Disclaimer: Los personajes de Twilight pertenecen a Stephenie Meyer, y esta trama a vampiregirl93. Yo solo traduzco con su autorización.
25 de Agosto, 2012
8:25 p.m.
Me encuentro entre las piernas de Bella por primera vez en meses, y no es exactamente en la forma que lo imaginé. La mitad superior de mi pecho está sobre su estómago y mi rostro está nivelado a su ombligo. Estoy respirando aroma a lavanda y otro aroma raro, y mi pecho se siente tenso y raro por dentro. Es un nivel de ansiedad con la que no estoy familiarizado.
Del buen tipo.
—Es tan raro. —Se ríe ella mientras presiona contra su estómago, y la vida se mueve otra vez—. Él siempre se está moviendo. Háblale otra vez, va a patear.
Estoy algo maravillado. Así ha sido mi vida por la última media hora. Estoy mirando el lugar donde la vida gira, patea y crece, y es tan bizarro para mí que Canal Tres realmente se esté moviendo allí. Puedo sentirlo girarse, un objeto duro moviéndose por debajo de la piel de Bella.
Raro.
—¿Qué tan seguido hace esto? —No dudo en presionar más mis dedos, intentando sentirlo un poco más cerca—. Parece brutal. Sigo esperando que una mano salga despedida y me tome.
Sé que probablemente no deberíamos hacer esto. No deberíamos encariñarnos con la otra vida, pero él es nuestro mundo. Parece que él es todo lo que esperamos estos días. Esto me entretiene, pero en alguna parte en el fondo de mi mente estoy consciente de la unión que ya tengo con él.
Tiene que haber un límite, estoy consciente de esto. No puedo simplemente encariñarme con mi hijo no nacido y dejarlo ir. No puedo seguir haciendo esto…no podemos seguir haciendo esto si vamos a dejarlo ir.
Y aunque lo encuentro increíblemente fascinante, también sé que hay este dolor ligero en mi pecho que raramente le presto atención. Se está expandiendo y volviendo inevitable, y mientras más que quiero aprender sobre Canal Tres, más me siento que tengo que alejarme.
Porque es lo correcto.
La risa de Bella sacude mi pequeña cama.
—Oh, por Dios, detente. Me estás volviendo loca.
—Lo siento —murmuro, pasando una mano por su piel suave y dura. Él me da otra patada y siento mis labios elevarse en una sonrisa—. Es normal, ¿no? Se está moviendo mucho.
—Mamá dice que es normal. Aunque algo estaba mal el otro día, él no dejaba de moverse. —Baja una mano para pasar sus dedos por mi cabello—. No puedo creer que te hayas cortado todo tu cabello.
—Espera, ¿qué? —Me hago hacia atrás hasta que ella deja caer su mano—. ¿Pensabas que pasaba algo malo y no pensaste en decírmelo antes?
Ella abre su boca pero no responde inmediatamente. Me queda mirando, sus cejas juntándose en confusión.
—¿Y si algo malo realmente pasaba, Bella? —Sigo. Me siento sobre mis talones y sacudo mi cabeza—. ¿Me contarías si…si terminabas en el hospital o algo? ¿O tendría que enterarme por Heidi?
—¡N-No! —Suelta, colocándose sobre sus codos para mirarme de frente. Aprieto mi mandíbula, esperándola—. E…Edward, ni siquiera era tan importante.
—Pero obviamente estabas lo suficientemente preocupada para preguntarle a tu madre —reitero, sacudiendo mi cabeza—. ¿Acaso me voy a enterar cuando estés de parto o simplemente vas a aparecer en el colegio un día ya no embarazada? En serio, quiero saber.
Su boca sigue abierta, ojos grandes y marrones ampliándose en incredulidad.
—¿Lo dices en serio? ¡Ni siquiera era tan importante, Edward! —Sus ojos brillan con lágrimas—. ¡Solo me sentí rara y le hice una pregunta a mi madre, ni siquiera tenía que ver contigo!
Ni siquiera me estremezco ante el tono fuerte en su voz. Sigo sacudiendo la cabeza.
—Pero sí tiene que ver, Bella. No te pido que me reportes cada detalle de tu vida; solo quiero que me cuentes las cosas que importan. Quiero decir, no tuviste problema en contarme lo que desayunaste esta mañana, pero no pudiste contarme algo como esto…algo que importa.
Sus ojos se achican con incredulidad.
—¡Porque no importa!
—Sí, importa. —Puedo sentir mi voz alzarse unos octavos, pero no me importa—. Nunca me cuentas sobre estas cosas, es como si solo quieres hacer esto por tu cuenta. No me dices cuando estás preocupada. Nunca me dices si estás triste, asustada, y realmente, realmente, odio no saber qué estás pensando, Bella. Siempre me dices que estás bien, y yo lo dejo pasar porque sonríes como si nada estuviera mal, pero me cuentas mierda como si pensaras que no me importa.
Cierro mi boca y la observo, esperando a que responda.
Ella me mira con su mandíbula abierta, sus ojos brillantes y mejillas sonrojadas. Puedo ver que está herida por alguna razón, pero no logro ver la importancia en eso. Solo estaba siendo honesto.
—Eh… —ella susurra, su voz quebrándose—. Yo…nunca quise hacerte sentir así, lo juro. Pero Edward, yo…tú tampoco jamás me dices lo que piensas.
Siento mi rostro caerse.
—Eso es diferente.
—No lo es. —Se empuja sobre sus codos hasta sentarse. Sacudiendo su cabeza, mueve un dedo entre nosotros—. Va a dos lados. No esperes que te cuente cosas si tú no haces lo mismo por mí. Y sé que te importa, solo no quiero hacer un espectáculo de ello. No quiero que pienses en ello.
Respiro por la nariz e intento no parecer enojado con ella. No es como si estuviera equivocada. Realmente hablamos mucho, pero siempre parece que olvidamos las cosas importantes…las cosas que afectan.
—Pero quiero…pienso en ti todo el tiempo —le digo, queriendo apartar la mirada pero también deseando que pudiera mirarla a los ojos toda la noche sin que sea raro—. Ni siquiera te das cuenta lo mucho que me importas, Bella. Me haces feliz; me siento como un niño en un parque de diversiones cada vez que estoy contigo. Quizás es una comparación rara, pero entiendo ese sentimiento y me preocupo que se vaya a ir. Como si un día, vas a desaparecer, y no sé qué haré conmigo.
Ella me observa con ojos brillosos y bien abiertos. Todo su enojo previo desapareció.
—¿Lo dices en serio ahora?
Asiento.
—Siempre me voy a preocupar por ti, Brightside. Eres, como, todo para mí.
Los bordes de sus labios de levantan en una pequeña sonrisa.
—También eres, como, todo para mí. —Toca mi mejilla y mantiene su suave sonrisa, ojos marrones bailando entre los míos.
Sé que nos estamos distrayendo, y sigo algo enojado, pero realmente no parece interesar por un momento.
Dejando caer sus manos a su abdomen, pasa sus dedos a lo largo de donde crece la vida, sus labios color coral temblando con angustia. Se muerde el labio inferior y asiente con cuidado.
—Pero va a ser muy difícil hacer esto, Edward —Su voz se quiebra con un susurro—. Ya lo amo demasiado.
Siento mi garganta tensarse ante sus palabras. Ya sé que lo ama. Quizás siempre lo ha hecho, y es por eso que se fugó. Quizás sabe que se supone que él esté aquí, pero no sabe dónde.
—Lo sé…no tenemos que entregarlo —murmuro, estirando una mano para tomar la de ella que se encuentra sobre su abdomen—. Sabes eso. No tenemos que hacer esto, Bella.
Ella me observa por unos segundos, sus labios separados.
—¿Quieres…quieres quedártelo?
Siento mi corazón amenazar con saltar fuera de mí, latiendo contra mi caja torácica.
No sé qué responder a eso.
¿Quiero quedármelo?
Este es uno de los muchos pensamientos complicados que siempre me persigue. Sé lo que siento y lo que estoy pensando son dos cosas diferentes, pero tiendo a mezclarlos. Pienso demasiado, me obsesiono, y eventualmente me pierdo en un mar de confusión del que no puedo escapar. Todo es mi culpa, y por esto, no puedo darle una respuesta a Bella.
Así que hago lo que hago mejor cuando no sé, y me quedo callado.
Porque soy un maldito hipócrita así.
—Es… —Inhala temblando, y comienzo a tironear de la sábana de mi cama, incapaz de encontrar su mirada—. Está bien si no quieres eso, solo preguntaba así podía saber…
Muerdo la parte inferior de mi mejilla hasta que casi saco sangre.
—No es que no lo quiero. —Sacudo mi cabeza lentamente, clavando mis dedos en la tela—. Solo…quiero…
Odio esto.
Sé que esto es lo que quería, pero quería más de ella. Quería saber que ella está bien, no que ella lo girara hacia mí.
—Está bien, Edward —susurra, envolviendo su mano alrededor de mi muñeca. Levanto la mirada para verla sonreír, siempre sonriendo, sonriendo, sonriendo para mí.
Trago fuerte y asiento.
—Creo que si vamos a hacer esto, no debería sentir más al bebé.
En algún punto, sé lo horrible que es sugerir algo como esto. Bella tiene que sentirlo todo el tiempo; él está constantemente pateándola para recordarle que está allí.
No es justo, pero todo esto solo sirve para complicar nuestra situación aún más. Lo siento patear y sonrío suavemente, ni siquiera tengo que pensar lo mucho que él significa para mí. Él es parte de Bella, parte mía, y jodidamente increíble…Canal Tres me tiene.
Pero también sé lo que es mejor, y no podemos hacer esto. Tengo diecisiete años; soy irresponsable y estoy lejos de listo para ser padre. Unos pocos meses no podrían prepararme…unos años tampoco.
—Quiero tener un bebé contigo algún día —murmura ella, secándose las lágrimas de sus mejillas con la parte posterior de su mano.
También quiero eso. Ni tengo que pensarlo. No hay duda en mi mente que algún día comenzaré una familia con esta chica.
—Yo también —concuerdo. Me resisto las ganas de atraerla hacia mí. Si hago eso, probablemente la abrace toda la noche y me olvide de por qué es tan importante hablar con ella.
—Pero no es él. —Su labio inferior tiembla mientras asiente, lágrimas rodando por los bordes de sus ojos—. Lo sé. Él podría tener mucho más con ellos…
Estiro una mano y seco sus lágrimas.
—Bella, sé que esto duele, nena. Nosotros…
—No quiero entregarlo a cualquiera. —Interrumpe—. Pero me gustan Vic y Jim. Solo que no sé si él les pertenece a ellos. Pero ellos merecen un bebé.
—Vamos a conocerlos mejor —prometo. Me acerco hacia ella, atrayéndola a mis brazos—. Nos aseguraremos que no sean unos roba-bebés antes que acordar algo.
Ella asiente, sorbiéndose la nariz. Paso mis dedos por sus mejillas y me inclino para besarla. Puedo saborear la sal de sus lágrimas y beso el borde de sus ojos.
—No haremos nada hasta estar seguros de ellos, Bella. —Respiro contra su piel dulce y salada, cerrando mis ojos por un momento.
—Hasta que estemos seguros —concuerda—. Es solo que….mierda, duele, Edward.
La abrazo contra mí, mi corazón duele contra mi pecho mientras ella llora silenciosamente. Beso su rostro y paso mis dedos por su cabello.
Hago promesas de algún día con ella. Algún día tendremos una familia. Algún día no dolerá así porque todos estarán felices. Creo en esto.
Solo somos unos niños. Siempre hay algún día para nosotros.
Me acuesto a su lado y le digo que la amo. Ella estira otra de mis camisetas y tira de ella intentando acercarme más. Inhalo su aroma a lavanda y rareza, diciéndole que siempre estaré allí para ella no importa lo que elija hacer.
Cuando sus lágrimas se secan y creo que está bien, tengo que decirme a mi mismo que lo estoy pensando y lo que estoy sintiendo son cosas muy diferentes.
Somos jóvenes.
Tenemos tiempo.
Tenemos algún día, y no es ahora.
Mañana es otro día con otro puente que cruzar, pero no tengo duda de eso. No tengo miedo del futuro porque sé que la incluye a ella. Sé que seremos capaces de atravesar lo que venga en nuestro camino…lo haremos juntos.
.
26 de Agosto, 2012
Bella,
Hemos sopesado mucho tus preocupaciones. Aquí van nuestras respuestas a tus preguntas:
¿Cómo lo mantendremos? Estamos financiablemente estables. Hemos comprado nuestra casa, somos dueños de nuestros coches, hemos ahorrado por años para el día en que finalmente seamos padres. A él nunca le faltará comida o un techo sobre su cabeza o el amor de una madre y padre.
Cuando se enferme, ¿alguien estará allí para cuidar de él? ¿Quién? Ambos estaremos allí para cuidarlo, siempre. Para confortarlo durante las noches de insomnio, abrazarlo cuando solo esté cansado, mecerlo cuando esté inquieto, limpiar sus rodillas lastimadas, y llevarlo al doctor cuando sea necesario. Nunca sabrá lo que es estar enfermo y solo, ya que siempre estaremos con él.
Si tiene miedo, ¿qué le dirías? Le abrazaremos y alejaremos sus miedos. Le dejaremos meterse en nuestra cama entre nosotros cuando una pesadilla lo despierte. Le mostraremos que no hay nada en el armario cien veces si es necesario. Nos aseguraremos que sepa que puede venir a nosotros por cualquier miedo, desde simples arañas a su primera novia.
Esto probablemente suene ridículo, pero la salud es importante. ¿Le dejarán jugar? ¿Se asegurarán que esté bien alimentado y cuidado? No solo le dejaremos jugar, sino que jugaremos con él. Le presentaremos nuevos amigos. Cocinaré todas sus comidas de forma casera y me aseguraré que coma sus guisantes y zanahorias. Lo cuidaremos no solo con comida, sino que también con nuestro amor.
Queremos saber que estará seguro. ¿Qué pasos seguirán para asegurar su bienestar? Seguramente aseguremos la casa, y compraremos la mejor silla de coche disponible. Nos aseguraremos que tenga su casco y protectores cuando aprenda a montar una bicicleta, le enseñaremos a nunca enviar mensajes y conducir, pero más que todo, lo llenaremos de amor. Le abrazaremos cuando lo necesite y le también dejaremos abrir sus alas y volar cuando llegue el momento.
Queremos saber que nuestro bebé será amado. ¿Cómo le mostrarán eso? Le mostraremos amor con cada acción. Nuestro principal pensamiento estará centrado en dejarle saber que es todo para nosotros. Él sabrá que tiene dos increíbles ángeles que lo crearon y que nos eligieron específicamente a nosotros para amarlo y cuidarlo. Le dejaremos saber que fuimos confiados con el mejor regalo en todo el mundo. Él es el mejor regalo.
Estamos muy agradecidos que nos hayan dado esta oportunidad y esperamos escuchar pronto de ustedes.
Victoria y James Hunter.
Amo a este par aunque quiera golpearlos así dicen lo que piensan ¡argh!
¿Que tal? ¿Les gusta Vic y Jim? Mmm...
Quizás suba otro capi este finde...veremos cuánto tiempo tengo :) ¡Muak!
