Y así fue. Ahora teníamos frente a nosotros el clan del SECNA. Bueno, más bien estaban el secretario de marina, Chegwidden y algunos de sus hombres, dos de los cuales sujetan a René. Ella sonríe igual que en mi visión. Gordon habla con ellos mientras los demás nos mantenemos a una distancia prudencial. Veo como los recién llegados observan de vez en cuando a los dos neófitos.

El antiguo general sonríe ante una respuesta del secretario, y después se despiden. Chegwidden y su jefe caminan en sentido contrario a nosotros, en dirección a René. Cresswell toma el camino inverso, y avanza rápidamente hacia nosotros.

H: ¿Qué han dicho? –Gordon mira hacia Mattie y Víctor, sonriendo-.
G: He conseguido que os dejen vivos, pero tendréis que quedaros con nosotros, al menos, hasta que controléis vuestra sed.
M: ¿Y René?
G: De ella se ocupará el secretario en persona. –Suspira, mirándonos a todos-. Deberíamos marcharnos antes de que comiencen. Ya hemos visto demasiadas muertes.

Todos nos damos la vuelta y comenzamos una carrera hacia nuestro edificio. Apenas salimos del claro, cuando escuchamos unos gritos de dolor y después, silencio. Todo ha acabado. René está muerta y ahora sé que nadie vendrá a vengarla. Estoy segura.

Cuando llegamos a casa, suspiro. Por fin todo terminó. Ahora debemos de esforzarnos en ayudar a los recién incorporados a la familia, igual que hicieron conmigo. Mattie y Víctor necesitarán toda la ayuda que podamos brindarles para superar el primer año, o al menos, los seis primeros meses.

La muchacha sonríe. Contempla con admiración y asombro lo que ahora será su nuevo hogar. Víctor observa el lugar igual que su novia, pero disimulándolo. Sé que estarán encantados de quedarse con nosotros, y darles una oportunidad de sobrevivir.

Ka: ¿Cómo vamos a apañarnos? –Pregunta, rompiendo el silencio-.
G: De momento, Mattie y Víctor se quedarán con Sofía y conmigo. Cuando tengan más autocontrol… ya veremos. –Se gira a los aludidos-. Tenemos dos habitaciones libres en nuestro apartamento.
V: Nosotros… bueno, con una habitación nos vale.

Mattie asiente y yo camino hasta la entrada, intentando contener la risa. Juraría que de tener sangre en las venas, Víctor se habría sonrojado. Claro, que no es fácil decirle a un desconocido, el cual además te ha salvado de 'morir', que puedes estar en la misma cama que tu novia, aunque bajo el mismo techo que ellos.

Oigo los pasos de Harm seguirme y comienzo a ir más deprisa. Ahora mismo necesito estar un rato sola. Avanzo rápidamente, sintiendo que él también ha acelerado el paso para mantener mi ritmo.

Cuando llego a nuestro rellano, abro la ventana y salto hasta el árbol más cercano. Solo quiero pesar y tener tiempo para asimilar todo lo ocurrido.

(P.V. de Harm)

He intentado seguir su ritmo, pero cuando he llegado hasta el rellano, me he encontrado con la ventana abierta. Harriet, que estaba en la puerta de mis padres, camina hasta mí y me acaricia el brazo.

Ha: "Déjala, hermano. Necesita pensar".

Después, gira sobre sí misma como una bailarina y desciendo por las escaleras. Mientras abro la puerta del apartamento pienso en lo que Harriet me ha dicho. 'Necesita pensar'. Sé que no es la primera vez que mata, y… ¡por todos los demonios! Soy militar, sé lo que se siente al matar al enemigo. Aunque… mirándolo por otro lado… es la primera vez que ella mata a otro vampiro. Mac nunca había acabado con la existencia de otro de nuestra especie, siendo vampiro.

Pasan las horas y ella continúa sin aparecer. Harriet volvió a subir para intentar tranquilizarme. Por más que me ha dicho no ha logrado nada. Hasta que mi mujer no esté en casa no estaré tranquilo.

De pronto, escucho unos golpes que provienen del piso de abajo y sonrío. Puedo escuchar a mi hermano, andar de un lado a otro y provocando los golpes. Con su don puede percibir mucho mejor que los demás el estado de ánimo, y seguramente el mío le esté sacando de sus casillas. Por primera vez desde que Mac se ha marchado, río. Como resultado, mi hermano me pregunta, gritando, si el ánimo en el que está por mi culpa es divertido.

M: ¿De qué te ríes? –Rompe el silencio-.
H: Mac… -Susurro-. ¿Estás bien? ¿Por qué te has ido?
M: Shh… -Se acerca a mí y toma asiento en mis rodillas-. Solo quería estar a solas para pensar. Lo que ha pasado hoy es nuevo para mí. Desde que me convertiste nunca habíamos luchado contra otros vampiros… ¿Entiendes? –Asiento-. ¿Al final donde se quedarán los nuevos? –Sonríe-.
H: Con Gordon y Sofía. Tienen que enseñarles nuestras costumbres. Además, de que tienen que alimentarse. Llevan sin hacerlo dos o tres días, y eso es muy duro.
M: ¿Saldrán de caza? –Me pregunta, sorprendida-.
H: No. Kate y Keeter han salido a cazar por ellos. Supongo que les traerán dos osos.
M: Uhm… -Responde, de una manera ausente-. Creo que tengo que dormir. Estoy cansada.
H: Si. Deberíamos dormir. –Llevándola en mis brazos, los dos avanzamos hasta el dormitorio-. Por cierto, ¿crees que podrías tener una visión sobre el futuro de los nuevos? –Se encoge de hombros-.
M: ¿Y eso?
H: Creo que acabarán en boda. –Sonrío-.
M: ¿Enserio? –Asiento-. Lo intentaré.