hola hola jeje como van?
Diclamier: La historia pertenece a Nora Roberts y los personajes a Stephanie Meyer
Capitulo 29
-No lo entiendo -Kate se mantuvo cerca de Garrett mientras bajaban por la calle estrecha-. ¿De dónde sacaste ese dinero?
-De los contribuyentes -mientras caminaba no perdía de vista ni un rincón de la calle-. Ahora se trata de una operación patrocinada por el SSI.
-Pero le diste dinero por esas armas. Pensaba que el capitán Addison se encargaría de enviártelas.
-Y así es -la tomó del brazo para guiarla por una esquina.
-Entonces, ¿por qué le pagaste más dinero a ese hombre?
-Apoyo. Si las cosas no salen como quiere Addison, no creo que se espere que saque a tu hermano con una pistola y una sonrisa encantadora.
-Comprendo -sintió que el nudo en su estómago se tensaba más-. Entonces, son para ti.
-Exacto, encanto. Sigue caminando -dijo al verla titubear-. No estarnos en un barrio para mirar escaparates.
-Trace, ¿de qué le van a servir esas armas a un hombre solo?
-¿No me contrataste para eso?
-Sí -apretó los labios al mantener su mismo ritmo-. Sí, pero...
-¿Te arrepientes?
¿Cómo explicarle que los últimos días lo habían cambiado todo? ¿Cómo podía decirle que en ese momento él era tan importante como el hombre y la niña que con tanta desesperación quería poner a salvo? Se reiría de su preocupación... o peor aún, lo irritaría.
-Ya no sé lo que pienso -murmuró-. Cuanto más se prolonga esto, menos real me parece. Al empezar, creía saber exactamente lo que había que hacer. Ya no estoy segura de nada.
-Deja que sea yo quien piense.
Un hombre enfundado en una sucia túnica blanca trastabilló delante de ellos. Solo tuvo tiempo de gesticular en dirección a Kate y musitar algo con voz ebria antes de que Garrett sacara la navaja. Kate vio el brillo del sol rebotar en el acero mientras Garrett emitía una advertencia callada. Sin dejar de sonreír, el hombre levantó las dos manos con las palmas hacia fiera y se alejó.
-No mires atrás -ordenó él mientras escoltaba a Kate.
-¿Quería dinero?
Hacía tiempo que había dejado de creer que alguien pudiera ser tan ingenuo. Pensó que era demasiado buena para él.
-Para empezar -expuso con sencillez.
-Este es un sitio terrible.
-Los hay peores.
-Tú sabes cómo moverte y hablar por aquí -lo miró mientras el corazón comenzaba a calmarse-, pero eso no te convierte en un igual del hombre de la barraca.
-Los dos nos ganamos la vida.
Rodearon las murallas y entraron en el barrio comercial.
-¿Sabes?, creo que te gustaría que creyera que eres como él. Te sentirías más cómodo.
-Tal vez. Tomaremos un café y nos demoraremos por aquí el tiempo suficiente para que nuestros escoltas recuperen nuestro rastro.
-Trace, ¿soy yo o echas a todo el que se te acerca?
No sabía cómo responderle. Peor, no estaba seguro de poder permitirse el lujo de ahondar demasiado en la respuesta real.
-Me parece que anoche estuvimos bastante cerca.
-Sí, lo estuvimos -lo miró a los ojos con serenidad-, y aún no te has enfrentado a ello.
-Tengo muchas cosas en la cabeza, Doc -fije hacia una mesa de un pequeño café y se sentó. Tras un momento de vacilación, Kate se le unió.
-Y yo también. Más de las que había pedido -dejó que Garrett pidiera unos cafés y esperó que en poco tiempo regresaran al hotel, a su habitación, donde cerraría las persianas y los ojos para bloquear la mañana-. Tengo otra pregunta.
-Cariño, ¿y cuándo no?
Apoyó una mano en la de él antes de que pudiera encender el cigarrillo.
-Aquel hombre, Bakir, no te conocía como Cabot.
-No, hace unos años lo empleé en una operación.
-¿Es un agente?
Garrett río, pero esperó que les sirvieran el café antes de volver a hablar.
-No, Doc, es una serpiente. Pero los reptiles pueden ser útiles.
-Sabe quién eres. ¿Por qué va a realizar el envío en vez de quedarse con el dinero que le has dado y contarle a Husad dónde estás?
-Porque sabe que si Husad no consigue matarme, volveré a rajarle el cuello -alzó la taza. Por el rabillo del ojo notó que el primer hombre que los seguía los había vuelto a localizar-. Es un riesgo malo para el negocio.
-Yo fui educada para respetar la vida -musitó mirando el café-. Toda la vida. Gran parte del trabajo que he hecho ha sido para tratar de mejorarla, de volverla más fácil. No puedo negar que la ciencia ha tenido mucho que ver con la destrucción, pero el objetivo siempre ha sido el de preservar y mejorar. Nunca he herido a alguien de forma intencionada. No es que sea una santa; en el fondo creo que todo radica en que jamás me he visto en la tesitura de realizar esa elección -alzó la cabeza para mirarlo-. Cuando el capitán Addison me preguntó qué haría si Husad me capturaba, le dije la verdad. En el fondo de mi corazón sé que sería capaz de arrebatar una vida. Y eso me asusta.
-No te vas a encontrar en la posición en que tengas que probarlo -apoyó una mano sobre la de ella.
-Espero que no, porque no solo sé lo que haría, sino que después podría vivir con ello. Supongo que lo que intento decir es que tú y yo no somos tan distintos.
El apartó la vista, porque la necesidad de creer que ella tenía razón era demasiado aguda.
-No lo apuestes.
-Ya lo he hecho -murmuró, y se bebió el café.
jejeje interesante cada vez maas verdaa? jejeje
espero reviewws jeje
