PARTE 28 (JASPER)
"Gusto en conocerlo, mi señor Cullen, espero poder servirlo y este conforme con mi desempeño" fue lo primero que me dijo cuando la conocí hace muchos años, "mi señor Cullen", como si ella fuese inferior a mí de alguna manera o yo fuese algún tipo de ser divino para ella; su voz tan melodiosa siempre fue lo que me fascino de ella, era como si me acariciara con cada palabra que me transmitía, como si lograse que mi corazón palpitase con cada sentencia, y aunque, tarde en darme cuenta lo que sucedía, me enamore de ella tan pronto como la vi ¿Cómo no hacerlo? Su aroma a flores salvajes era lo que adoraba oler, como si todo un bosque, cálido y calmo me cubriese y amparase por siempre; su sonrisa dulce, que ni la mejor sangre se le comparaba, me hipnotizaba y al refugiarme entre sus pequeños brazos, sabía a la perfección que había encontrado lo que no sabía que estaba buscando, estar con ella siempre. Pero siempre es un axioma traicionero y cruel, porque el siempre no existe, solo los momentos que quedan perpetuos en la memoria, que no se van por más que lo intentes con fuerzas, porque duele demasiado la memoria, tener la capacidad de mantener esos recuerdos, reflejar en la mente en forma concisa y clara lo que se tuvo y se perdió. El siempre es lo que despedazo cuando se fue, cuando se marcho, cuando murió, porque realmente pensé que estábamos protegidos y aislados de un mundo que es abominable, que te quita el siempre que tanto amaste, el mundo me quito todo y el ser sin vida ni sentimientos que he sido desde que nací, que estuvo presente hasta que la conocí, ni siquiera pudo volver porque no quedo nada de mí, porque no me quedo ella, y mi amor hacia ella, me atormentaba con mis recuerdos de lo hermosa y adorable que Alice fue y ya no sería. Hubiese dado mi todo por sentir el calor de su piel a mi lado, como su temperatura me recalcaba lo que experimentaba cuando ella estaba, ¡porque juro por lo más sagrado que existe, que era ella, no me importaba estar en el infierno con tal de estar con ella! Pero fui al infierno, estuve durante cinco malditos meses en el infierno, creyendo que estaba muerta y mi Alice no estaba conmigo, considero que se habrá perdido en el cielo durante ese tiempo, porque aseguro que la vi ni palpe por ningún lado ¡si eso habrá sido! Ella habrá estado en el cielo mientras que yo me quede en el infierno, mientras que los recuerdos me mataban de a poco, los recuerdos de cuando la había amado.
Rose puede ser malvada y dañina cuando lo deseaba, y estaba dolida hacia su licántropo, pero yo sé lo que quiso saber cuando les pregunto ¿Por qué no siguieron muertos?, era "¿Por qué murieron?", porque esa es el cuestionamiento que nos hicimos incontables veces desde que su precioso aro se rompiera en mis manos; fue como si su corazón hubiese estado entre mis dedos e impotente me quede observando como se detenía, como se alejaba, como me dejaba, como mi hermosa y pequeña Alice se moría entre mis manos. En ella había encontrado mi felicidad, porque la amaba tanto que hubiese matado a todos para que ella estuviese y se quedase a mi lado, pero me conformaba con que estuviese a salvo, mas no lo estuvo y mi todo murió, mi Alice había muerto, lejos de mí, sola, de forma horrible y no pude hacer nada, excepto contemplar como su aro se rompía entre mis manos, ¡que ser inservible que fui! ella ya no estaría más. Entonces Rose realizo la pregunta que necesitaba imperantemente saber la respuesta ¿Qué es lo que esperaban al regresar?, ¿que era lo que mi Alice pensaba encontrar cuando retornase a mi lado? , ¿Que es lo que iba a hallar cuando me viese de nuevo?, cuando al fin estuviésemos juntos de nuevo, porque el infeliz ser sentido que solo añoraba soñar con ella algunas horas había dejado huellas en mí, pero no me importaba porque el cielo se me abrió cuando la vislumbre de nuevo e incluso creí que estaba muerto, porque ella estaba cerca de mí, ¿pero que fue lo que contesto Emmett de parte de todos ellos?"Al menos despedirnos como es debido esta vez antes de irnos…". Así que se iba a ir, se iba a marchar dejándome de nuevo con mis recuerdos que me agobiaban y me dejaban en la nada, dejando que me pierda en esa oscuridad que estuvo conmigo desde que se había marchado hace muchos años, y esta vez lo iba a hacer por decisión propia, no porque una estúpida guerra la haya obligado sino que se iba y no tenía considerado en llevarme consigo otra vez, mi pequeña y hermosa Alice se iba a alejar para siempre otra vez y yo volvería a la nada ¡que maldita palabra que es para siempre! Detesto esa palabra.
No lo soporte, ninguno de nosotros tres lo hizo, porque ellos no podían irse, no esta vez, no cuando la vi de nuevo y cuando regresar a mi hogar, ya que ella es mi hogar, es el lugar donde me siento seguro, amado, feliz, fue dificultoso y doloroso; la espere demasiado como para permitir que se marche, que me abandone a mi suerte, que me deje sin su aroma, su sonrisa, sus caricias, sus palabras, sin ella. Así que no lo pensé ni dos veces, creo que ni lo pensé en realidad, jamás considere en levantarle la mano, fue algo detestable hacerlo, pero no me había esperado su respuesta, aunque ya no sintiese nada por mí al menos creí que se quedaría por mis padres, pero ni eso, ella se marcharía y por la forma en la que se expreso Emmett esta vez sería para siempre ¡en serio detesto el siempre! Ella siempre fue lo que siempre necesite, nada más importaba mientras ella estuviera y no podía a volver a ser lo de antes, no después de ella, así que no la dejaría, no dejaría que se marche, porque si se iría sería conmigo o no se iría de mi lado. Lo que nos sorprendió fue que ninguno se defendió cuando los golpeamos en la nuca, era como si lo hubieran estado esperando, me dolió en el alma atacarla, porque es tan frágil, tan delicada y pequeña, como una hermosa hada, como una hermosa hada que me encanto desde un primer momento; pero no pude controlarme, no esta vez, no dejaría que me suceda de nuevo, no me abandonaría, porque la amo tanto, la adoro y deseo que apenas mi cuerpo puede soportarlo, de tal manera si para que no se fuese tenía que golpearla para llevarla a la inconciencia, lo haría gustoso. Igual no dejo de horrorizarme, al igual que mis hermanos, porque observe la mirada de derrota de Edward, cuando le levantamos la mano, pero fue más fuerte el impulso, la necesidad de conservarla a mi lado, al menos por un tiempo más, unos momentos, porque con nosotros no existe un siempre, por más que durante años me mentí creyendo que tendríamos un siempre, lo cierto es que eso jamás fue una opción.
Cuando toque su precioso cuello, pude sentir el calor que emanaba su cuerpo, tal como lo recordaba, como durante tanto tiempo anhele sentir de nuevo, tan pronto como cayo inconciente por mi golpe la resguarde entre mis brazos, para que no se vaya, para que no me deje, porque la amo. Hacía más de tres años que no palpaba la tersura de su piel, cuan delicada y cremosa que era, la guerra, a diferencia de Bella y Emmett, no dejo marcas en su cuerpo, pero estoy seguro que si en su mente y alma creo que por ese motivo ya no desea estar conmigo, pretender por un tiempo que tenemos un siempre juntos. No quise hondear demasiado en lo que le sucedió en Volterra, ese maldito lugar que solo me arranco lo que era mió, lo que compartí con ella, lo que amo, y aunque yo no soy el mismo de antes, ella mucho menos podía ser la conocí hace años, la guerra cambia a la gente, pero creí por un segundo que siempre tendríamos el amor que existía entre nosotros ¡el siempre nunca deja de doler! ¡Si que da esperanza el siempre! ¿no es cierto? Tome a Alice entre mis brazos y sin ver a nadie en particular, solo en lo hermosa que estaba, la lleve a mi cuarto, al cuarto que durante algún tiempo la ame sin restricciones; cuando la deje en la cama pude observarla plenamente, su sedoso cabello negro, sus labios delgados, esa paz que solo su rostro podía transmitir, tan pequeña, no creció mucho durante el tiempo que no estuvo conmigo, no me llegaba a superar la mitad del pecho con su altura, todo tan contrario a mí, que me afirmaba como amo a esta licántropo, como amo a mi Alice.
Se notaba placida extendida en mis sabanas, lugar que jamás debió haber dejado, ya la perdí una vez, y dolió más que misma muerte, tuve que plantearme una vida sin ella, sin verla ni sentirla y esto me torturaba pero no deba la muerte, no me daba la posibilidad de unirme a ella para siempre ¡ese es un siempre que me hubiese gustado mucho obtener! No puedo calcular las veces que pensé en suicidarme ¿Por qué cual era el punto de seguir con esta existencia sin ella? ¿Continuar respirando sin su presencia? ¡Y eso era lo que más me destruía! No poder dar fin a esta escusa de vida que estaba llevando, sin ayuda los vampiros no podemos matarnos, es muy difícil hacerlo, porque lo que percibí de parte de mis hermanos, también habían considerado esa opción, aunque Edward fue el que más expresaba con cada poro ese decisión; pero como realmente todo dejo de tener sentido sin ella, no me fije demasiado en el dolor de los demás, sino que me deje consumir por el mío. En resumen, al no poder quitarme la vida por mis propios medios, y a conciencia de que nadie me ayudaría a terminarla, preferí morir por dentro, porque al romperse su aro, se objeto que adore como si fuese mi última esperanza, comprendí perfectamente que jamás volvería a tocarla, mirarla, ella ya no reiría conmigo ni me cantaría, permitiéndome que admire su angelical voz, así que me quede solo y entonces, morí, porque era mejor de esa manera.
Lo peor de todo que cuando todo lo había perdido, ella como mi salvadora, regreso trayéndome la vida consigo, las ganas de respirar para estar con ella, me regreso todo, porque la amaría, la tocaría, sentiría sus caricias, como sus pequeñas manos recorrían mi cuerpo, como su aliento me daba esperanza, y al fin tendríamos nuestro siempre; pero me lo negó, porque regreso pero no se atrevió a mirarme, a demostrar lo emocionada que estaba, al igual que yo, porque yo este cerca de ella, porque siempre nos amamos y nada cambiaría eso ¡pero ella me quito mi siempre y además se marcharía! Y eso no se lo voy a permitir, porque aunque no tengamos un siempre juntos, ella no deja de ser mí siempre, mi todo, y no voy a perderla sin luchar por ella.
Me quede quieto a un costado de la cama, observándola, estaba hermosa, perfecta como siempre sería, no me atreví a tocarla, no la tocaría a menos de que ella me lo permita, porque si se tiene que quedar pero no al lado mío lo tendría que aceptar mientras que eso signifique que se quede a salvo y bajo mi escrutinio. Su respiración estaba relajada, y la note cómoda en mi cama, como antes, como si ella hubiese extrañado ese lugar; de pronto note como se movía lentamente y abrió de a poco sus ojos celestes, y me pareció que por un momento sonrió con su mirada hacía mí, pero no lo demostró con el resto de sus facciones ¡Cuánto deseaba decirle lo correcto para que me vuelva a amar como lo hacía antes! Sin decir palabra ni dejar de contemplarme se acomodo para sentarse, llevaba un hermoso vestido rosa, su color favorito, que procure al acomodarla que no se le arrugara, sé que odiaría que una prenda se le arruinara; sus delgadas piernas se acercaron a su pecho mientras que apoyaba su mentón en su rodillas, y se quedo mirándome como tratando de descifrar que era lo que pasaba por mi mente, cuando yo también deseaba hacer lo mismo, pensar que antes no me era difícil hacerlo, sabía con exactitud que era lo que planeaba, aunque creo que eso no era del todo cierto porque no pensé que al fin se iría a la guerra, pero me gusta creer que sabía con seguridad que era lo que pasaba por su mente. Suspiró pesadamente, a lo que yo también lo hice, pero para conservar en mis pulmones su aire, que se quede conmigo unos momentos más, solo pido unos momentos, paso sus manos, que note que estaban temblorosas por su cabello, dude un poco pero tuve el valor necesario para sentarme en la orilla de la cama, sentirla un poco más cerca de mí.
-hola, Jasper- murmuro por lo bajo con su hermosa voz, pero eso destruyo lo poco que me quedaba que ya era casi nada, así que no pude reprimir un jadeo de dolor, porque no puedo llorar como desearía hacerlo, pero realmente necesitaba llorar ¿Por qué demonios me llama así? ¿Porque no me dice Jazzy como siempre lo hizo? Con esa palabra me demostraba que me amaba, que pensaba en mí, que yo también era su todo, pero jamás tengo un siempre con ella, cubrí con mis manos mi rostro y no lo aguante más solloce como hace tiempo necesitaba hacerlo ¡porque dolía demasiado que ella ya no sienta la mismo que yo! - ¿Por qué lloras?-le escuche decir, pero no me atreví a verla, necesitaba hacerlo pero en serio me estaba matando su indeferencia.
Me dolió cuando tome con mis dedos mis cabellos, porque esta realidad me destruía, porque ella ya no me necesitaba, no de la forma de que yo la necesitaba, porque la guerra la cambio y regreso a Foras porque soy su dueño y no porque me amase.
-¡porque ya no me amas!-le grite lleno de impotencia levantando mi rostro para mirarla, entonces me di cuenta que ella también estaba llorando, me quede impactado por como su cuerpo temblaba por las emociones que quería reprimir, tapo su boca pero no dejo de mirarme, y me deje a mi mismo ir a consolarla. Fue algo extraño, porque siempre me fue fácil tocarla, sentir su piel contra la mía, pero esta vez no sabía como actuar, porque paso mucho tiempo y demasiadas cosas entre nosotros, así que me deje llevar por mis instintos y la abrace, la resguarde junto a mi cuerpo, para que sepa que no importase que, porque aunque no me ame como antes, siempre iba a estar junto a ella, y ese siempre si que era seguro.
Se acurruco en mi pecho, y cerré los ojos, para conservar este momento para siempre en mis recuerdos, para que no me abandonen cuando ella ya no este, porque así podría al menos creer que alguna vez tuvimos esperanzas de estar juntos, amarnos, siempre los dos como era debido.
-¿todavía me amas?- susurro esperanzada en forma inaudible, pero el movimiento de sus labios cerca de mi piel, me lo hizo saber, y mi mundo volvió a tener forma y tiempo, porque juraría que sentí mi corazón palpitar en forma desaforada aunque no fuese así, porque ella me confirmo que todavía me amaba. Tome su rostro entre mis manos y la obligue a que me mire a los ojos para que entienda lo que pasaba no solo por mi mente sino también por mi alma.
-jamás dudes esto, no podría dejar de amarte, porque tu eres todo para mí, eres mi siempre- le asegure, y al fin vi lo que tanto deseaba, una hermosa sonrisa en su pequeño rostro y no dude, y pose mi boca contra la suya. El sabor de su boca era como el cielo en la tierra, palpe cada contorno de su boca mientras sentía sus labios contra los míos, en forma lenta me deje explorar el calor de su boca, y mis manos se dedicaron con recorrer su pequeño cuerpo, su figura perfecta y pequeña como siempre; ella se acomodo mejor sentándose en mi regazo mientras que tomaba mi nuca para acercarme más hacia ella. Quise llorar pero de felicidad porque lo que me fue arrebatado se me regresaba, y era espectacular, porque ella era lo único que necesitaba, nada más importaba que no fuese ella. Sentí como su respiración se volvió más pesada a medida que mis manos tocaron sus pechos, me esforcé por no dejar que mis más bajos instintos me apuraran en tomarla de una vez, prefería esperar porque deseaba con todas mis ganas tomarme el tiempo necesario para reconocer esos lugares que antes tuve el privilegio de conocer.
Mordí ligeramente su labio para sentirla mejor, y algo en ella despertó, porque la percibí desesperada, ya que me apretó con dureza hacía ella, y estoy seguro que podía apreciar con toda claridad como mi erección se refregaba contra su centro, que aunque los dos estábamos vestidos, podía saber que ya estaba lo suficientemente excitada ya que su aroma a sexo cubrió toda la habitación, el calor de su cuerpo aumentaba y a consecuencia, hacía que yo también presentara algo de calor, su corazón latió con gran velocidad, así que pase mi mano por detrás de su espalda para que entienda mejor la magnitud de mi condición, y lo capto perfectamente cuando sin esperarlo su cadera comenzó a moverse en forma rítmica contra mi erección originando que yo siga el mismo baile, que esperaba hacer con ella en forma plena. Baje mi rostro hacia su cuellos, y le lamí con desesperación su cuello mientras que mi mano seguía apretando, ya no de manera tan delicada su pecho, que podía sentir através de la ropa que su pezón estaba endurecido, cuanto deseaba lamer esos pequeños botones que adoro. Algo nerviosa, por la agitación y los gemidos que emitía, aunque creo que yo era el responsable también de algunos jadeos, no lo sé, solo me dedique a saborear su deliciosa piel que se presentaba tan hermosa, puso sus manos sobre mi pecho para alejarme y aunque me desilusiono un poco no poder proseguir, yo la iba a espera el tiempo que necesite, le permití que manejara la situación a su ritmo, pero me desconcertó que su pelvis no dejo de refregarse contra la mía. Mi pene parecía palpitar, y tenía la urgencia de que algo la relajara, pero intente enfocarme en otra cosa, porque en serio, ocasionaba que mis pantalones se volvieran muy chico para mí; Alice, con sus manitas me guío para que me acueste, mientras que ella se acomodaba mejor encima mío, no pude evitar sonreírme cuando note su rostro sonrojado pero sus ojos llenos de deseos cuando sus manos recorrían todo mi pecho.
-desde la última batalla no te pude ver, era como si hubiese desaparecido, creo que fui yo, prefería no verte- me quede petrificado, ¿Por qué no me quería ver? ¿Tanto había cambiado sus sentimientos hacía mí? Pero no me pude contestarle nada, porque la tristeza en su mirada no me lo permitieron- consideramos que era mejor que creyeran que estábamos muertos, haría las cosas más fáciles para ustedes y nosotros…-¿las cosas más fáciles? Contemple como las lágrimas caían por sus rostro, levante mi mano y se las limpie mientras que ella se apoyaba a mi mano, pero en ningún momento su pelvis se dejo de mover contra la mía, y me erección ya me estaba molestando-…no podíamos afrontar que nos dijeran que ya no nos querían, que jamás nos perdonarían por irnos, que no nos amaban ni aceptaban de nuevo- y lloró con más fuerza, me recompuse y me volví a sentar pero sin quitarla de encima mío, sino que moví mi cadera hacía arriba para que me sintiera con más fuerza, como penetrándola causando que jadeara.
-sin ti ni siquiera estoy vivo, no vale la pena nada sin ti, te amo, Alice- le afirme rozando mis labios contra los suyos, entonces ella sonrió y me beso mientras me aferraba hacia ella.
-te amo, Jazzy, te amo- sentenció demostrando por primera vez felicidad en sus ojos, y yo sonreí relajado como no lo estuve durante mucho tiempo. Sin más preámbulo se paso el vestido por sobre su cabeza y quedo en ropa interior enfrente mío, cada curva de su cuerpo era perfecta, una cintura pequeña que hacía juego con sus pechos y su cadera, me quite mi camisa y para que no se moviera de encima mió ni detuviera el movimiento de su cuerpo contra el mío, sin ser elegante arranque mis pantalones, destruyéndolos, pensé que me iba a censurar por maltratar la ropa, pero parecía que no le importaba, ya que no dejo de besarme mi cuello, mordiéndolo por momentos, me hubiese dolido pero la idea de que deje su marca en mi cuerpo era demasiada afrodisíaca como para ignorarla. Cuando percibí que sus pezones tocaban mi pecho, me di cuenta que se había sacado su corpiño y detuve que continuara con mi cuello para que yo pudiese dirigirme hacia su pequeña busto que me parecían apetecibles, mi entrepierna parecía palpitar con más fuerza y más de una vez tuve que suspirar con fuerza para no terminar con cada masaje por parte de la pelvis de Alice. Tuve que curvar mi espalda para poder alcanzar su pecho y los bese como hacía tiempo no lo hacía, mientras lamía uno, que estaba caliente y endurecido con mi mano apretaba y pellizcaba el otro, y los chupe con desesperación pero estaban encantadores, escuchaba como jadeaba sin emitir palabra mientras apretaba mi cabeza aun más hacia sus senos. Su piel era tan tersa, con mi mano libre, me dispuse a encontrar ese lugar que mi cuerpo me pedía por poseer, que yo mismo deseaba por entrar, para al fin ser uno con ella; pase mi mano por encima de su tanga y con mi palma la estimule un poco más por encima, estaba realmente húmeda, preparándose para lo que ambos buscábamos realizar, cuando tomo mi mano para guiarla hacia dentro de la prenda, soltó un jadeo cuando mis dedos, al contacto de sus labios inferiores, hicieron la tentativa para adentrarse en ella, estaba tan caliente, que tuve miedo por meter mis dedos dentro de ella, ya que nuestra temperatura era muy diferente entre sí, pero no pude ir contra el impulso cuando puso su rostro enfrente mío y deseo volver a ver su facciones cuando estén llenas de placer.
Metí un dedo dentro de ella, y ella suspiro cerrando los ojos, y sin esperar introduje un segundo dedo, cuando se quedo tensa me arrepentí, pero cuando comenzó a acariciar sus pechos en busca de más placer, sonreí y comencé a moverlos dentro de ella, realmente deseaba tomarla rápidamente pero tenía que estar preparaba porque ella tenía un cuerpo chico y mi pene era muy grande, pero estaba más duro que una roca en ese momento. Cuando la sentí lo suficientemente lubricada, y su cavidad se acomodo a la interrupción de mi en su interior, saque me mano dentro de ella, entonces abrió los ojos, y con los ojos cargados de deseo, asintió ante una pregunta que no formule, y no pude dejar de besarla, mientras nos separábamos ligeramente para quitarnos las últimas prendas, estaba nerviosa mientras me miraba sacándose su braguita, yo también estaba más que excitado, y mi glande lo demostraba, aunque no lo necesitaba, respiraba agitadamente, su cuerpo era monumental y no pude dejar de vanagloriarme por lo afortunado que era. Cuando quedamos completamente desnudos, nos volvimos a acomodar como antes, ella sentada encima mío, tome su cadera para guiarla hacía mi erección a lo que ella paso mano para tomar mi miembro para que ella se pudiera colocar encima, tuve que apretar mis dientes para no terminar cuando su mano tomo mi pene, realmente iba a tener problema de eyaculación precoz sino me controlaba un poco más. Algo temerosa, se introdujo lentamente en mi erección, y tomo todo mi control cuando la sentí, estar rodeado de su calor fue maravilloso, quería embestirla pero tenía que dejar que su cuerpo se amolde a mí, hundió su rostro en mi cuello, mientras me abrazaba con fuerza sosteniéndose, sé que le dolía, ya que se tensó y percibí el aroma a sangre, su himen se había roto, después de quedarse quieta un rato, se hundió un poco más en mí, respiro pesadamente, y deje que su calor me cubriera y entonces comenzó a moverse, comenzó a cabalgarme.
Espero que les haya gustado. Hasta el próximo capítulo.
Les cuento que voy a estar escribiendo el próximo capítulo de "La dulce agonía…" y para quienes lo leen, me cuesta mucho llevar a cabo esa historia, así que es posible que al menos por dos semanas no actualice ninguna historia (lleva su tiempo poder hacerla, además tengo que dársela a mi beta para que la corrija; pero para quien la lea, le comento que es el capi donde se define todo sobre la relación que van a tener Edward y Bella). Después regreso actualizando "Regresando…", a lo cual les comento, para quienes la leen, el capitulo anterior no creo que haya sido el más emotivo, sino que voy a hacer sufrir a los chicos unos capis más, les aseguro que dentro de tres capis, es probable que me maldigan en todos los idiomas posible por lo que voy a hacer.
Por último, me gustaría si pueden dejar sugerencias sobre mi prosa, porque en serio quiero mejorarla, así que si es posible háganme ver mis fallas, gracias.
Los personajes no me pertenecen pero si la historia.
