hola a todos, feliz navidad y espero que haya sobrado cena navideña (para que suframos todos XD), este capitulo es posible de los que menos os gustara pero lo veo necesario, como muchas me decis, "menudo lio argumental hay ahora", me he animado a publicar tan rapido a pesar de las fiestas debido a que hay 27 comentarios en el anterior, es de los mas comentados asi que me habeis animado con todas vuestras opiniones. Muchas gracias.
mayeli85 felicidades y nada a ver si te gusta el cap, dragonWater jaja ese era el plan que dudaras de si emma hacia lo que todas/os queriamos, admito que fui cruel, me alegra que te gustara la despedida, jaja tanto como 10 o 15 veces me conformo con un comentario por capitulo, no pido tanto XD, ghostperfect si que has tenido esperanzas jaja, whitewarrior70 jaja si que tienes ira contenida, si efectavemente Regina ya se ha dado cuenta que lo que siente esta muy cerca del amor, que bien que el sueño fuese tan impactate en el capitulo anterior, estaTipaRara jaja me hicistes reir con tu comentario, no me lo esperaba la verdad, me alegro que te guste la historia tanto,Guest hoy veras si has acertado con como imaginabas la actitud de ambas alejadas XD me alegra que comentes, Wajibruja lo se crueldad pura, jaja entiendo que no debo preguntar, lo mismo para ti con las fiestas que estan, muchas felicidades, y si admito que fui cruel con el sueño, Dcromeror no estas mal encaminada, y si para emma es complicado admitir que el malo es el el bueno para ella,Xho muchas gracias, me alegra que estos ultimos hayan sido para tanto XD,Shiryuz me alegra que te gusten las dos, Nathan Swan-Mills jaja maldicion ya sin regalo de reyes que maldad,jaja si como dices tampoco es que Rex sea un oso de peluche pero es tierno a su manera, suerte con las fiestas, 15Marday me alegro que el capitulo no haya sido previsible, jkto como dices Regina ha vivido otro tipo de amor (no es que no haya sido el amor de su vida Eduard sin embargo es diferente a Emma) Regina ha madurado como dices tiene que dejar el pasado atras pero el pasado tambien la ha hecho la persona que es hoy, y si lo piensas bien Regina antes era muy egoista con eduard, en cambio con emma ha cambiado como siempre me encanta tu analisis, kykyo amen XDcomo dices elsueño lo dijo todo, judith092 me alegro que leas aunque no seas mucho de comentar se agradece que te tomes tu tiempo, aydequispe es bueno ver que te haya transmitido el dolor de la distancia que se aproxima, gracias por comentar, solblackadader XDya pidiendo regalos? gracias por leer, Guest gracias por la energia y me alegro que la pareja cada dia te deje mas pegada de la pagina, Swanqueen aqui el siguiente imagino este se te hara mas pesado, AlexSq lo se tu corazon se quedo chamuscado XD, lupitha95 pues ya llego, Julie jaja puedo imaginarme tu reaccion al ver que era un sueño, Carlaurive yo tambien pense lo mismo, que debia vivir esto para darse cuenta de que siente hacia el rey, algunos no quieren ni que aparezca Neal y tu deseando que salga XD, 1wthc feliz navidad y gracias por leer, que puedo decir emma debia irse, Zueth esta dificil la situacion, Runcatrunjaja me reido demasiado con tu calcetin, ya solo te queda uno eh XD, si admito que me he metido en un fregado de aqui te espero, tengo que salir de una manera u otra, puedo alejarlas mas o acercarlas depende de la inspiracion XD, Guest es muy bonito ver que hasta en fiestas os animais a leer, Meli jaja me rei con tu pollo en la garganta, siento el sustote con el final XD, PrettyGhost lo de que bonito sueña emma, era ironia? XD feliz navidad para ti tambien, itzay actualizada esta XD, Sof la paciencia es una virtud, feliz navidad.
Capítulo 29
Dos días habían pasado con tanta lentitud que resultaba agobiante, al menos así lo sentía Regina que estaba en su despacho, revisando mapas y cuadernos de registros con todos los nombres de cada uno de sus caballeros, fechas en la que se alistaron en la guardia, situación familiar, domicilio, origen de cada uno de ellos.
Tomás estaba preocupado, el rey llevaba encerrado en esa habitación dos días enteros, no había prácticamente comido, llevaba la misma ropa que el día en que se había marchado Emma.
El consejero se planteaba si entrar o no con el rey, Leonard estaba también junto a la puerta era poco habitual que estuviera tanto tiempo cuidando del rey dentro del castillo, pero últimamente con todo lo acontecido lo mantenía más tranquilo.
-deberías entrar…y tratar de hablar con el- Coraline también había aparecido.
-es fácil decirlo…- contestaba Tomás mirando hacia la antigua reina, que estaba ya frente a Leonard.
-eres su consejero, pues aconséjale- protesto la mujer.
-lleva dos días encerrado. -
-lo sé Tomás, ha comido porque prácticamente lo he obligado- aseguro la anterior reina que ahora miraba hacia Leonard que se mantenía en silencio.
-está bien, esperemos que no me mande al calabozo- refunfuño el pelirrojo.
Paso al despacho dejando a Coraline y a Leonard completamente solos.
-¿Qué piensas de su comportamiento?- cuestiono a Leonard que seguía callado.
-yo…solo soy un caballero, no debo opinar sobre esto- respondió todavía recto.
-déjese de necedades Leonard- comento en un tono más alto que el anterior- mi hijo lo aprecia-
-y yo a él- añadió calmando su semblante.
La madre del rey se acercó peligrosamente al caballero, estiro su mano hacia la mejilla del hombre que no pudo disimular un color rojizo que invadió su rostro.
-prométeme que lo cuidaras- Leonard era más alto que ella lo suficiente como para que tuviera que hacer su cabeza un poco hacia atrás para mirarlo a los ojos.
-lo prometo- dijo seguido de una exhalación.
-si ves algo que te preocupe de su actitud, ven a mi habitación a decírmelo, por favor…- pidió observando con nerviosismo los labios de Leonard.
El muchacho solo pudo afirmar con un minúsculo movimiento. Coraline ahora acariciaba su mejilla, se puso de puntillas levemente, dejando un beso en la comisura de los labios de Leonard.
-gracias. - murmuro antes de alejarse.
Coraline era consciente de lo mucho que le gustaba Leonard, era un amor prohibido para ella, había estado viuda muchísimos años, y cuando finalmente alguien la atrae lo suficiente como para dejar de lado su viudez, su miedo y tristeza, era un caballero de la guardia real, que además era hijo de nobles sin título para terminar de empeorar el asunto le llevaba mínimo diez años.
Solo podía llegar hasta ahí, no debía ir más lejos, toda una vida de tradiciones anticuadas y represoras la habían convertido en simplemente una madre, ser mujer ya no era una opción, no desde que su esposo murió, no desde que perdió a su hijo, y mucho menos después de que su única hija estuviera destruyéndose, ya la había visto así con Eduard, pero nunca la había visto tan reacia a comer, incluso a comunicarse, "¡por los dioses ni se ha bañado en dos días!" pensaba su madre negando con la cabeza aquel hecho tan poco habitual en su hija, la preocupaba, tendría que volver a buscarla en un par de horas a ver si al menos podía meterla en el baño para luego acostarla.
En el despacho, Tomás estaba sin saber cómo entablar algún acercamiento seguía de pie observando al rey, con gafas, él ni si quiera sabía que usase, así que ya que el rey parecía bastante concentrado leyendo sin parar cuadernos, y anotando en una hoja diferentes datos mismos que Tomás desconocía, opto por ir a por seguro.
-no sabía que usase gafas, majestad- rompió el duro silencio que estaba en toda aquella habitación, el rey finalmente alzo la vista para poder mirar al que había osado interrumpir su concentración.
-no las uso demasiado, solo cuando estoy muy cansado, aparte de mi madre nadie más me ha visto así, hasta hoy, siempre lo considere una muestra de poca fortaleza. - explico- ¿porque me interrumpes? -su tono se volvió más severo.
-majestad estoy intranquilo- comento, el rey rodo los ojos con cansancio, y le indicio con su mano que tomara asiento.
El pelirrojo obedeció aquella petición no verbal.
-cuéntame- comento mientras volvía su atención hacia el libro que estaba revisando con tanto ahínco.
-majestad, lleva aquí dos días enteros, no sé si esto sea para usted faltarle el respeto, pero no le veo bien- dijo con un tono muy apenado.
Era verdad el rey no estaba como antes, estaba con su cabello todo despeinado, tenía los ojos cansados y un principio de bolsas amenazaban con volver a salir, estaba muy pálido lo que le preocupaba más aun a Tomás, sin contar que su vestimenta estaba toda arrugada, su túnica estaba desabrochada parcialmente mostrando su camisa de abajo.
-Tomás estoy ocupado…- respondió sin mirar directamente al hombre.
El pelirrojo bufo conteniendo su lengua.
-dime que es eso que quieres decir pero que sabes a ciencia cierta que me molestara- añadió el rey que seguía sin mirar a su consejero, pero conocía perfectamente al hombre que tenía en frente.
-pronto le apestara el aleta- agrego Tomás ahora si ganándose la mirada incrédula del monarca.
-¿eso qué significa?-
-que se dé un baño, ¡por amor a los dioses!... más concretamente al dios del agua, que debe estar que trina. - como siempre dramático.
Regina no pudo evitar reírse ante aquella critica.
-pero aun no me apesta el aleta. -
-porque los dioses son muy grandes- justificaba el consejero. –y tiene que dormir parece que estuviera muerto-
El rey suspiro.
-ojalá- murmuro resignado preocupando con ello a Tomás.
-majestad, no diga eso-
-¿Por qué no? Por si no es evidente no estoy de ánimo…bueno ahora mismo solo me queda esto-dijo señalando con sus ojos la montaña de papeles que había en su escritorio. -es irónico que esté buscando a más caballeros en la situación de Rick, para evitar morir, cuando lo que una parte de mi anhela con vehemencia es precisamente acabar con todo esto. -
-¿esta así por Emma?- pregunto Tomás cruzando sus pies.
-solo debo volver a mi vida-ignoro el cuestionamiento anterior del consejero. -, y mi vida es esto, un cumulo de traiciones que no llevan a nada, a veces dudo que esto sea de verdad vivir. -
-no diga eso, tiene a su madre…- trato de levantar el ánimo.
-trato de respirar cada día para no dejarla sola, ante todos estos peligros- dijo de nuevo sujetando un buen tocho de papeles.
-majestad, si tanto ha empeorado su ánimo la marcha de Emma, porque no trata de hacerla regresar-dio por sentado que esta actitud derrotista la había provocado la marcha de la joven, aunque debía admitir que el rey siempre fue pesimista pero no a tal grado.
Una sonrisa despectiva abandono la boca del rey.
-¿Cómo y para qué?-
-es evidente que está sumergiéndose en una depresión, intente traerla de regreso o retenerla más tiempo aquí. -
-Tomás…- el hombre callo- una vez yo…estuve enamorado-sonrió al ver la cara de pánico del hombre. - le ahorrare detalles- Tomás suspiro aliviado. - hice eso, use todo lo que estuvo a mi alcance, me justifique a mí mismo, diciéndome que en el amor todo valía así como en la guerra, no obstante tengo pequeños recuerdos, de esos que tratas de eludir, en los que me doy cuenta de que fui egoísta, yo no quiero ser la prisión de nadie. -termino el rey de confesar con cierto matiz melancólico ante esos recuerdos.
-¿entonces se echara a morir?-
-yo hace tiempo que estoy muerto- respondió mirando fijamente a los ojos del otro hombre que pronto se abrieron. - y no, esto no puedes decirlo ni si quiera insinuárselo a mi madre.
-espero no vaya a quitarse la vida, ¡porque ya sería esto peor que una tragedia pagana! -
El rey rio en alto ante aquel hombre que siempre lograba animarlo.
-prometo no matarme, no quedaras con el estigma del peor consejero de la historia- sonrio Regina ante la cara de pánico del pelirrojo.
-¡bien!, ¿y lo de darle agüita a la alita lo ha pensado?-
-me bañare solo para que dejes de acusarme de apestoso, ¿contento? -
Tomás asintió.
-su madre también está preocupada. -
-mi madre vive preocupada- contesto el rey.
En el reino blanco, la princesa estaba en sus aposentos, sentada en el banco que había bajo su ventana, lo había echado de menos, aquel era su cuarto, su reino, su vida.
Los días se le habían convertido en una sucesión de horas inconexas que no tenían mayor relevancia, debía admitir que extrañaba su rutina con el rey, había tratado de ir al campo de tiro del reino blanco, pero era la princesa, una princesa no debe hacer eso y menos a la luz del dia. Tendría que volver a su odiada monotonía de escaparse de noche para poder estrenar aquel arco, curiosamente solo pensaba en eso, ni si quiera había tratado de ponerse en contacto con Neal, al contrario, había sido su madre la que había averiguado donde se encontraba Neal, la que había mandado una carta para él, solicitando su presencia en palacio.
"¿Tengo ganas de verlo?" no tenía respuesta para aquella simple pregunta, debía estar completamente loca, las náuseas habían aumentado y con ellos los vómitos, pero el hambre, era preocupante que esta cuestión tan primordial en su estado estuviera tan pacífica.
La puerta de su cuarto fue golpeada con suma delicadeza, la voz de una mujer mayor obtuvo la sonrisa de Emma y el permiso por supuesto de adentrarse ahí.
-mi niña, te traigo algo de comer. -comento con una bandeja en la mano.
-gracias nana- Emma se puso en pie, para sujetar la bandeja, se volvió a sentar en aquel banco, pero antes había colocado un cojín para su espalda.
-pequeña, has estado algo ausente-
Emma coloco la bandeja en sus rodillas, estaba concentrada en enrollar los espaguetis en un bocado perfecto.
-estoy como siempre nana-
-niña, te conozco desde que eras un bebe-
Emma asintió y pidió que se sentara en una silla que estaba frente a su tocador.
-es solo que no tengo tantas ganas de salir como antes, supongo que no estoy de ánimo-
-solo comes aquí, no has querido compartir la mesa con tus padres en el comedor. -
-no tengo ganas de ver a James- añadió con cierto rencor.
-lo imagino, ese niño siempre estuvo compitiendo por el amor de vuestros padres-
Emma gruño mientras masticaba con sumo cuidado su comida, no tenía apetito, pero comía por obligación.
-a veces creo que solo nació para hacer de mi vida un infierno- rezongo la joven mientras comía.
-él te quiere…a su manera, pero sabes que es un caprichoso- argumentaba la mujer que unía sus rodillas en una posición muy digna.
-solo se quiere a el mismo, manipulo todo para que yo acabara casada con un rey…-
-pero ya estás aquí, mi niña, ¿no deberías estar más feliz? - pregunto la anciana mirando atentamente a Emma que seguía comiendo lentamente, sin ganas.
- ¡estoy feliz no me ves! - subió un poco la voz Emma.- estoy en mi reino, pronto veré a Neal…en fin muero de dicha.- soltó Emma de carrerilla.
- ¿te hizo algo? - pregunto la mujer más mayor.- tu madre ha tratado de preguntarlo, me lo ha dicho- Emma asintió- pero no se ha atrevido.-
-no, nana- dijo mientras masticaba.
-entonces, ese morado ¿es de? - pregunto la anciana haciendo referencia al cuello de Emma, que simplemente sonrió.
-un golpe que me habré dado- contesto con un encogimiento de hombros, aunque se había puesto roja.
-¿ahora lo llaman así?- cuestiono la anciana cruzándose de abrazos como siempre hacia para que Emma confesara.
Emma suspiro, no podía mentirle a Nana, "es familia por el amor de los dioses", la conocía mejor que sus padres.
-el me beso. - respondió picoteando con el tenedor la pasta.
-entiendo ¿y porque no lo has ocultado? -
Emma se mordió su labio inferior, antes de suspirar.
-porque al verlo me recuerda que sucedió, que no fue un sueño. -
-por los cielos Emma, es lo menos coherente que me han contado en muchos años, y tengo bastantes niña- la mujer arrugo su frente.
-ya lo sé, no sé qué me pasa, es solo que lo echo de menos. -
- ¿entonces porque te fuiste? -
Emma sorbió un poco de jugo que había en un vaso encima de la bandeja.
-porque es lo correcto, Neal es el…-prefirió ni decir lo de ser el padre de la criatura. – es de quien estoy enamorada, todo esto es obra de una mala jugada de la vida más bien de el imbécil de mi hermano…- contesto enfurruñada- además él no me lo pidió. -
-¿o sea que si te lo hubiese pedido te hubieras quedado?- pregunto la anciana llevándose una mano a la boca.
-yo...no…he dicho eso ¡Nana! - Emma casi se había atragantado con el jugo.
-mi niña si de verdad quieres estar con ese joven, Neal, porque estas más pendiente de huir de tus padres que de verlo, no hay que ser un genio como para ver que estas huyendo de algo-
- ¿huir? - Nana se puso en pie para disponerse a marchar. - nana de que crees que huyo. -
-de lo que sea que te lleva a querer conservar ese recuerdo en tu cuello. -
Emma dejo la bandeja en el suelo.
-¿Qué hago Nana? – las lágrimas comenzaron a caer- quiero volver con él, con él a pesar de vivir en una jaula, estábamos los dos juntos en ella…-sollozo- vuelvo a ser la vergüenza familiar, la mancha, ahora quieren que hable con Neal, sabes para que…-seguía hablando entre lágrimas- me tendré que casar de nuevo, ahora con Neal, ¡y no se Nana, no sé si quiero eso!...-se secó las lágrimas con la palma de sus manos- ¡pero ese rey idiota nunca me ha dicho nada claro!, no sé qué somos- hablaba ahora más calmada.- apenas me tocaba- volvió a contener aquel liquido.- añoro nuestras conversaciones, y su extraña manera de hablar de la muerte cual anciano.-Emma se encogió en su asiento abrazando sus rodillas- él no es el bueno, lo que dicen de él es verdad Nana, puede llegar a ser cruel y extremista pero también puede llegar a ser agotadoramente tierno-
-¿Qué es lo que realmente deseas hacer?-
Emma tardo unos minutos en responder más porque trataba de calmarse que por la dificultad de la pregunta en si misma.
-me gustaría poder aislarme de todo esto, pensé que al alejarme de Rex black esto que siento desaparecería, que vería que era víctima de las circunstancias, pero no ha sido así…-
-bueno mi niña todo depende de lo que realmente quieras en una relación- comento la señora que ahora estaba agachándose para llevarse la bandeja de comida, que ya tenía pinta de que no la volverían a tocar.
-lo mejor es que vea a Neal, y que intente volver a retomar las cosas donde lo dejamos, él es un buen hombre…-
-no siempre nos enamoramos del que nos conviene- añadió la señora que estaba ya cerca de la puerta.
-ya.-
El amor nunca surge donde se espera, ni si quiera se materializa conforme a lo que esperamos del mismo, porque es incontrolable, por más que tratemos de controlarlo, por más que intentemos callarlo, siempre se abre paso para mostrarnos que es lo que realmente nuestro corazón mas desea.
Reprimirlo solo consigue que ese anhelo se vuelva más intenso, más explícito y hasta cierto punto doloroso.
Continuara…
