Estaba furioso.
Miedo, culpa, ira, frustración. No habia un orden de lo que sentía, pero facilmente reconocía la ira por sobre todas las demás.
Sus puños ya magullados y con visibles heridas se detuvieron a 1 mm del nuevo golpe a la pared.
A lo lejos habia oido una corriente de agua. Recordando que en ese jardín había una fuente se acercó.
Recordaba que siempre que iban a visitar a Lory pasaban por esta misma fuente.
Entonces su padre le guiñaria el ojo y tiraría una moneda.
-¿Por que haces eso? - kuon rodó los ojos - Es desperdiciar el dinero...
-Vamos, vamos, Kuon, esta casa esta llena de tantas maravillas que incluso una fuente cumple deseos no desentonaría en este lugar
Cumple deseos...
Con pasos inseguros se acercó al lugar de donde provenía el ruido, como un niño que busca su última esperanza, ansioso por ver la fuente de agua.
Sus manos dejaban restos de sangre en el suelo pero a Kuon no le importaba, habia visto la fuente.
Una vez delante de ella no sabía exactamente que pedir, indeciso ante que palabras decir. Lo único que queria era...
Otra oportunidad.
Arrodillado, miró hacia delante, formulando dentro suyo lo que más queria en esos momentos.
Otra oportunidad. Para arreglar las cosas.
Así fue como Kyoko lo encontró.
Arrodillado, herido, y con ojos ausentes.
Su primer impulsó fue huir de el, no quería de ninguna forma encontrarse con el o sus padres. No les guardaba rencor, pero verlos dolía, recordandole ese periodo lleno de mentiras aunque feliz.
No pudo irse. Kuon estaba sufriendo, lo sabía con solo verlo, no podia dejarlo así. Sin ser consciente dio un paso en su dirección.
Te engañó.Jugo contigo.Te deshechó.
Un estallido de voces le hizo parar, recordandole las razones para evitar a los Hizuris, instandole a darse la vuelta y dejarlo allí.
Se lo merece.
La última voz, más oscura y siniestra, habló. Y ella despertó.
¡No se lo merece! Puede que jugara conmigo o que me engañara ¡Pero nuestro primer encuentro fue real! Me ayudo sin conocerme, me dio un refugio cuando lo necesitaba ¡Eso no lo hace una persona que solo piensa en si misma y su diversión!
La bruma de voces se fue, como escampadas por el viento, dejandola libre a su voluntad. Su mirada se dirigió a Kuon nuevamente, seguia allí, sin cambiar en nada.
A tan solo unos pasos ya estaba cuando la indecisión volvio de nuevo. Tal vez el no quería verla...
-¿Estás bien? - escapó de su boca sin querer. Tapandosela por reflejo supo que ya era tarde.
El la estaba mirando.
Con los ojos abiertos de par en par, como si un fantasma estuviera delante suyo.
Era Kyoko pensó Kuon
Cambiada tanto en aspecto que no pudo dejar de mirarla. El pelo negro, antaño algo corto, ahora era de una largada considerable, ajustandose a su nueva altura perfectamente. Rostro algo más anguloso con vestiduras propias de un chico.
Por un momento pensó que se había equivocado, una muchacha que por azar tenia el mismo timbre de voz ... pero al mirarla a los ojos supo que era ella. Nadie tenia esos ojos excepto Kyoko.
Creo que debería haberme callado... pensaba Kyoko por su parte.
Kuon no se veia tan deprimido como antes, pero notaba de alguna forma un gran enfado que venia de el.
Como un leon furioso..
Ya no había vuelta atras aun así, ella había hablado, no podia escapar ahora. Y aunque los 15 metros que los separaban se hicieran repentinamente más cortos, no se amedrentó.
Zancadas largas con bastante fuerza provocaron su miedo sin poder hacer nada. Kuon no se veia nada contenta al verla, y mientras más cerca lo tenia más arrepentida se sentia con su decisión.
Los 15 metros se fueron haciendo más cortos para los dos, uno con miedo e inseguridad, otro con ansiedad e incredulidad.
Ya a un palmo cerró los ojos con fuerza, esperando la tortura para tal furia cuando unos brazos envolviendola la desconcertaron.
-Estas bien... - el alivio en el tono de voz era claro.
Aunque Kuon la hubiera visto tenia que asegurarse. Ahora en sus brazos se sentia mas real, la textura de sus cabellos en la mano y su pequeño cuerpo engullido por el suyo le confirmaron su presencia.
El resentimiento que por un momento habia surgido hacía su persona no significaba nada ahora. Ella esta bien. Eso era suficiente por ahora.
Kyoko devolvio el abrazo.
Borrandose poco a poco la idea de evitarlo y recordando todos los momento que habian pasado juntos.
De alguna simple y extraña manera ese abrazo los sanó de todas las fatalidades que hasta ahora habian surgido. No destruyendolas sino dotando de fuerzas a sus dueños para enfrentarlas.
-¡Oh Dios mio!
El grito surgido de la nada los separó. Con reticencia en Kuon pero agradecimiento por Kyoko que ya sentia las lagrimas picar los ojos.
-¡Kyoko! ¡¿Eres tú?! ¡¿Donde has estado?! ¡Hay que avisar a Cole! ¡Nos has tenido tan preocupados! - decía atropelladamente Victoria mientras examinaba a Kyoko de pies a cabeza - ¡Oh realmente eres tú!
Kyoko vio con lagrimas a su antigua institutriz cuando la reconoció. Ignorando el escrutinio que había sobre ella se abalanzó con los brazos abiertos.
-¡Victoria sama!
El abrazo entre las dos fue de felicidad absoluta, dejandole sin hacer nada a Kuon que queria tener a Kyoko otra vez en brazos pero sin querer interrumpir el momento.
-¡Rapido! ¡Hay que ir con Cole! ¡Estara tan feliz de verte!
-¿Papá esta aquí? - los ojos de Kyoko ya brillaban.
Y con una nube de polvo se alejaron de allí corriendo con toda su alma.
-¿Ha dicho papá? - Dijo en voz alta Kuon, en un intento de entender la situación.
