Quédate
El viernes había llegado por fin. Sería el último día de Rachel en Lima, tenía que regresar a Nueva York. Sus padres solamente habían pedido una semana de permiso ante la desgracia que había pasado y los días ya se habían acabado. El corazón se le encogía cada vez que metía una mudada de ropa en su maleta. Habían sido los días más calmados y felices que había tenido en dos años.
Su padre toco la puerta de su recamara mientras asomaba su cabeza por un pequeño espacio que había dejado al abrir la puerta. El hombre de color suspiro al ver los ojos rojos de su hija. Una vez más volvía a ver a su pequeña hija en esa situación. El hombre daría lo que fuera por no ver llorar a su hija, en verdad, pero en esos momentos, no podía hacer nada.
-Hola pequeña—la diva se limpió cuidadosamente una lágrima que salía traviesamente por sus ojos. Su padre se sentó en la cama de la chica y comenzó a ayudarla a empacar—No te encuentras bien por lo que veo—Rachel miro a su padre.
-Sé que tengo que irme, pero no quiero dejarla sola—su padre asintió
-Ella se ira a Londres también.
-Lo sé, es solo que, aclaramos por que terminé todo, pero aún no se si seguimos siendo algo o si vamos a poder ser algo algún día futuro—su padre sonrió ante el dramatismo que su hija le estaba dando a la situación.
-El drama lo llevas en la sangre, Rachel Bárbara Berry. Tú, más que nadie sabe lo que tú y Quinn siguen siendo. Siguen siendo dos chicas, las cuales están enamoradas y por supuesto que se aman.
-Papá, todos sabemos que amor de lejos, felices los cuatro—el hombre rodo los ojos,
¿Le serás infiel a Quinn?—la diva abrió sus ojos enormemente—Eso es lo que imagine, por lo que dudo mucho que Quinn sea esa clase de persona.
-¿Te puedo preguntar algo?—el hombre asintió—Zoe, cuando llegue me dijo que papá estaba hablando con Quinn—Leroy afirmo— ¿Sabes de que hablaron?—Leroy acomodo sus anteojos y miro los ojos marrones de su hija.
-Hiram le dijo a Quinn que ya sabía la verdad del secuestro. Sabes que tu padre estaba sumamente enojado ese día con Quinn, y no te voy a mentir, yo también lo estuve cuando lo dijiste. Pero cuando tu padre recibió la noticia de los padres de Quinn, supe que lo iba a olvidar, que el enojo por la rubia se iría ya que no podía estar enojado con una persona como Quinn. Durante el vuelo, tu padre reflexiono mucho. Se puso a pensar en las cosas que le dijiste. Hiram supo que lo que tú habías dicho era verdad, que Quinn había actuado de esa manera por culpa de sus padres. Tu veías como Jude de vez en cuando hablaba de la chica y como Russel simplemente ignoraba el tema, sin embargo, después de todo lo que paso contigo, ellos se convirtieron en los padres que había dejado de ser desde que Quinn tiñó su cabellera de rosa, y eso fue gracias a ti, y tú padre, supo que tú le hacías bien a Quinn y ella de alguna manera, te hace bien a ti, por lo que hacerle daño a Quinn es hacerte daño a ti y tú sabes que primero muerto, antes de que alguno de los dos te llegue a lastimar—La diva sonrió
-Vale, ya se de donde saque el hablar sin parar—Leroy rodo los ojos y Rachel se puso sería y suspiro—Los amo, gracias por todo—la diva abrazo a su padre.
-Vamos, hay que terminar esta maleta que tu vuelo sale a la media noche—Leroy salió de la recamara de su hija y Rachel camino hasta la ventana. El cielo volvía a tornarse negro. Era algo extraño, en Lima no llovía tanto, tal vez era el destino, tal vez las despedidas entre ellas dos siempre serían de esa manera.
. . . . . . .
-Quinn ¿a que hora sale nuestro vuelo?—pregunto Miriam mientras seguía empacando sus cosas, pero Quinn no contesto, hacía un par de minutos que la rubia había dejado de empacar para mirar por la ventana el cielo— ¿Quinn?—la rubia reacciono al sentir la mano de Miriam en su hombro.
-¿Qué paso?—la alemana y el británico miraron a la chica. Sabían cual era el motivo de la repentina falta de desconcentración de la rubia.
-¿A que hora sale nuestro vuelo?
-A la media noche—contesto sin decir más Quinn.
-Sabes que todo saldrá bien ¿no es así?—la rubia miro al británico—Ya arreglaste las cosas con Rachel, ya todo esta bien ¿vuelven a ser lo que eran antes no?—Quinn no sabía contestar por que ni ella lo sabía. Se supone que se seguían amando pero no sabía si Rachel quería seguir de la manera en la que estaban, o volver a lo que eran antes.
-No lo sé, Claudio. Aclaramos las cosas, más no nuestra relación. Y sé que ella se va a Nueva York y yo a Londres y no sé que va a pasar con nosotras. Además, las relaciones a larga distancia no funcionan.
-Cuando uno ama lo necesario y el amor es más grande que todo, por supuesto que funciona—hablo Miriam nuevamente. La rubia la miro y suspiro.
-No se, Rachel será una estrella de Broadway, y bueno, las propuestas le llegaran y yo no quiero que ella se sienta atada a una relación que en primer lugar, estará y no estará—Claudio encaro una ceja.
-¿Acaso te estas escuchado? ¿Estas escuchando lo que dices? ¡Dios mío, Quinn! Ya se sacrificaron una vez, otra vez no creo que ambas puedan soportar. Amárrate los pantalones y ve a hablar con la castaña. Y apresura tu flato trasero que no queda mucho tiempo. Todavía tenemos que despedirnos de los chicos—ambas rubias miraron al chico— ¡¿Qué?
-Anda, Robert Pattinson, tenemos que terminar de arreglar las maletas. Vamos Quinn, ve por tu chica—la rubia sonrió.
-¿A dónde vas?—pregunto Zoe al ver a la chica correr a la salida de la casa.
A ver a Rachel—la morena sonrió al ver nuevamente esa sonrisa en el rostro de Quinn. Y esa sonrisa solo se debía a una persona y esa persona era Rachel Berry.
Quinn se monto en su automóvil. El reloj marcaba las cinco de la noche. El tiempo se le había ido demasiado rápido. Al momento que prendió el auto, el reproductor de música se encendió sonando algo de Justin Bieber, rápidamente la chica apago el pequeño reproductor y comenzó su recorrido hacía la casa de la castaña.
¿Qué tenía que decir? ¿Como lo iba a hacer? Aún no sabía que iba a hacer. Su celular comenzó a sonar, era Rachel pero no era necesario contestar, ya estaba en la casa de la castaña. Estaciono el auto y camino hasta llegar a la puerta. Arreglo su chaqueta y toco el timbre. Bertha abrió los ojos al ver a Quinn parada en frente de ella.
-Niña Quinn—la rubia abrazó a la mujer mayor—Mírese nada más—la rubia sonrió—al fin es rubia y se ve hermosa—Quinn se sonrojo. Esa mujer había sido buena con ella a pesar de no se nada de ella.
-Es gusto volver a verla, Bertha—la señora sonrió— ¿Está Rachel?—preguntó tímidamente la rubia y Bertha sonrió.
-Si, la niña Rachel esta en su habitación—la rubia comenzó a jugar con sus manos y Bertha sonrió—Los señores Berry no están en casa, así que puede pasar—Quinn sonrió y beso la mejilla de la mujer y sin decir más, camino por las escaleras hasta llegar a la habitación de la castaña. Suspiro y toco tres veces la puerta para después dejar ver la hermosa cara de Rachel.
-¿Qué haces aquí?—la rubia la miro confundida
-Si quieres me voy—le dijo y Rachel se sonrojo
-No, es solo que, no me hagas caso. Pasa—la rubia camino hasta quedar dentro de la habitación de la chica. Sonrió al ver que la habitación, la cual permanecía igual. Después su miraba se fijo en la cama de Rachel, donde estaban sus maletas. Un nudo en su estomago se formo, por más que decía que no le afectaba, no era verdad. Le afectaba y sabía que a Rachel también.
-¿Cómo estas?—la diva se sentó en su cama y la rubia la imitó. Las miradas se hacían presentes, las palabras querían salir, pero simplemente no salían.
-Dudo que hayas venido solo a preguntar por mi estado emocional—la rubia suspiro y miro los ojos marrones de la diva.
-Sé que nos vamos dentro de unas horas y aún no sabemos que va a pasar con nosotras—la diva iba a hablar pero la rubia la interrumpió—déjame continuar, por favor. Sé que solucionamos cosas que debimos solucionarlas tiempo atrás, pero eso no importa ahora, solo quiero saber como quedamos tú y yo. Porque ambas estaremos a miles de kilómetros de distancia sin poder darnos el lujo de visitarnos cada fin de semana y al menos yo quiero que me digas si…. —las palabras de Quinn murieron en su boca. Los labios de Rachel se posaron en los de ella sin darle tiempo a la chica de reaccionar. Nuevamente los labios carnosos y sabrosos de la castaña volvían a besar sus labios. Quinn reacciono y beso con un poco más de intensidad a la diva.
Rachel sentía como las manos de Quinn se posaban en su cintura y sin saber como, el cuerpo pequeño estaba ya sobre Quinn. Los besos que habían comenzado suaves y ligeros, estaban cobrando más pasión e intensidad. La participación de las lenguas de ambas se hizo presente de una manera tímida pero bastante decidida. Estaban seguras, nuevamente esas sensaciones invadían los cuerpos de las chicas. ¿Cuánto había pasado sin que las dos sintieran esa necesidad de estar desnudas la una a la otra? Ya había pasado mucho y se necesitaban ahora y en ese mismo momento, no podían esperar más.
Lentamente las manos de Quinn se posaron dentro de la blusa de Rachel, tocando delicadamente la piel tersa y delicada de la morena. El canto de los querubines era lo que Quinn escuchaba al sentir nuevamente la piel de Rachel en sus manos. Volvía a tocar ese cuerpo tallado por los mismos ángeles, ese cuerpo que solo ella había tocado y que solo ella podía tocar. Rachel no se quedaba atrás y tocando delicadamente el abdomen de la rubia, fue levantando la camisa de Quinn dejando a la chica solamente con el puro sujetador. Los ojos de Rachel brillaron de excitación al ver ese cuerpo que la volvía loca.
Las manos de Quinn descendieron hasta tocar los muslos de Rachel siguiendo el camino hasta tocar las pantorrillas subiendo hasta tocar y estrujar suavemente el bien formado trasero de la morocha, la cual ante el contacto soltó un suspiro tan sensual elevando aún más la temperatura de la rubia, si es que eso se podía. A esos momentos, la cordura de ambas se había ido, dejando salir el deseo sexual reprimido por tanto tiempo.
Quinn tomo a Rachel por la cintura y después sin despegar sus labios de los de la chica, comenzó a quitar la falda de la chica dejándola ya solamente en pura rompa interior. Los besos de Rachel bajaron hasta el cuello de Quinn, quien dejaba salir pequeños gemidos de su boca. La morena no supo como, pero había sacado el pantalón de la chica dejándola de la misma manera en la que ella estaba, la mano derecha de la diva recorrió el cuello de la rubia, pasando por sus senos, bajando por su abdomen parando cerca de la pelvis de la rubia, la chica comenzó a contornear ese hueso que sobresalía cerca de la pelvis de Quinn haciendo que esta suspirara sonoramente, un ultimo beso por parte de Rachel a Quinn y sin que la rubia lo presintiera, la diva adentro su mano dentro de la braguita de Quinn tocando el sexo de la rubia, quien comenzó a gemir incontrolablemente ante el masaje que Rachel le estaba proporcionando en esos momentos.
La rubia agradecía al tiempo, ahora Rachel era una experta en hacer eso y ¡Dios mío! Si que sabía lo que estaba haciendo. El simple movimiento de los dedos de Rachel en ella era magnifico. Minutos después, la humedad de Quinn ya era más que suficiente para dar el siguiente paso, y ya desnudas ambas, la diva adentro dos dedos dentro de la rubia, la sensación, la excitación, la pasión, el amor; todo simplemente estaba matando a la rubia, amaba como la diva se movía dentro de ella, amaba el como solo Rachel la hacía subir y bajar al cielo.
Amaba a Rachel Berry
La rubia había llegado al clímax total. Su cara roja y su cuerpo parecían brillar, todo gracias a las pequeñas gotas de sudor que se esparcían en su cuerpo. Sin dar tiempo alguno, la rubia toma el control de la situación y se pone encima de la castaña. Comienza a besar sus labios bajando por su cuello para que después la diva sienta la respiración agitada de la chica en su oído.
-Ahora me toca a mí, hacerte ver los ángeles—le dijo al oído para terminar besando el lóbulo de la oreja de la chica. Continúo su recorrido por el cuello de la chica hasta besar los senos de la chica la cual comenzó a gemir ante el placer que sentía. Después de unos minutos, sintió como los labios de Quinn seguían su camino por su abdomen dejando un beso en el ombligo de la chica. Subió su rostro hasta besar nuevamente los labios de Rachel y sintió la mano de Quinn con ese juego que tanto esperaba, ese juego que solo Quinn sabía como jugarlo, al menos con ella. Sintió como Quinn se adentro en ella haciéndola gemir incontrolablemente, los movimientos rápidos de la chica hacían que la diva perdiera la cordura.
Minutos después, Rachel había terminado con la excitación producida, su cuerpo brillaba, el contraste de su piel bronceada con las pequeñas gotitas de sudor, hacían ver como diamantes pequeños brillando por toda la piel de la chica. La cabeza de Rachel posaba en el pecho desnudo de la rubia, la cual acariciaba el cabello de la chica. Los suspiros no se hicieron esperar, las respiraciones pausadas e incontrolables inundaban la habitación de la diva.
-No me dejaste terminar con mi discurso—le reprocho la rubia a la diva y esta sonrió.
-Creo que algo de mí se te pego en todo este tiempo—Quinn sonrió y se levanto con Rachel en su pecho y la miro a los ojos—Quinn sabes que te amo, nunca lo he dejado de hacer, pero…
-¿pero? Los "peros" nunca me han gustado, me gustan más las peras—la diva rodo los ojos y miro los ojos esmeraldas de la rubia—Ok, lo siento. Continúa
-Pero, tu te iras esta noche a Londres y yo a Nueva York y no nos volveremos a ver hasta que terminemos nuestras respectivas carreras. O así pienso yo, aún no se cuanto tiempo estaré en Broadway…
-Esta la tecnología Rachel, yo solo quiero estar contigo, pero si tu no quieres lo entenderé—Rachel golpeo el hombro de Quinn.
-No es lo que te trataba de decir, Quinn. Lo que quiero decir es que si decidimos retomar nuestra relación, tenemos que ser consientes de los pros y las contras de tener una relación a larga distancia, ¿seremos capaces de soportarlo?
-Solo quiero que te quedes conmigo, en mi corazón, nuevamente, no importa si físicamente estarás a miles de kilómetros. Solo quiero saber que estarás conmigo en mi corazón.
-Te amo, Quinn y quiero estar contigo en tu corazón como tú siempre estas en el mío—un beso más hizo pacto del nuevo comienzo de una relación que había estado siempre allí.
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-Nuestras despedidas siempre son enormemente dramáticas—dijo Quinn mientras sentía las gotas de la lluvia sobre ella.
Todos ya estaban en el aeropuerto. Puck, Sam, Santana y Britt, habían ido a despedir a los chicos, mientras que los demás tomarían vuelos para Nueva York y Londres. Los abrazos no se hicieron esperar, las lágrimas por los chicos, las palabras de aliento y un Nos vemos pronto se hacían presentes entre los chicos.
-pasajeros con destino a Londres pasar a la sala 2A y pasajeros con destino a Nueva York pasar a la sala 2B—ambas chicas suspiraron y se abrazaron una vez más pero esta vez con un dulce beso en los labios.
-Tú dices adiós bajo la lluvia—susurro Quinn al ver como Rachel abordaba el avión junto con Kurt y Blaine.
-Y yo me hecho a llorar cuando te marchas—dijo Rachel mientras miraba a Quinn subir a su avión con Claudio y Miriam.
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HOLA
¿Cómo están?
En primer lugar: ¿VIERON AYER GLEE?
Yo termine con muchos sentimientos encontrados, primero QUINN Y RACHEL YA SON AMIGAS Y SE ABRAZARON. Eso fue una de las mejores cosas del episodio. Después QUINN cantando su CUARTO solo en tres temporadas, ¡Oh Dios! Y QUEDO EN YALE y *suspiro* Fue increíblemente increíble y ame como canto, bailo y las palabras que dijo y la manera en la que miraba a Rachel. Y Smooth Criminal, osea, ELLOS DOS TIENEN MAS QUIMICA QUE FINN Y RACHEL.
Después insulte a Rachel, lo se, no tengo perdón de Dios, pero es que COMO CARAJOS LE DIJO QUE SI. Tengo mi teoría, al saber que no había quedado en NYADA, lo hizo por despecho, SI, por que no se quería quedar sin planes y bueno, el de Finn era el único a su alcance, pero ahora que quedo como finalista, no sé que va a pasar. O sea *piripitiflautica*
Dejando atrás el episodio de Glee (Dianna Agron). Espero que les guste este capítulo, la verdad me dio algo así de calosfríos cuando lo escribí por que bueno, las partes donde hay encuentros físicos siempre, al menos para mi, son difíciles de escribir.
Con este capitulo solo quedarían 12 para el final *sollozo* pero, bueno, aún falta un poco de tiempo. Espero que les guste y NO ME ABANDONEN. En verdad.
Nos vemos en el próximo capitulo.
