Hola a todxs, pido mil disculpas por la tardanza, he estado bastante ocupada con el trabajo y no he tenido ni un minuto para Internet, muchas gracias por sus mensajes en el cap anterior,
En compensación les traigo un capítulo extra largo, (en serio, es realmente largo), espero que les guste, seguramente el lunes cuelgue el siguiente.
Cuídense mucho y pásenla bien!
Capítulo 29: Ave de mal agüero
Hermione se despertó al rededor de las once y media de la mañana,
Draco ya no estaba en la cama, se extrañó un poco, pero no le dio muchas más importancia, seguramente habría descansado lo suficiente como para despertarse ya sin sueño a una hora razonable del día.
Se estiró un poco sobre el firme y cómodo colchón y se levantó en dirección a la ducha, se dio un buen baño caliente y relajante agradecida de no tener que compartirlo con nadie más,
lógicamente lo compartía con Draco, pero era distinto, en la universidad le tocaba compartir las duchas con decenas y decenas de chicas, y prácticamente no tenía intimidad, no había nada como tener un mínimo espacio propio en el que poder relajarse y estar tranquila.
Mientras se cambiaba en el vestidor, recordó que Draco, fuera de sí, la había tirado sobre la cama y le había roto el vestido de una sola vez desde la falda hasta el escote, empezó a recordar todo lo que había pasado el día anterior desde que llegaron al castillo, desde que Draco empezó a acosarla en la mañana hasta después de la cena cuando estalló hecho una furia y quiso forzarla, también se acordó de que fue astuta y logró engatusarlo para que bebiera una poción somnífera elaborada por ella misma, y enseguida se preguntó qué sería exactamente lo que Draco recordaba de aquella noche.
Tenía ya un poco de hambre, así que llamó a una de las doncellas para que le subieran el desayuno a la habitación, pidió que le prepararan algo muy ligero, y preguntó si Draco y sus padres se encontraban en la mansión,
la doncella Sophie le contestó que los padres de Draco estaban en la sala familiar atendiendo a unos invitados que posiblemente se quedarían a almorzar, y que de Draco por lo que ella entendía, nadie sabía nada.
Mientras esperaba a que se enfriara un poco su té de cerezas, se dispuso a escribir a sus amigos, enviaría varias lechuzas a Harry, a Ginny y a Cho, y también a Olivia Kent, su compañera de habitación con quien había congeniado de maravilla, así como a varios compañeros de sus clases con los que se llevaba muy bien, cerró y selló todas las cartas y las envió de inmediato con la esperanza de recibir alguna respuesta en sus vacaciones.
Terminó su desayuno y miró por el ventanal, todo el jardín estaba cubierto por un espeso manto de blanca nieve, y la temperatura era realmente baja, pero gracias a las grandes y efectivas chimeneas, toda la mansión permanecía caldeada,
a pesar de que el crudo invierno había llegado a su punto más álgido, no habían fuertes vientos, sólo un poco de brisa que mecía las desnudas copas de los árboles, el cielo estaba despejado y completamente azul, sin una sola nube, era uno de esos extraños días de frío invierno en los que se podía disfrutar de una increíble luz gracias al radiante sol que brillaba, mas no calentaba.
Decidió salir a dar un paseo, se colocó su largo y cálido chaquetón, su gorro de lana, y sus guantes, pero antes de bajar pasó por la biblioteca a coger un buen libro para entretenerse mientras llegaba la hora del almuerzo, una vez con él en las manos, bajó las escaleras y salió a tomar un poco de aire fresco,
desde fuera la mansión se veía un tanto oscura, lúgubre y sombría, y la nieve acentuaba todavía más su aspecto fantasmal, aún no entendía cómo había terminado viviendo en aquella casa y con los Malfoy, todavía se preguntaba cómo había sido posible que su vida cambiara tanto,
después de caminar un rato se sentó en un banco de piedra, éste también estaba cubierto de nieve, pero la sacudió y pudo sentarse tranquila, abrió su libro y comenzó a leerlo, eran un conjunto de viejos cuentos de terror escritos a mediados del siglo XVIII por el grandioso escritor Edgar Allan Poe, eran hermosamente poéticos, y uno de aquellos le llamaba especialmente la atención, se titulaba - El cuervo
Edgar Allan Poe (1845) El cuervo
En un atardecer triste y quejoso
meditaba yo, débil y abrumado,
sobre un volumen de ciencias muy curioso
de temas que ya estaban olvidados.
Mientras cabeceaba somnoliento,
oí como si repicaran suavemente
en la puerta cerrada del salón.
"Será alguna visita, —pensé yo—
que está llamando a la puerta de atrás.
Es eso, sólo eso y nada más."
Ah, recuerdo claramente
aquel diciembre anodino,
y el rescoldo mortecino
que hacía sombra en el suelo.
Mientras pedía vanamente
a los libros un consuelo,
por la pérdida de aquella
que los ángeles por bella,
quisieron llamar Leonor.
"¡Oh! mi amor..."
Oh hermosura excepcional,
que ya ha quedado sin nombre
por siempre, siempre jamás...
Me estremecí al ondular
de las púrpuras cortinas,
con ese ruido sedoso
del fantasma que camina.
Mi corazón temeroso
del pecho quería saltar,
y yo repetía angustiado
para poderlo callar:
"Es... sólo un visitante que quiere entrar.
Es eso, eso es sólo, y nada más."
Mas de pronto mi alma tomó aliento
y sin dudarlo, lancé mi voz al viento:
"Señor —dije— o señora, lo lamento,
y os imploro perdón de corazón.
Pero ha ocurrido que,
como estaba yo medio dormido
y llamasteis tan sin hacer ruido
a la puerta de mi habitación,
pues apenas si os he oído."
Y abrí de par en par:
oscuridad, tan solo, y nada más.
Di la vuelta tras cerrar;
sentía mi sangre caliente,
cuando de nuevo, oí llamar,
esta vez más fuertemente.
"Eso es —dije yo— eso es seguramente
que sin duda esta mañana
alguien dejó sin pensar
cualquier cosa en la ventana."
Abrí de par los postigos
y entró, cual si fuera amigo,
con revoloteo ruidoso,
un cuervo majestuoso.
No hizo reverencia alguna,
y con un aire altanero
de dama o de caballero,
sin batir casi sus alas,
con la mirada despierta
saltó, se posó en la puerta,
luego en el busto de Pallas...,
y nada más.
"Aunque tengas la cresta rala y lisa
no es tu actitud sumisa.
Tú, que por el margen de la noche vagas,
dime, cuál es tu nombre,
antes de que deshagas
lo que plutónicamente
te da el hombre, pájaro carroñero."
El cuervo dijo: "nunca más",
De pronto noté el aire perfumado:
un invisible incensario balanceado
por ángeles cuyo tintineo
quedaba en la alfombra amortiguado.
"Miserable", le increpé;
"Dios por medio de estos querubines
te envuelve en el descanso y el sopor
que alivian el recuerdo de tu amor.
Apura..., apura este filtro que asegura
el no acordarte más de tu locura."
Y dijo el cuervo: "nunca más".
"¡Que estas palabras sean tu despedida,
pájaro demonio!; —chillé furioso—
¡aléjate de mi vida!,
¡ve a tu noche de plutonio!
y no dejes pluma atestiguando la mentira
que tu alma invoca.
¡Mi rebeldía se ha convertido en ira!.
Baja del busto de roca,
no busques mi corazón
y desaparece de mi habitación."
Y dijo el cuervo: "nunca más".
"¡No busques, cuervo, mi corazón,
desaparece de mi habitación!."
Y dijo el cuervo: "nunca más ".
Y el cuervo inmóvil,
cerradas las alas
ahí sigue parado,
sobre el busto de Pallas.
Guardián inmóvil
de mi imagen muerta,
escudriña mi ser
desde la puerta.
La luz proyecta su imagen en el suelo,
donde yace mi alma sin consuelo.
Donde ya siempre mi alma yacerá
pues no podrá levantarse...,
nunca más.
de repente la sacó de su férrea concentración, el suave danzar de una fina pluma negra como el carbón, que flotaba caprichosa con el balanceo de la brisa,
ésta bajó, bajó y bajó hasta posarse en una de las amarillentas y ajadas páginas de su interesante libro, muy extrañada la contempló, la estudió y la analizó, le pareció que su tacto sería cálido y suave, vaporoso, casi celestial, dejó de sujetar el libro con una de sus manos, se deshizo de su guante y un poco dubitativa la acercó lentamente a aquella pluma, estiró los dedos y se dispuso a rozarla, pero un instante antes la detuvo el vivo sonido de un claro graznido,
alzó impresionada la vista y pudo frente a ella vislumbrar a un inconfundible y altivo cuervo, que la escudriñaba con mirada perspicaz, posado sobre un yunque de piedra.
Hermione ladeó ligeramente la cabeza y entrecerró la mirada, su semblante irradiaba toda aquella sorpresa y contrariedad de la que acababa de ser presa, ¿acaso aquel alado animal se había escapado de su libro?, ¿acaso aquella curiosa visión solo era fruto de su imaginación?, ¿o sería una simple coincidencia?,
dicen que las coincidencias no existen...,
Hermione abrió la boca sin saber muy bien qué decir, pero antes de que una sola palabra saliera de su garganta, fue interrumpida por la doncella Sophie,
- perdón, señora..., el ama Narcissa me manda a decirle que el almuerzo se servirá de inmediato, -
- muchas gracias por avisarme Sophie, iré enseguida, -
La brisa hizo que la pluma siguiera su camino flotando en el aire,
Hermione cerró el libro y se levantó del helado banco de fría piedra gris, giró curiosa su cara con escrutinio hacia la impactante ave, pero resultó que ya no estaba, cosa que la dejó terriblemente intrigada,
supuestamente habría volado, pero ella no escuchó ningún batir de alas, ni tampoco pudo encontrar la pequeña pluma que hasta hacía algunos segundo había aterrizado con gracilidad sobre su viejo libro abierto, frunció el ceño y miró hacia todo su al rededor, la doncella ya casi habría entrado en la mansión, y lo más seguro es que ya la estuvieran esperando todos.
Se apresuró a regresar, mirando en el camino varias veces hacia atrás, estaba un poco intranquila, y no hallaba una explicación aceptable de lo que había ocurrido en el jardín.
Cuando llegó al comedor, ya la estaban esperando todos los invitados sentados a la mesa, junto con Lucius a la cabeza y Narcissa a su lado,
se sentó en su habitual puesto un poco avergonzada por haberlos hecho esperar, y pidió disculpas por el retraso, ninguno de ellos parecía molesto por ese insignificante detalle, ni tampoco le hicieron comentario alguno al respecto.
Durante la comida, el tema de conversación giró en torno a la universidad que Hogwarts había inaugurado ese año, y el gran número de becas que les habían dado a los hijos de los magos y brujas más desfavorecidos, también tocaron el tema de las estrictas leyes impuestas por la Alianza de paz, y las dificultades que a muchos les causaba acatarlas, los invitados comentaban que algunas incluso rozaban la injusticia, respaldándose en la excusa de erradicar la segregación racial e indemnizar de alguna forma al mundo muggle por los daños causados a sus ciudadanos.
Draco no se encontraba allí, pero ni a Lucius ni a Narcissa parecía llamarles la atención ese hecho, y era muy posible que ya supieran donde se encontraba.
Después del almuerzo los anfitriones ofrecieron a sus invitados tomar el café en la sala familiar, pero Hermione dio las gracias y declinó la invitación, pidió permiso para ausentarse y Lucius sin mucho interés se lo concedió, así que se despidió de los invitados y se marchó a la biblioteca a guardar el libro en su sitio,
de camino a su habitación se cruzó nuevamente con la doncella, quién le dijo que iba a buscarla, pues habían llegado las lechuzas del correo y había correspondencia para ella, esta sacó del bolsillo grande de su delantal varias cartas selladas y lacradas y se las entregó a su contenta dueña que ya tenía muchísimas ganas de ponerse a leerlas,
llegó a su cuarto y se sentó junto al ventanal para abrir sus cartas, tenía varias de sus compañeros de la facultad de alquimia,
tenía una de Ginny, y otra de Harry, primero abrió la de Harry, le contaba que todos estaban estupendamente en la madriguera, todos se encontraban bien, y por suerte a ninguno les faltaba el trabajo, la época de bonanza económica había llegado a la familia Weasley, y no se podían quejar de su nueva y holgada situación,
él había sacado muy buenas notas, aunque estaba lejos de ser de los mejores de sus asignaturas, también le contó que jugando con los hermanos de Ginny al Quidditch, se había caído de la escoba y tenía un tobillo dislocado, pero estaba bien, Molly se lo había vendado, y estaba todo el día reposando y con el pie en alto,
por otro lado, le dijo que Ron no pensaba volver por el momento de Rumania, al parecer le estaba encantando hacer prácticas en la reserva de dragones, había aprendido muchísimo de su hermano, y los salarios que ganaba eran increíblemente generosos, a pesar de que aún no estaba licenciado.
De su relación con Ginny, le dijo que habían decidido de mutuo acuerdo, tomarse un descanso, no habían discutido ni se habían peleado ni nada parecido, simplemente pensaban que necesitaban estar separados por un tiempo.
Ginny todavía estaba en Hogwarts, pero Harry acababa de entrar en la universidad, era un mundo totalmente diferente, y ambos lo habían notado, ninguno de los dos había estado con nadie más, y supuestamente estaban enamorados, pero para estar ralamente seguros de que estaban hechos el uno para el otro, debían pasar aquella prueba, debían conocer a más personas, y debían darse cuenta por sí solos de que no podían estar con otros,
ambos se lo tomarían como un respiro en su relación para reflexionar de cara a su futuro, y si volvían juntos nuevamente, cosa que era lo más seguro, lo harían verdaderamente comprometidos, como una pareja formal y con la idea de en un tiempo no muy lejano pudieran casarse y formar su propia familia.
A Hermione, aquella le pareció una idea un tanto arriesgada, tendrían que tener mucho cuidado para no distraerse y desviarse del cauce que tenían que compartir, si querían llegar a ser una pareja con todas las de la ley.
Y con respecto a Ron, ya intuía que si le estaba yendo bien y si además estaba ganando dinero con algo que le gustaba, sería bastante lógico que decidiera quedarse más tiempo y ahorrar, pues aunque su familia había logrado salir de una situación muy dura y agobiante por la falta de recursos, nunca estaría de más contar con algunos fondos extras por si se volvían a presentar malas rachas, no obstante, se sentía un poquito nostálgica por no poder pasar esas navidades con todos ellos.
Luego abrió la carta de Ginny, ella le contaba lo mismo más o menos con respecto a Harry, pero curiosamente no notaba que ninguno de los dos estuviera triste o mal por la temporal ruptura, definitivamente parecía verdad que ambos desearan tomarse aquel descanso, y justamente era eso lo que no entendía, no entendía porqué razón lo hacían si tan bien se sentían juntos, quizá el causante fuera la diferencia de ambientes en los que se estaban moviendo, y al estar lejos el uno del otro, era muy posible que hubieran nacido los celos.
Ginny también le decía en su carta, que pensaba pasar esas navidades con sus hermanos y su cuñada en Rumania, tenía muchas ganas de ver a su sobrinito Fred, y le vendría muy bien un cambio de aires, a Hermione eso si le pareció muy buena idea, así podría contarle cuando regresara, como había visto a Ron, y cuanto tiempo más tenía pensado quedarse allí.
Las siguientes cartas que abrió eran todas de sus compañeros de la universidad, se alegró mucho de que se hubieran acordado de escribirle en esas fechas, cuando terminó de leerlas todas, las guardó otra vez en sus correspondientes sobres y las acomodó ordenadamente en su cajita de caligrafía.
No tenía mucho más que hacer, tenía que repasar un poco algunas lecciones de cada asignatura que había dado, pero no le habían puesto trabajos ni tareas para esas vacaciones, por suerte tenía mucho tiempo libre para hacer lo que quisiera,
pensó en ir a dar una vuelta por Hogsmeade, le apetecía visitar algunas tiendas, y mezclarse un poco con el alegre ambiente navideño de las calles, así que bajó en busca de Lucius o Narcissa para pedirles permiso para salir de la mansión, cuando llegó a la sala familiar se encontró que allí seguían los invitados que se habían quedado a almorzar, los padres de Blaise y los de Theo, enzarzados en un cruento debate sobre la supremacía de la raza pura sangre, al ver entrar a Hermione, todos ellos se miraron significativamente y cambiaron de tema,
no le apetecía mucho estar allí, de hecho se sentía totalmente fuera de lugar, y un poco ofendida por la conversación que irremediablemente había tenido que escuchar, pero como le apetecía mucho salir, decidió pasarlo por alto, pedir disculpas por la interrupción de aquella reunión, y acercarse a Narcissa,
- buenas tardes Narcissa -
- buenas tardes querida... - su mirada era altiva y escudriñadora,
- emmm..., venía a pedir permiso para salir a dar un paseo -
- no necesitas mi permiso para eso querida - le dijo sin mirarla dando un sorbo a su té
- me refería a..., fuera de la mansión, me apetecía ir una horas a Hogsmeade, tampoco tardaría demasiado, estaría de vuelta para la cena -
- ¿acaso no te lo ha dicho mi hijo?, esta noche el ministro da su recepción habitual de navidad, Iremos todos a cenar a su casa, pensé que lo sabías, si me lo hubieras pedido más temprano te hubiera dado permiso, pero ya está oscureciendo, y lo mejor es que te vayas preparando, será una velada de gala, debes vestir lo más elegante y formal posible, Draco debe estar a punto de llegar -
- valla pues..., no sabía nada, entonces..., me retiro, permiso -
- si querida, ve -
Suspiró cansinamente y se devolvió de nuevo a su habitación, entró en ella y se dirigió al vestidor para elegir un vestido festivo,
para su sorpresa, se encontró con que Draco ya estaba allí recién salido de la ducha, con tan solo una toalla rodeando su cintura, y el pelo aún mojado, estaba concentrado eligiendo el atuendo que luciría esa noche, por lo que ella pensó que no la habría escuchado llegar, sólo que se equivocaba, él era perfectamente consciente de su presencia, y sobretodo de que lo observaba.
- Hola… - dijo ella tímidamente, rompiendo el absoluto silencio de aquel cuarto, Draco giró cabeza un instante para mirarla, y volviendo a poner otra vez interés en su elegante indumentaria le contestó con brevedad,
- Hola - dijo apartándose la toalla y poniéndose su ropa interior, Draco la volvió a mirar esta vez de arriba abajo, mientras se colocaba los pantalones,
- esta noche iremos a cenar a casa del ministro y su mujer, será una recepción importante, cámbiate y ponte algo adecuado, tienes media hora para arreglarte - comentó sin mirarla, mientras terminaba de abotonarse la camisa,
- de acuerdo - dijo ella un poco extrañada, dirigiéndose a la ducha.
Sólo tardó diez minutos en bañarse, y otros diez en elegir algo perfecto para aquella ocasión, se vistió a toda prisa, se dio un toque de maquillaje suave, se perfumó, y como iba algo retrasada, decidió echar mano de su varita para arreglarse el cabello en un bonito recogido, no le apetecía nada tener que ponerse joyas, pero la situación lo requería, por lo que se decidió por un conjunto de pendientes, pulsera y gargantilla, de oro blanco y rubíes a juego con el hermoso vestido rojo escarlata que llevaba,
se colocó sobre los hombros un precioso chal negro, que conjuntaba con sus zapatos de fino tacón de aguja y con su pequeña cartera de terciopelo, también negra, y se echó un último vistazo en el espejo,
estaba deslumbrante, tenía un aspecto sereno y seguro, firme y digno, aunque había algo que la había estado agobiando durante todo el día,
por minutos le aumentaba la incertidumbre de no saber si Draco sabía o no, que la noche anterior ella le había dado una pócima casera para adormecerlo, y lo más curioso de todo, era que él no había dado muestras de absolutamente nada, ni un solo comentario, ni una sola mirada más allá de la más flagrante indiferencia, incluso parecía que aquel día no tenía mucho interés en encontrársela, sin duda aquella actitud suya le parecía de lo más extraña, pero mas que extraña, le parecía inquietante.
- ya estoy lista - le dijo Hermione a Draco, saliendo del vestidor,
él, que estaba sentado en el chaislonge revisando el itinerario de la tediosa recepción, alzó la vista y muy despacio se puso en pie, durante varios segundos que a ella le parecieron interminables y terriblemente tensos, él la contempló detalladamente y en profundidad, la expresión de su rostro cambió, sus intensos y plateados ojos grises, se clavaron en los de ella, aquella inusual mirada, hizo que Hermione por fuerza mayor, apartara la suya, Draco dio un par de pasos hacia ella y abrió la boca con intención de decirle algo, pero cambió de opinión y en vez de eso, se dio la vuelta para coger su larga túnica y ponérsela,
- Bien..., será mejor que salgamos ya o llegaremos tarde, mis padres ya se habrán adelantado - le dijo finalmente, abriendo la puerta de la habitación e invitándola a salir.
Durante el trayecto desde la mansión hasta el palacio del ministro, no intercambiaron ni una sola palabra, ni siquiera una mirada, excepto Draco, que de tanto en tanto la observaba por el reflejo del cristal de la ventana, teniendo cuidado de no ser descubierto.
Llegaron con la típica puntualidad inglesa, sin retrasarse un sólo minuto, a las ocho en punto,
Cuando bajaron del carruaje, se dieron cuenta de que la mayoría de los invitados comenzaban ya a entrar, incluidos los padres de Draco, la familia Nott al completo, La familia Zabinny al completo, la familia Parkinson, y los Greengras.
Se saludaron todos con la habitual cortesía, y ordenadamente fueron entregando a los mayordomos la invitaciones, una vez dentro, fueron recibidos personalmente por el ministro y su esposa.
Después de tomar un ligero aperitivo y entablar las correspondientes conversaciones que amenizaban la velada, se anunció que la cena estaba servida, durante esta, los más jóvenes estuvieron prácticamente en silencio, mientras los adultos debatían e intercambiaban opiniones sobre temas de lo mas diversos, únicamente por educación, abrían la boca para responder a alguna que otra pregunta que les hacían,
ciertamente, para aburrimiento todo el grupito de los Slytherins, la conversación se centró en torno al colegio Hogwarts, su nueva universidad, y la educación que los jóvenes magos y brujas estaban recibiendo en ella, pero particularmente lo que más se comentó, fue la decisión que había tomado Lucius con respecto a la celebración de la mayoría de edad de su hijo.
Draco había cumplido los dieciocho años a principios de octubre, tanto su madre como sus parientes más cercanos y amigos, pensaban darle una gran fiesta por todo lo alto, pero Lucius se había negado en rotundo, directamente le había dicho a su hijo, que no le permitiría celebrar uno de los eventos más importantes de su vida, hasta que como mínimo, superase a sus compañeros de aulas, puesto que se habían encontrado con la sorpresa de que en todo su curso, habían decenas de alumnos que lo aventajaban, por no hablar de que a causa de Hermione y de su creciente encaprichamiento con ella, comenzaba a distraerse demasiado.
Lo que Lucius no sabía, era que Hermione no era un simple capricho para Draco, él se había enamorado de ella hasta la médula, y hacía ya bastante tiempo que había tomado una decisión. Sabia o no, certera o no, la había tomado, y por nada del mundo ni mucho menos por nadie, pensaba cambiar de opinión.
A Draco en realidad, no le importaba mucho celebrar su cumpleaños después, de hecho, no le había afectado en lo más mínimo aquella sanción, lo que verdaderamente lo estaba sacando de sus casillas, era la constante indiferencia de su escurridiza esposa, que había hecho hasta lo imposible, por escabullirse de entre sus brazos, Lo tenía muy presente, y también tenía muy presente, el hecho de que ella sólo quisiera de él, su amistad.
Esa noche, después de tomar el postre, dieron permiso a los jóvenes para tomar una copa en el salón de al lado, fueron todos conducidos por los hijos del ministro, que hacía poco habían terminado sus estudios, Hermione enseguida entabló conversación con ellos, sobre los empleos que les esperaban en breve, y Draco que contemplaba taciturno la escena, fue llamado por su grupo de amigos, que ya se estaban sirviendo sus bebidas,
- Tío…, ¡que putada lo de tu fiesta! - le dijo Theo, posando la mano sobre su hombro, para darle ánimos.
- Si tío… - coincidió Blaise - valla asco, y yo que pensaba traerte de regalo, unas actrices porno increíbles… -
- Va…, no es nada, ya la haré mas adelante, y será una fiesta genial - respondió Draco quitándole hierro al asunto - por cierto Blaise… - le advirtió - nada de actrices porno, ni prostitutas, ni modelos, ni nada parecido -
- ¡Jajajajajajaja! - se burló Theo.
- Pero tío… - replicó Blaise - ¡es tu cumpleaños!, ¡el decimoctavo!, -
- No Blaise - recalcó Draco.
- ¿¡pero porqué!? - se quejó Blaise molesto, dando un pisotón en el suelo, como un niño pequeño teniendo una rabieta.
- Por esto - contestó Draco, alzando la mano abierta y mostrando su hermoso anillo de matrimonio - te repito que celebraré mi fiesta más adelante, y será tan fantástica como siempre, pero nada de mujeres, sólo las de nuestro grupo y alguna que otra amiga más, y por supuesto las que os gusten a vosotros, pero nada más, ¿entendido? -
-Entendido… - respondió Blaise resignado, y dándole un pescozón en la nuca a Theo, que no paraba de burlarse de él.
Media hora después, se anunció que daba comienzo el baile de gala, en el salón principal, a ninguno de ellos le apetecía moverse de allí, pero no les quedaba más remedio que hacerlo,
Theo y Blaise, sacaron a bailar a Pansy y a Astoria, y Hermione un poco nerviosa, supo que no podía negarse a bailar con su marido, pero para su gran sorpresa, Draco se sentó tranquilamente a terminar su copa, mientras participaba, en la conversación que tenían sus padres con los Greengras.
A pesar de que en un principio Hermione respiró tranquila, estuvo algo desconcertada el resto de la velada, Draco tenía una extraña actitud que al parecer, sólo ella estaba notando, y lo único que más o menos la mantenía distraída de aquella percepción, era el dialogo que tenía con los hijos del ministro.
Alrededor de las tres de la madrugada comenzaron a irse los primeros invitados, y a las tres y media lo hicieron Lucius y Narcissa, indicándoles a su hijo y a Hermione, que les siguieran en su carruaje,
Llegaron a la mansión con minutos de diferencia, hacia las cinco de la mañana, y como había ocurrido al principio de la noche, Draco no le dirigió ni una sola palabra a Hermione en todo el camino de vuelta, ni tampoco mientras se cambiaban en la habitación.
Puede que por la molesta incertidumbre, Hermione estaba a esas horas más espabilada que de costumbre.
Se desvestía en silencio y miraba a Draco de tanto en tanto, a la espera de algún comentario, éste, que parecía terriblemente cansado y somnoliento, se ponía su pijama al igual que ella, en el mismo silencio, una vez cambiado, se lavó los dientes, y fue directo a la cama, abrió los cortinajes del dosel que la rodeaban, y se metió en ella cubriéndose bien con el mullido y cálido edredón de plumas.
Hermione, después de cambiarse y de lavarse los dientes, lo siguió un poco a tientas, se sentía algo insegura, pero Draco le estaba dando la espalda, y parecía estar ya dormido, por lo que se acostó a su lado, y decidió pasar por alto de una vez, aquel extraño día.
Se dio la vuelta para conciliar mejor el sueño, se giró y quedó de espaldas a él, Draco no hacía el menor movimiento, pero algo le impedía cerrar los ojos y descansar, suspiró levemente irritada, e inconscientemente metió la mano bajo la acolchada y suave almohada, lo que sintió terminó de espabilarla por completo.
Inmediatamente se incorporó y la apartó para mirar lo que su intuición le decía, Draco, viendo aquello, también se incorporó y la observó largo rato pensativo, hasta que después de unos minutos que a Hermione le parecieron eternos, se decidió a hablarle,
- ¿no puedes dormir? - le preguntó con un curioso tono de voz firme y sereno, pero con una entrecerrada mirada bastante sarcástica,
Hermione no supo qué responderle, quería evitar una posible equivocación en sus palabras, y desvió de él la mirada
- a lo mejor... deberías prepararte una infusión somnífera - continuó esta vez con tono verdaderamente burlón.
Hermione se quedó estupefacta ante su comentario, por un momento se le desorbitaron los ojos y un escalofrío la recorrió de la cabeza a los pies, Draco la contemplaba con su típica sonrisa de medio lado, y parecía ser quien mejor estaba dominando la situación
- ¿que? - preguntó esperando la respuesta de ella - ¿sabes?, eres muy lista..., pero te olvidaste de algo esencial, las pociones caseras dejan rastro, y a pesar de que la materia de herbología no es mi punto fuerte ni la que más me interesa, reconozco a leguas la adormidera y el sinuoso sabor de la hidromiel, y sé perfectamente que si las combinas con ciertas sustancias, causan un irremediable sopor que durante un buen número de horas - le soltó con increíble suficiencia,
- ¿sorprendida?, no deberías, siempre has sido muy obvia Hermione, no sabes mentir, anoche mismo me di cuenta de lo que me habías dado, reconozco que no me lo esperé en ningún momento, pero en cuanto me terminé la bebida, sentí en el paladar el inconfundible gusto de las amapolas y el resto me lo imaginé de inmediato, me diste una pócima para adormecerme, acabaste drásticamente con mi deliberado intento por meterme entre tus piernas, y lo lograste con gran efectividad, pero cometiste un error de principiantes, toooodddaaaassss las pócimas caseras dejan huellas -
- Draco... - susurró Hermione con el corazón acelerado y cierto temblor en la voz.
- tranquila - respondió él, casi indiferente - estamos en paz - Hermione frunció el ceño confundida por sus palabras, no sabía muy bien qué esperarse de él, tampoco comprendía su actitud, ni identificaba con exactitud su postura - yo te di un elixir para que te acostaras conmigo - le explicó Draco, comprendiendo su confusión - y tú me diste a mi una pócima para no hacerlo, estamos en paz, no te angusties innecesariamente ni te preocupes por esto, "no te voy a tocar" - dijo esas ultimas palabras con un deje de irritación - recuerdo que te prometí que haría un esfuerzo por intentar ser tu amigo, y aunque no me guste la idea ni la apruebe, sé que al menos debo hacer el intento por cumplir lo prometido, no te preocupes más Hermione, "no te voy a seguir acosando más" puedes estar tranquila créeme, pero no me vuelvas a dar otra pócima de esas jamás - le dijo en tono seco y malhumorado, clavó sus cristalinos ojos en los suyos y la advirtió - o me conocerás verdaderamente cabreado - Draco no se había tomado aquella tan a la ligera como aparentaba - que descanses - siseó, antes de volver a tumbarse en la cama.
Se había quedado sin respuestas, él lo había sabido en todo momento, y lo había dejado pasar hasta ese preciso instante, el mismo en el que ella se metió en la cama y como si fuera un resorte, se había incorporado atónita ante su curioso hallazgo,
como "por arte de magia" se había vuelto a encontrar con aquella pluma de negro azabache, y tacto primorosamente suave, perteneciente al escudriñador cuervo que había descubierto en el jardín, era exactamente la misma pluma que había visto revolotear en una ligera danza, hasta posarse en su libro, la misma que había desaparecido de su vista en una extraña circunstancia, y exactamente la misma que volvía a desaparecer ante sus narices.
Una vez más el objeto de su desconcierto, le dejaba una exasperante sensación de irrealidad, intangibilidad, y contrariedad, aunque se podía decir que gran parte de lo que sentía, lo podía achacar también, al hecho de haber sido descubierta de una manera tan torpemente fácil,
Sin embargo había una sensación que sólo se la había producido aquel pequeño y frágil objeto,
Hermione se dio cuenta de que tenía un mal presentimiento, la visión de aquel animal en el jardín, y luego su propia pluma bajo su almohada, sólo podían indicarle una cosa, malos augurios.
A media mañana, los despertó la doncella Sophie, por orden de Narcissa debían estar listos en treinta minutos, pues enseguida darían paso a un almuerzo festivo con no menos de sesenta invitados,
como era habitual para esas fechas, solían asistir a muchas recepciones importantes, y lógicamente los Malfoy también tenían costumbre de invitar a altas personalidades a la mansión,
ni Draco ni Hermione podían ausentarse, formaba parte de sus obligaciones el tener que atender a las visitas.
El almuerzo se alargó hasta la merienda, y justo cuando ambos pensaron que se habían librado del aburrimiento absoluto, Narcissa les comunicó que tenían que prepararse y vestirse adecuadamente para asistir a la cena que uno de los jueces del departamento de logísticas daba ese año, iba a ser un gran acontecimiento, pues la cena era en honor a la primera generación de magos y brujas, que tenía el privilegio de estrenar la primera universidad mágica.
Tanto Draco como Hermione, azotados por el tedio y el hastío, obedecieron la orden de Narcissa, ésta escuchaba de brazos cruzados al pie de la escalera, como subía su hijo detrás de Hermione, despotricando contra la navidad, las recepciones navideñas, los jueces, y todo el ministerio en conjunto.
Seguramente, si le hubieran dado a elegir a Draco, entre pasar las navidades en Hogwarts University o pasarlas en la mansión, habría preferido lo primero,
para su inmenso fastidio pasaron todas las vacaciones igual, siempre tenían que ir a un almuerzo, merienda o cena, y cuando por fin ya estaban libres de compromisos, a Lucius y a Narcissa no se les ocurría nada mejor, que invitar a la mansión, a todos sus amigos y parientes que acudían encantados, todos ellos deseaban celebrar el comienzo del que creían, un gran año.
Al final los chicos se acostaban de madrugada y con la esperanza de que les dejasen respirar tranquilos, al menos en el desayuno.
Por regla general se lo saltaban, la falta de descanso por la noche requería de una compensación en la mañana, por lo que solían dormir del tirón, hasta casi rozar el medio día, y justo a esas horas, era cuando debían estar nuevamente listos, para recibir a los invitados, o asistir a alguna otra recepción.
Draco ya estaba más que harto de todo aquello, en todas sus vacaciones solo había podido coincidir con sus amigos, un par de veces, y para colmo, sus padres lo habían mantenido ocupado todo el tiempo, atendiendo y escuchando como un pasmarote al señor Greengras, con quien Lucius estaba llevando un buen negocio,
a Draco no le caía mal el padre de Astoria, pero una cosa era tomarse un brandy con él, mientras charlaban alguna tarde escogida, sólo para dejar ver que era un digno sucesor de su apellido, y otra muy distinta, era tener que aguantarle cada día, sus inagotables discursos sobre cómo debía él, a su entender, comenzar junto a su padre a hacerse cargo de las empresas familiares.
Como había estado haciendo todos esos días, Draco se despertó a las doce, al abrir los ojos y desperezarse en la cama, vio que Hermione no estaba a su lado, pensó que quizá estuviera en el baño, se sentó en la cama, y decidió tocar la campanilla para que le trajeran un buen café cargado, y un ligero brunch, así mientras, se iría bañando y estaría arreglado y listo, para la nueva jornada de visitas y compromisos navideños, pero justo cuando estiró el brazo para hacerlo, entró ella en la habitación,
- buenos días - saludó ella, con una leve sonrisa.
- buenos días - respondió él, intrigado.
- he estado hablando con tus padres - comentó ella, Draco frunció el ceño mas intrigado aún.
- ¿ha ocurrido algo? - preguntó algo impaciente.
- no, bueno, nada malo desde luego..., les estuve comentando que nos sentimos un poquito absorbidos, y agotados por el trajín de estas fechas, y les pedí permiso para que nos dieran libre este fin de semana, ya que el lunes tenemos que volver a la universidad -
- ¿y que te han dicho? - preguntó Draco, adivinando la posible respuesta, pero rompiendo con la norma, Hermione sonrió contenta.
- Tenemos el día de hoy y el de mañana para hacer lo que queramos, pero eso sí, mañana como es domingo, tenemos que estar aquí para la hora de la cena, ya sabes que el lunes tenemos que madrugar mucho -
- ¿en serio nos han dado permiso para ausentarnos? - preguntó sorprendido e incrédulo - esto sí que es raro... - dijo sonriente - ¿no será que lo has soñado? -
- a mi también me pareció raro, pero creo que han entendido que necesitamos un poquito de tiempo libre para nosotros -
- pues gracias, te debo una... - le contestó ampliando su sonrisa.
- No me debes nada - respondió ella devolviéndole el gesto.
En ese momento escucharon un insistente picoteo en el ventanal, eran las lechuzas de Theo y de Harry, Hermione las reconoció enseguida, y se apresuró a abrirles y a recibir la correspondencia, le entregó su carta a Draco y empezó a leer la suya, mientras les ponía a las mensajeras en un pequeño platito, un puñado de frutos secos y una copita con ponche de frutas.
- ¡genial!, Theo me pregunta si hacemos algo hoy, dice que si no estamos ocupados, podríamos almorzar con él, y esta noche Pansy da en su casa, una fiesta para todo Slytherin, le responderé que iremos enseguida a comer con él, y así podemos ir luego todos juntos a la fiesta de Pans, y mañana podemos pasarnos por la casa de Astoria, ella y Blaise también darán una fiesta, será la ultima antes de volver a clase - A Hermione se le borró un poco la sonrisa de la cara, lo que menos le apetecía, era volver a caer bajo las humillaciones de las amigas de Draco, y sobretodo saberse en desventaja estando en su territorio, aparte de que ella, ya parecía tener planes.
- veras..., es que Harry me acaba de escribir, me ha invitado a pasar el fin de semana con él y con Luna, hace más de un año que no la veo, y la verdad es que me encantaría ir, me hace mucha falta ver a mis amigos, y se que para ti, también es muy importante ver a los tuyos, por eso hablé con tus padres, para que nos dieran permiso, y para que me dejaran a mi estar con ellos, si no te importa... -
A Draco se le cambió por completo la expresión, parecía indudablemente molesto y serio, estaba haciendo un terrible esfuerzo por ocultar el inmenso fastidio que tenía, pero no le estaba sirviendo de mucho, pues le era imposible esconder lo mal que le caía Harry, y la frustración que sentía, cuando Hermione se negaba a estar a su lado,
durante un momento, estuvo tratando de inventar varias excusas par no dejarla ir, pero después de reflexionar bien sobre sus actos y las consecuencias de estos, tuvo que convencerse a sí mismo, de desechar esa idea, respiró hondo y soltó el aire con desagrado,
- ¿a dónde te han invitado? -
- a casa de Luna, no estaremos solos, su padre y su nueva esposa también estarán allí, viven en..., espera déjame leerlo, es que no me acuerdo muy bien... - respondió ojeando la carta.
- sé donde viven, ¿quién mas estará allí? -
- eee... nadie más, esperábamos a Cho, pero está con su familia en Japón -
- ¿y la novia del cararrajada no estará? -
- no - contestó ella, malhumorada y tajante.
- ¿a no?, ¿y la comadreja de su hermano? - mascullo irritado y molesto, Hermione frunció el ceño, y respiró cansinamente cruzándose de brazos.
- Ron y Ginny, están pasando la navidad en Rumania, con su hermano y su cuñada -
- ¿y qué?, ¿entonces pensáis pasaros todo el día metido en aquella casa? - preguntó con sarcasmo.
- Draco... ¿se puede saber qué te pasa?, ¿porqué te comportas así?, no vamos a estar todo el día metidos en la casa, iremos a Hogsmeade y haremos alguna pequeña excursión a la montaña, si no nieva, llegaremos a la casa sólo a dormir, y mañana temprano iremos a dar una vuelta en las escobas, puede que almorcemos por el centro, ¡y después de eso, no sé que más haremos!, pero estaré aquí para la cena, ¿contento?, ¿¡o quieres saber algo más!? - respondió exasperada.
- Puedes pasar el día de hoy, y el de mañana con "tus amigos" pero vendrás a dormir a la mansión.
Hermione estuvo varios minutos frente a él, fulminándolo con la mirada, tenía ganas de abofetearlo, pero se controló, no le contestó nada, y dio media vuelta para meterse en el vestidor, se puso un atuendo más cómodo, y cuando estuvo lista, agarró su bolso y su escoba disponiéndose a marcharse, justo al salir quedó nuevamente frente a Draco, que estaba en el umbral de la puerta.
- ¿te vas ya? - preguntó él, con suavidad y algo más tranquilo.
- sí - contestó ella, con sequedad, sin dirigirle la mirada.
- ¿no te despides? - preguntó intentando que lo mirase a los ojos.
- hasta esta noche... "supongo" - respondió molesta.
- No creo que venga hasta la madrugada, si es que vengo - le comentó, consiguiendo que al fin, clavara su vista en la de él.
- Pues entonces nos vemos "mañana en la cena" - respondió claramente enfadada, pero Draco seguía sin apartarse de su camino, impidiéndole así el paso - hasta mañana Draco - le dijo para que captara el mensaje.
- ¿me das un beso? -
- ¿¡qué!? - Hermione estaba alucinando. - Draco..., ¿en qué habíamos quedado? -
- es sólo un beso Hermione, ¿tanto te cuesta? -
- ¿ésto va a ser así siempre?, ¿voy a tener que estar siempre alerta contigo?, ¿es que nunca vamos a tener un poquito de paz?, ¡por Merlín Draco, dame un respiro!, ¡te lo pido por lo que más quieras! -
Hubo entre ambos, un instante de incomodo y pesado silencio, no habían perdido el contacto visual, parecían transmitirse así todo lo que sentían, sin necesidad de utilizar las palabras, pero lo cierto era que para Draco, aquella negativa, se equiparaba a haber recibido otro destructivo mazazo, que hacía añicos su férreo corazón.
Draco suspiró sintiéndose derrotado, pero antes de apartarse de la puerta, no dudó en hacerle saber lo que sentía.
- ¿sabes?, es la primera vez en toda mi vida que me niegan un beso, y... no es el hecho en sí, lo que me molesta..., la verdad es que es algo que casi carece de importancia para mi, lo que realmente me duele, es que seas precisamente tú, quien me lo esté negando - Draco le dejó paso, y vio como ella un tanto cabizbaja, salía de la habitación sin mirar atrás.
….
Hermione no tardó mucho en encontrarse con Luna y con Harry, habían quedado directamente en las tres escobas,
Entró en la pequeña taberna y recorrió la zona del restaurante, encontró a sus amigos en una pequeña mesa junto a la chimenea, no estaban situados a mucha visibilidad, pero era el punto más cálido y confortable del salón, enseguida se acercó a ellos con una sonrisa, y se fijó en que Harry aún llevaba el pie vendado, ellos al verla, también sonrieron y se levantaron para saludarla, con un fuerte abrazo.
- ¡Lunaaaaaa, cuanto tiempo...! me alegro mucho de verte, ¿cómo estas?-
- ¡Hermione, hola yo también me alegro muchísimo de verte!, estoy genial... gracias, ¡y tu tienes muy buen aspecto!, estas... muy cambiada, pareces otra -
- mmm, gracias... -
- Hermione... - Harry se acercó para abrazarla.
- ¿Harry, cómo sigues del esguince? -
- mucho mejor, todavía tengo que caminar con una muleta, pero ya puedo volar con la escoba -
- que bien, ¡chicos, como me alegro de veros! -
- y nosotros también de verte a ti, ¿nos sentamos? - propuso Luna.
- claro - contestó Hermione, sentándose a su lado y quedando frente a Harry.
- al principio pensé que Malfoy no te dejaría venir - comentó Harry.
- en realidad, él tiene poco qué decidir en eso - contestó Hermione - son sus padres los que me tienen que dar el permiso, pero por suerte hoy y mañana, soy toda vuestra -
- que buena noticia - dijo Luna - Harry me ha contado mas o menos, todo lo que ha ocurrido este ultimo año, por cierto..., siento mucho la muerte de tus padres, lo siento mucho Hermione, ha debido de ser muy duro para ti, y..., bueno, lo de tu matrimonio con Malfoy ya lo sabía, todo el mundo mágico lo sabe, dio muchísimo que hablar, y se han sacado mil conclusiones al respecto, incluso se ha dicho que estáis casados, sólo para que él y su familia se libren de cumplir condena en Azkaban, aunque lo que nadie logra entender, es lo que sacas tú de todo eso, yo particularmente, pienso que te han obligado, creo que te han coaccionado de alguna forma, o que te tienen amenazada, pero en cualquier caso, no pretendo sonsacarte nada, tampoco tienes porqué hablar de ello, si no quieres, yo solo quiero que sepas, que puedes contar conmigo para lo que quieras -
En ese momento se acercó un camarero a tomarles nota, les recomendó que probaran el guiso navideño de la casa, y la tarta de chocolate y helado de tres cremas, mientras tanto, les dejó sobre la mesa un plato con varias rebanadas de pan de cereales recién tostado, y un pequeño bol con crema de queso a las finas hierbas, poco después les llevó una ensalada para los tres.
- Luna..., gracias por seguir siendo mi amiga -
- Hermione..., no tienes porqué dármelas -
- Aun así, te las doy, mucha gente me retiró la palabra cuando salió a la luz, lo de mi boda con Draco, y vosotros... -
- Nosotros somos tus amigos Hermione - afirmó Harry - tus amigos de verdad, los que no te vamos a fallar nunca, pero bueno..., hemos venido aquí a divertirnos, y a pasar un buen rato, no a lamentarnos, ¿verdad? -
- Si - contestaron las dos.
- Luna, ¿cómo te va con la esposa de tu padre?, ¿qué tal es? -
- Es muy simpática, nos llevamos muy bien, y mi padre ahora... parece otro, le ha venido bien volverse a casar, aunque durante un tiempo, sobre todo al principio, estuve bastante preocupada, creía que a lo mejor solo lo estaría utilizando para quedarse con nuestra casa... pensaba que no lo quería de verdad, pero a medida que fueron pasando los meses y la he ido conociendo, me convencí a mi misma de lo contrario, es una buena persona..., ahora sé que lo quiere, y es muy buena cocinera ¿sabéis?, estamos pensando en montar un pequeño restaurante familiar -
- Es fantástico - respondió Hermione - me alegro por los tres, creo que era algo que le hacía mucha falta a tu padre, pero... yo pensé que asistirías a la universidad como nosotros -
- Este año no, voy a dedicarlo por completo a la familia, el año que viene puede que valla a una muggle, pero a Hogwarts University definitivamente no, imposible, es demasiado cara, nunca me lo podría permitir -
- Pero hay un programa muy bueno de becas... - comentó Harry - ¿no te has inscrito? -
- Si... estoy inscrita desde el principio, de hecho fui de las primeras en inscribirse, pero todavía no me han respondido nada -
- No te preocupes Luna - la animó Hermione - hay universidades muggles muy buenas, y está muy bien que te tomes este año de descanso parar estar con tu familia. Harry, ¿qué has sabido de Ginny y de Ron? -
- Por lo que cuenta Ron, se han pasado unas navidades de fábula, Ginny ya tendría que haber regresado, pero ha decidido quedarse una semana más, le han gustado mucho el país y el ambiente..., Audry la invitó a pasar allí toda la temporada de invierno, pero ya sabes cómo es Molly, se negó en rotundo y piensa ir ella misma a Rumania para traerla de vuelta la semana que viene, se ve que a Ginny no le apetece mucho volver todavía, y Ron por el momento no lo piensa hacer, parece que se quedará otro año más, Arthur ha dicho que en primavera vendrán Bill y Fleur, de Egipto, y entonces irá toda la familia a visitarlos.
En ese momento el camarero les trajo, un pequeño caldero con el rico y humeante guiso, y una fuente con la guarnición de patatas asadas con verduras, a él le seguían mediante magia, los platos, la cubertería, y tres jarras de cerveza de mantequilla,
los chicos se sirvieron y empezaron a comer con buen apetito, aquel cálido y agradable almuerzo les serviría para que recuperasen el calor corporal, y les daría energía suficiente para todo el día.
- creía que regresarían todos a comienzos de este año... - comentó Hermione, un poco decepcionada.
- Yo también lo pensaba - respondió Harry - pero... para serte sincero no me sorprende, Ron está a gusto allí, ha conseguido encontrar la tranquilidad que buscaba, y su hermano y su cuñada, le han brindado el apoyo que tanto necesitaba, tienes que entenderlo... cuando tú te casaste con Malfoy... él... -
- Sí - contestó Hermione, incapaz de mirarlo - soy consciente de lo que ha significado, Harry.
- Lo que yo no puedo creer, es que tú y Ginny halláis roto - dijo Luna.
- ¡si! - coincidió Hermione, - ¿qué es lo que os ha pasado para que tomarais esa decisión?, creo que estáis cometiendo un error Harry, que yo sepa..., nunca os habéis peleado... ni habéis tenido diferencias irreconciliables..., ¿porqué Harry?, ¿porqué lo habéis hecho?, os estáis equivocando -
- bueno..., puede que necesiten tomarse un tiempo... - dijo Luna.
- Eso sólo servirá para alejaros más - indicó Hermione - os distanciará -
- O puede que los una más - alegó Luna - yo no veo que sea tan mala idea, es cierto que me sorprendió mucho..., pero si te paras a pensar, quizá de esa manera sepan si realmente están hechos el uno para el otro, al estar separados, les será más fácil pensar sin influencias, qué es lo que de verdad necesitan y desean, yo creo que esto no les va a perjudicar en nada, si es verdad que el destino los ha unido, no habrá fuerza ni poder humano que logre separarlos -
- Sencillamente, ambos necesitábamos pasar por esto, teníamos que poner a prueba nuestra relación, ya sé que parece una locura..., pero si no lo hacemos, no sabremos si realmente estamos enamorados, es solo un noviazgo de colegio - concluyó Harry.
Mientras tomaban el postre, Luna les estuvo contando las reformas que habían hecho en su casa, habían ampliado la habitación de su padre, que era bastante pequeña, y le habían empotrado un espacioso armario, también habían cambiado la decoración de toda la casa y los colores,
ella y Wendy, la esposa de su padre, le habían dado unos toques mucho más femeninos, entre las dos la habían pintado y habían comprado nueva ropa de cama, y algunos muebles más.
De las grietas del tejado, se había encargado su padre, y su otra labor, había sido arar una pequeña parcela en el patio, en el que mantenían muy bien cuidado, un precioso huertecito, Wendy quería plantar sus propias frutas, verduras y hortalizas, le apetecía mucho tenerlas a mano para sus creaciones culinarias,
a Luna le encantaba la idea, y le propuso organizar una zona en la cocina, destinada sólo a las distintas especias e ingredientes poco habituales, que iban obteniendo. Desde entonces la casa parecía mucho más alegre y llena de vida, y por supuesto el señor Lovegood estaba mucho menos melancólico, se le veía feliz y enamorado, según Luna, el amor es una gran cura, perfecta para cualquier enfermedad.
- ¿qué os parece si damos un paseo para bajar la comida? - invitó Luna.
- Uf... si... - dijo Harry, - a mí ya no me cabe ni un alfiler.
- Buena idea - contestó Hermione.
- Dentro de unas... tres horas, hay una exposición de antigüedades mágicas por el centro - les comentó Harry - ¿os apetece ir? -
- Me gustan las antigüedades - comentó Luna - me gustan mucho, mi madre las coleccionaba -
- Neville también lo hace - dijo Hermione - una vez me enseñó una cajita con un montón de miniaturas del siglo XVII, creo que son muy interesantes -
- Perfecto - dijo Harry - entonces nos acercaremos con las escobas después de pasear -
- Si - dijo Luna, animada - y esta noche podemos ir con mi padre y con Wendy, al teatro de marionetas, ¿habéis ido alguna vez? -
-Yo no - contestó Harry,
- Mmm..., por cierto, esta noche tengo que volver a la mansión, tengo permiso para estar con vosotros hoy y mañana, pero tengo que dormir allí -
Harry y Luna se miraron y sonrieron confirmando algunas de sus teorías, el hecho de que el matrimonio entre Draco y Hermione fuese una farsa, era un secreto a voces, pero lo que nadie sabía ni sospechaba, era que los dos estaban profundamente enamorados,
Draco hacía ya mucho tiempo que lo había aceptado y se lo había hecho saber a Hermione, pero a ella le costaría muchísimo más que a él, comprenderlo y aceptarlo, y sobretodo estar dispuesta a dejarse llevar por sus sentimientos, le costaría una intensa batalla consigo misma.
….
Hermione había llegado al castillo pasadas las dos de la madrugada, estaba cansada, pero muy contenta por el día que había pasado con sus amigos.
La habitación estaba completamente a oscuras, de dos palmadas encendió la chimenea que comenzó a arder fulgurosa, y algunas lamparillas para poder ver, se metió en el vestidor y se puso uno de sus camisones, Draco no estaba, aun no había llegado, como le había dicho en la mañana, no pensaba volver temprano, o mejor dicho, no pensaba volver en toda la noche.
A ella le parecía de lo mas injusto que él pudiera pasar las noches fuera, prácticamente hacía lo que le daba la gana, y siempre se lo estaba demostrando, pero prefirió no darle muchas vueltas al tema y acostarse a dormir tranquila, sabiendo que en tan solo un puñado de horas volvería a estar con Harry y con Luna.
Al otro día, llegaron casi al mismo tiempo a la mansión, tenían los minutos contados para arreglarse un poco y bajar a cenar, en el comedor ya les esperaban los padres de Draco y varios de sus socios, con los que compartían las ganancias de algunas de sus empresas,
durante la comida, procuraron estar atentos a la conversación, y solo responder a las preguntas que les iban haciendo de tanto en tanto, sobre el estricto nivel académico de la universidad y la calidad de la residencia.
Curiosamente, Draco y Hermione estaban deseando retomar las clases, era algo que les sorprendía hasta a ellos, pero era de entender, teniendo en cuenta que allí tenían una libertad que no se les concedía en la mansión, aparte de que podían adquirir una pose mucho más relajada y olvidar los protocolos,
en Hogwarts University, tenían a su disposición una gran multitud de opciones, podían decidir si asistían o no a las aulas, a qué horas se levantaban o acostaban, y también podían deambular por todas las casas a su libre albedrío, y los fines de semana y vacaciones, eran libres de decidir si marcharse a casa o quedarse en la residencia, entre otras.
La cena no se alargó mucho y los invitados se marcharon hacia las once, supuestamente, Draco y Hermione debían acostarse antes, pero habría sido poco cortes retirarse antes de que se marchara la visita,
los dos estaban aliviados de poder dar por concluidas aquellas ajetreadas vacaciones, y cuando por fin subieron agotados y en completo silencio a la habitación, no deseaban otra cosa que poder descansar lo suficiente para levantarse al rozar el alba, teniendo la energía necesaria para afrontar el regreso a la universidad como se les iba a exigir, pues se esperaba de ellos que cumplieran con la hazaña de no sólo superar a sus compañeros de aulas y casas, si no a los de todo el curso entero.
Por suerte para ellos, durmieron del tirón toda la noche, y lograron deshacerse de gran parte del cansancio acumulado, pero se les hizo verdaderamente corto, pues las horas se les pasaron volando y el despertador sonó fastidiosamente, sacándolos del agradable sueño en el que se encontraban sumidos.
Con un poco de pesadez y somnolencia, se levantaron y corrieron a prepararse para el largo viaje que les esperaba, y para hacer frente al primer día de un tenso trimestre, en el que tendrían que esforzarse al máximo, para sacar lo mejor de ellos.
Sólo tardaron quince minutos en estar bañados y listos, desayunaron en la misma habitación, un rico té de vainilla y frutas del bosque, y algunos croissants y brioche con tomates y queso derretido. Inmediatamente después, revisaron todo el material académico que llevarían con ellos, todo estaba en perfecto orden, ya que se habían cerciorado algunos días antes, de tener a mano y minuciosamente acomodados en sus baúles, cada cuaderno, pluma, y tintero que iban a necesitar,
al terminar, se pusieron sus abrigos y bajaron con sus cosas al recibidor, para despedirse de los padres de Draco, estos como siempre, ya les esperaban allí, aquella fría mañana parecían estar de buen talante, les desearon mucha suerte, y los alentaron a tomarse aquello como un gran reto, y a tomar conciencia de que la recompensa les duraría toda su vida, Lucius también les indicó que no dudaran en quedarse algunos fines de semana en la residencia si lo consideraban necesario, para estar mas concentrados, Draco se quejó, y le replicó disgustado que no hacía falta que lo estuviera repitiendo continuamente, a lo que su padre le contestó con severidad, que no estaba en condiciones ni de réplicas ni de objeciones.
Finalmente los dos decidieron pasar por alto el incidente, se despidieron los cuatro, y Draco ayudó a Hermione a subir al carruaje, luego subió él, sentándose frente a ella, y emprendieron el viaje hacia la universidad, en pocos minutos ya estaban volando, Hermione aprovechó esas horas, para repasar un poco sus lecciones, y Draco lo hizo para dar una buena cabezada.
….
El panorama que se encontraron cuando se bajaron del carruaje, era muy parecido al que vivieron en septiembre, a comienzos del curso.
Había Una multitudinaria masa de jóvenes recién llegados en diferentes vehículos, desde escobas, coches y autobuses voladores, hasta convencionales carruajes y los míticos cestrals.
La mayoría de ellos ya habían formado sus grupos de amigos, y se comentaban alegres cómo habían pasado las vacaciones, habían otros grupos que ya comenzaban a formar largas filas en la recepción, para ser identificados por sus casas y cursos,
las colas eran inmensas, la gente se aburría de tanto esperar y pasaban el rato escuchando música, o conversando con los de delante o los de detrás, y muchos de ellos, como había hecho Hermione por el camino, hacían un repaso de las materias que les tocaban en breve.
También estaban en la escena, tratando de controlar la situación con el mayor orden posible, un buen número de coordinadores, que con hechizos megáfono, indicaban a los alumnos a pleno pulmón, que no se distrajeran, que no armaran jaleos en las filas, y que fueran entrando de dos en dos a medida que avanzaban en ellas.
Hermione y Draco todavía no habían visto a nadie de sus grupos, pero si de sus casas, y se hacían señas de que hablarían luego en clases, estaban muy atentos a los apellidos que iban nombrando por si eran los suyos, sabían que pronto se separarían e irían cada uno a sus respectivas casas, por lo que quedaron en verse en el primer descanso de la mañana, y mas tarde para almorzar.
Una vez en clase, Draco pudo ver que estaban allí, todos sus antiguos amigos,
las chicas corrieron a saludarlo muy sonrientes para darle la bienvenida, Theo estaba en el otro extremo del aula ligando con una de sus compañeras, y Blaise estaba absorto, observando un libro de alquimia, la materia que les tocaba justo en ese momento,
Draco se sorprendió bastante de ver tan concentrado a su amigo con una de las materias que más odiaba, por lo que un poco curioso, se le acercó a hurtadillas, para darle un buen susto y saludarlo ya de paso, pero cuando avanzó hacia él, quedando justo a su espalda, pudo entenderlo todo,
- ¿revistas porno, Blaise?, por Merlín..., ¡ya no tenemos doce años!, jajajajajja, ¿y cómo narices te han permitido meterlas? -
- ¡ja! ya sabes cómo es - dijo Pansy acercándose a ellos - le dio pasta a uno de los requisadores..., ¡pero que cerdo eres Blaise! -
- ¡dejadme en paz!, y ahora, sólo por haber herido mis sentimientos, no te pienso dar las que te he traído para ti - contestó el aludido.
- a mi no me hace ninguna ilusión el porno "cariño" yo tengo sexo real cuando me apetece, no necesito saciarme con esas chorradas - le dijo Pansy - ¿y tú bomboncito?, ¿has logrado saciarte en condiciones, estas navidades? - preguntó a Draco.
- no te incumbe, Pansy - contestó molesto.
- ya veo que "tu mujercita" sigue dándote largas...- arremetió ella, sonriendo con sarcasmo.
- vosotros dos sois unos aburridos - les dijo Blaise, burlándose de ambos - hay muchas formas de divertirse y pasar un buen rato, ¿qué tiene de malo el porno? -
Draco y Pansy rodaron los ojos mientras negaban con la cabeza, pero enseguida entró la profesora y tuvieron que sentarse cada uno en su lugar, inmediatamente comenzó a dictarles una serie de informes y trabajos, que debían entregar al finalizar la semana, y aunque la profesora no toleró ni una sola queja a causa de que eran muchas tareas,
se notaba el disgusto en el ambiente, todo el mundo coincidía con lo mismo, demasiado trabajo en muy poco tiempo, y aunque se esperaba que las siguientes horas fueran mucho mas tranquilas, tanto en la segunda como en la tercera, ocurrió exactamente lo mismo, todos los alumnos comentaban nerviosos, la drástica forma en la que les habían triplicado los deberes, y sobre todo la inflexibilidad de los profesores, a la hora de ampliar un poco los plazos para la entrega de los trabajos,
lo único que les daba un margen de ventaja, era que podían elegir un compañero para realizar los trabajos, con el fin de que las tareas fueran más completas, y también de esa manera irían sumando puntos para las casas.
Todo el mundo se apresuró a ponerse junto a alguien, y tanto Blaise como Theo, habían pensado en ponerse con Draco, ya que trabajaba realmente bien, en equipo,
- Draco, ¿con quién harás los trabajos? - le preguntó Theo - ponte conmigo, se me dan súper bien la alquimia y la física cuántica, verás qué notas sacamos - le decía, intentando convencerlo.
- no Draco - le decía Blaise - ponte conmigo, y te presentaré a unas tías de segundo, que están buenísimas, ¡tío, vas a flipar!, además... - empezó a hablar en voz baja - una de ellas es la prima de Marissa Lange -
- ¿quién es esa? - dijo Theo frunciendo el ceño,
- estaaaaaaaa - contestó Blaise, señalando a una chica totalmente desnuda, de una de sus revistas porno - ¿qué dices, Draco?, ellas también hacen buenos trabajos en equipo - comentó Blaise muy sonriente.
- alquimia es una de las materias más importantes - contraatacó Theo, molesto - ponte conmigo y la apruebas.
- menudo par de mariquitas estáis hechos vosotros dos, disputándoos a mi rubio - se burló Astoria, que estaba sentada justo detrás de ellos - mi Draco se va a poner conmigo, porque me está yendo fatal en física, y como es tan gentil... y tan caballeroso... y tan buen amigo... me va a hacer el favor de echarme una mano, ¿a que si, cariñito? - preguntó a Draco acariciando su sedoso y rubio cabello.
- bueno..., está claro ¿no chicos?, las damas primero - respondió devolviéndole la sonrisa.
- ¡eres de lo que no hay, As...! - dijo Blaise, cruzándose de brazos.
- las mujeres sois únicas, revolviéndolo todo - añadió Theo.
- ¡maricas! - contestó ella divertida.
….
A Hermione le había ido mas o menos igual, en cuanto llegó a uno de sus salones, se encontró primero con Cho, que corrió a abrazarla, y luego con Harry,
Cho les estuvo contando todo lo que había vivido en Japón, por desgracia, el país había sufrido una fuerte oleada de terremotos, pero por suerte, toda su familia se encontraba bien, aunque la zona en la que vivían había quedado destruida, y no habían tenido mas remedio que pedir ayuda económica, a los amigos mas cercanos.
Se tuvieron que mudar al centro, en donde el tío de Cho, había encontrado un nuevo empleo, no era algo que sabía hacer, ni tampoco le gustaba, pero a causa de las nuevas deudas adquiridas y de la vergüenza se tenerlas, no había podido hacer otra cosa que aceptarlo con buena cara.
Su madre y su tío llegaron a la conclusión de que era mejor idea que Cho estudiase en Inglaterra, así que pidieron parte del dinero a su abuelo para costear la universidad, y la otra parte la pusieron ellos dos, que habían estado ahorrando dinero durante años, y guardándolo escrupulosamente, para cuando llegara el momento adecuado de usarlo,
la madre de Cho, también propuso pedir una beca para su hija, y utilizar el dinero para comprar una nueva casa, amueblarla, y comprar aparte un coche, pero su padre se había negado, le parecía mucho más importante la educación de su nieta, y no le importaba lo que le costase, por que según él, esa era la mejor inversión que se podía hacer a largo plazo.
Harry le comentó a Cho, todas las cosas que habían pasado mientras ella había estado fuera, la boda del padre de Luna con Wendy, el huerto que habían creado y que cuidaban los tres con mucho cariño, la idea que tenían de montar un restaurante familiar en un futuro, la ruptura de mutuo acuerdo entre él y Ginny, y el viaje de ella a Rumanía.
….
Como había sucedido en las otras casas, en Gryffindor habían aumentado de igual manera las tareas de la primera semana, y a la hora de elegir parejas, Cho se había apresurado a ponerse junto a Filiph Thomas, un muchacho estadounidense que la tenía suspirando por los rincones durante todo el día, Harry no paraba de hacerle inoportunos y burlones comentarios de mal gusto, provocando muy habitualmente, que Hermione le obsequiara con unas buenas collejas, y como era lógico, terminaron ellos dos poniéndose juntos, a prepararse para la gran maratón que se les venía encima.
Al final de la tercera hora, todo el mundo salió a tomarse el primer descanso, Cho quiso mostrarle a sus amigos, los maravillosos lienzos que le habían regalado en Japón, pero Hermione se acordó de que Draco pensaba ir a buscarla en ese momento, por lo que prefirió no ir con ellos y se quedó a la espera en la puerta de su aula, sin embargo él no llegó, se le había olvidado por completo, tenía la mente ocupada con la cantidad de tareas que le habían mandado, las mil conversaciones que estaba teniendo con sus amigos, y los nuevos entretenimientos que habían llevado a una de las salas de Slytherin.
Theo y Blaise, habían tirado de él hasta llevarlo a una escondida y exclusiva sala, en la que habían mesas de billar, un magnifico mueble-bar de tamaño considerable, un sofisticado equipo de sonido muggle ultimo modelo, cómodos sillones y sofás, pufs... una pista de baile... en fin, el sueño de todo chaval que quiere hacer la típica fiesta universitaria, sin que nadie los moleste o los mande a dormir.
Draco estaba alucinando, las chicas le contaron que un buen número de alumnos se reunieron y juntaron oro suficiente para sobornar a un coordinador, que les había permitido crear aquel sitio, enseguida el resto de las casas les copiaron la idea, pero entre alumnos y coordinadores se pactó el silencio, por lo que no hubo mayores problemas, ni con los maestros, ni con el director.
Cuando pasó la media hora de descanso y tuvieron que volver a las aulas, a Draco le vino a la cabeza el hecho de haber dejado plantada a Hermione, pero lo único que podía hacer ya, era esperar con mucha paciencia, a que pasaran las tres horas siguientes, e ir entonces a buscarla para almorzar juntos.
Aquellas horas que precedieron al almuerzo, se hicieron agotadoramente largas e intensas, era un hecho que los profesores pretendían así, subir el nivel académico, y sólo los que lograran ir sorteando cada prueba con éxito, aprobarían el trimestre.
A la una, como tenía planificado, Draco se dio toda la prisa que pudo, y casi corriendo llegó al salón en el que supuestamente estaría Hermione, pero al echar un vistazo dentro, vio que estaba casi vacío, por lo que seguramente ya habría bajado a la cafetería. Salió del aula y bajó a buscarla allí, encontrándose con que aquello era inmenso y habían cientos de personas, sería imposible encontrarla, por un momento, se puso a buscarla mesa por mesa de las que tenía mas cercanas, hasta que notó que alguien tiraba de su brazo,
- ven - dijo Pansy - estamos sentados en aquella mesa del fondo - le indicó señalando el lugar opuesto al que miraba.
- Pans..., hola..., estoy buscando a Hermione -
- no la he visto - dijo ella con indiferencia y mal gesto en la cara.
- es que, quedé con ella para almorzar juntos - Pansy lo miró rodando los ojos y le respondió con fastidio.
- pues ya aparecerá, seguro que ella también te está buscando, ven - dijo volviendo a tirar de su brazo y casi arrastrarlo, para llevarlo con ella a la mesa de sus amigos - será mejor que te quedes quieto en un sitio -
Para equivocación de los dos, Harry y Hermione, habían decidido ponerse manos a la obra con el primer trabajo que tenían que entregar, por lo que se subieron de la cafetería a una de sus salas, varios refrescos y sándwiches, así no perdían el tiempo y mientras comían, iban elaborando un croquis de lo que sería el primer informe. Hermione se había tomado muy en serio la meta de superarse a sí misma, y había encontrado la manera perfecta de hacerlo.
No se vieron durante todo ese día, y por la noche, cuando Draco fue a buscarla a su habitación, su compañera Olivia le dijo que aun no había llegado, a Draco le pareció un poco raro, por lo que se dispuso a buscarla, sala por sala de su casa, después de un buen rato de largo recorrido por territorio Gryffindor, pudo ubicarla en un pequeño salón cercano a los patios interiores.
Para su gran disgusto e incomodidad, estaba con Harry y con Cho, contra la muchacha no tenía nada realmente, pero él sabía de sobra que no era de su agrado, y por lo tanto no perdería cualquier mínima oportunidad para "llenarle la cabeza a Hermione, de cucarachas" y aunque no quisiera admitirlo, era algo que le preocupaba bastante.
Cuando se acercó al trío, estaban tan concentrados que ni se inmutaron de su presencia, solo levantaron la vista de los libros, después de varios minutos de ser observados, Draco carraspeó rompiendo el silencio,
- Hola Hermione - Harry y Cho le miraron y luego se miraron el uno al otro,
- Hola Draco - respondió ella con tranquilidad.
- Siento no haber aparecido esta mañana, pero es que me entretuve en clase, luego te busque para almorzar, pero ya habías salido de tu aula, así que supuse que estarías en la cafetería, también te busqué allí -
- No bajé a comer, estaba en una de las bibliotecas, recopilando toda la información necesaria, para los trabajos que tengo que entregar este viernes -
- Ah... ¿a ti también te han mandado muchos deberes? -
- Uffff, ni te imaginas..., suerte que no lo tenga que hacer todo, yo sola -
- ¿ya tienes compañera? -
- voy a trabajar con Harry - el aludido levantó la vista para mirarlo un instante, y luego la volvió a fijar en los libros.
- Cho también nos está ayudando, la verdad es que nos ha facilitado mucho las cosas -
A Draco se le notaba realmente molesto, pero pese a su creciente irritación, mantuvo la compostura y logro que su voz sonara de lo más tranquila,
- ¿has cenado ya?, ¿porqué no haces un descanso y bajamos a renovar energías?, te ayudará a memorizar mejor, el tener el estomago lleno -
- ommm... gracias Draco... pero ya cené - le contestó señalando una bolsa, en la que todavía quedaban varios emparedados y yogures líquidos - si quieres nos vemos mañana ¿vale?, ahora estoy bastante liada, tengo muchísimo trabajo y no sé ni a qué hora me acueste, si tu quieres, voy yo a buscarte en cuanto tenga un hueco,
Hermione le hablaba sin dejar de escribir en su cuaderno, él los miraba a los tres de brazos cruzados, y con expresión disgustada, pero no quiso interrumpir el estudio de Hermione con una rabieta tonta y sin sentido, y más sabiendo que él también tenía mucha tarea por delante, así que bufó, suspiró aburrido y se despidió de ella quedando en verse al otro día.
A primera hora, Pansy había ido en busca de Draco hasta su habitación, a pesar de que le había dejado las cosas muy claras, ella no parecía darse por enterada y le coqueteaba con gran descaro siempre que podía,
Blaise lo observaba todo con mucho interés, y se reía de buena gana burlándose de ambos, a ella le decía que era una arrastrada y una masoquista, y Draco le decía que era un calzonazos impotente y medio gay, y lo a amenazaba con llamar a algún coordinador para que lo cambiasen de habitación, por si habían "tocamientos" de noche.
Ese medio día, decidió no entretenerse con sus amigos, y en cuanto llegó la hora de descanso, salió a toda prisa para recoger a Hermione y almorzar con ella, cuando llegó, todo el mundo estaba saliendo de clase, con tanta gente en la entrada, no se veía nada, no alcanzaba a verla, y muchos le empujaban para que se quitara de en medio y dejara paso,
fue entonces cuando al girarse, la vio al final del pasillo, en medio de Cho y de Harry, se dirigían a la gran biblioteca, esta era la mas amplia y completa de todo el primer curso, por lo que la compartían las cuatro casas, todos los alumnos encontraban allí, los mejores libros para hacer con la máxima eficiencia sus trabajos.
Draco veía como en un segundo plano, cómo su chica se marchaba con sus mayores enemigos, la observaba hablar con ellos muy animada, y reírse con sus comentarios, parecía realmente cómoda con ellos, y desde luego mucho mas relajada y feliz, de repente, una voz lo sacó de su ensimismamiento,
- al fin te encuentro... - dijo Astoria, casi sin aliento, después de haber recorrido, cada planta, sala y pasillo, en su busca - ¿qué haces en Gryffindor? - preguntó extrañada,
- Hermione - contestó únicamente,
- Ah... emmm, ten tu almuerzo - le dijo entregándole una bolsa de papel, y agarrando con familiaridad su brazo - tenemos que irnos ya a la gran biblioteca, si queremos entregar a tiempo todos los deberes -
Astoria tiró de él, llevándolo en la misma dirección en la que iba Hermione, Draco pensaba decirle que no le apetecía estudiar en ese momento, y que lo dejaran para la tarde, pero aquello le dio una idea,
igual que los demás, estaba abarrotado con el trabajo, por lo que dedujo que coincidiría con Hermione muy a menudo en ese sitio, de ese modo podría espiar cada movimiento que hacía sin levantar sospechas, pues ya tenía la excusa perfecta.
Durante toda la semana, Draco se dedicó de la mano de Astoria, a seguir cada paso que Hermione daba, a cada descanso, a cada hora del almuerzo, merienda o cena, iba tras ella cual sombra fantasmal, pisándole los talones,
en cada hora, como el resto de sus compañeros, agarraba sus libros y se sentaba a hacer los deberes, o mejor dicho, lo intentaba, pues le era imposible concentrase, viendo cómo su mujer entraba en excesiva confianza, justo con la persona que mas detestaba.
Ella misma le había dicho que lo iría a buscar en cuanto tuviera un rato libre, pero los días iban pasando unos tras otro, y ya ni siquiera comían juntos, Hermione pasaba todo el rato con ellos, y él sentía que lo ignoraba de una forma casi insultante, los poderosos y destructivos celos, comenzaron a invadirlo, y lo inflaban como un globo a punto de reventar.
Pansy, siempre estaba rondando su mesa, y aprovechaba gustosa para meter cizaña entre ambos, le recalcaba con insistencia a su amigo, el ridículo tan grande que estaba haciendo, rogándole un poquito de atención a una mujer que no lo tenía en cuenta para nada, y que para colmo del desespere, no lo satisfacía en la cama,
- ella no se comporta ante los demás como tu esposa, no se preocupa por cubrir la mas mínima de tus necesidades, ni se muestra dulce y amorosa contigo - le comentaba siempre la Slytherin, - además, no oculta nada bien, la frialdad y la indiferencia que siente hacia ti, ¡y mira cómo se pasea por todo el campus, hombro con hombro con tu pero enemigo!, ¿¡que clase de matrimonio es el vuestro!?, ¿¡y cómo es que el gran... Draco Malfoy, se deja dominar, y pisar el terreno de esa manera tan flagrante!? - Pansy estaba encantada de desplegar todo su arsenal en contra de Hermione, se estaba divirtiendo al máximo,
- ¿has visto cómo se ríen? - preguntaba a Draco, haciéndole un gesto para que los mirase - seguro que se están burlando de ti, no me extrañaría que tarde o temprano te dejase, aconsejada por "sus amiguitos", eso sí que sería humillante, Draco Malfoy, abandonado por una impura... -
Obviamente, la rabia y el enfurecimiento de Draco aumentaban de súbito, asemejándose a un volcán en erupción, él sabía muy bien, cuales eran las intenciones de Pansy, sabía que tan solo pretendía fomentar entre ellos la discordia, y contraatacar metiéndose por medio, e intentando que volviera a acostarse con ella,
pero por mucho que se esforzase, no le era posible quitarse de la mente, la lacerante idea de que parte de lo que la venenosa Slytherin decía, podría ser cierto, la duda se le hacía cada vez mas grande y tormentosa, y La herida de celos y envidia que resquebrajaba su corazón, se hacía ya evidente para todo su grupo de amigos,
Blaise y Theo trataban una y otra vez de que saliera con otras chicas y liberara tensiones, cosa que sólo lograba estresarlo más, y Pansy, con su habitual obsesión por volver a conquistarlo, se había quedado pasmada, tras ser echada por Draco, de su habitación un buen número de veces, ella insistía en esperarlo por las noches en ropa interior, metida en su cama, o le hacía furtivas visitas muy temprano al despuntar el alba, y trataba en vano de meterse con él, en la estrecha cama.
Draco se desesperaba con su actitud y la sacaba del cuarto irritado y somnoliento, y haciendo oídos sordos a los insultos y réplicas de su amiga.
Astoria se había mantenido un poco la margen, solo se dedicaba a escucharlo y evitaba hacer cualquier comentario o sugerencia, poco a poco él se fue relajando a su lado y se iba soltando cada vez más, en poco tiempo, Astoria se convirtió en su mejor confidente.
Al final de esa semana, todos los alumnos fueron entregando sus trabajos, todos ellos nerviosos, asustados, contentos, aliviados o expectantes, esperaban con impaciencia recibir de un momento a otro, las primeras calificaciones y puntos para sus casas, se sabía relativamente poco, pero la gente hablaba de que ya había una casa ganadora, de todas formas, no todo el mundo estaba recibiendo buenas noticias aquel día,
Astoria y Draco, habían sido el blanco de duras reprimendas a lo largo de toda la jornada lectiva, y ciertamente estaban justificadas, pues no habían entregado ni siquiera la mitad de los deberes que les habían mandado, ella sola se había tenido que encargar de realizar lo poco que estaba terminado, era una cantidad bastante insuficiente, de entre más de diez materias, sólo tenía completas las tareas de dos, tenían muy buenas presentaciones, pero era más que insuficiente.
Draco no la había ayudado, no había hecho absolutamente nada, no había hecho ni un sólo informe, ni los esquemas, ni tesis de ningún tipo ni nada, no había escrito en sus cuadernos ni un sólo renglón, él se había pasado toda esa semana, como un autómata, siguiendo por todas partes a Hermione, abría los libros para disimular, y se amargaba minuto a minuto, viendo cómo sus rivales captaban al instante y sin esfuerzos, toda la atención de la mujer que amaba,
ellos disponían de todo su tiempo a sus antojos, juntos estudiaban, se divertían, pasaban el rato, y comían, y Draco se sentía completamente invisible para ella, todo aquello que estaba sintiendo, influyó de una forma abismal en el interés, la concentración, y la disposición de rendir como debía en clase, sin darse apenas cuenta, había dejado de lado sus estudios, sus notas ya no le preocupaban.
Cada uno de sus profesores, que habían advertido el abrupto cambio, en detrimento de su alumno, y de la actitud de éste, frente a sus deberes, le fueron reprendiendo y amonestando con severidad, para que rectificara de inmediato, pero para desgracia de Draco, los más estrictos, sacaron la conclusión de que con advertencias no iban a conseguir mucho, por lo que se decidieron a mandarles a sus padres, algunas lechuzas informativas con el seguimiento diario de sus lecciones.
Draco sabía que estaba metido en un buen lío, pero sus amigos los tranquilizaron diciéndole, que ya inventarían unas buenas excusas, y si les era posible, sobornarían a los consejeros de su casa para que intercedieran por él, ante sus padres y sus maestros.
Por el contrario, a Hermione le había ido de maravilla junto a Harry, ellos dos, junto a Cho y su compañero, se habían pasado largas horas, cada día, preparando y elaborando con sumo cuidado y detalle, cada trabajo que les habían mandado, cada tarea era perfecta, todas estaban correctamente terminadas, y contenían un pequeño dosier adjunto, con información adicional, y además habían conseguido entregar todos los deberes, adelantándose un día a la fecha impuesta.
La noticia de ultima hora, era que Gryffindor se había adelantado al resto de las casas en la entrega de los trabajos, una vez corregidos y evaluados, se les otorgó el beneplácito de ser, los ganadores del primer curso,
Harry y Hermione, habían sacado la nota más alta de su aula, de su casa y de su curso, todo el mundo hablaba de ellos, profesores, compañeros, guías y coordinadores..., todos los felicitaban, y por haberse adelantado un día a la entrega con unos magníficos resultados, el director concedió a Gryffindor cien puntos para su casa.
Sus compañeros estaban locos de contentos, y para celebrar el triunfo, les prepararon una fiesta el viernes por la noche que duraría hasta el amanecer, sería la primera juerga universitaria de todo el primer curso, y para variar un poco y no caer en rivalidades, sería una fiesta de puertas abiertas, todas las casas estaban invitadas, todas sin excepción.
Algunos de los alumnos encargados de la organización, vieron que el espacio se les estaba haciendo demasiado pequeño, pidieron permiso a una coordinadora para trasladarse a uno de los salones de actos que era inmenso, nadie les molestaría allí, y todo el mundo cabría sin problemas, una vez con el sitio escogido, comenzaron a llevar los mejores equipos de sonido, la mejor música, y buena bebida en abundancia, el alcohol era algo que no debía faltar, estaba prohibido pero se las arreglaron para conseguirlo sobornando a los requisadores, que hicieron la vista gorda por un día, - "total..., un día es un día, ¿qué puede pasar?" - se preguntaron.
….
Cuando Hermione, Olivia, y Cho, terminaron de arreglarse, bajaron las tres juntas a la fiesta, la música sonaba de maravilla, la gente se divertía riendo, charlando y bailando con los colegas, y en las barras que habían improvisado, se hacían autenticas apuestas por quien bebía más,
el novio de Olivia la sorprendió abrazándola por detrás, y besando su cuello, ella le presentó a las chicas y le mencionó que Hermione, junto con Harry eran los homenajeados, él por su parte ya lo sabía, puesto que estaban en boca de todos, pero de igual forma la felicitó, y les comentó que él era el capitán del equipo de Quiddich, y que posiblemente si tenía tiempo, podría ser elegido para entrenar al equipo de béisbol.
Se acercaron a la barra a por algo de beber, antes de que comenzara a escasear, y mientras esperaban mezclándose con el barullo de la gente, Harry, que ya los había visto desde la otra punta, se unió a ellos, declinando la invitación de otra nueva bebida, pues había bebido mucho, y pronto empezaría a marearse.
Harry había llegado junto a Filiph, el chico que tanto le gustaba a Cho, ella no era nada discreta, y el jovenzuelo en cuestión, que era todo un presumido, se dejaba adular encantado, Harry le pegó un codazo, para que dejara de comportarse, como si fuera el David de Miguel Ángel, y el novio de Olivia, que se divertía con la escena, le dijo que la sacara a bailar de una vez por todas, Cho sonrió con picardía, y Filiph la agarró de la cintura y la llevó hasta la pista, tras de ellos, les siguieron Olivia y su novio, y Hermione, como una niña pequeña, tiró del brazo de Harry obligándolo a bailar con ella,
éste arrastró los pies y se quejaba de que estaba cansado, pero la verdad era que no tenía muy buen ritmo, cosa que lo avergonzaba bastante.
Como si lo hubieran intuido, enseguida llegaron las melodías lentas, Hermione, que rodeaba con sus brazos, el cuello de su amigo, miraba de tanto en tanto con disimulo, a cierta parejita, que parecían empezar a entenderse muy bien, Filiph y Cho se besaban sin pudor alguno, se susurraban palabras al oído, se sonreían, y luego se volvían a besar.
Harry, que no se había dado cuenta, miró por curiosidad hacia donde lo hacía Hermione, abriendo los ojos y la boca como platos,
- ¡pero bueno!, ¿¡estas viendo lo que veo yo!? -
- jajajajaja... si, ¿qué te parece?, ¿no crees que hacen muy buena pareja? -
- psss... no se... -
- ¡Harry! -
- ¿¡qué!?, ¡tiene demasiados músculos! - Hermione frunció el ceño extrañada - parece que en vez de abrazarla la fuera a aplastar... - Hermione le soltó y se cruzó de brazos mirándolo con gesto interrogante - jajajja, naaaa... es una broma, si que creo que hacen buena pareja - le dijo volviéndola a abrazar por la cintura - solo espero que no sea el típico jugador de Quiddich chulito, con centenares de chicas a sus pies, dispuestas a cumplirle todos sus bajos deseos, no me apetece nada tener que plantarle un puñetazo en su "bonita cara" por defender a Cho -
- no creo que ocurra eso..., se le ve muy a gusto con ella, se le ve muy... -
- se la quiere beneficiar, ¡está claro! - soltó Harry con una sonrisa maliciosa.
- ¡Harry Potter! -
- Hermione... no seas cría, además, se le nota a leguas -
- Bueno... si eso es lo que quiere ella también...-
- Nosotros no somos quienes para meternos -
La fiesta estaba siendo todo un éxito, el alcohol se había terminado ya, pero ese no fue motivo para que la gente se marchara, siguieron divirtiéndose con los pocos refrescos que quedaban y con la excelente música, el ambiente, lejos de ser tenso y conflictivo, era de lo más eufórico y un tanto caótico, todas las casa habían colaborado un poco poniendo su granito de arena, y por supuesto, en aquel salón que estaba a reventar, parecía que ya no cabría una sola alma más.
Todo primero estaba allí, los únicos que no habían hecho acto de presencia, fueron el grupito de Draco y sus amigos, Cho y Harry habían hecho todo lo posible para que no aparecieran por allí, a estropearles el momento, y algunos alumnos de Slytherin se comprometieron a entretenerlos toda la noche, para mantenerlos bien alejados del lugar, sin embargo no contaron de que en la universidad era casi imposible esconder una fiesta, y muy pronto se corrió el rumor de que Draco y los suyos no serían bien recibidos si se presentaban allí, aquello era algo que amenazaba con estallar en cualquier momento.
Como a las dos y media de la madrugada, Theo le hizo una visita nocturna a la guapísima Claris Anderson, hija y nieta de unas de las modelos más famosas de todo el reino unido, y con quien se había enrollado día si y día también, desde que comenzó el nuevo trimestre,
al llegar a su habitación se dio cuenta de que no estaba, su compañera tampoco, y dedujo que lo mas probable era que ya se hubieran ido a sus casas, de fin de semana.
Mientras caminaba de vuelta a su sala, por una de las silenciosas y vacías galerías, se cruzó con tres de sus compañeros de casa, y escuchó los comentarios que hacían, acerca de la pasada de fiesta que Gryffindor les había preparado a Potter y a Granger, Theo se les acercó y les preguntó directamente si lo que decían era cierto, a lo que le contestaron con una amplia sonrisa, que bajara al primer salón de actos y lo comprobara por el mismo.
Como era de esperar, al saber eso, Theo corrió como un dardo a contárselo a Draco, en un principio no le creyó, pero cuando su amigo le dijo el sitio en el que se encontraban, su cerebro comenzó a atar cabos, a cierta hora de la noche, algunos de sus compañeros con quienes casi nunca hablaban, los habían ido a buscar a todos, para retarlos durante toda la noche, a competir en largas partidas de póquer y billar, él no le había dado mucha importancia a ese detalle, pero en cuanto supo que la fiesta que habían montado era en honor a Harry y Hermione, dedujo de inmediato que el primero se las había apañado muy bien, para deshacerse de la molesta presencia de su archienenmigo.
A Draco se le transformó la cara en pura ira, y sin perder mas el tiempo, ni escuchar los ruegos de sus amigos y compañeros, salió disparado como una bala, hacia el lugar en la que aún se celebraba la fiesta.
Una vez allí, comprobó que lo que decía su amigo era cierto, el salón estaba abarrotado de gente, la música no podía estar más alta, y era casi imposible moverse, como pudo, se fue zambullendo entre la marea de estudiantes, se podía decir que encontrar a Hermione iba a ser como buscar una aguja en un pajar, solo con la idea de no poder siquiera acceder a la barra, ya se estaba poniendo de los nervios, así que intentó dar un rodeo yendo hacia uno de los portones de salida, pero en ese momento le empujaron, y tropezó empujando a su vez, a una pareja que bailaba a su espalda, aquellos no eran otros que Harry y Hermione.
La visión de ellos dos, abrazados y sonrientes, bailando al son de una suave melodía, provocaron que Draco perdiera la noción del tiempo, la materia, y sobre todo el don del raciocinio, para él, verla a ella en brazos de Harry, era demasiado, era intolerable, inadmisible, algo imposible de asimilar.
Su irritación, que se había convertido en ira, ahora se transformaba en cólera, sus ojos parecían casi ensangrentados de las rojeces que tenía, su mandíbula duramente apretada temblaba de rabia, y sus puños cerrados, parecían que en cualquier momento, deleitarían al público con una sorprendente exhibición.
Draco miraba fijamente a Hermione, enfurecido y loco de celos, ella y Harry, que en ningún momento se esperaron su presencia, fueron incapaces de reaccionar a tiempo para dominar la situación,
-¿¡te diviertes, Hermione!? - masculló Draco - ahora me doy cuenta, de lo bien que se te da eso de darme esquinazo, ¡pensé que tendrías la cortesía de invitar a tu marido a tu fiesta! -siseó a su oído mientras la agarraba con fuerza del brazo y tironeaba de ella, - ¿¡no dices nada!?, ¿¡no te da vergüenza la forma tan asquerosa en la que te estas comportando!?, ¡ya veo que te importa una soberana mierda, que hablen de nosotros! -
-¡para ya! - intervino Harry - déjala en paz, Malfoy -
-¡tú no te metas, sucia rata de alcantarilla!, ¡contesta Hermione!, ¿¡es que quieres restregarme en las narices, delante de todo el campus, lo bien que te lo pasas perdiéndome de vista!?, ¿¡pretendes que yo me aguante, el verte las veinticuatro horas del día, con este capullo!?, ¡TE VIENES CONMIGO AHORA MISMO! - gritaba Draco a Hermione, zarandeándola por el brazo, y tirando de ella,
-¡que la dejes en paz! - le gritó Harry, dándole un fuerte empujón que lo hizo caer al suelo,
-¡Harry no! - gritó Hermione, sabiendo lo que iba a ocurrir.
Draco se levantó del suelo y acto seguido, le estampó a Harry un potente puñetazo en la nariz, inmediatamente le dio otro, y luego otro, y ya no pudo parar, Harry trató de defenderse, golpeándolo en la boca y en una ceja, y en cuestión de segundos, estaban rodeados de toda la multitud que era espectadora de la pelea en la que se encontraban enzarzados, todo el mundo los miraba, incluso había cesado la música, Hermione, que no sabía que hacer, intentó separarlos, pero fue apartada por los dos, para que no estuviera en medio, ya que ninguno de ellos quería que recibiera un golpe equivocado.
El espectáculo no les duró mucho, poco después de los primeros puñetazos, fueron separados por cuatro guardas, que hacían ronda en esa zona, y como la música había parado, se escuchaba con todo lujo de detalles, el sonoro escándalo que habían liado, los guardas los llevaron sin pensárselo dos veces, al despacho del director, éste ya estaría descansando en su casa, pero le enviaron una lechuza de urgencia explicándole el problema, y diez minutos después de que el animal emprendiera el vuelo, recibieron la respuesta de que no tardaría mucho en llegar.
Los dos sangraban, Harry tenía la nariz rota y un pómulo amoratado, y Draco tenía roto el labio inferior, y una ceja, aún así no les permitieron ser atendidos hasta que llegó el director - primero a la enfermería - dijo claramente enfadado, en cuanto vio el deplorable estado en el que estaban - luego decidiré qué hacer - finalizó.
Estaba claro lo que iba a pasar, un mes de expulsión para cada uno, y la correspondiente visita a casa de los padres, o tutores de los alumnos implicados.
Lucius casi entró en estado de shok, cuando fue despertado por las doncellas hacia el frío crepúsculo, le comunicaron muy preocupadas, que el señorito Draco acababa de llegar a la mansión junto con el director de la universidad,
él sabía muy bien, lo que significaba eso, habían expulsado a su hijo, y era por una falta grave, ya había cometido otra falta grave con anterioridad, excediéndose en el trato con un superior, y ahora estaba peligrosamente cerca de una inadmisión definitiva,
él y Narcissa se vistieron a todo correr, y se apresuraron a recibirlo con la mayor cortesía y amabilidad posible, ordenaron que les sirvieran una taza del mejor café y los mejores pastelillos.
Pese a todo, ellos sabían que las circunstancias que hacían inevitable aquella visita, no eran nada buenas, y el director, que aunque no era nada severo, era conocido por no saltarse nunca las normas, y acatarlas al pie de la letra, traía el gesto tremendamente disgustado y bastante incómodo.
Se asombraron mucho al ver el aspecto de Draco, Narcissa no sabía ni qué decir, pero cuando el director mencionó el nombre y el apellido del otro muchacho en discordia, comprendieron el comportamiento de su hijo, lo que nadie le había aclarado a Lucius, era el verdadero motivo de la escaramuza, no obstante, el director le advirtió, que metiera en cintura al joven cuanto antes, porque otra mínima falta más, o si seguía sacando unas notas tan bajas, no tendría mas remedio que expulsarlo definitivamente y darle su plaza a algún estudiante que esperase con su beca.
Después de las aclaraciones pertinentes, el director se despidió y Lucius mandó a Draco a su habitación - ya hablaremos más tarde - sentenció, Draco aprovechó, para poder descansar un rato y dormir más tranquilo en su cama, ya que se sentía cansado y adolorido,
sus padres estuvieron hablando hasta bien entrada la mañana, y a las once y media, Lucius llamó a su hijo nuevamente a su despacho, para desayunar los dos a solas, y tener una conversación de hombre a hombre.
A Draco le estaba costando beber de la taza, le dolía mucho el labio, intentaba dar pequeños sorbos, pero le dolía hasta soplar, su padre lo observaba en detalle, tenía magulladuras por todo el rostro, y la ceja partida en dos, el tomaba en silencio su taza de café, y Draco no le podía mirar a la cara, sabía que su padre acababa de pasar la mayor vergüenza de su vida, y por algo que ni siquiera había cometido él.
-¿y Potter? - preguntó Lucius, interesándose sorprendentemente por su estado,
- le he roto la nariz, y... una mejilla creo - Lucius esbozó una leve sonrisa y algo en su mirada se iluminó,
- ¿quién pegó primero? -
- yo - la sonrisa de Lucius se amplió, pero enseguida se le borró de la cara por completo - en realidad... el me empujó, yo caí al suelo, me levanté... y le di el primer golpe -
-¿te das cuenta de la estupidez que has hecho?, ¿eres consciente de la situación en la que estas?, ¡dos faltas graves, en cuatro meses!, ¡que vergüenza!, ¡y ahora te trae el director expulsado!, ¿¡y qué significa esto!? - le preguntó Lucius, mostrando las cartas que todos sus maestros le habían enviado, comentándole las bajas calificaciones de su hijo, y su pasmosa indiferencia al respecto - ¿¡me quieres explicar, qué demonios te está pasando!?, ¡tu madre y yo, no te estamos pagando la educación más cara que existe, para que la deseches por el retrete!, ¡nuestro patrimonio familiar, no está para que lo dilapides a tu antojo!, ¡tirar el dinero a la basura, aunque se tenga de sobra, es una auténtica insolencia!, ¿¡y a qué narices te dedicas en clase!?, ¿¡acaso te pasas los días de fiesta en fiesta!?, ¿¡cómo es que no enrojeces de la vergüenza!?, ¡todos tus profesores hablan mal de ti!, ¡qué humillación!, ¡esto no puede seguir así, Draco!, ¡no te lo puedo consentir más!, ¡vas a estar estudiando y recuperando cada asignatura, las veinticuatro horas del día!, ¡y olvídate de descansar los fines de semana!, ¡ y no comerás en el comedor con tu madre y conmigo!, ¡te llevarán los alimentos a la biblioteca!, ¡no harás descansos para tomar el té!, ¡te acostarás cada día a las doce, y te levantarás a las cinco!, ¡y te prohíbo cualquier salida de la mansión!, vas a sacar adelante el trimestre Draco... - continuó cansado e indignado - yo me encargaré de que así sea..., bien... ¡es todo! -
-¿puedo retirarme, padre? - preguntó Draco, con la mirada baja,
-si, ve directamente a la biblioteca, pero antes... hay algo que quiero saber - Draco levantó la cabeza y lo miró con curiosidad - le pegaste a Potter porque él te había empujado, ¿no es así? -
- si -
-¿y porqué motivo te empujó él a ti? -
- porque... Hermione y yo estábamos discutiendo y en un momento de enfado, la empecé a zarandear, entonces él se metió por medio y me dijo que la soltara, pero como yo no lo hacía... bueno, ya sabes el resto -
-¿zarandeaste a Hermione?, no es propio de ti, lastimar físicamente a las mujeres, ni aunque sean tus enemigas, ¿qué te llevó a cometer semejante falta?, ¿y porqué discutisteis? -Draco se quedó un momento en silencio, no sabía muy bien qué contestarle a su padre, si no lo hacía quedaría en evidencia, pero si lo hacía, podría descubrir muy fácilmente sus verdaderos sentimientos hacia ella, su padre aún esperaba su respuesta, y comenzaba a impacientarse.
- Draco, te he hecho una pregunta -
- Yo... había una fiesta que daba Gryffindor, y la vi bailando con Potter, y... bueno... al fin y al cavo, estamos casados, todo el mundo lo sabe, no es oportuno que vean a la esposa de un Malfoy, bailando con otro hombre, y menos con ese cretino -
- Es comprensible ¡pero no hasta el punto de haber hecho que te expulsaran!, es importante guardar las apariencias Draco, pero mira lo que has logrado con una actitud exagerada, una cosa es dejar claro a todo el mundo que sois un matrimonio convencional, sin problemas de ningún tipo, y otra cosa muy distinta... es llegar al punto de ganarte la expulsión por tu estúpida pelea con Potter, a causa de esa muchacha, no lo entiendo... además, vosotros pertenecéis a otra generación, y estabais en una fiesta rodeados de un montón de personas, no tendría porqué importarte que ella bailase con otro, se supone que los jóvenes tenéis una manera mas abierta de ver las cosas, ¡sinceramente, me decepcionas Draco!, ¡no pareces hijo mío!, pero lo que de verdad me desconcierta... es el declive que has tenido académicamente, ¡nunca te había pasado nada parecido!, nunca habías sacado malas notas hasta ahora, y el problema no es que sean malas... ¡es que son tan terriblemente malas, que todos tus maestros me han enviado cartas, preguntándome qué clase de educación habías recibido antes!, ¡no puede ser Draco!, ¡esto no puede ser!, en el colegio eras de los primeros de tu casa, y con el profesor Dawson, llegaste a conseguir un nivel casi inmejorable, sé que la universidad es difícil y estricta, ¡pero tú nunca habías sido tan indisciplinado!, ¿¡qué es lo que te está pasando!? - Draco que ya estaba harto de aguantar aquel chaparrón de reprimendas, le soltó irritado lo primero que se le vino a la cabeza ,
-¿¡quieres saber la razón!?, ¿¡quieres saber porqué!?, ¡por ella!, ¡es por ella, padre!, ¡ella es el motivo de todos mis tormentos! - después de decir aquello, comprendió que había metido la pata hasta el fondo, Lucius lo miraba inexpresivo y en absoluto silencio, lo único que se escuchaba de fondo, era la suave llovizna que chocaba contra los cristales de las amplias ventanas, y el tic tac, de un largo y viejo reloj de pared, Draco trataba en ese pequeño lapsus de tiempo, de encontrar una respuesta clara y creíble, que pudiera darle a su padre, sin que sonara a excusa, pero era inútil, Lucius lo conocía muy bien, no le podría mentir, y de todas formas, ya no tenía mucho sentido seguir haciéndolo.
- Por ella... - repitió Lucius, despacio y tranquilo, - te refieres a Hermione, ¿verdad? -
- Si - admitió un tanto vacilante,
- La causante de todos tus... tormentos - analizó pensativo y cruzándose de brazos - ahora sí que no logro entender nada, ¿tendrías la amabilidad de aclarármelo? - preguntó con sarcasmo - Draco dudó un segundo, pero finalmente decidió quitarse la mascara, y contarle toda la verdad, pues entendió que había llegado el momento de hacerlo.
- ya estoy cansado de tener que esconder todo el tiempo lo que siento, estoy más que harto de tener que fingir delante de todo el mundo, y no tengo porqué hacerlo, ya no tiene caso que lo siga haciendo, y ya que estamos hablando de hombre a hombre, "te lo voy a aclarar", lo que me ocurre es que estoy enamorado de ella, la quiero con toda mi alma, la amo con cada partícula de mi ser, y me enfermo de celos cuando la veo cerca de otros hombres, ¡en especial con el cara rajada ese de mierda!, ¡no lo soporto!, ¡ella es mía!, ¡no tiene ningún derecho a estar junto a ella!, ¡si pudiera lo despellejaría vivo!, -
Lucius, petrificado en su asiento, había entrado en estado catatónico, tenía los ojos desorbitados y respiraba con dificultad, parecía que le acabasen de dar la peor noticia de su vida, aquello era algo que no habría podido esperarse nunca, y por un momento, viendo la expresión de su padre, Draco temió que le fuese a dar un infarto, sin embargo, Lucius logró reponerse de su estupor, y con el ceño fruncido, pudo volver a interrogar a su hijo,
-¿qué has dicho?, disculpa... es que creo que te he entendido mal -
- no me has entendido mal, padre, la quiero - le dijo mirándolo fijamente - si, la quiero, quiero a Hermione - ¡ZAS!, sonó el primer guantazo que Lucius, con toda la mano abierta, había estampado contra la mejilla de su hijo,
- ¡no vuelvas a repetir eso, jamás en tu vida! - masculló severo,
- ¡es la verdad!, ¡la amo! - ¡ZAS!, sonó el segundo guantazo, todavía más fuerte que el anterior, que esta vez le hizo sangrar el labio cosido,
- ¡cállate!, ¡que sabrás tú de eso!, ¡no tienes ni la más mínima idea de lo que estas diciendo! -
- ¡yo sólo sé, que...!
- ¡silencio! - lo volvió a amenazar, levantándole otra vez la mano - tú no puedes sentir eso por ella!, ¡es una impura!, ¿¡es que no te das cuenta de la posición en la que estás dejando nuestro apellido!?, ¡es una sangre sucia!, ¡tú nunca podrás estar con alguien de su status!, ¡tú sólo estas confundido, por la presión de sobrellevar un matrimonio al que no has tenido otra opción que someterte!, ¡pero no la amas, hijo!, ¡esa no es la realidad!, ¡lo que ocurre, es que has mentido tan fantásticamente bien, que te has creído tu propio papel! -
-¡NO! - gritó Draco - ¡no es ninguna mentira, padre!, ¡es lo que siento!, ¡la amo y me da igual que sea impura o no!, ¡es la mujer de mi vida!, ¡la diosa fortuna me la entregó a mi! - ¡ZAS!, el tercer guantazo que Lucius dio a Draco, lo hizo caer de la silla en la que estaba sentado, el labio le sangraba bastante, y se sujetaba la cara inflamada, con una mano, se levantó tambaleándose del suelo, y quedó de pie, desafiante, frente a su padre - ¿¡quieres seguir pegándome!?, ¡adelante!, ¡puedes darme una paliza, si quieres!, no vas a conseguir nada, con eso, ¿te molesta escuchar la verdad?, ¿te enfurece?, ¿¡te da vergüenza saber que tu perfecto y digno sucesor, purasangre, se ha enamorado de una impura!?, ¡pues entérate bien, porque esa es la verdad!, ¡y me da igual si me das una paliza o me hechas encima todos los castigos del mundo!, ya no lo voy a seguir negando más, ¡ya no lo aguanto más!, tengo derecho a amarla y a ser correspondido, y ni tú, ni nadie, ¡ni nada!, conseguirá hacerme cambiar de opinión, es la mujer que he elegido para que me acompañe en la vida, quiero envejecer junto a ella, ¡y me importa una grandísima mierda, el status de sangre!, ¡todo eso me da igual, padre!, y... también me da exactamente igual, lo que penséis de mi, los demás, no me importa si os agrada o no, es lo que siento y punto, y lo tenéis que aceptar -
- tu madre y yo, jamás aceptaremos semejante aberración -
- pues siento decirte, que me trae sin cuidado lo que mi madre y tú penséis -
-Draco... es una autentica locura lo que estas diciendo, ¡no puedes amar a esa chica, en serio!, ¡es una tragedia para la familia!, esto es más grave de lo que yo pensaba... ¡no puedo creer lo que estoy oyendo!, ¡no tienes ningún derecho a hacernos esto!, ¡pienso ponerle punto y final, ahora mismo! - dijo poniéndose en pie - ¡mandaré una lechuza a Hermione para que venga de inmediato!, ¡no permitiré que esa mocosa ponga en evidencia...
-¡si te atreves a hacerle daño de alguna manera lo lamentarás! - le incriminó Draco, para la gran sorpresa de su padre, pues por primera vez en su vida, su hijo le plantaba cara y alzaba la cabeza por sobre la suya,
- antes de verte feliz junto a ella..., la elimino - masculló Lucius, con amargo odio. Draco se descontroló al oír aquello, algo en su cerebro estalló asemejándose a dos cables pelados que se hubieran rozado, casi en un acto automático y con toda su fuerza, propinó un puñetazo a su padre que perdió el equilibrio.
- ¡no te atrevas a dañarla!, ¡porque si lo haces..., me olvidaré de que eres mi padre, y estaremos enfrentados de por vida! –
Lucius no salía de su desconcierto, aun se palpaba la zona en la que había sido golpeado por su vástago, la situación le parecía irreal, una especie de alucinación, como un extraño delirio, pero para su amargura, estaba viviendo la más pura realidad
Soy consciente de que voy mal en clase, he de mejorar mucho, lo admito, y prometo sacar adelante este trimestre y el curso entero, prometo poner todo de mi parte para superar a mis compañeros de aula y de todo primero si me es posible, sé que es mi deber, y no causaré más problemas en el campus, no volveré a dar motivos para que me amonesten, seré un alumno ejemplar y el más aplicado, también cumpliré sin rechistar, cada uno de los castigos y normas que me has impuesto, no te daré más problemas, pero con lo que respecta a mis sentimientos hacia Hermione..., no tengo nada más que decir, no quiero escuchar absolutamente nada más, ni tampoco voy a cambiar de actitud, hace tiempo que tomé la decisión de entregarle a ella mi corazón, lo he hecho y no me arrepiento, no me importa si a los demás os complace o no, solo me importa mi vida con ella, ¡y soy yo el que no pienso tolerar, que ni tu ni nadie os entrometáis en mi camino!, ¡ni te pienso permitir que la molestes!, porque..., no sabes lo que soy capaz de hacer, bueno, ahora creo que sí lo sabes, las cosas son como son, padre, y no van a cambiar, amo a esa mujer, y mi destino con ella, ya está sellado, doy por zanjado el tema, espero que te haya quedado claro.
Draco salió del despacho de su padre, dejándolo al borde del suicidio, pero por fin había soltado lo que llevaba dentro, al fin se había quitado de encima la pesada carga, de un insostenible secreto, ahora respiraba tranquilo, no tenía nada que ocultar a nadie, estaba completamente seguro de sí mismo y de lo que tenía que hacer, y si eso significaba romper relación con todo su mundo, no le preocupaba en lo mas mínimo, solo le interesaba una cosa, reconquistar a Hermione, y para eso tendría que empezar de cero, siendo simplemente su amigo, y poco a poco iría destruyendo las duras capas de piedra, que protegían su frágil corazón del caprichoso, y a veces lacerante amor.
….
El sábado por la tarde, Lucius atendía en su despacho una visita muy importante, era verdaderamente especial, era la ultima carta que tenía guardada bajo la manga, para que sus planes salieran justo como deseaba, ahora se le presentaba un enorme contratiempo, con lo que le había confesado su hijo, pero aun no había aceptado supuesta derrota.
Él había utilizado todo su poder para amedrentar a una chiquilla, forzándola a casarse con su hijo, así, los había liberado a todos de una indudable condena en Azkaban,
el trato estaba muy claro, tres años de matrimonio guardando absoluto silencio en cuanto a los detalles del acuerdo, una perfecta apariencia de familia feliz, y a cambio mantendrían a la muchacha en cuestión, cubriendo todas sus necesidades, desde el mismo momento en que pusiera un pie en la mansión y empezara a vivir con ellos.
Pasados los tres años obligatorios por la Alianza de paz, se llevaría a cavo un divorcio de mutuo acuerdo, y seguirían costeando los estudios de la chica y su manutención, hasta que terminase la universidad.
Lo que no cabía dentro de los planes de Lucius, era que en ese tiempo, ella y Draco se enamoraran, e hicieran realidad lo que en principio, tenía que ser una farsa en toda regla, pero Lucius sabía que todavía podía evitar lo que tanto temía, y pensaba hacerlo maquinando una eficaz estrategia, utilizando un anzuelo perfecto que no podía fallar.
Ya se había convertido en algo personal, Draco tenía que volver a ser el que era.
La lluvia parecía menguar un poco, pero el cielo nublado por completo, no dejaba traspasar ni un solo rayo de sol, y el denso manto de niebla que lo cubría todo, comenzaba a disiparse, pronto empezaría el deshielo.
Aquella tarde fría y oscura, estaba siendo aplacada por la ardiente chimenea que caldeaba todo el ambiente, la leña chisporroteaba y desprendía un sutil aroma a pino, pero este era casi anulado por la latente fragancia de las gardenias y magnolias Persas, típico perfume de mujer altiva y magnética, consciente de sus encantos, y orgullosa en extremo de ellos.
Sentada frente a él, con un muslo cruzado sobre el otro, hacía gala de su exquisita elegancia luciendo con perfecta soltura, una ajustada falda de delicada seda negra que le llegaba por debajo de las rodillas, tenía una insinuante abertura a un lado de sus largas piernas, que terminaba enfundando sus pies con coqueta gracilidad, en unos vertiginosos y aterciopelados tacones de aguja,
se había quitado la chaqueta, y la había colocado sobre el respaldo de su cómodo asiento, adornando la sensualidad de su cuello, llamaba la atención un sencillo pero hermoso collar de perlas, que anticipaba la gustosa visión de lo que su pulcra blusa blanca de raso, evocaba con la sórdida magnificencia de un par de botones abiertos, ésta dejaba entrever cierta parcialidad de sus voluptuosos pechos,
ella explotaba su atractivo como si de una mina de diamantes se tratara, y se deleitaba con disimulado orgullo, comprobando la evidente reacción que causaba en el sexo masculino.
Su mirada era fija y profunda, su rostro sereno y con aire de suficiencia, reflejaba la tranquilidad y familiaridad que sentía ante su anfitrión, de tanto en tanto, se llevaba a sus labios de un intenso rojo escarlata, una copa muy fría de lemonchello, y también de tanto en tanto, soltaba con elegancia y cierto halo de misterio, algunas bocanadas de fino humo.
Casi nunca fumaba, sólo muy de vez en cuando, sólo en "circunstancias especiales".
- tú dirás... - le dijo ella, directa y expectante,
- necesito de tu ayuda - respondió Lucius, sopesando sus respuestas - se trata de mi hijo, quiero que lo alejes de ella - dijo agarrando su Whisky de fuego y tomando un buen trago - necesito que lo apartes de Hermione - ella levantó una ceja y contestó con un tinte de malicia,
- ¿no se supone que están felizmente casados?, ¿porqué habría yo de arruinar tan romántico matrimonio? -
- ahórrate los sarcasmos - continuó Lucius, con sequedad - Draco se ha enamorado de ella y eso no forma parte del trato, sabes perfectamente que es un matrimonio de conveniencia, y que dentro de, mas o menos año y medio, se tiene que romper, el problema es que mi hijo está enamorado, y se niega a entrar en razón, es capaz de arrastrar por el fango el apellido de la familia por esa chica, no lo puedo permitir, tú eres la formula mágica que me servirá para dividirlos, necesito que lo seduzcas, haz que te desee, tienes que hacer que Draco se olvide de ella de una vez por todas y para siempre, métete en su mente y manipúlala, y..., no le niegues nada, complácelo en todos sus caprichos, sólo así lograrás captar su atención y que coma de tu mano -
Ella dio un sorbo a su copa y apuró su cigarrillo, dejó caer algunas briznas de ceniza en el cenicero de mármol, y lo posó junto a la copa, en la lujosa mesa de madera de ébano, mientras lo miraba fijamente con la expresión seria y algo inquisidora.
- ¿y qué gano yo de todo esto? - preguntó con desdén,
- todo... lo que tú me pidas... - contestó firme y seguro, clavando sus fríos ojos en los de ella,
- ¿todo? - preguntó ella, entre incrédula y sorprendida,
- todo - respondió con la misma firmeza, durante varios minutos estuvieron en silencio, Lucius temió que se fuera a negar, o que sus escrúpulos le estuvieran impidiendo pensar con objetividad, pero nada mas lejos de aquello, pues la mayoría de las veces, prima el interés sobre la conciencia.
- Quiero desbancar a Hermione - respondió por fin - quiero ser la próxima señora Malfoy, quiero ser la sucesora de Narcissa, y quiero todo el imperio y la fortuna de la familia a mis pies - concluyó inflexible, Lucius se terminó de un trago lo que le quedaba de Whisky, la observaba con detenimiento sosteniendo aún, el baso vacío, los dos parecían entender que estaban a punto de cerrar el trato más importante de sus vidas, y posiblemente del entorno más cercano que los rodeaba.
- Seduce a mi hijo y te concederé todo lo que deseas - finalizó, ella sonrió levemente y él imitó su gesto, ambos se pusieron en pie y se estrecharon la mano con firmeza, Lucius se la retuvo un instante mas y le dio un breve beso, ante todo, él siempre presumía de ser un perfecto caballero, ella se colocó su chaqueta y agarró su bolso, pero cuando se disponía a girar el picaporte de la puerta para marcharse, Lucius la interrumpió - Astoria..., no puedes fallar, ¿comprendes? - la sonrisa de Astoria se amplió enormemente,
- Tranquilo Lucius, déjalo todo en mis manos -
….
A Draco le sorprendía bastante que Astoria lo visitase tan a menudo, sin duda se alegraba, pero le parecía raro verla en época de clases, cada tarde en la mansión, dispuesta a ayudarlo en los estudios,
ella le había explicado que había estado hablando con los maestros y con el director, y que les había hecho razonar sobre la situación en la que se encontraba, ella y Draco se habían puesto como compañeros para hacer todos los trabajos y tareas del trimestre, y como él estaba todo aquel mes expulsado, tendría ella que hacer un esfuerzo tridimensional para poder ir entregándolo todo a tiempo, si es que era capaz de hacerlo, cosa poco probable para casi nadie, por lo que pidió permiso al director, para acudir a clases sólo en los exámenes de cada materia, y el resto del tiempo, se pondría al día con Draco para las recuperaciones y los deberes, y poder terminarlo todo con la eficiencia necesaria y dentro de cada fecha límite.
Lo que más curiosidad le causaba, era que le hubieran dado el permiso, y que a su padre no le importara que una de su mejores amigas de juergas y parrandas, estuviese a su lado gran parte del día.
De todas formas no le dio muchas vueltas al tema, ni lo habló con su padre, por si cambiaba de opinión, cosa que para nada le convenía.
Aparte de ayudarlo a recuperar un buen número de materias, Astoria también le traía su licores favoritos y un delicioso ron de almizcladas rosas purpúreas, era el que más le gustaba, le encantaba, aquel ron obscenamente caro, era un poco hipnótico si no se tenía mucho aguante, pero era un excelente desencadenador de la euforia y gran sensibilizador de los sentidos.
Lucius le había prohibido toda bebida alcohólica y también todos los descansos, pero Astoria le había contado que su padre confiaba ciegamente en ella, y que no se estaría preocupando por lo que estuvieran haciendo, ni le daría por rondarlos todo el tiempo que supuestamente, tenían que estar estudiando - tú sólo preocúpate por relajarte en mi compañía - le decía ella muy a menudo, él sonreía encantado, y ella iba analizando como en un inmenso tablero de ajedrez, cual sería su siguiente pieza a mover.
Al principio se dedicaban sobre todo a estudiar, entre los dos se iban examinando y calificando, pero en cuanto adquirieron una rutina diaria, fueron relajando las jornadas, después de las largas y pesadas horas que dedicaban a sus asignaturas, se tomaban algunas copas y charlaban con agradable y pacifica tranquilidad de todo un poco,
casi siempre saltaba algún tema en el que aparecía Hermione, y ella muy inteligente, aprovechaba para hacer alusión, a la buenísima relación que mantenía con su amigo Potter, y lo fantástico que les iba juntos y en conjunto, a la hora de competir en materias, siempre le comentaba lo bien que se les veía yendo todo el día juntitos, de un lado para otro por toda la universidad, riendo y bromeando "casi" como una parejita,
Astoria siempre le decía que todo el mundo comentaba el hecho de que estuviera tan unida a su mejor amigo, y que resultaba extraño que fuera tan fría y distante con su propio marido, según ella, al parecer, todos afirmaban que en realidad, el único amor que existía en aquel matrimonio, era el que Draco sentía por su mujer, una mujer que ni siquiera perecía quererlo de amigo.
A Draco todos aquellos comentarios, le amargaban con dureza el semblante, no hacía comentarios al respecto, pero Astoria no los necesitaba ella sabía que estaba dando en el perfecto clavo para desmoronar la relación entre ellos.
Una noche, cuando ya habían terminado de recoger los libros, Astoria vio cómo Draco se frotaba la nuca, y movía sus entumecidos hombros intentando desestresarlos, inmediatamente se colocó detrás de él
- déjame a mi - le dijo llevándolo a uno de los mullidos y confortables sofás - doy muy buenos masajes, te prometo que este te va a dejar como nuevo - le deshizo el nudo de la corbata y abrió varios botones de su camisa, con mucha delicadeza y eficacia en la presión, fue masajeando desde la nuca hasta sus omóplatos, era suave pero firme, conocía muy bien cada punto exacto que debía pulsar para obtener una relajación inmediata y el alivio ansiado, después de recorrer por completo casi toda su espalda, bajó sus manos hacia la parte mas baja abarcando toda la piel con las llenas de sus dedos, y comenzó de nuevo a recorrerla de arriba abajo en delicados movimientos circulares.
Draco estaba sumido en un profundo relax, cuando pudo notar los largos dedos de Astoria rozar lentamente su abdomen, plasmando en su piel una deliciosa sensación de cosquillas, del abdomen subió muy despacio a su pecho, y en ese momento decidió jugársela, sin mas preámbulos, fue llenando de besos, su cuello su nuca y sus hombros, giró su cara para besarlo, pero la voz de él, la detuvo en seco
- para - dijo Draco firme y despierto de esa curiosa ensoñación, Astoria todavía estaba abrazada a su espalda,
- ¿por qué? - preguntó ella, ocultando su ofensa,
- porque no está bien - dijo él, levantándose y colocándose bien la camisa - Astoria... -
- Draco, no hemos hecho nada malo, por favor no te enfades conmigo -
- No estoy enfadado, mira Astoria, yo quiero a Hermione, la amo y quiero serle fiel -
- Pero ella... ella no te quiere Draco, estas perdiendo el tiempo..., ¿no lo entiendes?, tu... matrimonio con ella... tú sabes muy bien cuál es la verdad, muy pronto os vais a divorciar, ella seguramente ya estará saliendo con otros chicos que le gusten -
- Será mejor que te vallas - masculló Draco irritado,
- El amor es cosa de dos, Draco, no sólo de uno, ¿cuánto tiempo vas a estar amando sin ser correspondido?, ¿y qué me dices del sexo?, ¿te cumple como debe?, ¿o te está tomando el pelo? -
- ¡VETE! - gritó enfurecido - por favor, vete, eres mi amiga y te aprecio, pero no te permito que te metas en esto, por favor déjame solo -
No tuvo más remedio que marcharse, se había dado cuenta de que no tenía que haberse precipitado tanto, y aunque se deshiciera en excusas o disculpas, sólo serviría para que Draco empezara a verla como un problema.
Durante los días siguientes, Astoria se odió a sí misma, por haber corrido tanto, y haber hecho fallar de aquella manera su brillante idea, no encontraba la forma de desencantarlo de Hermione, por muy mal que le hubiera hablado de ella, o por mucho que le hubiera insinuado que ella ya lo estaría engañando con otros, no veía muestras de reflexión por su parte, ni tampoco tuvo una sólida certeza de haberle creado la duda, lo que sí pudo notar, fue una aguda y controlada ira que camuflaban una intensa mezcla de tristeza y soledad.
Tenía que agarrarse de aquello como fuera, porque aquel par de malsanas y melancólicas sensaciones, se convertirían en su única vía de escape, siendo con gran efectividad, la única arma que podría utilizar, para matar el amor que Draco sentía por la mayor rival con la que se había encontrado.
Ella se negaba a admitirlo, se intentaba auto convencer de que Hermione no le llegaba ni a la suela de sus altos tacones, no era la clase de mujer que valía para competir con ella, carecía se Status, de rango y de fortuna, no provenía de una "raza superior" no era pura sangre, no era nada sofisticada ni en su conducta ni en su indumentaria, y no parecía confiar demasiado en sí misma, era extremadamente aplicada en los estadios, hasta el punto de esconderse de sus problemas tras ellos, apenas disfrutaba de los placeres mundanos, y no se atrevía a explorarlos con soltura, por no hablar de que había escuchado casi por la propia boca de Draco, que era terriblemente reprimida y vergonzosa en cuestiones sexuales,
en definitiva, Astoria no entendía qué era lo que veía Draco en aquella muchacha simple, pueril, y carente de esencia femenina, le resultaba ilógico lo que Draco sentía por ella, se le hacía tan irracional que casi rozaba lo enfermizo, y era precisamente eso, lo que no podía soportar, el hecho de que pareciera estar cegado o absorbido por algún extraño conjuro, o quizá una especie de magia ancestral a la que ella lo estuviera sometiendo, porque de otro modo le era imposible de entender, y justo llegando a esa conclusión, se le ocurrió un nuevo plan perfecto, algo que como le había prometido a Lucius, "no fallaría" .
Por fin tenía en mente una magnífica solución, para erradicar de raíz, el fortalecido brote de un amor prohibido que no estaba destinado a sobrevivir, ahora, exultante y feliz por su gran hallazgo, sabía con exactitud cual era el siguiente paso a seguir, la gloria acababa de llegarle como un inmenso regalo a su mente, el arma con la que desbancaría a Hermione, "amortentia".
La sencilla idea de utilizar filtros amorosos para llevarse a Draco Malfoy a la cama, no solamente resultaba demasiado fácil y poco elaborada, era una idea que miles de chicas habían tenido en mente, y otro alto porcentaje había intentado llevar a cavo, mostrando una osada y grandiosa estupidez, pues como la inmensa mayoría de filtros y pócimas caseras, dejan un reconocible rastro más que evidente casi para cualquier mago o bruja poco experimentado.
En general, la amortentia solía servirse en bebidas para obtener un resultado mas duradero, y también para camuflarse mejor, era un filtro amoroso muy generalizado, se comercializaba muy bien, y se solía vender o comprar con la intención de gastar una broma, se obtenía sin problemas en cualquier bazar o mercado, todo el mundo conocía los efectos que causaba y mas o menos su duración, nadie se asombraba mucho si era victima de dicha pócima, y aunque no hacía mucha gracia, tampoco era motivo de juicios o denuncias.
Cuando Draco entró en su primer año de colegio, Lucius le enseñó de inmediato lo que era la amortentia, para qué servía, y quienes la solían utilizar.
Lucius tenía especial interés en que su hijo se cuidara mucho de cualquier filtro amoroso, era muy consciente de la importancia de su apellido y del valor de su fortuna, por lo que intuía que Draco podía convertirse en una golosa pieza de caza para todas las muchachas del colegio y del mundo mágico, él sabía muy bien que la mayoría de aquellas chicas, se morían por formar parte de una de las familias más acaudaladas y poderosas que existía.
Draco aprendió a reconocer la amortentia como la palma de su mano, siempre seguía el consejo de su padre de revisar cada bebida que le brindaban manos ajenas, en especial de las mujeres desconocida.
La amortentia tenía la capacidad o el supuesto efecto de oscurecer al mínimo el color de la bebida en la que se hallaba mezclada, pero esto también podía pasar con otras pócimas, o si la bebida estaba muy fría, o si estaba en mal estado. Otro punto a analizar, era el olor, en general, no lo cambiaba, o si lo hacía, era demasiado sutil como para notarlo en el momento, y la gente casi nunca lo percibía, por otro lado estaba el sabor, un ligero sabor dulzón en la punta de la lengua y ligeramente amargo al final de esta, era una clarísima prueba de que lo que se bebía, llevaba aquel filtro, claro que si eras un poquito cuidadoso, y unías un color mas acentuado, con un olor más intenso, y un sabor algo distinto, ya no podía caber ninguna duda, aquello era amortentia pura, sin embargo había algo a lo que la gran mayoría no prestaba ninguna atención, el entorno cercano, mucha gente que había sido víctima del filtro amoroso, lo había recibido de personas muy cercanas, o en las que confiaban incondicionalmente.
Astoria lo tenía muy claro, como hizo en los primeros días de expulsión de Draco, estudiaría con él todas las mañanas y tardes, y también los fines de semana, a la universidad solo iría por obligación a los exámenes, pero el resto de su tiempo lo pasaría con su amigo y compañero, aprovecharía los parones de los almuerzos, descansos y meriendas para verter en sus bebidas una buena dosis de amortentia, y poco a poco el arte de la seducción daría su suculento y preciado fruto,
Astoria esperaba tener a Draco rendido en sus brazos de un momento a otro, sólo era cuestión de tiempo.
Durante tres semanas seguidas, estuvo aderezando cada vaso, copa o taza de té que Draco se llevaba a la boca, con la esperanzadora amortentia,
él no se había dado cuenta en ningún momento de que estaba siendo hechizado, confiaba plenamente en su amiga, pero por otra parte, él tampoco le había dado ni una sola muestra o señal de que empezara a sentirse atraído por ella, y ella, muy indignada y furiosa, no comprendía porqué razón, no estaba surtiendo efecto la dosis que le daba a Draco con mucha habitualidad,
comenzaba a padecer insomnio, caminaba enfurruñada de un lado para otro en su habitación, preguntándose a sí misma dónde estaba el fallo, y analizaba cada posible error que hubiera cometido, hasta que llegó a una desagradable conclusión - la fuerza del amor... - pensó - ¡eso es!, ¡el amor! - se decía con asco y fastidio,
Draco estaba profundamente enamorado, el amor es un sentimiento fuerte y duradero, se podría decir que es lo mas fuerte que hay, incluso más que el odio, por amor, una madre da la vida por sus hijos, por amor, la gente se sacrifica y sufre, por conseguir el amor de una mujer, se han librado miles de batallas... - ¿hay algo que pueda vencer al amor? - se preguntaba con cierto cinismo, - ¿pero qué es la amortentia?, ¿no es un derivado del amor?, más bien es una copia bastante ridícula y defectuosa, pero... ¡ya lo tengo! - pensaba pletórica para sí, - triplicaré la dosis, y atenuaré el sabor añadiendo una parte de elixir de nubes -.
Nuevamente había dado con la solución, pero con lo que no contaba, era con los efectos secundarios.
Durante la siguiente semana, Draco empezó a sentirse extraño, a veces sin motivo alguno, su pulso se aceleraba, en otros momentos sentía vértigos y mareos, era algo momentáneo, pero no lo dejaba indiferente, también comenzó a tener continuas jaquecas, y muchas veces vomitaba por las noches, entonces fue cuando empezó a preocuparse y le contó a Astoria que llevaba días, sintiéndose mal, ella le decía que no se preocupara, que lo mas probable es que estuviera nervioso por que dentro de nada volvería a clases, le decía que por eso los vómitos, y el tema de las jaquecas y mareos, lo achacaba a que necesitaba descansar más,
ella le propuso hacer los descansos de la hora del té, más largos, le hizo ver que se lo merecían , después de tantos esfuerzos.
A Draco no le pareció mala idea, y una de esas tardes, se dejó conducir por ella hasta su habitación, en la que haría una larga y plácida siesta, Astoria estaría en una de las habitaciones contiguas para invitados, y no lo molestaría, cuando ella salió, él se tumbó en la cama con un tremendo dolor de cabeza, cerró los ojos, y no tardó en coger un esperado y reparador sueño.
No supo bien cuanto tiempo había dormido, pero se sentía mucho mejor, descansado y sin ápice de dolor en la cabeza, todavía tenía los ojos cerrados, pero pensaba abrirlos enseguida y ponerse en pie para merendar algo, y retomar las clases.
En el mismo instante en el que entreabrió los ojos con extraña pesadez, supo que algo raro le estaba pasando, la habitación parecía girar ligeramente, y a pesar de estar tumbado, se sentía flotar por encima de la cama, pensó que estaba alucinando, y más, cuando vio a Astoria frente a él, completamente desnuda.
- Astoria... - se quejó en voz casi inaudible - ¿qué es esto...?, ¿qué me pasa...?, esto no es real... no puede serlo... - ella se acercó y empezó a desabrochar su pantalón, bajó su cremallera, y metió la mano por dentro de su bóxer, Draco gimió sintiéndose en llamas,
- ¿cuánto tiempo llevas sin sexo, cariño mío? - le preguntaba ella, masajeando su miembro,
- no... - susurraba Draco, luchando contra su involuntario placer.
- Tienes derecho, Draco..., siente... goza... mírame... mira mi hermoso cuerpo, ¿te gusta?, ¿no te parece bello?, Draco... ¿no quieres tocarme?, soy toda tuya..., mis pechos... mi sexo..., soy tuya de los pies a la cabeza -
- No... - suspiraba Draco, - Hermione... -
- Sssshhhhhhhh... cierra los ojos mi dragoncito - decía ella, que ya lo había desnudado del todo - cierra los ojitos e imagina que soy ella... ¿la quieres a ella?, puedes tenerla en tu mente - Astoria se llevó el miembro de Draco a su boca, y comenzó a lamerlo y a chuparlo con mucha experiencia, consiguiendo el resultado que deseaba.
Draco sucumbió, no pudo hacer otra cosa, el deseo y el placer lo vencieron, cerró los ojos, e imaginó que era Hermione - no te preocupes... será nuestro secreto - susurró en su oído, mientras lo cabalgaba a buen ritmo, liberando su éxtasis.
Durante todo lo que les quedaba de mes, se acostaron una y otra vez, lo hacían casi todos los días, por la mañana y por la tarde, algunas noches, ella se quedaba a dormir, y otras, solo llegaba, disfrutaban durante horas de sus encuentros, y luego se marchaba.
Astoria había ganado una pequeña victoria, su plan estaba funcionando mejor de lo que había imaginado, se sentía plena y eufórica, ya solo faltaba el toque final para poder llevar con orgullo el apellido Malfoy.
….
A Hermione le costaba admitir ante sus amigos, que echaba de menos a Draco, ella sentía que lo habían expulsado por su culpa, de alguna forma se sentía culpable de su inmenso retroceso académico, muchas veces había intuido que Draco podía padecer una ligera depresión, enseguida había desechado la idea, pero todo el mundo hablaba de sus malas notas, y de su falta de interés, algunas veces había escuchado a sus maestros hablar de él, y todos ellos coincidían en una cosa, no les cabía la duda de que estaba enamorado, hablaban entre ellos de que siempre ocurría lo mismo, el muchacho se enamoraba hasta la médula, y fallaba drásticamente en todas las materias, pero en cuanto la muchacha le hacía un poquito de caso, repuntaba como una veloz flecha y se ponía a la par con sus compañeros, era la clásica pauta de conducta.
Ella le echaba de menos, y lamentaba mucho lo ocurrido con Harry, no le había gustado nada la forma en la que Draco la había tratado delante de todo el campus, pero sólo en ese momento entendió que estaba muerto de celos, que aunque sólo eran infundados, lo machacaban cada vez más.
La conciencia la estaba matando, no podía sacarse de la cabeza el hecho de Draco iba cada vez peor, a causa de que se había alejado de él, y estuviera compartiendo todo su tiempo con Cho y con Harry.
El tema de la expulsión era otra cosa, ambos se habían enzarzado en una pelea, y ambos habían sido expulsados por eso, pero quedaba muy latente el motivo "ella", se había peleado con Harry, por ella.
A Harry también le extrañaba mucho, pero para su sorpresa, pensaba mucho más en Draco que en él, y cuando lo hacía, se le clavaba una dolorosa punzada en el pecho.
Ese hecho, hacía que Hermione sonriera menos, comiera menos, y durmiera menos, también se llevó varias reprimendas por no estar atendiendo en clase, y sus amigos no entendían lo que le estaba pasando, sobre todo Cho, que la veía cada día más pagada.
Lo ultimo que terminó de hacerla sentir mucho más culpable, fue recibir una lechuza de Lucius, en donde le pedía que se quedara en la universidad, durante todo el mes que Draco estuviera expulsado, ya que su presencia le haría perder la concentración y los buenos progresos que estaba haciendo para salir adelante.
Para ella, era un premio no tener que presentarse en la mansión, en la universidad se sentía como en ningún sitio, libre, feliz, despejada de cargar con una apariencia que no le gustaba nada, y aliviada de tener que soportar todo el tiempo, el yugo de quienes la oprimían.
Pero aún así, pensaba mucho en Draco, y en la actitud que había tenido con él, desde que habían entrado en la universidad, se le hacía injusto que siempre hubiese sido él, el que siempre hubiera estado pendiente de ella, siempre fue él quien la buscó, y ella siempre había estado muy ocupada.
Se sentía mal por ello, era verdad que no había tenido mucho tiempo libre, y que estaba abarrotada de trabajos, pero no podía evitar sentir que había hecho mal, rechazando su presencia, todas las veces que él fue en su busca.
- Hermione... - dijo Cho - ¿se puede saber qué te pasa? -
- ¿a mi? - contestó sorprendida.
- siiiiiii..., a ttiiiiiiiii -
- nada -
- no me digas que nada, llevas casi un mes como metida en tu mundo... -
- ja..., ¿metida en mi mundo?, ¿y cual se supone que es ese?, ¿el muggle? -
- ya sabes a lo que me refiero, ¡no eres tu misma!, - se quejó,
- Cho..., lo siento, si no te estoy prestando mucha atención -
- ¿pero... qué es lo que te ocurre?, es que... me preocupas -
- oh..., no es nada, tranquila -
- ¿que no es nada?, Hermione..., llevas mucho tiempo como..., ausente, ¿en qué piensas?, ¿es por Harry? -
- si..., bueno, es más por Draco -
- ¡Malfoy!, no se merece uno solo de tus pensamientos -
- Cho... no digas eso, de verdad que ha cambiado, aunque no lo creas, y no es el mismo, en serio, es una persona totalmente diferente -
- Es un Malfoy, Hermione, esa clase de magos no cambian nunca -
- No te estoy diciendo que sea el hombre mas bueno del mundo, solo te digo que ha cambiado, es mucho mejor persona, ya no es como antes, te lo juro, es... amable, caballeroso, atento... dulce... -
- ¿dulce? - preguntó Cho, frunciendo el ceño,
- ahora es una buena persona, Cho, no seas tan severa con él -
- severa..., Hermione, ¿qué sientes por él? -
- ¿qué siento por él? -
- si, ya me has oído, y quiero escuchar la verdad por favor, soy tu amiga - Hermione no pudo desviar la escrutadora mirada de su amiga, que la obligaba a reflexionar sobre sus mas íntimos sentimientos, no se pudo esconder entre mas palabras disfrazadas, ni mas excusas preparadas, simplemente suspiró vencida, notando como sus almendrados ojos se aguaban,
- ¡Merlín...! - se quejó Cho, negando con la cabeza, al ver caer algunas lágrimas retenidas - ¿te gusta? - preguntó vacilante, temiendo la respuesta, pero Hermione solo afirmó con la cabeza - ¿tanto te gusta como para llorar por él...? - preguntó esta vez preocupada,
- más que eso... - susurró,
- estas enamorada... - afirmó Cho, Hermione no contestó ni hizo ningún gesto, pero para su amiga era un hecho mas que evidente, Cho suspiró un poco decepcionada, pero apartó su rencor y su odio hacia Draco, y decidió darle el mejor consejo que pudo - mira..., a mi Malfoy nunca me ha gustado, y seguramente no me gustará jamás, siento decirte que es muy probable que no le perdone nunca, y lo mas seguro es que todos tus amigos piensen igual que yo, Harry..., bueno, está claro que lo odia, Ron y su familia... Neville... Luna..., y muchísima gente de la universidad tampoco lo pueden ver, van a llevarse mal con él, de por vida, es así Hermione...,y es normal, y si se enteran de lo que yo acabo de confirmar, vas a ser testigo de cómo todo tu entorno te va a ir dando la espalda, y Harry hará todo lo que esté en sus manos para quitártelo de la cabeza, estoy segura de eso, y de todo lo demás, pero... - suspiró con cierto temor - pero Hermione..., no hay nada mas importante y maravilloso que el amor, si de verdad lo amas... - Cho dudó un segundo de lo que iba a decir - date una oportunidad con ese chico, Hermione, lo que opinemos los demás, no tiene porqué importarte, nosotros no tenemos derecho a manipular tus sentimientos, ni tu corazón, tienes... todo el derecho del mundo a quererlo y a estar con él, aunque eso signifique perder a algunas personas que te aprecian... -
- Cho... - susurró Hermione, con un hilo de voz,
- ¡mándanos al cuerno, Hermione! - gritó molesta y divertida - date una oportunidad con él... creo que es lo que necesitas..., yo te prometo que no me voy a entrometer, y haré todo lo que pueda por mantener a Harry a raya, jajajaja -
- jajajaj... lo veo difícil -
- no tendrá más remedio que entenderte -
- ¿y si no lo hace? - preguntó Hermione, preocupada,
- bueno..., no adelantemos acontecimientos, ya pensaremos en algo -
- gracias, Cho... -
- no me des las gracias, esto no me hace sentirme nada bien, sólo espero que Malfoy no te rompa el corazón, es algo que siempre se le ha dado muy bien - dijo algo entristecida.
….
Draco y Astoria llegaron a la universidad, dispuestos a comerse aquel trimestre de un bocado, estaban muy animados y con muchas ganas de volver, después de todos los esfuerzos que habían hecho el mes anterior.
Comenzaron el primer día con muy buen pie, el nivel en las aulas no había cambiado, lo supieron nada más llegar y encontrarse con que ya tenían que hacer frente, a un examen de cada asignatura, y muchos trabajos que entregar para el final de esa semana, no se pusieron nerviosos ni dejaron que les invadiera el estrés, al contrario, enfrentaron muy bien la situación, poniéndose manos a la obra, y sacando el máximo partido a sus cerebros.
Sus compañeros los habían recibido como siempre, con bastante cordialidad y las típicas burlas y bromitas pesadas, aunque por otro lado, a todos se les notaba cierta preocupación por alcanzar las notas impuestas, se notaba el desasosiego en el ambiente.
Astoria le había contado a Pansy su conversación con Lucius, y los planes que ambos tenían en mente, le había contado hasta el ultimo detalle, y la emoción y las increíbles ganas que tenía de lucir el apellido Malfoy, una vez hubiera pateado a Hermione.
Pansy, que se había quedado anonadada, y no salía de su asombro, abrazó a su amiga abalanzándose sobre ella, y deseándole toda la suerte del mundo, le daba mucho ánimo, y le decía que donde ella había fallado, Astoria triunfaría, tenía muchísimos trucos y consejos que compartir con ella, quería ayudarla a alcanzar aquella gloria, tanto como si de ella misma se tratara, ya era una cuestión de honor, una cuestión de "supremacía de razas".
Las dos juntas, tenían que derrotar a la impura, y nada mejor que aliarse, para ser más fuerte que el enemigo.
Astoria no pensó que Pansy, le fuese a entusiasmar tanto la idea, de hecho, creyó que llegaría a subirse por las paredes en un ataque de celos, pero como la propia Pansy le decía - si Draco no puede ser para mí, nadie mejor que tú para adueñarse de él, supongo que no hará falta que te diga, que te prefiero mil veces a ti, antes que verlo con la sangre sucia -
La noticia de que Astoria sería la nueva esposa de Draco, lejos de sentarle a Pansy como una patada en el trasero, la llenó de dicha y de felicidad, eso para ella solo significaba una cosa, por fin Hermione desaparecería de su vidas, y era algo que iba a ocurrir con la rapidez de un abrir y cerrar de ojos.
En uno de los descansos, mientras hablaban en el baño de las chicas, de cómo se estaban desarrollando las cosas, a Pansy se le ocurrió una nueva táctica ideal para ir acelerando la deseada y esperada ruptura entre Draco y Hermione, esto no sería posible formalmente hasta que ella cumpliera los diecinueve años, fecha en la que terminaban los tres años de matrimonio obligatorio, pero lo que sí podían hacer, y era lo que realmente les interesaba, era que Draco olvidara a Hermione y se enamorara de Astoria.
Pansy se retocaba el maquillaje frente al espejo y le iba comentando lo que podían hacer para ir separándolos, Astoria, que ya no aguantaba más las ganas de orinar, entró en uno de los baños, mientras la escuchaba atenta, todo era muy fácil, y estaban en el lugar adecuado para que todas las condiciones se dieran, sólo tenían que ser "perseverantes, inflexibles y eficaces" comentaba Pansy, altiva y orgullosa,
- ¡mierda!, ¡joder! - soltó Astoria, aún dentro del baño - Pansy frunció el ceño, extrañada,
- ¿va todo bien? - preguntó con curiosidad, Astoria suspiró con desagrado,
- si... es que me ha bajado la regla... ¡maldita sea...! ¿no tendrás una compresa verdad?, no llevo ninguna encima -
- mmm... no - respondió Pansy, revisando su cartera - pero tengo tampones, ¿te valen? -
- ufff si... ¡me salvas la vida! Gracias... - contestó Astoria, aliviada - pan... no se qué haría sin ti, siempre estas cuando te necesito -
- jajajjaa, verás querida... para ganar... hay que unirse, ¡ahí está el secreto! -
….
Harry también había vuelto a clase, y estaba más dispuesto que nunca, a hacerle ver a Hermione, el terrible error que cometía estando casada con Draco, él suponía que los Malfoy habían encontrado la manera de tenerla asustada y coaccionada, y se había propuesto averiguar toda la verdad para poder ayudar a su amiga a librarse de aquella tortura.
Durante las dos semanas siguientes, todos los alumnos estuvieron concentrados únicamente, en ir superando las duras pruebas que tenían que realizar, por consiguiente, tanto el grupo de amigos de Draco, en especial Pansy y Astoria, como el de Hermione, tiraron de ellos cada uno por su lado, absorbiéndolos y logrando así que ni siquiera coincidieran por los pasillos.
Harry interrogaba todo el tiempo a Hermione, con respecto a los motivos que la habían llevado a casarse con Draco, y Astoria y Pansy habían decidido celebrar una fiesta solo para Slytherin después del agotador par de semanas de exámenes, y de ver el maravilloso resultado obtenido, gracias al hecho de "haberse aliado y trabajado en conjunto".
Draco también estaba contento, todos los profesores que antes le habían amonestado, ahora lo felicitaban por su inmensa y notoria mejoría, y por su magnífico talante en las aulas, estaban sorprendidos por su cambio, y le comentaban que si seguía así, pronto se convertiría en un alumno realmente brillante, pues ya empezaba a superar a los de sus propios salones.
Todo Slytherin acudió a la fiesta que habían organizado las chicas, todos menos Theo, que se había marchado ese mismo viernes a su casa, para descansar todo el fin de semana y desconectar un poco de la exigente universidad.
El sábado por la noche, cuando se disponía a darse una ducha para salir a dar una vuelta, recibió una llamada que le pareció un poco rara, pero no dejaba de agradarle,
- ¿diga? - dijo contestando aquel aparato muggle, que le habían regalado por su cumpleaños,
- ¿no pensarás acostarte a dormir tan temprano, verdad?, apenas son las doce...- Theo sonrió ampliamente y negó con la cabeza,
- ¿qué haces tú, manejando un móvil?, que yo sepa, odias todo lo muggle -
- era la única forma de localizarte, no creas que me hace gracia, además... creo que hay... huelga de lechuzas o algo así... -
- ¿huelga de lechuzas?, ¿y eso qué se supone que es? - preguntó intrigado,
- a mi no me lo preguntes..., ¿quieres?, yo no tenía ni idea de que las lechuzas se hubieran constituido en un sindicato, de hecho..., jajajaja, ni siquiera sabía que se entendían entre ellas -
- ¿y a qué debo el placer de oír tu voz, en mitad de mi fría y solitaria noche? -
- ¿estás solo en casa? -
- mis padres han ido a ver a mis abuelos, ya sabes que estoy hecho polvo, así que... entendieron que prefiriera quedarme -
- ¿estás ocupado ahora? -
- no especialmente..., pensaba bañarme y salir a dar una vuelta -
- ¿puedo ir a verte? -
- claro..., por supuesto -
- no tardaré mucho, ¿quieres que te lleve algo? -
- jajajaja... me mandarás al carajo -
- no..., no lo haré, en serio, te llevaré lo que me pidas -
- está bien... - rió divertido - tráeme la colección porno de Blaise -
- ¡eres increíble...! - sonrió negando con la cabeza - está bien, dame media hora ¿de acuerdo?, te veo en un rato - terminó, y colgó el teléfono.
….
Aquel trimestre finalizó, para surte y triunfo de algunos, y desgracia y lamentos de muchos,
menos de la mitad habían conseguido los resultados esperados en sus calificaciones, muy pocos habían conseguido sacar notas medias en todo, y sólo a un puñado de alumnos, los habían puntuado con las notas máximas, entre las casas ganadoras estaban Slytherin y Gryffindor, y entre los alumnos que lo habían aprobado todo con sobresalientes, estaban Astoria, Draco, Harry y Hermione, a cada casa ganadora se la volvió a premiar con cien puntos y a cada alumno, con cincuenta puntos adicionales.
Era cierto que la universidad podía ser cruelmente dura y estricta, pero sólo de esa manera podían saber el verdadero nivel de cada discípulo, para valorarlos individualmente y saber si pasarían el curso o no.
Draco y Hermione no se habían vuelto a ver, ni habían coincidido desde la expulsión, él había estado completamente cegado por una brutal sobredosis de amortentia, y a penas comenzaban a cesar sus efectos,
había estado todo ese tiempo muy pendiente de sus estudios, y muy controlado por su grupo de amigos, en especial de Astoria, con la que no había tenido muchos reparos a la hora de acostarse con ella cada día,
siempre que ella iba a buscarlo, se le negaba, siempre trataba de recordarse a sí mismo, lo mucho que amaba y deseaba a Hermione, pero extrañamente, había algo que lo empujaba a sus brazos, su mente luchaba con todas sus fuerzas por mantener el control de su cuerpo, pero notaba la existencia de una desconocida fuerza que lo impulsaba a ella con desmesurada facilidad - no me importa que no me quieras - le repetía Astoria, continuamente - yo sólo quiero pasar un buen rato, será nuestro secreto, nadie lo sabrá - Draco lo intentaba incansable, siempre lo intentaba hasta que no podía más, la amortentia era potente, mucho más si se tomaba por triplicado, ese era el verdadero y eficaz truquito de Astoria para conseguir meterse en la cama de Draco, todos los días.
Mientras tanto, ella y Pansy, lo mantenían alejado de Hermione, día tras día, y semana tras semana.
Llegó un momento en el que Draco comenzó a sentirse verdaderamente mal, y a tener altas fiebres con mucha frecuencia, eso, y la idea de Blaise de acompañarlo a San Mungo terminaron por poner punto y final, con mucha desilusión, la costumbre que había cogido Astoria de hechizar a Draco con filtros amorosos, y poco después, en cuestión de días, sus efectos cesaron por completo.
De todas formas, Draco no se atrevía a buscar a Hermione, todavía se sentía culpable por no haber podido controlar sus impulsos como debía, tenía todo el tiempo en su mente, el horroroso peso de la culpabilidad, golpeándolo y atormentándolo, no se explicaba qué era lo que le había pasado, él solo quería estar con Hermione, pero no había sido capaz de negarse a estar con otra,
si supuestamente la amaba, ¿porqué no se había podido negar?, eso era lo que Draco se preguntaba a sí mismo, hasta la saciedad, y también para aburrimiento de sus amigos que le decían lo lógico y normal de su actitud,
- ¡eres un hombre, Draco!, no te preocupes tanto..., ella no te da ni los buenos días, tu eres un hombre y necesitas sexo, es lo normal en nosotros, si ella no te hace caso... ¿qué vas a hacer?, ¿guardar celibato eternamente? - le decía Theo - ¡sí tío! - coincidía Blaise - ¿cómo pretende que le seas fiel durante meses, si ni siquiera te deja estar cerca de ella?, ¿desde cuándo no lo hacéis?, dime, ¡es más!, ¿desde cuándo no la besas?, tiene que entenderte tío... ella misma te está empujando a los brazos de otra -
Aunque aquello podía ser cierto, Draco se sentía bastante mal, por haber sucumbido a otra de sus amigas, eso le hacía pensar que no se merecía un amor incondicional por parte de Hermione - un hombre y una mujer, deberían tener los mismos derechos y obligaciones - pensaba para sí, pero era algo que no podía compartir con sus amigos, pues seguramente lo ridiculizarían y no lo entenderían, él los conocía muy bien, y justificaban todos sus impulsos y malos comportamientos, en especial con las mujeres, alegando la gran diferencia que existía entre ambos sexos
- las mujeres están hechas para las diversiones, la crianza de los hijos, y la buena cama - le habían dicho siempre desde que eran tan solo unos críos, y se escudaban en su intrínseca educación machista, para no cambiar de actitud.
Pero otro de los motivos que mantenía a Draco alejado de Hermione, era que la había atosigado demasiado, y si seguía de aquella manera, sólo conseguiría que lo rechazase aún más, precisamente por eso y por su gran remordimiento de conciencia, decidió dejarla tranquila y no volver a buscarla, ni a acercársele hasta había que ella misma lo buscase a él.
Entendía perfectamente que para no perjudicarla más, debía darle un poco de tiempo para ella sola y respetar su espacio, en un principio, no pudo controlar sus ataques de celos, y eso lo había llevado a una peligrosa expulsión, y también se planteaba que posiblemente aquello había influido a la hora de acostarse con Astoria, era una duda que le rondaba mucho la cabeza,
había rechazado mil veces a Pansy, aun habiéndose acostado con ella con anterioridad, y no le había resultado nada difícil, sin embargo con Astoria, había tenido que luchar consigo mismo hasta casi perder el sentido - ¿¡pero porqué!? - se preguntaba una y otra vez, devanándose los sesos, era algo que le parecía rarísimo, pues aparte de haber calmando su calentura con ella, no sentía nada más allá, de un a simple y llana amistad.
Pronto se convenció a sí mismo de que sólo se debía preocupar por cumplir tres cosas, sacar las mejores notas de su casa, no volver a tocar a Astoria, y darle a Hermione, tiempo y espacio suficiente, para normalizar las cosas entre ellos y comenzar otra vez de cero con ella.
….
Hermione había estado pensando mucho en lo que había hablado con Cho, seguía teniendo cierta reticencia a aceptar que estaba plenamente enamorada de Draco, pero su amiga le había aconsejado que le diera una oportunidad a la relación que tenían,
ella sabía que todo aquello era muy complejo, y luego estaban todos sus amigos, Cho le había asegurado que perdería a muchos de ellos, todos esperaban que terminaran divorciándose en cuanto terminara el periodo obligatorio, la familia y los amigos de Draco también lo esperaban, y si no lo hacían, los dos entrarían en una terrible guerra contra las personas que supuestamente, mas los apreciaban.
Hacía casi tres mese que Draco se había incorporado a la universidad, al igual que Harry, y durante todo ese tiempo hasta que finalizó el trimestre, había estado absorta, aprobando cada examen de cada materia, entregando cada trabajo con rigurosa eficacia, y pasmosamente retenida por su mejor amigo, que requería toda su atención, como si de oxígeno se tratara.
Estaban casi todo el día juntos, siempre tenían deberes que hacer y tareas que terminar, a veces se les sumaba Cho, que los ayudaba encantada, entre los tres terminaban todo con mucha más rapidez, y podían disponer de más tiempo para descansar.
Harry las invitaba de vez en cuando al apartamento que había alquilado, con el dinero que sus padres le habían dejado, y muchas veces, Cho le volvía a aconsejar que se acercase a Draco, aunque sólo fuera para saludarlo.
Harry hacía todo lo posible por evitarlo, consiguió mantenerla alejada de él, durante una buena temporada, pero hubo un momento en el que ya nada le servía para retenerla, se le habían agotado las excusas, y se había quedado sin argumentos.
A principios de abril, Cho, Harry, y todos los amigos que Hermione había hecho en la universidad, empezaron a prepararle una fiesta sorpresa para su cumpleaños, pronto tendría dieciocho, y tenían que hacerle algo especial, esa era la idea, - algo muy especial, sin Slytherins cerca - decía Harry, Cho sabía que no podía discutir eso con él, y en cuanto éste se daba la vuelta, le decía a Hermione que buscase a Draco, y que como mínimo, retomaran su amistad.
Unos días antes de la ya conocida "fiesta sorpresa" Hermione se acercó un poco indecisa y casi obligándose a sí misma, hasta la casa Slytherin, todo el mundo la reconocía y la miraban con extrañeza y curiosidad de encontrarla allí, se sentía totalmente fuera de lugar, pero le había hecho caso a su amiga y se llenó de coraje para entrar en aquel territorio enemigo al suyo de toda la vida, sentía la imperiosa necesidad de poder ver a Draco y charlar un rato con él.
Igual que en su casa, habían muchas salas, pasillos, galerías y escaleras, de inmediato pensó que había cometido un error, pensó que no debía estar allí, ese no era su sitio, y notaba una desagradable y persistente sensación de "malos presagios", hacía meses que no había parado de tener malos augurios, sin embargo, prácticamente todo lo que había vivido en aquel trimestre había sido bueno, se llevaba muy bien con todos sus compañeros de clase, tenía una relación inmejorable con todos sus maestros y coordinadores, había conseguido ganar trescientos puntos para Gryffindor y ciento cincuenta para ella, y sus calificaciones eran excelentes,
dentro de lo que cabía, no se podía quejar, le estaba yendo mejor que bien, razón por la cual no entendía aquella molesta sensación, que inundaba su pecho a menudo.
Finalmente decidió marcharse de allí, sus pies fueron casi más rápidos que su mente, y se apresuraron a dar media vuelta y a cruzar todo el pasillo por el que había llegado hasta Slytherin, al final de éste, dobló la esquina hacia la derecha y se dispuso a bajar las escaleras, pero justo al acercarse a ellas, una voz a su espalda la detuvo,
- Hermione... - Hermione se giró y quedó frente a Draco, que la miraba de un modo tan extraño que le fue imposible de identificar,
- hola... - dijo ella, tímida y mordiéndose el labio por los nervios,
- hola - respondió él, acercándose a ella un poco más - ¿qué... haces por aquí? -
- nada... - contestó tratando de buscar una respuesta lógica y creíble,
- ¿nada? - preguntó extrañado, analizando la situación,
- bueno... yo... es que... yo... - le estaba siendo imposible encontrar las palabras adecuadas, así que suspiró sintiéndose vencida y decidió marcharse de una vez - nada, me he equivocado de camino - se dio la vuelta y empezó a bajar las escaleras, pero Draco la detuvo agarrando su brazo, y la giró para poder mirarla a los ojos,
- Hermione... ¿te has equivocado de camino y has venido a parar a Slytherin? - Hermione no supo qué contestar, estaba claro que mentía, y Draco lo sabía perfectamente - hace... casi tres mese que no nos vemos- le dijo sin reproches pero suplicando con su mirada, un minuto de su tiempo, - me alegro de verte, me alegro mucho... de verte - Hermione sonrió y quiso evitar con todas sus fuerzas que se le aguaran los ojos,
- Yo también me alegro mucho de verte - le dijo sin perder la sonrisa,
- Estas preciosa... como siempre - Hermione desvió la mirada, estaba a punto de llorar y por nada del mundo se lo quería dejar ver, pero él ya se había dado cuenta de eso y se moría de ganas por abrazarla y consolarla,
- Pasado mañana es tu cumpleaños, dieciocho ya... felicidades -
- Vaya... creí que se te había olvidado, gracias -
- Eso es algo que no se me olvidaría nunca, Hermione - le dijo mordiéndose los labios y reprimiendo las tremendas ganas que tenía de besarla,
- Espero que te lo pases muy bien, de verdad, sé que tus compañeros te están preparando una fiesta, todo el mundo lo comenta -
- Jajajaj... una fiesta sorpresa..., ven si quieres -
- No..., no quiero molestar a Gryffindor con mi presencia -
- No habrá problemas, te lo prometo, hablaré con todo el mundo -
- No... tranquila, disfruta en paz de tu cumpleaños con tus amigos - le dijo algo apesadumbrado y desviando la mirada hacia una de las salas, entonces se dio cuenta de que Astoria los contemplaba de lejos, y fulminaba Hermione con la mirada - ¿estás ocupada mañana por la tarde? -
- mmm... no, mañana no tengo clases, sólo tengo que hacer un trabajo, pero me pondré a ello por la mañana, tengo el resto del día libre -
- ¿qué te parece si tú y yo, celebramos tu cumpleaños mañana por la tarde? -
- emmm... -
- tranquila, será algo sencillo, estarás libre temprano, ¿qué me dices? - la forma en la que Draco la miraba, y su preciosa sonrisa, la derretían, casi había olvidado todo lo que él le hacía sentir, la calidez y suavidad de su voz, la profundidad de su mirada enamorada, el atractivo y envolvente olor de su masculina fragancia, el vientre se le oprimía y enardecía por estar entre sus brazos
- claro, me encantaría - contestó frotándose la piel erizada de sus brazos - hasta mañana por la tarde, entonces... - estaban muy cerca el uno del otro, tanto que Hermione pensó que la iba a besar, y así lo hizo, sólo que en vez de tocar sus labios, rozó suavemente su mejilla, Hermione se sorprendió, incluso se sintió algo decepcionada, pero le dedicó su mejor sonrisa y se marchó de allí deseando que el reloj corriera, hasta alcanzar la tarde y volver a ver a Draco.
Al entrar en su sala, Draco fue consciente de la furia de Astoria, en ese momento no tenía ganas de discutir con nadie, ni tampoco quería que su amiga le montara una escenita de estúpidos celos, por lo que pasó en silencio por su lado sin siquiera mirarla, Astoria estaba atónita con su actitud, pero mucho más furiosa, y decidió seguirlo harta su habitación,
- ¿¡me quieres explicar qué ha significado eso!? - refunfuñó Astoria,
- ¿qué ha significado qué? - contestó Draco, indiferente tratando de quitar importancia a lo que para él, no la tenía,
- ¡te he visto hablando con Hermione!, ¿¡piensas ir a su fiesta!? -
- ¡no tengo porqué darte explicaciones de lo que hago, Astoria! -
- ¡oh!, ¡genial!, ¡y yo preocupándome por ti como una imbécil!, ¿¡te das cuenta de que allí estará Potter!?, ¡volveréis a pelearos!, ¡Potter hará todo lo posible por provocarte y hará que te expulsen!, ¡Draco, No puedes ir!, ¡esta vez te expulsarán definitivamente! -
- ¡ya basta, Astoria!, su fiesta de cumpleaños es pasado mañana y yo no estaré presente, Hermione y yo lo celebraremos en privado, mañana por la tarde -
Astoria sintió que la sangre se le subía a la cabeza, aquello si que era una autentica amenaza para su plan, y si no le ponía punto y final de inmediato, podría terminar perdiendo la victoria que había conseguido,
- ¿¡EN PRIVADO!? - gritó colérica - ¡así que ahora la mosquita muerta, ya está dispuesta a abrirse de piernas! -
- ¿¡pero que demonios te pasa...!, ¿¡qué te importa a ti eso ? - le dijo dándole la vuelta y comenzando a enfadarse,
- ¡PUES ME IMPORTA! - di*o alzando aún mas la voz,
- Astoria..., Hermione es mi mujer, y mañana voy a celebrar con ella su cumpleaños, se que te cae mal, ¡pero no tienes derecho a ponerte así! -
- ¡SÍ QUE LO TENGO! -
- ¿¡quieres dejar de chillar de una vez!? - Astoria cerró de un portazo la habitación de Draco, y se quedó de pie frente a él, de brazos cruzados y con una llameante mirada que lo desconcertaba a más no poder, pues era la primera vez que la veía comportarse así - Astoria... - dijo bajando el tono de su voz y tratando de averiguar lo que le pasaba
- ¿qué es lo que tanto te enfurece? -
- ¡lo que me enfurece y lo que no puedo soportar, es que después de tres meses luchando y esforzándonos para que saques adelante el curso, venga la sangre sucia esa , y de un sólo pestañear tire por la borda todos lo progresos que has hecho! -
- ¿qué? - Draco sonrió alucinado - pero Astoria... una cosa no tiene nada que ver con la otra, el hecho de que la valla a ver, no significa que me valla a despreocupar de mis estudios, es más... creo que estaré mucho más animado, no afectará para nada en mis notas -
- no vallas a verla, Draco - le dijo seria y altiva - es lo único que te pido -
- no puedes pedirme eso - respondió él, que no entendía nada de lo que su amiga le estaba diciendo - ella... es la mujer que amo, la necesito, necesito estar con ella, necesito verla y arreglar lo nuestro -
- ¿y tú y yo qué? - contraatacó ella,
- ¿cómo que tú y yo qué?, ¿qué me estas preguntando con eso? -
- ¡te estoy preguntando, dónde encajo yo en tu vida, Draco! -
- ¡somos amigos, Astoria!, ¡siempre lo hemos sido!, ¡ahí es donde tú encajas! -
- amigos... ¿¡amigos, Draco!?, ¡LLEVAMOS MESE FOLLANDO!, ¡UNA MIERDA, AMIGOS!
- ¡BAJA LA VOZ! -
- ¡NO PUEDES IRTE AHORA CON ELLA, DRACO! ¡NO PUEDES HACERME ESTO! -
- pero Astoria... ¡nunca hablamos de nada mas!, ¡fue sólo sexo!, ¡yo quiero a Hermione!, ¡sólo quiero estar con ella! -
- ¡PUES NO PUEDES!, ¡NO PUEDES ESTAR ACOSTANDOTE CONMIGO DURANTE MESES, Y DESPUÉS DESHACERTE DE MI! -
- ¡no somos novios!, ¡tú sabes que estoy casado con ella!, ¡siempre lo has sabido!, lo siento... tienes que aceptarlo -
- no Draco... - dijo ella cambiando su expresión y bajando la voz el que tiene que aceptar la responsabilidad de sus actos, eres tú - Draco suspiró agotado,
- no sé que es, lo que quieres que entienda, ¿qué es lo que quieres? -
- que la dejes -
- imposible -
- ¡IMPOSIBLE ES QUE SIGAS VIÉNDOLA! -
- ¿¡PERO PORQUÉ!? -
- ¡porque...! - Astoria dudó un momento, pero enseguida decidió llegar hasta el final y coronarse vencedora de aquella guerra - porque estoy embarazada, Draco - dijo en un tono más sosegado - estoy esperando un hijo tuyo -
