Descargo responsabilidades, los personajes no me pertenecen, la historia si :)
Perdón por la tardanza y por cualquier falla ortográfica ;)
¿Qué hacía Rachel aquí?, se preguntaba, cuando había llegado y porque ni siquiera había tenido la consideración de avisarle, es más, ¿Qué hacía conversando animadamente con esa rubia tan cerca de su rostro?, miles de preguntas pasaban por su cabeza, pero ninguna tenia respuesta.
Rachel había ignorado tanto sus llamadas, como sus mensajes durante dos semanas y ahora se aparecía como si nada en Santa Mónica, paseándose con una extraña y de manera muy cariñosa, se sentía la mujer más idiota del mundo, había llegado a pensar que algo le había ocurrido, pero claramente se había equivocado,
Q: Que idiota que soy… - negaba visiblemente decepcionada y se alejaba sin que Rachel se percatara que se encontraba en el lugar.
Caminaba sin rumbo, necesitaba aclararse y pensar, hace más de seis meses que Rachel había partido hacia a Australia y había ganado el campeonato mundial, pero por asuntos trabajo, sus patrocinadores habían decidido, que lo mejor era que se quedara un poco más en Australia, al principio sintió mucha tristeza, pero después entendió que era importante para Rachel.
Durante esos meses habían compartido, llamadas, mensajes y video llamadas por Skype, habían hecho todo lo posible por mantenerse en contacto y de esa manera sentirse más cerca, pero desde hace un mes que la morena estaba rara, hablaban poco y esta dos últimas semanas había pasado de ella por completo.
Sus ojos se llenaban de lágrimas, de solo pensar que la morena ya la había olvidado y ya tendría un nuevo amor, quizás se trataba de la rubia con la que la había visto y eso le partía el corazón, porque ella seguía amándola como desde el primer día. Intento ser fuerte pero le era imposible, su corazón estaba herido y todo era culpa de Rachel Berry, se limpió las lágrimas bruscamente y juro no llorar, nadie vería a Quinn Fabray llorar.
Media hora después…
Caminaba a paso firme hasta la casa que hasta seis meses, estaba llena y ahora estaba completamente vacía, Nina, Tori, Noah y Lauren estaban en Australia, al igual que Santana y Brittany, Lynn pasaba en Los Ángeles atendiendo sus negocios, así que solo contaba con sus padres y hermano, así que sentía un poco sola, su sorpresa fue grande cuando vio la puerta abierta ¿Rachel estaría allí?, fue lo primero que pensó, pero se equivocó apenas vio salir a Tori corriendo hacia ella.
To: ¡Quinn! – sintió los brazos de su amiga rodearla cariñosamente y no pudo evitar sonreír, Rachel no había llegado sola, su sonrisa fue mayor cuando vio a Brittany, Santana, Noah y Lauren, pero a ella no la veía por ningún lado, saludo a uno por uno, estaba feliz de tenerlos en casa después de no de verlos durante seis meses.
Ni: Vaya, estos meses te han sentado fenomenal, estas muy guapa… - miraba de arriba abajo a Quinn, que no podía evitar sorprenderse un poco, Tori era la que siempre coqueteaba, Nina en cambio siempre la molestaba.
No: ¡Ey! deja de coquetear con mujeres – abrazaba a Nina por los hombros y la miraba haciéndose el ofendido.
Ni: Solo tengo ojos para ti mi amor – besaba la mejilla de Noah y el chico se sonrojaba, hace unos meses los dos se habían declarado y se estaban dando una oportunidad, Quinn estaba feliz, pero algo le faltaba, mas bien alguien, alguien que en ese preciso momento entraba por la puerta con la mejor de las sonrisa, sonrisa que estaba dedicada a ella, pero que no tenia ninguna gana de corresponder.
Q: Seguro tienen hambre, iré a la cocina a preparar algo – Nina y Noah se miraron confundidos y
S: Creo que se te hará difícil explicarle a Quinn lo que ha pasado… - le susurraba a la morena menor, que miraba fijamente la puerta de la cocina por donde había entrado Quinn, las dos se habían dado cuenta de la actitud de Quinn y no era para menos.
R: Espero que sepa entenderme – se veía muy nerviosa – Deséame suerte… – respiraba profundamente y caminaba rumbo a la cocina, entro y lo primero que vio fue a Quinn de espaldas picando algo – Hola… - su voz era temblorosa y empezaban a sudarle las manos.
Q: Hola – respondió escueta, sin ni siquiera girarse.
R: Po… ¿Podemos hablar? – jugaba con sus manos, Quinn se la iba a poner difícil, lo sabia.
Q: Estoy preparando algo de comer, hablamos después – ni se inmutaba, aunque interior mente se moría por abrazar a la morena, por besarla y decirle lo mucho que la había extrañado.
R: Ok… - tragaba pesadamente - ¿Te puedo ayudar? – tenia que hacer todo lo posible, por estar cerca de Quinn y explicarle que había pasado.
Q: No, yo puedo sola, así que gracias – finalmente se giraba, pero en ningún momento miro a Rachel, que resignada prefería salir de la cocina y se tiraba a uno de los muebles de la sala, con los brazos cruzados.
S: ¿No te fue bien? – la curiosidad no era su mejor compañera.
R: No, pero no me pienso dar por vencida hasta que me escuche, claro que no…
Ya había llegado la noche y las cosas estaban iguales para Rachel, Quinn seguía pasando de ella y no le estaba causando nada de gracia, se había ofrecido ayudarla a lavar los platos, a acompañarla a casa de sus padres, acompañarla al súper mercado, a cambiar la sabanas de los cuartos, a sacar la basura y todas las respuestas de Quinn habían sido no y estaba desquiciada.
S: Quita esa cara y vamos a bailar – música, luces, gente y alcohol, era lo que había en uno de los mejores bares de Santa Mónica, Tori había echo hasta lo imposible por llevárselos de fiesta y celebrar el regreso de todos.
R: No tengo ganas – estaba con el ceño fruncido, cruzada de brazos y mirando detenidamente algo, en medio de la pista.
S: Tomate esto, te hará bien – le daba un cerveza, la morena la agarraba y golpe le daba un trago largo – Ey tranquila…
R: ¿Cómo quieres que tan este tranquila? ¿La estás viendo? – le señalaba la pista y la sangre le hervía mas y no era para menos, Quinn estaba bailando de manera sugerente con una desconocida, sin importarle que ella estaba allí y menos que la estaba mirando.
S: No es para tanto, solo están bailando – se encogía de hombros.
R: No dirías lo mismo si fuera Brittany…
S: Probablemente…
R: Me esta castigando, ¡Claro que si!, pero sin tan solo me dejara habar, si dejara que le explicara las cosas – estaba desesperada.
S: Todo se arreglara – lea daba amino y la abrazaba por los hombros.
R: Pero que… - separo bruscamente a su hermana y salió disparada hacia pista, precisamente donde se encontraba Quinn, quien estaba forcejeando con la mujer que bailaba - ¡Suéltala! – tiraba bruscamente del brazo de la acompañante de Quinn.
-Para morena, no pasa nada, solo nos divertimos – decía sínicamente.
R: Estoy viendo como la estas obligando, a hacer algo que no quiere – señalaba a Quinn, que estaba sin decir una palabra.
-Pero si a ella le gusta…
R: ¡Cierra la boca! – su puño derecho fue directamente a la mandíbula, de la mujer frente a ella y no tuvo suficiente, porque se le fue encima.
Q: Rachel basta – al fin reaccionaba - ¡Basta! – intentaba separarlas y en ese mismo momento llegaban Noah y Santana, para ayudarla.
S: Ya Rachel – hacia todo lo posible por separar a su hermana y con la ayuda de Noah lo conseguía – Ya déjala – agarraba lo más fuerte que podía a Rachel, que quería seguir con la pelea.
R: Le vuelves a poner una mano encima y te termino de sacar los dientes…
-Fieras, así como me gustan – la mujer se limpiaba el labio, ya que del golpe lo tenia partido
R: Vete a la…
S: ¡Ya fue suficiente Rachel!, Noah saca a esta mujer de aquí – el chico acataba la ordenes y se llevaba a rastras a la mujer a la salida – Cálmate de una vez…
R: ¡Suéltame!… - bruscamente se soltaba de su hermana y miraba a Quinn - ¿Estás contenta?, ya conseguiste lo que querías – le reprochaba.
Q: Nadie te pidió que me defendieras, es mas, nadie te pidió que te metas en mi vida – miraba a la morena duramente y se daba vuelta, empezando a caminar a la salida, sin darse cuenta que Rachel la seguía.
R: ¿Me puedes decir que demonios te pasa? – lograba alcanzarla, antes de que Quinn abriera la puerta de su auto, ya había perdido la paciencia, o la rubia le hablaba bien, o le hablaba a la fuerza.
Q: ¿Qué demonios me pasa? ¿En serio Rachel? – La miraba indignada y sonreía irónica - ¿Qué demonios te pasa a ti?, me ignoras una semana y ahora vienes aquí, como si nada hubiera pasado y paseándote con una amiguita…
R: Quinn, he intentado por todos los medios hablar contigo y explicarte como han sido las cosas…
Q: Claro, ahora tienes una explicación y Quinn es estúpida – espetaba con sarcasmo.
R: ¡Claro que la hay! – Alzaba los brazos de forma dramática – Pero tú ni siquiera has hecho el intento de escucharme, solo te haz dedicado a ignorarme y a restregarte con la imbécil esa delante de mí y… ¡Y estoy muerta de los celos! - Quinn se sorprendía y empezaba a sentirse un poco mal.
Q: Yo… yo no lo sabia, pero…
R: Es obvio que no lo ibas a saber Quinn, me has ignorado ¿Te parece poco? – estaba dolida, su tono de voz y la expresión de su rostro, lo dejaba claro, pero Quinn no iba caer tan fácilmente ante esa mirada, Rachel la había ignorado primero, era ella quien tenia que estar molesta y lo estaba.
Q: Tu lo hiciste primero, así que no vengas armarme todo este drama – le reprochaba cruzándose de brazos.
R: Tenia miedo, durante toda este mes he tenido miedo – empezaba su explicación y aunque Quinn lo negara, necesitaba escucharla.
Q: ¿Miedo a que? – pregunto sin parecer muy interesada.
R: A que me digas que no – bajaba la mirada – Todos estos meses han sido horribles sin ti, es verdad cumplí mi sueño, pero ese sueño sin ti, no es tan bonito – su voz se quebraba – Me di cuenta que lo único que estaba haciendo era dejar pasar el tiempo y si eso seguía pasando, seguramente te olvidarías de mi…
Q: Rachel no…
R: Déjame terminar, por favor – le pedía y la la rubia asentía - Y… y eso me aterra Quinn, te necesito en mi vida, quiero que mi futuro sea contigo, quiero vivir mis triunfos y fracasos contigo, no puedo vivir sin ti, ya no puedo y no quiero – sus ojos estaban llenos de lagrimas, al igual que los de Quinn, que no podía evitar sentirse emocionada por lo que escuchaba – Y esa es la razón porque te he ignorado estas dos semana, yo no sabia como pedirte que… – se buscaba algo en uno de los bolsillos de la parte de atrás de su pantalón y se arrodillaba frente a Quinn, que abría sus ojos sorprendida y mas cuando la morena saco una cajita y dentro de esta había un pequeño anillo, con una piedra blanca en el medio – Se que soy muy joven y que mi trabajo no es estable, pero prometo conseguir uno mejor cuando no este compitiendo, prometo terminar mis estudios, no…. no tienes que aceptar ahora y… – se detuvo a penas vio la expresión de Quinn, que era muy confusa – Yo… yo lo siento Quinn, te juro que… - se levantaba de golpe derrotada y dispuesta a irse.
Q: ¿Qué? ¡No! – La detenía – Si…. Si, ¡Acepto!, nada me haría más feliz que estar contigo – sonreía emocionada y a Rachel le volvía el alma al cuerpo.
R: Te amo Quinn – colocaba el pequeño anillo en el dedo de Quinn, que lloraba de felicidad y sellaban la promesa de un futuro juntas, con un tierno y esperado beso, iban a estar para siempre…
Gracias por leer…
