Víctor estaba escudriñando los restos de las cavernas con sus prismáticos, buscando en hendiduras, rendijas o recovecos, alguna señal de Edna. Miró un momento hacia atrás, a su viejo amigo sentado al lado de Sam, intentando vagamente que no se muriera allí mismo, con mirada culpable en sus ojos.
Volvió a mirar la zona, la cueva, el agua. Por un momento se detuvo, le había parecido ver algo dorado debajo del agua, por lo que se enfocó, estático. En un segundo donde el agua quedó quieta, pudo ver una bolsa y monedas alrededor.
Eso lo alertó. En ningún momento habían juntado una bolsa con monedas.
Buscó con más ahínco, y lo que al principio no había visto, debido a que estaba quieto y se camuflaba, ahora tomaba forma. Era un cuerpo, y solo había una oportunidad de quien era.
- Dios- Víctor miró a los Drake- ¡Muchachos! ¡Es Edna!
- ¿Qué?- Nathan se puso de pie, igual que su hermano.
- ¡Está bajo el agua!- Él señaló el lugar, mientras ambos se acercaban corriendo.
Sam corrió por toda la costa, acercándose, mirando el haz de luz que Sullivan había clavado en ella, antes de lanzarse al agua, seguido por su hermano. Nadó como poseso y se sumergió.
Debajo del agua intentó sujetar a Edna y despertarla, pero ella estaba inerte. Nathan tocó su brazo y le indicó que tirara de ella, mientras se sujetaba a la roca y tiraba con todas sus fuerzas.
El joven de los Drake tuvo que tirar varias veces, casi hasta desgarrarse, para que el hueco se agrandara lo suficiente, y le permitiera a su hermano sacarla. De inmediato ambos se catapultaron a la superficie, sujetándola, nadando hasta la orilla.
Caminaron en cuatro patas una vez llegados a tierra, arrastrando el cuerpo de Shaareim.
Nathan colocó el oído en su pecho, por un segundo.
- Dios…- La enderezó un poco- Nada, no respira. Sam…
Miró a su hermano mayor, arrodillado tal y como había llegado, chorreando agua, aun sujetando uno de los brazos de Edna, paralizado.
- ¡Sam!- Golpeó firmemente su hombro.
- ¿Q-que?- Lo miró, al fin.
- Tú le das aire, yo me encargo de lo otro.
- Si, si…
El joven Drake se acomodó en su pecho, buscando el punto adecuado. Apoyó la base de su mano en la mitad y empezó a presionar, rítmicamente, mientras Sam acomodaba su rostro y se agachaba, mitad para notar si respiraba, y mitad para prepararse para su tarea.
Detrás de ellos, vigilaba Sullivan, listo para lo que fuera.
En cuanto Nathan se detuvo, Sam sopló con fuerza en su boca, varias veces, tratando de llenar sus pulmones de aire. Luego se detuvo, dándole paso a su hermano.
Y por casi un minuto, es todo lo que hicieron. Pero Edna no volvía, y era bastante probable de que no lo hiciera.
Nathan dejó de masajear su pecho, suspirando, rendido, mientras su hermano lo miraba expectante.
- ¿Qué haces?- Le dijo Samuel- ¡Sigue!
- Sam… No responde…
- ¡No si no sigues!
- Hermano… La recuperamos al menos… ya…
- ¡Ni se te ocurra!- Lo apartó un poco, angustiado.
Negado, Samuel retomó los masajes cardiacos, soplando de vez en cuando, volviendo a su pecho. Aun así, nada sucedía.
- Sam…- Le dijo Nate, suavemente- Déjala…
- No…- Siguió presionando, con los ojos cargados de lágrimas- Edy… por favor… por lo que más quieras… Despierta…
- Sam…- Vio como Víctor se acercaba para apoyar su mano en su hombro.
- Edy- Murmuró- No me dejes… No me hagas esto…
Pero tras un par de masajes posteriores, la mujer inerte abrió los ojos como si un rayo la hubiese impactado y abrió la boca, queriendo inspirar un aire que por alguna razón, no avanzaba.
- ¡Dios!- Se asustó Nate, casi cayendo de espaldas.
- ¡Edna!- Sam la sacudió.
- ¡Está trabada!- Dijo Víctor- ¡Ponla boca abajo, golpéale la espalda!
Samuel giró a la mujer y empezó a golpear su espalda, con fuerza. Ella escupió un poco de agua y empezó a toser, con fuerza, recuperando el aliento.
- Tranquila…- Le dijo Sullivan- Tomate tú tiempo, niña.
Nathan se acercó a su hermano, y tomo su hombro, con fuerza. Miró sus ojos húmedos, cargados de alivio y le asintió.
Sam se quedó junto a ella, frotándole la espalda, oyéndola toser, escupir agua, y recuperarse muy lentamente. Él mismo también intentaba recuperar el alma que se había ido de su propio cuerpo.
- Dios…- Edna se acostó boca arriba, tosiendo, agitada.
- ¿Cómo te sientes?- Sam, sentado a su lado, tocó su cabeza.
- Me… duele… todo…- Tosió- Tragué agua… a lo bestia… Respiré… agua…
- ¿Te rompiste algo?- Preguntó Victor.
- No… que yo recuerde…- Se frotó el pecho- Dios… Me duele el pecho… horrores…
- Ese fui yo- Sonrió Sam, con los ojos rojos- Lo siento…
- ¿Qué… paso?- Ella miró alrededor, dándose cuenta de que algo no concordaba- Yo no… ¿Qué?
- Te ahogaste- Dijo Víctor- Ellos te sacaron del agua, muerta.
- ¿Muerta?- Se sorprendió.
- Estuvieron un buen rato para traerte de vuelta, aunque Samuel se lo tomó demasiado en serio.
- Bueno… Agradezco… eso…- Ella tomó una de las manos de Samuel.
Por un momento se quedó quieta, con los ojos cerrados, con Sam tomando firmemente su mano.
- ¿Edna?- La llamó, palmeándole la mano.
- Estoy bien… Tranquilo- Abrió los ojos- Solamente estoy… cansada…
- Entiendo.
- Nate- Ella miró al hermano- Si quieres nadar… en donde estaba yo debe haber una bolsa con monedas…de oro… reales…
- ¿De dónde la sacaste?- Preguntó él.
- Me cayeron encima…
- ¿Tanta fe tenías de salir de allí?- Sonrió Sullivan.
- Al contrario… Pensé que si ustedes volvían por mi cadáver, al menos… tendrían un obsequio.
- Idiota- Sonrió Samuel, conmovido.
- Samy- Ella levantó la mano para palmear su pecho- Tranquilo… Esta vieja es hierba mala. Y hierba mala nunca muere…
- No vuelvas a hacer eso- Tomó su mano, serio- Júralo.
- ¿El qué? ¿Golpearte el pecho?
- Dar tu vida…
- Se supone que es la última vez que me metes en aventuras como esta…
- Edy…
- Si, si…- Cerró los ojos- Lo juro… Ahora déjame revivir en paz…
Samuel se agachó, para besar su frente con fuerza, un par de veces, haciendo que ella sonriera.
