Capitulo 29: Redención
Ni Shugo Chara ni sus personajes me pertenecen, sino a Peach Pit.
"pensamientos"
- Diálogos –
Amu PoV
*Narración dentro de Amu PoV*
De no haber sido por la castaña, hubiera muerto por un paro cardiaco al mas minino ruido, la pelirosa tenia los nervios de puntas, mientras mas transcurrían las horas, sentía como sus hombros se tensaban, maldijo la hora en que Yuriko llego para llevarse a la castaña, era la que la distraía de todo pensamiento; sus ojos se clavaron en el reloj que colgaba de la pared frente a la ventana, veía el segundero pasar demasiado a prisa, como si el tiempo estuviera en su contra, estaba ahí, sentada, esperando únicamente a que la hora llegara, hacia 20 minutos que se había alistado después de 1 hora de indecisión entre varias vestimentas, y ya solo le quedaba esperar, esperar… y finalmente dieron las cuatro de la tarde, casi juró que el reloj marco la hora en cámara lenta, giro su cabeza hacia la derecha, después a la izquierda, se encontraba ansiosa y no sabia con que distraerse, rasco un poco su cabeza, miro sus pies y encimó uno arriba del otro, coloco sus manos sobre sus rodillas y volvió su mirada al reloj, el cual parecía llevar el ritmo de su pulso, "Las 4:10!" se altero un poco, corrió a la puerta, tomo sus cosas, coloco sus zapatos y salio del departamento.
Al salir del edificio pudo dar una gran bocanada de aire fresco, lo sintió liberador después de las 3 horas de encierro sola con su espera, y se dispuso a caminar rumbo al lugar de encuentro, entonces recordó a donde iba, se sonrojo y siguió caminando, la chica iba sumergida en sus pensamientos, empapada de ansiedad, el camino recorrido le pareció mas corto, miro su reloj, el cual marcaba las 4:25, había echo exactamente 15 minutos, lo mismo que hacia cada mañana para dirigirse a la universidad, "Justo a tiempo…" pensó aliviada y ansiosa a la vez. Miro a su alrededor pero no pudo notar a nadie que la esperara, busco una sombra y una banca donde sentarse mientras esperaba a que llegara el misterioso chico.
Dios mío… ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué voy a ganar con este encuentro?
La chica se encontraba sumergida en sus pensamientos, por unos instantes dudó, llego a ella la necesidad de alejarse de ese lugar lo mas rápido que pudiera, pero finalmente ya estaba ahí, no podía echarse para atrás, sacudió su cabeza y llevo su mano derecha al pecho, tomo aire y suspiro largo y profundo, esto la ayudo a calmar aquella ansiedad. Miro nuevamente su reloj "5 minutos para las 5 de la tarde, ¿Se le habrá hecho tarde?" pensó la pelirosa.
Pasaron los minutos y el reloj ya marcaba las 5:15 de la tarde, "Tal vez le surgió algo…" lo excuso, de pronto un chico bien parecido se dirigió a ella, la pelirosa no pudo evitar sentirse nerviosa y cuando iba a dedicarle una sonrisa el chico hablo.
- Disculpa, ¿me das tu hora? – pregunto de lo mas normal, la pelirosa sintió como si le hubieran tirado un balde de agua fría.
- Las 5:20 – contesto mirando su reloj.
- Oh, muchas gracias – sonrió el chico y se retiro.
- N-no hay problema - La pelirosa se quedo aun observando su reloj, llevaba ahí sentada casi una hora y ni señales de quien la cito, finalmente relajo sus hombros, pero era mas bien por decepción. Levanto nuevamente su mirada, en busca de alguien que pudiera estarla buscando, nuevamente observo a un chico a lo lejos, éste sonrió y saludo con su mano, ella iba a regresar el saludo pero dudó, y giro su cabeza, detrás de ella estaba una chica que saludaba efusivamente, le paso por enfrente y abrazo al chico que anteriormente había visto.
Soy una tonta… ¿Por qué sigo esperando aquí? Una hora de retraso, creo que oficialmente me dejaron plantada…
Se veía triste y decepcionada.
…
…
"Demonios, ya son las 4:30" pensaba el peliazul mientras salía de su casa, "Utau me retraso demasiado…" pensó nuevamente cuando corría para llegar a tiempo a su "cita", finalmente llego, saco su celular y observo la hora, marcaba las 4:45, normalmente hacia 20 minutos caminando de su casa a la universidad, cruzo parte del parque y finalmente la pudo ver, la vio de espaldas, sentada en una banca, y quedo inmóvil, por primera vez en su vida sintió miedo, su cabeza se lleno de dudas y su corazón se atemorizo, se quedo observándola solamente, mientras la veía se lamentaba en sus adentros por no acercarse y dejarla ahí, esperando… se dio por vencido y se sentó en una banca que estaba cercana, se sintió estupido al tener miedo, ¿cuando Ikuto Tsukiyomi le había tenido miedo al rechazo?
Miro nuevamente la hora y el tiempo había pasado volando, el reloj marcaba las 5:30 de la tarde.
- Tsk – salio de sus labios y busco de nuevo con la vista a la pelirosa, se podía notar su cabeza agachada, y la vio levantarse, estaba a punto de perder toda oportunidad con la chica, dudaba mucho en que quisiera volver a saber del chico que la dejo plantada… y finalmente se decidió, antes de que ella se fuera se levanto y se dirigió hacia donde ella estaba.
…
…
Creo que será mejor marcharme… *se puso de pie mientras su mirada se clavaba al suelo, dudando en si esperar un "poco" mas* Es lo mejor…
Dio el primer paso de retirada, y al segundo choco con una persona.
- Lo siento, iba distraída – se disculpo haciendo una reverencia.
- ¿Sueles chocar con la gente seguido? – pregunto burlesco. La pelirosa abrió grandes sus ojos, esa voz la conocía, se levanto enseguida y frunció el seño.
- ¡I-Ikuto! ¿Qué haces aquí? – Pregunto sorprendida, no esperaba encontrarse a nadie conocido, y mucho menos se encontraba de humor para soportar las bromas pesadas que a veces el peliazul hacia. "¿Qué que hago? Pues vine a verte…" pensó el peliazul, pero no fue capaz de decirlo.
- Pues… ¿Tu que haces aquí? – desvió la pregunta hacia ella. Inmediatamente su rostro cambio, y una mirada triste se torno vidriosa.
- Nada – dijo seca. El peliazul noto aquella mirada agachada, tomo su mentón y levanto su mirada para verla de frente, la chica solo se dejo llevar y se encontró con aquellos ojos zafiro.
- ¿Y por nada te pones así? – pregunto nuevamente el peliazul, la chica aparto su mirada y se giro hacia otro lado.
- Ya se… soy una tonta, por nada me pongo así – contesto un tanto molesta, el peliazul sintió aquellas palabras atravesarle, apretó sus puños, se arrodillo y tomo una de las manos de la chica.
- He venido a salvarla de esa nada, Princesa – se sentía culpable, prácticamente le estaba pidiendo perdón sin que ella lo notara. La pelirosa volteo de inmediato, se sonrojo ante aquella acción del chico.
- ¡I-I-Ikuto! ¿Q-Q-Qué haces? ¡Levántate! – decía nerviosa la pelirosa mientras veía como las personas que pasaban los miraban extrañados.
- Como ordene la princesa – dijo el peliazul aceptando la orden y poniéndose de pie, la pelirosa mas ruborizada no podía estar, lo miraba extrañada con aquella pose de sirviente que tenia, finalmente la chica rió ante aquella actitud del chico, callado y muy servicial esperando la orden de su "amo"; el peliazul se sintió aliviado ante aquella sonrisa.
- Y bien… ¿Qué quiere hacer la princesa? ¿A dónde quiere ir? – Pregunto nuevamente, era una mezcla extraña de mayordomo y caballero al mismo tiempo, la pelirosa seguía aun ruborizada, lo observo fijamente y recordó lo que había pasado con aquel chico, el rubor aumento en sus mejillas - ¿Y bien? – pregunto nuevamente el chico.
- Entonces… ¿Hoy serás mi sirviente? – pregunto dudosa la chica.
- ¿Son esos sus deseos princesa? – se encontraba sumergido en su papel. La pelirosa giro su mirada, no quería responder aquella pregunta, mas recordó todos los lugares que la castaña le menciono.
- Q-Quiero ir al zoológico – contesto apenada, girándose hacia el chico nuevamente.
- Sus deseos son ordenes – y extendió su brazo a la chica, la cual lo tomo un poco apenada al principio, pero a medida que iban caminando el agarre se volvió con mas confianza, el peliazul mas satisfecho no se podía sentir, después de dudar tanto y de mirar aquella expresión triste en el rostro de la chica, pensó en que estaba haciendo lo mejor.
Finalmente la chica se había olvidado del desagradable incidente, la habían dejado plantada pero eso ya no importaba, se la estaba pasando de lo mejor en compañía del peliazul, el cual le cumplía todos sus caprichos.
Ya en el zoológico, visitaron a cuantos animales se le ocurrían a la pelirosa y los que no también, al final de su recorrido por el lugar, llegaron a la tienda de recuerdos y la chica se enamoro de uno de los llaveros del lugar, según el vendedor, era de edición limitada y a eso se debía su alto costo, lo miro de tal manera que el peliazul se ofreció a comprarlo, pero ella no lo podía aceptar, entonces el peliazul le propuso.
- Yo pongo la mitad… y usted princesa, la otra mitad – la pelirosa se ruborizo, como la llama de esa manera enfrente de todo mundo, pero solo así lo acepto. Quedo feliz con su llavero, aquel se separaba, era un león al cual se le quitaba la melena formando así 2 llaveros en uno, sonrió al tenerlo en sus manos y separo la melena del león.
- Ten, Ikuto, es para ti – y se la dio al peliazul. El chico lo tomo y lo guardo en su bolsillo.
- Gracias Princesa – contesto educado, la pelirosa nuevamente se ruborizo y quedo en silencio, y finalmente salieron del lugar, terminando así su recorrido por el zoológico.
- Y ahora ¿A dónde le gustaría ir, Princesa? – tan servicial, el peliazul se había convertido en un verdadero mayordomo al merced de su princesa.
- ¿Podrías dejar de llamarme Princesa? – decía ruborizada la pelirosa.
- Si usted no es mi princesa, ¿entonces a quien le sirvo? – contesto el peliazul, el rubor de la chica aumento, quedaron en silencio nuevamente – Entonces, Princesa… ¿A dónde desea ir? – pregunto nuevamente, omitiendo la orden de no llamarla princesa.
- ¿Podemos ir a los museos? – pregunto apenada, todavía no se acostumbraba a pedirle las cosas al chico.
- Recuerde, sus deseos son ordenes – decía el peliazul mientras hacia una reverencia para la chica.
- En ese caso… - dijo la chica apenada – Deseo que Ikuto vuelva a ser Ikuto – agrego.
- ¿A que se refiere… - no termino su frase, la pelirosa había puesto una de sus manos sobre los labios del chico.
- No quiero pasar la tarde con un sirviente, deberías de disfrutar también – contesto la chica.
- Yo lo disfruto Amu – afirmo el peliazul mientras sonreía de lado. La pelirosa lo miro con sorpresa.
- Entonces, ¿hacia donde están los museos? – pregunto sonriente. El peliazul señalo una dirección, la pelirosa tomo la mano del chico y lo llevo hacia allá. Que la chica lo tomara de la mano lo sorprendió, pero solo se dejo arrastrar tomando también él la delicada mano de la pelirosa.
- ¿Y hacia donde? – dijo nuevamente mientras lo llevaba a la dirección que él había señalado.
- Hacia acá – contesto el peliazul mientras se adelantaba, siendo él quien la llevara esta vez.
Visitaron cada uno de los museos que encontraron, Ciencias, historia, artes, el peliazul la llevo hasta a visitar las 2 capillas que ahí se encontraban, y finalmente llegaron a una sala de conciertos.
- Este lugar es grandísimo – dijo la pelirosa mientras veía la sala de conciertos por fuera - ¿Alguna vez te has presentado en este lugar? – pregunto.
- Si, ¿te gustaría asistir a alguno de mis conciertos? – contesto el peliazul.
- Claro – contesto la pelirosa con una sonrisa - ¿Me invitaras? – agrego.
- Iré por ti si es necesario – contesto el peliazul, acercándose peligrosamente a la chica.
- B-b-bueno, en ese caso… s-si voy – dijo nerviosa ante la cercanía. El peliazul sonrió de lado y la tomo de las manos.
- Ven – y la arrastro hacia atrás del edificio, llegaron a una pequeña puerta trasera, el peliazul saco una llave y la abrió. Caminaron a lo largo de un pasillo y llegaron a lo que parecía ser los camerinos, el chico entro a uno de ellos y salio con un estuche en sus manos, la chica aun desconcertada solamente se dejaba llevar por su acompañante, quien la tomo de las manos nuevamente y la llevo hasta el escenario, el cual al encontrarse al aire libre dejaba entrar la luz de la luna y dejaba ver aquel estrellado cielo oscuro (N/A: ya había caído la noche :P), la vista era hermosa.
- Nunca había estado arriba de un escenario – decía la pelirosa mientras sonreía, el peliazul acerco una silla.
- Siéntese por favor, la función esta a punto de empezar – aviso mientras gentilmente colocaba a la chica en la silla, y espero; el chico saco un violín del estuche que llevaba y...
- Señoras y señores, con ustedes Ikuto Tsukiyomi – se presento, coloco el violín en posición y empezó a tocar una balada de una película, "Theme from Schindler's List", triste pero muy bonita, el peliazul cerro sus ojos y se dejo llevar por su música, aquel semblante sereno bajo la luz de la luna tenia maravillada a la pelirosa, la cual no podía hacer otra cosa mas que observarlo atenta.
La melodía llego a su fin y el peliazul abrió sus ojos, para encontrarse con la mirada dorada de la pelirosa, los aplausos de la chica resonaron en el lugar, el peliazul agradeció con una reverencia y le tendió su mano a la pelirosa.
- ¿Me acompañaría usted en la siguiente pieza? –
- ¿eh? – Se sorprendió la pelirosa – P-pero yo no se tocar el violín – agrego nerviosa.
- Pero el piano si – contesto el peliazul seguro de lo que hacia.
- P-pero estropearía tu canción, además, solo se una canción y no la toco muy bien – decía nerviosa.
- Esa canción será, lo harás bien, vamos – aun con su mano extendida. La pelirosa finalmente acepto temerosa, pero realmente quería escuchar otra canción tocada por Ikuto, le dio su mano.
- Si te equivocas solo sigue tocando – dijo él mientras la dirigía al piano, quito la funda que lo cubría y lo acerco al escenario, lo mismo hizo con el banquillo y de nuevo ayudo a la pelirosa a acomodarse.
- ¿Lista? – pregunto el peliazul, la pelirosa coloco sus manos sobre las teclas del piano y asintió.
- Engalanando la noche, nos acompaña en el piano, Amu Hinamori – presento a la chica, la pelirosa supo que esa era la señal para empezar a tocar y comenzaron al mismo tiempo, aquella melodía "Only You", el piano no era perfecto, pero lo tocaba de tal manera que lo hacia escuchar hermoso, mas el acompañamiento del violín, la pelirosa nunca espero que aquella melodía que todo el tiempo practicaba podía llegar a escucharse así de armoniosa junto a otro instrumento, de algún modo se sentía feliz por acompañar y ser acompañada. Finalizaron, curiosamente la pelirosa sentía que su corazón latía mas rápidamente, el peliazul aplaudió para la chica.
- Y para finalizar, nuestro ultimo tema, dedicado a nuestra bella acompañante – dijo antes de empezar a tocar el violín de nuevo, la pelirosa se ruborizo y se quedo contemplándolo nuevamente. "Time for us" otro tema de película, empezó a sonar por el lugar. Y al terminar de interpretar, resonaron los aplausos de la chica.
- ¿Te gusto el concierto? – pregunto el peliazul, mientras se sentaba al lado de la chica.
- Si, gracias – contesto con sonrojo en sus mejillas – y nunca había dado uno – rió.
- Estuvo espectacular señorita, permítame decirle que soy su fan numero uno – alabo a la pelirosa, la cual solo sonrió.
- Gracias Ikuto – dijo sincera.
- No hay nada que agradecer – contesto el peliazul, miro la hora, el reloj marcaba las 8:30 de la noche – El tiempo paso volando, ¿quieres ir a cenar? Yo invito – agrego. La chica asintió, dejaron las cosas como estaban antes de llegar y salieron del lugar, llegaron nuevamente a la parte frontal de aquel edificio – Te llevare con un viejo amigo, no es nada elegante pero el ramen que prepara es el mejor – decía el peliazul, la pelirosa solo asintió, nuevamente, algo extraño pasaba, se encontraba muy callada y le angustiaba saber el porque, mas no dijo nada. Empezó a caminar y ella lo siguió.
De pronto me quede sin palabras, pero que es lo que me pasa… Ikuto se ha portado muy bien conmigo este día, si no hubiera sido por él, quizá me hubiera ido a encerrar a mi casa, ahí me hubiera sumergido en mi depresión… *la chica levanto la vista, observo al peliazul caminando frente a ella, serio y pensativo* Tranquilízate Amu, estas con Ikuto…
La pelirosa alcanzo a su acompañante para caminar a su lado, el peliazul la miro y ella solo le dedico una sonrisa, su angustia se desvaneció y el alivio enmarco su rostro, sus manos se rozaron en dos ocasiones por el vaivén al caminar, hasta que finalmente el chico tomo su mano, la pelirosa se sorprendió y el rubor se apodero de sus mejillas nuevamente, mas sin embargo no deshizo aquel agarre. Caminaron así hasta el otro extremo del parque, hasta llegar a un pequeño puesto de comida, el peliazul saludo al encargado, presento a la chica y la ayudo a acomodarse, pidieron la especialidad del lugar, que era el ramen y mientras cenaban tenían una charla amena entre ellos y el encargado. Al terminar con su deliciosa cena, se despidieron y se fueron del lugar.
- Vamos, te llevare a tu casa que ya es tarde – dijo el peliazul, la pelirosa asintió y tomo el brazo del chico. Caminaron juntos hasta la casa de la pelirosa, al llegar la chica abrió la puerta, sabia que ahí terminaría aquel día, mas sin embargo no quería estar sola, no quería pensar en lo que había pasado antes de que Ikuto llegara y de cierta manera el peliazul la reconfortaba; Por su lado, Ikuto no sabia que hacer, notaba dudosa a la pelirosa pero no sabia sobre que, no quería irse, quería estrechar entre sus brazos la pequeña silueta de su adorada Amu, quería sentirla cerca, pero no podía actuar de esa manera tan impulsiva. El tiempo transcurría y el silencio no desaparecía de entre los dos, se miraron fijamente y cada uno llamo al otro al mismo tiempo.
- L-lo siento, ¿Qué ibas a decir? – dijo apenada la pelirosa.
- No, por favor, habla tu primero – todo un caballero.
- Pues… este… - se torno nerviosa y no sabia como decirlo – n… - las palabras no salían, el peliazul la miraba expectante, ella abrió mas la puerta de su casa - ¿Podrías quedarte un poco mas conmigo? – lo dijo, apenada, ruborizada, avergonzada, pero finalmente lo dijo; esto fue como un detonante para el peliazul, no se esperaba que la chica le pidiera no irse, no pudo mas, se abalanzó hacia ella, rodeando su pequeña cintura con sus brazos, pegándola a su cuerpo, la puerta se cerro detrás de él y su espalda quedo recargada en ella. La pelirosa estaba mas que sorprendida ante aquel impulso, acepto el calido abrazo que el chico le brindaba y coloco sus manos sobre los bien formados hombros del peliazul, aun no podía creer como era que habían llegado a esa posición, pero realmente no le importaba, estaba cómoda y se hundió en su pecho, las palabras sobraban en ese momento. Pasaron los minutos y aun seguían en aquella posición, finalmente ella aparto su rostro para poder ver el del peliazul, el chico acaricio su mejilla.
- ¿I-Ikuto? – pregunto casi con duda, no supo si hizo bien o hizo mal al romper aquel silencio.
- Perdón… Yo… - decía el peliazul, intentando explicar aquella situación. La pelirosa negó con la cabeza, el chico había captado el mensaje, no había nada que explicar, suspiró, cerro sus ojos y misteriosamente se echo a reír, se sentía tan feliz que no podía evitar dejar salir aquellas carcajadas, las cuales contagiaron a la pelirosa.
Tararararaaaann! ~
Y este fue el capitulo 29! Lo se! Ikuto no le dijo que realmente era él quien enviaba los mensajes! ¿Qué se cree? u.ú No me mateeeeennn TOT les puse Amuto!
¿Quieren saber que sigue? :D me mataran por dejarlas a medio Amuto xD pero es que ya había alargado demasiado el capi xD esperen el próximo :3!
Muchas gracias por agregar este humilde fic (casi novela Q.Q) a sus favoritos y alertas, y muchas gracias por agregarme a mi como su autora favorita *-*
Muchas muchas muchas mas gracias por sus hermosos reviews a: Dark-Love19, LuNaShinRa, Jess Andy-chan, LIRIO-CHAN, Sabii-chan, Caty Amuto, Marii (Arigato Gosaimasu x seguir el fic y x tu review nOn), Harini Chan (jaja xD termino la espera del 29 :D ahora empieza la del 30! Muajaja :P °3°), the maid of lys (Sabia que dejaría a alguna como a Yaya! :D xD), Ferusa Wangulen (T_T jaja :D!), Lady Zutara (Arigato Arigato *w* que se tomen la molestia de dejar un review significa mucho para mi :D), Sheila Sevigne Sakurai (tus dudas se responderán a su tiempo~), Milee Ayleen (Espero apaciguar a ese par! Y que bien que te la hayas pasado genial en tu cumple :D!), LuNaR19, SAKURAKO, Mayra Sckaledonn (Yey! Una mas *w*! Acias!) y a mayu-chan
De verdad que sus reviews me animan muchísimo, me hacen reír, llorar, gritar, emocionarme y demás cosas! Espero que les haya gustado este capitulo y nos leemos en el próximo!
Ahora si, después de dejar a Ikuto como el "otro" (compite consigo mismo, que cosas xD) me despido! Como siempre, les mando un beso enorme a todas/os *3*!
Bye! :3!
