Capítulo 29: Desaparición

.

.

.

— Kanae, no intentes escaparte… — Se acercó a su oído y susurró con una sonrisa pícara. —Dime Kotonami-san ¿A qué se debe tal coincidencia?

—…. ¡Q-q-que gran coincidencia! —Rió nerviosamente — Pero Hiou-kun ¿qué haces en un bar? Eres menor de edad, no deberías estar en esta clase de lugares. —Dijo recobrando seguridad en sus palabras.

— ¿Estas segura qué es una coincidencia? —Dijo alejándose, pero manteniéndose aún cerca.

Kanae le miró inquieta, desviando sin poder más su mirada.

—Escuché por ahí de este lugar, y Kyoko quería venir conmigo a un bar.

—…Entonces por qué coincidimos la hora, por qué estás aquí a unos metros cerca de dónde yo estuve.

— No lo sé, no me había dado cuenta de que estabas ahí.

— Kanae… ¿Por qué desvías mi mirada?

—…..

— ¿Por qué callas? —Sonrió maliciosamente, acercándose unos centímetros más. — ¿Por qué no me dices la verdad?

Kanae giró su rostro, mirando con expresión apática.

— Sí, vine porque sabía que estabas aquí.

Hiou se sorprendió de su repuesta, pero más de su tono casi neutral.

— Lo escuché. —Prosiguió ella —…Y sí, te estuve viendo desde lejos.

—…. ¿Por qué? —Salió sin percatarse, dejando el comportamiento revoltoso y pícaro de hace solo unos instantes. Su corazón aceleraba inquieto, esperando a que hablará.

—…Hiou-kun un joven de tu edad no debería hacer esta clase de cosas. Apenas tienes dieciséis años, no deberías beber alcohol con esa edad. Temía por ti, a que andes en malos pasos, bebiendo y andando con mujeres. Así que vine para observarte, y vigilar a que no hagas nada indecente.

El rostro del joven quedo inexpresivo. Sus ojos reflejaron cierto enojo, pero una inmensa aflicción. Apretó los puños y luego los aflojó, sintiendo como todo su cuerpo perdía fuerza.

— Oh…—Bisbiso, girando levemente su cabeza hacia un costado para ocultar su dolor. —Entiendo… No sabía que desconfiarás… Yo solo vine aquí para observar… El personaje que interpretaré será de un joven que trabaja de camarero y más tarde de barman, así que estaba hablando con él para que me enseñe algunos trucos.

—….Hiou-kun yo-

— Kanae —Interrumpió bruscamente. —No te preocupes… No haré nada de lo que piensas. Puedes irte.

Él volteó, y se alejó con pasos largos. La actriz balbuceó su nombre, con el brazo extendido hacia su dirección, esperando detenerlo. Sus pies no respondieron. Bajo su brazo y también su cabeza, sintiéndose pesarosa y abatida. Alzó de nuevo su rostro, y vio como el joven actor se acercaba al hombre con el que antes hablaba, él le dio unas palmadas por la espalda y le dijo algo, con una expresión mustia.

Kanae abrió ampliamente sus ojos. Sus pies avanzaron lentamente, sin darse cuenta.

— Ah… Hiou-kun…—Su voz salió muy baja y entrecortada.

Se detuvo, fijando sus ojos en él. Apretó los puños y avanzó esta vez con rapidez.

— ¡Hiou-kun! —Gritó, alcanzando de su brazo y agarrándolo.

Él giró asombrado hacia ella, encontrándose con su consternada mirada.

Los dos se mantuvieron en silencio, mirándose uno al otro. El hombre que estaba a su lado se alejó sin decir nada, sabiendo que estaba demás.

—…Mentí…

Dijo ella, soltando su brazo y dando un pequeño paso atrás.

—…No vine porque temiera a que hagas algo malo a tu edad…

Ella desvió su mirada, quedando de nuevo en silencio durante largos segundos. Le miró de nuevo, armándose de valor.

—…Yo vine a vigilar. No sabía de tus razones, y…pensé que habría muchas mujeres que irían a ti buscando seducirte…. Hasta había escuchado que irías con una mujer aquí ¡Mo!

Se sonrojó levemente, viéndole a él, quien mantenía una expresión sorpresiva.

— Temía a que cayeras en sus redes…A que fueras atraído por una…y-y-y…

Miró hacia abajo, sintiendo repentinamente la mano del joven agarrarle del hombro.

— ¿Y?

Ella se encontró con sus ojos llenos de ansia e inquietud.

—…Y-y-y…—Tartamudeo nuevamente, sintiéndose avergonzada y ridícula a la vez —Y-yo pensé que…tu no gustarías más de mí…

La actriz no dijo más. Todo su rostro se enrojeció, mirando como él quedaba imperturbable.

El joven se derrumbó, quedando sentado sobre sus piernas, con sus manos agarrando su cabeza.

—…. ¿H-Hiou-kun?

Vio como él se levantó después de unos segundos con una enorme sonrisa. Se acercó a ella, y le dio un gran abrazo.

— ¡Me gustas! ¡Me gustas mucho Kanae! ¡Y no creo que deje de hacerlo!

Ella sintió su corazón detenerse y luego volver a palpitar velozmente. Sus brazos empezaron a levantarse temblorosamente, hasta que de repente escuchó un gran ruido.

Ambos se separaron con las mejillas sonrojadas.

Kanae giró y miró hacia donde se había producido el ruido. La gente parecía murmurarse unos al otro, algunos mirando a una dirección. Trató de buscar a Kyoko, en dónde la vio sentarse antes, pero no la encontró.

— ¡Kyoko! —Avanzó más, y se detuvo en dónde ella estaba sentada, encontrando su cartera tirada en el piso.

— Kanae ¿Qué pasa? – Hiou la siguió, y se preocupó al verla desesperada y muy agitada.

— ¡Kyoko! ¡Ella no está!

.

.

.

.

.

.

Unos minutos atrás:

.

Kyoko miraba indiferente. Nunca había tenido una conversación con ese hombre, no le conocía mucho, nunca tuvieron una charla cercana. La única vez que hablaron entre ellos a solas, fue ese mismo día, a la tarde.

Le miraba, y no le gustaba. Cada vez que lo veía se sentía irritada. Y ahora pudo comprobar de nuevo su extraña y peculiar actitud. Viéndolo como iba vestido en ese momento, lo supo. El hombre era un playboy.

Aunque no era tanto eso lo que la hacía sentir así. Por alguna razón el hombre no le caía bien.

Decidió actuar, o mejor dicho ser muy cautelosa ante cualquier circunstancia.

Dejó salir un suspiró, y habló.

— ¿Entonces cómo quieres que te llame aquí? —Dijo, tomando después un sorbo.

—Preferiría que me llames Ichiro-chan, pero sé que eso no te gustará. Así que llámame solo Ichiro, con el nombre no hay problema. El apellido en cambio podría invocar personas no muy bienvenidas.

— Está bien….Ichiro..san.

—No agregues el "san". Nunca te dije, pero no me gusta cuando me llamas de esa manera. Viví mucho tiempo en el extranjero, así que no me gustan las formalidades.

—…. ¿Y por qué vienes a hablar conmigo? ¿Acaso no estabas con una mujer?...Ichiro…san.

— ¿Mujer? ¡Ah! Ella se ha ido.

— ….

— Estaba por irme también, hasta que pensé ¿Por qué no hablo con Kyoko? Por cierto, ¿puedo llamarte así?

— Prefiero que me llames Kyoko-san…

— Es una lástima, pero espero que algún día me dejes llamarte así.

— ¿Sí?

— Claro que sí... ¿Y por qué estás aquí sola Kyoko-san? Hay muchos hombres que pueden aprovecharse de tu situación.

—No lo creo, no estoy llamando la atención de nadie.

— ¿Segura? Para mí que lo has hecho, tú llamaste mi atención.

—….

— ¿Has decidido hablar con Ren? Faltan pocos días para el comercial.

—…Si…Yo hablaré con Tsuruga-san —Dijo vacilante — Espero que podamos acordar la fecha y la hora pronto, por favor.

— No hay problema. Acordaré con tu manager una fecha. Por cierto, ¿ya sabías que Ren tiene una nueva mujer? ¡La chica de las camelias!

Kyoko rodo los ojos y resoplo —Es Midori-san, y no es su mujer. Tsuruga-san me había comentado de ella meses atrás por celular. La he visto una vez, y realmente es una actriz muy trabajadora.

— ¿Uh? ¿No estás celosa? Ella es ahora su nueva kohai.

—…No tengo porque estarlo…—Dijo mirándolo suspicazmente.

—Tienes razón, ya que ahora te gusta tu manager.

Sus palabras y su mirada la perturbaron. Reaccionó en un santiamén, utilizando sus dotes de actuación para no reflejar sus emociones.

— Así es. Él ahora es mi novio, ¿por qué debería sentirme celosa por otro hombre? —Dijo ella, tomando otro sorbo de su bebida.

— ¿Sí? Algo me dice que tu noviazgo no es verdad. ¿Acaso no es un amor unilateral de tu parte, Kyoko-san?

La expresión de la joven actriz cambio a uno de total cólera

— ¿Qué te sugiere eso Thompson-san? —Por dentro se sintió muy trastornada, una repentina punzada en su corazón le puso incomoda, pero por alguna razón también miserable.

— ¿Tu manager no ha tenido a otra mujer antes? —Dijo mirando y agitando su copa — Pienso que ustedes realmente tienen una buena conexión, pero cuando los veo no hay esa chispa que tienen una verdadera pareja. Parece como si nunca hubiesen pasado a más. Supongo que nunca se han besado o mucho peor, siquiera la mano se habrán agarrado.

—….

Sus ojos recorrieron con frialdad hacia los de ella, quedando brevemente en silencio.

— Ustedes no son novios.

.

.

.

.


N/A: Gracias a todos por su seguimiento y por sus comentarios. Como siempre me sacan más que una sonrisa.