¿La chica correcta?
El muchacho no confiaba en que la pelirroja no armaría un escándalo, no era que muchas personas visitaran ese sitio, pero prefirió hacer hechizos silenciadores por precaución. Ginny se volteó visualizando a su raptor y se dio cuenta que sí tenía razón, esa era voz de Blaise Zabini.
-¡AUXILIO! ¡AUXILIO!- gritaba la pelirroja a todo pulmón intentando huir sin éxito, ya que el moreno la tomó del brazo y la arrinconó.
-Grita todo lo que quieras, nadie podrá escucharte pelirroja- susurró Blaise muy cerca de ella, el moreno podía sentir las respiraciones aceleradas de su víctima, el moreno esquivó un puño de la pelirroja haciendo que esta le diera a la pared y sus nudillos sangraran.
-Ves lo que te pasa cuando me quieres hacer daño... Ven- dijo el chico mirando como sus ojos reflejaban desconfianza -No te voy a hacer nada, déjame ayudarte- dijo tomando la suave pero lastimada mano de Ginny provocando quejidos, el moreno se desabrochó su corbata y la utilizó en modo de vendaje.
-Después me repondrás mi corbata pelirroja- dijo riendo por ver como la chica rodaba sus ojos.
-¿Por qué demonios me trajiste aquí?- soltó molesta.
-Es más íntimo, ¿no crees?- dijo acercándose nuevamente a ella, mientras ella se alejaba.
-¡ALEJATE DE MI, NO SOY COMO ESAS ZORRAS QUE ANDAN DETRÁS TUYO, ESAS QUE LUEGO TÚ LAS DESECHAS COMO SI FUERAN MUÑECAS!- gritó.
¿Cómo podía ser tan cínico? No le daría gusto a nada que quisiera hacer...
-Creo que ese es el motivo en cuál me atraes más- soltó acercándose más, mientras que Ginny no encontró más escapatoria, había chocado con la pared.
-Ni un paso más Zabini- amenazó.
-¿Y qué piensas hacer?- susurró mirando sus labios, el moreno se encontraba a un centímetro de ella, pero antes de que intentara golpearlo, con su mano izquierda sostuvo las manos de la chica, y con cuidado de no lastimarla las subió, mientras que con su mano libre dibujaba el contorno de los rojos y apetecibles labios, Ginny volteó bruscamente la cara e intentaba soltarse del agarre pero todo fue en vano, el chico poseía más fuerza, se resignó, ¿Qué podía hacer estando en esa posición?... El moreno tomó su mentón y la besó nuevamente, profanó cada rincón de su boca, era algo completamente irresistible, no sabía qué pero algo en ella le hacía desearlos con ansias, nunca en su vida había ocurrido tal cosa, se había besado con muchas chicas sí, pero ninguna de ellas hacía que naciera esas ansias, los de ella eran los únicos que nacía el deseo de probar cada sabor que irradiaba su boca, le encantaba sólo lo podía encontrar en aquellos labios, eran esos los cuales nunca se cansaría de besar, no eran como los otros insípidos llenos de placer sexual, no, eran completamente distintos, en estos encontraba un mar de colores y sabores, podían ser dulces o podían ser amargos, fríos o cálidos, tiernos o lujuriosos, simplemente diferentes.
Pansy no pudo hacer nada para impedir ese beso, es más muy en el fondo le gustaba la forma en la cual ese pelirrojo la besaba, ella se separó del Ron, se encontró con sus ojos azules reflejando un brillo que fue irreconocible para ella, Pansy no creía en el amor, ella sólo creía en el placer del momento, pero esos ojos del chico le habían dicho que estaba equivocada, la chica no aguanto más y lo besó, Pansy lo besaba con salvajismo y lujuria, Ron correspondió ese beso y poco a poco se subiendo de tono hasta que el muchacho la paró.
-¿Qué pasa?- pregunto Pansy.
-No quiero que esto sólo sea de momento, si vamos a dejar que esto pase, quiero que sea...
-No te pongas cursi, no dañes el momento Weasley- le cortó la azabache volviendo a besarlo, llevándolo a un salón vacío, hizo unos hechizos y volvió a besarlo, el pelirrojo no pudo resistir más la tentación, si se iba al infierno se iría con ella.
Hermione estaba sentada en la sala de premios anuales tomando té y leyendo un libro cuando sintió la presencia de alguien a su lado.
-Hola... No quería interrumpirte- se disculpó el rubio.
-No te preocupes- dijo dando un sorbo a su té de menta, pues le recordaba a aquel chico que estaba a su lado -Sobro un poco en la tetera, ¿quieres?- ofreció la castaña.
-No, gracias- respondió el rubio, quería hablar con ella pero no sabía cómo o de qué -Estudias pociones...- dijo mirando el libro que tenía la castaña en la mano.
-Sí, aún tengo que terminar un pergamino.
-Tienes dos semanas para entregarlo... Qué tal si te relajas un poco y damos una vuelta.
-Está bien.
-Perfecto, vamos.
Los chicos salieron de la sala de premios, iban caminando por el pasillo en silencio, era un silencio muy pesado y la castaña sabía que Draco no iba a hablar primero así que decidió romperlo con el tema que se la comía por dentro.
-Draco…Me gustaría… conocerte más- soltó, el rubio se sorprendió por lo que le había dicho, no se imaginaba que ella le gustaría conocerlo más, ¿Qué podía decirle? ¿A cuántos Mortífagos conoció?
-¿Sobre?- preguntó.
-Pues, quiero conocer al Draco que hay detrás de ese muro frío...
-Hermione yo soy como soy, y me conoces desde primer año, que no nos lleváramos bien hasta algún tiempo no quiere decir que no me conozcas.
-Si bueno pero...- Hermione paró su discurso al sentir una mano rodear su cintura.
-Sigues siendo la sabelotodo insoportable- dijo sonriendo del lado.
-Y tú el hurón oxigenado engreído- después de rato llamó -Draco…
-¿Si?
-Este... Deberías de dejar de teñirte el cabello, parece artificial...- soltó de pronto sin pensarlo dos veces.
-Hermione...- interrumpió a la castaña.
¿Se habrá molestado?
-Es completamente natural, no me lo tiño- dijo Draco sonriendo de lado, al parecer no se había molestado, pues Blaise y Theo se lo decían todo el tiempo, los muy imbéciles creían que le robaban el tinte a Daphne, aunque el color de cabello de Daphne si parecía natural, Hermione se sonrojó a más no poder y rió de nervios.
-Yo lo siento tanto, es que parece artificial- decía todavía riendo.
-No te preocupes- respondió, le tomó su mentón y la besó, los chicos estaban muy entretenidos en su asunto hasta que alguien aclaró la garganta, era Narcissa Malfoy, Draco al ver a su madre se le subieron todos los colores la rostro.
-Madre- dijo Draco en forma de saludo evitando su mirada.
-Draco... Señorita Granger es un gusto volverla a ver.
-Lo mismo digo señora Malfoy- respondió la castaña -Este… Yo me voy, hasta luego señora Malfoy- finalizó Hermione, una vez solos Narcissa soltó una risilla.
-¿Qué es lo gracioso?- preguntó el rubio sin entender porque la risa.
-Tú cara, estás completamente rojo Draco- dijo Cissy riéndose.
-¿Cuánto viste?
-Lo suficiente rubio artificial- dijo soltando una carcajada, no había reído así desde su estancia en Hogwarts.
-No es gracioso- se molestó Draco, SU madre se estaba burlando de él en SU cara.
-A ti no te importó- dijo Cissy para luego añadir -Esa es la chica la cual cambió tu mirada, no la dejes ir, lucha por ella, es la indicada para ti.
-No te importa que sea...- pero Draco no podía articular de nuevo esa palabra que por años la había hecho sufrir.
-No Draco, sabes que no soy mujer de prejuicios.
-Y mi padre...- esto hizo que el ceño de Narcissa cambiará al tono frío que usaba a menudo.
-Vengo a hablarte de él... En dos semanas le darán el… Beso del Dementor- Draco ahora entendido el drástico cambio de seño de su madre -Él quiere verte por última vez.
-No tengo porqué- dijo fríamente.
-No seas así Draco, pudo habernos hecho mucho daño pero sigue siendo tú progenitor, tú padre...- Draco se quedó pensando que tal vez su madre tenía razón, total, ya pagaría por todo lo que hizo.
-Bien.
-Ese es mi niño- dijo Narcissa acariciándole tiernamente la mejilla de su hijo.
-Mamá, ya no soy un niño.
-Puedes estar grande y parecer un hombre pero sigues siendo mi niño y lo siempre lo serás, lo sabrás cuando tengas hijos... Bueno, no te quito más tiempo, las visitas se harán el próximo fin de semana para que lo tengas presente... Adiós hijo.
-Adiós madre- Draco quedó mirando a la mujer que la había traído al mundo, hace tiempo que no había sentido el deseo de abrazarla, su padre siempre decía que no se debían mostrar en público los sentimientos, y no es que era que en casa la hacía muy a menudo pero se olvidó de todo lo que su padre le había mencionado alguna vez y la llamo -Madre...
-¿Si?- preguntó Cissy viendo como su hijo se acercaba a ella y sin más sintió los brazos de su hijo en ella, ella devolvió ese abrazo con todo el amor que sentía por su rubio artificial.
-Adiós mamá, cuídate- finalizo el rubio besando la mejilla de su mamá y retirándose del lugar.
-La chica es la correcta- susurró Narcissa para sí misma viendo como su hijo desaparecía.
Ginny despegó sus labios de los del moreno y dijo soltándose del agarre del chico.
-Se acabó, me voy... No voy a permitir que me beses de esa forma cuando te dé la gana.
-Pero noté como disfrutabas- dijo con una sonrisa pícara.
-No lo hacía- dijo a la defensiva.
-¿Segura?- preguntó con una sonrisa mientras que la pelirroja no pudo ocultar su sonrojo -Eso pensé- finalizó acercándose nuevamente a ella.
-¡NO SOY UNA MUÑECA DESECHABLE!- gritó más para ella que para el moreno -¡NO VOLVERÉ A CAER EN TUS MALDITOS JUEGOS!- gritó esta vez mirando a los ojos del chico.
-No estoy jugando contigo- dijo coquetamente.
-¿Ah no? ¿Entonces qué es?- ironizó molesta.
-¿Alguna vez estás de buen humor?- preguntó riendo.
-Sí, cuando estás fuera de mi vista.
-¿Estás segura pelirroja?- preguntó pícaramente -¿Por qué tan apresurada?- preguntó viendo cómo se disponía a salir.
-¿Por qué no te buscas a una hermosa rubia sangre limpia como tú y tus amigos?
-Porque quiero a una pelirroja mal humorada y salvaje- no sabía por qué se lo había dicho, pero si esa era la forma de que la chica se quedará, lo haría.
-¿Qué estás esperando de mí?- esto dejo paralizado al moreno, no sabía que responder, ni él sabía lo que hacía…
