Jamas creyó llegar a una situación así en su vida. Ni siquiera en sus más locos sueños. Y sin embargo, allí estaba.

Era tan extraño. Pero admitía que le gustaba.

Había sospechado algo hacia unos días cuando el pecoso se quedaba hablando con su madre más de lo normal. O cuando aparecía en la casa de repente y se asustaba al verlo. Era fácil saber cuando Yamaguchi le ocultaba algo.

Creía que tenía que ver con el hecho de lo sucedido hacia unas semanas en la fiesta. Pero al parecer el pecoso no se comportaba sospechoso por eso. Y ahora todo tenía sentido.

Principalmente cuando al llegar a su casa encontro todo oscuro. Al avanzar hasta la salita las luces se encendieron y estaba allí su mamá, su hermano y por supuesto, Tadashi.

Era un poco estúpido, pero había olvidado su propio cumpleaños. Y sin embargo, Tadashi se las había ingeniado para prepararle una pequeña fiesta. Agradeció el detalle de no invitar a alguno de sus compañeros del club.

Se había divertido aunque no lo admitiera. Le habían gustado los regalos aunque no lo admitiera. Pero principalmente había adorado que sin importar cuanto sucediera, su amor platónico no dejaría de sorprenderlo.

Y quizá algún día se atrevería a confesarselo, pero ese día, no sería hoy.


Algo corto, pero no tengo demasiada imaginación hoy... y debería estar haciendo tarea btw. ¡Dos días más!