Los derechos son compartidos entre RICHELLE MEAD y nikkafuza.
Capítulo 28. Unchained Melody
Oh my love, my Darling
I´ve hungered for your touch
A long lonely time
Time goes by so slowly and time can do so much
Are you still mine?
I need your love
I need your love
God speed your love to me
Unchained Melody – Righteous Brothers
POV Dimitri
– Rose, ¿realmente tenemos que ir? – Le pregunté mientras terminaba de vestirme.
– Por supuesto que tenemos – Ella regresó a la habitación con solo un conjunto de lencería negra. Ya estaba maquillada y con el cabello listo, pero aún no se había decidido con relación a la ropa – Es el cumpleaños del Eric.
– ¿Estás segura de que no podemos quedarnos en casa? – La abracé por detrás, retirando el cabello de la morena de mi camino para así poder mordisquearle el cuello.
– No empieces, Belikov – Se rio, alejándose – Debemos ir…
– Debiste haberme avisado antes – Suspiré sentándome en nuestra cama, observándola entrar nuevamente al guardarropa.
– De verdad se me olvidó – Explicó – Lo siento.
– ¿Dónde es? – Cuestioné.
– En Le Bernardin – Dijo volviendo a la habitación, vistiendo un conjunto de encaje color vino – Es uno de los restaurantes preferidos de papá, ¿cómo estoy?
– Hermosa – Tiré de ella para sentarla en mi regazo – Supongo que eso no es un homenaje para tu padre.
– De ninguna manera – Se carcajeó enlazando mi cuello – Mi baba no podrá hacer ninguna celebración ahí por un buen tiempo – Ya habían pasado dos días desde que Rose y yo decidimos dar un paso adelante en nuestra relación y definitivamente fue la mejor decisión que pudimos tomar. Yo estaba a punto de enloquecer en el intento por mantenerme lejos de la morena. Aún no había traído todas mis cosas a nuestra habitación, pero traje lo esencial. Vi a Libby sentada cerca de la puerta, observándonos – Ella me odia – Rose escondió la cara en mi cuello.
– No te odia – Reí, golpeándome ligeramente la pierna – Libby, ven aquí chica.
La cachorra ladró, pero continuó en el mismo lugar. Al menos hasta que Rose se levantó de mi regazo, la corgi volvió a ladrar y corrió lejos.
– ¿Viste eso? – Exclamó – ¡Ni siquiera me le acerqué!
– Ella pronto olvidará todo el incidente del merengue – Aseguré.
– Está exagerando – Rose murmuró – Ella me mordió y no por eso le rehúyo.
– ¿Nos vamos? – Pregunté mientras se ponía los zapatos.
– Prometo que será una buena noche – Sonrió tirando de mí – Te gustará…
– Me encantará volver a casa contigo – Jugué, siguiéndola a las escaleras – La ropa que llevas parece ser fácil de quitar.
– ¿Aún no salimos de casa y ya estás pensando en quitarme la ropa? – Rio bajando los escalones.
– ¿Qué puedo hacer? Soy un hombre enamorado de mi esposa – Me encogí de hombros, casi chocando con ella cuando se detuvo abruptamente delante de mí.
A pesar de decidir dar un paso adelante en nuestra relación, no llegamos a hablar de lo que verdaderamente sentíamos. Con el poco conocimiento que tengo sobre Rose, ella nunca aceptaría estar casada con alguien por el que no sintiera nada y con todas las señales que había logrado percibir…
Decidí arriesgarme.
– ¿Qué estás diciendo? – Se volvió hacia mí con una expresión de sorpresa.
– ¿Qué? – Bajé el último escalón acercándome a ella – ¿Eso realmente te sorprendió?
– ¿Desde cuándo? – Sonrió.
– Desde que te vi caminando hacia mí vestida de novia – Envolví su cintura – Ahí supe que estaba pérdido.
Rose posó sus manos en mi pecho, estirándose para besarme. El beso no pasó de un rápido sello, pero al apartarse ella tenía un brillo espectacular en su mirada.
– Yo también estoy enamorada de ti, Dimitri – Su voz salió como un susurro.
– ¿Estás segura de que no podemos quedarnos en casa? – Sugerí rozando mi nariz en su cuello, impregnándome de su perfume.
– Lo estoy – Se rio, alejándose – Vámonos antes de que decida tomar tu auto e irme sola.
– Puedes conducir si quieres – Provoqué – Pero yo voy contigo.
– Será mejor que no – Sonrió – ¿En una ciudad como Nueva York? No quiero tener más cicatrices.
– Tienes que superarlo – Tomé su mano – Algún días tendrás que volver a conducir.
– ¿Cuando existen los taxis? No, no lo haré – Guiñó.
Nos fuimos a la fiesta en un clima agradable. Los dos finalmente pusimos las cartas sobre la mesa y ella realmente correspondía a mis sentimientos. Comencé todo esto dudando de haber tomado la elección correcta, me casé sólo para quedarme en el país, pero al final todo terminó dándose de forma natural y hoy realmente no tengo dudas de que fue lo mejor que pude hacer.
Al llegar al restaurante lo observé un poco intimidado. Creo que nunca voy a acostumbrarme al mundo que Rose pertenece.
– No te preocupes, estás perfecto – Susurró al notar mi incomodidad, envolviendo mi brazo y acercándose más.
Le ofrecí una sonrisa sin igual mientras caminábamos entre personas que desconocía.
– Rose, Dimitri – Lissa llamó nuestra atención. Ella usaba un vestido dorado que iba hasta la rodilla – Llegaron.
– ¿Dónde está tu padre? – Rose sonrió.
– Resolviendo algo con el tuyo – Se encogió de hombros.
– ¿Y el maleta de tu novio? – Rose preguntó.
– Aún no llega, él y Tasha ya vienen – Lissa sonrió.
¿Tasha? ¿Quién es Tasha?
– ¿Nadie que conozca ha llegado? – Rose suspiró.
– Adrian llegó con Avery – Lissa se encogió de hombros – De hecho ella te está observando desde la esquina.
– Corrijo, ¿ha llegado alguien que me importe? – Rose rodó los ojos.
– El tío Víctor está aquí con Natalie – Lissa sonrió.
– Vamos a escondernos en el rincón más alejado posible, camarada – La morena gimió.
– ¿Quiénes son ellos?
– Mi tío y mi prima – Lissa respondió riendo – Natalie adora a Rose y bueno, no es tan correspondida…
– Ella habla mucho – Rose se quejó – Tanto que no tiene filtro.
– Greg también está aquí – Lissa tarareó.
– Definitivamente debimos quedarnos en casa, camarada – Rose escondió la cara en mi pecho, haciéndome reír.
Nos sentamos en una de las mesas atrayendo la atención de algunas personas, entre ellas, Nathan Ivashkov, que no paraba de observarnos, al igual que la chica que Lissa había presentado como Avery.
– ¿Quién es esa Avery? – Pregunté.
– ¿Todavía me está mirando? – Rose bufó – Es la nueva novia de Adrian.
– ¿Y por qué la nueva novia de Adrian te estaría observando? – Fruncí el ceño.
– Aparentemente a ella no le gusto mucho – La morena hizo una mueca.
– ¿Así, sin motivo? – Insistí.
– Está enamorada de Adrian, ¿crees que tiene algún juicio? – Murmuró mirando alrededor.
– Rose – Presioné. Tenía en la cara que no me estaba contando algo.
– Mira, Tasha llegó – Cambió el tema – Necesito presentarlos, ella está buscando alquilar un apartamento y yo le ofrecí el tuyo.
– ¿Quién es Tasha? – Inquirí a la vez que Rose le pedía a alguien que estaba detrás de mí que se aproximara.
– ¿Cómo que quién es Tasha? – Ella me miró como si yo fuera de otro mundo – Natasha Ozera, la tía de Chris.
¿Natasha? No… no es posible.
– Tú siempre te referiste a ella como "la tía de Chris" – Murmuré, girándome en la dirección en que saludaba, congelándome al ver de quién estaba hablando.
Natasha estaba parada ahora frente a mí, con una expresión de sorpresa estampada en la cara, para después ser sustituida por una de rabia.
¡No, esto no está sucediendo! La única cosa que ella me pidió fue que no me involucrara con ninguna conocida suya ¡Y casi termino saliendo con una de sus amigas!
– Tasha, él es Dimitri Belikov – Rose sonrió enlazando mi brazo, ajena a lo que estaba pasando – Mi esposo.
¿Qué hago? ¿Finjo que no la conozco? ¿Le explico nuestra situación a Rose?
– Es un placer conocerlo Belikov, Natasha Ozera – Musitó al estrechar mi mano, dando énfasis en el Ozera.
¿No pudo haberse presentado así en cuanto nos conocimos?
– Hola a ti también, Rose – Christian se quejó al lado de su tía.
– Lo siento Christian, estaba ocupada ignorándote – Rose rodó los ojos – Camarada, como te estaba diciendo, Tasha necesita un departamento y como estamos alquilando el tuyo…
– ¿Cómo? – Desvié la mirada de los ojos azules de Tasha que me miraban con frialdad.
– El apartamento – Rose frunció el ceño – ¿Estás oyendo algo de lo que digo?
– Lo siento… – Murmuré – El departamento, sí…
– Rose, Lissa te está llamando – Christian apuntó.
– Voy a dejar que ambos lo acuerden todo – Rose se levantó – Ahora vuelvo.
Los dos observamos a Rose alejarse antes de que la mujer se volviera hacia mí, completamente furiosa.
– Natasha – Me aclaré la garganta sin saber exactamente qué hacer ¿Cómo podría explicarle nuestra situación a ella? – Creo que te debo una explicación.
– ¿Crees? – Gruñó tirando de la silla con rabia, sentándose a mi lado – Creo que tienes mucho que explicar.
– ¿Podemos no hablar de eso aquí? – Bajé el tono sintiendo la mirada curiosa de Nathan.
– Tienes que estar bromeando conmigo – Respondió en un tono agudo – Primero me das un pastel diciendo que eres casado. La alianza en tu mano es una señal, ¡no deberías quitártela!
– No fue…
– Después descubro que estás casado con mi amiga ¿y ahora me pides no hablar de eso aquí? – Me interrumpió con rabia.
– Necesito una bebida – Clamé.
Esto me dará un pésimo dolor de cabeza.
– Estoy segura de que la necesitas – Murmuró – ¿Cuál es tu problema? ¡Acababas de casarte!
– Las cosas son un poco más complicadas de lo que te imaginas – Traté.
– ¿Más complicadas? – Ella alzó las cejas, lanzándome una mirada irónica – Parece ser muy simple para mí: te casaste, entonces no deberías invitar a otras mujeres a salir.
– Cometí un error – Desvié la vista buscando a Rose.
– ¿Por qué lo hiciste? – Sentí la mirada de la mujer sobre mí – Rose es una chica increíble y… – Se interrumpió al seguir mi mirada y ver a Adrian acercándose a la morena que conversaba con Lissa y una chica que no conocía – Ohh… entiendo – Musitó.
– ¿Lo siento? – La miré.
– Ok, entiendo que hayas pasado por una situación difícil – Respiró profundamente – Pero esa no era la mejor solución.
¿De qué está hablando ahora? Bueno, no importa… tengo que resolver esto.
– Voy a contárselo – Seguí observando a la morena – Voy a explicarle todo, no tienes de que preocuparte…
– ¡Carajo, Dimitri! – Se quejó atrayendo mi atención – ¿Cómo pudiste ponerme en esta situación?
– Lo siento mucho.
– Me hiciste traicionar su confianza – Me acusó.
– No fue mi intención, yo no tenía idea de que ustedes se conocían – Respiré profundamente.
– ¿Y eso lo hace mejor? – Me lanzó una mirada atravesada.
– No, no lo hace – Respondí, me sentía avergonzado por la situación en general.
– No quiero ser la responsable de su separación – Tasha comentó después de quedarse un tiempo reflexionando.
– Estoy seguro de que lo entenderá – Respondí pensativo.
No estábamos realmente juntos, ella sabe que casi salí con alguien. Rose comprenderá que yo no sabía quién era Tasha.
– ¿En qué mundo vives? – Rodó los ojos – Ella nunca va a entender el hecho de que invitaste a su amiga a salir y menos un mes después de su boda ¡Ella me va a odiar!
– Voy a dejar claro que no fue tu culpa – Garanticé.
– ¿Estás saliendo con alguien? – Tasha me miró seria.
– No conseguí ni salir contigo – Murmuré volviendo a mirar a Rose – No pude hacerle eso…
– Ok, realmente no sucedió nada entre los dos – Tasha consideró, analizándome – No necesitamos comentar nada.
– ¿Cómo?
– Dimitri – Ella tomó mi mano atrayendo mi atención nuevamente – Nadie sabe lo que pasó; no quiero lastimar a Rose… si me aseguras que nunca más harás nada igual, podemos olvidar el asunto y actuar como si nada hubiera pasado.
– No sé…
– No voy a ser el motivo de la separación de nadie – Advirtió – ¡No tengo nada que ver con eso!
– ¿Y entonces? – La voz de Rose me sorprendió, envolviendo mi cuello en un abrazo improvisado. Tasha inmediatamente quitó su mano de arriba de la mía – ¿Lo resolvieron?
– Creo que conseguimos llegar a un acuerdo ¿No es así, Dimitri? – Tasha me lanzó una mirada sugestiva.
Pensé en todo lo que me dijo. Ella tiene cierta razón. No sucedió nada realmente. Solo serviría para lastimar a Rose y estamos bien ahora…
– Solo necesitamos concretar el día para que Tasha se mude – Respondí – El departamento está amueblado…
– Genial – Rose sonrió besando mi mejilla antes de colocarse a mi lado – Te dije que estaría bien – Tasha se limitó a sonreír mientras yo me levantaba para cederle mi lugar a la morena – Gracias Dimitri – Sonrió. No me resistí y la besé. Esta vez realmente le demostraré cuánto merezco su sentimiento. Mi mano en su cintura la llevó más cerca de mi cuerpo al mismo tiempo que la otra sostenía sus cabellos, inclinando su cabeza hacia la mía – Hey camarada – Sonrió un poco confundida cuando logró alejarse – ¿Qué fue eso?
– Te eché de menos – Guiñé.
– Bueno, hiciste que Tasha se fuera – Rose rio haciéndome notar que la mujer ya no estaba en la mesa – ¿Vamos a sentarnos con mis padres?
– Claro – Sonreí viéndola a la cara.
Tengo toda la suerte del mundo por tenerla a mi lado.
– Belikov – La voz de Abe me obligó a separarme – ¿Vas a soltar a mi hija? O estaré obligado a mandarte arrestar por atentado al pudor.
– Lo siento, Señor Mazur – Sonreí de forma educada, alejándome de mi esposa.
– ¡Oh, ahora necesito tener una conversación seria con ustedes dos! – Abe comenzó, tirando de la silla para que Janine se sentara.
– Ya le dije que olvidara esto – Janine le lanzó una mirada de advertencia a Abe.
– He estado hablando con Eric – Abe aceptó una copa de champagne de un camarero, mientras Rose tomaba un canapé.
– ¿La conversación fue sobre el tamaño de estas cosas? – Ella murmuró – Voy a morir de hambre hasta que sirvan la cena.
– Él me dijo que Christian y Lissa aspiran a tener tres hijos y que van a empezar a intentarlo inmediatamente después del matrimonio – El hombre siguió mientras Rose enfilaba el canapé a su boca – ¿Qué pretenden ustedes hacer en relación a eso?
– Señor, ¿qué espera que nosotros hagamos? – Lo miré temeroso de su respuesta, a la vez que Rose se esforzaba por terminar de masticar.
– Hablé con la ginecóloga de tu madre.
– ¿Qué? – Janine exclamó – ¡Ibrahim!
– En fin, hablé con ella… e indicó un inductor de ovulación. Así las probabilidades de que quedes embarazada de gemelos aumenta y… – Se interrumpió cuando Rose empezó a toser a causa del canapé – ¿Qué le sucede? – Él frunció el ceño, mientras yo le daba a su hija ligeras palmadas en la espalda, intentando ayudarla.
Alcancé la copa de champagne de la mano del turco, entregándosela a la morena, que tomó el líquido de un solo golpe, colocando la copa en la mesa sin ninguna delicadeza, atrayendo la atención de las personas a nuestro alrededor.
– ¿Enloqueciste? – Ella cuestionó en un tono estridente.
– Rose, no le prestes atención – Janine pidió.
– ¡Quiero nietos! – Abe exclamó.
– Todavía no hablamos de hijos – Intenté resolver la situación.
– ¡No me interesa lo que quieras! – Rose continuó alarmada – Casi mato a la perra de Dimitri ahogándola en un tazón de merengue ¿Qué crees que haría con un bebé?
– Te casaste, ¡deberías darle continuidad a nuestra familia! – Abe se quejó.
– Tal vez algún día tenga un hijo – Rose apuntó – Algún día, no ahora.
– Y además ellos serán Belikov, no Mazur – Janine apuntó lo obvio.
¿Se dieron cuenta de que el resto del salón está en silencio prestando atención a todo lo que sucede en esta mesa?
– Pero ustedes deben tener por lo menos cuatro – Abe murmuró.
– Si Lissa quiere convertirse en partera profesional, es problema de ella – Dijo Rose – ¡No voy a tener cuatro hijos!
– Partera profesional – André se burló desde la mesa de al lado, mientras que Lissa se ruborizaba.
– ¿Por qué están discutiendo cuántos hijos voy a tener? – La rubia cuestionó avergonzada.
– Mínimo debes quedar embarazada antes que ella – Abe insistió.
– Desiste, Ibrahim – Eric declaró con una sonrisa satisfecha – Voy a ganar esta.
– ¡Esto no es una competición! – Rose exclamó.
– Los bebés son hermosos, Rosemarie… – Abe comentó – ¿Has visto alguno? ¿Alguien tiene un bebé aquí?
– Sabemos cómo son los bebés, Señor Mazur – Le garanticé – No es la cuestión.
– Si crees que los bebés son tan lindos, embaraza a mi madre otra vez – Ella gruñó.
– ¿Qué? – Janine abrió los ojos.
– Me encantan estas fiestas familiares – Adrian se rio.
– Que yo sepa, Dimitri ya nos dijo que está dispuesto a tener al menos cinco rusitos corriendo alrededor de ellos – Christian decidió provocar.
– ¡Cinco! – Abe sonrió satisfecho.
– Eso no significa que ella vaya a aceptar – Eric devolvió.
– No quise decir literalmente… – Respiré profundamente.
– No lo entiendo, ¿Rosemarie está embarazada? – Un señor preguntó.
– ¿De todo lo que se dijo eso fue lo único que usted entendió, Señor Dashkov? – Rose exclamó.
– Rose, ¿qué tal si salimos a tomar un poco de aire? – Le sugerí.
– Buena idea – Ella murmuró levantándose. La seguí mientras Janine me daba una mirada agradecida. Salimos del restaurante y Rose se apoyó en la pared, respirando profundamente y observando el movimiento de la ciudad – ¿Mi familia puede ser más extraña? – Suspiró.
– Velo por el lado bueno – Me incliné en la pared, a su lado – Las reuniones familiares siempre van a tener algo nuevo… nunca serán aburridas.
– ¿Siempre ves el lado bueno de todo? – Rose sonrió mirando el suelo.
– Todo es cuestión de perspectiva – Pasé el brazo a su alrededor – ¿Tienes idea de a cuántas fiestas locas tuve que asistir con tantas chicas juntas?
– ¿Realmente bailaste con ellas en sus fiestas? – Rose sonrió.
– Con las tres – Le aseguré – Pero tenía su lado bueno.
– ¿Cuál?
– Sus amigas me adoraban – Guiñé.
– Hablas en serio – Rose me dio un codazo mientras soltaba una carcajada – Deberías avergonzarte por decirle algo así a tu esposa…
– Qué puedo decir… algunas eran muy bonitas – Provoqué.
– Eres un sinvergüenza, Belikov – Me dio un golpe en el brazo, todavía riendo.
– ¿Estás lista para entrar y recibir la enhorabuena por el bebé? O bebés, no entendí bien cuántos hijos vamos a tener en un solo embarazo – Comenté pensativo.
– ¿Me imaginas con dos bebés? – Rose abrió los ojos – ¡Mi padre definitivamente no tiene más que inventar!
– Hasta que aprendas a cuidar de Libby, no vamos a tener ningún bebé – Reí guiándola al restaurante – ¿De acuerdo?
– Con toda certeza – Aceptó – Sin bebés por los próximos dos años como mínimo.
El resto de la cena fue tranquila, a pesar del pequeño incidente con la novia de Adrian, que derramó su copa de vino en Rose. Al volver a casa nos contentamos con un baño en la bañera antes de ir a la cama, haciéndome olvidar todo lo sucedido aquella noche.
El domingo desperté antes que Rose, la morena estaba acostada de lado, con la sábana lila cubriéndole pocas partes de su cuerpo desnudo.
Me levanté buscando mi ropa, me puse los boxers antes de bajar a la cocina, decidiendo preparar nuestro desayuno. Libby me siguió tan pronto como salí de la habitación, ella no entraba más desde el día del incidente con el merengue y el baño. Antes de mudarme a la habitación de la morena, siempre abandonaba mi cama para dormir en la de ella, Libby me seguía hasta la puerta, reclamando por tener que dormir sola. Ahora parece estar acostumbrándose a mi ausencia.
Comencé a preparar la Kasha que tanto le gustó a Rose la primera vez que durmió en mi apartamento.
– Por qué desapareciste – Su voz somnolienta llamó mi atención al bajar las escaleras.
– Zavtrak1– Sonreí.
– ¿Con vodka? – Bromeó.
– Creo que es hora de que tengamos esa conversación sobre alcohólicos anónimos – Suspiré dramáticamente.
– ¿Sabes lo que realmente quiero? – Mordió su labio – Pastel de cereza.
– ¿En serio? – Fruncí el ceño – Hubo en la cena de ayer, pero preferiste el mousse de chocolate.
– Y me arrepentí, yo quería el pastel – Ella hizo un puchero.
– Podemos hacerlo más tarde – Me encogí de hombros.
– ¿Hacerlo? – Arrugó el ceño – ¿Sabes hacerlo?
– Solo necesitamos comprar las cerezas – Respondí volviendo a concentrarme en la cacerola.
– ¿Y me dejarás ayudar? – Cuestionó animada.
– Vamos a mantener a Libby lejos, por seguridad – Dije luego de pensarlo un poco.
Tomamos el desayuno y fuimos al supermercado más cercano para conseguir las cerezas. Después del almuerzo, empezamos a arreglar la cocina para preparar el pastel. Rose se veía muy animada con todo eso, lo que me hizo sonreír. Parecía una niña lista para un nuevo descubrimiento.
Separé los ingredientes para la pasta mientras ella sacaba los huesos de las cerezas. Rose estaba completamente concentrada en la tarea; me apoyé en la isla robando una cereza del tazón.
– Hey – Se quejó – No puedes hacer eso…
– ¿Por qué? – Pregunté tomando otra cereza y poniéndomela en la boca.
– ¿En serio? – Rodó a los ojos – ¿Puedes ser más infantil?
– Te voy ayudar con esto – Provoqué agarrando algunas cerezas y el desmontador de la mano de la morena – Necesitamos terminar hoy…
– Podríamos conseguirlo si dejas de comerte a las que ya les he sacado el hueso – Se quejó.
– Creo que tenemos suficiente – Puse el desmontador sobre la isla.
– ¿Vamos a empezar? – Sonrió animada mientras yo mezclaba un poco de almíbar en las frutas.
– Claro – Sostuve su mano, sacando la alianza y colocándola en la isla, antes de hacer lo mismo con la mía, poniéndola junto a la suya.
– ¿Qué hacemos primero? – Sonrió.
– Mezclar la harina con la mantequilla – Instruí observando a mi devushka2 muy concentrada siguiendo las instrucciones.
Rose trabajó con cuidado mientras yo supervisaba todo, esta vez no tendremos ningún accidente. Mi pequeña estaba simplemente perfecta usando un vestido ligero azul y el cabello recogido en un moño.
– Hey camarada, ¿esto está bien? No parece una masa – Rose frunció el ceño dejando la cuchara de lado.
– Por eso te quité la alianza – Le expliqué, enharinando la isla antes de volcar el contenido del tazón allí – Ahora tienes que amasar la masa.
Rose se quedó dudosa observando la masa, probablemente sin saber exactamente qué hacer. Me coloqué detrás de ella, sosteniendo sus manos y llevándolas hasta la masa.
– Es pegajosa – Ella hizo una mueca.
– Dejará de serlo – Aseguré, guiando sus manos sobre la masa.
– Esto es agradable – Sonrió anidando su cuerpo al mío.
– Seguro que lo es – Besé su mejilla – Podemos hacerlo siempre.
La única respuesta que recibí fue una sonrisa abierta que Rose me ofreció, haciéndome pensar en mi suerte por tenerla en mi vida.
No podría perderla nunca… esta es nuestra vida ahora.
Rose es mi vida ahora.
1 Zavtrak: "desayuno", en ruso.
2 Devushka: "chica" en ruso.
¡Un capítulo más!
E independientemente del encuentro con la Tasha esa, yo quiero preguntarles: ¿alguien más ama a Abe tanto como yo? Jajaja, es que es súper ocurrente, lo adoro.
Gracias por afrontar la espera con valentía, por leer y comentar.
Hasta dentro de ocho días.
Besos, Isy.
