Los personajes de esta historia no me pertenecen.
No obtengo beneficio alguno por escribir esto salvo mi propio entretenimiento.
AVISO: Este fanfic es YAOI, si este género no te interesa o te resulta desagradable no lo leas y punto, comprendo perfectamente esa postura. Unicron/Starscream. Óptimus/Megatrón . Jetfire/Starscream.
Capítulo 29. Nuevos comienzos.
Jetfire tuvo una visión maravillosa al despertar. Estaba en una blanca e inmaculada sala, tendido en una amplia cama de recarga, las luces de la gran ciudad de Iacon titilaban como estrellas y se contemplaba la metrópolis desde la gran altura de aquella habitación. Se oía el ir y venir del tráfico tanto terrestre como aéreo, pero ni un disparo, ni explosiones ni nada similar.
Aunque todo eso palidecía mirando al transformer escarlata que recargaba en un asiento junto a la cama. Jetfire sonrió, esta era una forma de despertar a la que podía acostumbrarse, aunque hubiera sido aun mejor si Starscream no estuviese incómodamente recostado en una silla sino tendido a su lado. Esa era una buena idea, después de retozar volando y después en el interior de un dios destructor, sería una gran hazaña estar en una cama de recarga.
No tenía la menor idea de donde estaba, ni como había llegado hasta allí. Pero no le preocupaba en demasía, solo ver que Cybertron no estaba vaporizado y que Starscream estaba a salvo bastaba para no ponerse nervioso al respecto.
O eso, o estaba muerto y aquello era el mas allá, donde se reunían todos los núcleos con Primus... no se lo imaginaba así, pero era bastante bueno. Aunque desde luego preferiría estar vivo.
Starscream se removió y despertó, sus ópticos parpadearon y se encendieron. Jetfire sonrió más ampliamente, le encantaba aquel mohín de los nacarados labios, aquel contraste de color rojo, negro y blanco... la fluidez de movimientos...
- ¡Jetfire!.- Starscream se lanzó sobre él, abrazándole con fuerza.
- ¡Woa! Esto se siente muy real para estar muerto.
- ¡No estas muerto, idiota!.
- Así me gusta que me saluden, con cariño.
Starscream rió sinceramente y Jetfire se sintió realmente aliviado, estaban vivos, vivos y a salvo. Parecía un sueño, su último recuerdo era flotar en el espacio, entrar en hibernación... No comprendía qué había sucedido. Starscream le ayudó a acomodarse mejor en la cama y se recostó junto a él, aliviado.
- ¿Cómo..?
- Los mini-cons, esos pequeñajos nos rescataron. Y Unicrón fue derrotado, ha desaparecido, muy muy lejos.
- Uh... ah... ¡Uauh!
- Muy maduro.- Recriminó Starscream separándose con fastidio.
- Me dirás que no es como para quedarse sin palabras. Te preguntaría cómo, pero ya lo averiguaré cuando no me sienta tan aturdido, sospecho que es una explicación muyyy larga.
Starscream asintió y se recostó de nuevo, meciendo la cabeza en el hueco del cuello de Jetfire con mimo. El autobot le besó con ternura, no sabía quien le había quitado la máscara de combate, pero no le podía importar menos. Cómo si le hubiera leído la mente, Starscream, sonrojado le respondió.
- Te la quité... quería mirarte sin ella.
- Mmmh, me mirabas mientras dormía... que tierno.
- ¡Calla! Estaba preocupado por ti, Red Alert dijo que estabas bien pero... yo quería que despertaras para estar seguro.
- Estoy bien. ¿Y tú?
- Mejor que tú.- Respondió Starscream altanero.- Soy muchísimo más resistente que tú.
- No quiero discutir, así que no diré nada al respecto. ¿Seguro que estas bien?
Las manos de Jetfire envolvieron a su amado, que se acurrucó junto a él. Estaban juntos, felizmente juntos.
- ¿Qué hay de Óptimus y Megatrón? Espero que no...
- Están a salvo, ambos están aún bajo observación médica, pero fuera de peligro.
No se podía creer que todo fuera tan bien, y al parecer Starscream tampoco, pues se apretaba contra su cuerpo con la ansiedad de quien teme que todo sea demasiado bueno.
Starscream acarició el cuerpo de Jetfire, quería sentirle a su lado, sentir su tacto, su calor. Había despertado aterrorizado en una habitación de hospital bajo los cuidados de una cara conocida, el oficial médico Hook, médico personal de Megatrón y él mismo. Hook había necesitado la ayuda de otro médico presente, el autobot Ratchet, para sujetar a Starscream e impedir que se hiciera daño a sí mismo y a otros intentando buscar a Jetfire. Casi le había sacado un óptico a Hook... cosa que se hubiera merecido.
Habían estado cuatro ciclos siendo reparados del extenso daño sufrido, por no hablar de la pérdida de energía. Starscream había sido el primero en recuperarse, Jetfire ya estaba reposando en una habitación fuera del hospital, Óptimus y Megatrón aún estaban en observación pero fuera de riesgo.
Starscream había pasado por tantos infortunios y giros del destino que apenas podía creer que finalmente... todo encajara en su vida. Casi esperaba que Unicrón reapareciera clamando venganza, o que Megatrón despertara y empezara de nuevo la guerra. Le costaba bajar la guardia.
Pero ahora en brazos de Jetfire, se permitió, por el tiempo que durara. Ser feliz.
Se besaron, fundiéndose en el alivio del otro, poco a poco los besos tiernos se volvieron intensos, las caricias se hicieron mas osadas, las manos se deslizaron por el cuerpo del otro dejando líneas de ardiente deseo en los sensores. No pasó mucho tiempo hasta que ambos transformers abrieron sus coquillas protectoras y exploraron su intimidad con los dedos, y después la lengua. Gimieron, cubiertos de condensación, manchando de lubricantes la cama de recarga. Starscream se sentó sobre su amante, uniendo sus puertos de interfaz en doble circuito, gritando de placer, moviéndose de forma frenética, pasión desatada celebrando la vida, celebrando la supervivencia, la victoria, que estaban juntos. La victoria de la vida sobre la muerte.
- Starscream... yo... yo... te amo.
El pecho de Jetfire se abrió, y ante los asombrados ojos de Starscream apareció el núcleo de su amado. Una esfera anaranjada, como una bola de fuego, una estrella ámbar ardiendo en su pecho. Su núcleo, la fuente de su vida. La unión más íntima entre transformers.
- Y yo a ti.
- La luz del núcleo verde aguamarina se unió a la luz anaranjada cuando Starscream reveló su núcleo para Jetfire.
Juntaron sus torsos, uniendo sus núcleos. El resto fue un torrente de información y sentimientos creando una vorágine que unía sus mentes y sus vidas, que les hacía ser los dos, ambos, unidos. El placer era el de ambos, sin saber quién estaba sintiendo qué, qué dedos se deslizaban por su cuello, qué labios chupaban su lengua...
Ni cual fue la primera sobrecarga sensorial.
Cuando Starscream recobró el sentido no pudo sino sonreír. No sabía que deparaba el futuro, pero sentía que podría enfrentar cualquier cosa.
Megatrón pasó un dedo por los labios de Óptimus, delineándolos con dedicación. Le gustaban, siempre le había gustado lo marcados que eran, lo dulces que hacían los besos. Había temido no poder volver a besarlos nunca más.
- Lord Megatrón.- La voz de Hook era irritante, más aún cuando estaba enfadado.- No debería estar levantado, vuestras heridas...
- Ya estoy reparado.- Gruñó el comandante decepticon.
- Señor, vuestros sistemas tienen que descansar para poder...
- Hook.
- ¿Si, señor?
- La tregua solo me impide despedazar autobots, no dice nada de despedazar a mi propio bando.
Hook salió corriendo tan rápido que sus pisadas se perdieron antes de que se cerrara la compuerta.
Megatrón devolvió su atención a Óptimus, encontrándose con dos ópticos amarillos que le miraban con reproche.
- No deberías hablar así a tu médico.
- Estaba hablando demasiado. ¿Cómo te encuentras?
- Bien. Cansado. ¿Starscream y Jetfire?
- Hook dijo que estaban perfectamente, mejor que nosotros.
- Me alivia mucho oír eso.
Megatrón asintió y empezó a acariciar las extensiones de la cabeza de Óptimus, que recostó la cabeza en la gran mano de Megatrón.
- Creí que te había perdido.- Musitó.
- Yo también.- Megatrón se sentó al borde de la cama de Óptimus.- Lo siento.
- ¿El qué?
- Todo.- Megatrón bajó la vista.- Siento...
- Ssssh. Todo eso ya está dicho.
Un dedo silenció los labios de Megatrón, Óptimus se incorporó y sustituyó el dedo con sus propios labios. Megatrón le correspondió con la intensidad que le caracterizaba, robando, tomando y dando a la vez, sin reparos ni medida alguna, capturando sus labios en un ardiente beso. Había mucho tiempo que recuperar.
Óptimus dio un respingo al notar una mano sobre su muslo, deslizándose hacia arriba.
- ¿Megatrón? ¿Estas...?
El aludido retiró la mano como si quemara, sonrojándose intensamente.
- Lo siento.
Óptimus sonrió ladinamente, en una expresión que nadie, nadie excepto el transformer que estaba frente a él, había visto jamás. Se incorporó y deslizó las manos por la cintura de Megatrón, atrayéndole hacia él.
- Te he echado mucho de menos. A mi Megatrón, el MIO.
- El tuyo.- Susurró Megatrón, besándole de nuevo.- Siempre tuyo.
- Mi núcleo te ha echado de menos.
Se besaron, abrazándose con fuerza, intentando fundirse el uno en el otro, acariciando, arañando, besándose casi con violencia, frotando y raspando, Megatrón echó la cabeza hacia atrás y gimió de placer cuando Óptimus le mordió en el cuello al tiempo que estimulaba los sensores de su cintura.
Óptimus le besó, ahogando los gemidos de placer y Megatrón le correspondió con igual pasión, su lengua luchando con la de Óptimus por el dominio. Sus manos encontraban inmediatamente todos los puntos erógenos del otro, recorriendo un mapa muchas veces recorrido.
Entonces la puerta de la habitación se abrió. Megatrón levantó la cabeza dispuesto a arrancar la cabeza del atrevido... y el energón se le congeló al ver a Starscream en el marco de la puerta, con expresión horrorizada.
- ¡AAAAGH! ¡Mis ópticos!.- Starscream se cubrió la cara y salió corriendo.
Megatrón y Óptimus, rojos como la grana, se miraron y se separaron de mala gana. Pudieron oír a Jetfire hablando con Starscream no muy lejos, en el pasillo adyacente.
- ¿Starscream? ¿Qué ocurre? ¿Qué te pasa?
- Óptimus... y Megatrón... mis creadores... estaban... ¡Estaban besándose y tocándose y...!
- ¡AAAAGH! ¡Demasiada información, demasiada información!
Megatrón miró a Óptimus.
- Voy a matar a tu lugarteniente.
Óptimus rió, sospechaba que a partir de ahora muchas de las amenazas de Megatrón iban a ser promesas huecas.
- ¿Cómo está mi suegro favoritooo?
- ¡No me llames así!
Jetfire esquivó el proyectil, una lámpara, y se refugió detrás de Óptimus para evadir las miradas asesinas del aún temible decepticon. Pese al tiempo pasado, Megatrón seguía sin apreciar en lo más mínimo a Jetfire, dedicándole multitud de epítetos malsonantes y objetos contundentes, por lo que a él concernía, Jetfire era un cretino patético y lamentable que no merecía ser su yerno.
Ni doscientos once años de paz y segunda edad de oro iban a cambiar eso al parecer.
Óptimus se sentó junto a Megatrón, los dos transformers habían renovado su vínculo y eran miembros de la cámara de senadores que ahora gobernaba Cybertrón en la llamada República de Primus. Aunque a decir verdad, todo el mundo se comportaba como si fueran la pareja imperial y nadie discutía demasiado sus decisiones.
Óptimus apoyó su cabeza contra el hombro de Megatrón, que le abrazó con posesividad. Desde que habían reiniciado su relación, y en cierta manera toda su vida, eran aun más felices que antes de la guerra. Todo estaba en su lugar, sin dudas, sin dolor, sin torturantes conflictos. Estaban juntos, unidos, dirigiendo Cybertron en su nueva edad dorada.
Y Megatrón llevaba junto a su núcleo al segundo hijo de ambos. Aun faltaban ocho o diez años para que el nuevo transformer se separara del núcleo de su creador matriz, pero ya estaba todo preparado para su llegada.
Había sido fácil, pues el pequeño hermanito menor de Starscream contaba ya con todos los materiales que usaba actualmente su sobrino, el hijo de Jetfire y Starscream. El pequeño Sunstorm había nacido hacía 25 años y era un remolino de energía, todo un caracter como su creador matriz, Starscream.
Tras la derrota de Unicrón y la reconstrucción de Cybertron, la tasa de natalidad transformer se había duplicado, la voz de las protoformas era un sonido habitual en las nuevas ciudades, incluido un mayor número de hibridaciones sin defectos. Se había llegado a la conclusión, nada científica pero comúnmente aceptada, de que Primus les hacía ese regalo para recompensarles por la paz que habían recobrado y la derrota del enemigo.
Megatrón sonrió al oír el sonido de unos pequeños pies por el pasillo y se preparó para recibir el ataque habitual en esos casos. Una pequeña bola blanca, roja y amarilla se lanzó a sus brazos con un agudo chillido de alegría.
- Sunstorm, no debes correr por los pasillos.- Amonestó Óptimus.
- Bah, déjale que se divierta.- Replicó el decepticon alzándo en el aire a la protoforma de diminutos alerones.
Sunstorm rió y abrazó a Megatrón, era evidente quién era su favorito, probablemente porque era el que le malcriaba descaradamente. Nunca lo hablaban, pero Óptimus, Starscream y Jetfire sabían que la dedicación de Megatrón nacía de su culpabilidad por no haber sido un buen padre para Starscream. Y vaya si había decidido compensarlo, apenas si pasaba un ciclo sin que visitara a su nieto.
Starscream entró en la sala, y sonrió al ver a Jetfire, como era habitual, ligeramente a cubierto tras el sofá frente al que ocupaban sus creadores y el pequeño Sunstorm. Había cosas que no cambiaban, Megatrón jamás estaría en la misma habitación con Jetfire sin tratar de mutilarlo al menos una vez.
Megatrón y él habían hecho las paces, cierto que su relación nunca sería realmente buena, ambos arrastraban demasiados errores a sus espaldas, Starscream nunca podría olvidar todo el dolor sufrido, perdonar era más fácil que olvidar. Pero Sunstorm era el nexo de unión entre ellos ahora, y por él valía la pena enterrar el rencor subyacente. Y el lider decepticon hacía todo lo posible por compensar sus actos pasados.
Después de tantos desastres y disfunciones familiares, para Starscream era una visión celestial ver a Sunstorm felizmente recogido en brazos de Megatrón mientras Óptimus le hacía gracias, Jetfire se servía un vaso de energón y caminaba hacia él con otro en la mano.
Tenía una familia. Tenía todo un futuro por delante.
Después de no tener siquiera esperanza... lo tenía absolutamente todo.
Nota de la autora: Fiiiiiiiiiiin. Fin del fanfic más largo que he escrito nunca. Ha sido un auténtico desafio hacer una historia tan larga, pero estoy bastante satisfecha del resultado, podría haberlo hecho mejor pero bueno, es un fanfic, lo hago para divertirme.
Muchísimas gracias por los fabulosos reviews que he recibido durante este fanfic, no solo me han entusiasmado en cantidad sino también en calidad, ha sido maravilloso leerlos. Gracias por ser tan pacientes con mis retrasos y tan agradecidos con mi historia.
Me gustan los finales felices, no lo querría de otra manera. Quería darles un final feliz a todos, absolutamente todos. Realmente creo que siendo mas realista Megatrón y Óptimus no podrían retomar su relación tan pronto, he descrito a un Óptimus con la capacidad de perdón y amor del mismísimo Primus. Y Starscream sería mucho menos permisivo con Megatrón después de tantos encontronazos, pero me he permitido licencias al respecto.
Os deseo a todos finales felices en vuestras vidas.
