Por su parte Kaoru Furihata no pudo si no mirar incrédulo al escuchar la proposición hecha del padre del esposo de su hijo. No, no, no, no. De ninguna manera esto iba en serio seguro era una broma.

—No, olvídelo, no pienso. Usted está loco ¡¿Cómo me voy a casar con alguien como usted?! Usted asesinó a parte de mi familia, de hecho incluso fue un error haberme acostado con usted. —Ni siquiera debió haberse entregado a esa persona.

Todo esto pasaba por un descuido hormonal, si eso es lo que era. Que idiota el haber aceptado una cita cuando estaba con su celo. Obviamente usaba unos supresores mucho más efectivos que los que tomaba su hijo, pero aunque nadie lo oliera eso no quitaba que sintiese ganas cuando lo tocaban

—Sé que no me he portado bien en el pasado, pero usted tampoco ha sido un santo ¿Qué diría su hijo si sabe que usted mato al padre de ese chiquillo llamado Fukuda y se quedó con su mujer?

Al escuchar eso el hombre se alteró bastante.

—Ella me amaba a mí. —Se defendió gruñéndole al león. —Y si habla con Kōki juro que…

—Por mi parte no lo sabrá. Solo quiero que deje de tratarme como el único malo de la historia. —Tomo el mentón del chihuahua mirándolo fijamente. —Solo quiero una oportunidad de su parte ¿Seguro que no puede dármela?

El chihuahua mayor miro al león con una sonrisa algo ladeada.

—Si no le diera oportunidades no me tendría aquí prácticamente desnudo y en su cama puesto que no encuentro mi ropa, pero no crea que por eso me tiene a su merced.

—No lo creo, por eso estoy tratando de pedirle las cosas por el modo razonable. Aunque…podemos decidir las cosas de un modo más rápido.

Su interlocutor lo miro con bastante curiosidad por saber a qué se refería el mayor de los Akashi con aquellas palabras que sonaban tan misteriosas. Masaomi se relamió pensando de un modo en que de cualquier forma como se diesen las cosas ese hombre seria suyo como diera lugar.

— ¿Y cuál es ese método?


Mientras en la habitación contigua a la del matrimonio Akashi de ese hotel, los emperadores híbridos ya se habían despertado antes que nadie y se habían dispuesto a conversar entre ellos sin embargo…

—No hagas guerra amor, por favor quiero que mi…digo nuestro bebé no nazca en un clima de conflicto. —Le tomo las manos a su pareja el híbrido de chihuahua esperando a que su esposo el emperador le hiciera caso.

Sin embargo este no parecía muy a gusto por lo dicho por el otro híbrido mirándolo bastante serio moviendo su cola de león levemente.

—No quiero que dañen a mi pareja y a mi hijo de nuevo—Hizo un puchero notorio pero serio.

—No lo harán, solo fue esa persona que…

— ¡No quiero que te hagan daño nunca más! ¡No creo que sea buena idea! Kōki no es nada tuyo para que lo defiendas.

No había que decir que cada uno estaba preocupado del otro a su manera.

—Puede que si sea pero no lo sepa, recuerda que somos el mismo tipo de animal y además antes los híbridos y los cambiaforma convivían juntos, es muy probable que seamos parientes. Y le debo mi vida recuerda que me dono de su sangre.

El hombre mitad león sintió una punzada de celos que no pudo evitar así que dijo lo primero que se le vino a la cabeza.

— ¡A mí también me la debes! ¡Yo podría haberte comido! Incluso ahora podría después de que tengas al bebé como sería la tradición.

—…Eso quiere decir que ¿Realmente querías hacerlo? Pues debiste hacerlo en ese momento o haber tenido sexo sin protección conmigo antes para darte este bebé. —El chihuahua le dio una mirada que realmente asusto a su compañero. —No ilusionarme con todo esto.

—Espera ¿Qué?

—Haga lo que quiera, pero no me use de excusa. Si quiere armar una guerra es su responsabilidad. —Menciono con la voz más fría que le salió.

— ¿Segundo emperador?

El hombre mitad chihuahua se vistió con sus ropas normales y en ningún momento miro a su esposo.

—Hay que despedirnos del matrimonio Akashi.

— ¿Entonces vendrás a casa? —Dijo el híbrido mitad león ilusionado vistiéndose también, sin embargo el de orejas de perro no lo miro manteniendo ese tono de voz frio y cortante.

—No tengo otra opción, tengo que cuidar de su descendiente.

—Hablas muy frio. No me gusta. No me hables así.

—Lo siento mucho.

—Ooooh ¡Esta bien! ¡No haré ninguna guerra! ¡Lo prometo! ¡No estés enojado!

—Haga lo que quiera, ya se lo dije.

Salió de la habitación sin mirar siquiera al pelirrojo.


El de cabello color verde acomodo sus lentes como siempre antes de hablar mirando al peliceleste que se había refugiado en la casa de la rana puesto que sería muy evidente huir a la casa de Kise, Murasakibara o Akashi que son sus amigos más cercanos, encima que este último parece que no se encontraba en su casa en ese momento.

—Siempre lo he pensado Kuroko, tu estas con alguien que simplemente es demasiado básico para ti, eres bastante tonto. Aunque sus signos son bastante compatibles sin embargo no quiere decir que estén exentos de complicaciones y peleas fuertes, como en todos los signos contrarios siempre hay choques bastante fuertes.

Mientras tanto la pareja de este, un halcón sostenía en sus brazos a Yū un bebé un poco más pequeño que los hijos del matrimonio Akashi que tenía el cabello verde oscuro pero rasgos del ave.

— En resumen Shin-chan dice que te valora mucho y le preocupa tu relación Kuro-chan. Como siempre mi ranita es muy tsundere.

—Bakao…No soy tsundere. —El de cabellos color verde se cruzó de brazos algo enojado, aunque no un enojo de verdad. Solo estaba avergonzado de que su pareja lo delatara y lo expusiera.

—No soy Bakao bobo, ya nos casamos.

Kuroko suspiro mirando la taza de té que tenía en sus manos preguntándose si Kagami estaría buscándole o estaría preguntándose donde estaba. Quizás no, aunque le dolían sus palabras quería que este lo buscara, o ir por él, pero no tan pronto, quería que el otro entendiera que realmente se había ofendido por lo dicho.

Kagami tenía que entender que él era el único que estaba en su corazón.

—Gracias por cuidarme Midorima-kun, digo Shintarō-kun y Kazunari-kun, lamento abusar de su hospitalidad, pero no quería que Kagami-kun me encontrara tan fácil.

—Quien quiere al de cabello celeste que le cueste ¿No? —Comento el halcón. —Aunque creo que se lo deberías hacer más difícil al tigre. ¿No tienes a alguien con quien sacarle celos?

El fantasma alzo las cejas levemente.

—Pero si es por celos que estoy aquí, él dijo una estupidez cuando le dije que lo amaba a él.

Shintarō miro a su esposo, a su hijo que se estaba quedando dormido en los brazos del halcón y luego a Kuroko pensando en algo seriamente. Si quizás su esposo tenía razón, había que darle una lección a ese tigre, aunque supuestamente no le agradaba Kuroko en verdad lo consideraba su amigo, si el chico de cabello verde era bastante complicado sentimentalmente. Pero por la preocupación de este actuaria y llamaría a quien seguramente tendría algo, la dirección de aquella persona con la cual harían que el tigre se desesperara un poco.

—Vamos Kuroko, puede que la diosa Oha Asa nos diga las decisiones que debes tomar de ahora en adelante.

—Ehhh, no es por ser ofensivo pero yo no creo mucho en esas cosas.

El de cabellos verdes lo sabía, aun así quería que lo acompañara, más que nada para distraerlo de sus preocupaciones habituales.

—Vamos de todos modos Kuro-chan, no pierdes nada acompañándonos —Menciono con una sonrisa amplia el halcón. —Así te desconectas un poco.

—Si supongo que tienen razón.


Pasaban los días y…

El rubio sonrió ampliamente.

— ¿Es en serio que con esto funcionara? —Tenía una bolsa de tela en sus manos con muchas flores violeta. Kise estaba emocionado al saber que tenía una posibilidad de recuperarle la memoria a su amado.

—Sí, conmigo había funcionado cuando estaba en trance y fui manipulado. Me la envió el segundo emperador —Hizo un gesto sacudiendo la cabeza para olvidar esos feos recuerdos cuando había tratado de matar a su propio esposo. No le agradaba para nada recordar eso. —Hay que hacer que Aomine se bañe en las flores, le dolerá o le incomodara al principio pero luego se sentirá mejor.

— ¡Gracias por todo Kōkicchi! ¡Si no fuera por ti Aominecchi estaría perdido o estaríamos en guerra! —Abrazó con energía al castaño quien estaba con un leve sonrojo al ser abrazado de esa manera.

—No, yo no hice nada en verdad…

—Ryōta. Suéltalo. YA. —El pelirrojo había estado ocupado hablando con alguien en especial y al ver esa escena se enojó abrazando posesivo por detrás a su chihuahua. —Él es mío. Ve por Daiki y haz lo que tengas que hacer para que terminen juntos de una vez.

—Lo haré Seijūrōcchi, de hecho es lo que más quiero—Aun no se quitaba la sonrisa de la cara pensando en que pronto podrían estar juntos con su pantera ¿Su historia tendría un final feliz? Le encantaría pensar que así era, ya era demasiado dolor, demasiada tortura demasiada angustia— ¡Iré ahora mismo a verle!

Corrió entusiasmado mojándose a propósito para ir más rápido trasformado en perro para ir a la casa del moreno.

El castaño sonrió un poco por la acción hecha por su marido cuando le abrazó. Le causaba un poco de gracia que ahora casi ni se despegase de él siendo que antes parecía hacer todo por alejarle. Pero ahora era feliz pues Akashi lo mimaba mucho más que antes y la verdad él también estaba muy apegado al león después de haber hecho el amor tan salvajemente. Según su padre todo eso tenía una explicación lógica.

Cuando Kōki se despertó al día siguiente su esposo lo abrazaba amorosamente, sin le escribió una nota a su adre que no podría seguir separado de su esposo más, que ahora que se habían reencontrado habían terminado intimando y sentía que su corazón estaba más enlazado que nunca al león por eso no ya sentía que no podía continuar con el plan que tenían de hacer que el chihuahua fuese más fuerte, sin embargo la respuesta de su padre lo sorprendió ¿Qué ya lo imaginaba? Le pregunto sobre ello pero no le respondió en ese momento y que ya hablarían en persona. Desde hace días que no lo ve en ese entonces.

Ve al perro que es Kise devolverse rápidamente llegando a ellos de nuevo. Buscaba la bolsa de las flores y le ladro a Akashi pareciendo que le quería hacer una pregunta.

—No te entiendo siendo perro, pero si es lo que creo que me vas a preguntar, si vendrá pronto así que esperemos que Daiki esté bien cuando llegue, no me gustaría que se preocupase ¿Entendido?

El perro Golden retriever ladro animado y se fue corriendo con la bolsa de las flores para sanar a Aomine con rapidez.

— ¿Quién vendrá Sei?

—Ya le conocerás, es alguien con bastante ánimo y energía. Una de nuestras amistades, pero vamos a fastidiar un poco a cierta persona.

— ¿Eh?


¿Entonces Kiyo-chin está saliendo con él? Pregunto el de cabellos lilas un poco sorprendido ante lo dicho por el perro Terranova apuntando a la araña con una expresión un poco de desagrado.

—Sí. Um es un poco difícil de explicar, nuestra relación no es de las mejores. Pero al parecer estamos destinados.

El de melena negra hizo un bufido de desprecio sentado en su sofá cruzado de brazos.

—Es porque tú tampoco te has portado muy bien maldito infeliz.
—Yo podría decir exactamente lo mismo Hana-chan…siempre tu forma de demostrar que me quieres es algo brusca.

—Es porque eres idiota, eso es lo que pasa estúpido Kiyoshi. Hay que explicarte las cosas con peras y manzanas porque así solo no logras entender nada.

El oso hizo un fruncimiento de boca un poco desanimado, pensó que había venido a salvar al chico castaño pero al parecer estaba bastante bien y eso que hasta había tenido una pelea con Himuro quien le había pedido que no fuese.

—Aka-chin dice que cuando estas destinado a alguien debes intentar siempre ser honesto con esa persona.

—No jodas yo siempre soy honesto y sé lo que digo estúpido titán, este tipo es idiota.

—Kiyo-chin no es idiota.

—Gracias Murasakibara. —Comento este con una sonrisa

—Calla, tú también eres idiota, se nota que te gusta ese chico con peinado emo y estas aquí como imbécil metiéndote en lo que no te importa—Hanamiya hizo un gesto despreciativo e incluso algo altivo con aquel oso.

Murasakibara lo sabía, sí eso era verdad le atraía Muro-chin, pero al parecer cada vez este se alejaba más de su lado ¿Había hecho algo imperdonable para que este lo tratase de esta forma?

—Al menos deja que Kiyo-chin vuelva a cocinar con nosotros

Hanamiya hizo un gesto torciendo la boca como un "Ya veremos"


Kagami ya sabía dónde se encontraba su sombra pero Kuroko le había dicho que no volvería tan pronto a casa como este esperaba que fuese.

Realmente no sabía qué hacer para que este lo perdonara. Era un mal novio y había metido las patas hasta el fondo eso si lo tenía claro. Pero realmente quería recuperar su pareja, necesitaba hacer algo.

Mientras ese día Midorima y su esposo cargando al pequeño bebé habían llevado supuestamente de nuevo a Kuroko a ver a esa Oha Asa como los días anteriores donde incluso lo disfrazaron de oso, puesto que así supuestamente no tendría mal día, el peliceleste tenía que admitir que era gracioso seguir esos supuestos consejos. Se preguntaba qué pasaría esta vez cuando de pronto vio a una persona muy conocida acercársele.

—¡TETSU-KUUUUN! —Ahí estaba la pelirrosa amiga suya de infancia que encima era una Alfa bastante cariñosa y como siempre que lo veía lo abrazo muy apretado. El fantasma instintivamente se tapó la nariz.

—Momoi-san por favor no haga eso. —Dijo de la forma más amable que pudo. —Aunque también estoy contento de verte.

Y era verdad, la chica era prácticamente una amiga muy preciada para todos pero más cercana de Aomine.

— ¡Yo también! ¡Aunque estuve de viaje por Francia y fue muy divertido! ¡Te traje algunas cosas Tetsu-kun! —Se separó del peliceleste con una sonrisa muy animada mirando a este. —Por cierto Midorin ¿Y los demás?

— ¡Pffff! "Midorin" —El halcón no pudo evitar reírse con ese apodo dicho a su pareja.

—Cállate…— Shintarō miro con desaprobación a Takao quien se seguía riendo— Ya están por llegar, por cierto este es mi esposo Kazunari el que se está riendo y nuestro bebé Yū.

— ¡Pero si lo conocía, siempre me hablabas de él! ¡Sabía que alguna vez te casarías con Kazurin, Midorin!

Takao sonrió e hizo un gesto amable de saludo.

—Por cierto Tetsu-kun ¿Sabes cómo ha estado Dai-chan?

—Ah, eso Momoi-san pues…


Fue un esfuerzo tremendo, Kise tenía toda la ropa mojada pues intentar convencer a Aomine costaba porque era terco como una mula, decía que dolía demasiado sumergirse en esa agua y que no quería, que lo iban a envenenar y un montón de excusas cada una peor que la otra pues el moreno le dio un poco de pánico cuando las flores se le pegaban al cuerpo así que chapoteaba todo el tiempo tratando de salir, entre la hermana dela pantera y el rubio hacían todo lo posible para que no saliera , hasta que por fin las flores se volvieron más blancas y empezaron a volverse incluso un poco claras solamente.

Esperaban que con eso la pantera ya lo recordara, Ryōta ya no soportaba esperar tanto, tanta angustia, tanto sufrimiento en vano ¿Su pareja le recordaría de una buena vez?

Aomine se incorporó del agua mirando un poco confuso mirando al perro y a su hermana.

— ¿Qué les pasa a ustedes dos que tanto me ven así?

— ¿Ya me recuerdas Aominecchi?

Se acomodó en la tina mirando al rubio fijamente arqueando las cejas.

— ¿Y tú quién eres? —Kise hizo un gesto triste, pero el otro se reía. —Es una broma idiota, obvio que sé que eres Ryōta.

— ¡Aominecchi!—Su felicidad fue enorme así que lo abrazó fuertemente. —Al fin, podremos estar juntos. —Le dio un puñetazo. —¡No vuelvas a hacer esas bromas de nuevo!

— ¡Oi! ¡Eso dolió!

—Estaba preocupado por ti idiota.

La pantera lo beso y el rubio correspondió mientras la hermana de este solo sonreía al verlos por fin juntos.


Kōki se había despedido de los integrantes de la banda de rock, quienes le prometieron que lo visitaría a menudo lo cual le hizo tener una punzada de celos a Seijūrō.

El pelirrojo y el castaño estaban esta vez cambiando los pañales de los bebés antes de salir a ver a Momoi, ahora vivían en la mansión del león que había sido reconstruida. Justo en ese momento habían recibido una visita inesperada: Era el emperador híbrido quien necesitaba supuestamente ayuda.

— ¡Ayúdenme por favor! ¡Creo que mi pareja ya no me ama! —El clon de Akashi con orejas de león hizo un puchero, desde que volvieron a casa su pareja apenas si le hablaba o se dirigía a él. —No sé qué hice, pero desde que regresamos a casa esta distante, decidí no hacer guerra, regalarle cosas pero nada funciona, creo que me odia.

—Yo no creo que lo odie emperador, seguro hubo un malentendido entre ambos ¿No lo cree? Puesto que ha hecho muchas cosas por usted, no creo que lo odie en lo más mínimo—Dijo Kōki mientras distraía a Ouji con un programa de televisión puesto que era el más inquieto de los tres bebés al ser más chihuahua que león y como cualquier perro era algo hiperactivo. Pero de pronto el castaño se olvidó de eso puesto que se quedó mirando la pantalla gigante de esa habitación. —Sei…mira.

— ¿Qué pasa Kōki? —El pelirrojo que mimaba a sus dos leoncitos mientras escuchaba al híbrido también miro la pantalla junto con este último.

El juego donde Furihata le había ganado a Akashi hacía más de un año estaba completamente reconstruido después de que los metálicos rompieran la plataforma, pero eso no era lo sorprendente del asunto ni que hubiera gente enfrentándose y transmitiéndolo en vivo, si no que quienes eran los jugadores. Quien era el ganador y quien era el perdedor.

El padre de Kōki y el de Seijūrō estaban allí, uno de pie y otro sentado en el suelo derrotado pero sonriente

Lo han vistoHablo Akashi Masaomi sonrienteTodo el mundo acaba de ver que esta persona me ha derrotado así que estamos comprometidos como dice la ley del clan de los leones.

— ¿¡QUE?!

Mientras tanto la pantalla enfocaba a un Kaoru Furihata completamente en shock ante aquella noticia.