Capítulo 29
Cambiando el Juego
Galaxia se retiró por tres minutos junto con Darien a la distancia de un kilómetro. Inmediatamente, Serena se transformó y cuando Seiya quiso hacerlo, su atuendo tomó una armadura idéntica a la del príncipe Endymion. Taiki y Yaten se vieron envestidos en armaduras reales y las sailor scouts se transformaron.
- Bien, de acuerdo. Dividámonos en dos grupos. Corte lunar, conmigo y Kunzite y Seiya con la corte terrenal. No reuniremos en el último minuto.
Seiya notó una leve mirada de complicidad entre Kunzite y Serena pero se reunió con su corte.
- Bien – dijo Kunzite – lo primero es proteger al príncipe Seiya. No podemos permitir que use el Fuego y supongo que quien esté detrás de todo esto, quiere que lo use.
- Galaxia tiene otras estrellas manipulándola, de eso estoy seguro. – apoyó Nephrite.
- Creo que Lord Yaten con el poder del agua podría combinarse perfectamente con Mercury y Neptune y al mismo tiempo con Jupiter. Electrocutaría a Galaxia.
- ¿Y yo? – preguntó Taiki.
- Tu poder de aire en sí es poderoso, pero se me ocurre – dijo Jaedite – que sería imbatible si lo combinaras con el Grito Mortal de Sailor Plut. Incluso nosotros mismos correríamos peligro por el eco que se causaría.
- ¡Un momento! – gritó Seiya que se sentía relegado. – Pueden combinar los poderes que gusten y manden. Pero si el príncipe aquí soy yo, estas son mis reglas.
- Príncipe… - los cuatro generales se hincaron ante él.
- Número 1… Protegeremos a Serena a cualquier costo. No quiero que nadie le toque ni uno sólo de sus cabellos así tengan que descuidarme a mí. ¿Lo comprenden?
- Sí, príncipe.
- Número 2… Rescataremos a Endymion cueste lo que cueste para que Serena o Kakyuu le hagan la curación lunar. Yo sé que ustedes le deben más lealtad a él que a mí.
- Se equivoca. Nuestra lealtad es pareja. – dijo Zoisite.
- Y número 3… si decido usar el Fuego… no me van a detener. Por Serena soy capaz de todo. ¿Me han entendido?
- Pero…
- ¿Me han entendido? Es una orden.
Yaten, Taiki y los cuatro generales, asintieron muy a su pesar mientras Seiya veía sus manos, pregúntandose cómo sería su poder de Fuego.
S&S
Serena no tardó en ponerse al centro de sus sailors y jaló a su hermana que todavía estaba en shock. Haruka quiso hablar pero Serena no la dejó.
- Bien, sé que hasta el día de hoy estaban acostumbradas a que yo no tomaba las decisiones pero esa Serena ya no existe. Antes que nada… - la rubia tomó su broche de transformación, tocó a Kakyuu y ésta se vio vestida de gala como princesa de la luna con el mismo vestido que Serena usaba como la princesa Serenity.
- Me siento tan…
- Tú eres tan princesa del Milenio de Plata como yo. Si me pasara algo en batalla, tomarás mi báculo lunar y gritarás hacia Endymion, "Curación Lunar, Acción" ¿entendiste? Sólo así podrás salvarlo de las garras de Galaxia.
- De acuerdo.
- No le creas absolutamente nada hasta que le hayas hecho la curación. Asegúrense de eso, chicas.
- ¡Un momento, gatita! Primero tenemos que asegurarnos de que tú estés segura, así que Venus y…
- ¡No, Haruka, no! ¡Esta vez tú me obedeces a mí! ¡Todas van a hacer lo que yo les mande! ¿Está claro? En primer lugar, a la que van a proteger contra todo va a ser a mi hermana porque ella ya tiene una hija. Yo ya he "gobernado" y Kakyuu no tuvo ese privilegio. Así que a ella la protegen sobre mí. ¿Entendido?
- Pero… - Rei iba a replicar, Mercury balbuceó y Haruka fue la que despotricó.
- ¡Nosotras debemos…!
- ¡Obedecerme, Uranus! ¡Por eso te lo estoy exigiendo! – planteó Serena con voz firme. En segundo lugar, quiero que apoyen a la corte terrenal e impidan que Seiya use el fuego…
- ¿Pero… por qué?
- Tú lo sabes bien, Michiru puesto que amas a Haruka con toda tu alma. No quiero que muera. Y si alguien de los dos ha de irse, prefiero irme yo.
- ¡No digas eso! – gritó Venus.
- ¡Entonces tendrán que cuidarnos muy bien! Y una tercera cosa… siempre han dejado sus vidas por proteger la mía. Esta vez yo seré quien las proteja a ustedes. Les prohíbo morir por mí. ¿Han entendido?
- Pero es que…
- Gatita…
- ¿Entendido?
- Lo que tú digas, princesa…
S&S
- Como te dijo el Gran Sabio Endymion… en tu corazón y en tu cuerpo hay fuego…
- Fuego… - repitió Endymion como un autómata.
- Y si quieres destruir al usurpador que quiere quitarte tu trono de la Tierra, tienes que usarlo…
- Usarlo…
- Recuerda que el Gran Sabio te dijo que sólo tenías que enfurecerte y llamarlo, pronunciar su nombre y saldría de tus manos… que todo ardería…
- Fuego… - repitió Endymion
- Lo que no te dije es que tu usurpador tiene el mismo poder que tú. – Galaxia sonrió.
- No importa… lo destruiré.
S&S
- De acuerdo, Yaten se puede combinar con Mercury, Neptune y Jupiter, Taiki con Plut y… - intentó explicar Jaedite cuando Galaxia se acercó.
- ¡Ups! Creo que ya se acabaron sus tres minutos. Así que no hay más. ¡Que la batalla empiece… los caballeros primero.
- Endymion se dejó ir en contra de Seiya pero Taiki lo hizo girar con su poder del aire. Inmediatamente, Zoisite le gritó a Yaten que lo envolviera en un poderoso torbellino de agua. Endymion buscaba la manera de salirse pero Jaedite ya le había puesto visiones de espejo alrededor para que no pudiera ver a nadie más que a él mismo. Entonces Serena gritó.
- ¡Ahora, Kunzite!
Kunzite aprovechó la situación y con su poder, intentó limpiar la mente de Endymion. Pero había algo poderoso que no lograba ceder. Y mientras tanto, los poderes de Jaedite estaban cediendo y como era la primer lucha de Yaten y Taiki como Lords, comenzaban a cansarse de mantener inmóvil a Endymion que gritaba como endemoniado por el poder mental de Kunzite. Y de pronto, en un momento de debilidad y apoyado por Galaxia, Endymion se liberó de su cárcel de aire y agua y gritó.
- ¡Fuego!
De las palmas abiertas, surgieron dos antorchas que quemaron el acero de su armadura e iluminaron la mitad de Fukushima. Era un fuego entre rojo y naranja que parecía destruirlo todo y tambaleó a Endymion, haciéndolo caer de lado totalmente exhausto. Galaxia se quedó perpleja ante tal poder. Los generales no lo podían creer. Un minuto de ese fuego y por poco y Endymion se había matado el mismo. Rei se había llevado la mano a la boca. Definitivamente ella no tenía ni la octava potencia del poder del fuego del príncipe. Seiya por su parte, sólo tragó saliva y gritó.
- ¡Endymion!
- ¡Hazlo, Kakyuu! ¡Ahora está inconsciente! ¡Usa la Curación Lunar! ¡Cúralo antes que despierte! ¡Ayúdenla! – le dijo Serena a su hermana mientras se dirigía a donde estaba Galaxia sonriendo.
- ¿Cómo demonios sabías del poder del Fuego de Endymion, maldita?
- Ay, mi vida… la niña llorona ahora hasta maldice…
Seiya llegó corriendo a su lado después de asegurarse que Kakyuu estaba llevando a cabo la Curación Lunar en su hermano.
- ¿Cómo lo sabías?
- Y el principito olvidado… Ustedes dos me parten el corazón. ¿Ya te contó tu amado Seiya que me hice pasar por ti y que casi nos acostamos?
Serena sintió furia pero se tranquilizó.
- Seiya nunca se acostaría contigo.
- Tienes razón. Fue mi error. Como ya todo lo sé, me equivoqué y le dije cosas en una alternancia donde tú todavía seguías enamorada de tu Darien… qué chistoso… ¿sabes que Seiya te pedía que lo dejaras reemplazarlo?
- El ahora es el ahora y ahora yo estoy con Serena…
- Sí… tu amado bombón…
- Pero aún no me respondes… ¿cómo sabías del Fuego?
Galaxia bajó de lo alto del edificio y caminó hacia ellos como en una pasarela entre los restos del fuego que había provocado Endymion.
- No sean estúpidos. Ustedes tienen a su adorado protector de la tierra y del cristal dorado. Y tienen a su guardiana del tiempo, Sailor Plut, que no creo que haya sido muy efectiva ahora. Pero yo tengo de mi lado a alguien que ya ha peleado contra ustedes, que puede saber el futuro, que sabe de su pasado y que desató las Dos Lunas. Y lo recuerdan muy bien… Al menos tú Sailor Moon…
- ¿Qué? ¿De qué hablas? – preguntó Seiya
- Yo lo sé… un herido Endymion se levantó, ya curado por Kakyuu y apoyado en ella y en Kunzite.
- ¿De quién me está hablando Darien?
- ¿Quién fue el que transformó a mi hija en Black Lady? ¿A la hija que tú criaste y que en realidad tuve con tu hermana?
- ¿Qué mi hija qué? – Kakyuu se desconcertó.
Una voz tenebrosa comenzó a surgir y una sombra con un manto negro y una bola de cristal aparecieron atrás de Galaxia que se carcajeaba sin poderse contener ante todos que se encontraban expectantes.
-Sí, mi querida heredera de Artemis… tú hija besó a su propio padre… en la boca cuando la hice mujer y odiaba a tu hermana que pensaba que era su madre… ¿no es eso un encanto?
- ¡No! ¡nooooo! Eso es lo más ruin y asqueroso que he oído…
- Pero es verdad… pregúntale a Darien y a tu hermana Serena…
- ¿Lo es?
-Sí… sí amor… - contestó Darien.
Kakyuu sólo atinó a darle una bofetada a Endymion y se dirigió a tomar la mano de su hermana Serena.
- ¿Qué quieres de nosotros? ¿Quién eres?
- Contéstales, Galaxia.
- Bueno, digamos que… yo quiero todas las semillas estelares de este planeta, incluyendo las de ustedes. Las de la corte lunar y las de la corte terrenal…
- ¡Nunca! – gritó Uranus.
- Y además me quedaría con la victoria de que derrotamos a las Sailor Scouts. Se terminarían las Sailor Wars.
-¿Y tú que ganas? – preguntó Seiya al Gran Sabio.
- Yo, El Gran Sabio, el Cristal de Plata… y puede que también me quede con el cristal dorado que te corresponde a ti porque tu hermano mayor es un bueno para nada.
- No cuentes con el cristal dorado ni con ninguna semilla estelar. – sentenció Seiya.
- Y jamás se llevarán el cristal plateado ni ocuparán la Luna ni Artemis.
- Y ¿quién nos lo va a impedir?
Seiya y Serena se miraron a los ojos antes de gritar.
- ¡Yo!
