Orgullo y tradición – Epílogo III

Sus negros ojos contemplaban con ilusión el brillo plateado de la prenda en su muñeca. Un hondo suspiro salió de su boca mientras acariciaba su plano vientre.

-Espero que ese suspiro haya sido por mí- se escuchó una voz masculina y unos pasos entre el espeso follaje del lugar favorito de Pan en la montaña Paoz.

La joven giró la cabeza hacia donde había escuchado la voz que tanto conocía.

-Presumido- saltó hacia él con una enorme sonrisa.

Trunks la recibió con un fuerte apretón y el deseado beso no se hizo esperar, experimentaron una pequeña corriente eléctrica al juntar sus labios, junto con una lluvia de sensaciones placenteras que los invadió de lleno.

-No sabía que vendrías hoy- musitó entre dulces besos.

-No podía estar otro día más sin verte- respondió sobre sus labios.

-Te extrañé- se aferró al saiyajin en un fuerte abrazo.

El hombre fingió quejarse de dolor por el apretón que recibió. -Eres muy fuerte mujer.

-Eso es debido a que tengo un muy buen maestro, que me ayuda a desarrollar mis extraordinarios talentos- se mofó.

-¿No será que tu fuerza se ha incrementado gracias a que mi hijo te pasa una parte de su gran poder?- inquirió alardeando.

-Tsk… ya te habías tardado en aparecer, cretino Trunks.

-¿No me extrañabas acaso? ¿O es que prefieres al señor aburrido?

-Ambos son encantadores- susurró al oído de Briefs parándose de puntitas. -Veo que te has recuperado por completo, ¿mi abuelo consiguió las semillas del ermitaño?

-Sí, fue una tortura tener ese yeso por dos semanas.

-Por eso creí que no vendrías, hace dos días que te regañé por venir en ese estado.

-Pero ya estoy como nuevo y listo para cualquier batalla.

-Mi padre no debió…

-Si debió Pan, lo entiendo… y eso que ignora los detalles de cuando eras menor de edad. De ser mi hija yo hubiera actuado de igual manera.

-¿Te arrepientes entonces?- acarició el tórax del hombre con un dedo, por encima de la playera casual que vestía Briefs.

Él acunó el rostro de la joven entre sus manos y la miró a los ojos frunciendo levemente. -Mi conciencia me dice que debería, pero no puedo. Y de regresar el tiempo lo volvería a hacer de nuevo mil veces-. Soltó el rostro de la joven y se arrodillo para acariciarle el vientre, levantó un poco la camisola que ella vestía y depositó un tierno beso en la tersa piel.

-Puedo sentir el pequeño ki desde ahorita. Estoy seguro de que poseerá un gran poder- afirmó trazando caricias con su pulgar en donde sentía la energía de su hijo.

Conmovida por la acción de su guerrero, sonrió acariciando esos cabellos lilas que tanto le gustaban. Así permanecieron en silencio un par de minutos, él ensimismado en la sublime sensación que le producía sentir esa pequeña vida creciendo dentro de su mujer y ella disfrutando de ser testigo de ese momento mágico entre Trunks y su primogénito.

El híbrido llevó una mano a uno de los bolsillos de su pantalón y sacó algo que mostró a Pan, así como se encontraba, de rodillas frente a ella.

-Quiero que seas mi mujer bajo las leyes de nuestro planeta- elevó su mano sosteniendo un anillo plateado.

"Yo… que me considero un poderoso guerrero… de rodillas frente a mi principal debilidad, puedo sentirme más poderoso aun que cualquier otro guerrero, a pesar de estar rendido a sus pies"

Pan se abrazó al guerrero arrodillándose para poder sentirlo pegado a ella, un par de lágrimas de alegría brotaron de sus vibrantes ojos.

-No llores mi mocosa- se incorporó tomándola de las manos para ayudarla a ponerse de pie. -Quiero verte sonreír, no llorar.

-Siempre me parecieron tan idiotas las mujeres que sueñan con el romanticismo… y ahora he de parecer igual de patética… pero hoy haré una excepción… no te acostumbres- lo abrazó colgándose del cuello. -Bésame cretino.

Briefs sonrió de lado. -Supongo que eso significa un sí- se agachó para acercar sus labios a los de la muchacha.

-Sí Briefs, sí, sí, sí…- fue silenciada por los ansiosos labios del híbrido.

Al romper el beso, Trunks tomó la mano izquierda de la joven y le colocó el anillo, el cual le quedó a la perfección.

-Tal parece que te conozco muy bien mocosa, acerté la medida del anillo- comentó con una sonrisa ladina.

Pan observó la prenda con atención. -Es hermoso, la piedra es… no tengo palabras Trunks, espero que no hayas gastado mucho.

-Vales todo el oro del universo-levantó un dedo para continuar hablando, -además eres mi mujer y como tal debes usar un anillo a tu nivel.

-Me encanta la idea de vivir a tu lado y construir una historia juntos... Pero conoces mi naturaleza… y nunca me he imaginado con un vestido bobo con velo, ni caminar entre una alfombra de costosas flores, eso no va con mi personalidad.

La leve sonrisa que sostenía Briefs se amplió aún más. -Lo sé mujer, y es algo que me fascina de ti. No tienes por qué caminar sobre una ridícula alfombra de costosas flores si no quieres... Dime cómo quieres la ceremonia y así será.

-¿Y qué hay de ti? No quiero hacer las cosas a mi modo. No quiero arruinar tus sueños.

Trunks tomó ambas manos de la joven y les depositó un beso a caca una. -Dime una cosa mujer, ¿me imaginas acaso diciendo frases cursis frente a todos en un brindis?

La joven soltó una risita burlona al imaginarse la escena.

-No serías tú.

-¿Te parece bien una recepción discreta y un juez? Después de todo, lo importante es firmar el documento para que seas mi esposa ante todos.

-¿Y una comida solo con amigos de confianza y familia?- sugirió con ojos de ensoñación.

La atrajo hacia él en un sorpresivo abrazo por la cintura. -Me parece excelente- respondió al oído para después darle un pequeño mordisco al lóbulo de la oreja.

-Entonces no se diga más, así se hará- Pan dio por terminado el tema, rozando el pecho de Trunks con su nariz y aspirando profundamente su olor.

-Hay más por decir mocosa… para comenzar, quiero que sea el próximo fin de semana- la pegó más a su cuerpo atrayéndola por los glúteos, -me urge que seas mi esposa, te necesito en mi cama o enloqueceré- gruñó apretando su agarre a los glúteos femeninos.

-Yo también Trunks- se aferró a los mechones lilas que salían de su intento de coleta, -no tienes idea de cuánto te deseo- miró hacia los lados con discreción. -Mis padres no se encuentran en casa… podríamos aquí mismo…

Briefs dio un paso hacia atrás, rompiendo el abrazo.

-Di mi palabra a Gohan y no la romperé. Mantendré mis impulsos controlados hasta que ante las leyes de nuestro planeta seas mi mujer… así que prepárate, porque una vez que firmamos el dichoso documento… no te dejaré descansar- cerró un ojo con una sonrisa coqueta en sus labios, logrando hacer que las mejillas de la joven se enciendan ante la sola idea de lo que vendría en tan poco tiempo.

Dicha semana pasó volando para la mala suerte de Gohan, que se resistía ante la idea de su hija viviendo con un hombre, pero el pequeño ki que se hacía notar dentro de ella le gritaba que ya no era una niña. Esa semana hizo todo lo posible por disfrutar de los últimos días con su única hija en casa, la consintieron con su comida casera favorita, tuvieron juegos de mesa como cuando era una niña, platicaron hasta entrada la media noche y cada vez que se iba a dormir le depositaba un beso en la frente, costumbre que había perdido cuando su pequeña entró en la adolescencia y se encerraba con seguro en su habitación, en esa complicada época de rebeldía.

El sonido a la puerta interrumpió los pensamientos del primogénito del saiyajin de corazón noble.

-Llegaron los Briefs- le comunicó Videl acercándose a su esposo.

-En un momento bajo- respondió casi en un susurro, sin quitar la mirada de la fotografía que sostenía en sus manos.

-Su primera fotografía juntos- se sentó en la cama junto a él.

-Si aquel día me hubiesen dicho que el niño que la cargaba en brazos en ese momento se convertiría en su esposo, me hubiera reído de la ocurrencia.

La hija de Satán se abrazó del fuerte brazo de su esposo.

-¿Recuerdas ese día?

-Como si fuera ayer- respondió con melancolía.

**FLASHBACK**

Gohan limpió las gotas de sudor en su frente con una servilleta.

-No mintió la mujer del clima en el noticiero de la mañana al decir que el día de hoy sería muy caluroso- comentó a las mujeres sentadas a su lado.

-Es un día perfecto para nadar en el lago- dijo Bulma reclinando su camastro. -Me hacía falta una bronceada.

-Opino lo mismo- afirmó Videl sacando una botella de su bolsa. -Voy a ponerle más bloqueador a Pan.

Gohan tomó una cámara y se dirigió junto con su esposa a donde la pequeña Pan de casi dos años jugaba chapoteando en las orillas del lago, a tres metros de sus padres.

Justo terminó Videl de aplicar la crema a su hija cuando Trunks y Goten llegaron con un par de enormes pescados para cocinarlos. El híbrido de cabellos lilas dejó caer su presa con orgullo, pues había conseguido el ejemplar más grande.

-Ese pescado es perfecto para alimentar saiyajines- comentó Videl impresionada.

-Tiene cara de tener buen sabor, ya quiero probarlo- respondió con orgullo.

La pequeña Pan agitó sus manitas hacia híbrido, al ver el gesto de la niña, el pequeño saiyajin se acercó y la levantó en sus brazos.

-¿También tú pequeña Pan, quieres probar de mi pescado?- giró con ella en brazos, provocando risas en la pequeña.

-¡Qué bonita esa sonrisa de Pan! Tómale una foto Gohan.

-Sí Videl… Trunks, ¿podrías hacerla sonreír de nuevo?

El niño detuvo sus vueltas y la sostuvo en brazos mientras le hacía muecas graciosas.

-Estas nunca me fallan con Bra.

La bebé sonrió al ver al niño frente a ella realizando sus mejores gestos graciosos, justo en ese momento aprovechó Gohan para tomarles algunas fotografías.

Después de la improvisada sesión fotográfica, Pan tomó con ambas manitas los mechones lilas de la frente de Trunks y tiró de ellos con fuerza.

-¡SUÉLTALO PAN!- El pequeño Briefs gritó.

La pequeña rio y tiró con más fuerza ante la reacción de su víctima. Tuvieron que intervenir los padres de la pequeña para que lo soltara, no sin antes quedarse con unos cuantos cabellos en su manita.

Al verse librado, el híbrido corrió hacia donde su padre se encontraba resguardándose del intenso sol.

-Eso dolió- sobó su cuero cabelludo.

-Parece que la mocosa obtuvo su trofeo hoy- mencionó a modo de burla viendo como la niña agitaba sus manitas con algunas hebras lilas en sus manitas.

-¡Tal parece que Pan tiene una fascinación por el cabello de Trunks!- aseguró Videl un tanto avergonzada.

-Para ser una niña pequeña tiene mucha fuerza… lo siento mucho Trunks.

-¡No te preocupes Gohan! No fue nada- minimizó su dolor y miró a su padre. -Procuraré mantenerme alejado de ella de ahora en adelante.

El príncipe alzó una ceja. -Espera algunos años y ya verás que querrás todo lo contrario.

El niño sin entender las palabras de su padre se encogió de hombros y caminó rumbo a su trofeo de pesca.

**FIN DEL FLASHBACK**

-No encontré nada para regalarles en su boda. Trunks lo tiene todo, no le hace falta nada- dio un hondo suspiro y retornó la mirada hacia su esposa, -¿te parece un buen regalo su primera fotografía juntos?

Videl le sonrió y tomó la fotografía. -Es perfecta… creo tener un marco que le queda. Estoy segura que les encantará.

-Gracias Videl, un marco sería perfecto.

La hija de Satán le levantó con prisa. -Espera un momento, no tardo- corrió hacia un mueble y buscó entre los objetos que tenía en un cajón.

-Sabía que me había sobrado uno la vez que decoré con nuestras fotos tu oficina después de pintarla. Y la medida es perfecta, les encantará- entregó alegremente el marco a su marido, quien lo recibió dando un resoplido de resignación.

-Es muy joven Videl, a pesar de que nosotros nos casamos jóvenes, me hubiera gustado que mi hija esperase más- torció los labios forzando una malograda sonrisa.

Videl acarició los negros cabellos de su marido atrayéndolo hacia su pecho, abrazada de su cabeza -Ella hizo su elección, y confío en el criterio de mi hija cuando dice que es perfecto para ella. Lo conozco a él y puedo asegurar que hará todo lo inimaginable para hacerla feliz… Además no se irá a otro planeta, te aseguro que la veremos seguido.

Gohan aspiró profundamente y soltó el aire en un fuerte resoplido. -Tienes razón amor. Hoy me desperté con la idea de que perdería a mi pequeña… pero me acabas de hacer ver que no la pierdo… al contrario, ganaremos aquel otro hijo que no pudimos tener, a través de nuestro nieto.

-O nieta.

-Sí, podría ser… y Trunks, de ser casi un hermano, pasará a ser casi un hijo…- se rascó la cabeza confundido, -eso se escucha extraño ¿no crees?

-Algo- respondió entre risas -nuestra pequeña familia creció de pronto.

El híbrido de cabellos negros se levantó con otro semblante, el relajado y alegre que lo caracterizaba siempre. -Vamos Videl, tenemos una hija que entregar a nuestro nuevo hijo.

Una mesa larga con mantel blanco y adornada con flores silvestres se había colocado en la cima de una pequeña colina de la montaña Paoz, solo familia y amigos cercanos habían sido invitados a la ceremonia civil.

Trunks aguardaba impaciente al lado del juez, se había sentido tentado a cortar su cabello a su estilo clásico, pero al recordar que a su mujer le gustaban mucho sus lacios cabellos lilas optó mejor por solo despuntarlo un poco y dejarlo así, apenas pasando sus hombros. Se había peinado con una impecable coleta y vestido con un traje en color negro azabache, uno de sus colores favoritos para vestir últimamente, el color de esos ojos que lo habían hechizado.

Se encontraba tranquilo y feliz, al fin llegaba el día en que amanecería al lado de su mujer todas las mañanas por el resto de su vida, eso lo entusiasmaba como nada antes.

La vio acercarse del brazo de su padre. La imagen de ella en un femenino vestido sin tirantes de color blanco le robó el aliento.

-Te estoy entregando lo más valioso que tengo- dijo con voz firme el híbrido mayor.

-Estoy consciente de ello, te juro que la cuidaré como si fuera tú.

Un Gohan nervioso acercó a su hija hacia el otro híbrido. -Confío en ti… hijo.

Trunks sonrió con cierta timidez y extendió una mano a Pan, la joven le regresó el gestó extendiendo su mano, Briefs la tomó para depositarle un breve beso en los nudillos. -¿Vestido de novia?- inquirió confundido.

Con un gesto divertido la novia habló. -¿No te gusta?

-Me encanta… pero tenía entendido que no querías un vestido de novia- le susurró al oído.

Pan sonrió de medio lado. -Dije que no quería un bobo vestido… éste no es bobo.

-Para nada, luces como la princesa que eres- le ofreció un brazo y juntos caminaron hacia el juez.

La sencilla ceremonia se llevó a cabo con ambos novios tomados de la mano, ansiosos por todo lo que vendría después.

Al fin llegó la hora de firmar el documento, el juez le ofreció el bolígrafo a Briefs, quien ansioso prácticamente le arrebató el objeto al confundido hombre. Con la destreza que acostumbraba firmar montones de papeles en su escritorio, estampó su firma en el acta de matrimonio, dejando impreso en impecable tinta negra el garabato que simbolizaba su nombre.

Pan por su parte tomó el bolígrafo con cierto nerviosismo, el saber que todos los presentes la estaban observando le inquietaba, por lo que respiró hondo y estampó su nombre con letra de molde, a diferencia de Briefs, ella nunca se había dado a la tarea de inventar una firma, nunca le había surgido la necesidad ni el interés, pero aun así su mano no la traicionó y su escritura salió fluida en unas femeninas letras redondeadas al lado de la imponente firma de su ahora esposo.

Justo después de que el juez los promulgara legalmente marido y mujer, Trunks sorprendió a todos al tomar el rostro de la joven con ambas manos por las mejillas y depositar un apasionado beso sin importarle que sus suegros se encontraban justo detrás de ellos.

Pan respondió el beso con nerviosismo, sentía la mirada de su padre clavada en ella, pero Trunks era formalmente su marido y nada ni nadie empañaría ese soñado momento.

El festejo se llevó a cabo en el jardín de la casa donde había crecido la joven. Mister Satán y Ox Satán lloraron emocionados después de beber unas cuantas copas, los saiyajines de raza pura devoraron con gusto sus alimentos, Bulma y Videl planearon el siguiente festejo para recibir a su primer nieto y los guerreros Z no salían de su asombro al ser testigos del enlace de dos descendientes de los que hace años fueron enemigos.

Briefs caminó hacia su progenitor. -Vengo a despedirme padre.

-¿Tan pronto?- respondió el príncipe desde la roca donde se había sentado para reposar la comida.

-Sí, fue un día muy ocupado, Pan y yo estamos cansados- se excusó.

Vegeta entrecerró los ojos. -Ajá… cansados…- respondió con ironía, sonriendo de lado.

Su hijo se limitó a sonreír mordiendo sus labios. -A ti no te puedo mentir padre… muero por estar a solas con 'mí' mujer… te veo después- dio media vuelta para dirigirse hacia la joven.

-Trunks.

El híbrido retornó la mirada hacia su padre.

-La mejor decisión que tomé en mi vida fue dejarte vivir… a pesar de ser un mestizo eres un digno heredero de nuestra sangre y… es un orgullo ser tu padre- desvió la mirada hacia las nubes, a pesar de las décadas le seguía costando trabajo exponer sus sentimientos.

-Gracias papá… para mí siempre ha sido un orgullo tener tu sangre, y ahora es un orgullo seguir con nuestra tradición- sonrió levemente, sabía que un abrazo con tantos testigos cerca sería demasiado para el príncipe, le bastaba con escucharlo de su boca, sabiendo que el único que lo escuchaba era él.

El príncipe lo despidió con un gesto de la mano, devolviéndole la sonrisa y regresando la mirada hacia las nubes.

**FLASHBACK**

El manto nocturno cubría a la capital del oeste, esa noche hacía frío, pero aun así un guerrero de raza pura se encontraba afuera, en pantalonera y descalzo sobre el césped, con su ceño fruncido miraba hacia la ventana de una habitación en específico.

-Tsk- escupió molesto.

"Es una deshonra… ese maldito mocoso, si poseyera un ki decente pasaría por alto su ridículo color de cabello y… sus ojos… tan parecidos a los de ella. Ni siquiera tiene una cola"

Golpeó con un puño el tronco de un árbol, partiéndolo en dos.

-No me queda de otra, tengo que deshacerme de esa vergüenza.

"Me pregunto si Bulma se prestará para intentarlo una vez más… las demás terrícolas son solo basura… al menos Bulma es inteligente y posee agallas"

-No entiendo qué salió mal, creí que mis genes mejorarían la especie- se dijo levitando hacia la recámara del pequeño híbrido.

Entró en silencio y avanzó hacia la cuna.

"Esa mujer insiste en ponerle ese ridículo gorro. No sé qué es peor, el gorro o su color de cabello" Apretó los puños a los lados.

El pequeño bebé sintió el ki de su padre a su lado, lo que hizo que abriera sus ojitos azules, pestañeo un par de veces y se incorporó, deteniéndose de las barras de su cuna.

El príncipe aspiró hondo para tranquilizarse, levantó a su hijo por los costados y se enfocó en su poder de pelea.

-Al nacer yo impuse un record, fui el orgullo de mi padre, sin embargo tú que llevas mi sangre no has heredado ni pizca de mi especie… eres una vergüenza, no puedo dejarte vivir para convertirme en el hazmerreír de todo el que te conozca. Nunca antes me había sentido tan decepcionado de algo que surgiera de mí.

Trunks alzó sus manitas hacia su progenitor y frunció su ceño.

-Es lo mejor… no me mires así.

"Solo espero que tu madre entienda. No es que me importe ella, el placer que me proporciona es algo que quiero seguir gozando" Se mintió con el último pensamiento.

Tragó saliva evitando la mirada de su hijo.

"Podría simplemente arrojarlo con poca fuerza por el balcón, así Bulma creerá que llegó solo hasta ahí, y el muy estúpido cayó al curiosear, después de todo ya ha trepado algunos muebles" Se acercó en silencio hasta el balcón evitando de nuevo la mirada del pequeño. Dentro de él comenzaba a sentir culpa, pero se negaba a aceptarlo, él nunca había dudado a la hora de eliminar a alguien, jamás había titubeado, pero en ese momento sus pasos fueron lentos, como si esperase ser detenido, tan absorto estaba en su lucha interna que no sintió a Bulma entrar a la habitación de pronto.

-¡No lo hagas Vegeta! ¡Detente!

El saiyajin se detuvo en seco.

-¿A qué te refieres?- preguntó sin voltearse.

-Sé muy bien que pretendes deshacerte de Trunks... Desde aquella vez que dijiste que él no era lo que esperabas, vi un brillo en tus ojos que me heló la sangre, intuí que delante de mí no te atreverías, pero tarde o temprano encontrarías la oportunidad para hacerle daño. Por eso instalé cámaras y micrófonos escondidos en esta habitación.

Se acercó hasta quedar a un par de pasos detrás del hombre. -Escuché lo que dijiste hace rato a nuestro hijo- posó una mano sobre el hombro derecho del guerrero.

-¿Nuestro?- gruñó.

-Sí Vegeta, tiene tu sangre y la mía, es nuestro hijo.

-Parece no tener ni una gota de la mía.

Lo observó de nuevo, el pequeño continuaba con el ceño fruncido, mirándolo fijamente, en silencio.

"Parece que me está retando el inútil"

-Déjale demostrarte que es más saiyajin de lo que parece, es solo un bebé, no esperes que…

-No soy un imbécil como para creer que ya debería de hablar y sostener un combate. Es su maldito ki de terrícola lo que me enerva, y ese estúpido color de cabello y ojos…

-Tan parecido a mí. Creí que te gustaba yo, pero si consideras estúpido mi color de ojos, entonces no tienes nada que hacer en mi cama- se colocó delante de él. -Ahora por favor, entrégame a mí hijo y olvídate del error que cometiste al meterte en mi cama… su majestad- intentó abrazar al pequeño pero Vegeta levantó las manos.

-¡VEGETA!

Trunks comenzó a inquietarse, agitando las manitas y piernas.

-Piénsalo Bulma, eres científica, sabes de sobra que el mocoso fue un experimento, cuando el resultado no es el esperado, lo destruyes y experimentas de nuevo. Eres fértil, ¿no te da curiosidad? Podría salir un guerrero del cual te sientas tan orgullosa como de tus mejores invenciones- intentó convencerla con voz calmada.

-No compares mis experimentos con mi propia sangre, ni siquiera he experimentado con animales, ¿qué te hace pensar que lo haré con mi hijo?

-Siempre hay una primera vez- respondió con la mirada fría. Tomó una pierna del bebé y lo alzó levitando un metro para evitar que la mujer lo alcance.

Bulma se aferró a una pierna del guerrero intentando hacerlo bajar.

-Te prometo que no sentirá dolor, al menos no tendrá tiempo de sentirlo, será rápido… por los buenos tiempos mujer- la miró de reojo.

-Si lo haces buscaré las esferas del dragón y lo traeré de vuelta, le diré a Gokú lo que hiciste y cuando te mate nadie te revivirá- lo amenazó golpeando con sus puños en alto el estómago del guerrero sin causarle ni cosquillas.

-Prefiero arriesgarme a vivir con esta vergüenza… es una lástima, debo decir que tú valías la pena para pasar el rato- intentó ser hiriente, se engañaba a sí mismo, pues esa mujer se había colado muy dentro de él.

Vegeta apuntó con su mano libre hacia Trunks creando una pequeña esfera de ki.

Ante los inútiles intentos de Bulma por tomar a su hijo y las fluctuaciones del ki de Vegeta, el pequeño Trunks comenzó a llorar, elevando su ki de una manera que nunca antes lo había hecho, logrando que su padre abriera los ojos sorprendido y detuviese lo que estaba por hacer.

Trunks se agitó y lloró con más fuerza. Su ki creó una onda expansiva que tiró a Bulma y logró que Vegeta lo soltara. Cayó al suelo sin recibir ningún golpe, mirándolo con ojos retadores.

"Ese mocoso supo lo que iba a hacer"

Bulma corrió hacia su pequeño acunándolo en sus brazos.

-¡No te dejaré acercarte a él!- dijo con furia en su mirada.

Vegeta volvió a poner los pies en el piso y se acercó a un par de pasos de ellos, se agachó y torció los labios.

-Como si pudieras impedirlo- dijo con voz ronca.

Trunks había dejado de llorar pero continuaba con su ki elevado.

"Así que si tiene potencial después de todo"

-A pesar de no tener tus habilidades pude sentir la energía que salió de mi hijo.

-Algo bueno debía tener esa bola llorona.

-Lo de hoy fue solo una pequeña demostración… dame tiempo para demostrarte que es tan saiyajin como tú.

-Mi tiempo vale más que tu fortuna mujer- se cruzó de brazos.

-Dame medio año, con eso me basta para…

-Tres meses, ni un día más.

"Me interesa ver hasta dónde puede llegar… si no progresa, definitivamente los mataré a ambos"

Bulma lo pensó brevemente, tenía tanta confianza en su hijo que estaba segura de ganarle al engreído del príncipe.

"Faltan casi tres meses para que aparezcan los androides, si Vegeta sobrevive estoy segura de que terminará aceptando que Trunks es un perfecto descendiente… si muere, al menos tendré a mi pequeño… ¿Qué estoy pensando? Por supuesto que sobrevivirá, ha entrenado como desquiciado"

-Acepto Vegeta.

-Si gano me dejaras eliminarlo sin replicar y te prestaras para un intento más- levantó una ceja sugerentemente.

"Así que todo se limita a eso. Estoy segura de que se ha vuelto adicto a mí"

-Si gano yo, no volverás a intentar nada en contra de nosotros y…- se mordió los labios.

-¿Y…?

-Y en vista de que tu hijo tiene potencial, te quedaras y lo entrenarás

-Tsk… no soy una maldita niñera. Confórmate con que lo deje vivir.

-Entonces le pediré a Gokú o Yamsha que lo entrenen… tu hijo desarrollará su potencial con las técnicas de los que llamas… sabandijas.

-Grrrr mujer… si ese insecto demuestra tener potencial tendrá el honor de ser entrenado por un saiyajin de verdad. Luego no te quejes si no soporta mi ritmo y muere- soltó entrecerrando la mirada.

-Confío en que eso no sucederá. Ya puedes retirarte a tu habitación.

-¿No vamos a cerrar el trato?- sugirió con doble sentido.

-¡Acabas de intentar matar a mi hijo! No esperes que lo festeje metiéndote en mi cama- respondió en voz baja, pues arrullaba al bebé camino a su cuna, no deseaba alterarlo de nuevo.

Vegeta se acercó por detrás de la científica, recargó ambas manos en el barandal, dejándola acorralada entre sus brazos, se acercó al cuello de ella y le susurró al oído. -Podríamos hacer una tregua y llevarnos como antes.

La mujer tragó saliva, no se iba a dejar seducir de nuevo por ese hombre tan inestable.

"No voy a demostrarle que lo amo, no mientras siga con esa actitud… me quiere de vuelta con él, de eso no tengo la menor duda. Le demostraré que nuestro hijo es más que digno de portar su sangre y lograré domarlo… después de todo siempre obtengo lo que quiero"

Lo empujó para liberarse de él y avanzó hacia la puerta en silencio. -Buenas noches Vegeta, te demostraré que tengo razón-, se detuvo en el marco de la puerta. -Confió en tu palabra, sé que no intentaras nada antes del plazo establecido- dijo antes de dirigirse a su habitación dejando la puerta abierta.

-Por hoy te salvas mocoso. Parece que tienes un poder oculto al igual que el mestizo de Kakaroto. Demuéstrame que lo de hoy no fue casualidad, que tienes más por ofrecer y pasaré por alto tu ridícula apariencia- dijo en voz baja mirando al pequeño bulto que se había quedado dormido.

**FIN DEL FLASHBACK**

"¿Qué sería de mi vida hoy?... Probablemente ya hubiese muerto o seguiría solo, sin descendencia y sin ella"

Los recién casados viajaban en una nave que tripulaba el guerrero.

-Tus padres se lucieron con nuestro regalo de bodas, es perfecto- comentó observando la fotografía que había depositado sobre el tablero.

-Sí, aunque no recuerdo esa vez que nos la tomaron. ¿Tú lo recuerdas?

Briefs asintió con la cabeza. -Me jalaste el cabello con tanta fuerza que me arrancaste algunos.

Pan rio al imaginarse la escena. -Desde entonces demostraba mi gran poder- presumió.

-En realidad no me molesta que jales mi cabello… bajo otras circunstancias- la miró de soslayo torciendo la sonrisa.

La joven sin entender el sentido de la frase preguntó. -¿Acaso quieres entrenar hoy?

-Querida, estamos por llegar a donde pasaremos nuestra primera noche de casados. Lo último que quiero ahorita es entrenar- entrecerró su mirada, -al menos no combatiendo.

Aterrizaron en una isla desierta, cerca de la capital del sur, sin nada de civilización a kilómetros de ellos.

-No hay nada Trunks, ni siquiera cabañas. ¿No te habrás equivocado de isla?

-No, aquí es.

Descendió de la nave mirando a su alrededor. -¿Y dónde vamos a dormir?

Briefs se le acercó por atrás abrazándola. -¿Acaso piensas dormir mujer? Porque yo tengo pensado hacerte el amor bajo las estrellas… por horas- dijo con voz grave, haciendo estremecer a la joven.

Pan se volteó y le rodeó el cuello con sus brazos.

-Es perfecto, todo… el día de hoy, la sencilla recepción, la comida, esta sorpresa. Gracias señor aburrido- musitó para después besarlo con ternura.

Terminado el beso, Briefs la tomó de la mano y avanzó hasta estar cerca de la playa, sacó de la bolsa de su pantalón de vestir una capsula y la activó lanzándola al aire.

Una gran cama con edredón blanco apareció frente a ellos. -Toma asiento, me falta algo por hacer.

Pan obedeció y esperó ansiosa, quitando sus zapatos. Después de unos minutos, cuatro antorchas se habían dispuesto a unos metros de la cama, regalando a los ojos de la morocha la visión más romántica que había visto en su corta vida.

-Me roba el aliento Trunks, es mejor que el hotel más lujoso del mundo.

Sin decir nada, Trunks se dejó ir sobre Pan, paseó las manos desde las piernas hasta detenerse descaradamente en los senos de su mujer mientras la besaba de nuevo, buscando con desesperación lamer esa lengua insolente que se atrevía a llamarlo aburrido.

-Te demostraré que no soy para nada aburrido- le mordió un hombro sin medir sus impulsos, lo que arrancó un quejido por parte de la joven, sin inmutarse por la reacción agresiva de su esposo le retiró el saco con prisa y aflojó el moño que acompañaba a su traje.

Rodaron hasta quedar ella sobre el guerrero, se acomodó a horcajadas sentada sobre él, le cerró un ojo coquetamente y procedió a desabotonar la molesta camisa blanca, disfrutando de ir desvelando poco a poco ese tórax trabajado que tanto le gustaba.

Con sus blancas manos acarició la piel expuesta y comenzó a besarle desde el cuello hasta llegar a uno de los pequeños pezones en color café claro que adornaban el pecho masculino.

Los gemidos del guerrero se hicieron presentes en la isla. Trunks la dejó hacer, se aferró a las cobijas con ambas manos mientras era manoseado, besado, lamido y mordisqueado por su mujer.

-Me torturas mujer- jadeó al sentir sus cabellos ser jalados hacia atrás mientras le lamían con destreza el otro pezón.

-Ya casi es tu turno, podrás desquitarte después- intentó bajar la cremallera de su vestido para desnudarse pero una mano masculina detuvo sus movimientos.

-Eso lo haré yo. Tú me desvistes como gustes y yo haré lo mismo contigo mujer- ordenó con voz severa.

Pan asintió con la cabeza y procedió a sacarle los zapatos y el pantalón con más urgencia. Se deleitó ante la imagen de su marido en unos ajustados boxers color negro.

-Mi ropa interior hace honor al profundo negro de tus ojos, que tanta fascinación me provocan.

-Ya veo que el señor licenciado también puede ser romántico.

-Si quiero conseguir mis propósitos tengo que ser galante- se sonrió al verla mirar de soslayo su entrepierna. -Todo tuyo mujer, puedes tomar posesión de mí cuando gustes.

-¿Hay algo en especial que quieres que te haga Trunks?- se mordió el labio inferior.

Briefs aguardó unos segundos, divirtiéndose con la inquietud de su mujer.

-Quiero que lo metas en tu boca y lo disfrutes como si fuese una paleta.

-Una deliciosa paleta- se relamió los labios y procedió a deslizar los calzoncillos de su hombre y lanzarlos lejos.

"Nunca me cansaré de esta visión" Pensó al verlo desnudo.

Comenzó a estimularlo lentamente con sus manos, de arriba hacia abajo, disfrutando al ver el miembro del hombre que había visto como amigo por años, ahora completamente suyo, rendido a ella, física y sentimentalmente.

Quería memorizar cada rincón de piel, cada vena, su longitud y grosor.

La joven soltó una pequeña risa mientras miraba el erguido miembro. Trunks levantó una ceja intrigado, mirándola con cara de interrogación.

-Tienes un sexy lunar ahí- señaló cerca del glande.

-Lámelo- ordenó con mirada sugestiva.

Pan no lo dudó y comenzó a lamerlo desde la base hasta la punta, ya tenía tiempo con ganas de volver a probarlo y por fin lo tenía todo para ella sola. Así que se dio el lujo de quitarse las ganas, hizo todo que se le antojó con él, inclusive dar un par de mordiscos que consiguieron estremecer al guerrero.

Al saciar su antojo se sentó de nuevo y limpió sus labios con una mano.

-Mi turno- la tomó por las caderas y la sentó a un lado, jaló del vestido hasta rasgarlo por completo, Pan intentó reclamarle pero la mirada intensa del híbrido la congeló. Una vez desecho el vestido echó un vistazo rápido a la lencería en color blanco de la mujer para después desgarrarla como si fuese papel de cebolla.

Abrió las tersas piernas sin permiso y se hundió en su intimidad lamiendo y acariciando el tesoro recién expuesto. Se sació de ese dulce sabor que extrañó tanto, jugó con el pequeño botón rosado con su lengua mientras dos traviesos dedos descendían por la cálida caverna que se humedecía cada vez más.

Ahora eran los gemidos de Pan los que competían con el ruido de las olas, para Trunks era como estar en el paraíso.

Sin alargar más la inminente unión, se irguió y levantó las piernas de la joven por encima de sus hombros y la penetró de una sola embestida, sintiéndose envuelto en ese cuerpo ardiente que lo recibía con gusto.

Con las estrellas como testigo se amaron por horas hasta caer rendidos.

La luz solar se filtró por entre las cortinas despertando a la pareja. Pan se incorporó confundida mirando a su alrededor, recordaba a la perfección haberse quedado dormida si un techo encima y ahora despertaba dentro de una habitación, con el híbrido de ojos azules abrazado a ella.

-Mmm… acuéstate de nuevo Pan, aún es muy temprano- se aferró más al cuerpo desnudo de su mujer.

-¿Cómo llegamos aquí?- preguntó confundida.

Trunks se incorporó y besó con ternura un hombro de Pan. -Hago magia mientras duermes mujer.

Pan se recostó de nuevo paseando sus manos por la geografía masculina al lado de ella. -Y también cuando estoy despierta… al parecer no es tan aburrido licenciado Briefs.

-Y lo que te falta por conocer mocosa.

La científica de cabello azul corría como desquiciada por los pasillos del hospital hasta llegar a una sala exclusiva para familiares del paciente.

Le costó trabajo tomar aire antes de lograr hablar.

-¡YA NACIÓ!

Todos los presentes se levantaron de sus asientos acribillándola con mil preguntas, a excepción del príncipe quién recargado en la pared con su inmortal pose de brazos cruzados se concentró en sentir el potente ki de su primer nieto.

"Un guerrero de clase alta" Se sonrió para sí mismo. "Aún sigo sin entender el por qué Trunks nació con un poder de pelea pobre, sin embargo Gohan poseía uno parecido según lo escuché desde el rastreador de Raditz... Quizá es una mutación de su hibridismo, ya que Goten posee esa misma característica, su verdadero poder se oculta, pero emerge de una manera descomunal cuando la situación lo requiere… Pero Pan y Bra, ellas nacieron con un poder de pelea alto… nuestro código genético saiyajin evoluciona, es lo más probable, por eso la ausencia de cola en todos los híbridos a excepción de Gohan, no le encuentro otra explicación"

-Tú también puedes sentirlo- se acercó Gokú sacando de sus pensamientos a Vegeta.

-En cuanto esté listo aprenderá mis técnicas- sentenció con una sonrisa socarrona.

-¡Oye! No seas egoísta Vegeta, es mi nieto también. ¡Ya quiero que aprenda el kame hame ha!- dijo emocionado cerrando sus puños a los lados.

-Bisnieto Kakarto, es tu bisnieto.

-Eso no importa Vegeta- relajó su mirada mirando fijamente los negros ojos de su antiguo rival, -será poderoso Vegeta, un guerrero con nuestra sangre, si alguien me lo hubiera dicho hace años no lo hubiera creído.

-Algo en lo que estoy de acuerdo contigo.

Pan cortaba las verduras para la parrilla que su suegra había organizado para festejar los cuatro años de su amado primer nieto.

De pronto sintió un par de manos acariciando sus piernas por los lados.

-Tu madre puede entrar Trunks.

-Entonces le diré que me tientas usando esta falda corta sabiendo lo mucho que me gustan tus piernas- susurro cerca de su oído, de pronto se escucharon pasos acercándose y en menos de un segundo el híbrido terminó sus avances con su mujer y se dirigió hacia el refrigerador.

-¿Ya están listas las verduras Pan?- entró Bulma con prisa.

-Sí, justo acabo de terminar- le entregó el gran recipiente lleno.

-Gracias, eres muy linda en ayudarme- tomó el recipiente, -me apuro entonces que mi nietecito ya tiene hambre.

-El pay aún no sale del horno- señaló la joven con el dedo la estufa. -Ya falta poco, en un momento lo llevo.

-Yo la acompañaré madre, en un instante los alcanzamos- dijo Trunks bebiendo una botella de agua recién abierta.

Bulma entrecerró la mirada y les dijo con tono de burla. -Solo dime que quieres tiempo a solas con tu mujer… los espero en la terraza, no se tarden mucho- se detuvo en la puerta y miró fijamente a su hijo. -La mesa es para comer Trunks- dicho esto último continuó con su camino dejando sola a la pareja.

-¿Por qué dijo eso último tu madre?

El híbrido rio con nerviosismo. -Porque mi madre a veces parece leerme la mente.

Pan lo miró sin entender ladeando la cabeza, Trunks aprovechó su confusión para tomarla del brazo y recargarla en la mesa, de espaldas a él.

-La mesa no solo se usa para comer- retomó sus anteriores caricias en las piernas de su esposa. -También sirve para apoyarte en lo que yo…

-Puede venir alguien…- interrumpió tratando de zafarse sin éxito.

-Te aseguro que nadie vendrá, en pocas palabras, mi madre nos solapará el día de hoy- siguió acariciando la piel de la mujer hasta llegar a los redondos muslos, sorprendido abrió más los ojos y abrió la boca.

-Se ha quedado sin habla señor- Pan dijo con tono sensual.

-No traes bragas- paseo sus manos por los muslos hacia las caderas sin encontrar ni un rastro de tela intrusa en su camino.

Pan levantó más sus caderas, frotándose contra su esposo, sabía que esas pequeñas sorpresas que le daba a él le causaban fascinación.

-Creo que las olvidé- mordió su labio al tiempo que volteaba la cabeza hacia un lado para mirarlo de reojo

-Eres una atrevida, Pan Briefs.

-Aprendí del mejor.

Trunks se desabrochó el botón y la cremallera de su pantalón de mezclilla.

-Quédate así, tenemos poco tiempo- sentenció.

Estaba por bajar su pantalón, pero de nuevo se alejó de su esposa y se abrochó con rapidez.

-Papi, mami, quiero abrir mis regalos- llegó corriendo el pequeño primogénito.

Pan corrió a darle un beso en la frente. -En un rato más, abuelita Bulma dijo que tenías hambre.

-Quiero mis regalos- exigió frunciendo su pequeño ceño.

El híbrido de cabello lila suspiró frustrado. -Después de comer Vegeta Quinto- utilizó el nombre del niño con la seriedad que lo nombraba cuando quería escucharse estricto.

Pan revolvió la negra cabellera del pequeño. -Papá tiene razón Vegie, primero a comer.

El niño asintió con la cabeza torciendo los labios en una mueca de desaprobación y corrió de nuevo a la terraza.

-Tu madre nos habrá dado tiempo pero nuestro hijo al parecer no.

Trunks recargó su mejilla en una mano sobre la mesa, gruñó y luego sonrió. -Ahora entiendo por qué a veces mi padre se molestaba cuando aparecía de pronto estando ellos solos.

Pan sacó el pay del horno y se acercó a su marido. -Ya tendremos tiempo amor.

-Señor Briefs, con este nuevo dispositivo nuestras naves podrán conseguir una reducción de hasta en sesenta por ciento del combustible. Las pruebas que hemos elaborado han resultado exitosas.

-Mi abuelo se sentiría muy orgulloso de este proyecto- posó una mano en la enorme nave recién construida.

-Estoy segura que ya lo está- dijo Pan mirándolo con orgullo.

Caminaron por un rato más alrededor de la nave, escuchando de la boca del mejor ingeniero de la empresa todas las mejoras a su nuevo proyecto.

Entraron a la cabina y Trunks aprovechó que el señor Leck se encontraba apasionado explicando cada uno de los botones de la consola, se agachó un poco fingiendo prestar atención a las descripciones de su empleado.

Pan se encontraba maravillada con el tour por el hangar y cada cosa en el lugar, una mano la sacó de su atención a lo que decía el interlocutor, una traviesa mano de Briefs se coló por detrás de ella, debajo de su falda. A pesar de la dura mirada recriminatoria que recibió Trunks, no detuvo su avance y se abrió paso entre las pequeñas bragas de su mujer, introdujo el dedo medio con suavidad y un leve gemido ahogado escapó de la boca de la joven, disfrazándolo con una falsa tos, lo que hizo que Trunks sacara su dedo y retirara su mano de la intimidad de la mujer.

-Muy interesante señor Leck, aunque debo informarle que yo mismo supervisé la elaboración de cada rincón de este bebé.

-Me consta señor Briefs, pero no es lo mismo que verlo realizado- acotó sonriendo a la joven mujer al lado.

-Tiene usted razón…

El sonido del celular del ingeniero interrumpió al híbrido.

-Disculpe, es su madre.

-Conteste, no se preocupe por mí- respondió acariciando apenas en un despistado roce el trasero de su mujer.

En silencio la pareja escuchó al hombre tener una breve conversación con la esposa del príncipe.

-Su madre tiene un problema con uno de los motores que estamos desmantelando de esa tecnología extraterrestre que llegó hace un par de semanas.

-Entonces vaya con ella, yo me quedaré un rato más revisando el resto de la nave- sonrió para sí mismo, pues tenía otras intensiones antes de seguir con su revisión.

-Entonces me retiro, un gusto señora Briefs, espero tenerla más seguido por aquí para iluminarnos el día.

Trunks frunció un poco su ceño. -Mi mujer tiene muchas cosas que hacer, entre ellas ser la madre de mi hijo- dijo entrecerrando la mirada e intentando ocultar sus celos, pues el hombre en cuestión era cinco años más joven que él y un prodigio en su profesión, además que contaba con un porte atractivo.

-Buenas tardes, se queda en su nave señor- se despidió de Briefs, luego dirigió la mirada hacia Pan y le extendió una mano. -Hasta luego… señora- después de la breve despedida salió con prisa.

-Tsk… no me gusta la manera en que te vio al final.

-¿Celos?

-No… me falta al respeto en mi propia cara.

-¿Acaso no se lo faltaste tú al no poner atención a su relato? El pobre se esmeraba tanto en…

-En lamer mis bolas, no es el primero en alardear de sus capacidades- cerró la puerta de la cabina. -Señora Briefs, es hora de estrenar estos asientos recién instalados.

Pan mordió su labio inferior, se sentó en uno y se reclinó acariciando el porta brazos.

-Realmente son cómodos.

-Ya lo veremos- comenzó a sacar las bragas de su mujer al tiempo que acariciaba la suave piel de las piernas.

Una vez sacada la prenda la guardó en la bolsa derecha de su pantalón de vestir, no se iba a arriesgar a olvidarla ahí. Abrió las piernas de Pan y acarició su intimidad mientras devoraba sus labios, se sonrió internamente al cerciorarse de lo rápido que había logrado lubricar a su mujer.

-Bien princesa, no te haré esperar más-. Con rapidez liberó su atormentada erección y la dirigió inmediatamente al cálido y húmedo rincón de la joven del que jamás de cansaría de gozar. Subió y abrió más las piernas de su amada para disfrutar de la estimulante vista, su miembro atacando sin piedad la intimidad femenina.

Pan se aferró a los reposa brazos con fuerza disfrutando de las dulces embestidas provenientes de su esposo. Trunks se ferró a las caderas de Pan intensificando sus estudiados movimientos, pues se encontraban rodeados de empleados y era cuestión de tiempo para que los sorprendieran, por lo que Trunks se concentró en esos movimientos que sabía hacían estallar de placer a su mujer, una vez logrado el tan deseado orgasmo de la madre de su hijo pudo liberar el suyo hasta el fondo de la cavidad.

Se acercó a los labios de Pan y depositó un dulce beso en ellos.

-Te amo princesa.

-Mi príncipe… serás padre de nuevo, ayer me confirmó el médico que tengo nueve semanas.

Trunks abrió los ojos como si fueran dos platos, se encontraba aun dentro de ella, aun sintiendo los rezagos de placer recorriendo su centro, y en ese letargo delicioso recibió la segunda mejor noticia del mundo.

-Humm… Trunks… creo que necesitamos buscar una excusa para esto- señaló donde había estado apoyando sus brazos.

-¡Rayos! Tendremos que rehacer por completo la pieza- miró a su mujer que había cambiado su alegre semblante a uno de niña regañada, lo cual le conmovió. -Es solo un sillón mi amor, no me importa si destruyes miles con tal de verte disfrutarlo… gracias princesa.

-Te lo pagaré.

-Con la noticia que acabo de recibir me acabas de pagar con intereses.

-Fallaron las píldoras.

-Era de esperarse, esas píldoras no podrían contra mí- se jactó subiendo una ceja con altanería.

-Cretino.

-Tu cretino… mocosa.

-Tu mocosa… Trunks Briefs.

Finalmente lo he terminado, de nuevo gracias por llegar hasta aquí y por todos sus comentarios.

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