N/A: Muchas gracias a todos por leer y comentar... Siento muchísimo el retraso del capítulo, he tenido dos días muy ocupados pero ya estoy de vuelta y espero que no haya más retrasos...

Olga, muchas gracias. El padre de Blaine YA ha perdido a su hijo. Lo que viene ahora va a ser duro y las cosas serán complicadas, sólo podemos esperar que el amor de Blaine y Sebastian sea suficiente... Espero que te guste... Besos


CAPÍTULO 29: EL SECRETO

Todos los Warblers estaban celebrando el regreso de Blaine y el moreno estaba muy feliz. Sebastian no se separaba de él, aprovechando cada segundo que tenían "a solas" para darle un beso o una caricia. El moreno no paraba de sonreír mientras disfrutaba de la compañía de sus amigos.

– Un pajarito me había dicho que estabas aquí. – Santana llegó acompañada de Brittany, Marley y Tina. El ojimiel sonrió nada más verla y corrió a abrazar a la chica, a la que había extrañado mucho. La latina agarró la cara de su amigo cuando se separaron para darle un rápido pico en los labios, reflejo de la complicidad que tenían.

– Me alegro mucho de verte. – Anderson sonreía complacido.

– Te hemos echado mucho de menos. – La rubia añadió antes de ser ella la que abrazara al joven. Las otras dos chicas fueron las siguientes.

Sebastian veía desde la distancia como las recién llegadas acaparaban a su novio. Preferiría tenerlo entre sus brazos pero ellas no iban a dejarle en un buen rato. Sam se acercó a él y el castaño sabía lo que le iba a decir.

– Debes decírselo cuanto antes. – El rubio comentó muy serio.

– ¿Por qué? – Dos pares de ojos verde se miraron con odio. La relación entre ellos había empeorado con el tiempo o, mejor dicho, con un suceso ocurrido al principio del curso y que supuso un cambio para su amistad.

– Tiene derecho a saberlo. – Evans insistió, siempre sería fiel a su amistad con Blaine, no importaba a quién tuviera que enfrentarse, ni siquiera a...

– Hola, Sammy. ¿Por qué está todo el mundo tan emocionado? ¿Quién es ese chico? – Una chica pelirroja se acercó a él y le dio un beso en la mejilla.

– ¡Es Blaine! Tengo que presentártelo... ¡Lo vas a amar! ¡Pero espero que no tanto como a mí! Ven conmigo.

El rubio estaba emocionado porque por fin su novia podría conocer a su mejor amigo. Los dos se acercaron al moreno, que estaba riendo por algo que había dicho Santana.

– ¡Blaine! Quiero presentarte a mi novia, Jane. Él es mi mejor amigo, Blaine. – El ojiverde dijo orgulloso, realmente estaba orgulloso de tener el mejor amigo y la mejor novia del mundo.

– ¡Por fin te conozco! Sam no ha parado de hablar de ti. – La ojiazul exclamó antes de abrazar al joven. Ella ya sentía que lo conocía.

– Es un placer... Espero que cuides muy bien de Sam, se lo merece. – Anderson pidió, feliz porque todo estaba saliendo mejor de lo que habría deseado.

El resto del día fueron risas y todos acudieron a la cafetería para cenar... Todos menos Blaine y Sebastian, que se perdieron unos minutos para poder besarse y acariciarse, intentando recuperar el tiempo perdido.

– No me has dicho qué has hecho estos meses. – El moreno acarició la cara de su novio.

– Nada interesante, te he echado mucho de menos. – El castaño respondió con una sonrisa.

– Y yo a ti.

Siguieron besándose durante unos minutos antes de ir a la cafetería, cogidos de la mano e irradiando esa felicidad que ese día había dejado en sus corazones. El mejor cumpleaños de la historia.


Sebastian y Jeff entraron en la habitación después de un gran día. Los dos estaban sonrientes y relajados, pero el rubio además estaba preocupado. Cuando los dos estaban preparados para dormir, incluso en la cama, Sterling se atrevió a preguntar.

– No se lo has dicho a Blaine, ¿verdad?

– No y no voy a hacerlo. Ya puedes buscar la manera de que Sam pare, no va a convencerme. – El castaño aclaró.

– Tiene derecho a saberlo. – Jeff intentó razonar con él.

– No lo va a saber nunca. Es algo que pasó, que no puedo cambiar y que no tiene importancia. – El ojiverde insistió.

– Si se entera por otros va a ser peor. – El rubio lo miró desesperado.

– No tiene por qué enterarse. – Smythe siguió sin querer escuchar a su amigo.

– Todo Dalton lo sabe y él tarde o temprano lo sabrá y te aseguro que preferirías que lo supiera por ti.


Al día siguiente, Nick y Blaine bajaron juntos a desayunar. Conociendo como conocían a Jeff y Sebastian, sabían que tardarían en bajar porque les costaba mucho levantarse por la mañana y ya no los tenían a ellos para "convencerlos". Cuando entraron, vieron que muy pocos Warblers estaban en la mesa y se sentaron con ellos.

– ¡No me había dado cuenta! – Duval comentó. – No conoces a Adam o Kurt, ¿verdad?

– No tengo el placer. – Anderson estrechó la mano de los dos aludidos.

– Supongo que Sebastian y tú habréis vuelto juntos, ¿no? – El rubio quiso saber.

– Sí... Estamos muy enamorados. – Blaine confesó, algo sonrojado.

– De verdad que me alegro. Nunca quise alejaros. Sebastian estaba solo y yo también y fue algo físico, de verdad. No tienes nada de lo que preocuparte, aunque entendería si quieres que me distancie de él, no debe ser agradable para ti. – Crawford añadió.

– ¿De qué estás hablando? – El ojimiel lo miró desconcertado.

– ¿No te lo ha contado Sebastian? – Adam preguntó.

– ¿Contarme qué? – Anderson estaba confundido y miró a los demás. Notó que ellos sí sabían de lo que estaban hablando. Decidió recurrir a la persona en la que más confiaba. – ¿Sam?

– Le dije que debía contártelo. – Evans evitaba la mirada de su mejor amigo, no quería ser él quién le causase ese dolor.

– ¿El qué? ¿Qué es lo que debería contarme? – Blaine estaba empezando a enfadarse, sobretodo cuando se daba cuenta de que todos sabían de lo que hablaba.

– ¿Nadie se lo va a decir? – Kurt intervino por primera vez pero no obtuvo respuesta de nadie, por lo que decidió ser él quien hablara. – Siento ser yo quién te lo diga, supongo que no va a ayudarme a causar buena impresión contigo... Sebastian y Adam han estado acostándose juntos durante meses. Cuando yo vine a Dalton pensé que eran pareja... Hasta que escuché hablar de ti. Creo que estuve varias semanas sin saber que existías y que eras el novio de Sebastian.

El moreno sintió como si el aire abandonara sus pulmones. Notó la mano de Sam sobre su hombro pero no era tan reconfortante como otras veces. Él le había pedido a su novio una cosa, sólo una, que lo esperara. Sin embargo, él no lo había hecho. Había buscado a otro para sustituirlo y eso dolía. Pero lo que más dolía era la mentira, el que no le hubiera contado lo que había hecho, el que hubiera dicho que lo había echado de menos. ¿Acaso también mentía cuando decía que lo amaba? ¿Lo había dicho sólo porque se habían acostado juntos? ¿O era que quería que volvieran a repetir y por eso seguía fingiendo?

– Blaine, respira. – Nick susurró en su oído, consciente de todo lo que estaba sintiendo. – Deberías hablar con él.

– Sí, tienes razón.

Anderson se levantó para ir a buscar a Smythe. No sabía si podía seguir llamándolo novio o no, ni siquiera sabía si era amado por el líder de los Warblers. De repente, sintió todas sus inseguridades volver y se sintió estúpido por haber creído que alguien podía amarlo, que alguien podía querer estar con él. Entonces recordó que en su enfrentamiento con su padre, Sebastian había hablado de él como si fuera un objeto sexual y no había dicho que lo amaba. ¿Acaso había imaginado todo y no había nada de cierto en todo lo que había vivido?

Sus piernas temblaban y apenas podían dirigirlo hacia la habitación que había sido suya el curso anterior. Habían pasado ocho meses pero parecía una eternidad, sobretodo por todo lo que había pasado. Cuando estuvo frente a la puerta, ésta se abrió porque Jeff y Sebastian salían para ir a desayunar.

– ¿Po-Podemos hablar? – Blaine preguntó nervioso. Sabía que estaba temblando y que los otros dos lo notaban.

– Yo voy a la cafetería. – Jeff comentó antes de alejarse para darles privacidad.

El castaño miró a su novio con temor, no había podido enterarse de su secreto, ¿no?