Capítulo 29 Tómalo o déjalo

A pesar de ser el segundo día en la mansión Stróganov, Kai sentía que hubiese estado ahí desde siempre. Mientras se paseaba por los pasillos de la lujosa casa, una colección de armamento medieval que el abuelo tenía llamó su atención. Habían enormes banderas que tenían los dibujos o emblemas de los pueblos europeos o imperios asiáticos que representaban, alguna que otra lanza quebrada, escudos desgastados, yelmos, espadas… todo nítidamente organizado, daba la sensación de estar dentro de un pequeño museo. Sin duda el abuelo era un hombre a quien le interesaba la historia, Kai lo concluyó porque había echado un vistazo a los gruesos libros con datos históricos que el señor Stróganov tenía en su biblioteca personal. Una de las armaduras le pareció haberla visto en otro lugar, lentamente pasó sus dedos sobre ella, de repente reconoció una inscripción que tenía el escudo, se trataba de una de las armaduras de la familia real de Robert Jurgens. Comenzó a recordar lo que sucedió el día anterior…

Con amargura dentro de sí, Kai había salido de su casa a toda velocidad en su motocicleta negra, el casco impedía que su serio semblante se notara. Sentía mucha rabia, su abuelo y sus tíos lo habían puesto a escoger, en aquella reunión que tuvo cuando apenas llegaba a Rusia, entre el honorable negocio familiar y el beyblade que tanto amaba. "… ja, son unos hipócritas, años atrás, cuando ganaba las competencias no pensaban igual… al contrario, me impulsaban a jugar para sus propios propósitos corruptos… ahora ya no les sirvo como su marioneta en el beyblade… " aceleraba con más fuerza, aunque no quería admitir a sí mismo que su derrota contra Brooklyn lo había desacreditado como beyluchador entre su familia, sabía que esa era la razón por la cual ya no tenía el apoyo de ellos para continuar con el deporte. "… esta vez no me dejaré manipular… de ninguna manera dedicaré lo que queda de mi vida en sus asquerosos planes de lucro… sus amenazas ya no servirán contra mí…"

A lo largo del camino, notó como bandadas de pre adolescentes se agrupaban cerca de un edificio, pudo contar cerca de tres largas filas de ansiosos muchachos, detuvo su motocicleta. Sin quitarse el oscuro casco, se acercó a un chiquillo, podía tener unos trece años.

- Oye… ¿qué es todo esto?
- ¿Qué no lo sabe? ¡Son las pruebas para ingresar al campeonato de Beyblade! de entre todos se elegirán a cien participantes que compitan masivamente, ¡el ganador tendrá la oportunidad de enfrentar a los beyluchadores más famosos! Como Tyson, Ray, ¡y si tiene suerte podrá enfrentar al mismísimo Brooklyn!

Kai ya no quería escuchar más, le chocó no escuchar su nombre dentro de la lista del muchacho. Antes de que pudiera desaparecer de la vista del chico, éste se volvió emocionado y le dijo:

- ¡Mi sueño es competir contra Kai Hiwatari, es el mejor de todos!

El chico lo dijo con tanta fuerza que los otros muchachos que estaban alrededor los miraron intrigados, Kai se sintió un poco nervioso y decidió largarse lo antes posible. "… lo lamento muchacho… los campeonatos mundiales ya no son para mí… no me encontrarás más en Rusia… " pensó mientras aceleró de nuevo.

Kai llegó a lo que parecía una calle sin salida, había ciertos establecimientos comerciales, parqueó su motocicleta frente a lo que por fuera tenía rótulo de casino. Ingresó quitándose el casco y mirando a todos lados del lugar atestado de gente. Nadie, excepto una muchacha con mirada atrevida, al igual que su vestimenta, notó al beyluchador. Trató de no perderlo de vista antes de terminar la partida de billar. Kai se dirigió a una de las mesas donde varios jugaban pocker, "…ahí estás…" se dirigió a un chico de cabello grisáceo y lo tomó de la chaqueta por detrás interrumpiendo su juego.

- Hey… hey… tómalo con calma… - Bryan, a quien Kai había ido a ver, le dio sus cartas a un muchacho que tenía su lado- Allan continua mi juego… - luego miró a Kai – hola viejo…

- ¿Dónde está?

- Tu siempre tan agradable…

- Y tu no… Llévame a donde Jurgens, no tengo tiempo que perder.

- ¿Por qué tanta prisa, Hiwatari?

- ¡Aquí está tu dinero! El resto no te interesa. – Kai sacó del bolsillo de su chaqueta negra un rollo de billetes que le entregó disimuladamente a Bryan, el cual los tomó y miró, se sorprendió de ver el grosor del rollo, tragó grueso y le dijo:

- No, Kai… Olvídalo… - Bryan le extendió la mano para devolverle el dinero.

- Yo tampoco lo quiero, no te lo recibiré. Apuéstalo, si quieres… o dalo a una buena causa… - dijo esto último con sarcasmo.

- ¡Que lo tomes te dijo!- Bryan metió el dinero dentro de la bolsa de donde Kai los había sacado. Lo miró fijamente. – No me hagas sentir como una rata de caño. Aunque seas uno de los seres más repugnantes que conozco, no soy capaz de sacar provecho de un ex compañero de equipo. – luego le sonrío, Kai no le correspondió. - Sígueme.

Bryan guió a Kai por una de las puertas del amplio salón de juegos hacia otro salón, que a diferencia del anterior éste era un lugar de batallas de beyblade, aunque lo conocían como batallas callejeras, ya que quienes participaban de ellas lo hacían por apuestas de dinero, lo cual no restaba la habilidad de los participantes, entre los cuales se encontraba Robert Jurgens, el chico de cabello purpura, Kai no tardó en reconocerlo, se dirigió a él antes de que Bryan se lo pudiera señalar. Kai miró a Bryan.

- Bien, creo que ya no me necesitas.

- Gracias, Bryan, te debo una. – le dijo más relajado.

- Descuida… - cuando Bryan volteó, la chica que estaba mirando a Kai estaba detrás de él.

- Sácame de una duda… es Kai Hiwatari ¿cierto?

- ¿Quién más podría ser? Jaja… él no es de los fáciles, Silvia, ni lo intentes… - luego se dijo a sí mismo – bueno… al menos acabo de comprobarme a mí mismo que no soy un cerdo ambicioso…

Kai dejó su casco sobre una mesa, de la mochila que llevaba en la espalda sacó su lanzador y el bey, interrumpió estrepitosamente la batalla de Robert contra cuatro tipos.

- Conozco ese bey… ¡Kai! Jajaja… años sin verte… - dijo mientras su bey seguía en el plato.

- Jamás pensé que alguien tan refinado como tú pudiera estar en un lugar como este. Antes de que preguntes, Bryan fue el que me informó de tu llegada a Rusia.

- Ni loco me perdería de un campeonato… por cierto lamento tu derrota, Kai.

- Sí, yo también… - dijo mientras seguía atacando el bey de Robert, parecía descargar toda la ira que sentía.

- Y dime, ¿a qué rayos viene un chico tan refinado a un casino callejero?- le devolvió la pregunta en tono irónico.

- Negocios. ¿qué tanto te interesaría ser el dueño de todo Hiwatari Enterprises a muy bajo costo?

La pregunta tan directa de parte de Kai impresionó tanto a Robert que su beyblade se detuvo inmediatamente.

- ¿Escuché bien?

- Sí, y quiero una respuesta rápida. No pienso decirte las razones, lo tomas o lo dejas.

- Es la cosa más descabellada que he escuchado. – dijo Robert tras unos instantes de sentirse totalmente sorprendido.

- ¿Y bien? – Kai tomó su beyblade.

- Vamos a otro lado a hablar.

Robert y Kai se dirigieron a una mesa ubicada en una esquina del salón.
- Solo una pregunta ¿Participarás en el torneo?

- No. – dijo cortante.

- ¿A qué rayos le estás huyendo, Kai?

- Dijiste que sería solo una pregunta… - luego de que la mirada desafiante de Robert se volvió más intensa, Kai decidió responder - … bien… quiero ser libre de mi mal llamada familia… quiero poder hacer lo que amo sin la presión de billones de dinero bajo mi control… pero al mismo tiempo no quiero que nadie de mis parientes tenga tanto poder…

- A puesto a que nunca imaginaste tener que interceder por algo así… gran Kai… - Robert se levantó de su silla lentamente, luego de meditarlo por unos minutos le dijo – te ayudaré.

Kai, quien esperaba la respuesta ansioso, sintió un alivio pero al mismo tiempo trataba de combatir una inseguridad extraña.

- Pero negociaremos todo después del torneo. Es la única condición de mi parte. – le dijo seriamente Robert.

La condición no agradaba a Kai del todo, quien quería partir de Rusia lo más antes posible. Pero tuvo una idea.

- De acuerdo, pero antes quiero pedirte algo más… necesito que envíes un avión por mí anónimamente, no quiero que los otros se enteren que me voy, yo costearé todo. Te esperaré en Inglaterra.

Robert le estrechó la mano a Kai, luego le entregó una tarjeta:
- Escoge el lugar y la hora, llámame cuando estés listo y enviaré por ti.

Kai asintió con la cabeza, dio media vuelta y comenzó a retirarse del lugar. "Espero que de aquí al final del torneo puedas arrepentirte del error que cometes, Kai…." era lo que pensaba Robert al verlo irse. Silvia, quien había estado sentada esperando a que Kai se moviera, lo comenzó a seguir. Antes de que Kai saliera de la sala de entrenamiento, un beyblade le impidió seguir caminando. Kai miró a ambos lados y de repente vio a Silvia, que tenía el lanzador en la mano.

- No te irás sin enfrentarme ¿verdad? Jaja… - Silvia se acercó lentamente, disimuladamente seductora. El maquillaje la hacía verse un poco mayor que Kai. – Me sorprende que alguien como tu ronde por acá… - luego se acercó a su oído y susurró – Kai Hiwatari… me imagino que no quieres que alguien se entere de que tu estás acá… no te dejarían en paz… ¿verdad? Vamos… una partida… un beso y …- con su dedo le tocó el labio- …te dejo ir…

Una extraña sensación comenzaba a invadir a Kai, sabía que se trataba de una tonta seducción pero le costaba resistirse, las palabras se volvían dulces mientras las suaves manos de la mujer le acariciaban el cabello. Era como si un aroma muy suave lo atrajera más y más. Se comenzaba a sentir muy a gusto. Ella, maliciosamente miraba a un par de muchachas con una apariencia similar a ella, Kai había sido objeto de una apuesta sin saberlo.

- Anda… no me vas a negar tal privilegio. – el rostro de ella se fue acercando a Kai cada vez más. Kai sentía una especie de hipnotismo que lo arrastraba hacia el rostro de Silvia, quien estaba a punto de besarlo. Ella lo tomó del rostro con las dos manos. De repente, una música empezó a resonar, más que en los oídos, en la mente de Kai, quien hacía esfuerzos por mantenerse consiente. Era la canción que había escuchado cantar a Alana, "… ven descansa, ya no cargues más dolor… encontrarás ya no más soledad… " Antes de que los labios de Kai rozaran los rojos labios de Silvia, Kai pronunció el nombre de la chica que cantaba la melodía en su cabeza.

- Alana…

- ¿Qué?- Silvia se apartó un poco de Kai, extrañada.

Kai volvió en sí al escucharse a sí mismo. Rápidamente Kai hizo a un lado a la esbelta chica, la miró fríamente y salió rápido del salón. Olvidó recoger su casco, pero no le importó, condujo su motocicleta rápidamente, tenía una sensación de desesperación en su pecho, "Alana…" pensaba, "… ¿qué significa esto? No sé por qué creo que no me sentiré mejor hasta que vaya contigo y tu abuelo."

Silvia, indignada, caminó hacia las otras muchachas, sacó de su bolso un poco de dinero y se los entregó. Luego se dirigió hacia donde Kai había dejado su casco de motocicleta y mirándolo de frente dijo en bajo "… tarde o temprano te tendré con migo… ya verás… maldito Hiwatari…" dejó caer el casco al piso con furia.

Aquella mujer no se llamaba Silvia, su verdadero nombre era Mónica, sí Monica Balkov. Pero Kai aún no lo descubriría.