Disclaimer: Basada en los personajes creados por Stephenie Meyer

Summary: Si Edward hubiera cambiado en esos meses, separado de Bella, dejando salir a flote su lado vampiro y, olvidando el humano ¿que pasaría? Si dañara a Bella, ¿que pasaría? ¿Si Bella decidiera darle a Jacob una posibilidad, que pasaría?

Capitulo 28

Confundirse no es bueno

Aquella tarde había sido desastrosa.

Edward me había besado. Tanya, con quien Edward estaba saliendo, nos había visto y por consecuencia me había amenazado, como si no tuviera suficientes enemigos ya. Jacob también nos vio besándonos, cuando vino a buscarme para reconciliarnos y regalarme un ramo de flores. Había recordado el maldito punto rojo que había visto antes, y acaba de entender que lo más probable es que Victoria estuviera más cerca de lo que pensaba. Y a cada segundo que pasaba, estaba más próxima la llegada de los Vulturius.

Bien, mi conclusión era que no solo la tarde había sido mala, sino que mi vida entera estaba de cabeza.

Estuve todo lo que quedo del día cavilando al respecto, y no podía encontrar una solución, no podía creer que fuera tan mala, tan hipócrita, tan… insegura.

Siempre había tenido problemas de auto estima, inseguridad, de indecisión.

Pero no con el amor, de hecho, antes de Edward, nunca había amado, y jamás me creí capaz de encontrarme en una situación en al cual no se con que persona estar… Y peor aun, porque no eran personas. Debía elegir entre un licántropo o un vampiro, y los puntos estaban muy parejos.

Sinceramente no sabía como podía definir mis sentimientos. No podía estar con los dos, y tampoco podía obligarlos a entender que los amaba a los dos.

Yo me había marchado para ordenar mis ideas. Las ordene. Estaba todo bien y de vuelta todo se fue al demonio.

¿Es que estaba destinada a que mi vida sea un desastre monumental?

Comenzaba a sospechar que si, y tenia la certeza de que seria peor, ya que no tenia la voluntad necesaria para resistirme ante Edward o Jacob, y eso solo empeoraría las cosas.

Y mientras pensaba en todo esto, mi fuerza de voluntad estaba a punto de ser puesta a prueba, y llevaba las de perder.

Estaba en mi cuarto, exhausta y deprimida, cuando de repente mi ventana se levanto y un frió que congelaba la sangre se coló por la misma.

-¿Bella? ¿Estas despierta?- pregunto Edward.

-Si, ¿que haces aquí Edward? ¿No fue suficiente por hoy? Jacob nos vio, besándonos. Tanya también. Y son nuestras parejas… O lo eran. Estamos haciendo todo mal Edward, esta actitud yo no la apruebo, y sin embargo no puedo evitarlo cuando me miras, cuando me tocas… No puedo evitar no desearte, no querer besarte, y la realidad, es que me asusta como va terminar todo esto.- le dije, soltando

-Se que no hacemos las cosas bien, pero tampoco puedo evitar desearte Bella. Todo el tiempo extraño el olor de tu pelo, el sabor de tus besos, lo suave de tus caricias… Ya no puedo vivir sin eso… Ya no puedo vivir sin ti- mientras decía estas palabras entre susurros para que Charlie no lo oyera, ya que era bien entrada la noche; mientras se acercaba a mí.

Yo estaba en mi cama, en el pijama que él tantas veces había visto.

Y el se acerco a mi.

Y me besó.

Y no me pude resistir.

Se sentó en mi cama, mientras me besaba con pasión, sin cuidados, como nunca antes.

Me fue acostando sobre la misma, y podía sentir su cuerpo sobre el mío. Pegados.

Sus manos comenzaron a recorrer mi cuerpo, con seguridad y suavidad a la vez.

-Te deseo Bella…-me dijo, desde lo más profundo de su garganta.

-También te deseo Edward…- conseguí decir entrecortadamente, gracias a lo irregular de mi respiración.

-Te amo Bella, esta noche nada importa, solo tu, yo… y nuestro amor- me canturreo, y no me permitió responderle ya que su boca se estampo una vez más contra la mía.

En el mayor de los silencios, fuimos desvistiéndonos, acariciándonos, besándonos… Amándonos.

Nada importaba. Ni Jacob, Ni Tanya, Ni Victoria. Ni los Vulturius.

Tal y como el dijo, solo importábamos nosotros.

Era su primera vez, y sin embargo fue algo hermoso, mágico.

Parecía que estuviésemos conectados, ya que cuando quería que me abrazara con mas fuerza, no era necesario decirlo en voz alta, en el momento justo el lo hacia, y eso me complacía mucho.

Seguimos bailando nuestra canción de amor debajo del edredón un buen rato.

Terminamos de una forma muy dulce y el me abrazo, y no me soltó.

Fue increíblemente hermoso. No podía evitar compararlo con mi primera vez con Jacob, ya que pensé que nunca nada podría igualársele. Ahora esa noche tenía competencia.

Ambas fueron perfectas, hermosas, mágicas, inolvidables… Por las personas con las que estuve.

No podía evitar sentirme una mala persona, porque realmente lo era, sin embargo creía que después de esa noche, valía la pena sufrir luego.

Y Edward actuó como aquella primera vez lo hizo Jacob.

Mi vampiro me abrazo y forma tal que pudiera descansar sobre su pecho.

Y mientras tarareaba mi nana, me dormí abrazada a el.