* Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm.

Nota: Este capítulo contiene situaciones y menciones sexuales.


Sus manos sujetaban con fuerza mis muñecas, mientras permitíamos que la conexión entre los dos se extendiera con naturalidad. Comenzaba a ver recuerdos de su vida, sus miedos, sus desgracias, también algunas alegrías, era como si ahora toda su vida fuera mía, y de alguna manera sé que él está haciéndose dueño de la mía. Temía que esto pasara, entregarle lo último que me queda, mis recuerdos, mi pasado. Siempre los cuidé, por eso en primer lugar le pedí que se mantuviera alejado de mi cabeza. Y ahora soy yo quien le pide que acepte este vínculo sin miedo. Pues debe existir por una razón en especial. Ahora temo su reacción al descubrir sobre mi visión, sobre las palabras que Luke me dijo alguna vez, sobre el tema de llevarlo de regreso a la luz.

Debo ser rápida y tomar la palabra, no puede poner sus condiciones antes, esto se va a convertir en una carrera contra el tiempo.

—No voy a cuestionar tus motivos…—Sentía que mi voz no me pertenecía, sonaba áspera, agotada—…Ni a presionarte para que hables de ellos, sólo voy a fingir que no lo sé… y te recomiendo hagas lo mismo.

Mi rostro se alejó un poco del suyo, lo suficiente para poder verlo a los ojos con mayor claridad, mis manos bajaron lentamente de sus mejillas, pero él insistía en sujetarme, me observaba en silencio, escaneaba con su mirada cada aspecto de mi rostro, sus ojos se cerraron e hizo un ligero asentimiento con su cabeza.

Mi mente estaba confundida, con toda la nueva información que rondaba en ella, pero trataba de concentrarme en el presente, en lo que ocurría aquí y ahora.

Mis manos sudaban un poco y el corazón me latía con intensidad, él abrió de nuevo sus grandes ojos negros y me regresaba la mirada, en silencio nos observamos. El dolor en mi pecho comenzó a hacerse presente, pasé mi mano por sobre mi ropa, tenía un agujero donde el sable casi me atraviesa, podía sentir la quemadura, una nueva cicatriz justo sobre la anterior.

Al quitar mi mano rápidamente otra tomó su lugar, Kylo Ren, con sus largos y fríos dedos inspeccionaba la herida…

—Ya cauterizó, está bien…—Le dije para calmarlo.

—Lo… lo lamento— Me confrontaba con su rostro y veía la culpa dibujada en él— Por lo que hice…

—Tranquil…—Su mano en mi mejilla y su dedo pulgar sobre mis labios me hicieron callar.

—Y por lo que voy a hacer…

Su mano pasó por detrás de mi cuello hasta la nuca inclinó su cabeza y de nuevo me atrapó con un beso.

Sus labios insistentes sobre los míos me hacían sentir un hormigueo en todo mi cuerpo, mis brazos inexpertos estaban muertos delante de mi cuerpo, mientras que los suyos me rodeaban y me acercaban cada vez más a él, no puse ningún tipo de resistencia, por el contrario permití dejarme llevar por las sensaciones y la cercanía de su cuerpo me era intoxicaste. Temblaba como una delicada hoja al viento, mientras sus manos recorrían lo largo de mi espalda, pasaban de nuevo por mi cuello y se detenían en mi cabeza, mientras deshacía el peinado sencillo que me hice para entrenar. Mi cabello cayó sobre mis hombros.

Y sentí que su cuerpo comenzaba a rechazarme, se alejaba poco a poco y su beso dejaba de ser ese fuerte y eléctrico rayo que me atravesaba, no quería, estaba hipnotizada por las sensaciones y mi cuerpo me pedía más, reuní todo el valor que tenía dentro de mí y pase mis manos a su espalda y sujeté con fuerza la camisa que lo cubría. No soy experta en esto y estoy tratando de entender que se supone que debo hacer, pero creo que él ha comprendido que significa mi abrazo porque al instante reacciona acercándose más a mí. Continúa besando mis labios y baja lentamente a mi cuello, con la boca libre me permito tomar un poco de aire pero un gemido se atora en mi garganta, sus manos buscan desatar el nudo del cinturón con el que sostengo mi playera, es ágil con sus dedos mientras saca el cinturón y pasa la playera por sobre mi cabeza. Sólo los vendajes me cubre el pecho ahora.

Lo observo mientras él se saca su propia camisa, dejando al descubierto su abdomen, no puedo evitar sonrojarme y sentir como un calor despertaba en mi vientre y me hacía humedecer.

Continuamos sentados sobre el suelo y lentamente me ayuda a ponerme de pie, inexpresiva, pero entusiasmada, tomo su mano y con nervio lo observo directo a los ojos, no sé a dónde más dirigir mi mirada. Su mano recorre lo largo de mi antebrazo hasta llegar a mis hombros y lento baja hasta mi cintura. Mi cuerpo se enciende una chispa de placer mientras comienza a desenrollar los vendajes que cubren mi piel. Poco a poco comienzo a quedar expuesta ante su mirada, cuando se terminan los vendajes y mi torso está totalmente descubierto, bajo mi rostro apenado y encojo mis hombros al frente, buscando una manera de ocultar mi desnudez.

Su mano busca mi mentón y levanta mi vista.

—No te avergüences— Sus ojos estaban clavados en los míos— Eres hermosa.

Me acerqué de nuevo hasta él y rodeaba su cuerpo con mis brazos, sentí el calor que desprende su piel al entrar en contacto con la mía y buscaba cubrir mi pecho con el suyo. Con sus manos me tomó por el cabello y con cuidado levantó mi rostro para besarme de nuevo.

Esta vez sus labios eran más apasionados, su lengua comenzaba abrirse paso dentro de mí y sus dedos rozaban la curvatura de mis pechos, hasta que inesperadamente tomó uno entre su mano y un gemido brotó de mi boca.

Respiraba entrecortada y respondía a sus movimientos, casi por voluntad propia mi cadera llegó hasta estar completamente pegada a él, sentí su virilidad presionando mi cuerpo, y esta vez con un placentero —aah…— gimió sin dejar de besarme.

Torpemente caminé de espaldas hasta la cama, donde mis corvas rozaron y me senté con calma, él colocaba sus brazos a mis costados y comenzaba a acercarse, me alejaba y él se recostarse sobre mí, dejó caer todo el peso de su cuerpo y sentía como su abdomen bajaba y subía con cada respiración.

—Rey…— Suspiro mientras besaba mi cuello.

Mis manos atrevidas se dirigieron a su cabello, por fin podré tocar esos rizos enmarañados. Se irguió con cuidado de no lastimarme y comenzó a desabrochar mi pantalón.

Apenada desvié mi mirada al techo y cerré mis ojos con fuerza, la imagen de Annia colgada de una viga y sus palabras "… no creas que va a ser hermoso…" resonaron en mi cabeza.

Asustada abrí los ojos y me senté, sentí las emociones de Kylo Ren alterarse, mientras me cubrí con la sabana y me recargaba en su pecho, no pude evitar que los ojos se me cristalizaran.

—¿Está todo bien?...— Preguntaba, aunque sé que no tiene por qué hacerlo, él ya debe saber que ocurre en mi mente.

Asentía con la cabeza, lentamente, él trataba de alejarme de su pecho, pero yo me aferraba a él, tenía miedo que me viera a la cara, tenía miedo y vergüenza.

—Tranquila, no debí presionarte… fue mi culpa, está bien…— Sus palabras buscaban ser un consuelo, con su mano acariciaba mi cabello.

De repente un frío me recorrió la espalda, muy contrastante con el calor que emanaba de mi cuerpo no hace ni 2 minutos atrás, y comenzaba a temblar levemente.

—No voy a forzarte a nada… pero al menos dime algo, no te quedes callada—Su voz sonaba un poco alterada.

—Perdón…— Fue todo lo que pude decir y fue apenas audible.

—No Rey, no tienes que pedir perdón… yo te presioné…—Guardó silencio por unos segundos— A veces olvido que sólo eres una…

—No digas una niña…—Mi rostro por fin lo confrontó, mis ojos seguían húmedos, pero las lágrimas no salían—… no soy una niña… la joven que viste en mis sueños se quedó en Jakku hace mucho tiempo… ha crecido y ya es una mujer…

Su mano me tomó de la mejilla. Suspiré mientras cerraba los ojos y volvía a recargar mi cabeza en su pecho desnudo.

—No voy a forzarte a nada conmigo… lo harás cuando tú te sientas preparada y con quien tú sientas que es el indicado.

Respiré con más calma, mi corazón comenzaba a desacelerarse, toda la adrenalina y emociones se estaban desvaneciendo.

—Sólo tomaré mis cosas y saldré de aquí…—Se estaba poniendo de pie.

—No…— Le dije tomando su mano— Quédate conmigo —Miraba sus ojos con desesperación, no quería que se fuera, no quería quedarme sola.

Se giró para verme, la sábana seguía cubriendo mi cuerpo, regresó al suelo y tomó su camiseta. Supongo que él no quiere estar conmigo de otra forma. Resignada bajé mi mirada, pero la sombra de la camisa me hizo volver a verlo, me la estaba ofreciendo para usarla yo.

—Tu ropa está agujerada… ponte esto.

La tomé y él se giró para que pudiera descubrirme y vestirme con su ropa.

—Listo…— Le anuncié para que regresara. Volteó y con ademan en la mano me hizo recorrerme un poco para que él se sentara en la cama.

Se recostó y con cautela me acomodé a su lado, pasó su brazo por sobre mi hombro y me abrazaba con gentileza.

—¿Te vas a dormir?...— Me preguntó con nerviosismo.

—Acabo de despertar…

Y fue lo último que hablamos, pasamos el resto del día recostados juntos, con mis dedos dibujaba formas irregulares en su abdomen, eventualmente nos veíamos a los ojos. Pero pasamos la mayor parte en silencio, asimilando lo que acababa y no acababa de suceder entre los dos.