Hola nenas, por aquí me tienen de regreso con un nuevo capítulo, después de lo sucedido, la Sra. Inspiración por fin como que encontró el camino de regreso hacia mi cabeza y los personajes de nuevo empezaron a hacer de las suyas.

Lamento la tardanza, pero espero que les guste es nuevo capítulo.

Muchas gracias a todas por su paciencia y sobre todo por sus palabras, atesoré cada una de ellas.

Bueno, sin ánimo de explayarme más, les dejo a continuación el esperado capítulo.


CAPÍTULO 28

El funeral de su amiga profundizó aún más la sensación de pérdida que se había anidado en su interior desde hacía varios días. Ver cómo con tan dolorosas palabras sus padres se despedían de su pequeña niña, dejándola en aquel frío sepulcro que era propiedad de la familia Weber; promesas de visitarla a diario por parte de su padre, para que ella no se sintiera sola en aquel lugar, no hicieron más que acrecentar el dolor de quienes la conocieron y quisieron.

Bella había presenciado todo cobijada por los brazos Seeley, quien en ningún momento se negó a dejarla sola, manteniendo su palabra de estar para ella en aquel doloroso momento y sobre todo también para cuidarla, protegerla, hasta que estuviera realmente a salvo.

Él en ningún momento cesó en sus intentos por tratar de confortarla ya sea con suaves caricias y palabras de cariño, mientras las lágrimas inundaban su rostro de la joven.

Ver sufrir a su amigo Ben a lo lejos, llorando inconsolablemente en los brazos de su propia madre no ayudó mucho tampoco. El joven enamorado clamaba por su amada, rogándole a Dios que se la devolviera, que todo fuera una terrible pesadilla, o en su defecto que se lo llevara a él también; palabras que destrozaban el ya dolorido corazón de sus padres, puesto que ellos también amaban a la novia de su hijo como a otra hija más y tenían muy en claro que al chico le iba a ser prácticamente imposible poder superar aquel dolor.

Las personas ahí presentes tampoco pasaron por alto el hecho de que un ingente personal policial mantenía a raya a una considerable cantidad de periodistas, quienes, poco importándoles el dolor de los deudos, se habían aglomerado alrededor del perímetro donde ellos se encontraban, intentado obtener algún dato adicional o nueva información acerca de la reciente última víctima del asesino serial.

Bella miraba a aquellas personas con todo el odio que podía proyectar en sus ojos, no pudiendo creer que fueran tan insensibles como para no respetar el dolor ante la pérdida de un ser querido.

Booth la instó a pasarlos por alto, alegando que ellos no se merecían ni una ínfima parte de su atención.

Posterior a las honras fúnebres, Bella poco y nada consiguió conversar con los padres de su difunta amiga, cruzó unas cuantas palabras con Jéssica, quien rodeada de los brazos de su novio Mike, también lloraba por la pérdida de quien, hasta el último día que la vio, se había convertido en su compañera de locuras, su mejor amiga.

Ben fue caso aparte, sus padres, cuyos rostros denotaban una enorme preocupación además del dolor que los embargaba, prácticamente tuvieron que llevárselo a rastras luego de que fuera necesario volver a inyectarle un calmante, así que hablar con él en ese estado fue imposible.

Booth instó a Bella a regresar a su casa, puesto que no se sentía para nada tranquilo teniéndola en aquel campo abierto, expuesta a tantos posibles peligros, pero sabía muy bien que intentar sugerir que ella no fuera al sepelio de los restos de su amiga iba a ser por gusto.

-¿Y Jack? – preguntó Bella, una vez que estuvieron dentro de casa, al percatarse que su hermano no andaban por los alrededores.

-Desde primera hora está en el laboratorio que pusieron a disposición para él – explicó Seeley – por eso fue que no estuvo acompañándonos en el sepelio.

Bella asintió, comprendiendo, sabía que su hermano estaba determinado a llegar al meollo del asunto más que nunca. Su madre biológica en una de las conversaciones que habían mantenido le había explicado cuán afectado estuvo Jack con su desaparición, y que por mucho que la vida para ellos hubiera seguido tan normal como se pudo sin la presencia de la castaña entre ellos, Anne sabía que por dentro una parte de hijo siempre se había culpado ante el hecho de no haber podido hacer mucho para encontrar a su pequeña hermanita a tiempo, aun cuando en aquel entonces él no hubiese sido más que un niño que poco y nada podía haber hecho. Y esa sensación era algo que nunca lo iba a abandonar, según afirmó la mujer.

-¿No quieres subir a descansar un rato? Debes sentirte muy exhausta… física y emocionalmente hablando – le sugirió Booth, después de ver el acongojado y agotado rostro de la chica – Sweets llegará dentro de poco también, fue a hablar con Taylor para coordinar cuándo se llevará a cabo la inspección en el departamento de Ángela.

Bella, quien hasta ese momento tenía la vista perdida, fija en la ventana que había a un costado de la sala, lo miró inmediatamente.

-¿Cuándo será? – cuestionó, con un nudo en la garganta, presionando inconscientemente uno de los cojines del sofá donde estaba sentada.

-Mañana – suspiró una vez que respondió – después de que Jack y Sweets revisen todo y no quede ya nada que pueda servirnos para el caso, se dará luz verde a la familia para que puedan retirar las cosas de ella del departamento y desocuparlo.

Nuevas lágrimas empezaron a rodar por las mejillas de la mujer.

-Es el final de la vida tal y como la conocimos con Ángela.

Booth negó, eliminado la distancia que había entre ellos y sentándose a su lado, para luego tomar las frías manos de la chica.

-Ella siempre se mantendrá viva en sus corazones y memorias lo sabes muy bien, ustedes no permitirán que el paso de ella en sus vidas se evapore simplemente porque ya no está físicamente.

Bella asimiló las palabras del hombre a su lado, sin decir nada. Sentía que no tenía nada más que acotar, porque lo dicho no eran más que verdades, pero era consciente de que tenía que pasar un buen tiempo para que dejara de doler de la forma en que lo hacía, después de todo, ya había pasado por eso años atrás.

Empezó a sentir que todo lo sucedido comenzaba a pasarle factura, la mala noche del día anterior, toda aquella horrible experiencia sumándole al subidón de adrenalina que tuvieron por el momento y la emocionalmente agotadora mañana de dolor que tuvieron con el entierro de los restos de su amiga; por lo que aceptó la sugerencia de Seeley y se levantó.

-Creo que sí iré a descansar un rato – le dijo a Booth a manera de despedida, el aludido solamente asintió, para luego ver cómo ella subía las escaleras hacia su habitación.

Sintiéndose completamente impotente ante el dolor de ella y jurando internamente que el culpable pagaría por todo el daño que había causado en la vida de tantas personas, especialmente en la de aquella mujer que había empezado a ser el centro de todo su mundo desde hacía un tiempo atrás.

-Claro que lo pagará, como que me llamo Seeley Joseph Booth – juró para sí mismo.

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Alrededor de tres horas después de que Bella se acostara en su cama sumiéndose casi que inmediatamente en un sueño medianamente reparador, despertó un poco más despejada y descansada.

Al principio se sintió desorientada, pero poco a poco su cerebro fue despertando y recordándole los últimos eventos acontecidos.

Fuera de su habitación no se escuchaba ruido alguno, así que supuso que si el resto de sus demás huéspedes ya habían llegado se encontrarían descansado o realizando alguna actividad intentando ser lo más cautelosos posibles, evitando hacer algún ruido que la despertara, los conocía tan bien, que podía estar seguro de ello.

Sus ojos vagaron nuevamente por su habitación, aquel lugar que con la compañía y consejos de su madre había decorado y redecorado en algunas ocasiones.

-La vida es tan efímera, por eso hay que vivirla al máximo – viendo el retrato que tenía de sus padres sobre el viejo escritorio de madera que ahí había, susurró las palabras que su madre siempre le repetía, cuando la instaba a disfrutar de todo lo que vivía o las metas que se trazaba – y nunca arrepentirnos de las decisiones que tomamos, porque aún de las malas decisiones obtenemos buenos aprendizajes.

Se levantó de la cama, acomodándose la camiseta talla extra grande que utilizaba para dormir cómodamente y se encaminó en dirección hasta el armario, abrió uno de los últimos cajones donde sabía que estarían guardados los pocos álbumes que había dejado cuando se marchó, con la intención de que Billy se los enviara después en cuanto se asentara en su nuevo hogar; pensando ahora que por algo estaban ahí aun, aunque se aseguraría de llevárselos en cuanto llegara el momento de regresar a Washington.

Tomó el más grande de todos y se sentó en el piso a un costado de la cama.

Acarició la portada color beige del mismo con cariño, repasando por las letras doradas impresas que decían: Recuerdos Familia Swan, con un tipo de letra bien estilizado que su madre había escogido; suspirando abrió el álbum encontrándose con la graciosa cara de su madre sacándole la lengua a la cámara, su padre amaba hacerla enojar cuando tenía la cámara a la mano, solo para poder tomarle aquellas fotos con caras graciosas en el momento más inesperado, aun cuando se llevara algunos golpes gracias a esas manías.

Rió divertida cuando en la siguiente foto aparecía su padre con la cara completamente cubierta de betún y pasta de chocolate y una Renee muerta de risa en cuyas manos tenía lo que se presumía eran los restos del pastel que había ido a parar en la cara de Charlie, tenía vagos recuerdos de aquel momento, ya que su padre en venganza también había bañado el rostro de su pequeña hija con torta de chocolate.

Unos suaves golpes en la puerta interrumpieron su entretención.

-Adelante – cedió el paso a quien estuviera llamando.

Unos cautelosos ojos de color café asomaron por la puerta.

-¿Puedo pasar? – preguntó Booth con expresión de extrañeza al verla sentada en el piso, la aludida asintió – Te escuché reír ¿Qué estás haciendo? – cerró la puerta tras de sí, sonriendo a su vez en cuanto se fijó del álbum que reposaba sobre las piernas cruzadas de la chica.

Bella se encogió de hombros, sin borrar la sonrisa de su rostro.

-Recordando buenos tiempos supongo – contestó pasando su mirada nuevamente sobre el álbum.

Booth sonrió abiertamente, le encantaba ver fotos de sus amigos, sobre todo si eran en situaciones bastante graciosas, y tenía más que claro que le encantaría aún más poder ser partícipe de los recuerdos de la chica a la que tanto quería.

-¿Puedo ver yo también? – casi suplicó, juntando sus manos sobre su pecho.

Bella dudó un poco, pero luego soltó un suspiro resignado.

-Está bien – aceptó – pero te advierto que hay algunas que son un tanto… como decirlo… ¿graciosas? – gesticuló con sus manos, para luego apuntarlo directamente con su dedo índice, aun sabiendo que aquello era de mala educación – así que está terminantemente prohibido burlarse.

Booth puso sus palmas abierta frente a sí.

-Prometo no hacerlo – dijo, recibiendo de parte de la chica una mirada que demostraba que no le creía mucho – ok, está bien, prometo al menos intentarlo – admitió socarrón, sentándose a lado de ella.

-Seguro… – fue lo único que apuntó decir Bella, cubriendo con sus manos inmediatamente la siguiente foto.

-Oh… vamos… así no es divertido ver fotos, si las vas a estar cubriendo para que no pueda verlas – se quejó Booth, divertido ante la actitud de la castaña.

Bella a regañadientes quitó sus manos, para luego ambos contemplar a una pequeña bebé de cabellito castaño bastante escaso, con la carita completamente roja y la boquita totalmente abierta, en lo que ambos supusieron era cuando estaba llorando a todo pulmón.

Seeley rió encantado ante la imagen.

-No sé qué de bonito tiene que te estén tomando fotos en situaciones como estas, pensando erróneamente que es un momento que se deba preservar a través de los años – expresó Bella a manera de queja.

-Pero si te vez absolutamente adorable aun en esa situación – la alentó entre divertido y encantado.

-Sí claro, como no – le contestó escépticamente.

Varias fotos más pasaron por sus ojos, sacándoles a ambos risas y quejidos, estos últimos por parte de Bella, cuando la imagen que observaban era un tanto bochornosa.

-Sin duda alguna desde pequeñita ya eras absolutamente encantadora – dijo Booth completamente fascinado, viendo a la pequeña castaña de la foto, la que mirando a la cámara había posado teniendo los dientes, labios y mejillas cubiertos de chocolate.

Bella no pudo evitar sonrojarse más, mirando también la foto, con nostalgia.

-Mamá tomó esta foto de improviso, si no recuerdo mal tenía ocho años – relató – debíamos de participar en un concurso de repostería para madres e hijas que se organizaba todos los años en la escuela donde estudiaba por el día de las madres – sonrió – ambas prometimos que si ganábamos el primer lugar las dos nos atacaríamos el postre que íbamos a preparar hasta hartarnos – sacó la foto del álbum y la blandió frente a ellos – y ya te puedes imaginar quienes fueron las ganadoras.

-Por tu carita de satisfacción y tus ojos brillando encantados creo que así hubiesen perdido, el postre no iba a tener otro final más que ese – señaló Seeley.

La castaña asintió en concordancia.

-Mamá era muy buena en la cocina, era algo así como su hobbie – recordar a su madre siempre lograba elevarla hasta un nivel inimaginable de añoranza – cada que podía creaba platillos exquisitos para papá y para mí – miró en dirección hacia el escritorio donde estaban un par de retratos, entre ellos uno que contenía la foto de una más que sonriente Renee.

Seeley miró a la mujer a su lado.

-Los extrañas demasiado – no fue una pregunta.

Bella asintió, no pudiendo evitar que un par de lágrimas escaparan de sus ojos, las eliminó rápidamente, volviéndose en dirección hacia su acompañante.

-Es algo a lo que con el paso del tiempo terminas por acostumbrarte, por decirlo de algún modo, pero no por eso dejas de extrañar a tus seres amados cuando ya no están – se encogió de hombros intentándole restar un poco de importancia, llevó su mano hasta su pecho, del lado del corazón – pero sé que ellos están conmigo siempre, el amor que nos tuvimos no ha aminorado porque ya no estén conmigo o porque haya pasado tanto tiempo desde su partida y eso me da la certeza de saber que espiritualmente nunca me han dejado sola.

Un instante de silencio los invadió, cada uno sumidos en sus propios pensamientos.

-¿Te resulta doloroso estar aquí ahora? – le preguntó él un tanto temeroso de su respuesta, pero al mismo tiempo queriendo saber para así ser capaz de intentar borrar cualquier sombra de sufrimiento para ella, aun cuando supiera que en ciertos caso aquello fuera prácticamente imposible.

Bella pensó su respuesta, analizando en pocos instantes todo lo que sentía.

-No – afirmó con convicción, mirando a los ojos a Booth, para que viera en los suyos la certeza de sus palabras – éste dolor… el añorarlos – dijo señalando a sus padres en las fotos que tenía sobre el escritorio delante de ellos – es algo con lo que he aprendido a vivir, porque así me tocó hacerlo – miró a su alrededor, observando cada de una de las cosas que decoraban su antigua habitación – pero estar aquí ya no duele – volvió su mirada hacia él, sonriéndole sinceramente – ya no duele como lo hacía cuando me marché hace un año atrás, cuando sentía que me había quedado absolutamente sola en este mundo – tomó una de las manos de él dándole un firme apretón – y creo que puedo decir que en parte eso también se debe a la familia que tengo ahora y de todo el apoyo y el amor que me han brindado desde el principio – la sinceridad se reflejaba en la mirada de la castaña – y también al hecho de que estés aquí conmigo.

El ambiente alrededor inmediatamente se tornó diferente, más cargado de una energía que no les era indiferente ni desconocida a ninguno de los dos.

-Bella… - susurró Seeley apenas audiblemente, llevando su mano derecha hacia la mejilla de la chica, acariciándola, sus ojos miraron los labios entre abiertos de la joven, labios que lo invitaban a volver a probarlos.

Una rápida mirada a los ojos de la chica lo convenció de que era lo que ambos querían, y no la hizo esperar más.

Posó sus labios sobre los de ella, que de inmediato le devolvieron el gesto, empezando un lento vaivén, una danza a la que poco a poco estaban empezando a aprender a llevar juntos y sobre todo a disfrutar tanto como podían y más.

Bella, inconscientemente puso el álbum entre sus piernas a un costado de ella, para luego llevar sus manos hacia el cabello de Seeley, acomodándose después sobre él cuando sintió que el brazo libre que él tenía rodeaba su cintura, instándola a hacerlo.

Poco y nada era el espacio que los separaba mientras la intensidad de aquel beso subía más y más a cada segundo que transcurría.

-Bella, pequeña… - volvió a susurrar Booth cuando le dio un pequeño respiro y pudieran tomar un poco de aire, para luego dirigir sus labios hasta el cuello de la chica y empezar a dejar lentas y sensuales caricias en él.

-Seeley… - gimió Bella, completamente envuelta en el mar de sensaciones que aquel hombre le hacía sentir con cada toque, con cada caricia sobre su cuerpo.

No sabía en qué momento aquel beso se había transformado en una conjunción de caricias por doquier pero tampoco se sentía dispuesta a ponerle fin a lo que estaba pasando entre ellos, se sentía tan bien lo que ambos estaban haciendo, lo que ambos estaban sintiendo, que lo disfrutarían al máximo.

-¡BELLY BELLS! - Hasta que un fuerte vozarrón proveniente del exterior de la habitación los orilló a separarse rápidamente, sin poder controlar sus aún aceleradas respiraciones. La puerta se abrió de inmediato. Apareciendo tras ella un más que sonriente Emmett. – ¡NO VAS A VENIR A SALUDARME, PEQUEÑA! – prácticamente gritó el reciente llegado, observando la escena frente a sí, de la pareja respirando casi que aceleradamente y viendo cómo poco a poco el rostro de ambos se tornaba de un intenso color rojo que nunca había visto, por lo menos no en Booth.

El rostro de Emmett de inmediato pasó a una expresión socarrona.

-¿Qué estaban haciendo eh? Pillines – para luego soltar una enorme carcajada, tan típica de él.

Booth miró a Bella con una expresión de disculpa.

-Lo siento, se me había olvidado comentarte que Emmett había llegado – le dijo.

Bella rodó los ojos.

-Y ahora me lo dices – se quejó, para luego acompañar con sus risas a Emmett.

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-Es que definitivamente ese oso inoportuno siempre se lleva el premio mayor en cuanto a interrumpir buenos momentos se trata – decía Rosalie, negando a la vez – Es como si tuviera un radar que los detecta, aun cuando a veces le salga de pura casualidad.

Bella no rebatió las palabras de la chica porque acababa de comprobarlo.

Miró a su amiga con afecto a la vez que se inclinaba para posar su cabeza sobre el hombro de ella.

-Es muy grato tenerte aquí Rose, en medio de todo este desastre – admitió, aun cuando al principio cuando la saludó le había dicho que no había sido necesario que viajara.

Rosalie pasó su brazo sobre el hombro de su amiga, apretándola contra sí.

-Sabía que necesitabas un poco de apoyo femenino – señaló – los hombres a veces no pueden determinar bien nuestras necesidades en momentos difíciles. Así que aproveché el hecho de que igual tenía que viajar hasta España para asistir a ese congreso de medicina pediátrica que tenía programado y adelanté un poco mi viaje para venir con Emmett y hacer escala aquí para ver con mis propios ojos cómo estabas, pero pasado mañana tendré que retomar mi rumbo, lastimosamente no puedo retrasarlo más aunque ya quisiera quedarme más tiempo por aquí con ustedes.

Bella negó inmediatamente.

-Agradezco mucho que estés aquí – repitió – pero tienes cosas que hacer y no me sentiría para nada tranquila si las dejas de lado solo por estar conmigo.

-Eres una de mis mejores amigas Bells, lo haría sin dudarlo, lo sabes – rebatió la rubia.

-Lo sé, así como también sé que tienes muy en claro que de momento no tienes que hacerlo – contraatacó a su vez.

-Por cierto, tus padres también están por venir – le informó la recién llegada, Bella se sorprendió ante aquella nueva información, ya que para nada le era nuevo que las personas a su alrededor se refirieran a Anne y Jonathan como sus padres aun cuando ella no lo había podido hacer todavía – no pudieron programar su viaje con nosotros por un problema muy grave con las fundaciones benéficas a las que patrocinan lo que requería la presencia de ambos sin excepción.

Bella ya había sido informada de ese inconveniente, ya que ellos mismos le habían comentado que habían intentado desfalcar los fondos todas las cuentas de la fundaciones a las que ellos patrocinaban, desviando el dinero que se destinaba para cada una de ellas, llegando a la suposición que alguien desde adentro de la misma empresa podría estar involucrado. Aunque el inminente viaje de Anne y Jonathan sí que era una novedad para ella.

-No sabía que tenían pensado venir, he hablado con ellos y no me lo han comentado.

-Si lo hubiesen hecho de seguro les ibas a decir que no era necesario que viajaran – la rubia señaló lo obvio – quizá por eso no lo comentaron contigo.

-Es que no es necesario que lo hagan, serán pocos los días que estaré aquí – protestó la castaña.

-Son tus padres, cariño, ellos se preocupan mucho por ti, realmente ya estuvieran aquí si no fuera porque Emmett los convenció de que todo estaba relativamente bien y que primero era mejor que dejaran arreglado el problema allá para que pudieran viajar ya sin esa preocupación encima.

-¿Y realmente le creyeron… a Emmett? – dudó Bella.

Rosalie miró a su amiga intentando parecer ofendida.

-Tal vez porque no te ha tocado verlo en acción – defendió a su hombre – pero créeme Bella, la palabra de Emmett es absolutamente muy fiable cuando se trata de su trabajo, ya te darás cuenta.

-Supongo que sí – la aludida se encogió de hombros – supongo que aún me faltan muchas cosas por ver.

La expresión de la rubia fue un tanto de disculpa a la vez que asentía, porque sabía muy bien a lo que se refería. El asunto que la había llevado a retornar a la ciudad que la vio crecer aún no se vislumbraba que fuera a acabarse tan pronto. Su expresión se tornó un tanto temerosa cuando una inquietud pasó por su mente.

-¿Y ya te encontraste con ellos? – preguntó. Bella enarcó una ceja al no saber muy bien a quién se refería – Ya sabes… Los Cullen.

Bella desvió su mirada hacia la ventana que daba al exterior antes de negar.

-Aun no, ni siquiera les he dicho que estoy aquí y no creo que lo sepan porque de lo contrario Esme ya hubiera estado aquí – se sintió un poco mal al admitir eso, ya que tanto Carlisle como Esme no tenían la culpa de lo que había paso, al contario, le habían sido de muchísima ayuda en esos momentos – es solo que no sé cómo voy a reaccionar yo, o cómo lo van a hacer ellos.

Rosalie comprendió lo que su amiga quería decir.

-Lo entiendo cariño, pero eso no lo sabrás hasta que no se dé el momento – comentó – además, no creo que la reacción en ambas partes vaya a ser mala.

-Tampoco lo creo – reconoció la castaña – supongo que ya los he de llamar en estos días para concretar un encuentro – se encogió de hombros – tengo muchas ganas de verlos – admitió – pero es el temor lo que me detiene un poco.

Rose la empujó un poco con su hombro, juguetonamente.

-Eres una chica grande, Bells, así que a portarse como tal – expresó. Aunque después de unos instantes tornó su expresión un tanto malvada.

-Ahora cuéntame con lujo de detalles cómo están las cosas entre Booth y tú, porque de acuerdo a los comentarios de mi osito cuando bajaron, han dado pasos agigantados ustedes dos – instó la rubia moviendo sus delineadas y finas cejas sugestivamente, a la vez que reía al ver la expresión de bochorno empezar a aparecer en el rostro de su amiga.

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Mientras aquellas dos amigas conversaban en la habitación de Bella, Booth ponía al tanto a Emmett de absolutamente todos los nuevos detalles de la investigación.

Emmett, ahora ya con semblante serio escuchaba y absorbía todo lo que su compañero y amigo le comentaba, no dejando escapar ningún detalle.

Levantándose del sofá empezó a caminar de un lado para otro mientras reflexionaba acerca de la información que Booth le había proporcionado a la vez que intentaba enlazar los hechos con las palabras de su jefe.

-Esto cada vez me gusta menos – empezó a decir más para sí mismo, mientras caminaba – y mucho más después de lo que me dijo el jefe.

Aquello último prendió las alertas en Booth inmediatamente.

-¿Qué fue lo que te dijo? – Preguntó inmediatamente, agarrando el brazo de su compañero, deteniendo su andar – dime – insistió.

-El jefe dijo que teníamos que conseguir todas las pruebas y pistas que pudiéramos lo más pronto que nos fuera posible – su tono de voz fue un poco más bajo, meramente como precaución, por si las chicas decidieran bajar en algún momento y pudieran escucharlos – porque nuestro tiempo era limitado aquí y estaba agotándosenos.

La dura y seria expresión de Booth se tornó aún más profunda.

-¿Y eso qué quiere decir exactamente? – inquirió.

Emmett negó encogiéndose de hombros.

-No lo sé con exactitud hombre porque el jefe no me lo quiso decir – afirmó, igualando la misma expresión de Seeley – pero algo si se aseguró que le entendiera, entre líneas… – Seeley enarcó una ceja, en una muda interrogación – esta situación implica algo grande amigo, algo mucho más grande de lo que hemos llegado a imaginar.

-Cuando dices que implica algo grande quieres decir que…. – empezó a decir entre dientes – si ya de por sí tenemos a un loco desquiciado matando a diestra y siniestra y que va tras Bella.

-De acuerdo a lo poco que me pudo decir el jefe tal parece que nuestro SUDES tiene conexión con una amplia red internacional de trata de blancas. – confirmó McCarty.

-¡Mierda! – gruñó Booth, cada vez más frustrado con las palabras de su amigo. Porque de ser así, efectivamente sería muy poco el tiempo que les darían para continuar con sus pesquisas en aquella ciudad. Mucho más aún si ya se estaba llevando a cabo la correspondiente investigación y seguimiento contra esa organización.

Miró hacia el techo de aquella casa, específicamente al lugar donde se disponía la habitación en la que estaba la castaña, deseando poder resguardarla en una burbuja de cristal y que nada llegara a lastimarla.

Pero sabía que aquello no podía ser y sobre todo que ahora también les tocaría pelear contra el tiempo para así encontrar a quien iba tras ella.


Bueno quizá no era tanto lo que ustedes esperaban, y espero me sepan disculpar por ello de ser así. Así como también sé que esperaban leer un par de escenas más (las mencionadas en los adelantos), pero analizando lo anterior decidí hacer unos pequeños cambios así que aparecerán en los siguientes capítulos.

Creo que unas cuantas de mis lectoras odiarán un poquito a Emmett por ser tan inoportuno e interrumpir a mis chicos favoritos, pero ni modo, así es él, esa es su esencia. Rose por su parte ayudará mucho a Bellita mientras dure su estadía, ténganlo por seguro.

Y como pueden ver, las cosas como que se van complicando más y más… ¿Qué más creen ustedes que tendrán que padecer estos chicos?

Gracias por continuar acompañándome a lo largo de esta historia. Hasta una próxima actualización y espero que el capítulo haya valido la pena como para que me dejen sus RR.

Besos y abrazos a la distancia.