Shaoran caminaba aun como si estuviera dormido con dirección a la escuela; el día anterior había pasado como si fuera un sueño, más bien una pesadilla, después de haberse alejado de un sangrante Fuwa no recordaba mucho, sabía que Ayanami lo había seguido y que seguramente ella lo había llevado al hospital, y después a su casa, porque cuando despertó se encontraba en su cama, cubierto con una manta hasta la barbilla, sopa tibia en su mesilla de noche, por lo que supo que no había estado solo todo el tiempo y medicinas para el dolor en un pequeño platito, un perfume conocido llenaba el lugar pero había detenido el rumbo de sus pensamientos, era imposible, Sakura no lo había acompañado asi que no había posibilidades de que fuera su perfume.

Suspiro al mirar el enorme yeso que cubría desde la base de sus dedos hasta la muñeca, seguramente se había negado a usar un cabestrillo, como usualmente hacía, eran demasiado complicados de usar y solo impedían sus movimientos, aunque dado su aparente estado de catatonia previo lo dudaba sinceramente, pero nadie podía haberlo evitado, porque nadie sabía lo mucho que los detestaba, excepto…

Llevo su mano a la cabeza, desde el día anterior un dolor sordo y constante se había instalado en la parte posterior de sus ojos y cada vez se expandía mas, algo le decía que olvidaba algo importante y se esforzaba por saber que era, sin embargo, cada vez que lo hacia el dolor empeoraba, asi que al final se había resignado y decidió no pensar más, por primera vez comprendía en su totalidad lo que Sakura sentía con su amnesia.

- Sakura… - susurro mirando al cielo, pensando en la falta que le hacia la castaña, recordando claramente su rostro preocupado cuando llegaba a lastimarse y su ceño cuando no obedecía las recomendaciones del doctor.

Quería recuperarla, tenía que hacerlo, pero el tiempo se acababa y las posibilidades de recuperar la relación que llevaban cada día le parecían más bajas, las ideas se le habían acabado y la desesperación y frustración comenzaban a apoderarse de él, sobre todo desde que recibiera la llamada de su madre.

- Xiao Lang… tienes que regresar ya. - le había ordenado su madre por teléfono esa mañana.

La situación lo sorprendió, su familia lo presionaba siempre, sin embargo, su madre nunca había sido tan clara como aquel día.

- No puedo por ahora, sabes que muchas cosas han estado sucediendo y no creo…

- No es posible que cada vez que me comunique contigo estés deprimido o herido, estas solo y no me es posible enviar a nadie a acompañarte… estoy preocupada por ti, por favor - la frase termino con aquel tono de madre aprensiva que se presentó justo después del accidente.

- La entiendo, pero no puedo dejar a Sakura ahora…

El silencio se hizo presente en la línea, por supuesto que la dama china estaba preocupada por su nuera y gracias a su sobrina estaba enterada que el compromiso estaba roto, quería ayudar, pero no podía permitirse dejar al clan solo, una vez más.

- ¿Cómo esta ella? - preguntó apenas con voz, temiendo tocar una fibra sensible para su hijo.

- Mejor, cada día parece recordar más cosas.

- Pero ninguna referente a ustedes…

- Lo hace - suspiro, dejando en claro que ella no lo recordaba de la manera en que el deseaba, aunque no necesitaba ponerlo en palabras para que su madre entendiera - es solo que necesita más tiempo.

- Xiao Lang, no puedo retrasarlo más. Se supone que pasarían año nuevo aquí, tendrían que presidir la ceremonia de bienvenida al año una vez que has presentado oficialmente a tu prometida. Los ancianos han comenzado a sospechar y los clanes ya han empezado a movilizarse, ya he recibido 5 cartas.

Por un momento se sintió ahogado otra vez, todas sus responsabilidades y expectativas de los demás en él lo rodearon, ciertamente no esperaba que actuaran tan rápido, sobre todo cuando no había sido claro respecto a su actual situación.

- Madre, aún no he hecho oficial nada - respondió tratando de sonar tranquilo, aunque últimamente fuera casi imposible. - ¿cómo se atreven?

- Lo sé. Solo están adelantándose para cuando des la noticia…

- No lo hare…

- No quiero presionarte o complicar aún más la situación. Pero sabes que tienes que volver en cuanto el año escolar termine y si Sakura no viene contigo…, no poder hacer nada.

- Lo sé. Gracias madre. - susurro con pesar antes de colgar.

Shaoran sintió como su dolor de cabeza aumentaba, el tiempo se le acababa, pronto se graduaría de la preparatoria y tendría que comenzar sus estudios mayores para dirigir el clan como se debe, siempre creyó que su más grande problema sería convencer al consejo para que les dieran más tiempo fuera de Hong Kong, ahora, no solo necesitaba que le concedieran una prórroga, sino también conseguir que su prometida lo recordara.

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Sakura, ajena a las responsabilidades que pesaban sobre su cabeza, miraba con atención el escritorio donde guardaba el libro de las cartas, la tarde anterior pudo sentir una presencia familiar, sabía que de cierta manera se enlazaba con las cartas, aunque no entendía como.

Se levantó con cuidado, tratando de no despertar a Kero, quien roncaba sonoramente en su almohada, tomo el libro y lo abrió sin hacer ruido, las cartas estaban ahí, justo como las recordaba, aunque ahora todas eran rosas y sus dibujos parecían mas infantiles y femeninos, sonrió con alegría y cariño antes de posar suavemente los dedos sobre la primera carta, "salto", su carta favorita, planeaba tomarla pero ante su roce todas las cartas salieron volando para rodearla, sintió el calor fluir con facilidad y recordó que la conexión entre ellas se había estrechado.

- Estaban preocupadas. Gracias - susurro mientras extendía las manos frente a ella y las cartas formaban el mazo sobre estas - 52 cartas.

¿Por qué no podía quitarse de la cabeza el numero? ¿por qué parecía que estaba olvidando algo? Las acaricio, tratando de comunicarse con ellas y repentinamente su sello mágico apareció a sus pies, en respuesta a esto, el mazo levito, abriendo un abanico a la altura de sus ojos, una luz se desprendió de ellas dirigiéndose directamente a su pecho, el aire pareció drenarse de la habitación y se vio a si misma flotando en un espacio obscuro, imágenes pasaron frente a ella, Tomoyo, Kero, Yue, Mei Ling, todos desapareciendo, su padre, la ciudad, su hermano mirándola con tristeza, sentado en la sala, antes de desaparecer también y Shaoran, vestido con un traje verde que no reconocía, mirándola con tristeza, sostenido apenas por su espada, sonrió hacia ella con seguridad antes de que un halo de oscuridad lo envolviera. Sakura grito con todas sus fuerzas, llena de desesperación, tratando de alcanzarlo y entonces todo se desvaneció, de repente se encontró a ella misma, de rodillas en el suelo, jadeando y sudando, las cartas rodeándola en el suelo, apenas con brillo, completamente débiles, trato de llamarlas, pero apenas se levantaban milímetros del suelo caían, estiro las manos temblorosas y las recogió para pegarlas a su pecho en un intento de protegerlas, ¿qué estaba pasando? ¿que fueron esas imágenes? ¿tendrían que ver con la presencia que sintió el día anterior?

- ¡Sakura! ¡¿Estas bien?! ¡¿Que paso?! ¡Responde! - los bracitos de su guardián trataron de levantar su rostro, seguramente el escandalo lo había despertado.

- ¡Oh Kero! - sollozo, incapaz de decir nada más.

Si tan solo supiera lo que estaba sucediendo, Shaoran decía que sus poderes habían aumentado, pero no recordaba cómo usarlos, seguramente la Sakura del pasado podria solucionarlo, pero esta Sakura no recordaba nada, se sentía tan impotente.

Si pudiera saber de dónde venía, tal vez podria hacer algo, si tuviera el rashinban, sin embargo, no podía involucrar a Shaoran en esto, la imagen de él siendo rodeado por obscuridad aun seguía demasiado clara en su mente y el miedo a que algo le pasara la hizo temblar. No, no podía arriesgarlo, debía arreglar lo que fuera que pasaba sola, sin embargo, ¿cómo?, se estrujaba el cabello, tratando de volver en si cuando un recuerdo la golpeo, no necesitaba el tablero, alguna vez vio a alguien localizar a una persona, cuando ni siquiera sabía que era lo que la había llamado, un conjuro tan poderoso como ninguno que hubiera visto antes y la única persona capaz de hacerlo era Ieran Li, la madre de Shaoran.

- Kero - llamo aun entre sollozos al pequeño peluche que volaba frenéticamente a su alrededor - Shaoran y yo teníamos una relación, eso quiere decir que conocía a la señora Li, ¿cierto?

- ¿La madre del mocoso? - preguntó sorprendido por la repentina pregunta - Sí, claro. Supongo que eran cercanas, pasamos un par de veranos con ellos en Hong Kong y fue tu guía para… - se detuvo a la mitad de la frase, seguramente no estaba lista para esa revelación aún.

- Entonces debo tener su número en algún lado - dijo antes de tomar el celular y comenzar a buscar con desesperación en sus contactos.

- Tranquila Sakurita. - puso sus patitas en la pantalla, tratando de que su dueña detuviera el ataque de histeria que la invadía - ¿qué está pasando? ¿por qué repentinamente quieres hablar con la dama china?

- Necesito encontrar algo y no puedo pedirle a Shaoran el rashinban…

- ¿Por qué no quieres que el mocoso ayude?

Las palabras detuvieron su frenética búsqueda, no quería decirlo en voz alta, probablemente lo haría más real, si no lo verbalizaba, podía seguir fingiendo que era solo una pesadilla.

- No quiero preocuparlo si no es absolutamente necesario - repuso apretando con fuerza el aparato entre sus manos.

- Entonces no deberías decirle nada a Ieran Li. Es su madre y por supuesto se lo informará si lo cree necesario.

Sakura lo miró, insegura y desesperada, si no podía contactarla, entonces no tenía idea de que hacer, pero tampoco podía arriesgar a Shaoran, si algo llegara a pasarle no lo soportaría.

Kero suspiro con resignación al notar que probablemente había logrado deprimir a su amiga.

- Pero hay algo…

Los verdes ojos lo miraron con aprensión, esperando que el pudiera hacer algo aun cuando no tenía idea de lo que la preocupaba.

- Ieran Li te envío un paquete con algunas cosas, no sé qué está pasando, pero… algo allí debería ayudarte.

El guardián se elevó sin trabajo hasta la parte más alta del closet, donde abrió las puertecillas, Sakura se levantó para seguirlo, sin embargo, era demasiado alto, incluso para la altura de su hermano, seguramente ella necesitaría un taburete para apenas ver algo incluso de puntillas.

El sonido de algo siendo arrastrado la hizo retroceder a tiempo para ver al peluche amarillo cargar una caja envuelta en tela, frente a ella, una sensación familiar la rodeo, no sabía que encontraría, pero inmediatamente la presencia mágica se hizo presente, lo supo, poderosos objetos eran contenidos ahí, la caja no sólo servía de recipiente, sino que también de contenedor, mantenía la magia para ocultarla de alguna manera. Con cuidado la desenvolvió y levanto la tapa, nerviosa por lo que encontraría; un traje de una sola pieza, tan largo que probablemente llegaba hasta sus tobillos, hecho de seda de color rojo fue lo primero que vio, lo tomo con delicadeza y lo puso a un lado, lo segundo que vio fue una especie de túnica, mangas largas y anchas y una falda estrecha hasta los tobillos, todo en diferentes tonalidades de verde. Sakura se sintió decepcionada seguramente solo era ropa, regalos que la familia de Shaoran le había enviado, había comenzado a ponerlo todo de vuelta en su lugar cuando Kero se posó en la orilla de la caja, viendo todo con expresión critica.

- Un Quipao -señalo el traje de una pieza para sorpresa de Sakura - normalmente lo utilizan cuando las batallas físicas se ven involucradas. Este hecho de seda, pero esta tratada especialmente para que incluso para una espada bien afilada sea difícil cortarla.

- Una armadura - susurro Sakura notando por primera vez el dibujo del dragón en el traje. - supongo que se esperaba si Shaoran viene de China y de un clan milenario que tengan algún tipo de tradiciones relacionadas con su ascendencia.

Un conjuro de protección. Pensó el guardián al analizarlo con cuidado, era un conjuro para proteger a la esposa del jefe del clan, aunque no podía decírselo a ella aun, no si no quería que saliera corriendo despavorida.

Ella ya lo había usado algunas veces, se suponía que estaba destinado a usarlo en caso de que una guerra entre clanes se desatara y tanto el líder como su esposa tendrían que ir al campo de batalla, como los líderes que eran, aun asi la dama Li le había hecho usarla en los entrenamientos de artes marciales que presenciaba en Hong Kong, era casi como si la hiciera acostumbrarse a él.

- Y este es un hanfu- su patita floto sobre el material, brillando mientras sentía la magia de protección salir de este, saludándolo casi con alegría al estar combinado con los poderes que ahora lo mantenían despierto.

Sabía que tanto su dueña, como el mocoso y su madre habían integrado parte de sus poderes a este traje, que se unía al de muchas otros jefes en décadas, se suponía que Sakura no lo tendría hasta que estuviera oficialmente casada con Shaoran, aunque tuvo que usarlo cuando la presentaron oficialmente ante los ancianos del clan Li como su futura señora, después de eso, la actual jefa insistió en que lo llevara consigo a Japón para que pudiera seguir practicando, sus poderes eran demasiado grandes como para que intentara manejarlos sin protección.

La castaña lo miro confundida, ¿que tenía todo eso que ver con lo que ella buscaba?, eran hermosos por supuesto, pero no la ayudaban en absoluto.

- Si vas a realizar magia tan poderosa como un hechizo de localizacion, tienes que usar esto - repuso levantando parcialmente el traje de dos piezas y descubriendo los demás objetos.

Una gran cantidad de pergaminos y un libro de apariencia antigua se encontraban en el fondo, todos en chino, descansando al lado de un hermoso abanico que parecía llamarla. Extendió la mano, notando calidez cuando su piel entro en contacto con la madera, el instrumento encajo a la perfección en su palma, casi como si fuera hecho especialmente para ella.

- Honorable dama Li - saludo con una leve inclinación en cuanto entro al gabinete personal de la líder del clan.

- No es necesario que seas tan formal conmigo cuando estamos a solas, después de todo, pronto seremos familia - la hermosa mujer, que inmediatamente reconoció como Ieran Li, se acercó a ella mientras acariciaba su cabello con cariño, Sakura se sorprendió al notar el repentino sentimiento de comodidad y afecto que la invadió.

- Madre, podrías hacerla sentir incomoda - dijo Shaoran sentado en un sillón tras de ella.

- Xiao Lang, es mi futura nuera, puedo demostrarle mi cariño si asi lo prefiero -respondió en un fluido chino, del que apenas Sakura pudo entender algunas palabras.

- Lo se madre, sin embargo, te recuerdo que ella puede no estar acostumbrada…

- Esta bien, no me molesta - interrumpió la castaña en chino, lo cual hizo que la dama frunciera el ceño ante los errores en su pronunciación y elección de palabras, lo cual provoco que la ojiverde enrojeciera completamente. - Lo siento, aún tengo que trabajar en el idioma.

- No te preocupes, has mejorado, solo tienes algunos problemas de…. - susurro Shaoran con cariño mientras rodeaba su cintura y besaba su mejilla en un intento de tranquilizarla.

- Tendrás que estudiar más, necesitas dominar el idioma a la perfección, recuerda que tu serás la señora de los Li y el chino es nuestro idioma natal, Sakura…

- La ayudare. No tienes que preocuparte por nada - replico de forma protectora el castaño, advirtiéndole con la mirada a su madre.

- No los llame aquí para esto - suspiro con resignación, no queriendo presionar de mas, su hijo podía ser tan respetuoso y responsable como ninguno, sin embargo, cuando Sakura se veía involucrada no podía prever sus reacciones

Sakura los miro confundida cuando el castaño regreso a su lugar en el sillón antes de que la dama china pusiera sobre el escritorio una delicada caja de madera del tamaña no de un estuche, al abrirla pudo encontrar un abanico hecho de los más finos materiales que la ojiverde hubiera visto antes.

- Es para ti… estas aprendiendo a canalizar tus poderes de manera espiritual, esta es una herramienta necesaria para eso… lo necesitas para practicar…

El recuerdo se desvaneció rápidamente mientras sentía la magia fluir con facilidad de ella al instrumento, haciéndolo brillar con destellos rosas, supo que ya lo había utilizado y tal vez, si se esforzaba lo suficiente podria recordarlo, visualizo los movimientos, los pasos que tenía que dar, sus manos moviéndose en armonía con el viento y el abanico siguiéndola casi como si fuera otra de sus extremidades, si tan solo…

- Sakura, llegaras tarde a la escuela - la frase proveniente de su guardián la trajo de vuelta.

Miro el reloj, notando por primera vez la hora y con un agudo grito se inició la rutina de todos los días, logrando que olvidara por un momento las preocupaciones que la habían acechado hasta ahora.

Hola!

Que rapido llenaron los comentarios! No puedo verlos en la pag o en la app pero ya los leí a través de mi correo y quiero agradecer enormemente por su continuo apoyo.

Ok, he dado mas pistas y creo que practicamente ya he dicho todo xD

Debo decir que una de ustedes acerto completamente!

Quise escribir un poco acerca de lo que Sakura tendria que enfrentar una vez casada con Shaoran, espero les guste.

Espero poder seguir contando con su apoyo y como les dije ya estamos en los ultimos capitulos, ya no nos queda mucho asi que... espero seguir contando con ustedes hasta el final.

Nos vemos

Pd. Ya saben, entre mas comentarios, mas capitulos.