CAPÍTULO 27
UN NUEVO AMIGO

Mystika: ¿Pero qué ocurre?

Desde dentro de mi habitación se oían cosas caer y algunas romperse. Busqué rápidamente la llave, abrí la puerta y Valkyon y yo nos metimos preparados para sacar el arma.

Una sombra cruzó la habitación por la pared y Valkyon puso un brazo para impedir que avanzara.

(Mierda, Alexandra… y ¡mi huevo! ¿Y si quiere comérselos sea lo que sea la cosa esa?)

Miré hacia la incubadora y descubrí que estaba apagada.

(Oh no…)

Me escabullí por debajo del brazo que me retenía y rodeé la cama hasta llegar a la incubadora.

Valkyon: Mystika, ¿¡qué haces!?

Mystika: {Mi huevo…}

El huevo estaba roto, desquebrajado por completo.

Valkyon se había ido acercando poco a poco mirando alrededor de la habitación y a mí de reojo.

Valkyon: Eso… ¿es el huevo que trajiste de la cueva?

Asentí en silencio recogiendo los fragmentos del huevo. Era grueso, no parecía fácil de romper.

Valkyon: Y conseguiste una incubadora a medida…

Mystika: {No hay sangre…}

Encendí la luz y de nuevo algo cruzó la habitación tan rápido que no pude verlo.

Efectivamente no había rastros de sangre por ningún lado o de cualquier cosa que indicara que habían atacado al huevo o a mi familiar, a pesar de que el huevo estaba roto y completamente vacío.

Miré bajo la cama y vi una bola de pelo acurrucada.

Mystika: Alexandra… ven preciosa, ya está aquí mamá.

Mi conejita levantó la vista y al verme vino corriendo hacia mí saltando en mis brazos.

Mystika: Shh ya está pequeña.

*PLOC*

Lo que fuera que estaba oculto en mi habitación tiró un libro de la estantería y asomó la cabeza.

Mystika: Por todos los dioses…

Oí una hoja de espada desenfundar se y me volví hacia Valkyon

Mystika: ¿¡Qué haces!?

Valkyon: Ponte detrás de mí.

Apuntó hacia la estantería y se escuchó una especie de silbido cuando la criatura sacó la lengua.

Mystika: ¡NO!

Me puse delante de él impidiendo que avanzara amenazante.

Valkyon: Apártate de inmediato.

Mystika: NO. Enfunda la espada.

Valkyon: ¿Estás loca? ¡Es un dragón!

Le miré directamente a los ojos dispuesta a defender al…

(Dragón… Tengo un puto dragón en mi habitación…)

Valkyon echó un vistazo a la estantería, luego me miró a mí y finalmente enfundó la espada poco convencido.

Mystika: Por favor, coge a Alexandra.

Le entregué a mi conejita y me giré hacia el dragón para después acercarme de forma cautelosa y con las manos visibles. Él me miró curioso asomándose algo más desde arriba del todo de la estantería.

Mystika: Hey pequeño, ven, no te haré daño. Nadie va a hacerte daño alguno.

Valkyon: Mystika…

Mystika: Déjame a mí.

Di un paso más hacia el dragón y éste volvió a silbar. A pesar de ello continué mi avance lento pero seguro.

Finalmente alargué la mano y él se acercó a olisquearme primero los dedos, la mano… y entonces se encaramó a mi brazo clavando levemente sus uñas para no caer.

Era de unos colores rojo y granate vivos y sus ojos grises brillaban curiosos. Avanzó hasta ponerse en mi hombro y olisqueó mi cara para luego quedarse quieto y tranquilo.

Me giré sonriendo hacia Valkyon, que había dejado a una más calmada Alexandra en mi cama. Miraba atónito la escena, acercándose como si necesitara cerciorarse de que lo que tenía sobre mí, realmente era un dragón.

Lo acaricié bajo el mentón cautelosa para ver si aceptaba mi gesto y cerró los ojos satisfecho.

Mystika: Mira pequeño, él es mi amigo, no te va a hacer ningún daño.

Hice un gesto a Valkyon para que lo acariciara y él se aproximó más extendiendo la mano. El dragón hizo lo mismo que antes, pero quedándose conmigo en mi hombro.

Valkyon: Es… sólo los había visto en algún libro. Eran algo así como los familiares de los altos cargos de la sociedad de los Dragones.

Mystika: No entiendo.

Valkyon: Los Dragones eran una sociedad como lo son los Fenghuangs y los más importantes tenían el honor de poseer un dragón real. Se decía que eran los únicos que podían controlarlos.

Mystika: Entonces, ¿es posible que no pueda controlarlo nunca?

Valkyon: No lo sé, son historias que se cuentan. A parte de no tener mucha información contrastada de hace siglos, no existían muchas criaturas de estas.

Valkyon acariciaba la cabeza del dragón mientras me explicaba lo que sabía.

Mystika: ¿Puede que esté huevo lleve intacto desde que los dragones se extinguieron?

Valkyon: No se han vuelto a ver desde el gran sacrificio azul, creen que estaban tan Unidos a sus dueños que se extinguieron con ellos.

*TOC TOC TOC*

Me tensé al instante al escuchar la puerta. Nerviosa metí al dragón bajo la cama suplicando por que se quedara ahí quieto.

Entonces Valkyon y yo nos dirigimos a la puerta y la abrí lentamente.

Kero: Mystika, Valkyon… ehm bienvenidos. He escuchado unos ruidos y… ¿interrumpo algo?

Mystika: No, en absoluto. Entramos a oscuras para no despertar a Álex y me he tropezado con algo cayendo varias cosas. El cansancio jaja

Kero: Oh claro jejeje Bueno os dejo descansar, ¡mañana hablamos!

Mystika: Vale Kero, buenas noches.

Cerré la puerta en cuanto se giró y me apoyé en ella suspirando aliviada.

Mystika: Por poco.

Valkyon: Sí, pero antes o después se enterarán.

Mystika: ¿Qué le harían?

Valkyon: No sabría decirte… quizás dependa de su comportamiento.

Mystika: Ya veo…

Hice salir al dragón poniéndolo sobre la cama y éste se interesó por Alexandra. En seguida se pusieron a jugar, así que tenía un problema menos.

Los mirábamos corretear y perseguirse por la habitación y bajo la cama como si se conocieran de toda la vida. Al rato Valkyon se estiró haciendo una mueca.

Mystika: ¿Te duele la espalda?

Valkyon: ¿Eh? Sí, no es nada.

Mystika: No es nada hasta que vuelvan los dolores de cabeza.

Valkyon: No creo que…

Mystika: Túmbate anda.

Valkyon: Ehm…

Mystika: Tranquilo, si te duermes te despierto.

Asintió, se quitó el chaleco y se estiró en la cama bocabajo. Yo le seguí y me coloqué a su lado para comenzar el masaje.

Por suerte la tenía mejor que la otra vez y no castigué tanto a mis brazos, pudiendo usar mis pulgares en vez de los puños. Esta vez sus gruñidos eran más suaves.

La fricción y su propia temperatura hicieron que en seguida mis manos ardieran, provocando que el masaje fuera más eficaz. A los pocos minutos la respiración de Valkyon se hizo más pausada, regular y profunda. Se había quedado dormido, pero continué mi masaje hasta dejar bien su espalda. Al acabar me puse a la altura de su cara.

Estaba tan guapo cuando dormía… Era todo un placer verlo relajado y tranquilo, casi daba pena despertarle.

Mystika: {Valkyon despierta}

Emitió un gruñido y siguió durmiendo como si nada.

Mystika: {Hey Valk}

Le di varios empujones sin mucho éxito, así que me acerqué a su oído.

Mystika: Valkyon venga, a tu habitación.

Valkyon: Mhh…

No había manera. Se giró hacia mí aún dormido y puso la mano en mi espalda atrayéndome hacia él. Al momento me rodeó con ambos brazos como si fuera un peluche.

(No, no, no, ¡no! Esto no ayuda a olvidarme de ti, ¿sabes? Así que suéltame ya…)

Mi cabeza era prudente y quería mantener las distancias para no ilusionarme y herirme, pero mi corazón latía desbocado y quería ganar la partida.

(Maldito loco inconsciente)

Ahí entre sus brazos, con mi cabeza en su pecho, comenzaba a perder el control de mis sentidos.

(¡No! Para, ya sabes cómo acabará esto, otro intento fracasado o un rechazo y tu corazón más dañado. Si es que no sé para qué le de dicho lo del masaje…)

Me escabullí con cierta dificultad de su abrazo, le tapé con la sábana y fui al sillón a dormir. Estaba agotada a esas horas y no había dormido demasiado antes de llegar. Cerré lo ojos y caí rendida.

Valkyon: … Mystika.

Mystika: ¿Mhh?

Abrí difícilmente mis párpados y me encontré a Valkyon de cara a pocos centímetros. Mi corazón dio un brinco y preferí volver a cerrar los ojos y pensar en otra cosa.

Valkyon: ¿Por qué has dormido en el sillón?

De nuevo abrí los ojos para contestarle.

Mystika: Intenté despertarte varias veces sin mucho éxito.

Valkyon: Pero es tu cama.

Mystika: Y este mi sillón y es más cómodo que el mástil donde he dormido las últimas dos noches.

Me miró algo abatido, casi como si fuera consciente que algo había cambiado.

(No… él no se daría cuenta de algo así. Además yo no había cambiado, sólo mi determinación. Tenía que olvidarme de él en el aspecto romántico y eso significaba mantener ciertas distancias. Debía evitar ciertas situaciones que sólo conseguían herirme)

Valkyon me miraba en silencio, quizás intentando descifrar mis pensamientos.

Mystika: Deberías ir a buscar a Floppy.

Valkyon: Sí, a eso iba.

Mystika: Dale un beso de mi parte.

Valkyon: Claro.

Se inclinó hacia mí sonriendo y me besó en la mejilla de forma delicada. Luego se puso su chaleco y se dirigió hacia el refugio, donde una señora cuidaba de Floppy cuando Valkyon estaba de misión.

Me desperté y me preparé algo de ropa limpia para ducharme. Necesitaba una ducha de verdad.

Cuando acabé de asearme y arreglarme volví a mi habitación con el pelo aún mojado y me senté en el tocador para peinarme.

*TOC TOC TOC*

Fui a abrir la puerta después de esconder al dragón bajo la cama.

Nevra: Buenos días preciosa.

Mystika: ¡Nevra! ¿Qué tal? Pasa, pasa.

Sin dejarle reaccionar tiré de él hacia dentro de la habitación, eché un vistazo al pasillo y cerré la puerta con llave. Nevra me rodeó con los brazos desde atrás.

Nevra: {Vaya, no esperaba esto…}

Mystika: ¿Eh?

Me giré hacia él con sus brazos aún alrededor mío, pues no parecía tener intención de aflojar el agarre.

Mystika: Tengo algo que enseñarte.

Nevra: Esto se pone interesante…

Me miró de forma seductora sonriendo, dejando a la vista sus colmillos.

Mystika: ¡Nev, esto es serio!

Nevra: Yo también voy en serio.

Se apretó más contra mí, dejándome casi sin aliento.

Mystika: ¡Nevra!

Le empujé suavemente hasta que me soltó riendo. Entonces me dirigí a la cama y me agaché para que mi vista llegará al hueco donde estaba el dragón.

Oí una risa ahogada de mi compañero probablemente debido a mi postura, pero no tenía tiempo para juegos.

Tendí la mano al dragón y él respondió encaramándose de nuevo a mi hombro. Me levanté y me giré hacia el jefe de la Guardia Sombra que pasó de tener su típica sonrisa de ligón a una boca bien abierta por la sorpresa al ver a mi nuevo amigo.

Nevra: ¿Pero… qué?

Me limité a sonreírle acercándome mientras él iba retrocediendo hasta chocar con la puerta.

Mystika: Puedes tocarle.

Nevra: Es… es…

Miraba atónito al dragón, que sacaba su lengua cual serpiente diseñando y estiraba su cuello para olerle.

Nevra seguía paralizado, así que cogí su mano acercándola al reptil alado colocado sobre mi hombro. Entonces me miró a los ojos.

Nevra: El huevo de la cueva…

Mystika: Exacto.

Nevra: Sabía que intentarías algo.

Sonreí mientras me encogía de hombros como si fuera una niña inocente y el dragón saltó al suelo y fue a la cama para acurrucarse con Alex.

Nevra: Y era yo el que venía a darte una sorpresa…

Mystika: ¿Una sorpresa? ¿Para mí? ¿Qué es?

Nevra me entregó unas ropas bien dobladas que fui descubriendo poco a poco. Era un conjunto de color rojo semitransparente y bastante escotado, de esos que marcan cada curva del cuerpo. Muy sexy y atrevido, Nevra tenía buen gusto.

Mystika: ¡Es precioso! Aunque un poco atrevido… ¿Es para ponérmelo en la cena o en un pase privado?

Le miré de forma irónica levantando una ceja y él respondió con una carcajada.

Nevra: Algo mejor, te lo pones para la cena y luego te lo quito yo en mi habitación.

Mystika: Jajaja sí, claro.

Nevra: ¿Qué vas a hacer ahora?

Mystika: Mhh pues desharé la mochila, iré a la lavandería, comeré y me mantendré entretenida hasta la cena. ¿Por qué? ¿Tienes algún plan para mí?

Nevra: Para ti muchos, pero no esta tarde. Nos vemos por la noche.

Mystika: De acuerdo, hasta luego entonces.

Nos dimos un beso en la mejilla y se fue.

Pasé el resto del día realizando las tareas mencionadas y al acercarse la hora de la cena me vestí y probé diferentes peinados. Siempre lo llevaba tal cual me quedaba después de ducharme, así que me decidí por un semirrecogido, me puse los zapatos y vigilando que el dragón estuviera tranquilo, salí en dirección a la cantina.

Empezaba a refrescar por la noche anunciando la pronta llegada del otoño.

Al llegar al comedor me puse en el lugar habitual, junto a los jefes de Guardia, al lado de Nevra y en frente de Valkyon y Ezarel.

Nevra: Te queda de miedo…

Mystika: ¡Lo sé! …Gracias por el regalo.

Ezarel: Curioso regalo de bienvenida. Si te quitarán esa chaqueta se te verían hasta los pensamientos.

Mystika: Entonces te recomiendo mirar hacia otro lado, no sea que mis pensamientos te hieran.

Ezarel rio por la ocurrencia y extrañamente propuso un brindis entre nosotros. Era raro verle con ese aire festivo.

Ezarel: Por una importante misión cumplida y por la sanguinaria guerrera.

Le saqué la lengua y chocamos nuestras bebidas para luego darles un buen trago.

Nevra: ¿Sabes? Valarian se ha pasado la tarde relatando la lucha con el basilisco, haciendo mucho hincapié en tu intervención.

Mystika: Se emociona por nada, seguramente si le tirara un ovillo de lana delante de las narices le produciría la misma emoción.

Nevra: Jajaja Puede ser. Aunque tal y como lo describía me ha dado envidia…

Mystika: ¿Querías acabar lleno de sangre de basilisco? ¿O quizás envenenado de nuevo?

Nevra: Envidia de no ser él y presenciarlo. ¿Tú qué dices Valk, fue tan épico como lo cuenta el gato?

Valkyon alzó su mirada hacia Nevra un tanto distraído, como si siguiera la conversación sólo a medias.

Valkyon: ¿Mhh? Ehm sí, creí que se había vuelto loca cuando se metió debajo del basilisco… Y algo atónito cuando me pidió mi arma para rematarlo y que no sufriera.

Nevra: Ah sí, eso… ¿Cómo era?

Nevra se aclaró la garganta y cambió su voz y su pose.

Nevra: Cubierta de sangre chorreando y con determinación en su mirada, se acercó a la cabeza del bicho y hundió la punta del hacha en su cráneo y luego algo como guau tío, fue… y una especie de gruñido o algo así.

Me reí de la burlona imitación que hizo de Valarian, parecían no soportarse demasiado, seguramente porque eran bastante parecidos en cuanto a carácter. Ya se dice que no puede haber paz entre dos gallos en un mismo gallinero…

Ezarel: Sí, no ha perdido la oportunidad de alabarte. Me pregunto qué le has hecho para que esté así…

(Hoy parece estar especialmente gracioso…)

Mystika: ¿Vas a soltar esta noche todas las tonterías acumuladas en estas dos semanas de ausencia?

Ezarel: Por supuesto.

Negué con la cabeza suspirando y poniendo los ojos en blanco y me levanté a pedir más bebida.

El comedor se había acabado de llenar y varios miembros del cuartel me pararon para darme la bienvenida y preguntarme por la hazaña.

Odiaba regodearme de ello, así que lo explicaba de forma escueta y recalcando lo del trabajo en equipo.

Mystika: De verdad no fue para tanto…

Karenn: No es lo que van diciendo por ahí.

Valarian: Mystika siempre tan modesta.

Valarian había aparecido por sorpresa detrás de mí y rodeó mis hombros con su brazo.

Mystika: Bah, tú eres demasiado entusiasta.

Valarian: ¡Nada de eso!... Karenn, ¿te importa si te la robo un momento?

Karenn: Jejeje en absoluto, nos vemos ahora Mystika.

Asentí en dirección a Karenn y en cuanto se alejó Valarian me llevó a la barra y me invitó a una cerveza.

Valarian: Te has puesto muy… guapa.

Mystika: Oh gracias, es un regalo de Nevra.

Valarian: ¿Y qué quiere a cambio?

Mystika: ¿Y tú?

Levanté mi cerveza para hacerle entender que le preguntaba por su "regalo".

Valarian: Jajaja ok, ok, no digo nada. Oye, después de la cena iremos unos cuantos a la playa. Haremos una hoguera y llevaremos bebidas, ¿te apuntas?

Mystika: Ahm…

Miré hacia los tres jefes que seguían en la mesa sentados charlando y esperando la comida.

Valarian: Díselo a ellos también.

Mystika: De acuerdo. Voy a volver a mi sitio que ya traen la comida. Gracias por la cerveza.

Me guiñó el ojo y ambos volvimos de nuevo a nuestros respectivos sitios. En seguida pusieron los platos en las mesas y para los que volvimos de la misión nos dieron postre extra. Ezarel se molestó por ello haciendo gala de su glotonería por el dulce.

Acabé mi primer postre y deslicé el plato del segundo hacia él mientras se le iluminaba la mirada como a un niño pequeño.

Mystika: Toma anda, yo no puedo más. Aunque no te lo mereces, pero soy así de generosa.

Ezarel: Algo de tu madre tenías que sacar…

Mystika: Por suerte fue eso y no el pésimo gusto en hombres…

Me echó una mirada asesina mientras llenaba su boca con el postre y todos alrededor reímos.

(¡Cuánto echaba de menos esto!)

Mystika: ¿Os venís a la playa en cuanto acabemos? Valarian me ha dicho que harán una hoguera y llevarán bebidas.

Nevra: Me apunto, no pienso dejarte sola con ese gato y menos así vestida.

Mystika: No me lo hubieras regalado.

Nevra: No lo he hecho para que lo disfruten otros.

Mystika: Tampoco tú vas a disfrutar nada.

Nevra: Oh, pero ya lo hago…

Nevra se acercó un poco más y miró por encima hacia mí escote. Le empujé en respuesta a su descaro.

Valkyon: Yo también me apunto.

Miramos a Ezarel, tenía las mejillas hinchadas por la comida de su boca y asintió sin dejar de comer.

Karenn, sentada a mi lado, intentó apuntarse al plan, pero Nevra se lo prohibió alegando que era demasiado tarde y habría únicamente bebidas alcohólicas y ella era aún menor.

Karenn: ¡Cuando cumpla los dieciocho no me perderé ni una sola fiesta!

Nevra: Genial, pero hasta entonces…

Karenn emitió un gruñido molesta y se volvió hacia Alajea, que se perdería también la fiesta por acompañar a su amiga, aunque no parecía molestarle en absoluto.

Al acabar la cena ayudamos a recoger animados, teníamos ganas de pasarlo bien y quitarnos las tensiones de las últimas dos semanas.

Nos dirigimos a la playa con lámparas de aceite en la mano para ver el camino en la oscuridad. Allí estaban Valarian y Buckie junto con otros miembros de todas las guardias que apenas conocía, alrededor de una gran hoguera, hablando entre ellos, riendo y bebiendo.

Fuimos hasta allí para saludar y servirnos algo de beber disfrutando del ambiente cálido.

De nuevo se pusieron a hablar de la dichosa misión y ya estaba cansada de recordar esas dos semanas, sobretodo por todos los recuerdos negativos que venían a mi mente. De nuevo mi primo, matar a un ser vivo y… el pasotismo de Valkyon. Necesitaba despejarme, no recordar lo mismo una y otra vez.

Mystika: Voy a sentarme en esos troncos de allí, empiezo a tener calor delante del fuego.

Nevra: Te acompaño.

Me descalcé harta de andar con zapatos por la arena y me senté en unos troncos que habían algo alejados de la hoguera, y por tanto de la gente, con Nevra siguiendo mis pasos.

Mystika: No tienes que custodiar me, puedes ir a divertirte.

Nevra: Prefiero estar a tu lado.

Bebimos en silencio mientras observábamos a la gente reír y charlar animadamente. No podía evitar pasear mi vista hacia Valkyon de vez en cuando y casualmente cuando me fijaba en él, desviaba la mirada.

(¿Me está controlando por estar aquí a solas con Nevra?)

Nevra: Creí que volveríais más… unidos, pero parece todo lo contrario.

Me sobresalté por la manera que tuvo de cortar el silencio, con esa observación. Es verdad que no se le solían escapar ciertos detalles.

Mystika: Sí bueno, pues ya ves…

Nevra: No lo entiendo, es obvio que le gustas.

Mystika: Yo diría que me tiene más bien como una hija o una hermana pequeña.

Nevra: Creo que sé un poco sobre esto Mystika… Quizás sólo espera que des el paso.

Mystika: Ya lo he hecho, muchas veces, de forma sutil claro, pero con las intenciones claras, así que… Tampoco iba a abordarlo como lo podría hacer contigo, ni os parecéis ni me ha dado señales tan claras.

Sonreí burlona para luego volver a mirar hacia la hoguera para que no pudiera ver la tristeza que realmente tenía bajo esa falsa sonrisa.

Nevra: ¿De forma sutil? Puede que hayas sido demasiado sutil y él no se haya enterado, digamos que no es demasiado avispado en cuanto a mujeres se refiere.

Mystika: Quizás no tengo la misma experiencia que tú, pero sé cómo hacerlo.

Nevra: A ver, dime un ejemplo de lo que has hecho.

Mystika: Mejor te lo mostraré, para que veas lo que digo. Ven, pongo aquí entre mis piernas.

Señalé al suelo para que se sentara e imitar la postura que tomamos Valkyon y yo cuando estábamos en casa de Kiartan.

Nevra: ¿Que me ponga entre tus piernas? Eso no es nada sutil y Valkyon está ciego.

Me reí y le hice sentarse en la arena. Obviamente sabía a lo que me refería, pero no podía evitar hacer ese tipo de comentarios.

Entonces le resumí un poco la situación y escena previas, explicándole lo de las cicatrices.

Mystika: …Y después de tocar la cicatriz de su hombro y que me explicara la anécdota, le pregunté por la del pecho. Me incliné hacia él para poder verla y deslizar mis dedos por ella.

Nevra: ¿Cómo? Muéstramelo.

Levanté la ceja de forma burlona. Nevra aprovechaba la situación haciéndose el inocente, por lo que solté una carcajada, pero interpreté ese momento para que se pusieron anexo el lugar de Valkyon. Total, quizás sí había sido demasiado sutil para él y no tan atrevida como yo pensaba.

Acerqué mi cara a la suya desde atrás dejando caer mi pelo sobre su hombro e hice ver que recorría suavemente una cicatriz imaginaria en su pecho con mis dedos mientras le explicaba los detalles.

Mystika: Espera, creo que puedo hacerlo más realista…

Había algo que me intrigaba desde que lo conocí, como todo lo que se oculta a propósito a la vista de todos. Así que puse mi mano sobre la cinta que sujetaba el parche de su ojo. Inmediatamente él frenó mi mano con la suya y me miró molesto.

Mystika: {¿Qué temes Nevra?}

Lo dije de forma casi inaudible como para tranquilizarlo, para que confiara en mí, sabiendo que él si lo oiría sin problema.

Nevra: Yo… eh…

Mystika: {Sólo estamos tú y yo, nadie verá nada si tanto te preocupa}

Nevra: Es que…

Mystika: {No deberías preocuparte tanto por tu físico, cuando te dejas conocer tienes mejores virtudes que tu cara bonita o tu cuerpo}

Finalmente soltó mi mano y entendí que me daba permiso para retirar su parche. Tiré de él hacia arriba con cuidado con las manos temblorosas, pues era como si descubriera su mayor secreto, oculto hacia el resto del mundo y lo compartiera sólo conmigo.

Cuando lo retiré por completo, su pelo seguía cubriendo su ojo. Parecía un niño desvalido y vulnerable y eso me enterneció, como cada vez que descubría una faceta suya totalmente opuesta a la imagen que pretendía dar.

Aparté con suavidad el pelo de su cara y me acerqué un poco más para ver mejor en la semioscuridad que reinaba a nuestro alrededor.

Una gran cicatriz triple y rosada cubría esa parte de su rostro y su orbe era totalmente blanca, sin iris o pupila.

Mystika: Ves, tan guapo como siempre.

Le sonreí con sinceridad y confianza, pues realmente no me afectaba en absoluto su cicatriz ni su ojo, no me hacían verlo menos atractivo. E incluso me gustaba más por el hecho de haberme mostrado es faceta suya, rompiendo completamente su imagen de Casanova seguro de sí mismo.

Nevra me miró a los ojos en silencio y puso su mano sobre mi mejilla acercando peligrosamente su rostro al mío…

CONTINUARÁ