Hola Ustedes!!
Iuju!! lo logré!! ES viernes ES "Tempranin" (bueno ni tanto, pero aún no termina de oscurecer por acá, así que si hay sol, es temprano xD) y mi Colacuerno Jimmy Hendrix no me comerá hoy xD
!¿Listos para el Rock?! xD
Y saludos para mi querida Wendy que el viernes pasado me esperó todo el dia x3
¡Que Noche!
-Llegamos –dijo Harry.
Los cuatro primos bajaron rápidamente del auto y respiraron el delicioso aroma a tierra mojada que se esparcía por todo el Callejón Diagon.
-No lo olviden, Ron los recogerá después de la media noche, lleguen a tiempo… si no quieren pasar una vergüenza publica, cuando su tío decida llamar a los Aurores para buscarlos –Ginny sonrió imaginándose la escena.
-Pero pueden llamarnos si quieren, Rosie sabe como hacer un patronus y Ron o yo estaremos aquí inmediatamente –les recordó Harry por enésima vez en la noche.
-Albus, cuida a tus primos, Lily, obedece a tu hermano, Hugo, ¡Nada de fuego! y Rosie… -Ginny suspiró- que no se metan en problemas por favor.
Los chicos rodaron los ojos con desesperación, ¿Por qué los padres siempre se ponen tan paranoicos?
-Estaremos bien –río Hugo.
-Sí, respiren… –le siguió Lily.
-Feliciten a papá y al tío George de nuestra parte en la fiesta, ojala todo vaya bien con la inversión de los orientales –dijo Rosie con una enorme sonrisa.
-Mas les vale a esos ojos rasgados –apuntó Ginny con sarcasmo y los primos rieron.
-Bien… cuídense mucho –susurró Harry viendo a los muchachos, sin poder evitar su mirada de "Cambie de opinión súbanse al auto"
-Si, ya… nos vamos antes de que quieran bajar a besarnos –bromeó Albus y empujó suavemente las espaldas de Lily y Rosie, para empezar a caminar.
Ginny y Harry los despidieron inseguramente con la mano y se marcharon…
Los primos dieron la media vuelta y miraron la fría y oscura calle. Nunca habían estado solos en el Callejón Diagon… de noche.
-¿Aún recuerdas las clases de Karate que tenías de pequeño Hugo? –preguntó Rosie tragando saliva.
-Espero… -susurró Albus y tomó la mano de su hermana.
-¡No empiecen, cobardes! –gritó Hugo y subió corriendo la primera calle.
Lily se soltó de Albus y siguió al pelirrojo risueña.
-Sí claro… si algo les pasa a ellos nos matarán a nosotros –dijo Albus frunciendo el ceño.
Rosie rió y tomó a su primo del brazo para caminar también.
Definitivamente nunca habían visto algo como eso…
La calle de Holdcrof se las había ingeniado para acomodar a más de dos mil jóvenes entre magos y brujas, que eufóricos, quitaban cuanto les estorbaba el paso, permitiendo que la enorme tarima del escenario se alzara majestuosa al frente de la multitud. Los locales de los alrededores, habían cerrado sus puertas cautelosamente, asustados de que la palabra "Rock" también fuera sinónimo de "Vandalismo". Muchos habían instalado cómodamente sus tiendas de campaña a orillas del principio del bosque y parecían dispuestos a pasar la noche allí. Pequeñas pero abundantes ondas de luz, se esparcían entre la muchedumbre, producto de fogatas. Olía a cerveza de mantequilla, whisky de fuego e incluso a comida recién hecha. Todo el repertorio musical de Salem, podía escucharse perfectamente de un punto a otro y algunas de las chicas más "desinhibidas" bailaban afuera de sus tiendas impacientes porque el concierto empezara de una vez.
-Parecen los mundiales de quidditch… -susurró Hugo perdiendo la mirada entre la gente.
-Sí… casi –Rosie torció el gesto al mirar como una chica sentada en los hombros de su novio se quitaba la blusa.
-¡Debimos traer la nuestra también! –Lily señaló la hilera de tiendas, resguardadas bajo las copas de los arboles e hizo un puchero de envidia.
-Lily, papá estuvo a dos segundos de no dejar que nos quedáramos, agradece que estamos aquí –dijo Albus con sarcasmo.
Los muchachos se formaron tras la entrada, en una barricada improvisada, donde una larga fila avanzaba con gustosa rapidez.
-"Boletos y varitas" –dijo la fatigada voz del taquillero que parecía haber repetido la misma frase sin descanso.
Albus entregó cuantro brillantes boletos purpuras junto con su varita y la de Lily.
-¿Mi varita? –preguntó Hugo en un susurro a su hermana.
-Hugo somos un mar de adolescentes en un concierto de Rock, creo que es ilegal dejar que nos las quedemos –dijo Rosie al tiempo que le pasaba la suya a su primo.
-"Varita" –volvió a decir el hombre más impaciente y el pelirrojo la entregó de mala gana.
Albus, Rosie, Hugo y Lily comenzaron a caminar lentamente entre el gentío, deteniéndose en cuanta cosa llamaba su atención, el tipo que hacia tatuajes a la puerta de su tienda de campaña, la lectura de las hojas del té negro, póker de prendas, vendimia, baile, concursos de whisky y un grupo de chicas que cocinaban ratas para comer.
-¡Que bueno que mi tía Ginny no bajo con nosotros! –rió Hugo impresionado con un sujeto que sacaba fuego multicolor por la boca.
-Cierto –acordó Albus mientras tapaba los ojos de Lily, ante un chico que había perdido su partidade póker, y estaba a punto de sacarse los pantalones.
-¡Lily mira! –gritó Rosie y se separó del grupo.
Una chica pintaba mechas de colores en el cabello y hacía peinados increíblemente estrafalarios.
-Solo un mechón -dijo Lily sonriéndole a su hermano y echó a correr tras la pelirroja.
Albus y Hugo se cruzaron de brazos, cuando vieron pasar a una niña de no más de trece años, con todo el cabello pintado de azul eléctrico, atado en una complicada trenza.
-Bien… ellas vienen sencillas –apuntó Albus en un murmullo y Hugo soltó una carcajada.
Una vez, Rosie y Lily regresaron con un delgado mechón de cabello negro y lila respectivamente los primos pudieron regresar al camino para buscar un buen lugar.
-Ya son las diez y aún no empieza... –Hugo posó sus ojos azules en el escenario que aún no daba señales de vida.
-Quince minutos no mataran a nadie –dijo Albus quien compartía una cerveza de mantequilla con Lily.
-Seguro empieza pronto… vayamos más adelante a… -empezó Rosie cuando fue interrumpida.
-¡Hey Rojos! –gritó una voz vagamente familiar.
-¡Chip! –una enorme sonrisa se formó en el rostro de los chicos.
Connor Megger, conocido solamente como "Chip" había sido el mejor amigo de James en Howarts, cazador estrella del equipo de quidditch y la persona más despreocupadamente feliz que cualquiera de los primos hubiera conocido jamás. Era alto, delgaducho y castaño. Seguidor fiel del la banda de Salem y sobretodo… un segundo hermano mayor.
-¡Hola! –saludó el castaño abriendo sus brazos para recibir a Lily.
-¡Que gusto volver a verte! –dijo Rosie besándole la mejilla.
-¿Cómo pudimos olvidar que seguro te veríamos hoy? –preguntó Hugo golpeándolo en el hombro.
-¡Aléjate de mi Hugo Weasley!, no planeaba volverá verte y comprobar que me dejaste abajo –Chip soltó una carcajada y miró al pelirrojo con resignación.
-Solo unos centímetros… -sonrió Hugo orgulloso.
-Albus Potter, desentonando como siempre –murmuró Chip revolviendo los cabellos negros del muchacho.
-Ese es mi trabajo –ambos se abrazaron fuertemente, sabiendo que de alguna forma eran un lazo entre James.
-Mi hermano me escribió el mes pasado… dijo que estabas trabajando en Hogsmeade -dijo Albus.
-Sí, en la tienda de Honeydukes, empecé hace un año y ahora soy "Socio mayoritario" –Chip rodó los ojos como si no fuera importante.
-¡Eso es genial Chip!, ¿Qué tiene de malo? –Lily frunció el ceño confundida.
-Que me quita demasiado tiempo, estoy pensando en dejarlo… tal vez compre otro local, donde yo decida cuando trabajo y cuando no –terminó el castaño con una sonrisa y los cuatro Gryffindors lo miraron con melancolía, extrañaban su manera tranquila de ver la vida y disfrutarla sin complicaciones –además, creo que ya he andado mucho tiempo por aquí, y es hora de cambiar de aire, me gustaría vivir por la playa… siempre he querido aprender a nadar en esas tablas muggles.
Rosie y Hugo contuvieron la risa, los abuelos Granger los llevaban a surfear amenudo.
-Nos tendrías en tu casa todos los veranos –rió Albus.
-¡Sí!, ¡Sería genial!, Merlín sabe que los extraño… -dijo Chip- ¡Incluso extraño a ese anciano decrepito de Filch golpearme con su bastón!, cualquiera pensaría que el moretón que me dejó en la cabeza se quitaría con el tiempo, pero aún es el recuerdo mas doloroso de Howarts… como sea, vengan conmigo, tienen cara de que no saben a donde ir, mi novia Angie y yo, acampamos desde temprano y conseguimos lugares al frente.
Los primos sonrieron ampliamente y siguieron al castaño, su tienda estaba a pocos metros del escenario lo cual les regalaba una vista sensacional.
-No crean que fue fácil, tuve que pelear con tres chicos y dos ardillas por este lugar… pero ¡Oigan!, lo que sea por Salem –apuntó Chip con una sonrisa -¡Angie!
Una linda chica igualmente castaña salió de la tienda y les sonrió.
-Les presentó a mi chica, Angie, mi grupo de jardín de niños en Howarts.
Angie rió suavemente.
-Sí, los reconozco de la foto en tu casa… una foto muy vieja por cierto –dijo mientras saludaba a Hugo quien obviamente había crecido como un roble –Faltan otros dos chicos, ¿Cierto?
-¡Leanee y Lance por supuesto!, ¿Dónde están esos dos?... no me digas que el profesor Longbottom no los dejo venir –concordó Chip inspeccionando sus rostros.
Los chicos bajaron la mirada.
-No… Leanee esta en la fiesta de Sortilegios Weasley, con nuestros padres –comenzó Albus- están negociando con una compañía extranjera… Lance…
-Lance se fue a Nueva Zelanda –dijo Hugo terminando la frase de golpe y Chip enarcó una ceja.
-Parece que estos dos por primera vez hicieron algo bien y se ganaron clases particulares y el corazón de la profesora McGonagall en una noche –bromeó Lily esperando aligerar la noticia.
-Lance lleva dos semanas en la Facultad de Herbología… -susurró Rosie.
Chip los miro rápidamente uno por uno y soltó una sonora carcajada.
-Lance se fue, ¡¿Y?! –dijo encogiéndose de hombros mientras se sentaba a empezar una fogata.
-¡Connor! –masculló Angie, indignada por la falta de tacto de su novio.
-¿Qué?, Lance se fue a estudiar lo que mas le gusta a una de las mejores escuelas del mundo, ¡Creo que es absolutamente genial!, ¡Ese "hierbero loco" se lo merece!, no veo nada de malo… ¿Ustedes si?
Albus, Rosie, Hugo y Lily lo miraron con una mezcla de risa y enojo.
-Oigan… -susurró el castaño- Lance se fue… tal como James… a perseguir sus sueños como debe de ser... no se ustedes, pero yo lo habría golpeado de no haberlo echo, prefiero tener a Potter del otro lado del mundo a verlo vivir pensado que hubiera pasado… pronto yo me iré, ustedes se irán a donde sea que tengan que ir y nos veremos en ocasiones geniales como esta… ¡Angie es mitad muggle y el sábado pasado vimos "El Rey León" con mi cuñadito de seis años!... deberían verla -los chicos sonrieron, les hubiese gustado oír esa explicación hace un par de semanas atrás- ¿Y tú que te ganaste Rojo?... dudo seriamente que Lance hiciera algo sin ti…
Hugo se sonrojó levemente.
-El profesor Ferrel me da clases particulares… tres horas diarias.
-¡Oh! –Chip y Angie soltaron un gritito de sorpresa.
-Más te vale no morir en el intento Rojo, Richard Ferrel dirigía la resistencia del sur de Londres durante la guerra, debes ser un genio después de todo… -murmuró Chip seriamente, siempre había pensado que su profesor de Pociones sabia más de lo que les enseñaba.
-Algunos diferimos de esa afirmación –bromeó Lily y le paso un brazo por los hombros a su primo.
La noche avanzó más y más y por un momento lo cuatro primos se olvidaron del concierto, hacía casi cuatro años que no veían a Chip, quien estaba decidido a ponerse al corriente al calor de la fogata. James le contaba cosas en sus cartas de vez en cuando, pero nada como ver avergonzarse a Albus y a Rosie en vivo y a todo color, cuando Hugo comentó sus noviazgos.
-Ya paso una hora… se supone que ya tenia que haber empezado –susurró Angie y todos siguieron su mirada.
El escenario seguía tan vació como cuando llegaron, ni luces, ni sonido… ni gente…
-Tal ves cancelaron –dijo Albus y se levantó para tener una mejor vista, aún a la distancia se podía distinguir un pequeño grupo de chicos arremolinados alrededor del hombre de la taquilla.
-Sin decirnos… no lo creo –farfulló Chip con sarcasmo- he estado en cinco conciertos de Salem y esta es la primera vez, que no empiezan a tiempo… vamos a ver.
Hugo y Albus le siguieron y pronto se perdieron entre la gente.
-Espero no salir en el periódico, como "la prima del los busca-pleitos en el concierto de Salem" –suspiro Lily y se abrazó a sus piernas junto al fuego.
-También me preocuparía, pero es por eso que les quitan las varitas –apuntó Angie risueña sentándose junto a la pelirroja.
-Pues últimamente no la necesitan para hacerse justicia… -murmuró Rosie levantándose también- voy con ellos… ¿Te quedas con Lily?
-Claro –dijo Angie y ella y Lily la miraron correr en dirección a los chicos.
Estaban a escasos dos metros de llegar, cuando el escenario entero se iluminó por completo.
-¡Problema solucionado! –gritó Chip –vamos por las chicas.
-¿Qué paso? –preguntó Rosie llegando sin aliento hasta el castaño.
-Ya sabes… solo necesitaban de mi atemorizante presencia para iniciar –dijo esté sonriendo con fingida soberbia.
-¡Vamos mas al frente! –gritó Hugo.
El joven alarido de la multitud hizo imposible escuchar otra cosa y los muchachos solo supieron que Angie y Lily habían llegado cuando la pelirroja se montó sin avisar en la espalda de su hermano.
-¡Wow!, ¿Qué hicieron? –preguntó Lily asombrada.
-Es solo la atemorizante presencia de Chip –respondió Hugo sonriendo.
Las primeras notas de "Noche de Animagos" retumbaron en las calles y por imposible que pareciese los gritos aumentaron aún más. Todos se aglomeraron frente al escenario y la fría temperatura de finales de Octubre pareció subir cinco grados de un solo golpe.
-¿¡Están listos para el Rock Londres!? –gritó una voz produciendo un enorme eco y los jóvenes enloquecieron.
El oscuro telón se abrió poco a poco y la música se hizo mas fuerte.
-¡Mas vale que estén listos Londres!… porque hoy no habrá Rock… -aquel no era Simon Sttober, vocalista de la banda.
Las cortinas del telón se abrieron por completo y dejaron ver el escenario totalmente vacío… casi vació.
Los seis integrantes de la banda yacian amarrados de manos y pies, con mordazas en la boca y un grupo de por lo menos doce jóvenes vestidos de negro que no debían pasar de los veintidós años, sonreían maliciosos a la multitud.
-¡Petrificus Totalus! –gritó uno de ellos y saco su varita.
Les tomó por lo menos medio minuto reaccionar cuando el rayo de luz dió de lleno contra el suelo. Los gritos de emoción y euforia fueron remplazados por unos de pánico y desconcierto. Los ríos de personas comenzaron a correr despavoridos en todas direcciones huyendo de los nuevos rayos de luz que ahora parecían venir por docenas. Los jóvenes se abalanzaron contra la barricada que conducía al Callejón Dragón, pero una nueva ola de sujetos enfundados en ropa negra arremetió contra la multitud como una red de pesca en un banco de atún. Llevaban unos enormes bates, parecidos a los de quidditch y a base de golpes secos y fuertes inmovilizaban a cuando hombre se cruzara a su paso.
Albus bajó a Lily rápidamente de sus hombros y le tomó la mano como si de ello dependiera su vida.
-¡A la tienda!-rugió Chip y comenzó a correr.
Apenas y podían verle la espalda, entre los remolinos de gente, Albus, Rosie y Hugo le siguieron el paso rápidamente, pero Angie y Lily amenazaban con quedarse atrás por el esfuerzo.
-¡A las tiendas, a las tiendas, nadie puede entrar a sus tiendas! –Chip gritaba con toda la fuerza de sus pulmones. Todas las tiendas de campaña estaban diseñadas para no dejar entrar a nadie que no fueran sus propietarios, amenos que contaran con el consentimiento de los mismos. Una nueva regla de seguridad que se había puesto tras la noticia de que Harry Potter y compañía se habían "resguardado" de la guerra en una simple e inestable tienda de acampar.
El mensaje corrió como el fuego y pronto la dirección de la multitud cambió a las orillas del bosque.
Pasaron los cinco minutos más eternos de su vida antes de poder vislumbrar la tienda de Chip.
-¡Corran a las tiendas! –seguía vociferando el castaño sintiendo como la voz se le apagaba.
-¡Cállate! –bramó una voz furiosa y un sujeto vestido de negro salto frente a los muchachos blandiendo su enorme bate plateado.
-¡Connor! –Angie no lo pensó dos veces y se colocó frente a su novio.
El miedo se vio reflejado en el chico de negro quien bajo la velocidad del batazo cuanto pudo, comprobando horrorizado que había logrado golpearla fuertemente y sacarle el aire provocando que el delgado cuerpo de la castaña callera al suelo de inmediato.
-¡Mal nacido! –Chip sintió la ira hervir la sangre de sus venas.
El joven del bate corrió a toda velocidad en dirección opuesta y Chip se dispuso a seguirlo sin miramientos.
-¡Chip! –gritó Rosie arrodillada junto a Angie y este maldijo ante la idea de tener que dejarlo ir.
-¡Angie, Angie!, ¡Angela, mi amor reacciona! –Chip acariciaba frenéticamente el cabello de su novia pero esta simplemente no respondía -¡Muévanse! –ordenó el castaño levantando el cuerpo de Angie en brazos.
La carrera comenzó nuevamente y los gritos, lejos de apagarse se intensificaron más. Había muchos chicos en el suelo, todos varones… ¿Qué estaba pasando?, ¿Por qué solo a ellos?, ¿De donde demonios habían conseguido las varitas?.
El grito desgarrador de una joven llegó como respuesta y la imagen se tornó aún más peor… se estaban llevando a las chicas...
-¡RAPIDO!, ¡Ya estamos aquí, entren, entren! –Chip ingresó al interior de la tienda seguido de los demás y dejó a Angie sobre la cama, dejándose caer de rodillas totalmente agotado.
-¡¿Dónde esta Rosie?! –preguntó Hugo con la voz llena de terror y los cuatro chicos la buscaron rápidamente con la mirada.
Hugo atravesó la tienda como un rayo y gritó su nombre apenas asomó la cabeza.
-¡Rosie!
-¡Hugo, Hugo! –le respondió un lejano grito.
Un enorme chico cargaba a Rosie por la cintura, resistiéndose a sus patadas e intentos por zafarse.
Hugo forzó sus piernas como jamás había echo en su vida para correr tas su hermana y pronto sintió la compañía de Albus y Chip a su lado.
-¡No irán a ningún lado! –gritó otro sujeto vestido de negro y dirigió su enorme bate en dirección a los chicos.
Hugo lo paso rápidamente de largo, como si ni siquiera hubiera estado ahí, Chip se movió un segundo antes de que el bate se estrellara contra su pecho y Albus se barrió por el suelo, golpeando fuertemente al joven en las espinillas. A pesar de la "limpieza" de hombres que los sujetos de negro habían ejercido entre la multitud, muchos chicos seguian aún de pie, corriendo en la misma dirección, donde probablemente sus novias, amigas, hermanas o primas luchaban por liberarse.
Estaban apunto de llegar nuevamente a la tarima, donde habían comenzado a atar a las muchachas con magia a postes de madera y una enorme barrera de tipos con bate se levantaron ante los ojos de los chicos.
-Es todo lo que se les permite ver –dijo la misma voz que había iniciado el caos.
Un joven trigueño se situó en el centro del escenario, justo delante de los integrantes de Salem que parecían incluso más terrados que las chicas.
-¡Esta noche, los caballeros de la oscuridad están aquí para impedir que ustedes, cortos de mente arruinen nuevamente el espectáculo!
Un silencio sepulcral cayó sobre los más de cien chicos que aún quedaban y las curiosas cabezas que habían decidido salir de sus tiendas.
-¡Solo nosotros, que hemos sido agraciados con el don del entendimiento, hemos podido descifrar que es lo que verdaderamente nos piden nuestros líderes! –gritó el trigueño y fue inmediatamente coreado por los gritos de afirmación del resto de los jóvenes en negro.
-¡Hemos estudiado los canticos a fondo y hemos podido encontrar el verdadero significado de sus deseos! –afirmó el sujeto con una enorme sonrisa y su coro de vitoreos no se hizo esperar.
Simon Sttober, el vocalista de la banda escupió su mordaza y respiro una enorme bocanada de aire.
-¡¿Pero de que demonios estas hablando chico?!... ¡Espera a que vengan los Aurores! –dijo atropellando las palabras.
-¡No es necesario fingir más Líder, nadie se interpondrá en nuestro camino!, ¡No fue difícil evitar la aparición de los Aurores!, ¡NADIE quiso cuidar el concierto… sintieron el temor de… -empezó el trigueño, cundo Simon lo interrumpió con una carcajada.
-¡Por favor chico, son un montón de adolescentes llenos de hormonas, esa es la única razón por la que nadie nunca quiere cuidar nuestros conciertos!, ¡Desátanos para que pueda patear tu trasero!
-¡Esta de su lado! –gritó uno de los jóvenes en el escenario y un aullido de asentimiento se hizo presente.
-¡Al lago de las mentiras! –gritó el líder y Simon Sttober, fue levantado por los aires.
-¡¿Qué?!, ¡¿Qué demonios?!, ¡No!, ¡Al lago no!, Al lago no! –gritó adivinando el objetivo de sus captores -¡Debe estar a unos tres grados bajo ce…!
El inconfundible sonido de un cuerpo estrellándose contra el agua explotó entre la noche y el trigueño miro al resto de los integrantes por si alguno más quería unirse a la diversión.
-¡Voy a congelarme aquí mocoso!, ¡Te demandaré! –Simón comenzó a flotar sin rumbo con medio cuerpo sumergido en el agua helada y sin poder moverse a causa de las ataduras.
-¡Ahora que nos hemos desecho del traidor!, ¡Que comience la ofrenda!
El gritó de aceptación se oyó nuevamente.
-¡"Luna Nueva", estrofa numero dos, cuarto verso!, ¡"Que los siete tesoros de la vida eterna mueran con su creador"!... ¡Líderes escogan a las siete chicas que han de ser sacrificadas para…!
El trigueño fue interrumpido por una sonora carcajada.
-¡Eres un imbécil! –gritó una bonita chica rubia entre risas -¡No puedes pensar que eso significa!... ¡¿O sí?!
Rosie que estaba atada justo al lado de ella comenzó a reír también.
-¡Idiota!... no dice nada sobre sacrificar mujeres, ¡Es solo una canción!
El sujeto se acercó hasta las chicas y las miró furibundo.
-¡Y tampoco te haría mal saber un poco de historia!, ¡Esta hablando de los siete Horrocruxes y la caída de Voldemort! –dijo Rosie rodando los ojos.
-¡E-e-e-e-e-e-es ciert-t-t-t-t-to! –gritó Simon desde el lago titiritando de frio.
Lily, quien se había quedado en la tienda con Angie, se golpeó la frente con la palma de su mano y recordó de golpe una vieja conversación…
-¿Por qué demonios rechazaron el dinero de mi tía Hermione? –preguntó Lance balanceándose en las patas traseras de su silla.
-Por que apenas conseguimos que nos dieran permiso… y hablando de eso… ¡¿No vas a ir?! –Albus parecía totalmente anonadado, si alguien era fanático de Salem era Lance Longbottom.
Lance le sonrio maliciosamente y se acerco poco a poco indicando que les contaría un secreto.
-Saben que es la primera vez que Salem viene a Londres, vendrá gente de todos lados… he oído que hay grupos que se toman demasiado enserio eso de ser… "seguidores", han adaptado las canciones asegurando que existen mensajes subliminales… que les ordenan hacer cosas extrañas, cosas que no pueden controlar y harán lo que sea… lo que sea… por acercarse al grupo y… reclutar gente nueva…
Lily lo golpeo fuertemente en el hombro.
-¡¿Dónde escuchaste eso?!... estas loco, hablas como si fueran mortifagos…
Lance le sonrio.
-Oye eso es lo que yo he escuchado... ¿Te asustas?... –le bromeo haciéndole cosquillas en la cintura.
Lily soltó un pequeño grito y comenzó a golpearlo de nuevo…
-Merlín que imbécil… -susurró Lily sin dar crédito a lo que oía desde la tienda y comprobando que Angie seguía dormida salió a ayudar a su prima.
-¡Eres un idiota!, ¡Acabas de arruinar el concierto por nada! –gritó uno de los chicos que seguía al borde de la tarima y el resto de los hombres gritaron en apoyo.
Chip bufó exasperado y se encaramó en el borde del escenario para trepar.
-¿A dónde crees que vas?... esto aún no ha terminado –bramó uno de los "guardias".
-Oh sí, yo creo que ya es suficiente… -dijo el castaño y antes de que el grandote pudiera reaccionar le estampó un puñetazo en la cara.
Los otros chicos tomaron el gesto como una señal y comenzaron a golpear a los sujetos con bates también. Nuevos rayos de luz, no tardaron en aparecen en escena y los hechizos que después de todo, solo eran simples aturdimientos, comenzaron a extinguiste ante los muchachos que parecían haber recordado que también sabían defenderse sin varita.
Hugo saltó de un brinco a la tarima seguido de otros pocos y se acercó a Rosie.
-¡No tan rápido niño! –gritó uno de los tipos de negro cerrándole el paso.
-Suéltala – Hugo cerro los puños con fuerza.
-¿Y tu quien eres...?, ¿Su novio? –preguntó el sujeto con sorna.
-Peor… soy su hermano menor -murmuró Hugo y lo golpeo tan fuerte en la mandíbula que incluso pudo sentir como uno de sus dientes se despegaba de su encía - ¡Con un demonio, creo que me rompí la mano! –grito el pelirrojo tratando inútilmente de mover sus dedos.
-¡Ustedes no lo entienden! –rugió el trigueño y con un movimiento de varita, hizo que una lluvia de bombas fétidas y llenas de porquerías cayeran entre los chicos.
Las muchachas que ya comenzaban a bajar del escenario gritaron asqueadas, aquello era demasiado repugnante como para reparar en que era.
-¡¿Por qué lo más asqueroso siempre me pasa a mí?! –lloró Lily cubierta de una nata blanca que no parecía ser otra cosa que excremento de lechuza.
Hugo bajo a Rosie del poste de madera y estaba apunto de desatarla cuando un sujeto gordo le cayo encima y trató de golpearlo.
-¡Chip llévate a Rosie! –gritó Hugo vislumbrando al castaño subir a la tarima.
Chip cargó a Rosie en hombros aún atada de pies y manos y bajo por detrás del escenario.
¡¿Quiere alguien por favor desatarme?!, ¡No soy una vaca! –farfulló la pelirroja enojada cuando vio a otro mastodonte acercarse -¡Chip cuidado!
El chico se quito justo antes de un batazo en la cabeza.
-¡Albus! –grito esquivando más golpes con Rosie a cuestas.
Albus quien intentaba huir de un sujeto que al parecer era consiente de su varita levantó la vista en busca de Chip, momento que su adversario aprovecho para lanzarle un hechizo de picazón en la espalda y se marchó sonriente.
-¡Albus! –volvió a gritar Chip, con más fuerza y el susodicho se levantó del suelo sintiendo como le quemaba la espalda.
-¡Llévate a Rosie a la tienda!
-¡Dejen de tratarme como un pedazo de carne y desátenme de una vez! –chilló Rosie ahora en lo brazos de Albus.
-¡No te llevarás a la chica! –gritó el joven trigueño, y corrió tras de ellos.
Albus, consiente de que no podía más que correr cargando a su prima, ordenó a sus piernas moverse tan rápido como fuera posible, aún con el peso de Rosie. La espalda le picaba insoportablemente y estaba a dos segundos de tirarse al suelo a rascarse cuando lo vio… tan cerca…
-¡No Al, al lago no! –suplicó Rosie helándose de solo pensarlo.
-¡No Al, al lago no! –se unió Simon Sttober, que seguía sin poder desatarse las piernas y su rostro no aguantaría otro chapuzón.
Albus gritó del dolor en su piel y sin pensarlo dos veces se tiró en el agua con Rosie…
-¡Hugo!, ¿Dónde están los demás? –preguntó Lily, llegando hasta el escenario.
Su primo estaba sentando en la espalda de un tipo gordo, amarrándole las manos tras la cadera.
-Chip se llevó a Rosie, él… -Hugo levantó la mirada y vio a la pelirroja cubierta de todo tipo de basura, cosas negras, cosas blancas, baba café y trozos de algo naranja que sin duda eran lo que más apestaba -¡¿Pero que te paso?!
-Si me haces mirar voy a vomitar, ¡Lo juro! –Amenazó Lily arrugando la nariz –desaté al hombre de la taquilla, está llamando a los Aurores, ¡Vámonos de aquí antes de que vengan y quieran interrogarnos o algo!
Hugo bajo de la tarima de un solo salto y siguió a Lily.
-Dejame v-e-e-e-er –tirito Rosie quitándole a Albus la camisa mojada.
-¡Oh! –gimió Simon, a quien recién habían desatado y seguía sin poder moverse del frio.
-¿Qué p-p-p-p-asa? –preguntó Albus.
-Tien-e-e-e-e-es la espalda ll-ll-lena de r-r-r-ronchas…
-¡Rosie tenemos que…!, ¡¿Qué pasó?! –Lily acababa de llegar con Hugo.
-No preguntes y yo no preguntaré… -murmuró Albus mirando a su hermana batida en algo que seguramente no era muy agradable.
-¡Son doce y media!, papá seguro ya esta esperándonos –dijo Hugo mirando su reloj de pulsera –Vayan por las varitas, iré a decirle a Chip que nos vamos.
Hugo echó a correr nuevamente entre la pelea.
Lily y Rosie, ayudaron a Albus a ponerse en pie y caminaron lentamente hasta la barricada de salida.
-Adiós Simon, gusto en conocerte –susurró Rosie encogiéndose de hombros y el famoso vocalista le sonrio castañeando los dientes.
Salieron justo antes de que los Aurores llegaran petrificando peleas y con un simple: ¡Accio Varita! de cada uno, recuperaron sus armas. Hugo llegó un par de minutos después y llamó a su varita también.
Ayudó a Albus, para que no tuviera que respirar lo que fuera que Lily trajera encima y justo como habían previsto la camioneta de Ron se hallaba aparcada al principio del Callejón, salvo que la figura detrás del volate esperaba pacientemente.
-¡¿Qué tal estuvo el concierto?! –preguntó emocionado la ultima persona que esperaban ver.
George Weasley se giró para ver a sus sobrinos.
Rosie escurría agua por su cabello, tenía los labios morados y titiritaba de frío, Albus, que por alguna extraña razón no traía camiseta había dejado caer el torso hacia adelante para poder rascarse la espalda llena de rochas con ayuda de su varita, Hugo trataba de detener la abundante sangre que brotaba de su nariz, sontenia su mano derecha dolorido y tenia dos enormes manchas rojas en las rodillas de los vaqueros y Lily, que parecía un cono de helado de sabores abrió la ventana antes de que alguno comenzara a quejarse por el olor.
George se quedó con la boca abierta, decidió que no era un buen momento para preguntar y arrancó.
¡Vaya Noche!, ¡Qué Noche!... ¡Que Horrible Noche!
¿Qué tal?
xD, Pagaría por ver sus caras en este momento!!
¿Qué irán a decir sus papas?
¿Les quedan ganas de volver a Rockear? xD
Nos vemos el próximo viernes!!
En El Ultimo Capitulo!!
Besos Capuchinos!!
