Disclaimer: Quinn & Rachel no me pertenecen, esto es solo ficción.
¿Por qué?
Solo un vistazo. Unos segundos para asegurarse de que todo iba bien. Eso se decía a cada paso que daba en dirección a la habitación ocupada por Rachel. No es que le preocupara. No es que le importara. Solo que… solo por si acaso. Cualquier mentira repetida, una y otra vez, en su cabeza para convencerse de que no le importaba, se esfumó nada más abrir esa puerta. Lo hizo despacio, con cuidado para no despertarla si dormía. Se preocupó, mucho mas que eso, se angustió al no verla acostada en su cama. Apenas le llevó unos segundos para saber donde se encontraba.
¡Dios! Aquello era mucho más que un simple resfriado, nunca se había sentido tan mal. Probablemente si, pero no lo parecía en aquel momento. El desagradable sabor en su boca, algunas lágrimas escapando, involuntariamente, de sus ojos, la debilidad de su cuerpo, incapaz de mantenerse en pie, su reciente dificultad para respirar. Estaba segura que todo aquello era cercano a la muerte, eso o ella era muy exagerada.
En solo unos minutos estaba atravesando demasiados estados de ánimo y ninguno bueno. Preocupación, angustia, temor… Rachel esta mal, pero mal de verdad. El medico le había advertido que iría a peor, pero no esperaba que tanto y tan pronto. Con algo de suerte no era tan malo como parecía.
No se percató de su presencia hasta que no la sintió pegada a su espalda, no habría sido capaz de darse cuenta que alguien se acercaba ni aunque hubiese sido el mismísimo Hulk, su cuerpo estaba demasiado ocupado deshaciéndose de lo poco que había comido ese día. Aceptó sin quejas el papel que la rubia le tendió y se dejó cobijar por ella. Aparentemente todo había pasado y se estaba realmente bien entre sus brazos.
¿Por qué? ¿Por qué la había abrazado como si fuese lo más natural del mundo? ¿Por qué tenia esa necesidad de envolverla en sus brazos y no soltarla? ¿Por qué la necesidad de protegerla y cuidarla? ¿Por qué esa angustia por una simple gripe que no duraría más de tres o cuatro días? ¿Por qué lo último que quería en aquel momento era levantarse de ese frio suelo y soltarla? ¿Por qué? ¿Por…
Gracias – el casi inaudible susurró de la morena interrumpió sus interrogantes
¿Estas mejor? – Rachel negó - ¿Puedes levantarte?
Dame… dame un momento – le pidió cerrando los ojos y echando la cabeza hacia atrás, hasta apoyarla en el pecho de la rubia
Deberíamos llamar al medico
No… no, es necesario. Estoy bien
Rachel, estas temblando, has vomitado y estoy segura que vuelves a tener fiebre – resumió los síntomas de la chica sin apartarse de ella
Estoy bien – insistió poniéndose en pie con dificultad. Quinn se mantuvo a su lado - ¿Puedes… - dijo haciéndole señas para que saliera. La rubia tardó un poco en entenderla
Si, claro – aceptó con dudas – Eh… si necesitas algo… - no hizo falta que dijera más, Rachel asintió sabiendo que podía llamarla si la necesitaba
Parada frente al espejo se miró en él. No le extrañó que Quinn quisiera llamar al medico, tenia un aspecto horrible. Se echó un poco de agua por la cara y se lavó los dientes antes de salir y enfrentar de nuevo a Quinn, lo último que quería era que la rubia la viera con ese aspecto pero sabía que estaría fuera de ese baño, esperando.
La diva le había dicho que no hacia falta llamar al medico, aun así aprovechó esos minutos a solas, mientras Rachel salía, para hacer la llamada. Para su tranquilidad el servicio medico del hotel estaba disponible las 24 horas, y el doctor de turno, le aseguró que era normal el estado de la morena. Con un par de indicaciones, Quinn terminó la llamada justo a tiempo, para que Rachel no la descubriera.
No tenía ni un pie fuera del baño cuando ya tenia a Quinn a su lado sirviéndole de apoyo. Podía mentir y decir que estaba bien, y no necesitaba aquello, pero la verdad es que estaba mareada y la compañía de la chica, por alguna razón, le hacia sentir mejor. Se dejó guiar hasta la cama y para su sorpresa, Quinn, no solo la ayudó a acostarse y la arropó, sino que se sentó a su lado.
Confirmó sus sospechas tras esperar unos minutos, el tiempo necesario para que el termómetro marcara la temperatura de la morena. Tenía fiebre. Abandonó la cama con sumo cuidado, aunque Rachel no parecía muy consciente de lo que pasaba a su alrededor, e hizo lo que el medico le había indicado por teléfono. Tenia que asegurarse que la actriz se mantuviera hidratada y tenia que bajar esa fiebre.
No la escuchó salir ni entrar en la habitación, pero si la sintió sentarse de nuevo en la cama. Intentó abrir los ojos para verla y no lo consiguió, estaba realmente cansada y le dolía la cabeza. Para que mentir, le dolía todo el cuerpo. La sensación de algo frio en su frente la hizo reaccionar. Abrió los ojos y pudo ver que tenia su cabeza descansando en las piernas de Quinn, y que ésta le ponía un paño frio en la frente, supuso que para bajar la fiebre.
Aquel paño estaba frio, muy frio, lo sabia pero era lo mas inmediato para bajar algunas decimas de fiebre hasta que pudiera tomar de nuevo el medicamento. Retiró algunos mechones rebeldes de su frente y volvió a colocar el paño, sin perder detalle de las muecas de la morena. No era una buena situación para sonreír pero, inconscientemente, ella lo estaba haciendo. Una pequeña y disimulada tierna sonrisa por aquellas muecas. Rachel parecía una niña.
¿Mejor? – preguntó cuando sus ojos se encontraron con los de Rachel. Ella asintió levemente
Quinn
¿Mhm?
¿Puedes….? Da igual – desechó su idea. Probablemente la rubia pensaría que estaba delirando
Rachel
¿Mhm? – preguntó la morena medio dormida
Puedo ¿Qué?
Cantar – susurró sin atreverse a mirarla – Cuando era niña y estaba enferma, mis padres siempre me cantaban alguna canción
Hace mucho que no cantó – se excusó la rubia
Da igual. No tienes que hacerlo
Lo pensó durante unos minutos. Era cierto que hacia años que no cantaba, pero estaba segura que Rachel no le pedía que entonara cada nota de una canción, no iba a juzgar si lo hacia bien o mal. Pero aquello no era lo que la detenía, estaban en la cama, Rachel la abrazaba y cantarle seria algo muy íntimo, mucho más de lo que ya lo era su posición. Sin darse cuenta comenzó a tararear una canción, la primera que se le vino a la mente en aquel momento, provocando que la morena se acurrucara más a su lado.
Se dejo envolver por la letra de aquella desconocida canción y por la suave voz de Quinn, siempre le había gustado su voz, no era la mejor, pero sin duda, tenia algo especial. Y allí, en la penumbra de la habitación, el silencio y las delicadas caricias en su espalda, le pareció más especial que nunca.
Acabó la canción y comprobó que la respiración de Rachel era mucho mas tranquila y profunda, señal de que estaba durmiendo. Fue consciente de su propio cansancio cuando bostezó sin poder evitarlo, era hora de irse a su cama, pero algo se lo impidió, la preocupación por la morena, la comodidad que tenia allí, la calidez que había invadido su cuerpo desde que Rachel había rodeado su cintura en una especie de abrazo… se quedaría unos minutos, solo para asegurase que la diva no se despertaba, y que ya estaba todo bajo control. Minutos que se hicieron horas.
NA: Por si alguien tiene curiosidad, la canción que Quinn canta para Rachel seria ¨Ára Bátur¨ de Sigur Rós.
Gracias por leer/comentar. Nos leemos pronto xD
