Jurasick Park 2

Capítulo 29 El castigo de un culpable

Kyle POV

Dejé de mirar hacia los rugidos una vez que supe que todo aquello no tenía sentido. Nuestro reducido, muy reducido, grupo se encontraba aun más dividido que nunca. Quien sabía si Thomas o Butters continuaban vivos, ya por no decir que ahora ya no estaban Linda y Brittany. Y aunque sonará cruel, no me podía sentir afectado, no podía sentirme mal por ellas, solo podía guardarlo para mi interior y dejar que se juntará a todos mis llantos contenidos. Ya habría momento para llorar cuando saliéramos vivos, pero algo en mi interior me decía que la cosa no se estaba poniendo fácil, y posiblemente solo empeorarían.

Bebe me tomó de la mano, ella se encontraba llorando y miraba con preocupación hacia donde habían desaparecido las dos referidas. Yo apreté con ganas esa mano y suspiré antes de volver a acercar a Ike cerca de mí. Este se resistió a mi agarre, sentí como su cuello se encontraba tenso y hubiera podido detectar sus lágrimas, pero la oscuridad de la noche y la lluvia incesante no le ayudaban. En cambio, su forma de respirar lo delataba a millas a la redonda.

-Tenemos que seguir.-interrumpió el silencio Stan, todas las miradas volvieron a él, pareció tragar en seco, sinceramente apenas y era distinguible su silueta-Ellas saben a dónde nos dirigíamos, no son tontas.-dijo seguro de sí mismo.

-Y si no fueras un idiota sabrías que deberíamos volver por ellas.-le dijo Bebe elevando la voz y desafiando a mi amigo.

-¡Hey calmada!-le intentó detener Shelley mostrándose agresiva-Stan tiene razón, no podemos hacer nada más por ellas.

Se le notó a leguas que se encontraba igual de mal que Bebe, pero necesitaba mostrar su apoyo para su hermano menor. Yo en lo personal me quede en silencio, sabía que no podía ponerme en contra de Stan, era obvio que estaba en lo correcto, pero no quería que Bebe se enojara en este momento conmigo.

-Tiene razón.-admitió finalmente Kenny-No podemos volver.

-¡Tu cállate!-le gritó enojado Bradley sus ojos rojos no solo lo delataban de un llanto profundo, sino que también mostraban una mirada de profundo odio, yo no entendía el porqué, pero me imaginaba que porque Bradley consideraba a los Stotch como la familia que nunca tuvo, tal vez el verlos partir era igual de difícil que para mí lo fue por mis padres.

-Solo, avancemos.-dijo finalmente la señora Marsh, me quede impactado cuando ella dijo eso, era muy amiga de Linda.

-Pero…-intentó objetar Cartman, me sorprendía que él también buscara rescatarlas.

-Pero Stan tiene razón, Linda es fuerte, ambas, han durado hasta este punto.-dijo finalmente Sharon Marsh con convicción-Y si nos desviamos de la ruta de escape que teníamos planeada será más difícil que nos encontremos.

Varios presentes bajaron la mirada antes de suspirar y asentir con la cabeza, sentí como Bebe misma lo hacía a mi lado. Ruby sujeto del hombro de Ike y yo no pude estar más agradecido, él necesitaba un apoyo moral que no podía entregarle yo. No por no quererlo, sino porque me sentía incapaz de decirle nada, él necesitaba alguien fuerte, necesitaba un padre, una madre, no alguien como yo…No alguien que es incapaz de aceptar la realidad... Y culpa deidades inexistentes de todos los males… Mire nuevamente a Bebe, tal vez no ayudaba a mi hermano por eso, sino porque yo también necesitaba ayuda.

La resignación no duró mucho, nuevos rugidos más cercanos prohibieron que usáramos el razonamiento lógico y nos movilizó nuevamente el mero instinto de supervivencia, la necesidad de continuar con esta vida vacía era lo que nos permitía mover los pies. La dirección era clara, las montañas.

Fin Kyle POV

En aquel momento Thomas suspiraba pesadamente, le asustaba el hecho de por sí que Caos estuviera libre, pero ahora se encontraba con las únicas dos personas que no darían un carajo por detenerlo. Sintió por un momento como se derrumban muchas cosas en su interior, pero intentó mantenerse firme.

-Miren, nos COGEMOS necesitamos para volver al grupo.-dijo finalmente intentando mantener la calma.

-¿Nos?-preguntó vilmente Brittany.

Linda Stotch solo tenía una mano en la boca y unos ojos lagrimosos, no podía describir las emociones que sentía ante aquel que abandonó a su noble sobrino a su segura muerte. No quería verlo a los ojos, pero lo hizo, vio a los ojos de un asesino, un temible asesino que no dudaría en volver a cruzar esa línea moral por su propio bienestar. Miró a su sobrinita y nuevamente a Thomas, y sus neuronas le dijeron lo que debía de hacer, ni siquiera lo pensó. Le dio una cachetada a Thomas con fuerza, aun así, la rabia continuaba creciendo, el llanto no paraba, y su dolor solo aumentaba. Esa era la única prueba que necesitaba, matarlo no iba a hacer que Jack, Eduard o Stephen volvieran.

-Tu eres un asesino.-dijo finalmente Linda-Pero eso quedará en tu conciencia…-dijo finalmente agachando la mirada, no estaba lista para decirlo-Por ahora, solo quiero que sepas que nunca perdonare lo que has hecho, te odiare con cada célula de mi cuerpo hasta que muera.-dijo ella levantando la mirada y dándole en el pecho con el dedo índice varias veces, la ropa mojada solo hacía un ruido superior al que debía de suponerse haber hecho.

Thomas tragó en seco, aquellas palabras atravesaban como cuchillas danzantes y en llamas sus oídos. Taladros más fuertes que los industriales y más poderosos que las fuerzas gravitacionales que mantenían unido el planeta. Se lo merecía, lo sabía. ¿Qué clase de perdón hubiera podido esperar ni en su mejor sueño? Suspiró y volvió a dirigir la mirada a Linda, sabía que ese momento no podía cortarlo, y probablemente nunca lo olvidaría. Sus insultos incluso se habían detenido debido al nudo en su garganta que parecía no querer abandonarlo.

-Eres despreciable, una mierda en todo el sentido de la palabra…-dijo finalmente Linda nuevamente asintiendo y mirándole con severidad-Pero, nos necesitamos para sobrevivir, y hasta entonces, nos ayudaremos mutuamente.-dijo ella con pesar y volteando nuevamente abajo, apretó sus puños-Pero cuando esto acabe, no quiero volver a verte, nunca.-dijo ella.

-Nunca.-repitió Thomas con pésame sabiendo que aquella sería de esas promesas que no se pueden romper.

-Jack te consideraba como un amigo fiel, leal y de palabra honrada.-dijo Linda finalmente-Cumple uno de esos campos en su memoria.-fue lo último capaz de decir antes de llevarse una mano a la nariz para limpiarse los fluidos que salían de esta-Andando.-e iluminando con la linterna comenzó a guiarlos por la selva intensa.

Ninguno de los dos grupos supo cuando se detuvieron los rugidos, o si estos se detuvieron o simplemente se habían alejado lo suficiente como para ya no alcanzar a escucharlos. Las condiciones del ambiente no harían de esta revelación un nuevo descubrimiento en sus antecedentes. El ruido de los relámpagos, los fuertes vientos que chocaban contra centenares de miles de hojas de diferentes tamaños en las copas más altas de los árboles, y el rugido de este mismo viento a nivel del suelo, chocando contra todo lo que se encontrara a su paso. Los nubarrones gigantes hacían del espectáculo algo incapaz de soportar en condiciones normales.

Pero las condiciones para el grupo de los que fueron liderados por Stan Marsh estaba lejos de encontrarse en una situación normal. Estaban en una isla repletas de monstruos, y el peor de los escenarios era incluso una sonrisa para ellos. Los nubarrones grisáceos que ocultaban toda luz visible no desaparecieron cuando la luz volvió. La noche le había dado paso a la mañana, pero la intensa lluvia continuaba en aquella zona y amenazaba con demostrarles a todos, sus heridas adquiridas con el pasar del tiempo en el reflejo de las corrientes.

Bradley pudo aprovechar ver su nariz, un hilo de sangre seca recorría desde su origen hasta su labio, aun recordaba aquel lejano momento cuando en el bote se cayó bruscamente y terminó con eso en su rostro, tuvieron que reacomodársela. Eso por no agregar un ojo morado, generado por su amor platónico la noche pasada.

Ike logró ver algunas de sus heridas de los compis, incluso su tobillo, que aún continuaba rojo de cuando había caído de gran altura gracias a un pterodáctilo en la anterior isla. Su hermano Kyle varias cicatrices de rupturas menores que no tenían un gran significado para él, pero en su reflejo pudo ver un rostro desconocido, ya no apreciaba a Kyle Broflovski, sino a un desconocido con su apariencia.

Stan y Wendy se vieron a sí mismos tomados de la mano, pero Stan notó que su nariz estaba roja del esfuerzo por respirar en aquel ambiente y él pálido por ese mismo esfuerzo, además de que su reflejo no mostraba al atlético y envidiable mariscal de campo Stan Marsh, sino a un paliducho y esquelético tipo con severos problemas de depresión. Sujetado de la mano con una trastornada pelinegra con un cabello hecho maraña.

Sharon pensó que probablemente en su espejo era capaz de ver a una anciana, pero lo que veía en su rostro no eran arrugas, sino sacos del cansancio. Su propio reflejo le generaba extrañez, era como si viera su propio fantasma.

El siguiente en tomar agua del pequeño arroyo fue Eric, este llevo ambas manos directamente al agua, ni siquiera se detuvo a ver su reflejo tomando el agua. Mientras tomaba el agua en cambio logró apreciarse, seguramente ya no estaría entre las personas más gordas que hayan conocido sus amigos, de hecho, sus ropas parecían quedarle un poco más grandes de lo que realmente le quedaban.

Kenny al ver su reflejo no pudo más que ver a un chico sin hermana para proteger, un guardián sin labor y de alguna manera agotado. Apenas y tuvo el valor para romper ese reflejo y tomar el preciado líquido.

Tammy se detuvo en el arroyo más tiempo, dejo por un momento que sus ojos se concentraran en un par de piedritas unidas, pero que con el paso de la corriente eventualmente se separaban. Se preguntó si aquello sería una señal de su situación, pero sabía que, a diferencia de las rocas, ella era capaz de desafiar la corriente.

Shelley no pudo tomar agua tan fácilmente, así que intentó ver su reflejo, pudo encontrarse con la melena de un león castaño. Un león dispuesto a dar lo que sea por sobrevivir, todo para también conservar su moral. Se preguntaba cómo era que alguien como ella podía continuar con vida, una chica agresiva no debería ser la que continuara con vida, había muchas mejores personas para continuar con vida, Mark, Jack…Diablos, incluso el idiota del Topo hubiese sido más útil que ella en esos momentos. Pero la melena del león no mentía, ella estaba hasta en ese puntoñ porque era fuerte, no solo literalmente, sino que también emocionalmente.

Ike y Ruby se esforzaban en ver a dos pubertos de doce años, pero sus miradas no reflejaban inocencia en lo absoluto. No reflejaban alegría o cualquier buen sentimiento. De ellos no quedaba nada de eso, habían perdido la increíble habilidad de sonreír.

La última en verse en el espejo de la claridad acuífera fue Bebe, a ella no le importó encontrarse con una adolescente llena de lodo y con un cabello mojado que le caía hasta la cadera. A ella solo le importó ver unos ojos desganados, unos ojos que habían presenciado más muertes que las de un doctor en quirófano. Ojos que solo mostraban a una niña perdida entre un mar de sangre, pero con una pequeña esperanza en su espalda. No estaba segura si por el efecto de no haber dormido o por el agua que salpicaba ese pequeño espacio, pero creyó notar en su espalda tres sombras protectoras, dos de ellas eran las de sus padres. Realmente ninguna sombra tenía forma, pero sabía que, si esas significaban algo para ella, era porque eran sus padres. La última no podía ser menos que su protector indirecto en aquella isla, el único en quien no dudaría en confiar, Kyle.

Una vez todos tomaron un poco de agua, continuaron andando, la dirección de la montaña que parecía lejana la noche anterior, ahora se encontraba a un par de kilómetros a lo sumo. Necesitaban estirar sus cuellos para intentar ver la cima de esta misma, no era una muy alta, era difícil calcular si quiera cuantos metros de altura, pero en definitiva su pueblo entre las montañas ya los había acostumbrado a ver ese tipo de cosas. Su andar era lento y flojo, algunos hasta cojeaban del cansancio y bostezaban. Las gotas constantes de lluvia no paraban de caer del cielo grisáceo y estridente.

La corriente del rio que tanto habían estado buscando la llevaban siguiendo durante un par de horas, no era difícil de seguir, pero sí que era difícil el no ser arrastrado por esta corriente y morir entre los rápidos potentes que se formaban. Lo único que pudieron notar es que en algunas zonas había vallas metálicas que estaban al borde del río. Stan dedujo en voz alta que tal vez esa construcción por dentro de la montaña era un tipo de atracción, cosa que alegro a varios, pues se volvía cada vez más potente el sentimiento de poder avanzar. Los árboles que rodeaban la zona parecían crecidos de manera inclinada, por lo cual se hacía más evidente que la corriente solía juntarse en aquel paraje.

Finalmente llegaron a lo que sería el pie de la montaña, una parte que comenzaba a andar en diagonal y solo subía. Subieron un par de metros por esa mini colina, antes de llegar a una nueva base de la montaña. En esta zona se encontraba nada más y nada menos que la predicción de Stan.

"Túnel rápido" rezaba la inscripción de un letrero descolorido que aun colgaba de dos postes encima de ellos. El lugar apenas y se mantenía en pie gracias a que se encontraba protegido del exterior al estar un poco dentro de la misma montaña. Un verdadero pasaje de pesadilla, no como el que Cartman y Bradley se habían topado previamente, sino uno angosto se encontraba en aquel momento dándoles la libertad de poder andar hacia la libertad más cercana.

-Eso no significa nada.-pero Tammy cerró los ojos y se acercó a las balsas que había en esa atracción-Puede estar bloqueada y si entramos no podremos volver.

-Es nuestro mejor medio de escape.-le dijo enardecido Kyle mientras señalaba amenazadoramente a la alta montaña y pudieron notar algunos de sus peñascos.

-Tengo que concordar, no sería seguro entrar si no hay salida del otro lado…-dijo finalmente Shelley-Podríamos, solo podríamos, ir uno o dos de nosotros, rodear la montaña y…-intentó explicar.

-¿Un paseo de ida y vuelta?-preguntó Cartman-Todos estamos agotados.

-Sí, pero no crean que será tan fácil como atravesar este túnel y salir, necesitamos recuperar fuerzas.-explico ella-Además, les daremos tiempo a Linda, Brittany…Y Thomas o Butters, si siguen vivos para volver.-dijo finalmente su verdadero punto.

Todos agacharon la mirada, era una oferta tentadora, no solo la oportunidad de descasar, sino también el hecho de poder reunirse con quienes estuviesen vivos.

-Creo que será lo indicado.-dijo finalmente Stan cediendo-Yo no puedo dormir, daré la vuelta rápidamente.-se ofreció a lo que Wendy se le acercó-No, tu tampoco Shelley, necesito que ambas recuperen fuerzas porque si el túnel está abierto juro por Dios que me tiraré en una de esas balsas a dormir y ustedes me van a cuidar.-dijo ya bromista.

-Yo te acompañare.-se ofreció entonces Kyle-No pienso cuidarte mientras estés dormido.

Stan sonrió por esa broma y asintió, realmente sí iba a ocupar ayuda en caso de que cualquier cosa pasase, y le alegraba que su relación con Kyle no hubiera decaído como pensó cuando toda esta nueva isla caía sobre sus hombros.

-Me uniría a la pandilla, pero mis pies duelen como mil carajos…-se retiro Cartman desanimado y mirando por la selva, tal vez sus esperanzas de que el resto volvieran también los atraían.

-Yo también iré.-dijo finalmente Bebe.

-Necesito que cuides a Ike…-intentó pedirle Kyle.

-¡Yo también quiero!-dijo Ike con un tono irreprochable.

-No, tu no vas.-le dijo Kyle con un tono incluso más severo, parecido tanto al de su madre que por un momento el canadiense se permitió quitar su rostro de enfado y mostrarse sorprendido.

-Te necesito…-dijo finalmente Ike dejándose caer sobre Kyle y abrazándolo fuertemente.

Eso hizo que varias sonrisas se formaron en los rostros de los presentes, incluso Kyle se permitió abrazar a su hermanito…Él era ahora su protector y guardián, pero entonces recordó las palabras de su papa. Así que se acercó a Sharon con Ike aun pegado a su cuerpo.

-Ahm…¿Podrían echarle un ojo a Ruby?-dijo en tono confidencial.

-Ire por ella ahora mismo.-dijo Sharon con una sonrisa de medio rostro, la otra parte de su rostro se encontraba aun roja por el veneno lanzado dos días atrás.

Sin más Sharon se levantó y fue a intentar entablar una conversación con la referida, aunque Ruby al inicio se resistió, finalmente dejo que Sharon se sentara a su lado.

-Supongo que seremos nosotros cuatro.-dijo Stan con una sonrisa.

-Nah, necesitaras una mano extra en caso de que se te presenten problemas.-se levantó Kenny cabizbajo.

-Ah, hablas.-dijo Kyle despectivo, aunque algo en su interior le decía que debía ser comprensivo, Kenny aun debía seguir dolido fuertemente por la pérdida de su hermana.

-No creo que sea lo mejor que vengas.-le dijo Bebe.

-Pues yo creo que sí, tengo esto.-dijo finalmente señalando porque estaba haciendo eso y mostrando su caja de tranquilizantes-En caso de que se vean apurados un par de estos podrían salvarlos.-dijo aun triste y sin atreverse a mirarlos.

Stan conocía a su amigo desde hace años, pero sabía que esas palabras eran falsas, no podía simplemente Kenny querer pasar a ayudarlos, no después de todo lo que había hecho en esa isla.

-¿Cuál es el verdadero motivo por el cual vienes?-dijo finalmente Stan-Se honesto.

Hubo un momento de silencio general, donde la lluvia fue la única acompañante de sus oídos, los cuales estaban más atentos a saber sobre la información que Kenny tenía para ellos. Este mismo lanzó un suspiro de tristeza, un par de gotas cayeron al suelo, probablemente lluvia que resbalaba por su rostro, probablemente lagrimas verdaderas.

-No puedo descansar, quiero seguir moviéndome.-dijo finalmente como un niño que se arrepiente de lo que ha hecho.

Fue el turno en el que todos volvieron a mirar a Stan, por un lado, la mayoría estaban de acuerdo que no querían tener cerca a Kenny, después de todo, aun recordaba que el error de este había provocado la muerte del querido Mark. Pero aun así tenían que admitir que no era la mejor idea que fuera con ellos.

-Te entiendo.-dijo finalmente Stan-Protégenos la espalda.-dijo finalmente sonriéndole a su amigo y tomándolo del hombro.

Kenny se vio conmovido por esa muestra de aprecio, que parecía a punto de caer en llanto, cosa que Stan previno y sin más se acercó para volver ese abrazo más potente de lo que hubiese sido uno seco. Sintió el llanto de Kenny sobre su pecho, no fue uno fuerte, sino uno apenas audible, desganado y con poca energía. Stan solo se atrevió a separarlo cuando notó que el agarre de Kenny había disminuido en potencia.

-Es bueno tenerte de vuelta.-dijo Stan a su afligido amigo a la vez que miraba a Kyle y Bebe y les indicaba que anduvieran para que pudiesen continuar.

Y así, los cinco referidos comenzaron a seguir un poco el camino de la montaña, sin saber que detrás de ellos Kenny ocultaba su rostro con la cabeza gacha, un rostro con una sonrisa.

Al mismo tiempo, caminando por la húmeda selva se encontraban en dirección a la montaña Thomas, Linda y Brittany. El odio emanaba de la pequeña, la cual de vez en cuando lanzaba miradas a Thomas. Si las miradas pudieran matar, Thomas hubiese sido desintegrado varias veces durante el transcurso de ese día.

Aun se sentía intranquilo por todo lo ocurrido la noche pasada, pero ya no suspiraba ansiosamente y lo único que salía de su boca eran sus tics incontrolables. La linterna la seguía cargando Linda, pero se encontraba apagada. La guía de la luz era suficiente para ellos.

-Ya estamos cerca.-dijo finalmente Linda con una sonrisa para su sobrina, ni siquiera estropeo su momento de felicidad volteando a ver al otro acompañante.

Pero un sonido de una rama siendo rota los hizo voltear a los tres con angustia a sus espaldas. La respiración de los tres era similar, el sobresalto había sido capaz de darles justo en sus mayores temores. Thomas incluso llevo su mano a los labios para no pronunciar palabra alguna de manera involuntaria.

Después de un par de segundos varias hojas se movieron de una planta cercana, y de esta salió una silueta que en cualquier otra circunstancia hubiera causado alegría a los tres, pero que solo les consternaba en aquel momento tan crítico. Lo sabían solo con verlo en su mirada, cruel y despiadada.

-Mama.-fueron las palabras de un animado Caos, para ese punto había dejado de fingir esa voz gutural que tanto había mantenido.

Linda negó con la cabeza y comenzó a llorar nuevamente, pero alejándose a pasos de su hijo, ni ella podía reconocerlo cuando le miraba al rostro. Su hijo nunca hubiera tenido esa expresión de felicidad al verla, su Butters hubiera tenido una verdadera felicidad de verla.

-Primita.-dijo ahora concentrándote en la menor, intentó acariciar su cabello, pero esta se intimidó y se pego a su tía para que la mano no la tocara, eso hizo que la sonrisa de Caos desapareciera.

Finalmente, el chico volteó la mirada y la sustuvo por un momento a Thomas, este trago en seco sabiendo que en aquel momento no podía hacer más que respirar con dificultad.

-Tú.-dijo finalmente Caos y llevando una mano a su bolsillo trasero-¡TÚ!-volvió a gritar con rabia y tomando con fuerza el mango de un artefacto letal.

Continuara…

Na-Oh sí, cortemos por lo sano, que quiero que este capítulo deje con exactamente 100,000 palabras a la historia. Jejeje, además ya saben, dejar siempre con ese suspenso para que vuelvan por más de esta deliciosa droga a punto de finalizar.

Bueno, tengo el anuncio de que en el siguiente capítulo pasaran muchas cosas que serán capaces de alterar totalmente a varios personajes de maneras crueles. Así que preparen sus palomitas, el final esta cerca y el perdón no existe en mi mente.

Sin más que decir, les agradecería una review si así lo desean, gracias por leer y nos vemos hasta la próxima. Cha chao