Capítulo 29
…Acoplamiento
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-¡RON!- gritó Hermione al correr deprisa por las escaleras, tratando de alcanzarlo antes de que entrara a su cuarto. Desafortunadamente, él con sus piernas luengas, se le hizo imposible. Ella apenas había llegado al segundo piso cuando su puerta se cerró de un golpe.
-¡Ron, abre la puerta!- demandó, golpeando fuertemente en ella, pero sin obtener respuesta.
-¡DEMONIOS!- gritó Hermione, al continuar golpeando la barrera entre los dos-. ¡SI NO ABRES ESTA PUERTA AHORA MISMO-, chilló- TE JURO POR DIOS QUE LA ROMPERÉ!
-¡ME GUSTARÍA VERTE INTENTARLO!- bramó Ron desde adentro-. ¡NO ESTÁS PERMITIDA A HACER MAGIA FUERA DE HOGWARTS!. ¿RECUERDAS?
-Hijo de…- farfulló ella, furiosa por lo fácil que la había descartado-. Te mostraré magia-, dijo entre dientes, girándose lejos de la puerta y dando pasos hacia la escalera-. Espera y verás.
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-Entonces- dijo Ginny, acercándose a Harry por un momento al ver el profesor Lupin marcharse-. ¿Te sientes mejor?
-Eso creo- contestó Harry.
-¿Crees?- preguntó Ginny, claramente no satisfecha con la respuesta-. O sí o no. ¿Cuál es?
-Si te digo que sí; ¿me dejarás en paz?
-Depende- respondió ella.
-¿De qué?
-De si te creo o no.
Trató de esconderla, de veras, pero al final Harry no pudo aguantar la sonrisa. Por lo menos fue honesta, pensó él. Cruelmente honesta. No pudo evitar hallar eso refrescante. Todos los demás lo estaban tratando como un niño con guantes y ya estaba cansado de ello. ¿Estará tomando clases de Hermione? se preguntó él. O quizás siempre haya sido así y nunca lo noté.
La verdad era que Harry no había notado a Ginny hace mucho. Siempre pensó en ella como la hermanita de Ron. El año pasado fue la primera vez que había tenido una verdadera conversación con ella. Cuatro años. La he conocido hace cuatro años. ¿Pero qué sé acerca de ella? se preguntó a sí mismo. Es una buena voladora y extraordinariamente buena en Quidditch, teniendo en cuenta que sus hermanos nunca la dejaron jugar. Sin duda que es alguien que no quisiera enfrentar en un duelo. Sus hechizos mocomurciélagos son malvadamente célebres. Incluso Fred y George les temen y eso es algo. Tiene el mismo sentido del humor que Ron. Y su temperamento también, aunque ella lo sabe controlar mejor. Claro, si Hermione no lo colmara tanto y constantemente o cogiera el anzuelo cuando él la colmara a ella, el temperamento de Ron no sería tan evidente tampoco. Pero todo eso eran cosas superficiales. La mayoría se podría utilizar para describir cualquier miembro de su familia. ¿De veras, qué conozco acerca de Ginny, la persona? pensó él, mirándola como si fuera la primera vez que en verdad la veía. Casi nada.
-¿Estás listo para probar tu pastel de cumpleaños?
-¿Ah?- preguntó Harry, volviendo a la realidad por la voz de Ginny.
-Te pregunté si querías COMER de verdad un pedazo del pastel de mamá- contestó ella, agarrando su brazo y empujándolo hacia lo que quedaba del pastel-. Tú sabes, en vez de hacerlo puré con tu tenedor y entonces botarlo por la puerta.
-No lo boté- replicó Harry, sonando defensivo-. Se cayó.
-Bueno, no dejes caer este pedazo- contestó Ginny, colocando el plato debajo de su nariz-. O serás responsable por…
Pero nunca pudo terminar su oración. La llama que apareció y quedó suspendida en el centro de la habitación llamó su atención. Y no sólo fue Ginny. Casi todos notaron la ráfaga de luz. El cuarto permaneció en un silencio sepulcral mientras la luz se extinguió y una sola pluma dorada voló hasta el suelo, seguida por una nota.
-Fawkes- murmuró Harry, mirando fijamente el rostro asombrado de Ginny y después al Sr. Weasley que se había agachado y recogido del suelo el pedazo de pergamino.
-¿Qué es Arthur?- preguntó Ojoloco, cuando el rostro del Sr. Weasley palideció.
-Fueron muggles indefensos- dijo Arthur, relajando el puño que había hecho y tirando el arrugado pergamino en la mano de Moody.
Harry se quedó mirando al Sr. Weasley con los ojos bien abiertos. Nunca antes lo había visto tan furioso. Su esposa era la que normalmente estaba de mal genio. Si el Sr. Weasley estaba furibundo, algo tenía que estar seriamente grave.
Ginny había llegado a la misma conclusión. La última vez que había visto a su padre así de furioso había sido la noche de la gran pelea con Percy. Fuera lo fuera lo que dijera el mensaje de Dumbledore, eran malas noticias.
-Vale- dijo Ojoloco a los miembros de la Orden reunidos alrededor de él para leer la nota-. McGonagall y Hagrid ya están en Bristol. Dedales, tú y Hestia van a Abberley. Arthur, tú y tus chicos vayan a Lewisham. Remus, tú y Emmeline vayan a investigar a Mossley. Doge, tú vienes conmigo. Nosotros cogeremos a Lincoln. Molly…
-Yo sé que hacer- dijo ella, alejándose del grupo y dirigiéndose derechito hacia Harry y Ginny.
-¿Bueno, qué esperan?- rugió Moody-. Muévanse.
-¿Qué es lo que está pasando?- preguntó Harry al mirar a los brujos y brujas reunidos, desapareciendo detrás de la Sra. Weasley.
-¿Por qué papá se llevó a Fred y a George a Lewisham?- preguntó Ginny, incapaz de mantener el miedo fuera de su voz-. ¿Qué ha sucedido?
-Busca tu abrigo, querida- dijo Molly, ignorando la pregunta de su hija y acompañándola hacia la puerta-. Tenemos que irnos. Vamos, Harry- agregó ella, agarrando su brazo y arrastrándolo con ellos-. Tú también.
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Hermione todavía estaba refunfuñando para sí misma cuando de repente abrió la puerta de la cocina y entró volando en la habitación como si fuera un pequeño tornado, tomando a Bill y a Tonks completamente por sorpresa. La pareja saltó y Tonks se alejó de Bill con tal rapidez que golpeó su codo con un tazón de manzanas en el borde la mesa y lo mandó al suelo, quebrándose en pedacitos; Hermione no lo notó. Ni siquiera saludó a la asustada pareja al pasarles furiosamente por al lado y comenzar a hurgar por los cajones de los cubiertos.
-Estúpido imbécil- le escucharon farfullar al ella sacar completamente un cajón fuera del aparador y verterlo al revés sobre el mostrador-. Idiota insufrible- gritó ella, sacando el siguiente cajón con tanta fuerza que se cayó al suelo, dispersando sus contenidos por todos lados-. Ya le mostraré magia-, dijo al divisar lo que estaba buscando, arrodillarse y asir del piso un largo mazo de madera, utilizado para ablandar la carne. Sin decir otra palabra, Hermione se enderezó, agarró un cuchillo para la mantequilla y avanzó a salir de la habitación.
-¡Por la madre de Merlín!- gritó Tonks, mirando la puerta, ahora cerrada, con ojos bien abiertos-. ¿No deberíamos hacer algo?- le preguntó a Bill, mientras escuchaban los estruendos de los pasos de Hermione disiparse-. ¿Antes que lo mate a golpes con ese mazo?
-Es mejor permanecer fuera de sus caminos cuando se ponen así- contestó Bill, sacando su varita de su bolsillo y usándola para reparar el tazón roto.
-¿Ellos…han hecho esto antes?- preguntó Tonks, completamente pasmada.
-Eso he oído- dijo Bill indiferentemente, ondulando su varita sobre los cubiertos dispersados por el piso y causando que volaran dentro del cajón-. Nunca he visto una disputa completa por mí mismo- añadió, apuntando su varita al desorden sobre el mostrador-. Pero por lo que me han dicho, siempre están fajándose. No es gran cosa. Ron sabe cómo controlarla.
-Pero… lo iba a perseguir con un cuchillo- protestó Tonks.
-Sí, eso es nuevo- rió él-. Pero sólo es un cuchillo de mantequilla.
-Es tu hermano- expresó con incredulidad- ¿No estás preocupado?
-Es mejor un cuchillo que una varita- rió él-. Por lo menos, de esa manera tiene una buena posibilidad de desarmarla.
-¡BILL!
-Ya se arreglarán- replicó él, no compartiendo su preocupación, obviamente-. Siempre se arreglan.
Eso no puede ser verdad, pensó Tonks, mirando a su amigo como si le faltaran algunos cables-. ¿No viste la mirada en sus ojos? Si alguien me persiguiera con una mirada como ésa…- Si ese chico sabe lo que es bueno, correrá endemoniadamente por su vida.
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Hermione caminó con dificultad hacia la puerta cerrada de Ron, sin esforzarse en ocultar en lo absoluto su cercanía. No sólo deseaba que Ron supiera que estaba ahí, sino que no se iba a dar por vencida. Sin decir una palabra, presionó el cuchillo de la mantequilla que había hurtado debajo de la cerradura en la bisagra de la puerta y entonces usó el mazo para martillearlo y desatarlo. Tres duros golpes y la cerradura se vino abajo.
-¿QUÉ DEMONIOS HACES?- gritó Ron cuando la parte de arriba de su puerta se tambaleó a un lado.
-¡MAGIA!- gritó Hermione, al arrodillarse y continuar martilleando la cerradura abajo de la bisagra. Parándose, interpuso sus dedos entre la puerta y la pared, abriéndola un poco. Entonces agarró la puerta y la atrajo hacia sí hasta sentir la cerradura saltar. Habiendo completado su objetivo, Hermione soltó la puerta y miró, con satisfacción, como se volcó en el medio del dormitorio con un fuerte estrépito.
-Tú…tú….rompiste la maldita puerta- tartamudeó Ron al mirar boquiabierto y con total asombro al oscurecido piso.
-¡Te dije que lo haría, gran imbécil!- gritó Hermione al entrar a la habitación, todavía apretando el mazo en su mano izquierda.
-¡Bueno…bueno…pues vete de aquí, maldita seas!- gritó Ron, quitando sus ojos de la puerta y fijándolos en su enfadada novia.
-No voy a ningún lado- vociferó ella-. No hasta que escuches lo que he intentado decirte.
-He oído suficiente. No quiero escuchar más.
-¡NO. FUNCIONARÁ. CON. HARRY!- bramó Hermione.
-Sí, ya me lo dijiste- replicó Ron mientras arrugaba su cara por la repugnancia-. No funcionará a menos que…-. Pero no podía terminar de decir las palabras. Las imágenes mentales corriendo por su cabeza eran lo bastante desconcertantes. No quería nombrarlas-…a menos que estés…con él. Lo entiendo, Hermione.
-No, Ron, no lo entiendes- proclamó fuertemente-. Tú fuiste el que metió a Harry en ésto en primer lugar, no yo. Te imaginaste que era el que necesitaba protección y asumiste que me uniría a él a pesar de lo que te dije. Así que lo diré de nuevo y quizás esta vez me escuches atentamente-. Hermione se detuvo por un momento para estar segura de que tenía su completa atención y entonces continuó-. La única persona con la que tengo intenciones de hacer eso es contigo, estúpido imbécil. No podría unirme a Harry aunque quisiera. Tiene que ser un acto de amor. Yo no lo amo. Él no me ama. No de esa forma. La idea de acostarme con él es…bueno, es repulsiva. Él es como un hermano para mí, por el amor de Dios. E inclusive, si eso no fuera un factor, de todas maneras no funcionaría. Si fuéramos a estar juntos, el proceso entero sería contaminado por traicionarte. ¿Entiendes lo que te estoy diciendo?- preguntó-. No puedo proteger a Harry. Tan sólo te puedo proteger a ti.
-De veras que estoy confundido aquí, Hermione- dijo Ron, recorriendo sus manos a través de su pelo con exasperación-. Pensé que toda esta cosa de la contra-maldición era para proteger a Harry- agregó él, desplomándose en el borde de su cama.
-Podemos usar la contra-maldición para proteger a cualquiera- intentó clarificar Hermione-. Pero sólo después de haber tomado la poción. De lo contrario sería suicidio. Necesitamos la poción para proteger nuestras almas. No podemos beberla y ya, porque entonces sólo sería temporaria. Se esfumará en dos semanas a menos que mantengamos la conexión.
-¿Y cómo, exactamente, estamos supuesto a hacer eso? No podemos beber esa cosa cada dos semanas ¿o sí?- preguntó Ron, rechazando la idea. Espero que sepa mejor que esa asquerosa Poción Multijugos, pensó, sin notar por completo el hecho de que las mejillas de Hermione se habían sonrojados de un rojo brilloso al él preguntar.
-Bueno- respondió, apartando sus ojos- como dije, es llamada una Poción de Acoplamiento por alguna razón. La manera más eficaz de mantener la conexión es teniendo coito frecuentemente.
HO-LA, gritó la mente de Ron, eufórica por esa pequeña información.
-¿Cuán frecuente estamos hablando?- preguntó él, toda su cara alumbrándose con excitación. Cualquier plan que involucrara relaciones sexuales con frecuencia no podía ser tan malo. De hecho, era verdaderamente atrayente. Cuanto más pensaba en ello, mejor sonaba. Deberíamos comenzar ahora mismo. Vale, la poción no está preparada aún, se recordó a sí mismo, pero siempre podemos practicar un poquito. ¿No es ella la que siempre me sermonea en lo importante que es practicar hechizos nuevos? No habrá mejor momento en que podamos practicar que ahora mismo, mientras la casa está vacía.
Estúpido insensible, pensó Hermione, sin gustarle el cambio que la conversación había tomado ni los pensamientos que, segura estaba, andaban recorriendo por esa cabeza. En el fondo sabía que él no lo había querido de la manera que sonó. Sabía que se preocupaba por ella y no estaba en esto sólo por el sexo, pero aún así, su comentario la enfadó. El hecho de que no se había dado cuenta que la había hecho sentir como un pedazo de carne la irritaba aún más.
-Supongo que depende- contestó enojada.
-¿Qué?- preguntó Ron. Había estado tan perdido en sus propios pensamientos que de verdad no escuchó su respuesta.
-Dije que depende.
-¿De qué?- presionó Ron. Sólo después de preguntar fue que se dio cuenta de lo irritada que estaba con él. ¿Qué hice ahora? se preguntó.
-Si continúas actuando o no como un puñetero pervertido a quién sólo le interesa cuán a menudo se va a poner afortunado.
-¡Hermione!- gritó él, anonadado por el hecho de que acababa de maldecirlo. ¡OH oh! Creo que eso significa que no habrá práctica alguna.
-Quizás deberías leer mis notas antes de que te entierres aún más- sugirió ella.
-Um, vale- concordó él de buena gana, esperando que eso la tranquilizara.
-Las traeré- dijo bruscamente Hermione, frunciendo sus labios y ojos antes de girarse y caminar hacia la entrada sin puerta.
-¡Espera!- gritó Ron, cuando cayó en la cuenta que no regresaría-. Lo siento- añadió él al saltar de su cama y disminuir la distancia entre ellos-. No estés enfadada.
-¿Por qué te disculpas?- preguntó, virándose para encararlo otra vez.
-Er…por sea lo que sea que hice- contestó él, con una expresión triste y mirándola fijamente con su versión más refinada de ojos angelicales.
Demonios, pensó Hermione, al sentir su firmeza desmoronarse.
-Ni siquiera sabes por lo que te estás disculpando- dijo ella, más para recordarse a sí misma del por qué estaba irritada que por otra cosa.
-Pero sé que lo siento- respondió Ron, ofreciéndole una de sus irresistibles sonrisas-. Sé que puedo ser un imbécil, pero no porque quiera. ¿Me perdonarás, verdad? Por favor.
No necesitaba rogar ahora. Podía ver que la había convencido. Ella estaba tratando de ocultarlo, pero su humor había cambiado. Su lenguaje corporal estaba menos rígido que como minutos atrás. Incluso así, no estaba seguro si era una buena idea tratar de tocarla.
-¿Mione?
-Oh, supongo- suspiró ella, mordiendo su labio inferior para reprimir una sonrisa-. Espera aquí- dijo, decidiendo que era mejor si se quedaban en un cuarto sin puerta por ahora-. Cogeré mis notas y ya regreso.
-¿Hermione?- dijo Ron cuando llegó a la última página-. ¿Qué significa esto?- preguntó, apuntando una línea que leía, Poción de Acoplamiento + sangre (sacrificio) + amor ¿ protección adicional?-. ¿Sacrificio?. ¿Qué tipo de sacrificio?- demandó él-. Es obvio que ésto es más que pincharse el dedo y añadirle unas gotas de sangre a la poción. ¿Tú no estás planeando en cortarte la mano o algo parecido, verdad?- preguntó, evidentemente acordándose del sacrificio que Colagusano hizo para devolver su amo a su cuerpo.
-Por supuesto que no- dijo Hermione-. Honestamente. Sigue leyendo- agregó -. Todo tendrá sentido cuando termines de leer.
Ron la estudió atentamente por un momento, entonces levantó la página del pergamino que había estado leyendo y la colocó debajo de las demás, descendiendo su vista sobre la próxima página de sus notas.
Sangre + vida; tiene dones de vida
¡LA SANGRE DE UNA VIRGEN TIENE PROPIEDADES MÁGICAS Y PODEROSAS!
Sacrificio + derrame de sangre
¡ DEBE SER UN ACTO DE AMOR !
Añade la sangre a la poción para incrementar la protección
Mi sangre para protegerlo
¿Su sangre para protegerme?
O
Semen vida; tiene propiedades curativas
También derramado durante un acto de amor
-¡DEMONIOS!- gritó Ron, sus ojos ensanchándose al mirar fijamente la última línea en la página, la cual estaba escrita en tinta roja como para llamar la atención.
La poción de Acoplamiento + sangre + semen + amor protección + unión de las almas
El sacrificio al que ella se refería en sus notas era su virginidad. La sangre de las vírgenes tiene propiedades mágicas. Todos sabían eso. Incluso los muggles lo sabían hasta un cierto nivel, sólo que no se daban cuenta de ello. Al pasar el tiempo, ellos habían cogido ese conocimiento y lo habían envuelto con extravagantes historias de chicas jóvenes que eran servidas a los dragones o tiradas a los volcanes, o algo igual de estúpido. La forma en la que moría no parecía importar siempre y cuando fuera espantosa y resultara en la salvación de todo un pueblo. Malditos idiotas, todos ellos, pensó Ron. No sólo los Muggles parecían no darse cuenta que el género del donante no importaba desde el punto de vista mágico, sino que malinterpretaron los aspectos protectores de la sangre. La sangre de las vírgenes tenía propiedades protectoras, pero éstas eran leves. Era usada principalmente en las pociones curativas y los brebajes reconstituyentes. Pero esto…lo que Hermione estaba sugiriendo…iba más allá de todo lo que los sanadores hacían. Ella no sólo iba a utilizar su sangre normal sino que quería usar la sangre que quedaría como consecuencia de la pérdida de su virginidad, la cual era muchísimo más poderosa. Hasta donde Ron conocía, era algo sin precedentes. Era brillante. Absolutamente, chifladamente brillante. La pregunta era; ¿se atrevería él a beberla?
-¿Cómo diablos se te ocurrió algo como esto?- preguntó Ron, echándole un vistazo a la última línea en sus notas nuevamente-. Es endemoniadamente fantástico, pero… ¿no crees que deberías verificar todo con Dumbledore? Quiero decir; ¿estás planeando en modificar la poción, verdad? Miré la lista de ingredientes y la sangre y el semen no estaban en ella. Sé que estás añadiéndolas para fortalecer la conexión y añadir una protección adicional para nosotros; ¿pero que tal si ese no es el único efecto que tiene?
-¿Estás loco?- respondió Hermione, arqueando una ceja-. ¿Honestamente crees que nos permitirá hacer esto? Le tendría que decir acerca de mi contra-maldición y no voy a hacer eso. Y tú tampoco- añadió ella por precaución.
-¿Por qué diablos no? Si él la puede usar para bloquear la maldición asesina; ¿por qué no decirle?. ¿Por qué no decirles a todos en la Orden?
-Bueno, primero, sus almas no estarían protegidas. Sería equivalente a cometer suicidio. No los puedes obligar a que beban una poción de acoplamiento. Quiero decir…que tendrían que estar dispuestos a revelar sus almas a alguien más y no creo que eso sea posible. Más importante aún, mientras menos personas sepan de esto, mejor. Nadie más puede saber de esto, Ron. Ni siquiera Harry.
-¿Qué?. ¿Por qué no? Tú sabes que podemos confiar en él.
-No hasta que perfeccione su Oclumancia- agregó Hermione rápidamente-. De lo contrario Voldemort podría descubrirlo y no podemos dejar que eso suceda. Ahora que tiene un cuerpo, es mortal. Se ha hecho vulnerable y vamos a usar eso como ventaja. Si sabe que podemos bloquear la maldición asesina, no la utilizará.
-¿Y eso sería malo porque...?- preguntó Ron, mirando a Hermione como si estuviera un poco ida.
-Porque si puedo proteger a Harry, la maldición rebotará hacia quienquiera que la produjo. ¿No lo ves?- dijo ella con mucho interés-. Si tenemos suerte, Voldemort terminará matándose a sí mismo con su propia maldición.
-No me agrada la idea de ocultarle cosas a Harry- protestó Ron.
-A mí tampoco, pero...
-Esto no es un pequeño secreto del que estamos hablando. ¡Esto es GRANDE! Quiero decir, te das cuenta que si lo hacemos- dijo él, apuntando a sus notas-, básicamente estaremos...- mas nunca finalizó su pensamiento.
-¿Estaremos qué?- preguntó Hermione, disparándole una mirada de perplejidad.
Ella no sabe.- Um...conectados- terminó poco convincente-. ¿Cómo puede ser que no lo sepa? Esta es Hermione de la que estamos hablando. Ella lo sabe TODO. Pero es hija de muggles. Probablemente nunca escuchó hablar del Lànain. Mas lo que está sugiriendo que hagamos es esencialmente lo mismo; ¿cierto? Estaremos atados y conectados. Y no sólo por la sangre. Vale, nuestra magia no estará unida, pero aparte de eso, es casi la misma cosa.
-Tú fuiste el que dijo que no debíamos decirle que estábamos juntos- le recordó Hermione.
Vale, quizás lo sepa, pensó Ron para sí mismo. Sólo había una manera de averiguarlo. Él tendría que preguntarle.
-Um...Hermione- dijo él, aventurándose cautelosamente-¿el profesor Binns ha mencionado el Lànain en alguna de nuestras clases de Historia de la Magia?
-¿El qué?
-¿El Lànain?
-No que me acuerde. ¿Por qué?
-Er...da igual. No es importante.
-¿Entonces por qué lo mencionaste?
¡MIERDA!. ¿Ahora qué vas a hacer, idiota? Rápido, fájate con ella y distráela, se instruyó Ron a sí mismo. Mas, antes de hacer lo pensado, se dio cuenta que Hermione ya había sido distraída. Ya no lo estaba mirando a él, sino sobre su hombro a la entrada vacía. No fue hasta que se giró para ver qué estaba mirando, cuando se dio cuenta que la entrada ya no se encontraba tan vacía. Su madre estaba parada en ella.
Por un momento, Ron sintió un pánico arañarle. ¿Cuánto acertó a escuchar?. ¿Qué te pasa, idiota?. ¿Qué estabas pensando, hablando del Lànain en un cuarto sin puerta? Pero nadie estaba supuesto a estar aquí. ¡Demonios! Si ella me oyó hablar de la antigua ceremonia de unión con Hermione, me matará.
-¿Mamá?- dijo Ron, asombrado que su voz no había traicionado su miedo-. ¿Qué estás haciendo aquí?
-Necesito hablar con tu hermano- contestó, sus ojos moviéndose del vacío marco de la puerta hasta la puerta que faltaba, la cual andaba inclinada contra de la pared-. ¿Dónde está?
-Abajo, creo- replicó Ron, su estómago dándole vueltas por razones completamente diferentes- ¿Por qué?- preguntó él. Era demasiado temprano para que la fiesta hubiese acabado. Si estaba aquí, algo debió haber pasado-. ¿Qué está…
-No te entrometas- dijo ella, interrumpiéndolo antes que él pudiera hacer más preguntas-. No es nada por lo que tengas que preocuparte- añadió-. Ustedes dos quédense aquí y finalicen sus tareas- dijo justo antes de virarse y dirigirse hacia las escaleras.
-Pensó que estábamos haciendo tareas- dijo Hermione, dando un suspiro de alivio.
-Sí; ¿pero qué es lo que está haciendo aquí?- preguntó Ron-. ¿Por qué no está en la fiesta de Harry?. ¿Y por qué nos preguntó dónde estaba Bill?. ¿Por qué no apareció en la cocina? Ella sabía que era ahí donde él iba a estar.
-¿Piensas que andaba espiándonos?- cuestionó Hermione.
-Obviamente- contestó él-. Pero no se quedó por mucho tiempo. Algo raro está sucediendo aquí- dijo levantándose de la cama y dirigiéndose a la puerta-. Vamos- dijo al señalarle a Hermione que lo siguiera-. Averigüemos qué es lo que pasa.
-¡MAMÁ!- le escucharon gritar a Bill con asombro, antes que ellos llegaran a la puerta de la cocina y colocaran sus oídos contra de la misma-. ¿Qué estás haciendo aquí?. ¿Por qué no estás en la fiesta de Harry? No pudo haberse terminado aún.
-Hubo un ataque- contestó la Sra. Weasley. Ron y Hermione se miraron el uno al otro con ojos bien abiertos, pero ninguno habló. En vez de hablar, escucharon los sonidos de las sillas chirriando a través del piso mientras Bill y Tonks saltaban fuera de las mismas. El chirrido fue seguido por un estruendo cuando una de las sillas, lo más probable la de Tonks, se volcó y entonces un silencio le siguió.
-¿Dónde está Harry?- le escucharon preguntar a Tonks, la preocupación evidente en su voz-. ¿Se encuentra bien?
-No fue Harry- contestó la Sra. Weasley.
-¿Qué de Ginny?- preguntó Bill, su voz temblando ligeramente, como si estuviera temeroso de no querer saber la respuesta.
-Tu hermana está bien- le escucharon a la Sra. Weasley asegurarle a su hijo.
Ambos, Ron y Hermione, suspiro aliviados. Harry y Ginny estaban bien.
-Dumbledore y yo los dejamos en la casa de los Dursleys- continuó la Sra. Weasley.
-¿Dejaste a Ginny con esos Muggles?- gritó Bill con incredulidad.
-Es el lugar más seguro para ellos en estos momentos- gritó su madre ferozmente-. Siempre y cuando se queden dentro de la casa, nadie, ni siquiera quien-tú-ya-sabes, los puede tocar. Tonks, querida- añadió ella-. Será mejor que vayas a registrarte con Kingsley. Las marcas tenebrosas tienen al Ministerio alborotado.
-¿Marcas tenebrosas?- le escucharon preguntar a Bill-. ¿Cuántas?
-Por lo menos cinco, de lo que conocemos. Todas extensamente dispersadas. Aparecieron relativamente al mismo tiempo. Esa es toda la información que tenemos por ahora, aparte del hecho de que estaban detrás de hijos de muggles. Kingsley no tuvo tiempo para pasar más información antes que el Ministro se presentara y comenzara a interferir. Necesitas registrarte- dijo ella otra vez-. Fudge ha llamado a cada Auror que esté disponible.
-Espera un minuto- dijo Bill-. Yo…no creo que debas ir-. Sus palabras fueron recibidas con silencio-. Alguien necesita quedarse aquí con mamá, por si acaso.
-Bill- replicó la Sra. Weasley-. Tonks es un Auror. Tiene que irse.
-Pero…no creo que sea tan buena idea. Quiero decir, Fudge no sabe dónde estás- argumentó él-. ¿Cómo te puede llamar si no sabe dónde estás? Parecerá sospechoso si vas. Él querrá saber cómo supiste que había problemas.
-No es lo suficientemente inteligente para pensar algo como eso- opuso Tonks.
-Bill- replicó la Sra. Weasley, sonando bastante molesta-. No seas ridículo. Por supuesto que tiene que ir.
-Pero…
-Oh, sólo ignóralo- suspiró Tonks-. Siempre se pone así al estar presente cuando recibo una misión. Honestamente, pensarías que todo el entrenamiento de Auror que tuve fue para nada, de la manera que insistes.
-Tonks- intentó Bill nuevamente-. No puedes ir. Están atacando a hijos de muggles.
-¿Y qué quieres decir con eso?- gritó ella, sonando más que insultada-. ¿Que sólo porque mi padre es hijo de muggles, no soy capaz de cuidarme a mí misma? Eso es una carga de basura y…
-Oh, te calmarás- gritó Bill-. Por el amor de Merlín. Sabes que eso no fue lo que quise decir. Es que…Hermione es hija de muggles y tú eres el Guardián Secreto de sus padres. Si ellos no la encuentran, pueden tratar e ir detrás de ellos. Así que probablemente deberías quedarte aquí.
Una mirada al pálido rostro de Hermione fue lo que bastó para hacer reaccionar a Ron.
-Yo pensé que tú eras el Guardián Secreto de sus padres- le dijo a Bill al abrir la puerta y marchar dentro de la cocina.
-¡RONALD WEASLEY!- gritó su madre al echar humo y virarse para encarar a su hijo-. Te dije que te quedaras arriba.
-Sí, bueno, no lo hice- gritó Ron-. Y qué bueno también. De lo contrario nunca hubiera sabido lo que estaba pasando. Tú de seguro que no me lo dirías. Nadie me dice nada.
-Eso es porque NO eres un miembro de la Orden- gritó la Sra. Weasley enfurecida-. A pesar de lo que pienses.
-¿Qué de mis padres?- preguntó Hermione, entrando a la cocina-. ¿Fueron atacados o no?
-No- dijo la Sra. Weasley, después de un silencio incómodo-. Ninguno de los ataques ocurrió cerca de tu hogar.
-Mas todavía están en peligro; ¿verdad?- preguntó ella.
-No sabemos eso- dijo la Sra. Weasley, pero antes de que pudiera decir más, Hagrid apareció inesperadamente en el medio de la cocina y detuvo la conversación bruscamente.
-El profesor Dumbledore me mandó a buscarlos- dijo él, empujando la punta de su sombrilla rosada hacia Bill y Tonks-. La convertí en un traslador- explicó él, moviendo su sombrilla debajo de sus asombrados rostros-. Hemos encontrado sobrevivientes en la casa de los Creeveys. Esos malditos bastardos- gritó él furiosamente.
-Hagrid- trató de interrumpir la Sra. Weasley antes de que dijera más, pero él no hizo caso.
-Todos esos ataques fuer'n parte de un plan morboso para lle'ar a Harry. Como si él no tuviera suficiente con que tratar ah'ra.
-¡HAGRID!
-Dieciséis personas muertas. Cada u'a por cada año d' su vida. Los Creeveys fueron la última familia que atacaron. ¡MALDITOS COBARDES! Ataca'do niños y muggles indefensos. Él era un lechero por el amor de Merlín. No tenía forma d' defenderse a sí mismo o a su familia. Dej'ron su esposa viva par'a que pasara su pequeño y endemoniado mensaje, mas eso no los detuvo en usar el Cruciatus sobre ella y forza'la a que escogiera cuáles de s's hijos sería la últ'ma víctima.
-OH, Dios mío- gimió Hermione, mientras lágrimas tibias se deslizaban por sus mejillas.
-¡Mierda!- gritó Hagrid, cuando se giró y se dio cuenta que Ron y Hermione estaban parados detrás de él-. ¿Qué est'n haciendo ustedes dos aquí? No deberían estar aquí. No deberían haber escuchado eso.
-¿Quién fue?- preguntó Ron, pero sus ojos estaban fijos sobre Hermione al decirlo-. ¿Quién fue asesinado?
-Er…- farfulló Hagrid, mirando a Molly incómodamente-. Um…bueno…
-¿QUIÉN DEMONIOS FUE?- gritó Ron-. De todas maneras lo sabremos. Estará en primera plana mañana en el diario El Profeta.
-Él tiene razón mamá- interrumpió Bill antes de que ella comenzara a protestar-. Lo van a averiguar. Incluso si logras mantener el Profeta fuera de su alcance, ellos regresarán pronto a la escuela. No es algo que quieras ocultarles.
-Oh, están bien, continúa- suspiró la Sra. Weasley, sabiendo que Bill tenía la razón.
-¿Fue Colin o Dennos?- preguntó Ron con una voz tensa.
-Ambos- contestó Hagrid tristemente, apartando sus ojos y tragando saliva-. Lo más que pudimos suponer fue que prim'ro mataron a Colin. No lo querían defen'iendo a su familia, sabes. Entonces, después de as'sinar a su padre, hicieron que su madre eligiera entre Dennos y su hija.
-Yo no sabía que ellos tuvieran una hermana- susurró Hermione para sí misma. Había mucho que ella no sabía de los Creeveys. Ellos no estaban en el mismo año que ella, pero eso no era una buena excusa. Ambos eran miembros del ED. Ella debería, por lo menos, saber que tenía una hermana-. ¿Es bruja?- preguntó Hermione mientras Ron colocaba su brazo de forma protectora alrededor de sus hombros y la acercaba hacia él.
-No 'o sé- contestó Hagrid, francamente.
-¿Ron?- interpuso la Sra. Weasley-. Lleva a Hermione arriba. Ahora. Y quédate con ella.
-¿Qué de mis padres?- dijo Hermione en protesta.
-Miren- dijo Hagrid, virándose hacia Bill y Tonks-. Tenemos que i'nos. El Profesor Dumbledore está esperan'o- añadió él, ofreciéndoles la sombrilla traslador para que la sujetaran.
-¿Tonks?- preguntó Bill, dándole una mirada de súplica. Ella miró fijamente a Hermione y entonces a Bill.
-Está bien- cedió ella, asintiendo su cabeza como aceptando su pedido-. Me quedaré.
-Sólo nosotros, Hagrid- dijo Bill, estirando su brazo y agarrando el traslador.
-De veras ha comenzado¿cierto?- susurró Ron, su mente tambaleando, mientras su madre los empujaba a él y a Hermione hacia la puerta de la cocina.
La guerra había empezado. Personas se estaban muriendo. Personas que él conocía. Chicos con los que iba a la escuela. Sabía que debía sentir algo. Cualquier cosa excepto lo que estaba sintiendo. Miedo. Indignación. Dolor. Pero esas no eran las emociones sobrecargando su mente. Lo que sentía era alivio. Alivio de que Hermione no era la hija de muggles que ellos habían matado. Collin y Dennos estaban muertos, y él estaba aliviado. ¿Qué tipo de bastardo morboso soy yo? pensó Ron, su estómago revolviéndose de la culpa mientras permitía que su madre los condujera arriba. Ellos tan sólo eran niños. ¿Por qué los tenían que matar?. ¿Por qué?
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Queridos lectores: Espero que les haya gustado el capítulo. Este capítulo se lo dedico a ILONA POTTER, que me ha hecho reír a carcajadas con sus comentarios. ¡Gracias por el entusiasmo Ilona, de veras os lo agradezco!
Como pudieron ver, la historia se está poniendo más seria y esto es necesario, ya lo verán. En cuanto a Ron, tengo algunas palabras acerca de él. Como leyeron, también tiene su secreto. Sabrán del Lànain mucho más adelante y del por qué temió que su madre lo mataría si lo oyera hablando de ello. ¡¡¡¡Dos capítulos más y listo, llegamos al que nos quedamos!!!! Bueno, besos a todos y espero leerlos muy pronto. Nada más aprieten ese botoncito de "submit review" y estaremos en contacto. ¡Bienaventurados sean!
