Lo se, lo se, me tarde años en actualizar pero no han sido unas semanas faciles. Aun así, me asegure de hacer este capitulo más largo de lo normal así que espero les guste. Gracias por su apoyo a esta historia, ya estamos a muy poco del final. Espero que me digan que piensan y me dejen sus comentarios y sugerencias.
Gracias por leer.
—¿De que estas hablando? — Habló Mary con el ceño fruncido.
—Creo que debería intentarlo. — Respondió la rubia — Hay una gran probabilidad de que funcione...
—¿Que te hizo cambiar de opinión? — Preguntó Regina con el ceño fruncido levemente tratando de ocultar su desconcierto.
—Creo que al menos debo intentarlo. — Emma miró a Killian es busca de apoyo. El chico estaba recargado en la pared con los brazos cruzados sobre el pecho.
Killian se dio cuenta de que la rubia lo miraba pero el solo se encogió de hombros dejando caer los brazos a los costados.
—Yo te apoyo en lo que decidas Swan. Pero creo que deberías pensarlo muy bien antes de tomar una decisión como esta.
—Lo he pensado, y lo he pensado bastante. No estoy tomando las cosas a la ligera. — Argumentó ella.
—A mí me parece que estas tomando una decisión errónea, Emma. — Insistió su madre — No hay porque precipitarse en esto. Son tus piernas de las que estamos hablando...
—Precisamente por eso, mamá. Son mis piernas y yo tengo la última palabra en esto.
—Creo que debemos tranquilizarnos todos. — Intervino David — Cariño, ¿Estas realmente segura de esto? — El hombre posó sus ojos azules sobre su hija, con el gesto preocupado como si estuviera mirando a una pequeña niña.
—Lo estoy...
—A mí no me parece. — Interrumpió Mary — No puedo entender como de la noche a la mañana, cambiaste de opinión tan precipitadamente.
—No fue de la noche a la mañana. — Defendió la rubia — Llevo semanas pensando, he conocido gente que forma parte del proyecto, he ido a grupos de apoyo...
—¿Grupos de apoyo? — Esta vez, fue Regina la que interrumpió, mirando a la chica rubia como si la hubiera insultado. Después de todo, ella ni siquiera estaba enterada de sus acciones. — ¿Cómo es que has hecho todo eso?
—Arizona. — Respondió Emma con un poco de temor en la voz, como si el pronunciar su nombre fuera detonar una granada en la habitación.
—¿Quién es Arizona? — Pregunto Mary frunciendo el ceño.
—Es la esposa de una de las doctoras de Emma. — Respondió Regina sin apartar la vista de la rubia — Y aparentemente, ahora son amigas.
—Ella me entiende, sabe lo que es vivir con un impedimento así y solo está tratando de ayudarme. — Emma respiro profundo — He escuchado tantas historias sin esperanzas y no puedo evitar sentirme mal por yo tener una oportunidad como esta y la estoy desaprovechando.
—Debes entender nuestra preocupación. — Hablo David — Es algo experimental que no garantiza nada y como todo procedimiento quirúrgico contiene riesgos.
—Lo se papá. — La rubia resopló, exhausta — Pero no quiero seguir viviendo en dependencia de alguien más. Esta no es mi vida y si tengo la oportunidad de cambiar esto, entonces lo voy a hacer.
—¡No puedes hacer algo como eso Emma! — Mary tenía las mejillas encendidas y apretaba los puños a sus costados.
La vista de todos se enfocó en los pasos que se escucharon por el pasillo y segundos después Henry apareció frente a ellos en sus pijamas de dinosaurios y con sus pequeñas manos tallándose los ojos.
—¿Qué haces despierto chico? — Preguntó Emma con voz suave.
—Escuche voces. — Respondió el entre un bostezo.
—Tienes que volver a la cama. — Regina se acercó a él y lo tomo de la mano — Es tarde y mañana tienes escuela.
—Nos iremos. — Informó David — Creo que después podemos discutir esto a una hora aceptable, y más calmados.
—No hay nada que discutir, papá. — Se apresuró a responder la rubia.
David apretó los labios y solo asintió mientras tomaba a su esposa por el brazo. Mary Margaret no tuvo más opción que ceder y caminar al lado de David sintiendo como el la arrastraba a la salida del departamento. Killian le dedico una sonrisa de medio lado a Emma y se despidió con un "Hasta luego Swan". Emma le sonrió y cambio su mirada al pasillo que ahora estaba vacío.
Ella movió su silla de ruedas por el pasillo hasta alcanzar la puerta de la habitación de Henry y se detuvo unos centímetros antes para escuchar la conversación que el niño sostenía con Regina.
—¿Por qué todos estaban enojados? — Preguntó él.
—Nadie estaba molesto, cariño. — Respondió la morena con dulzura mientras acomodaba las colchas sobre el cuerpo del niño.
—Parecía que sí. — Henry miro a Regina con los ojos bien abiertos — ¿Acaso Emma hizo algo malo?
—Emma no ha hecho nada malo — Regina se sentó en un costado de la cama dando la espalda hacia la puerta y Emma se inclinó un poco hacia adelante para poder escuchar mejor — Es solo que ella quiere que los doctores arreglen sus piernas, y todos estamos muy nerviosos por eso.
—¿Que tienen de malo las piernas de Emma? — El niño frunció el ceño y a Regina se le escapo una pequeña sonrisa por la inocencia de su comentario.
—Sus piernas no funcionan como las de nosotros, por eso no puede caminar y tiene que estar en esa silla.
—Pero con la silla puede estar sentada siempre, nunca se va a cansar.
—Eso es un buen punto, pero ella extraña poder caminar, ¿Sabes? Necesita sus piernas para volver a ser policía y atrapar a los malos. — A Henry le brillaron los ojos — Además, así podría jugar fútbol contigo, caminar en el parque.
—Pero, si los doctores la arreglan, ¿Ella se puede morir? — El rostro de la morena se desfiguro al notar la preocupación del niño — ¿Es por eso que Mary está molesta?
—Cariño, esto es algo muy complicado, no podemos saber que va a pasar. — Regina sintiendo un nudo en la garganta.
—Yo no quiero que a Emma le pase nada — la boca de Henry tembló levemente y sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Todo va a estar bien, cariño. — Regina se inclinó hacia el niño y lo tomo en sus brazos abrazándolo a su cuerpo.
—Regina. — La llamo el en un susurro con el rostro escondido en el pecho de la mujer.
—¿Qué pasa?
—No quiero irme de aquí. Me agrada que ustedes dos sean mis mamás, no quiero que me lleven de aquí.
La morena sonrió levemente ante el comentario de Henry pero también pudo notar el temor en la voz del pequeño y su corazón se encogió.
—Nadie te va a llevar de aquí... Te lo prometo.
Después de escuchar aquella conversación, Emma estaba más decidida qué nunca a decir que si a esa operación que le prometía sus piernas de vuelta. Quería poder defender a esa pequeña familia que estaban formando y no podía hacerlo sentada en una silla de ruedas. Su atención se vio atraída hacia la morena quien salía de la habitación con los ojos llorosos.
—¿Está dormido? — Preguntó la rubia en voz baja.
—Lo está.
—Estas molesta. — Lo dijo mas como afirmación que como pregunta y Regina negó con la cabeza.
—Estoy preocupada. — Corrigió ella — Pero voy a respetar tu decisión. No quiere decir que la apoye, pero no me voy a oponer. Solo espero que no te equivoques.
Se miraron, una mirada que parecía fuego en los ojos cafés y esperanza en los ojos verdes. Regina caminó hasta colocarse detrás de Emma y empujo la silla hasta la habitación de ambas, dando por terminada la conversación.
Emma no había podido dormir mucho la noche anterior, hubiera dado vueltas en la cama de haber podido, pero en cambio se quedó mirando al techo y de reojo observaba la respiración acompasada de Regina quien le daba la espalda.
El departamento estaba vacío ahora y Emma esperaba la llegada de Arizona para ir a la reunión semanal del grupo de apoyo. Se sentía impaciente, pero no por irse, sino por tener a alguien con quien hablar. Regina a penas le había dirigido la palabra y se había despedido con un beso en la mejilla.
El sonido del timbre la hizo mirar hacia la puerta, hizo avanzar su silla y estiro el brazo para quitar el seguro para después retroceder un poco mientras un "Pasa" salía de su boca.
Arizona abrió la puerta y entro con pasos tímidos al departamento, mirando a su alrededor.
—¿Cómo te fue? ¿Cómo lo tomaron?
—No muy bien. — Respondió Emma con una mueca y observo el gesto de Arizona cambiar a uno menos alegre. — Nadie tomó la noticia de una manera alegre, incluso Regina está un poco molesta conmigo aunque no lo quiera admitir.
—Bueno, sabías que algo así podía pasar.
Emma asintió y se pasó las manos por la cara y el cabello sintiéndose agotada.
—¿Te molesta si nos saltamos la reunión de hoy? No me siento con ánimos.
—¿Qué quieres hacer? — Arizona se colocó las manos en las caderas y observo a su amiga — ¿Netflix? ¿Comer?
—¿Qué te parece si damos un paseo por el parque que está aquí cerca?
—Bueno, si al hecho de que una mujer con una pierna empuje la silla de ruedas de la otra, le llamas un paseo. Hagámoslo.
Emma rio suavemente y Arizona le sonrió resaltando los hoyuelos en sus mejillas y sus brillantes ojos azules.
—Entonces Emma va enserio. — Dijo Zelena mientras observaba a su hermana quien limpiaba la barra del restaurante con una cara de pocos amigos.
—No puedo creer el hecho de que alguien a quien apenas conoce meses atrás haya influido de esa manera en ella para tomar esa importante decisión. ¡Ni si quiera lo hablo conmigo! — Exclamó Regina tallando con más fuerza la barra.
—¿Son celos los que percibo? — La pelirroja arqueo la ceja y le dio un sorbo a su taza de café.
—No estoy celosa. — Rugió Regina entre dientes.
—Parece que lo estas chica. — Intervino Lorna recargando los codos en la barra y mirando a Zelena con complicidad.
Regina rodó los ojos con un fuerte resoplido.
—No estoy celosa. — Remarco ella — Estoy molesta porque Emma no tuvo la confianza para decirme lo que había estado sucediendo con ella. Se supone que somos una pareja, cuidamos aun niño juntas.
—Tal vez no lo hizo por temor a que no la apoyaras. — Sugirió su hermana.
—O tal vez no lo hizo por temor a que reaccionaras de esta manera. — Añadió Lorna.
—Yo la hubiera apoyado, la hubiera ayudado a hablar con sus padres, a convencerlos de que era una buena idea…
—¿Y tú crees que es una buena idea? — Preguntó Zelena.
La morena se quedó en silenció varios segundos mientras miraba a su hermana y una mueca apareció en su boca mientras se encogía de hombros.
—Es demasiado arriesgado. — Regina sintió un nudo en la garganta — Pero si esa es la decisión de Emma voy a apoyarla.
—Entonces demuéstraselo. — Lorna enderezó su postura y miro a la chica — La ley del hielo no sirve para demostrar apoyo. Ve y dile que estas con ella en todo momento, anda, tienes el día libre.
—¿Cómo están las cosas con Callie? — Preguntó Emma mientras Arizona le acomodaba la silla de ruedas al lado de una pequeña banca donde se sentaría.
—Quiere irse a Seatle y quiere llevarse a Sofía con ella. — Respondió la rubia de ojos azules dejándose caer en la banca sintiendo el alivio inundar el muñón que era su pierna izquierda.
—Entonces las cosas no se arreglaron.
—Ya no tienen solución Emma, ella quiere una vida sin mí y eso me lastima cada fibra de mi cuerpo.
—Deberías seguir intentando, decirle cómo te sientes…
—Eso ya no funcionara. — Interrumpió Arizona con los ojos en el pavimento — Intente de todo para mantenerla a mi lado y no lo conseguí.
—Tiene que haber otra manera. — Insistió Emma.
Ella y Arizona se habían vuelto bastante unidas y Arizona le había contado el curso que su relación con Callie había tomado. Emma había descubierto que la cena que habían compartido había sido una de sus últimas interacciones de pareja.
—Estoy cansada Emma. Cometí un error y estoy pagando demasiado caro por ello.
—Pues tal vez estas cometiendo otro error al dejarla ir, y puede que ese nunca lo termines de pagar.
Regina no podía dejar de escuchar las palabras de Zelena y Lorna en su cabeza, durante todo su camino a casa estuvo pensando cuales eran sus motivos para sentirse molesta con Emma. La mano de Henry jalando la suya la distrajo de sus pensamientos; la morena había decidido recogerlo de la escuela y comprar un par de cosas para cocinar una pasta que Mary Margaret le había enseñado a preparar.
—¿Podemos comer helado después de la comida? — Preguntó el niño con una pequeña sonrisa.
—Solo si terminas toda tu comida. — Respondió ella mirando al niño.
—Pensé que me quedaría con Mary hasta que tú salieras del trabajo.
—Bueno, decidí que era mejor pasar el día contigo y con Emma, preparar algo rico y ver unas cuantas películas.
—Me gusta ver películas mientras como helado.
—Lo sé.
Regina sonrió del lado y observo al niño que caminaba concentrado en sus pasos. No tardaron mucho en llegar a departamento y antes de abrir la puerta, Regina puedo escuchar risas dentro del apartamento. Cuando dio los primeros pasos para entrar pudo ver a Arizona y a Emma sentadas ante la mesa del comedor, sosteniendo una plática animada y con sonrisas en el rostro.
—Hey, llegaron temprano a casa. — Saludo Emma con una pequeña sonrisa.
—Pensé que estarías en el trabajo. — Respondió Regina de una manera cortante — Henry y yo íbamos a prepararte la cena.
—Decidí tomarme el día.
Regina asintió y Henry corrió hacia Emma para subirse a sus piernas, rompiendo un poco la tensión del ambiente.
—Regina me va a dejar comer helado mientras vemos películas. — Comentó el niño animadamente.
Emma miro de reojo como la morena depositaba la bolsa de papel sobre la isla de la cocina y sacaba un par de cosas de la bolsa.
—Eso parece bastante divertido chico.
—Bueno, creo que ya debo irme. — Informó Arizona con una pequeña sonrisa.
—Estoy segura que tenemos suficiente comida para cuatro. — Dijo Emma — ¿Quieres quedarte a comer?
—No, creo que ya debo irme. — Se apresuró a responder Arizona — Quiero pasar un poco más de tiempo con Sofía antes de… tu sabes. — Su amiga asintió — Nos vemos luego.
Arizona se levantó de la silla apoyándose en su pierna buena y e hizo una pequeña mueca de incomodidad al sentir la prótesis lastimándole la pierna. La rubia le sonrió a Regina como despedida y salió del departamento dejando silencio a su paso.
Henry se había dormido veinte minutos antes de que "buscando a Nemo" llegara a su final; la cabeza del niño esta recargado en las piernas de Regina y separaba a Emma dejándola del otro lado del sofá. Las chicas habían estado calladas y solo habían intercambiado un par de miradas.
—Voy a llevarlo a la cama. — Informó la morena tomando a Henry entre sus brazos.
Emma no pronunció ninguna palabra y solo asintió mientras observaba a Regina marcharse. Deseó poderse levantar e ir tras ella para ayudarle a recostar al pequeño, pero solo pudo resoplar y esperar a que ella regresara.
—¿Quieres hablar? — Preguntó la rubia en cuanto Regina apareció ante ella.
—Estoy cansada. — Respondió Regina en un tono seco.
—Y aun sigues molesta.
—Emma, no quiero hablar de esto ahora…
—¿Entonces cuando? — La rubia interrumpió con cierta desesperación en la voz.
—Escucha Emma, he decidido apoyarte en cuanto a la cirugía. Pero no voy a olvidar tan fácil el hecho de que estuviste ocultándome las cosas.
—Tenía miedo. — Se defendió Emma sintiendo un nudo formársele en la garganta.
—Solo tenías que decírmelo. — Regina se encogió de hombros — Pero supongo que Arizona merece más tu confianza.
—Arizona no tiene nada que ver en esto…
Emma se detuvo cuando Regina caminó con pasos apresurados dejándola sola y confundida. Un minuto después, la morena regreso y colocó una almohada y una manta perfectamente doblada en el sofá.
—Vas a dormir en el sofá. — Emma abrió la boca pero no pudo decir nada porque Regina ya estaba caminando fuera de la sala.
Una semana después.
Emma miraba los papeles que tenía en sus manos, leyendo todo lo que debía saber para firmar el consentimiento y realizar su cirugía. Shepard y Callie la observaban con una pequeña sonrisa de apoyo que más bien parecía hacerla sentir presionada.
—Creo que todo está muy claro ahí. — Dijo el doctor — Quiero que sepas que estas tomando una excelente decisión.
—Tengo una duda, — Habló Emma con los ojos aun en el papel — Sobre si algo llega a salir mal y yo no pudiera tomar una decisión, ¿Qué pasaría?
La rubia levanto la vista y observo a ambos doctores intercambiar miradas.
—Bueno. — Habló Callie tomándose las manos — Como no están casada, la decisión iría a tus padres a menos que firmaras la orden de no resucitar o en caso de quedar en coma, hacer una petición para saber cuántos días deseas esperar antes de que se desconecte.
—Es muy poco probable que algo de esto llegue a pasar, Emma, — Añadió Shepard.
La rubia dejo los papeles sobre sus piernas y respiro profundo cerrando los ojos.
—¿Puedo firmar esto mañana?
—Emma, si te estas arrepintiendo… — Callie parecía preocupada.
—No es eso. — Se apresuró a decir la chica — Solo hay algo que necesito hacer antes.
Los doctores la miraron salir apresuradamente, moviendo sus brazos con frenesí para conseguir que la silla de ruedas avanzara aprisa.
Regina estaba sentada en las pequeñas e incomodas sillas de hospital en un pasillo. Se estaba mirando los pies y esperaba con impaciencia que la reunión de Emma terminara pronto.
La tensión entre ellas había disminuido un poco después de que se sintió culpable por haber dejado que Emma durmiera en el sofá. A la mañana siguiente, cuando había encontrado a Henry sobre el cuerpo de la rubia y ambos estaban hablando del porque ella había dormido ahí.
—Hice enojar un poco a Regina. — Le había dicho ella con una mueca.
—¿Este es tu castigo? — Preguntó el niño con ojos bien abiertos.
La plática había continuado hasta que Regina había decidido interrumpirla anunciando que era tiempo de preparar el desayuno.
En ese momento, todo lo que la morena tenía en su cabeza era apoyar a Emma en su decisión, fuera la que fuera y estaba tan nerviosa que todo enojo que tuviera hacía la rubia había desaparecido en el momento en que le pidió que la acompañara al hospital.
Su atención pasó de sus pies a una de las puertas abriéndose por la cual salió una apresurada Emma con sus ojos verdes concentrados en Regina. La morena se levantó de un salto y miro a la chica frunciendo el ceño.
—¿Está todo bien?
—Casate conmigo…
¿Qué les parecio el capitulo?
Para todas aquellas que son fans de Callie y Arizona, o que les interesa saber un poquito sobre ellas. Estaba pensando en escribirles un capítulo adicional con su backstory. Si les gustaria eso dejenmelo saber en sus comentarios.
Gracias una vez mas.
