Parte 29

Shizuru se encontraba empacando algunas cosas que llevaría a la montaña de los Cárpatos, una mañana mientras Nao y ella se preparaban para descansar Mai ingresó a la habitación y dijo — chicas antes de irnos a dormir les tengo que anunciar algo… Saeko sama nos ha mandado a llamar ya que hay algo importante que tiene que anunciarnos a todos… además de que Natsuki presentara a su compañera quien resultó ser una buscadora de dragones— me quedé sorprendida ya que mi madre me avía contado que mi gemela a quien no recuerdo muy bien era una buscadora de dragones, que los Fujino teníamos una sangre especial la cual podía ser reclamada por cualquier ser sobrenatural y que nuestro linaje estaba en la extinción producto al mal manejo de la misma —ara Mai chan… eso es imposible… no hay buscadores de dragones aparte de mi y de mi hermana quien falleció en un ataque —me acosté en el pecho de Nao quien me acunó mas cerca a ella —al parecer la compañera de Natsuki si resultó ser una buscadora de dragones —Mai sonrió y dando una reverencia salió de la habitación —valla la cachorra si que es suertuda ya que no imagine que existiera aún su linaje —asentí y aún extrañada serré los ojos quedándome dormida.

Ya en la noche no dejé de pensar en lo que avía dicho Mai, los buscadores de dragones ya prácticamente no existían y el echo de que hubiese uno de ellos con vida sería bueno para los de su especie por que si se juntaban los Cárpatos con uno de nosotros seríamos invencibles, guardé algunas cosas más y cerrando la maleta sentí un enlace en mi mente la cual no avía sido utilizado durante todo este tiempo, un dolor fuerte recorrió todo mi ser y hizo que me derrumbara al suelo —ara ¿Qué es esto? —tomé mi cabeza con ambas manos al percatarme que podía ver a un hombre acostado en una cama y sentía el olor nausiabundo de sangre infectada —¿Quién eres? —la perturbación no se iva y sentí una terrible angustia —¿eres tu Shizuka? —me quedé paralizada mientras el dolor se detenía y podía ser yo misma —que extraño… esa era Shizuka pero ella esta muerta —me levante y limpie el sudor de la frente —¿estas lista para irnos? —la voz de Nao hizo que saliera de mis pensamientos y asentí empezando a salir de la casa.

Shizuka dejó escapar el aliento lentamente, Grégori le hizo una seña a Saeko para que saliera y Saeko le lanzó una rápida mirada. Saeko no iva a ir a ninguna parte y eso era evidente en su cara, en sus ojos —empieza a trabajar —ordenó Saeko, Gregori se encogió de hombros y una vez más utilizando pura energía curativa entró en el cuerpo de aquel joven —¿Qué pasa? —preguntó su hermano gateando fuera de la cama y rodeando al sanador cárpato hacia Shizuka, Natsuki se deslizó cortando la ruta de aquel chico —tienes sangre por toda la camisa, ¿podrías tomar una ducha?. —tiene razón chico —concordó Shizuka —no es seguro, quema tu ropa, todo lo que llevas hoy —el chico se detuvo mirando a su hermano, abrió la puerta de un tirón y corrió a su cuarto del otro lado del pasillo. Shizuka apoyó una cadera contra la pared y observó como Natsuki se unía a Grégori los dos trabajando frenéticamente, en equipo, para salvar la vida de ese pobre joven, al ver ese trabajo empezó a recordar como ella trabajaba con su pequeña hermana gemela y de manera inconsciente buscó el enlace que las unía, al ver que aún se encontraba ahí de forma inconsciente intercambió lugares con ella por un segundo luego un fuerte dolor de cabeza atrabezó su cráneo y cortó el enlace. Shizuka aún aturdida observó como Natsuki y Gregori trabajaban sin parar pasando así el tiempo, ambos palidecieron asta estar casi grises y finalmente tuvieron que sentarse en la cama junto a el chico. Saeko una vez más se rasgó tranquilamente la muñeca y presionó su ofrenda hacia Natsuki, Shizuka intentó no mirar la brillante sangre roja, intentó no observar a Natsuki sostener el brazo de la princesa, sus dedos aferrando mientras la fuerza vital fluía de Saeko a ella, por más que estuviera hipnotizada y no pudiera apartar la mirada.

Su muñeca ardió, sus pulmones ardieron, se estremeció, su cuerpo estaba frio por más que intentara regular su temperatura corporal, las paredes alrededor de ella se curvaron y tomaron un tinte azulado, tomó aliento intentando sentrarse en la pared por encima de la princesa pero su mirada y su mente volvían continuamente a la visión de la sangre chorreando por el brazo manchando un poco los dedos de Natsuki y goteando asta el suelo, su estomagó se revolvió, desesperada buscó de nuevo el enlace que la conectaba a ella con su hermana y golpeo con fuerza introduciéndose en su mente, un sudor recorrió la cara de Shizuru al sentir una gran desesperación y vio como la cara de un joven cambiaban, sus rasgos juveniles cambiaron transformándose hasta que fue innegablemente guapa con ardientes ojos verdes y cabello negro azulado cayéndole por la frente, los ojos se abrieron y se fijaron en los suyos, el aliento se le atascó en los pulmones, angustia, conciencia, furia impotente, miedo, tanto miedo que el cuarto se llenó de el, las paredes se hincharon, incapaces de contener tanto terror —corre, corre Shizuka/ Shizuru… escóndete —oyó el sollozo en su voz, el orror insoportable. Natsuki se encontró titiritando con frio en una cámara de hielo, encadenada en una pared, los brazos y el pecho ardiendo por las ataduras revestidas con sangre acida de vampiro mientras Tomoe luchaba por tener la posesión de su propia alma, la angustia vivía en sus ojos y el cabello negro azulado estaba surcado de platino — Shizuka/ Shizuru —la voz suave susurró con amor, con temor, con desesperación, —pequeñas corran, el viene y no puedo protegerlas —Natsuki sentía alzarse el terror estrangulándole, giró la cabeza para escudriñar el rincón, la niña era mallor esta vez quizá 14 o 15, estaba acurrucada contra la pared, temblando, le corrían lagrimas por la cara, el corazón le latía tan fuerte que Natsuki podía oírlo por encima de su propio ridmo constante. Pasos arrastrados llegaron desde atrás, Natsuki se giró y vio una criatura orrorosa, parte esqueleto, parte animal viniendo hacia ellos. La piel colgaba en siertos lugares y estaba estirada fuertemente en otros, toda la carne estaba descompuesta y podrida, el miedo se agrandó y el latido del propio corazón de Natsuki comenzó a cambiar martilleando duramente con expectación, sus pulmones ardieron en busca de aire —Natsuki —la voz de Saeko se convirtió en una orden aguda regresándola al presente —paz hija, estas a salvo — añadió la princesa calmando a Shizuka quien al oir la voz de la princesa rompió el enlace con su hermana. Shizuru se avía quedado paralizada y lagrimas empezaron a caer lentamente —¿Qué pasa cariñño? —Nao se acerco de inmediato a ella y la acunó en sus brazos.