Extra


El tiempo había pasado demasiado rápido, para aquella chica el flujo del destino pareció ir más rápido que viento, sin siquiera dejar que sus pensamientos se acoplaran completamente. Pero no debía ser tan cruel su camino, habían pasado cosas malas, incluso ella había hecho cosas malas, y por eso su desdicha ya debía ser levantada.

— Otra — pidió con voz fuerte sobre al cantinero sobre el bullicio del lugar

Sin embargo el flujo ya no le importaba, después de todo a nadie ella le importaba. Ya solo quedaba contar el tiempo que pasará perdida, o los momentos agradables que jamás atesorará ni valorará

— tsk son una basura

Colocó dos monedas de oro sobre la barra y se retiró de esta hacia la puerta de la taberna para dejarla una vez más por esa noche. Afuera hacia frio congelante castigando sin misericordia a los vagos de la noche, pero a ella no le importó y siguió tan solo metiendo sus manos en sus prendas y agachando la mirada.

— maldito frio, pero es mejor que estar en el imperio

Su casa quedaba algo lejos y maldiciendo se apuró para no quedar ahí congelada, pero mientras sus pasos erar apresurados no se daba cuenta de que tres personas la seguían de cerca. En aquel pueblo pequeñas farolas servían como luz guía por las calles que en ese momento parecían desiertas, al menos eso era lo que ella pensaba antes de que una mano le tapase la boca.

— shh… calma primor — dijo una voz áspera que solo escucharla le daba ganas de vomitar a aquella chica — solo queremos divertirnos

Fue jalada lejos de la calle a un lugar más oscuro y en ese momento vio a otras personas acompañarla a ese sitio.

— ¿Qué?

Se escucharon gritos ahogados golpes y algunos sonidos desconocidos por un breve momento, luego todo quedó en silencio. Segundos después emergió hacia la luz de una farola aquella chica levantando en su mano izquierda un objeto de color rojo intenso que parecía escurrir por sus dedos.

— bola de estúpidos — dijo viendo lo que para ella no era más que un corazón humano ensangrentado — tsk basura — dijo y aventó el corazón hacia atrás por sobre su hombro — ahora voy a tener que quemar esta ropa — se vio a si misma maldiciendo al ver que sus prendas estaban manchadas con sangre — era una de mis favoritas jaja ajajaja — rio sin razón aparente y continuo su camino

Llegó a su casa y rápidamente trató de entrar en calor prendiendo fuego a la chimenea, para así poder sacarse toda la ropa y arrojarlas a las llamas que veía hay mismo en la sala de su casa. Preparó un baño caliente y trató de relajarse por un breve momento en el cual pudo notar algo particular.

— Me encontraste — dijo saliendo del baño con una toalla alrededor de su cuerpo

Se sentó en el piso frente al fuego para secar su cabello mientras miraba un punto en particular dentro de la casa. Sonrió algo exagerada recibiendo sobre sus manos una taza con un líquido caliente que alguien le brindó

— Tanto tiempo sin verte Ayano-chan — ella bebió un sorbo de su taza que contenía un poco de té

— Me fue difícil, sabes ocultarte muy bien Toshinō Kyōko — Ayano se recostó en la pared y debió la vista de la chica medio desnuda de la sala

La amazona había pasado los últimos dos meses buscando en la tierra señales de aquella rubia cabeza hueca, y al fin su ardua búsqueda dio frutos. Era momento para aclarar ciertos puntos con Kyōko, aunque las intenciones de Ayano no fueran tan extremas.

— ¿vienes a llevarme devuelta? — preguntó la rubia pensando en esa posibilidad pues había dejado huella en el imperio y posiblemente ahí fuera considera una criminal

— No — le contestó sorprendiendo un poco a Kyōko pero no dejó que Ayano lo notara

— Es raro — Kyōko bebió de su taza y posó su mirada en el fuego — ¿buscas vengarte de mí entonces? — era posible, entonces estaba perdida y aunque intentara no lograría nada conociendo los métodos de la amazona

— No — volvió a decir la amazona

— Es raro, eres rara Ayano — Kyōko suspiro muy largo antes de tumbarse en el piso y clavar su vista en el techo — ¿quieres el oro que me robe del catillo de Yui-nyan?

Antes de abandonar el palacio Kyōko pidió "prestado" un par de bolsas donde metió todo el oro que podía llevar para asegurar un futuro sin complicaciones, cosa que le estaba funcionando, y con el oro suficiente huyo del reino encontrando más adelante el cuerpo de una chica botado en la nieve. Ese pequeño encuentro fue el que le informó cómo era que iba marchando su plan, pues Chitose había dejado atrás a la princesa.

— No — dijo

— es raro

— Vuelve a decir eso… — dijo en tono amenazante ya que le estaba molestando el tono con el que lo decía y lo repetía

— Es raro — rio la rubia — ¿Cómo esta ella? — no queriendo enfrentarse tan pronto a una enojada Ayano, intento desviar un poco la conversación

— ¿te preocupa? — le pregunto la amazona a la rubia

— No — dijo cortante — pero debería fingir interés por mi esposa ¿no?

— ella está bien — dijo ignorando el ultimo cometario de Kyōko

— hum… ¿y la pelirroja esa?

— no lo sé

— vaya Ayano que clase de madre eres que no sabes el estado de tu propia hija — dijo Kyōko burlona, estiró los brazos bostezando muy ruidosamente

No es que Ayano fuera una mala madre, pero Chitose supo ocultarse y borrar sus huellas tan bien, que la amazona aun no puede dar con ella. Dicho evento ocurrió después de que Chitose regresara del monte el sendero de las almas con la princesa pelirroja.

— Ese no es asunto tuyo — Ayano no tuvo otra que negar información

— bueno… haa… si eso es todo me iré a la cama — dijo Kyōko pensando que si de morir al menos lo haría en la comodidad de su cama

Ayano vio a la rubia levantarse y marcharse a su habitación, más aún tenía un asunto con esa chica así que la siguió hasta sus aposentos. Kyōko se metió en la cama tirándose las sabanas sobre si y se dedicó a mirar la silueta de Ayano en la puerta

— ¿quieres dormir conmigo Ayano? — palmeo un costado haciendo espacio para la chica, pues Kyōko no podía simplemente ignorar la belleza de la amazona

— no, pero quiero que me digas una cosa

— bueno

— ¿Por qué lo hiciste?

— Porque te odiaba — le respondió con naturalidad como si eso fuera algo sin importancia

— trataste me matarla — Ayano apretó los puños e incluso dio un paso hacia la cama de la rubia pero se contuvo

— "traté" estas en lo cierto Ayano — Kyōko quería que Ayano entendiera que eso era cosa del pasado y que por eso no deseaba ser encontrada

— ¿te parece normal?

Ayano no creía que la rubia hubiese ideado un plan para vengarse de ella, así que tuvo que averiguarlo por su cuenta. Eso le llevo hasta un lugar muy apartado lejos del impero de Himawari, hasta un pequeño pueblo con un clima algo extremo.

— pues sí, incluso tuve esperanzas de que Chitose fallara pero no fue así — dijo Kyōko — veo que la entrenaste bien

— tus motivos no estaban justificados

— me robaste a mi mujer ¿Qué más motivos quieres? — dijo Kyōko alzando un poco la voz denotando su enojo con la amazona

— te pedí perdón por eso hace mucho tiempo atrás — expresó la amazona con un deje de pesar, fue un momento de debilidad por el cual Ayano se culpaba y la hacía sentir menos que nadie

— ya no importa… ya nada importa

Kyōko había decidido huir del imperio de Himawari con la esperanza de dejar en ahí su pasado y comenzar una nueva vida lejos de las personas que la lastimaron, pero el destino no fue amable incluso en ese entonces Ayano volvió a su vida por un instante recordándole todos sus errores y su desdicha.

— ¿no te arrepientes?

— ¿eso es todo lo que quieres oír? — Preguntó Kyōko — pues entonces te diré que no me arrepiento, incluso lo volvería hacer y si tuviera la oportunidad te mataría sin dudarlo pero… — Kyōko se acostó de lado dejando algo de ira dando paso a la tristeza — comprendo que hacer todo eso no hará que Yui se enamore de mí, no cometeré los errores de mi madre. Lo juré, por eso vine a este lugar, para estar lejos de ti y de ella.

— Kyōko… — hasta Ayano llegaron los pequeños gimoteos de la rubia

— Lo siento Ayano — dijo con palabras sinceras mirando a la amazona — espero que entiendas y ahora te pido por favor…sniff… como amiga… o al menos… como persona civilizada… que si… sniff… en tu corazón… hay un poco de piedad con esta pobre alma tu… me hagas un favor — decía llorando la rubia

— Kyōko… — Ayano se sintió mal por esa chica le rompió el corazón verla tan destrozada. Hizo mal en buscarla y en ese momento se dio cuenta, pues Kyōko solo buscaba paz y encontrarse así misma — está bien ¿Qué favor quieres que haga?

— ¡¿quieres tener sexo conmigo?! — preguntó saltando de la cama con energía y revelando su cuerpo completamente desnudo a los ojos de Ayano quien no pudo contener su sonrojo

—…—


Aquí el primer capítulo extra de lo que parece ser una extensa lista, pues aún falta saber algún que otro detalle por ahí

Hola a todos queridos lectores, espero que la estén pasando genial en esta noche de celebración.

De mi parte solo queda decir ¡felices fiestas! Y cuando aún son las 23:05 les deseo ¡Feliz Año!

Nos vemos en el 2018.