Capítulo 29 Familia
— ¿A… Applejack?
— Hola… Apple Bloom
Applejack sentía como el tiempo se había detenido. Finalmente estaba de nuevo en su granja, más exactamente frente a su casa, lista para ver a su familia luego de un año de ausencia.
Sin embargo, antes de que tocara la puerta, había escuchado una voz detrás, la cual reconoció al instante. Era su hermanita Apple Bloom, justo detrás de ella. Trago saliva antes de girar la cabeza, pues estaba demasiado nerviosa de ver de nuevo a sus hermanos y abuela.
Finalmente se armó de valor, y se dio media vuelta para ver a su hermanita.
Allí estaba, su amada hermanita Apple Bloom, de color amarillo pálido y melena roja. Se veía un poco más alta como la recordaba, era natural considerando que había pasado un año, y ahora debería tener 13 años. Su melena y cola también estaban más largas, y usaba unas ligas amarillas al final de estás, haciendo un estilo muy parecido al estilo de su hermana mayor. Llevaba unas canastas con manzanas en su lomo, seguro estaba recolectando antes de que llegara.
— ¡APPLEJACK!
Apple Bloom corrió rápidamente hacia su hermana mayor, tirando al suelo las canastas con manzanas. Tan pronto llegó con Applejack, se paró en sus patas traseras, y rodeó el cuello de su hermana mayor, para darle un gran abrazo. Applejack sin pensarlo le devolvió el abrazo, sentándose en el suelo, para poder abrazar mejor a su hermanita.
— ¡Volviste! ¡Enserio volviste! — lloraba Apple Bloom sin parar el llanto.
Applejack no pudo resistirlo, y también empezó a soltar su llanto. Esas eran las lágrimas que guardaba para su familia. Estaba tan feliz de ver a su hermanita de nuevo. Estaba tan linda. Incluso si estaba un poco más crecida, seguía siendo su hermanita bebé, a la que cuido desde la muerte de sus padres.
— Ya ya, terroncito. Aquí estoy — dijo la mayor sonriendo, mientras acariciaba suavemente la melena de su hermanita.
— ¡Te extrañé mucho! — siguió Apple Bloom.
El viento soplaba calmadamente, moviendo un poco las melenas de ambas hermanas. El dulce aroma de las manzanas hacia que el momento fuera aún más placentero para Applejack. Había extrañado mucho poder abrazar a su amada hermana, y también había extrañado el grandioso ambiente de su granja.
Apple Bloom se separó de su hermana, y exclamó.
— ¡Big Mac! ¡Abuela! ¡Applejack regresó! — gritaba de alegría la jovencita, mientras corría al interior de su casa a buscar a su familia.
La reina sonrió, viendo como su hermanita se veía tan emocionada. Ella se sentía igual, emocionada de ver de nuevo a su familia. Pronto vería a su abuela y a su hermano mayor.
Applejack volteó hacia atrás, y vio que allí todavía se encontraba su guardia personal, Sassaflash. La pegaso la veía con su típica seriedad. Apple Bloom seguro se enfocó tanto en tener de vuelta a su hermana mayor, que no se percató de la pegaso, o del carrito con la bebé.
— ¿Podrías… esperar afuera? — preguntó Applejack a la pegaso.
Sassaflash se mantuvo viéndola seriamente, y luego se dio vuelta.
—Esperare aquí a Wisdom y a Forest.
La reina soltó un suspiro de alivio por eso.
— Gracias.
Applejack entonces fue al carrito de su hija, quien estaba despierta, y alegre de ver a su madre. Tenía algo de baba saliendo de su boquita, y con ternurita Applejack se la limpio.
— Hay unos ponis que quiero que conozcas.
Empujo el carrito de su bebé hacia la casa, teniendo mucho cuidado en subirla por las escaleras. Luego de eso entro a la casa, por la puerta abierta que Apple Bloom había dejado.
Tan pronto entro a su casa, Applejack empezó a observar todo lo que había allí. Se veía casi igual a como la recordaba; su familia nunca había sido de las que redecoraba. Podía ver las mesas y sillones en los que se había sentado dese que era pequeña. Había varios marcos de fotos de ella con sus hermanos, e incluso algunos de sus padres fallecidos. Dejó a su bebé al lado de un sofá, y fue a tomar una foto de sus padres. Se veían muy sonrientes al lado de ella y su hermano Big Mac, en lo que parecía ser un picnic. Applejack no pudo evitar soltar una lagrima ante la nostalgia. Incluso se preguntó qué pensarían sus padres de ella ahora que tenía una hija.
— ¡Vengan rápido!
Applejack se volteó al oír la voz de su hermana, y vio que esta bajaba las escaleras rápidamente, viendo hacia arriba, mientras unos pasos lentos se escuchaban. Allí empezaron a bajar un corcel rojo, quien se encontraba ayudando a bajar a una pony anciana verde, quien caminaba con algo de dificultad.
— ¡Rápido! ¡Rápido!
— Apple Bloom, la abuela…
— ¡Ya la oíste! ¡Apresúrate! ¡Quiero ver a mi nieta! — exclamó la anciana a su nieto mayor.
— Pero Abuela…
— ¡No me respondas, y apresúrate!
Applejack quedó parada en su lugar, viendo como su familia bajaba las escaleras. Noto como su abuela caminaba con algo de dificultad para bajar las escaleras, y que debía apoyarse en Big Mac para eso. Ella siempre había sido lenta, pero nunca había necesitado ayuda para bajar escaleras.
— ¡Abuela! — La yegua ámbar se alarmo, y fue hacia las escaleras, topándose con su familia a la mitad, sorprendiendo a todos. — ¿Estás bien? — preguntó preocupada, mientras la anciana y el corcel aun veían asombrados a la pony que había desaparecido de sus vidas — No tienes que esforzarte así.
— ¿Esa es forma de saludar a tu abuela? — habló la anciana.
— Em…
— ¿No me has visto en un año y así me saludas?
— Em…
— Ven aquí — la abuela jalo a su nieta hacia ella, y le dio un cariñoso beso en la mejilla, dejando sorprendida a Applejack — Bienvenida a casa, linda — sonrió la yegua.
Applejack vio la sonrisa de su abuela, junto con algunas lágrimas saliendo de sus ojos. Ella no lo pudo resistir, y con cuidado la abrazo, soltando también algunas lágrimas.
— Hola abuela — dijo Applejack sonriendo — Perdón por preocuparlos.
— Nah, solo fue un año, y aun me quedan muchos de esos — rio la abuela, y Applejack no pudo evitar soltar una risita, pero con algo de tristeza por la obvia salud de su abuela.
— Applejack — llamó el corcel rojo, y la yegua se volteó.
— Hola Big Mac — sonrió Applejack al igual que el corcel, quien abrazo con fuerza a su hermana — Que bueno que estás bien.
— Igual ustedes. Los extrañé mucho.
El abrazo siguió por un minuto más. Estaban muy felices de que al fin pudieran estar juntos una vez más. Finalmente la familia Apple estaba completa de nuevo, luego de un horrible año de separación.
— ¡Bueno, ¿Qué esperan?! ¡Vayamos a la cocina a preparar algo para su hermana! — exclamó la abuela Smith.
— Abuela, tienes que cuidarte — habló Big Mac preocupado.
— Tonterías, me siento de maravilla ahora que mi nieta está aquí. No seas holgazán y ayúdame a llegar a la cocina.
El corcel suspiro y permitió que su abuela se apoyara sobre él para poder bajar las escaleras. Apple Bloom también bajo alegremente, pero Applejack se quedó parada allí por un momento.
— Em… familia…— llamó Applejack y la voltearon a ver — En realidad… hay alguien a quien quiero presentarles.
Applejack bajo las escaleras, y fue hacia el sofá, que tenía el carrito de la pequeña Lazuli al lado. Todos abrieron los ojos como platos al ver como Applejack metía sus cascos al carrito, y sacaba a una bebé de este. Los tres rápidamente se acercaron allí. Applejack se volteó y se sorprendió de verlos justo detrás de ella.
— Em… Abuela, Big Mac, Apple Bloom; ella es mi hija, Lazuli.
Los Apple quedaron sorprendidos, sin dejar de ver a la pequeña unicornio miel, quien estaba despierta, y acomodándose con su madre.
Apple Bloom y la Abuela se acercaron calmadamente a la rubia, sin quitar sus expresiones de sorpresa. Solo Big Mac se quedó atrás, sintiendo una tormenta en su mente mayor a la que sentían las yeguas de su familia en ese momento.
Applejack sentía un poco de sudor en su frente, pues esas expresiones le hacían tener miedo. Temía lo que fueran a decir sobre su bebé, o sobre cómo fue concebida. Y en el peor caso...
— No es una terrestre — comentó la abuela frunciendo el ceño.
— Em... no abuela — dijo Applejack con algo de nervios, cerrando sus ojos.
Su abuela siempre había dicho como preferiría que su familia se mantenga solo de terrestres. No es que odiara a las otras razas, solo prefería no tenerlas en su familia.
— Bueno — volvió a hablar la anciana subiendo los hombros y cascos — Algo de magia no le hará daño a la granja.
Applejack abrió los ojos sorprendida, y vio a su abuela sonriendo, y haciéndole cariñitos a la mejilla de su bebé.
— Entonces... ¿Soy tía? — preguntó Apple Bloom viendo a la bebé.
— Sí... Apple Bloom.
— ¡Esto es fantástico! — exclamó la potranca alegre — ¿Puedo cargarla?
— Em... claro — respondió Applejack aun sorprendida por las reacciones — Con cuidado.
Applejack acercó a la criaturita en sus cascos a los de su hermana, quien se sentó en el sofá y la recibió de forma muy cautelosa. La abuela también se sentó al lado de sus nietas, para ver a su bisnieta.
— Hola Lazuli, soy tu tía Apple Bloom — habló la pelirroja con voz juguetona, que hacia reír a la bebé — Es tan linda Applejack.
— Lo sé — respondió la madre, viendo lo feliz que era su hija con Apple Bloom — La más linda de todas.
— ¿Applejack? — llamó Big Macintosh.
Applejack reaccionó con algo de susto, pues la voz de su hermano se oía seria (más de lo normal).
— ¿Sí... sí hermano?
— ¿Quién es el padre de esa bebé?
Tanto Apple Bloom como la Abuela Smith reaccionaron ante eso. La abuela si se había hecho esa misma pregunta, pero prefirió no hacerla para no arruinar el momento con su nieta. Mientras que a Apple Bloom no se le pasó por la mente ese detalle.
— … — Applejack empezó a pensar que responder — ¿Qué tanto les dijo Twiligth?
— Twiligth nos dijo que estabas en otro reino — respondió Apple Bloom — Har... algo.
— Sí... fui llevada a Heartland. Fue una orden de su rey. Allí él me forzó a ser su esposa explico Applejack sorprendiendo a su familia — No tenía opción, amenazo con lastimarlos.
— ¿Te lastimó? — preguntó Apple Bloom preocupada.
—... no… — susurro Applejack.
— ¿Ese rey es el padre?
Applejack respiró hondo, y dio una mirada más a su bebita, quien seguía ignorante de todo lo que pasaba.
— Sí.
Big Mac se acercó a su hermana y le puso un casco encima. Estaba frunciendo su ceño, pero no era enojo a ella, sino al desgraciado que se había atrevido a lastimarla.
— ¿Donde esta? — preguntó Big Mac con tono furioso, que de alguna forma no desentonaba con su forma calmada de hablar.
— ... — Applejack respiró hondo antes de responder — Viene en camino.
Un tic nervioso se empezó a dar en el ojo derecho de Big Mac, como un efecto secundario de su ira contenida.
— ¿Por qué? — preguntó Apple Bloom asustada — ¿Va a llevarte de nuevo?
— Esa manzana podrida está muy equivocado si piensa que se va a llevar a mi nieta bajo mis narices — dijo la abuela sacando un bastón.
— Ese rey va a pagar — afirmó el corcel rojo.
Cerca de las afueras de la granja, se encontraban 2 ponis andando por el camino, o más bien era uno caminando, cargando al otro en su lomo. Un unicornio naranja de melena roja y vistiendo armadura, cargaba a un terrestre ámbar de melena café, quien se encontraba inconsciente, con varios golpes en su cara, y muchos más en su cuerpo cubierto por una capa. Forest Spear andaba sin preocupaciones hacia Sweet Apple Acres, cantando una calmada canción.
—Siempre te sentía tan cerca de miiii. Sola no me dejes. Hoy vamos a descubrir, cada momento que estoy junto a ti me haces taaaaan feliz. Serás mi luz siempre.
— Ugh… — empezó a reaccionar el rey.
— Oh — paró de cantar Forest — Que bueno que despertaste.
— ¿Qué… qué pasó?
— ¿No recuerdas? Las amigas de Applejack te dieron una golpiza.
El rey cerró los ojos y empezaron a llegarle imágenes de 6 yeguas molestas encerrándolo en una habitación, para hacerlo pagar por lo que le hizo a su amiga. Recordaba rayos de magia, golpes, y mucho mucho confeti. Él había aceptado que merecía un castigo (por parte de una persuasión de Forest), y también que no tomaría represalias contra las amigas de Applejack, ni afectaría el trato con Equestria.
— Nunca me había sentido tan humillado — dijo Wisdom frustrado.
— Oh vamos, no fue tan malo — dijo Forest sonriéndole a su amigo herido.
— Podría declararle guerra a Equestria por esto, ¿sabes? — dijo Wisdom con enojo.
Al oír eso, Forest se empezó a reír, ganándose un ceño de su amigo.
— Como usted diga su majestad el gruñón.
—… — allí el rey proceso que sus patas no estaban en la tierra, y que él no estaba haciendo nada para moverse, sino que era su amigo el que lo cargaba — ¿Forest?
— ¿Si?
— ¿Acaso me cargaste frente…?
— ¿A todo el pueblo? Sí — sonrió de forma juguetona — Nos ganamos algunas miradas.
— Que humillante — se quejó el rey — Pudiste haberme despertado.
— Nah, te ves más lindo durmiendo — rio el guardia, pero su amigo seguía molesto — Bien, ¿Qué tal esto? Te prometo que no dejare que nadie más te lastime en este viaje.
El rey aún seguía de mal humor, pero vio la sonrisa honesta de su amigo. Estaba claro que él guardia no tenía ninguna mala intención. Quizás era algo… inusual a veces, pero enserio era el mejor pony que conocía. Siempre amable y preocupándose por todo.
— Bien — suspiró Wisdom aceptando — Más vale que lo cumplas. Applejack tiene un hermano mayor.
— ¿Y cuál es el problema?
— Es grande Forest. Es muy grande. Una vez lo vi mover una casa.
— Wow — se asombró el unicornio — Este pueblo tiene ponis divertidos.
— Más bien raros.
Wisdom se dio cuenta que se acercaban a un lugar lleno de manzanos, que él conocía bien. Estaban llegando a Sweet Apple Acres, el hogar de Applejack. El rey suspiró, pues aun recordaba esa época en que él solía ir allí para tratar de conquistar a la granjera, fracasando en cada intento. Las flores, comida, e incluso intentos de darle celos; siempre fallaban. Ella era una yegua totalmente dedicada a su trabajo y familia, pero eso solo hacía que la deseara más. Aún deseaba haber podido tener una relación autentica con ella y criar felizmente a su hija, pero eso ahora solo sería una fantasía. Ya nada de eso sería posible, y Wisdom sabía que era solo su culpa.
Finalmente se adentraron más en el terreno, pudiendo ver la casa, el granero, y varios campos de cultivos en la granja. Fue allí que vieron a la pegaso celeste, que los esperaba allí. Sin embargo, ella reaccionó alarmada al ver el estado del rey, y voló inmediatamente con ellos.
— ¿¡Qué pasó!? — preguntó alarmada la pegaso rubia al ver a su rey lastimado en el lomo de Forest.
— Pues…
— Absolutamente nada importante — respondió Wisdom de mala gana, viendo seriamente a su amigo para que no dijera nada.
— Forest — vio con enojo a su compañero — ¡Se supone que lo protegerías! ¡Sentí que algo andaba mal! ¡Debí haber ido!
— ¡Sassa! — llamó el rey con voz alta, y la pegaso lo volteó a ver — Realmente no importa lo que paso. Solo olvídalo, ¿bien?
La pegaso vio que Wisdom se encontraba bastante molesto. Por lo general le pediría que matara a quien fuera que lo lastimara, pero si le pedía ignorar la situación, no tenía más opción que obedecer. Él estaba vivo, y eso era lo importante.
— Bien.
— Ahora… — se bajó del lomo de Forest y estiro un poco sus adoloridas patas — ¿Dónde está mi bebé?
En ese instante, la pegaso tuvo un mal presentimiento, y se volteó en dirección a la casa. Casi al instante la puerta se abrió de golpe, y de esta salía la familia Apple.
— ¿¡Big Mac qué haces!? — exclamó Applejack poniéndose frente a su hermano.
— Lo voy a destrozar.
— ¿Ese grandote es el hermano? — preguntó Forest intrigado viendo a los ponis acercándose.
— Si. Big Macintosh, el hermano mayor de Applejack.
— Es bastante guapo — comentó Forest.
Wisdom vio con fastidio a su amigo, quien no pudo evitar poner una sonrisita molestona. Finalmente, Wisdom solo soltó un suspiro, pues no era algo importante en este momento.
— ... lo sé – dijo finalmente el rey.
— ¡Tú! — exclamó Big Mac a solo unos metros de distancia. Por su forma de vestir, y por los guardias acompañándolos pudo deducir que era el rey que se llevó a su hermana — ¡Maldito gusano de fruta! ¡Eres un…!
Applejack y las demás yeguas de su familia oyeron impresionadas como. Habían sido años desde que Applejack había escuchado a su hermano hablar tanto y decir lo que pensaba. El corcel decía palabras demasiado vulgares que no serían apropiadas para todas las edades. Sin embargo, a Wisdom no le afectaban, pues los insultos de la gente eran algo a lo que estaba acostumbrado.
— ¡Te llevaste a mi hermana. La lastimaste y la violaste!
Esas últimas palabras hicieron que el rey reaccionara. Con una mirada seria empezó a avanzar hacia el terrestre rojo, dejando atrás a sus guardias.
— ¡Ya me harté! — estalló Wisdom acercándose al corcel — ¡Estoy harto de que todos me digan que soy un violador! ¡No soy un violador! ¡Nunca lo he sido y nunca lo seré! ¡Así que deja de decir esas estupideces mastodonte! ¡O si no…! — el rey le dio golpe en el pecho a Big Mac para empujarlo, pero no logro nada. En ese momento se dio cuenta que se encontraba a solo unos centímetros del enorme pony — No pensé bien esto.
— Nope.
Big Mac lanzó un potente golpe hacia el rey, quien apenas lo evadió haciendo un movimiento brusco hacia atrás. El granjero intento hacerlo de nuevo; pero, una vez más, Wisdom lo evadió, pasándole el casco justo al lado de la cara.
— ¡Guardias!
El rey inmediatamente retrocedió rápidamente hacia atrás, hacia sus acompañantes. Sassaflash reaccionó inmediatamente, sacando su cuchilla, y viendo con una mirada fría al enorme terrestre. Big Mac vio a la pegaso armada, y se puso alerta para lo que fuera. A Applejack casi le da un ataque al corazón por el miedo, pues sabia lo mortal que podía ser su guardia personal.
— Deja tu ballesta en el carruaje Wisdom, no la necesitaras Wisdom — dijo el rey haciendo una impresión de su amigo unicornio.
— Y no la necesitas — respondió Forest, y rápidamente quiso ponerse en medio de Sassa y Big Mac, pero alguien se le adelanto.
— ¡Basta! — exclamó Applejack llamando la atención de todos, y poniéndose en medio de ambos lados. Ya no tenía a su bebé, pues se la había dejado a Apple Bloom para que la sostuviera — ¡Ya dejen de pelear de una jodida vez!
— ¡Applejack él te violó! — exclamó Big Mac molesto — ¡Nunca más volverá a hacerte nada!
— ¡Que no la viole! — volvió a exclamar Wisdom — ¡Y si quieres matarme, ponte en la fila!
Esas palabras solo provocaban más a Big Mac, quien no se creía para nada las palabras del rey.
— Eeyup — respondió Big Mac como si aceptara el reto de matarlo.
— ¡Big Mac! ¡No…! ¡Él…!
— ¡Mi hermana nunca aceptaría algo así! — exclamó Apple Bloom manteniéndose a distancia, pero aun así manteniéndose seria.
Big Mac seguía queriendo aplastar al tirano, pero la guardia pegaso seguía alerta a cualquier movimiento que hiciera.
— Te lo advierto — habló Sassa viendo a Big Mac — Le tocas un pelo y te mueres.
Applejack no pudo resistirlo más, y empezó a juntar todo su valor para decir la verdad. La verdad sobre su bebé.
— El... el... — respiró hondo — ¡Él no me violó! — grito a los cuatro vientos, impactando a todos.
Los ponis de Heartland y la familia Apple voltearon a ver a la reina, quien se quitó su sombrero, y se lo llevo al pecho, viéndose muy apenada. Su familia se veía con cara de incredulidad por lo que ella acababa de decir. No podían creerse eso, incluso si era de su honesta hermana.
— ¿Hermana? — habló Apple Bloom.
—Lo siento — suspiró la reina — Él… él nunca me forzó a... hacerlo.
— ¿Qué corrales dices? — preguntó la abuela molesta e incrédula.
— Un día... hicimos un acuerdo... Yo me acostaría con él, y el no ejecutaría al hermano de una amiga.
— ¿Y cuál es el problema? — dijo Apple Bloom aliviada — Él te chantajeo y te hizo aceptar. Eso no cuenta
—No Apple Bloom — negó Applejack moviendo la cabeza, y vio a su hermano y a su abuela también — Luego de varios… cariños… me ofreció parar, pero...pero... no lo detuve. Sentía mucho calor, y se sentía bien. Yo pensaba... no... No pensé en nada. Fui una tonta.
— El me secuestró y amenazo... pero yo fui responsable de mi embarazo.
Applejack nunca se había sentido tan avergonzada en su vida. Se sentía mucho peor que esas veces que había hecho alguna tontería en público, como hacer el ridículo en una carrera, o aprobar un producto fraudulento.
— ¡El aun te secuestró!
— ¡Eeyup! — secundó Big Mac como si gruñera.
Los guardias del rey seguían atentos a lo que fuera. Sassa mantenía fuera la cuchilla de su prótesis. A Forest no le agradaba la situación, pero en esa mirada furiosa del corcel rojo podía entender que no aceptaría las palabras de un guardia del rey. Solo le quedaba mantenerse a la defensiva para proteger a Wisdom, y evitar que Sassa hiciera algo horrible.
— Por favor. No quiero una pelea — pidió Applejack viendo a su familia — Sé que hizo muchas cosas malas, pero… — vio a la bebé que llevaba su hermana — Es el padre de mi hija.
Big Mac vio esa mirada de súplica en Applejack. Sabía que su hermana era la pony más honesta del mundo. No parecía estar siendo chantajeada al decir esas palabras. Realmente no quería que pelearan contra el rey. El corcel también prefería evitar la pelea, pues la pegaso con la cuchilla se veía peligrosa, pero estaba dispuesto a arriesgar su vida por su hermana y su sobrina. Sin embargo, si Applejack le pedía que no luchara, no querría que ella sufriera de alguna forma.
El corcel se relajó dando una respiración profunda. Cuando Sassaflash vio que ya no había intención de ataque en el corcel, ella guardó su cuchilla, cruzando miradas con Applejack, quien le agradeció con la mirada.
— No quiero a esa manzana podrida en mi granja — comentó la abuela con enojo.
— ¡Que se vaya! — secundó Apple Bloom.
— ¡Eeyup!
El rey vio con fastidio como esos ponis lo querían fuera. La verdad él tampoco quería estar allí. Impedientemente de la situación, le molestaba mucho que lo echaran de allí, sobretodo porque él era el padre de Final Lazuli Crown.
— Bien, me voy — dijo Wisdom con seriedad — Pero volveré mañana, ¡por mi bebé! — exclamó viendo a Applejack — No olvides nuestro acuerdo Applejack.
— Lo sé — suspiró la yegua con tristeza — Lazuli y yo estaremos aquí esperándote.
— Vámonos — dijo el rey volteándose, y caminando hacia la salida de la granja.
Sassaflash se volteó sin cuestionar nada, pero Forest todavía hecho una mirada preocupada a Applejack, quien se veía triste. Cuando se dio cuenta, Wisdom y Sassaflash ya estaban alejándose, así que se fue corriendo con ellos.
Applejack quedó sola con su familia, y avanzo a pasos lentos con esta, arrastrando un poco los cascos, pues sabía lo que venía. Tendría que explicarles su acuerdo con Caramel.
— Hay… hay algo que tengo que decirles.
El rey y sus guardias se fueron de la granja y empezaron a caminar por el pueblo. Se ganaron miradas de algunos ponis en el camino. Algunos comentaban como conocían a Wisdom y a Sassa, pues antes Vivian en ese pueblo. Realmente nunca hicieron amigos, pero si interactuaron con ponis. En ese pueblo tan pequeño era fácil que los ponis se reconocieran entre ellos, dando una sensación de comunidad que no existía en Heartland.
A pesar de las miradas y murmuros, ni Wisdom ni Sassaflash les hicieron caso. Solo siguieron su camino hacia la casa donde Vivian antes. Pasarían allí la noche, y luego volverían a Heartland al día siguiente.
Forest por su parte veía el pueblo en todo su esplendor. Era un lugar bastante calmado, con ponis conviviendo en las calles. Veía varios ponis volviendo a sus casas, con sonrisas en sus caras. Había incluso familias pasando por la calle, eran los padres y sus hijos, y todos se veían felices. Forest no pudo evitar sonreír al ver tan lindas escenas. Incluso pasaron al lado de un parque, donde había varios potros y potrancas jugando. Recordaba que de pequeño él nunca había podido ir con sus padres a jugar a algún parque, pues su condición económica los hacia trabajar mucho para apenas sobrevivir. Cuando su condición mejoro, gracias a Wisdom, Forest busco que su hermana Leaf si pudiera disfrutar de esos privilegios. Aunque Leaf ya estaba creciendo, y ahora prefería practicar sus bailes en casa. Forest era feliz si su hermana era feliz, pero extrañaba columpiarla.
— Hogar dulce hogar — habló Wisdom, y Forest se dio cuenta que se habían detenido frente a una casa azul de dos pisos.
Wisdom abrió la puerta con una llave guardada en su capa. Prendió la luz, y vio el interior. Era una casa sencilla. No había decoraciones como flores o pinturas, pero si había comodidades como un sofá, sillones, y mesas. Había una cocina con cualquier utensilio necesario para cocinar, 2 baños, y 3 habitaciones. A pesar de que había estado deshabitada por más de 3 años, la casa se veía en muy buen estado. Eso es porque el rey contrato un servicio de limpieza para que la limpiara cada semana. Lo contrato cuando la salud de su padre decayó y tuvo que volver a Heartland, pero con la intención de volver cuando este mejorara. Sin embargo, sus padres murieron y él tuvo que tomar el trono. Con la conmoción de haber perdido a su madre, a Wisdom se le había olvidado que contrato ese servicio. De todas formas, ya les había dejado una enorme cantidad de dinero que alcanzaría para la limpieza de 5 años.
El rey sin pensarlo fue hacia un sofá, y se dejó caer en él, soltando un alivio por todos los golpes en su cuerpo. Finalmente podía relajarse luego de un horrible día.
— Iré a preparar la cena — dijo Sassaflash viendo lo cansado que estaba tu rey — ¿Se te antoja algo?
— Lo que sea está bien — dijo Wisdom sin mucho interés.
Sassaflash asintió con la cabeza y se fue a la cocina. Ellos habían traído varios víveres de Heartland para poder comer allí lo que les preparara Sassaflash.
Mientras, Forest se acercó al rey, y se sentó en un sillón que estaba a la derecha del sofá en el que se acostó Wisdom. Al principio Forest no dijo nada, pero Wisdom eventualmente se dio cuenta que era observado, y habló primero.
— ¿Qué pasa, Forest?
— ¿No podrías dejar que se quede unos días mas? — preguntó Forest con preocupación.
El rey soltó un suspiro, y se sentó verticalmente, viendo a los ojos a su amigo.
— Ya lo dije muchas veces, Forest. Ella puede quedarse aquí si quiere, pero mi bebé se va conmigo.
— Eso lo entiendo Wisdom, pero...
— Es mi bebé Forest, no voy a dejar que la alejen de mí.
— Pero la estás alejando de Applejack.
— No quiero alejarla de Applejack — respondió Wisdom empezando a desesperarse — Quiero que mi bebé crezca con su madre, pero ya no puedo forzar a Applejack a quedarse. No puedo hacer nada más.
— Pero la estás haciendo tomar una decisión imposible.
Eso hizo que el rey perdiera la paciencia, y golpeara con fuerza el sofá.
—¡Entiende que cuando se tienen hijos las prioridades cambian! ¡Claro que quiero que Applejack sea feliz, pero no a cambio de que mi bebé se aleje de mí! ¡Así que ya deja de preguntarme! ¡Y cuando quiera tu opinión la pediré!
Wisdom respiraba agitadamente por el grito que acababa de sacar, mientras su guardia estaba allí parado con una cara de shock, con su boca entreabierta, pero sin pronunciar palabra.
— Como ordene, majestad — habló finalmente Forest inclinando la cabeza — No tengo hambre. Iré a acostarme.
Wisdom aparto la mirada y respondió con un tono serio.
— Arriba hay 3 habitaciones. Ve a la del fondo.
— Gracias.
Forest se fue subiendo unas escaleras hacia el piso superior, dejando solo a su amigo. Sassaflash llegó casi después, vistiendo un delantal. La pegaso se veía algo intrigada.
— Sassa, Forest no va a…
— Lo escuche — interrumpió ella.
— Bien — suspiró Wisdom.
— ¿Te encuentras bien? — preguntó ella preocupada.
— No lo sé Sassa — suspiró el rey — ¿Qué crees que deba hacer?
— ¿Por qué me preguntas a mí? — preguntó ella con confusión.
— Porque no sé lo que responderás — respondió él dándole una sonrisa calmada a la pegaso.
La pegaso puso una mirada de pena. Ella no era buena para esa clase de cosas. En lo que respecta a ella, Applejack y su bebé podrían mantenerse lejos de Wisdom, pero sabía bien que su amigo no quería eso.
— Lo siento, pero no sé qué es lo mejor — se disculpó la pegaso con pena — Realmente no sé nada sobre bebés. No que sería mejor, pero confió en que tu sabrás que hacer. Tu siempre quisiste ser padre.
— …
— Solo sé… — suspiró — No importa cuando o donde, yo protegeré a tu bebé, así como te protejo a ti
Wisdom levanto su mirada al techo, y se quedó pensando en esas palabras de su amiga.
La familia Apple se encontraba en la cocina de su casa, sentados, mientras oían atentamente la explicación de Applejack, quien al mismo tiempo mecía suavemente a la bebé en sus cascos. Applejack les explicó las cosas que pasaron en Heartland, aunque prefirió no contar sobre la ulcera que tuvo, o de su secuestro. Al final, Applejack se puso a hablar sobre el acuerdo que hicieron respecto a su bebé, incluyendo que cuando cumpliera 5 años tendría permitido traerla una semana a la granja, en cada año.
— ¿enserio tienes que volver? — preguntó Apple Bloom con tristeza.
— Yo puedo quedarme aquí, pero Lazuli tiene que volver a Heartland. Caramel no permitiría que su heredera se quede aquí.
— Esa manzana podrida no tiene ningún derecho sobre tu bebé — dijo la abuela Smith golpeando la mesa, aunque no fue un golpe fuerte.
— Abuela, él es su padre, y yo he visto lo mucho que se preocupa por Lazuli.
— ¿¡Por qué lo sigues defendiendo!? — exclamó la anciana molesta.
— ¡No es que lo quiera defender! ¡Solo digo…! — respiró hondo para calmarse — Solo digo que ambos somos responsables de Lazuli.
— ¿No puedes dejarla allá y visitarla? — preguntó Apple Bloom desesperada por negociar una solución.
— Tengo que cuidar de ella Apple Bloom. Si la dejo podría convertirse en una tirana como su padre.
— ¡Pero no tienes que estar con ella todo el tiempo para eso! — exclamó la joven molesta — ¿¡No vas a decir nada Big Mac!?
La exclamación de Apple Bloom llegó a oídos de Big Mac, quien había escuchado pacientemente todo lo que había dicho su hermana sobre su situación. También escucho las quejas de su abuela y Apple Bloom. Luego de haber perdido el control esa tarde, prefirió volver a su yo calmado para evaluar la situación en la que estaba su hermana, y actuar como su hermano mayor.
— Applejack — suspiró Big Mac y vio con serenidad a Applejack — Mamá y papá estarían muy decepcionados de que te hayas entregado a un pony como ese; y, la verdad, yo también lo estoy — explicó Big Mac y Applejack bajo la mirada, viendo a su bebé durmiendo en sus cascos, pero sin dejar de prestarle atención a su hermano — Cuando enfermaron, papa me dijo que algún día encontrarías el amor, y que yo debía asegurarme de que estuvieras con un buen corcel. No importaba si fuera un idiota. Lo importante es que te hiciera feliz.
— Mama… me dijo algo parecido — murmuró Applejack con pena.
— Enserio es una vergüenza lo que hiciste. Entregarte a ese rey fue una completa tontería.
— Lo sé — dijo Applejack sintiendo que se le salían algunas lágrimas — No tengo excusa.
Big Mac vio la cara de pena de su hermana, quien no dejaba de mecer a su bebé a pesar de todo. El corcel allí puso una leve sonrisa.
— Sin embargo — Big Mac soltó otro suspiró y mantuvo — Estoy seguro que estarían orgullosos de lo que estás dispuesta a hacer por tu hija — eso hizo que Applejack reaccionara sorprendida.
— ¿Que?
— Papa decía que los hijos deben ser la mayor prioridad. Que en una crisis, la comida y el agua eran para los hijos. No importa lo que pasé, un padre nunca debe abandonar a su retoño — terminó de explicar el corcel — ¿Amas a tu bebé?
— Sí. Con todo lo que tengo — afirmó Applejack sin dudar.
— Una cosa más — puso una mirada seria — ¿Tu sientes algo por ese rey?
Applejack se mantuvo enfocada en los ojos de su hermano, mientras en su mente repasaba todo lo que había vivido en ese último año. Cada momento feliz y trágico, porque hubo de ambos en su matrimonio con Caramel, eso era algo que no podía negar. Incluso si él era un horrible pony, podía entender que hubiera algunos que podrían amarlo. Sin embargo…
— No — respondió con una mirada determinada, pues ella no era una de esos ponis — Tuve mis dudas, pero ahora sé que nunca lo amaré.
— Solo eso necesitaba oír — dijo antes de rodear a su hermana con su casco — Te apoyaré en lo que decidas.
A Applejack se le salieron algunas lágrimas, y apoyo su cabeza en su hermano, quien sonreía de forma algo forzada, pues no le agradaba aprobar lo que acababa de decir.
— Gra… gracias hermano — agradeció Applejack entre llanto — Gracias por entender.
— Bah — bufó la abuela Smith, obteniendo la atención de sus nietos — Solo espero que podamos visitarte —dijo dando a entender que aprobaba lo que su nieta estaba haciendo.
— Si… ¡Sí! —exclamó Applejack alegre — Claro que pueden venir. Y si Caramel tiene problema con eso, no se lo voy a aceptar.
Justo cuando las cosas se habían calmado, la bebé empezó a hacer balbuceos porque la habían despertado un poco las exclamaciones de su madre. Applejack la empezó a tranquilizar meciéndola, para que no llorara.
— Shhhh. ya ya. Shhhh. No pasa nada, dulzura. Perdón, no quise despertarte.
La bebé se empezó calmar, pero se empezaba a sentir incomoda. Necesitaban un lugar en donde acostarla. Y también necesitaba alimentarse, pero Applejack recordó que todas las cosas para su bebé se habían quedado con los ponis de Heartland.
— Big Mac, ve a sacar la cuna de tu hermana y ponla en su cuarto — ordeno la abuela.
— Eeyup — asintió el corcel, quien se marchó, mientras Applejack seguía calmando a su bebé.
Entre todo eso, ninguno se percató de que Apple Bloom se había marchado de la cocina, y se fue a su habitación sin decirle nada a nadie.
Applejack se encontraba acostando a su bebé en la que solía ser su vieja cuna cuando era una bebé. Esa cuna también había usado por sus 2 hermanos. Era un tesoro familiar. Estaba hecha de madera de los mejores manzanos de la granja. Tenía un colchón de plumas, que era más cómodo que los de heno que usaban los grandes. No era tan lujosa como la que tenía en Heartland, pero la pequeña Lazuli se adaptó bien. Ya estaba alimentada, con un nuevo pañal que le habían comprado. Fue cubierta con una mantita con bordados en forma de manzanas, y se quedó dormida allí, como la bebé que es.
La madre soltó un profundo bostezo pues estaba cansada, y Celestia ya había bajado el sol. Luego de un largo viaje, y del impacto de reunirse con su familia, solo quería dormir.
— ¿Applejack?
La reina se volteó, y vio a su hermana viéndola allí, con algo de inseguridad.
— ¿Apple Bloom?
— ¿Puedo…? ¿Puedo dormir contigo? — pidió la jovencita.
— Em… claro, pero… Lazuli podría llorar en medio de la noche.
— Vale la pena — sonrió forzadamente.
Applejack asintió, y fue a su cama. La hermanita también se metió en esa cama, la cual tenía suficiente espacio para las 2. La reina allí sintió la enorme diferencia que había con la cama que utilizaba en Heartland. No sabía de qué estaba hecha la de su habitación de reina, pero en definitiva era mucho mejor que la de heno en la que dormía ahora mismo. Se intentó girar varias veces para acomodarse, pero no daba resultado.
— Perdón por lo que dije antes — se disculpó Apple Bloom llamando la atención de su hermana, quien se giró a ella — No quiero que dejes a tu hija. Es que… no quiero que te vayas.
— Yo también quisiera quedarme — suspiró Applejack — Pero Lazuli me necesita.
— Yo también te necesito — susurró Apple Bloom con tono casi inaudible, pero sí llegó a oídos de Applejack.
La reina vio la cara de tristeza en su hermanita, y le empezó a acariciar la melena.
— Has crecido — dijo Applejack con ternura.
— Solo pasó un año — respondió la menor aun sin animo.
— Ya tomas más responsabilidad. Cargabas muchas manzanas. ¿Estabas haciendo mis tareas?
— Sí. Big Mac y yo las dividimos, aunque el hizo la mayoría.
— ¿Fue difícil?
— Un poco. Aunque Filthy Rich nos dio algo de dinero para mostrar su apoyo. La abuela no quería aceptarlo, pero la logramos convencer. Incluso Sweetie Belle, Scootaloo y Tender Taps me ayudaron.
— ¿Tender Taps? — se confundió Applejack.
— Oh, sí — se apenó un poco — Mi novio.
— ¿¡Novio!?
— Sí… Lo conocí en clase de baile — dijo sonrojada — Me apoyo mucho cuando desapareciste. Es un buen pony.
Applejack entendió que su hermana había crecido más de lo que pensaba en ese año.
— Creo que me perdí de muchas cosas, ¿verdad? — sonrió Applejack — ¿Me podrías contar todo?
— Claro — dijo Apple Bloom animándose un poco.
Esa noche Apple Bloom se la paso contándole a Applejack todo lo que había pasado en el último año, desde las cosas buenas hasta las malas. Eventualmente Apple Bloom se empezó a quedar dormida mientras hablaba, hasta que ya no pudo quedarse despierta. Applejack vio con ternura a su hermanita durmiendo, y le dio un beso en la frente. Poco después ella también se quedó dormida, pues abrazar a su hermanita le dio la comodidad que necesitaba.
Como un milagro del cielo. Lazuli no lloró esa noche.
La mañana siguiente había llegado, y la familia Apple la recibió sin mucha emoción. Se levantaron como cualquier otro día, pero en lugar del gallo, los levanto el llanto de Lazuli a las 6 de la mañana. Fueron a desayunar como siempre, y luego esperaron a que llegara Wisdom Crown. Las amigas de Applejack también habían llegado para despedirse de su querida amiga.
El rey llegó a las 8 de la mañana, dentro de su carruaje tirado por pegasos. Salió de allí junto a sus guardas. El terrestre se veía sin mucha emoción, al igual que Forest Spear. Solo Sassaflash se mantenía con seriedad.
Se juntaron afuera de la casa. Applejack llevaba a su bebé en su carrito, despierta. Wisdom se acercó al carrito, y saco a su bebé para cargarla.
— Mi linda Final. Te extrañé mucho — dijo Wisdom con voz tierna, mientras sostenía a su hija.
La bebé se reía de alegría al ver a su padre. Los Apple vieron como la bebé disfrutaba de la compañía del corcel, y como él le mostraba su cariño. Ahora si entendían lo que decía Applejack de que Wisdom quería a Lazuli, aunque eso no estaba ni cerca de ser suficiente para perdonarlo.
— ¿Estás lista? — preguntó el rey a Applejack sin dejar de cargar a su hija.
— Sí —dijo Applejack sin emoción.
— ¿Ya te despediste?
— Sí, antes de que llegaras.
El rey vio la cara de tristeza de su esposa, quien miraba hacia atrás para ver a su familia y amigas. Wisdom entonces vio a la bebé en sus cascos, quien seguía disfrutando de la compañía de su padre. Luego vio a sus guardias. Forest aún seguía desanimado por la pelea de anoche, y Sassaflash apartaba la mirada para no ver a Wisdom a los ojos y así ocultar lo que pensaba.
— Bien… ¿Qué más da? — suspiró el rey — Applejack… cambiemos el trato.
— ¿Qué? — se puso a la defensiva — ¿Qué es lo que quieres?
— Dijimos que Final podría quedarse aquí una semana al año cuando cumpliera 5. Cambiemos eso. Que pueda hacerlo desde ya.
— ¿¡Qué!?
— Tengo cosas de las cuales ocuparme, y me preferiría no tener a Final haciendo llantos — dijo el rey sin emoción — ¿Qué tal si se queda aquí contigo una semana? Eso me ayudaría mucho.
Applejack no podía creer lo que el corcel decía. ¿Enserio le estaba autorizando quedarse allí una semana? Claramente estaba fingiendo con lo que decía de que preferiría no escuchar los llantos de Lazuli, pero no mentía con lo del permiso. Solo lo estaba dando a su propia forma, adornada con orgullo.
— ¿Te parece bien?
— Sí… ¡Sí! — exclamó ella feliz.
— Escucha… — Wisdom empezó a buscar que decir, luego de poner a su bebé en el carrito. Había muchas cosas que podría decir en ese momento, y varias en la punta de su lengua, pero no las decía. Al final solo dijo algo simple — Cuida de nuestra hija.
— Lo prometo.
El rey se volteó y fue hacia sus guardias.
— Sassa…
— No digas nada — suspiró la pegaso — Yo la vigilare.
— Gracias amiga — sonrió el rey — Quédate en la casa que usamos. Deje dinero en la despensa. Por favor asegúrate que nada malo le pase a ninguna de las dos.
— Como desees.
El rey volteó a ver a su esposa y a su hija.
— Vendré en una semana. Luego me la llevo a Heartland de una forma u otra. Adiós — dijo manteniéndose serio, y aparentando dureza, pero en el fondo su corazón estaba lleno de preocupación por su hija.
Se metió en su carroza voladora, siendo seguido por Forest Spear, quien se despidió de Applejack y Sassaflash con un gesto con su pata.
— Vámonos. Rápido — ordenó el rey a sus pegasos, y estos despegaron.
Sassaflash vio la carroza de su querido Wisdom alejándose por los cielos, hasta que desapareció de la vista. Luego de eso, le lanzó una mirada a la reina. Applejack entendió que la pegaso se quedaría allí para vigilarla; y, aunque no se veía feliz por eso, lo haría por la bebé de su amado. Ella solo se quedó allí parada, sin hacer nada, pues ahora tendría que vigilar a su sobrina.
Applejack se dio la vuelta emocionada, y fue con su familia y amigas, que no entendía lo que acababa de ocurrir, pues fue demasiado rápido. La granjera les dio la buena noticia; podría quedarse allí una semana más. Todos se alegraron por eso, y la abrazaron.
Cuando se alejaron del suelo, Wisdom dejó de ver por la ventana de su carruaje, pues había tratado de ver lo más posible el lugar donde había dejado a su hija. En el fondo se arrepentía de haberla dejado, pues él se preocupaba mucho por su bebé. Incluso si confiaba en Applejack, no confiaba en todos los demás ponis cerca de ella.
— ¿Hice lo correcto, Forest? — preguntó Wisdom sin emoción.
— Creo que es un inicio — suspiró Forest con una leve sonrisa.
El rey aún mantenía su cara de tristeza, pero ahora también era por otro asunto.
— Forest... yo… lo siento... por lo de ayer.
— No importa — sonrió Forest — Ya está en el pasado.
— Yo... enserio valoro tu opinión, amigo. Es que…
— Si, lo entiendo. Tu sabes lo que es mejor para tu hija.
El rey suspiró, y se acostó a lo largo de su mitad de la carroza, viendo al techo.
— Sera algo raro no tener a Final en mi habitación. Ya me había acostumbrado a sus llantos.
— ¿Enserio?
— Es ruidosa, pero me recuerda que vale la pena aguantar los llantos por lo mucho que la amo — dijo Wisdom con nostalgia, a pesar de que hace solo unos minutos que se separó de su hija — Al menos podremos pasar noches silenciosas en el castillo.
Forest vio a su amigo con pena, y soltó un suspiró, pues estaba por decir algo que sabía que no le agradaría.
— Em... Wisdom... yo...
— ¿Que pasa Forest?
— Creo... que me tomare unos días.
— ¿¡Que!? Forest, ya dije que lamento lo anoche. ¿Enserio sigues enojado?
— ¡No! Es que... quiero pasar unos días con mi familia, una semana bastará. Todo esto... ver a Applejack con su familia... me hizo darme cuenta de algo.
— ¿De qué?
Forest hizo una pausa larga antes de responder esa pregunta.
— Solo... necesito unos días para pensar... y... — respiró hondo — creo que necesito alejarme un poco de ti para eso. Espero que puedas entenderme.
— No te entiendo Forest — suspiro Wisdom — pero está bien. Ve con tu familia — sonrió.
— No es que quiera que te quedes solo, nadie merece estar solo, pero...
— Tranquilo Forest, es solo una semana, ¿Verdad?
— Sí.
— De todas formas, aun debo buscar a un psicópata — dijo Wisdom ya poniéndose serio — Quizás sea bueno que Applejack y Final no estén por allá.
— Sé que lo encontraras — sonrió Forest mostrando su apoyo — Si me necesitas, allí estaré para ti.
— Gracias amigo.
Era de noche en las afueras de Manehattan, y un pony vestido de negro andaba oculto entre la oscuridad. Era un unicornio café de melena morada, Silent Dagger. Esa mañana el corcel había ido a un lugar llamado Orfanato Little Stars con la excusa de adoptar un huérfano. Pero todo había sido para conseguir información del lugar.
Silent se introdujo en el interior del orfanato. No fue difícil, era solo una casona vieja. Aun con tres patas sanas, le fue fácil entrar con total sigilo y adentrarse entre los pasillos a la mitad de la noche, cuando estuvo seguro que todos estuvieran dormidos. Lo único que si le causo un poco de problemas fue entrar al despacho de la directora, el cual estaba cerrado con llave. Evidentemente Silent no se pondría a buscarla en los dormitorios de los cuidadores o hacer un escándalo para entrar. Saco una navaja, y con ella intento forzar la cerradura. Se demoró un par de minutos, pues no era precisamente un experto en este ámbito, pero si contaba con algunos cuantos conocimientos y experiencia. Con algo de paciencia e insistencia, finalmente pudo escuchar el crack de la cerradura abriéndose. Consciente de que las bisagras eran viejas, y que los maderos del suelo crujían si no se pisaba con cuidado, tuvo mucha precaución mientras se abría paso por el despacho. Ubicó los archiveros, y sin más dilación se dirigió hacia ellos para hacer lo que vino.
—Lazuli, Lazuli ¿Dónde estará? — pensaba Silent mientras repasaba con la mirada cada una de las pestañas.
Inicialmente busco en orden alfabético el nombre de la yegua, pero no encontró más que a una potranca con su mismo nombre, pero al ver la fotografía, no aria falta suponer que no era ella; en lo único que se asemejaban era en el primer nombre. No perdió más tiempo en ver ese archivo inútil y pasó a los siguientes expedientes. Cambio tres veces de cajón, se fue por las fechas de salida, pero seguía sin encontrar a nadie con el nombre. Ya solo le faltaba un último cajón por revisar, si no lo encontraba en este sería muy difícil suponer que tuvieran el expediente en otra parte. Comenzó a creer que realmente se trataba de otra pony de la que había leído por el periódico, pues las edades ni siquiera concordaban.
Abrió el ultimo cajón y ante el relució la pestaña de un expediente, este no decía Lazuli escrito, pero el segundo nombre que este tenía concordaba con el apellido de la familia de la que había leído en la hemeroteca.
—¿Qué estás haciendo? — se escuchó una voz inocente que rompió bruscamente con la concentración del unicornio. Silent se volteó manteniendo algo de calma, en un inicio no vio a nadie a ante él, solo el pasillo oscuro, este sin extrañarse y analizando rápidamente en su mente la posibilidad bajo la mirada, y vio ante él, a un pequeño potro color leche de crines miel. Este era tan pequeño que era de suponerse por qué no lo había visto venir. No era de sorprenderle que alguien lo hubiera encontrado, después de todo era una casona con quien sabe cuántos huérfanos habitándola. Lo que sí le llegó a sorprender solo un poco, fue que el potro había sido lo suficientemente silencioso como para que este no le viera venir ni hasta que este mismo se expuso.
Silent se mantuvo inexpresivo mientras miraba al potro con su fría mirada a los ojos, esperando que su sola cara fría como un tímpano de hielo fuera suficiente como para que el pequeño saliera corriendo a su cuarto; sin embargo, el pequeño permaneció de pie, mirando con curiosidad al unicornio.
—¿Qué es lo que quieres? — murmuró Silent en un tono susurrante mientras seguía mirando al potro a los ojos, sin parpadear ni una sola vez, mientras que el pequeño simplemente le miraba con la misma curiosidad, pero sin mostrar en ningún momento alguna señal de miedo o inquietud.
—¿Qué estás haciendo? — pregunta el pequeño potrillo con un tono verdaderamente inocente y curioso.
—Leo— responde secamente sin cambiar la mirada.
—¿Qué lees?
—Expedientes.
—¿Y qué es eso?
Silent guardó silencio por un largo rato, mostrándose igual de plano que una pared por fuera, pero impaciente en su interior. Lentamente, procurando no llamar mucho la atención del pequeño preparo de entre sus pliegues una pequeña daga, de la cual la hoja estaba bañada en una especie de sustancia tranquilizante; que, con un solo roce, podría causar la inconciencia de un poni adulto en solo instantes.
El potro suelta un largo bostezo, sin que Silent haya hecho nada, se da la media vuelta, y estuvo a punto de irse como si nada. Silent se mostró algo extrañado ante esto, y se asomó por la puerta, en donde vio al pequeño potro caminando entre la oscuridad, aparentemente siguiendo algo. Silent se asomó y diviso como el potro seguía con la mirada a un pequeño ratón que se encontraba por la irregular pared.
— Fascinante — murmuró el corcel mientras veía al niño irse por el pasillo.
Silent entonces cerró la puerta del salón, y regresó a los expedientes. Arrugó ligeramente la nariz mientras saco el expediente con el segundo nombre "Gem"
Al abrir el expediente se encontraría con algunos recortes de periódico que coincidían con los vistos en la hemeroteca que corroboraban lo ya visto. También encontró algunas fotografías de la potranca y unos expedientes generales entre los que se destacaban los papeles de adopción y el registro de la huérfana, en donde supo que la potranca había sido adoptada por una familia que residía en Ponyville. Siguió ojeando los registros y encontró algo un poco más interesante para él, el registro médico de la potranca. Allí se señalaba que aun después del incendio se le tenía que seguir tratando las quemaduras de segundo grado que esta poseía.
— ¿Quemaduras de segundo grado? — se preguntó este y rápido dirigió su vista a las fotografías de la potranca, le miro detenidamente, con una expresión de aún más duda e intriga en su persona — las marcas de Lazuli pertenecían al tercer grado…. Esta niña, ¿no es Lazuli? — murmuró Silent mientras mira más detenidamente la fotografía, con inquietud y algo de decepción ante la posibilidad de haberse equivocado de poni, cosa que cada vez parecía ser más la posibilidad.
Miro la fotografía con cuidado, contemplando a una potrilla con la misma gama de colores que Lazuli, el mismo color de crin, el mismo pelaje, incluso en algunas fotos se mostraban esquemas de algunas de las quemaduras de la niña, las cuales concordaban con algunas de las de Lazuli, pero no era todo. Por alguna razón; esta niña. pese a presentar muchas similitudes con la Lazuli que conocía, también presentaba algunas guantas diferencias, empezando por la clara diferencia de edades. Si bien estás fotos eran de hace algunos años atrás, le parecía increíble suponer que en tan poco tiempo esta niña se haya vuelto la Lazuli que conocía. Tenía algunas cicatrices que se asemejaban, pero no todas, esta potrilla claramente estaba mucho menos maltratada que Lazuli, no podía ser ella, o quizás sí, todo era muy confuso para Silent, un completo enigma que cada vez le interesaba más el saber la respuesta.
Sostuvo la fotografía entre su casco sano, y la miró detenidamente. Miró los ojos de la potranca: dos ojos verdes, relucientes y brillantes como dos esmeraldas, que relucían por el flash de la cámara. Una variante de iris muy extraña solo vista en los ponis de cristal, que delataban firmemente su descendencia, los mismos que eran un faro de belleza en Lazuli, los presentaba esta misma niña ¿Qué posibilidades había de qué haya una pony con descendencia del imperio de crista? O aún más improbable, ¿que haya más de una pony con descendencia del imperio que comparta exactamente los mismos colores? Minino uno podría suponer el parentesco, pero Silent creía que era algo más.
Al revisar las fotografías, encontró una que le llamó mucho la atención. En esta, se mostraba a la potranca en lo que parecía ser el tiempo poco después del incendio donde lo perdió todo. La foto en si era solo una fotografía de afiche médico, las quemaduras que tenía en su cuerpo eran mucho más marcadas, pero eso no importaba, lo que sí le importó, fue la expresión que la potranca tenia. Una pose de completa cólera, tristeza y dolor contenida, se veía claramente en sus ojos, una actitud sombría y ausente, como si tono el mundo se hubiera ido al infierno ante ella.
— Eres tú…. Lazuli…. Sí, eres tú— murmuró Silent por primera vez con un tono de voz que no representaba aburrimiento o inexpresividad sino todo lo contrario, casi como si viera a un fantasma acercó su casco lastimado y palmo la fotografía como si quisiera tocarla.
— Creo que iré a Ponyville…. Quiero saberlo todo de ti Lazuli… ¿o debería decir, Cristal Gem?
Tan Tan TAAAAAAAAAAN XD
Asi que… sí… Applejack se quedara una semana mas en el pueblo. Sip, ¿qué podria salir mal? XD
¿Qué les parecio?
Bye bye.
