mí ser. Allí me quedaba, en parte embobada por su belleza inhumana. Cada vez le veía más cerca, aproximándose de manera sutil y meticulosa, pero lo suficientemente rápido sólo para ver un borrón. Pude verlo de cerca, tenía los ojos rojos como un rubí, pero aún así era hermoso. Sin notarlo siquiera, por lo rápido de sus movimientos, se envaró y me atacó, directo a la yugular; un enorme dolor cruzó por todo mi cuerpo, como un rayo. Sentí cuando clavó sus filosos dientes y atravesaba la fina capa de piel hasta llegar al palpitante pulso.

Desperté con un grito ahogado.

Desorientada, traté de incorporarme en la cama. Ya estaba oscuro, no estaba segura que hora era, ni cuanto había dormido.

Un silencio desesperante reinaba en casa, excepto los acordes del piano. Supuse que Edward, ya había llegado.

La melodía que sonaba, era tan triste y melancólica, como la primera vez que le oí tocar en el auditorio de Juilliard.

Sonaba similar a la nana que tarareaba mamá, pero con otros acordes, y mayor cantidad de notas musicales.

Cesó la bella melodía procedente del piano.

Talvez, se había aburrido y cansado ya de tocar.

Salí de mi habitación. No había nadie en la sala.

Tímidamente me acerqué al enorme y hermoso piano. Nunca antes me había acercado. No era que no me llamara la atención, pero, no sabía tocar, aunque moría de ganas de aprender.

Me senté, y tímidamente comencé a pasar los dedos por las blanquecinas y delicadas teclas. Eran tan suaves como me las había imaginado.

- ¿Quieres que te enseñe ahora?

Di un sobresalto, estaba tan concentrada que no lo oí.

Lo miré a los ojos. Estaban negros como el carbón y se le notaban un poco unas ojeras violáceas. Se encontraba un poco más pálido de lo normal. No había tenido oportunidad de verle así.

- ¿Dónde están los demás?

- Se han ido de caza, pero regresarán pronto. En cuanto vuelvan, iré yo

- ¿Es muy difícil? Me refiero a la sed. Conmigo acá, me imagino que debe ser un tanto arduo

- No, no lo es. Llevo mucho tiempo con esta "dieta". Es cierto que…hueles como tu madre, como Bella, pero también tienes de mi esencia, y eso hace un equilibrio perfecto entre la más deliciosa y apetecible comida y el más delicado perfume…Pero por si te lo preguntas, no, no me abres el apetito.- Respondió con una sonrisa torcida

Me estremecí al imaginar, que Edward, estaba al lado de mamá con todo su autocontrol posible para no saltarle encima, morderla y en escasos segundos acabar con su vida.

- Lo siento…todo lo que pasó

- Sólo espero que entiendas que me preocupo por ti, y verdaderamente no soportaría perderte, eres lo único que me motiva a seguir vivo, si es que lo estoy de alguna manera

- Quiero que, comprendas, que…bueno, esto es difícil de decir, pero siempre me las he arreglado sola. Nunca nadie más excepto Charlie se preocupaba así por mí. Siempre fuimos Charlie y yo. Conmigo tuvo que ser madre, padre y abuelos a la vez…ocasionalmente Jacob estaba allí también, ejerciendo el papel de hermano mayor consentidor, pero como ya ves, solo hemos sido nosotros dos y nadie más…es difícil para mi darme cuenta de un día para otro que no soy absolutamente humana y normal y mucho menos que tu, mi padre tiene mi misma apariencia física…

- Lo entiendo, mucho más de lo que crees… no sabes lo que removiste en mi cuando te vi…no creí que fuera posible, jamás pensé que pudiera tener una hija…y mucho menos haber podido crear a un ser que tiene alma…Alguna vez, yo también tuve tu edad, en otra época quizás, pero entiendo lo que es tener 16 años. Sé que debes hacer cosas acorde a tu edad, es algo innato en la naturaleza humana, son etapas que debes vivir, experiencias que debes acumular y aprender de ellas. Pero cariño, no vuelvas a robarme un vehículo, golpear a unas chicas, destrozar un bar, ir a exceso de velocidad y acabar en la cárcel. Si quieres un coche, puedo dártelo, el que tu quieras; si quieres más aventuras, puedo llevarte de viaje, excursiones o lo que tu desees, pero por favor, Nessie, no vuelvas a hacer una idiotez como esa

-…Lo, lo siento…siento mucho si te ocasioné tantos problemas

- No es eso, eso es lo de menos, Alice siempre se encarga de borrar lo que nos incrimina, y por otra parte, Jazz, también disfruta haciendo lo mismo…eres tu quien me preocupa, tu integridad y seguridad, sin mencionar tu felicidad, por su puesto

- Hay algo que…no olvídalo

- ¿Qué? ¿Dímelo?

- Bueno, es que siempre, siempre he tenido curiosidad, ¿cómo es que conociste a mamá? Sé que fue en la escuela, pero nunca he sabido como…

Edward, dio un suspiro, dejó sus manos quietas en las teclas blancas del piano, miraba hacia la nada, con una expresión nostálgica, una felicidad cargada de tristeza. Parecía una estatua, hasta que rompió el silencio.

- La primera vez que la vi, no me llamó mayormente la atención. Toda la escuela hablaba de la nueva alumna, que llegaba a la escuela, la bellísima hija del jefe de policía de Forks. Ya todos la idealizaban en diversas fantasías. Lo primero que noté y me dejó perplejo, fue que no podía oír sus pensamientos. Lo dejé pasar. Pero, todo cambió cuando en clase de Biología vino asentarse a mi lado. Una ráfaga de aire caliente, que pasaba por la sala, me llegó directo con toda su esencia, y lo peor vino después; se sentó a mi lado.- Sonrió, pero la alegría no le llegó a los ojos.- Fueron dos horas interminables, donde tuve que utilizar todo mi autocontrol para no saltarle encima y matarla. En ese mismo instante la odié, era un demonio directamente sacado de mi infierno personal. Decidí desaparecer durante una semana, para aclarar mis ideas. No podía ser posible que una insignificante chiquilla humana, derrumbara todo aquello que había construido con tanto esfuerzo durante tanto tiempo, en tan solo unos segundos. Pero las cosas no cambiaron. Sentía una curiosidad enorme, sin mencionar que su aroma me volvía loco. Ella era tan delicada, valiente e inteligente. Moría por saber lo que pasaba por su cabeza. La salvé de una inminente muerte, no una vez, sino varia veces. La primera, fue en estacionamiento del instituto, un vehiculo patinó sobre un parche de hielo e iba directo hacia ella; me puse en evidencia frente a sus ojos, pero por alguna extraña razón, decidió callar, guardando nuestro secreto. Después del incidente, decidí, no volver a hablarle, para no ponerla en peligro, mi sola existencia ya hacia que su vida peligrara. Pero no podía dejarla sola, se convirtió en una especie de obsesión. Primero, por que no entendía que es lo que me sucedía con ella…mal que mal, era una simple mortal, una humana, y por otra parte, solo quería protegerla, cuidar de ella. Solía ir a visitarla mientras dormía. Mi debate interno seguía, hasta que una noche en sueños, dijo mi nombre. Estaba dormida, su cabello estaba alborotado desparramado por la almohada, sus mejillas estaban ruborizadas por el calor…y tan solo esas dulces palabras removieron un torbellino de emociones que creí que estaban muertas…mi corazón muerto, volvía a latir después de tantos años. Decidí entonces, que no podía permanecer mas tiempo alejado de ella, y por una extraña razón, Bella, me aceptó sin importarle si yo era un monstruo. Todas las noches, o la gran mayoría de ellas, solía cuidarla en sus sueños; era increíble verla dormir, tan tranquila y apacible. Ella era mi sol de media noche, la razón de mi existencia…pero como sabes bien, todo tuvo un enorme giro, y creí que al abandonarla podría rehacer su vida y crecer y madurar como humano; creí que podría hacerlo, pues eso era lo que debía haber sido desde un principio…La amaba tanto, la amo tanto…no concebía mi existencia sin ella, hasta que llegaste tú…si no fuera por ti, hace mucho que no estaría en este lugar…ahora tú eres mi vida, debo cuidarte y protegerte, como lo hizo Bella antes de que nacieras…Pero, no sabes lo que daría por volver al pasado y enmendar mis errores, lo daría todo, solo por verla sonreír o verla ruborizándose otra vez.

Me miró, con una expresión llena de tristeza. Una enorme y profunda tristeza, incluso más profunda que la mía propia. Tenía, la mitad de su corazón muerto. Una parte de él, murió cuando mamá falleció. Y entonces lo comprendí, comprendí su dolor aun más fuerte que el mío, aun más fuerte que mi desgracia personal. Ya nunca más vería sus mejillas sonrosadas u oiría su risa angelical, o la salvaría de caerse de boca al suelo, ya nada de eso existía y tal vez, nuca volvería a existir.

- …Yo…no sé que decir, lo siento, creo, más bien, siento que todo es mi culpa, de no existir, mamá estaría viva y probablemente contigo…

- Te he dicho no es así, y no pienses que habría sido distinto todo si tu no existieras…no lo creo…por alguna razón, Bella decidió traerte al mundo y fue muy valiente y fuerte en su decisión…Sólo lamento, que no tuviera la fortaleza suficiente para estar aquí ahora. Tal vez, si yo nunca hubiera decidido irme, las cosas serían diferentes, y creo que si hubiese sido todo distinto; tal vez, no habría sido todo tan difícil…siento mucho no haber estado allí cuando más me necesitaste, realmente lo siento…

- Hay otra cosa que quería decirte, pero no se muy bien como…espérame, ya vuelvo.- Salí corriendo a mi habitación, y rebusqué entre mis cosas, aquella caja metálica que cuido como un gran tesoro y ese hermoso libro que "tomé" prestado en Forks; volví a sentarme a su lado.- Creo que ya sabes que encontré esta caja poco antes de venir, y supongo que mamá jamás la vio…pero, bueno, después que encontré esto, se aclararon muchas cosas y Jake, me acompañó a la casa de Forks…y tomé este ejemplar prestado…no sabía que era tuyo, si no hasta que concluí que de donde lo había sacado alguna vez fue tu habitación…no acostumbro a tomar las cosas "prestadas"

Rió ante mi comentario y confesión "criminal".

- Si te gusta Poe, puedes quedártelo

- ¿No te molesta?

- Para nada…lo he leído innumerables veces, me lo sé de memoria

- Mmmm…volviendo a la caja… ¿tú la habías dejado escondida en la habitación de mamá?

Su rostro se volvió triste y sombrío.

- La escondí, unos minutos antes de pedirle que paseara conmigo por el bosque, para mentirle, y decirle que la abandonaba…creí que tal vez, algún día lo descubriera…como le dije que "será como si nunca hubiera existido" decidí guardar todo lo que pudiera ocasionarle algún recuerdo de mi existencia…fue un error. Todo fue un error, dejarla en medio del bosque, sola; permitir que Alice hiciera esa fiesta, a la que Bella fue a regañadientes…mentirle de ese modo…

- ¿Haberme "fabricado", también fue un error?

- No, definitivamente no…si hubiese sabido antes de ti, o si pudiera corregir mis errores, créeme que jamás las habría dejado. Fue un terrible error, creer que así todo cambiaría o mejoraría…fue lo peor que pude hacer, tanto para ella como para mi…después de dar caza a Victoria junto a Jazz, después de ir a buscar a Bella, considerando que no la encontré…me fui por un período muy largo a Islandia…sólo hace unos pocos años me volví a reunir con la familia…viví por lo menos una década solo, sin nadie. No quería estar con nadie que no fuera Bella…pero no sabía que ella ya no estaba…creo que si lo hubiese sabido en ese entonces tampoco estaría aquí contigo…

- ¿Cómo? No entiendo

- De una u otra manera, habría buscado la forma de acabar con mi existencia

Me estremecí de solo pensarlo, pero no quise preguntar como.

- Es tarde, y creo que tienes frío, ve a la cama, debes seguir durmiendo, el lunes, te tocará un día muy pesado…Comenzará oficialmente tu castigo…

- Está bien.- Hice un mohín.- Pero solo volveré a dormir, si tocas esa nana para mi

Sonrió melancólicamente, antes de añadir

- Esa melodía, la compuse cuando supe que mi corazón pertenecía a tu madre. Solía tarareársela cuando tenía pesadillas o no podía dormir.

Fui a mi habitación, mientras del piano salía esa hermosa melodía.

Me acurruqué a un lado, y poco a poco, me fui sumiendo en los brazos de Morfeo.


Gracias por leer...animense y dejen sus bellos reviews para subirme el animo =D