Cap. XXIX: "Había una vez"
- No puedo creer que estemos aquí-
- Por primera vez ¿Y lo mejor? que regresaremos- Rachel volteó a verlo y le sonrió. Kurt le palmeó la mano que enredaba en su brazo y observaron el frente ahora. Todo lo que los rodeaba, los carteles cambiando de publicidad a cada instante y los taxis que no se detenían a pesar de ser llamados con urgencia. Incluso una mujer embarazada, a punto de dar a luz, gritó por uno al lado de ellos pero casi diez minutos después, consiguió fríamente su cometido-
New York es así y ella entendió en ese momento porque la apodaban la ciudad que no duerme. La gran manzana era ruido de ciudad pura, edificios altos, en construcción y sueños andando con el viento. Como el suyo, el de su mejor amigo y el de muchos desconocidos que pasaban a su lado.
Diez semanas y su permanencia allí sería definitiva. Dibujó una sonrisa. Sincera, entusiasta e idealista, imaginándose pasar cientos de veces por la calle que transitaban ahora ¿cómo sería Rachel Barbra Berry de Lima, Ohio a casi una ciudadana nativa de New York? Sus ojos se achicaron, indefensos contra las mejillas que sonreían y los apretaban: era justo por lo que se había aplicado gran parte de su vida.
- ¿A qué hora debemos reunirnos con tus padres?-
- A las tres- respondió ella y gesticuló ansiosa, cuando él le sonrió sugestivo. Kurt tomó su mano y la jaló, guiándola con rapidez al otro lado de la calle y podía sentir bajo sus pies como, a cada paso, se convertían en trote. Anhelantes de llegar donde su corazonada le indicaba.
Chocaron algunos hombros, recibieron otros bocinazos de automóviles y algunos reclamos de ancianos. Pero no se detuvieron e incluso apenas pudo leer la cartelera sobre su cabeza, antes de que Kurt continuara arrastrándola.
Ingresaron a un edificio que reconoció a la perfección. Por todas las fotografías vistas en internet y algunos folletos: estaban dentro de Nyada, la Academia de Artes Dramáticas que le generó emoción en cada rincón de su cuerpo al pisarla.
Se separó de su amigo y tocó algunas paredes, ilusamente romántica al detallarla y mirarlo todo. Había cuadros de maestros importantes, convertidos en leyenda y algunos alumnos. Allí, justo al final de la pared, aguardaba un lugar para el año escolar entrante y juntó sus manos, deseando que todos vieran su fotografía por el resto de vida del lugar.
Algunos estudiantes ocuparon el pasillo y muchos se dirigían a un salón en común. Kurt llegó a ella y, con total disimulo, tomó su brazo y la obligó a seguirlos:
- ¿Qué haces?- le reclamó en un susurro - no podemos colarnos a una clase-
- Si podemos- la contradijo él y atravesó la puerta del salón-
Cada uno de los alumnos dejó sus bolsos a un lado y los vió hacer una serie de ejercicios de calentamiento, mientras esperaban, al parecer a su profesor.
Kurt se sentó al fondo de la habitación pero ella se mantuvo contra el marco de la puerta. Fue cuando alguien pasó a su lado y recibió un empujón que volteó y recibió una mirada amenazadora de una muchacha. La siguió con la vista y la chica a ella, hasta que la vió detenerse sobre una especie de escenario. Un gran cubo negro que solo aquella rubia ocupó y las dos chicas que la acompañaban se mantuvieron abajo y de pie.
- A ver, torpes ¿creen que eso es estirar los músculos?- Rachel se irguió lentamente al oír su voz: prepotente, altanera y mal educada. Poco cordial hacia los demás pero a sí mismo todos agacharon sus cabezas y se detuvieron, esperando más indicaciones de ella. No podía ser la profesora, pensó. Esa chica apenas tenía su edad o un año mayor. Además, aquellas dos rubias que también las acompañaba parecían sus guardaespaldas, abajo y de brazos cruzados con la mirada hacia los alumnos- será muy fácil mantener mi promedio con ustedes como competencia ¡bola de inútiles!-
- Chanel, hija, incluso con competencia talentosa tú seguirías siendo la mejor- a su lado, Rachel oyó a una mujer, con bastón en mano y que se acercó al centro del lugar. La conocía, había visto algunos videos de ella y entonces entendió el comportamiento de aquella jovencita: era la hija de Cassandra July, la profesora más temida de Nyada luego de Carmen Tibideaux, la mujer que tomaría su audición días después. Una oleada de frío la hizo temblar de solo pensar en ella- pero esta no es tu clase, cariño. Gracias por cuidar mi lugar-
- Es un placer, mamá- la vió descender e ignorar la ayuda de aquellas dos muchachas, sus amigas quizá o quizá no. La chica caminó cruzada de brazos y sintió, así como en el McKinley, que la pasaría muy mal cuando se detuvo frente a ella- ¿qué no piensas entrar y hacer el ridículo como todos?-
Rachel balbuceó, totalmente nerviosa y con su boca abriendo y cerrándose. Desvió su vista a Kurt y él apenas le hizo una seña sacudiendo la mano en su cuello antes de que ella volviera a interrumpirla:
- Am, disculpa ¿eres sorda muda? Te hice una pregunta-
- No vengo a esta clase- fue lo único que pudo decirle antes de que la chica alzara una ceja-
- Perdedores- la oyó susurrar pasando a su lado y ella volteó a verla, deteniéndola cuando su pregunta salió en alta voz-
- ¿Eres hija de Cassandra July?-
- ¿Disculpa?- regresó la rubia con notable enfado y ella retrocedió un paso, sintiendo las manos de alguien sostenerla. Kurt se aferró a su cadera y abrió la boca para defenderá pero Chanel le dedicó una mirada que hizo silenciarlo- ¿Quién eres tú y por qué me hablas de esa manera?-
- ¿De qué manera?- murmuró la morena-
- La manera en que crees me conoces y nunca te había visto en mi vida ¿Sabes que no puedes hablarle como si nada a mi persona?-
- Solo te pregunté por tu madre…tengo una admiración profunda por ella- la chica resopló con burla y chaqueó los dedos, callando a sus amigas cuando intentaron reír-
- ¿Y quién no? Es la profesora con más experiencia, mejor sueldo y mayor trabajo en Broadway. Y eso no tiene nada que ver con que mi padre sea productor de teatro-
- No sabía que tenía una hija- le dijo y la rubia clavó sus manos en la cadera, ofendida y en un gesto casi caprichoso-
- Lo que mi amiga quiere decir…-
- Tú cállate, no sé quién eres- lo cortó a Kurt- y tú, entonces ve a tu clase-
- Aún voy al Instituto. No soy estudiante de Nyada- le respondió Rachel con valentía y todo en el pasillo se silenció, Chanel dejó caer sus brazos con suavidad y ella se aclaró ligeramente la garganta, desviando la vista cuando su mirada le resultó intimidante-
- ¿Una junior?...vaya, que patético. Me has hecho perder tiempo-
- El año que viene voy a estar aquí- volvió a detenerla cuando la chica giró sobre sus talones. Chanel le dió una mirada por sobre su hombro y chistó con sorna-
- Eso ya lo veremos. Vete ya- Kurt la arrastró sin espera y finalmente caminaron a la salida-
- No puedo creer que le hayas hablado de esa manera a la perra del lugar. Estás loca- musitó su amigo sin intenciones de detenerse- juro que si no te golpeaba, te besaba. Eran dos piedras chocando para hacer fuego, Rachel-
- No digas tonterías-
- ¿Tonterías? Apuesto a lo que quieras que aún sigue mirándonos…Bueno, mirándote- Rachel volteó con discreción y se sorprendió de confirmar la locura de su mejor amigo: Chanel la observaba sin tacto ni prudencia y la vió humedecerse los labios, antes de continuar recorriéndola de arriba abajo-
Regresó su mirada al frente y oyó la risa burlona de Kurt. Le dejó un suave golpe en su abdomen y finalmente atravesaron la puerta.
Se alejaron de allí con la certeza de que, sin importar quiénes obstaculizarían su paso, no renunciaría a sus sueños bajo ninguna circunstancia.
- ¿Quinn Fabray?- Quinn se puso de pie al instante y abandonó el banco de espera. Una mujer le sonreía bajo la puerta de una oficina y, con su brazo estirado, la invitaba a pasar- Bienvenida, Quinn-
- Gracias, señora…Jones- agregó al ver el cartel en su escritorio-
- Toma siento, acomódate- lo hizo, alisando la falda tras ella antes de ocupar la silla y verla hacer lo mismo-
La señora Jones era la supervisora enviada desde Ohio y representante de la Universidad Dauphine cada año, para la calificación de exámenes que los alumnos postulantes debían aprobar.
La sonrisa y dulzura de la mujer la hizo apaciguarse un momento y desnivelar sus nervios. Sin embargo, la postura rígida, segura y su estandarte en el saco que llevaba con el escudo universitario, le regresaba y recordaba que debía hacer las cosas bien o su oportunidad sería lanzada de lleno a la basura.
- Cuéntame, Quinn ¿este año te gradúas?-
- Así es. Estoy en el Instituto William McKinley y mis calificaciones…-
- Son excelentes- la interrumpió la mujer, mirándola rápidamente antes de volver a la libreta que ella le había enviado. Donde los avances de cada año estaban escritos y detallados con un populismo magnífico- eres la capitana del equipo de porristas, con tres títulos, uno por año y perteneces al club Glee. Sabes de arte, eso no es importante en el interior de nuestra Institución pero es bueno ver un lado sensible-
- Gracias. Estamos en competencia a las nacionales y trabajando para coronarnos…campeones- agregó por lo bajo, al notar que estaba usando las palabras literales de Rachel. Sonrió con dificultad, llevaba más de una hora allí dentro mientras esperaba su turno y su celular estaba apagado en su chaqueta ¿le habría escrito o anunciado su regreso de New York? Se mordió el labio, impaciente por salir y encenderlo, para saber qué tan bien le fue con Kurt y sus padres en otra ciudad-
- Eso suena interesante ¿eres la capitana del coro también?-
- Oh, no, no. La capitana es mi…amiga. Es una amiga y que sabe como motivarnos. Si ganamos siempre es gracias a ella- alegó con el mentón alto y orgullosa. La señora Jones solo asintió y le sonrió. Aparentaba ser esas señoras delicadas y educadas, parecidas en nada a las gruñonas e impacientes de las películas universitarias-
- ¿Alguna otra actividad extra que hagas, Quinn?- ella se mordió la mejilla interna un momento y pensó, pero definitivamente aún no haber dejado el club de castidad no era una actividad extra. Ni siquiera sabía por qué seguía en el y menos aún desde que había iniciado su relación con Rachel. Incluso desde antes debería haberlo dejado-
- No, señora-
- Muy bien, Quinn. Tú sabes que solo dos estudiantes por estado ingresan a nuestra prestigiosa institución. En Lima, hay un total de cinco alumnos que pelearán el puesto contigo y un final de 20 harán el examen de ingreso ¿cómo te sientes con eso?-
- Bien- masculló con la voz temblorosa. No sabía por qué se lo preguntaba pero desde el día anterior había comenzando a prepararse para obtener la mejor calificación. Tomó libros de la biblioteca, compraría otros y hasta podía asistir a clases particulares de ayuda si lo necesitaba. Pero uno de esos dos lugares, iba a ser de ella- estudiar en Dauphine ha sido mi sueño desde siempre, señora y si algo he aprendido estos últimos meses es a aferrarme a eso y luchar. Cuento con el apoyo de las personas que requiero y…y espero conseguirlo. Voy a conseguirlo-
- Es bueno escuchar eso. Bien, Quinn, te daré el examen. Tienes una semana para realizarlo y luego protegerlo ante tres profesores de la Universidad que vendrán especialmente a preguntar por lo que no vayan a hacer bien en el escrito, como cada año. Te veré allí nuevamente- le dijo extendiéndole un gran sobre blanco. Ella se puso de pie y lo tomó, asintiendo antes de dejar la silla- si haces todo bien- le recordó la mujer cuando tomó el picaporte- tu carta de solicitud no será necesaria. Y serás una prestigiosa alumna de Dauphine. Como siempre has soñado-
Quinn tragó saliva y abandonó finalmente el cuarto. Afuera, resguardó el envoltorio contra su pecho e inhaló una cantidad efusiva de aire. Vió su pecho elevarse, tormentoso y ansioso por comenzar cuánto antes; por evitar la carta de solicitud que, ante todos los marginados del considerado examen, debería enviar también y allí su suerte ya no serviría. Sin importar la cantidad de cartas, solo uno ingresaba y estaba segura no sería ella.
Lanzó el aire, sintiéndose liberada un momento y comenzó a avanzar por aquel largo pasillo. Quitó el celular de su chaqueta e iba encenderlo cuando con su mirada en el móvil, no pudo evitar impactarse contra alguien y arrojar todo al piso:
- Lo siento- se disculpó al agacharse y tomar sus cosas. Su sobre fue arrebatado antes y alzó la vista, sonriéndole en agradecimiento al muchacho que se lo extendía- discúlpame, venía algo…despistada, fue mi culpa-
- No te preocupes, a las chicas lindas no se le puede reclamar nada- él la ayudó a ponerse de pie y Quinn carraspeó, dudosa de que si iba a entregarle su examen o no- ¿estudiarás en Dauphine? –
- Eso espero-
- Genial, será interesante estudiar con alguna cara conocida- juntó las cejas al instante-
- ¿Nos conocemos?-
- Acabamos de hacerlo- aseguró él con notable coqueteo y entregándole finalmente sus cosas- son dos lugares. Uno quiero que sea mío y el otro me gustaría que fuese para ti…nos vemos luego- se despidió él dejándole una mano en el hombro para estirarse hasta su mejilla, por un cauteloso y rápido beso-
Quinn lo vió alejarse, confusa y parpadeó varias veces, antes de voltear y continuar su paso.
Afuera, encendió su teléfono y aguardó un momento. Sin embargo no, ningún mensaje de Rachel llegó por lo que volvió a apagarlo y lo guardó con algo de molestia.
Si la situación cambiaba ¿significaba que no debía preocuparse ya por la otra?
- Había una vez…una hermana que nunca tomaba tantos libros juntos. Mi hermana no tomaba ni un solo libro, en realidad- Quinn dejó de ver efectivamente el libro y alzó la vista. Se supone que había ido al parque para dejar de oír las órdenes y molestias de su padre en casa pero ahí estaba Frannie ahora, de pie y sonriéndole casi con burla-
- Tengo un examen que presentar la semana próxima. Asique me verás con muchos libros-
- Vaya, mi hermanita responsable ¿estudiará de una semana a otra?-
- Es el examen de ingreso, solo…tengo que resolver algunas cosas y…sabes cuánto venía esperando este momento-
- Lo sé, solo bromeo ¿puedo sentarme?- Quinn asintió y se arrastró en la banca para cederle espacio. Sin embargo, cuando su hermana lo ocupó y giró a verla, sus ojos se desviaron en diagonal. Metros más atrás, la siempre rompe correas como solía llamarle, corría a lo largo del verde césped y su dueña llegaba más atrás- ¿Rachel tiene un perro más grande que ella misma?- rió, asintiendo y dejando su libro a un lado- ¿qué no vas a saludarla?- se interesó Frannie pero ella ya caminaba hacia la morena-
Se acercó con seguridad y con sutileza se detuvo a su lado, llamándole la atención con una mano bajo su espalda.
- Hola-
- Buenas tardes, Quinn. Que sorpresa ¿qué haces aquí?-
- ¿Además de que es un espacio público?- bromeó, sonriendo gratamente al oírla reír con vergüenza y luego miró un momento a Estrella, que correteaba a los pájaros que intentaba bajar a comer las migas del piso- fui por unos libros y estoy estrenándolos- agregó señalando hacia atrás y ambas observaron el banco con los mismos. Rachel alzó la mano y la sacudió en dirección a Frannie, que le respondió con el mismo entusiasmo-
- ¿Fuiste por tu examen?-
- Ajá, son…cinco páginas- respondió con algo de desacuerdo- la semana próxima tengo que entregarlo resuelto y luego protegerlo con palabras. Estoy algo nerviosa-
- No deberías. Harás ambas cosas muy bien- la alentó Rachel con una cálida sonrisa y una mano en su brazo- tienes siete días. Puedes resolver, corroborar, borrar y seguir corroborando ¿Y cuándo te darán los resultados?-
- Eso es lo agotador- resopló ella dejando caer sus hombros pesadamente- tendré que esperar unas semanas hasta recibir mi carta de aceptación. Si me aceptan, claro-
- Lo harán. Mira la cantidad de libros que adquiriste y si le sumas tu inteligencia y tus ganas de ir allí, entonces…confío en ti. Tus padres, tus amigas…todos, nos sentiremos orgullosos de ese logro-
Quinn la miró. Podía jurar que por un momento la voz de la diva flaqueó y a la par que rompió el contacto, alejando su mano con timidez.
- ¿Cómo te fue en New York?- luego de las regionales, el viernes, su próxima conversación fue el domingo por la tarde, a través de mensajes y que no terminaron hasta pasada la medianoche, cuando la morena se quedó dormida pero habían podía hablar de los planes para el futuro. El día anterior cada una se presentó para comenzar a idealizar el suyo, con la diferencia de que Rachel había viajado a otra ciudad-
- New York es…impresionante- le dijo con una mueca de felicidad y sus ojos despampanantes, ansiosamente brillantes por contarle todo- recorrimos teatros, almorcé en McDonald's, una ensalada, claro pero fue bastante emocionante y visité Nyada. Dios, Quinn, ese edificio es enorme-
- Lo recuerdo, sí, me habías enseñado algunas fotografías del lugar- le dijo con naturalidad y la morena se silenció un momento, antes de carraspear y continuar-
- Lo es. Bueno hay cientos de alumnos y decenas de profesores. Caminan como si en realidad allí fuese su lugar de trabajo y eso ¡eso es apasionante! Ví algunos departamentos también, a papá le gustaron muchos pero son bastantes costosos. Creo que mis ahorros no son suficientes para adquirir uno de esa categoría-
- Bueno, puedes empezar por algo pequeño. Kurt dijo que iba a trabajar allá ¿no?-
- Los dos lo haremos-
- Ahí tienes. Comiencen por algo accesible y luego algo mayor. O…podrías vender unos últimos cupos. Te compraré uno si lo necesitas- bromeó y Rachel rió, negando ligeramente mientras acomodaba un mechón de cabello tras su oreja-
- Ahora debemos enfocarnos en la graduación, el vestido y esas cosas. No es buen tiempo para la comercialización de mis cupos-
- No seas negativa. Con un poco de promoción lo lograrás-
- Sí, quizá…. ¡Estrella!- llamó a su mascota cuando la vió correr hacia un charco de barro y ensuciar sus patas y hocico sin reparo- no puedo creer que aún siga haciendo eso. Tengo que irme- le dijo besándole rápidamente la mejilla y sin darle tiempo a reaccionar- hasta luego, Quinn-
Ella la vió alejarse, corriendo entre reclamos hasta llegar a la correa de Estrella y tironear con esfuerzo para sacarla de allí. Se debatió internamente si ir en su ayuda o permanecer de pie, observándola con una sonrisa querer intentarlo todo.
Después de unos minutos, Rachel logró su cometido y arrastraba su mascota lejos del parque. A lo lejos, levantó su brazo y ella la imitó al instante, despidiéndose una vez más antes de volver a su hermana:
- ¿Está todo bien con tu novia?- preguntó Frannie divertida al ver la escena anterior-
- Sí, está todo bien con ella- le dijo ocupando nuevamente su lugar- solo que ya no es mi novia-
Otro cap queridisimas lectoras, gracias por leer y comentar, 6 para el final ahora.. como ya no voy a poder actualizar hasta el próximo domingo, o más, les dejo mis mejores deseos para navidad, pasenla bien y aprovechen que es la única fiesta que se puede tomar y comer todo el día y nadie les va a reclamar. Ojala que este año Santa me deje a Lea bajo el arbolito, no tendria que ser tan dificil..
Farfadette12: No va a haber salto en el tiempo en esta historia. Sigue la linea hasta el inicio de universidad, ahí se termina. Saludos!
Ni Glee ni sus personajes me pertenecen, lamentablemente y tampoco los de SQ que las que vieron la serie habrán notado las Chanels aquí, reinas de mi corazón. Que estén bien, saludos!
