Capítulo 29: titán hembra
«Es más vergonzoso desconfiar de los amigos que ser engañado por ellos».
—François de La Rochefoucauld, escritor.
Los pilló temprano por la mañana, la desnudez, las sábanas sucias, las pieles pegadas, los ojos legañosos y la sensación de unidad a la cual aún se tenía que acostumbrar.
No habían dormido más de dos horas, entre la golpiza, la conversación, la curación de Harry… y luego… hacer el amor.
En la madrugada, Levi y Harry hicieron por primera vez el amor, nadie golpeó a alguien, nadie gritó por dominancia, nadie se quejó de dolor, solo placer y vulnerabilidad. Y ahora, a las seis de la mañana, Levi apreciaba los vestigios de la locura y esa sensación que no sabía cómo describir, ignorante y aterrado a la hora de ocupar sus palabras.
—No pienses —murmuró en un carraspeo Harry.
—Eso te sale fácil a ti —insultó Levi mirando el techo tratando de dilucidar qué había hecho.
—Pues estás jodido, no me separaré de ti si eso es lo que quieres ahora —exclamó Harry frunciendo el ceño y negando con la cabeza tratando de enfatizar que no, no había manera de convencerlo.
Verdad.
Este hombre dado por muerto no lo estaba y el solo hecho de pensar, incluso ahora, que Harry pudiera desaparecer sin dejar rastros dejaba a Levi más inestable de lo que le gustaría admitir.
—Tch. No es como si pudiera ahora, ¿no?
—Siempre hay una opción, Levi, nunca pienses lo contrario —admitió Harry en un ataque de sabiduría que sorprendió al mayor.
—¿Y qué eres ahora? ¿Un filósofo? Anda a alistar la tina, quiero un baño caliente.
Harry se le quedó mirando por unos segundos y sonrió entre nostálgico y empoderado:
—Como dicen los muggles: Roma no se construyó en un día.
Levi solo lo observó marcharse y le restó importancia a las palabras del otro. No sabía ni lo que era Roma ni lo que significaban esas palabras.
El capitán intentó levantarse de la cama solo para quedar a medio camino y fulminar con la mirada a su rodilla. Se había olvidado de ese pequeño inconveniente.
—Levi, está todo lis... ¿Qué pasó?
—Nada —respondió por inercia el mayor mientras se erguía por completo.
—Levi —llamó recriminatoriamente Harry. Señalando por fin su rodilla amoratada.
—Es solo una maldita torcedura, Harry, deja de joder. Tú mismo dijiste que tu vudú no funciona en mí, ¿por qué mierda ahora pareces una mujer con período?
—Me siento insultado en tantos niveles. Primero, no es vudú, es magia; segundo, es normal que me preocupe por tu bienestar, idiota, tú haces lo mismo; tercero, dije la mayoría, no toda la magia; y cuarto, no porque me preocupe por ti significa que sea femenino o que eso sea algo malo. Ahora siéntate en la cama, cabrón, y déjame mirarte la pierna.
Harry siquiera esperó la respuesta de Levi, sino que sencillamente lo empujó a la cama y con un floreo de su varita la apuntó a la pierna que recién ahora la vio amoratada.
—Desplazamiento de rótula, inflamación, un microdesgarro. Bien, sé que intentaron posicionar bien la rótula, pero quedó fuera de su centro, así que ¿quieres morder algo o simplemente hago lo que tengo que hacer?
—Solo hazlo de una vez.
—Episkey —Harry, el maldito hijo de puta, siquiera le avisó que iba a comenzar, solo hizo a su antojo y el dolor que sintió en su rodilla logró que Levi rechinara los dientes, el calor y dolor punzante siguió por unos momentos, pero luego menguó.
—Eso es, respira profundo —Levi no sabía que su respiración cambio, pero luego de unos segundos pudo recobrar el aliento a uno más natural.
—Bien, solo necesito revisar unas notas para saber si el hechizo que tengo en mente puede ayudarte. Lo bueno es que son heridas sencillas y estos hechizos solo hacen que el proceso se acelere o los huesos vuelvan a su centro. La pomada que te administraré después del baño es más ligera que la que utilizaría yo, pero te ayudará. Trata de no forzarte por 3 días, Levi. Nada de EDM3D. Hablo enserio.
Levi miró atentamente cómo Harry se movía por la habitación, desnudo y sin pena, enfocado solo en él.
Eso le gustó.
—Bien, todo listo. ¿Nos bañamos?
Levi solo asintió.
Definitivamente podía acostumbrarse a esta parte de… la relación.
• •
Quizás Levi había sido demasiado inocente al pensar que su relación con Harry ahora iba a ser más fácil, que incluso pese a que habían arreglado una de las mayores peleas que hasta ahora habían tenido, aún podían disfrutar del anonimato que ambos gozaron por los últimos años.
Fue descuido, Levi lo sabía, porque ahora todo se sentía distinto, porque ahora el solo pensamiento de que Harry no estuviera con él por unos momentos lo dejaba tenso e irascible y fue por eso que ambos salieron del dormitorio de Harry sin siquiera pensarlo dos veces que Levi lo sintió allí, cuando Harry le dijo que esperara, que se le quedaba algo, cuando lo vio quejarse mirando el desmán de su oficina y luego sacó ese palo para que algo viniera volando y él sonriera satisfecho, fue cuando todo eso sucedió que Levi sintió nuevamente cómo la avalancha de sentimientos intentaran ahogarlo en palabras.
Tenía que decirle, tenía que expresarle cuán jodidamente feliz estaba Levi de que Harry estuviera vivo, tenía que demostrarlo para que no se le olvidara que ahora eran un solo elemento y que no podía ir haciendo locuras sin decirle nada en lo absoluto.
Cuando Harry por fin llegó a su lado, sonriente con su mejilla un poco sonrosada e hinchada por la cachetada de la madrugada, que Levi no limitó en absoluto sus movimientos y empujó a Harry por su camisa para besarlo de manera ruda. Lo empinó en la puerta sin pensarlo dos veces y lo atacó sin un atisbo de pena, consumiéndolo entero… Hasta que oyó un chillido poco masculino y Levi abrió los ojos en medio del beso y vio a Moblit parado como idiota mirándolos entre incómodo, sorprendido, extrañado, sonrrojado y el traidor se fue corriendo.
—¡N-no le diré a nadieee! —gritó el otro soldado mientras desaparecía.
—Eso podría haber ido peor —dijo Harry en su momento con una sonrisa entre cómplice y molesta por la interrupción.
Pero ahora, ahora tenían las consecuencias del pequeño desliz.
Las 07:30 los pilló solos en la oficina del comandante Smith con Moblit a su lado y a Levi enojado por no poder tomar su té matutino tranquilo.
—Moblit aquí mencionó una de las cosas más interesantes del mundo, Levi, Harry.
—¿Sí? —inquirió Levi completamente desvergonzado, mientras que Harry se removía un poco inquieto, pero igual de descarado de como lo conocía, mientras intentaba asesinar con la mirada al traidor de Moblit.
No que se arrepintiera de algo, pero Levi tenía que cumplir con ciertas expectativas… Como decir que algo le importaba un carajo cuando era mentira.
—Sí. Dijo que tuvo una mañana bastante irregular porque cuando fue a entregar unos documentos al capitán Potter, lo encontró a este y a ti en una posición… Digamos que comprometedora en su puerta.
—¿Enserio? —preguntó Harry frunciendo el ceño.
—Sí, capitán Potter.
—Corta la mierda, Erwin. ¿Qué es lo que quieres? —preguntó ya hastiado Levi.
Una batalla de miradas dejó incómodo al mago quien suspiró y se sentó en la silla al costado de Levi sintiéndose dejado de lado.
—Puedes irte, Moblit. Y por favor, no digas nada a nadie. ¿Entendido? —el soldado asintió y caminó a la salida sin decir ni una palabra.
Cuando la puerta por fin se cerró, Smith dejó que sus orbes azules vagaran de Levi a Harry.
—No puedo evitar mencionar que esto es sin duda un imprevisto. Moblit vino porque tenía que actualizar los datos conmigo y me menciona una preocupante situación. Las relaciones en la milicia en plena guerra, por parte de parte de ambos, pero sobre todo tú, Levi, es una terrible idea. ¿Te parece apropiado? Además, ¿desde cuándo ustedes son pareja? No puedo dejar de preocuparme porque tú tienes mayor cargo que Harry y no puedo generar un informe que apoye esta… relación sin siquiera saber cuánto tiempo lleva.
—2 años, 11 meses y 23 días. Nos conocimos en una tienda de té, casi nos molimos a golpes la primera vez. La segunda vez efectivamente terminó en eso, si mal no recuerdo tú estabas allí. Una cosa llevó a la otra y ahora estamos juntos. Fin.
El bastardo de Harry, a su lado, se mordió el labio para evitar reírse.
—Qué historia tan romántica —dijo igual de pasivo Smith cuando lo escuchó hablar. El rubio comandante arqueó una ceja y Levi dejó salir un bufido de hastio.
Ante eso, Harry no pudo evitar reírse a carcajadas. Por Sina, él sí no tenía filtro de tiempo, situación y momento.
—¿Ves? Lo hago feliz, cumplo con los requisitos mínimos de una relación.
Silencio.
—¿Fue eso una broma, Levi?
—... No.
Smith alzó una ceja, sorprendido y sonrió.
—Fue una buena.
—No fue una broma. —Dijo haciendo hincapié en cada palabra de forma cortante.
—Siempre andas diciendo bromas sobre mierda, mierda de titán, mierda humana y esta es la primera vez que escucho una que no tenga que ver con excremento de cualquier tipo.
—¿Es que acaso eres sordo ahora? Que no fue una broma —deletreó el capitán.
Ambos hombres se miraron por unos minutos hasta que Harry atrajo la atención de ambos con un profundo suspiro.
—Cláusula 78, artículo 22, subíndice 45: Sobre la relación amorosa entre altos mandos y subordinados: no se aceptarán las relaciones entre un alto mando y subordinado siempre y cuando exista una relación directa de trabajo a menos que se demuestre que la relación tenga un mínimo de un año y sea comprobable por testigos familiares y no familiares. ¿Necesita testigos, comandante? Puede ponerse en contacto con los Kivi, con los Nox y con Rosalie, ella atiende la tetería. Levi y yo tenemos citas regulares allí.
—Tch. Ve tú y dile dónde espiarnos ahora, idiota —se quejó Levi con el ceño fruncido.
Smith no dijo nada por un momento, solo los observó por un momento parpadeando lánguidamente y miró sus semblantes como buscando algo. Si lo encontró o no, Levi lo sabía.
—Bien. Comprendo. No tendrán inconveniente de mi parte —manifestó Erwin ganándose un bufido por parte de Levi y una ceja arqueada por parte de Harry. Ninguno de los dos creía por un mísero momento que su relación pasaría desapercibida y no causaría revueltos al comandante de la legión, pero en estos precisos momentos había problemas aún más relevantes que su estado amoroso—. ¿Podemos repasar el plan ahora? Hange y Moblit deben estar por llegar y necesito mandarle un mensaje a Mike y Nanaba, ellos partieron con parte de la legión al otro campamento.
—Como quieras, cejón —Levi hizo un gesto con la mano como quitándole importancia al asunto. Harry solo siguió en silencio, como sabiendo que sus palabras no eran bienvenidas por el resto de la conversación.
Levi entró en una pequeña lucha de miradas con Erwin, claramente no gustándole que el otro hombre desmereciera su relación con Harry, tampoco le gustaba el hecho de que al parecer el rubio no le tenía mucha confianza pese a que él mismo había intentado reclutarlo en más de una ocasión. Fue el ruido en el pasillo que cortó la pequeña lucha de voluntades de ambos hombres. Hange tenía la fortuna de ser ruidosa, así que, tras el carraspeo de Erwin, ninguno de los dos habló mientras esperaban a que la otra capitana ingresara en la oficina. Hange entró con toda su fuerza a la oficina, hablando motivada por los descubrimientos que había hecho con Eren en este corto período y Moblit terminó de cerrar la puerta entre apenado e incómodo por el comportamiento de la mujer.
—¡¿Qué pasó, qué paso?! —preguntaba extrañada por la atmósfera tensa que se respiraba en la oficina de Erwin.
—Nada relevante con la misión, cuatro ojos —respondió parco Levi.
—Levi tiene razón, Hange. Necesito de su colaboración para concretar el plan y repasarlo para futuros inconvenientes.
—Bien, es obvio que no entregaremos a Eren —declaró Hange mientras se echaba en la silla restante dejando que Moblit se acomodara a sus espaldas.
—¿Seguimos con el plan de cabeza de hongo? —preguntó Levi mirando el escritorio con atención.
—Sí. Decidimos ocupar la confianza que Annie le tiene a Eren, al parecer son algo así como amigos, Eren le tiene mucha estima y se niega a creer que ella sea la culpable de toda esta situación —volvió a explicar Erwin, pero esta vez mirando directamente a Harry.
—¿Puedes culparlo? Es como si te dijeran que Hange está tratando de destruir a la humanidad.
—No creo que es eso en lo que tenemos que enfocarnos ahora, Harry —comentó Smith frunciendo el ceño.
—Creo que eso es parte de lo que nos deberíamos enfocar. Se olvidan que, pese a todo, ellos son niños y aunque nos cueste, hay que recordar que esta es la primera vez que ellos han sufrido algo parecido. Son más que números y recursos, ellos...
—Harry —cortó Levi mirando al mago—. Suficiente —fue una de esas conversaciones mudas, una donde Harry evidenció parte de su pasado sin querer, una donde Levi protegió los sentimientos del menor atrayendo la atención al cortar las palabras del otro y enfocarlo nuevamente en el camino que tenían que tomar—. ¿Repasamos el plan? —preguntó cortante Levi.
—Arlet, Ackerman y Jaeger intentarán llevar a Leonhart a pasillos subterráneos. Ella ya debe saber que pidieron la entrega de Eren a la PM, así que tratarán de llevarla al subterráneo donde sabemos los titanes no pueden transformarse a menos que quieran quedar inmovilizados. Haremos pasar a uno de los nuevos reclutas como Eren, así distraeremos a la PM.
Con cuidado, Erwin sacó con pergamino y extendió el plan general:
—¿Por qué dividimos a la legión? —preguntó Moblit con el ceño fruncido, mirando los planes finales en el escritorio de Erwin.
—Porque creen que hay más de un traidor —contestó Harry ante la pregunta realiza por Moblit.
—Hange, hora de planear una emboscada para capturar a un titán. Levi, ¿cómo te sientes de la rodilla?
—Está incapacitado por tres días —contestó Harry por él sin batir el ojo.
—Ya veo —contestó Erwin—. Serás parte entonces del área legal y de apoyo.
—Tch. Maldito bocón.
—Harry, quiero que actúes como contingencia de la captura de Leonhart. Si ella es como los usuarios del titán colosal y titán acorazado, no tendrá problemas con matar o destruir las murallas para escapar.
—Entendido.
—Nos vemos aquí en una hora para proceder con la caravana. Levi, tienes que revisar que las preparaciones para el camuflaje estén listas. Arlet debería ya estar alistando a Kirstein. Harry, ve con tu escuadrón, tu posición será en el este, patrulla 3. Hange, quédate a que discutamos la posición de las trampas. Moblit, por favor ve que todos los otros requisitos para la misión estén listos. Despedidos.
Se separaron de inmediato dejando a Hange con Smith. Hange rumió por lo bajo unos segundos antes de recordar que hoy ella podría capturar a otra persona que cambiara a titán y Harry y Levi quedaron atrás caminando en dirección a la oficina de Harry.
—¿No quieres ir a hablar con Eren antes? —preguntó por lo bajo Harry mientras cerraba la puerta. Levi miró de reojo al joven mago y se dejó caer lentamente en la silla sin perder al otro hombre de vista.
—¿Con qué tiempo?
—Siempre hay tiempo, no es como si tuvieran que hablar durante horas, después de todo solo le quieres decir unas cuantas palabras, ¿no?
—Como si fuera sencillo. Jaeger, lamento haberte desquitado contigo, veráas, pensé que el idiota que venía follando hace años murió y nolo tomé muy bien, es una lástima que te desmayaste por el dolor y tus poderes de sanación se volvieron tan lentos como un caracol.
—Eso es un comienzo, por lo menos sabrá que eres honesto.
—No seas idiota, Harry. No hay manera que el mocoso entienda eso.
—Allí creo que te equivocas. Creo que Eren es más comprensivo de lo que parece, ¿no dices que él comprendió de inmediato por qué lo moliste a golpes la primera vez sin siquiera decirle algo?
—Eso fue distinto.
—De hecho, esta vez lo encuentro más humano. Estabas dolido, creías que había muerto y le habías echado la culpa a él.
—Tienes una analogía retorcida. Anda mejor a coger el plano para explicarle la parte de ataque y soporte y...
El sonido de la puerta ser golpeada con fuerza interrumpió a ambos. Levi se sentó más alerta en la silla ante los golpes seguidos y fuertes, mientras que Harry frunció el ceño confuso.
—¡Harry! ¡Harry! ¡¿Estás allí?!
—¿Ferdinand?
Como en cámara lenta, Levi vio cómo Harry abrió la puerta y el soldado al otro lado de la puerta se quedó parado mirando quietamente a Harry boquiabierto por unos segundos antes de lanzarse al otro hombre en un abrazo mortal.
—Harry —el nombre del mago salió como un largo alarido, Levi vio de reojo el rostro lloroso y rojo del hombre mientras escuchaba con incomodidad cómo otra persona se desmoronaba delante de Harry.
—Ferdinand, anda no llores.
—Tú cabrón —y tan pronto como había nacido el cálido afecto, nació la fuerte ira. Sauer se separó de Harry y le lanzó un golpe directo a la mejilla que resonó en la habitación—. ¡¿Cómo mierda le haces esto a tu familia y amigos?! ¡Piensa antes de hacer las cosas!
Levi no pudo evitar sonreír ante las pequeñas patadas y golpes a mano abierta que le daba el soldado a Harry quien se quejaba en voz baja y trataba de esquivar los puntapiés.
—Otro más, ¿es que ahora soy un saco de boxeo? Tengo visita, Ferdinand.
—Jo, no piensen en mí —respondió Levi demasiado contento con la situación para decir algo más mientras alzaba sus manos en señal de rendición—, yo no te golpeé lo suficiente —la sonrisa malvada de Levi hizo a Harry fruncir el ceño mientras que el otro soldado por fin reconoció la presencia de Levi.
—Capitán, lo siento. Es que él no entiende si no le pegas —comentó el otro hombre como si la situación no fuera nada del otro mundo mientras carraspeaba y se ordenaba el uniforme, para luego proceder a saludarlo.
—Así veo. Por favor, prosiga.
—¡Dejen de hablar como si no estuviera aquí! Además, no tenemos tiempo para esto, hay que planear el ataque.
—Salvado por la campana —susurró Levi con un profundo suspiro.
—Entra, Fer, es hora de trabajar. Luego hablaremos de todo lo demás.
—Tienes suerte de que sea una situación crítica, Harry. Solo quiero recordarte que ya se les informó de tu fallecimiento a los Kivi.
Levi frunció el ceño al ver el rostro adolorido de Harry quien asintió.
• •
Armin sintió como si no hubiera dormido en lo absoluto y lo más probable es que fuera cierto. Eren desapareció parte de la noche para volver agotado a la habitación compartida, no dijo nada, pero se notaba más calmado de lo que el rubio esperó en un comienzo.
Luego de todo el caos de la expedición, el solo hecho de tener que entregar a su amigo de infancia lo dejaba aterrado y fue por eso que se acercó al comandante con un plan, plan que terminaron de pulir esta mañana con la sorpresa de que el Capitán Potter no estaba realmente muerto, pero eso ya no importaba ahora, sino que lo que se sintieron como largas horas de espera en la mañana parecían transformarse en suspiros de un segundo cuando el joven soldado Arlet caminó por las calles dentro de la Muralla de Sina intentando recordar todo lo que tenía que decir, cada expresión, sus palabras de desesperación y ocultar lo más que podía su terror interno.
—Eso te haría una mala persona para mí… —él lo sabía, había dicho cosas más de la cuenta, pero Annie se iba, se iba y esta era la única posibilidad de salvar a Eren.
El rostro de cavilación y tensión de Annie no pasó desapercibido por el otro rubio y luego vino la resignación.
—Está bien. Estoy dentro —contestó la chica y Armin no le sonrió agradecido, porque no había nada que agradecer.
El juego estaba recién comenzando.
Con un ligero asentimiento, Annie lo siguió a donde Mikasa estaba escondida con Eren, ambos silenciosos y tensos, pero incluso así completamente enfocados. Armin siempre había envidiado esa capacidad de Eren, su resolución de acero.
Caminaron por unos minutos más, escondiéndose de los carruajes, cubiertos por completo con la capa, mirando a las vitrinas cuando pasaba la gente y cuidando de no chocar con nadie; y luego, cuando estaban a punto de llegar, Eren rompió el denso silencio con sus palalabras:
—Escapar resultó ser más fácil de lo que esperaba.
—Shh —chistó Mikasa.
—Estuve todo el rato en el carruaje, pero nadie nunca me fue a visitar.
—Para de mirar a todos lados —regañó Mikasa nuevamente.
—Te da la impresión de cuán seria es la inmejorable Policía Militar y de cómo realizan sus trabajos —volvió a interrumpir Eren como si nada, ya acostumbrado a la personalidad de Mikasa.
Eren siguió hablando por un rato, tratando de amenizar el camino y conseguir que Annie se relajara un poco, mas ella solo siguió caminando hasta que no pudo evitar preguntar una duda que incomodó más a los presentes que otra cosa:
—Así que... Si no los hubiera ayudado, ¿cómo hubieran planeado pasar la muralla?
—Con nuestro equipo de maniobras —contestó Armin sin dudarlo.
—Eso parece absurdo.
—¿No sería más fácil salir escapar antes de llegar a Stohess? ¿Por qué aquí y ahora?
Ella dudaba y no era de menos, pero Armin estaba preparado, esta era su labor: engañar. Él sabía que tenía un don con las palabras y en ningún momento dejó a Annie con ninguna duda.
—... Nos daría más tiempo que tratar de huir de inmediato.
Silencio.
—Eh... Entiendo.
Armin no le vio nada más que el perfil de su rostro, pero eso hizo que se le apretara el estómago y Mikasa solo afiló su mirada. El único allí que tenía la mínima esperanza de que Annie no fuera una traidora era Eren.
Estúpido y leal Eren.
—¡Ah! ¡Aquí está! —dijo Armin mirando el pasaje subterráneo.
—… ¿Aquí?
—Si, por aquí nos iremos. Estas son las ruinas de la ciudad subterránea. Tienen una salida el otro lado de la puerta exterior —dijo Armin caminando con Mikasa y Eren sin separarse.
—¿Enserio? Guau... —pero Annie no se movió con ellos.
—Sí, es mucho más seguro que caminar por las calles.
El sonido de una carroza pasar hizo que Armin se detuviera, el eco abajo era impresionante, pero era evidente que ningún ruido eran los pasos de Annie detrás de ellos. El rubio se volteó y miró a la mujer en el comienzo de la escalera.
—¿Annie?
Lo que siguió después fue desesperación pura. La tibia súplica de Annie para devolver todo a la normalidad, la ira de Eren por querer demostrar que no, ella no era una traidora. La propia mente de Armin y el repudio propio por no decir nada antes.
Las dudas que resultaron ser ciertas.
Los sentimientos rotos en ambas partes porque incluso ahora, Armin podía ver cuán herida y agotada Annie estaba. Era una contradicción andante hasta que los gritos iban y volvían, la desesperación crecía y el dedo índice de Armin temblaba en el gatillo.
—Esta es mi apuesta.
Armin lo recordaría por siempre, de eso estaba seguro. De la mirada final de Annie, de sentir a Mikasa jalarlos al final del pasillo con rapidez y de cómo el rostro de Eren se desmoronó por un segundo.
• •
Desde las alturas, Harry vio aparecer la forma titán de Eren destruyendo edificios aledaños y rugiendo de dolor.
—Evacuen —ordenó Harry sin miramientos a su escuadrón.
—¡Pero capitán! ¡Tenemos órdenes de detener al titán hembra!
—Solo sigan mi instinto, nunca me ha llevado por mal camino.
El sonido de una batalla colosal llegaba desde su posición y Harry miró en dirección donde él sabía que Smith estaba con Levi, mirando igual que él una lucha que causaría más dolor que satisfacción.
—No vendrán a esta zona. Evacuen las zonas de peligro y prepárense para movimientos impredecibles.
Smith, a sabiendas de que Harry se daría cuenta, lo había puesto en uno de los sectores donde era bastante improbable que Annie fuera a escapar o pelear.
Si eso no era un claro indicador de desconfianza, Harry no sabía qué demonios era, pero no perdería el tiempo mirando los tejados mientras gente moría a sabiendas que él podía haber hecho algo.
Desde lo lejos, Harry vio cómo todos los escuadrones se movían por los cielos, tratando de ayudar en la caza de la titán y buscando disminuir los daños, los rugidos de Eren reverberaban en Stohess y la tensión subía por segundos, hasta que minutos más tarde llegó el anuncio por parte de Akira, habían capturado a Annie Leonhart, pero que ella misma se había atrapado en una especie de cristal que hasta ahora no daba señales de romperse. Harry frunció el ceño y asintió mientras todos los soldados de la legión se retiraban de la escena.
Muchos tendrían cosas que responder, pero lo primero era lo primero: asegurar al titán y reunirse con las demás tropas. Harry sabía que Levi no estaba feliz con tener que descansar, lo había visto rumiar entre dientes cuando se tuvo que sacar su uniforme y ponerse un traje negro, lo había visto en su mirada cuando se separaron al salir de la base y si Harry en algo conocía a Levi era en cuán obstinado el hombre podía ser.
—Atentos —Harry llamó a su escuadrón decidido—. Iremos a prestar ayuda en la muralla. Allí sabremos con certeza la situación oficial de todo y esperaremos instrucciones del comandante.
Harry miró a su escuadrón frunciendo el ceño y suspiró. Todos estaban entre cansados, tristes y tensos y no por nada. Desde que se enteraron que estaba vivo, parte de la tristeza se alzó de sus hombros, pero la muerte de Lila aún pesaba y Harry no podía dejar de pensar en que quizás, si él hubiera estado allí, todos hubieran regresado a salvo.
Por lo que sabía, Petra Ral estaba estable dentro de su gravedad y no se arrepentía de salvarla, sobre todo tras el agradecimiento silencioso de Levi, pero Lila… Lila también era uno de los suyos.
—Vámonos.
Harry no perdió el tiempo y maniobró por los altos edificios evitando soldados de la PM e inocentes civiles quienes salían a mirar por la ventana tras escuchar tanto caos.
En nos minutos, Harry vio el gigante bloque de lo que parecía ser hielo y el humo de dos cuerpos de titán alzarse por los cielos.
Todos los soldados gritaban y había uno que otro que pateaba con furia la gran roca de cristal, mientras que otros corrían con cuerdas y aparecían caballos de la nada.
—Hange —llamó Harry sin pausar su caminata a la mujer quien miraba frustrada a la chica titán en el cristal—. ¿Qué demonios pasó?
—No ahora, Harry —dijo Hange—. Tenemos que sacar a Annie de aquí y...
—¡¿Q-Qué es e-eso?! —gritó histérico un soldado.
—¡Arriba!
—¿Qué?
—¡¿Un titán?! ¡¿Adentro de la pared?!
—¿Cómo?
Harry lo podía escuchar todo, sus ojos verdes se pasearon de los soldados histéricos, aquellos que señalaban la muralla y el rostro de absoluto horror de Hange para luego alzar su vista y mirar al gigante rostro del titán adentro de la pared.
—Se está moviendo —dijo otro soldado histérico.
—¡¿Capitán Potter?! ¡Órdenes! —preguntó Ferdinand sin saber qué hacer.
De la nada, un hombre apareció sudoroso, agotado y asustando la vida de Hange. Harry lo miró igual de sorprendido y vio cómo el hombre se inclinaba para tomar aire.
—¿Pastor Nick? —dijo dudosa Hange.
—…-lo...—jadeó el hombre—. ¡No dejen que a ese titán le llegue la luz del sol! ¡No importa qué! —seguía el hombre sin importarle el rostro ahora angustioso y serio de Hange—. ¡Cúbranlo! ¡Rápido!
Harry escuchaba murmullos, gritos de otros soldados, gritos de soldados de la PM a soldados de la legión, el caos.
—¡CÚBRANLO! —gritó Harry por Hange quien parecía estar sobrepasada con información—. ¡Moblit! Tú y otro soldado más, ayuden a la capitana Hange a cubrir al titán. Yo me encargaré de esta parte. Comandante Smith debe estar cerca, así que no dudes, solo hazlo.
Moblit asintió y comenzó a llamar a dos soldados más. Hange, por su parte, seguía mirando ahora con una mirada indescriptible al pastor.
—Cúbranlo —repetía el hombre.
Harry no tenía que ser genio para saber qué era lo que iba a suceder, a Hange no se le daba bien que personas le mintieran o que información tan vital como titanes dentro de las paredes no estuviera en los registros de la milicia.
Lo que siguió fue todo un caos. Harry comenzó a dar órdenes, pronto se llevaron el cristal con Leonhart adentro y los soldados de Stohess estaban histéricos tratando de limpiar y rescatar a civiles.
Harry se reunió con el resto de los capitanes esperando las órdenes del comandante y el mago no pudo evitar dar una mirada cuestionadora Levi quien estaba aún dando vueltas con Smith.
—Mike y Nanaba siguen con la otra parte de la legión. Quiero que eso siga así hasta que podamos clarificar lo que sucedió ahora. No tengo ni la más mínima duda que me llamaran para cuestionarme —hablaba el rubio comandante—. Quiero que Erikson y John se dirijan a la base y cuiden de Eren. Ahora más que nunca su seguridad es nuestra prioridad.
» Mikaela y Robin velarán para cooperar con la policía militar y ordenar este caos. Hange ya está arriba tratando de cubrir el titán. Levi, quiero que veas la base final del titán que capturamos y las medidas de seguridad que tendrá. Harry, escoltará a Levi. Los demás, ayuden en lo que más puedan.
Harry frunció el ceño, pero no dijo nada.
El ajetreo del día recién comenzaba y unos minutos más tarde, a Smith le llegó la carta con la petición de una reunión urgente a celebrarse en dos horas más.
Harry dejó todo eso de lado y siguió sin decir ni una palabra a Levi, solo dándole la orden a Akira de seguir ayudando en el proceso de limpieza y que él se iba a ir a ayudar a capitán Levi por el momento.
El camino a la base subterránea fue tranquilo y tenso, el rostro neutral de Levi no le sentaba bien a Harry, pero tampoco forzaría a hablar al otro hombre cuando no estaba listo para compartir sus pensamientos, sobre todo con todo el caos producido el día de hoy para una captura agridulce.
El carruaje se fue por calles aledañas y que no tenían escombros, se demoraron un poco más, pero para cuando ambos llegaron a la base, ambos estaban siendo esperados por dos soldados de la legión quienes habían amarrado y transportado el cristal. Un saludo formal para ambos y pronto, ambos capitanes se encontraban bajando la escalera y mirando cómo Leonhart estaba siendo acomodada como en una especie de pedestal,
—Quiero guardias dobles las 24 horas, turnos de seis horas, los siete días a la semana por el resto del mes. Ustedes partirán en este mismo momento y se les informará en el transcurso del día sus relevos. Nadie que no sea comandante Smith, Hange o yo tiene permiso para ingresar por el momento, duden de cualquier persona que no sean los nombres que yo dije. Estamos a la defensiva.
—Entendido, capitán —dijeron ambos hombres.
—Déjennos solos por un momento —ordenó Levi con el ceño fruncido.
El hombre no paraba de mirar el gran cristal y lo tocó para saber su dureza, la imagen de una chica rubia atrapado en ella no le sentaba bien a Harry. Por todo lo que podía él saber, ella estaba muerta y solo su cuerpo permanecía intacto. Los pasos de los hombres se alejaron hasta apostarse en la puerta principal y cerrarla.
—¿Puedes romperlo? —preguntó Levi mientras miraba el gigantesco cristal que impedía saber la verdad.
—¿Quieres que lo intente? —preguntó Harry curioso por lo que el otro hombre diría.
Levi no le dijo nada más, sino que le hizo espacio y se colocó atrás de él.
Harry lo miró con la cabeza girada, sin darse vuelta, sino mirándolo de medio lado buscando algo en su rostro, pero no pudo encontrar lo que buscaba. Suspiró y sacó su varita de la funda.
Miró el enorme cristal y con un sencillo floreo lanzó un hechizo de identificación y suspiró agotado.
—Sí puedo —respondió Harry mientras miraba a la muchacha encerrada en este.
—¿Pues qué esperas? Hazlo —chistó Levi con el ceño fruncido.
—¿Y luego qué, Levi? —dijo Harry sin soltar su varita, pero se giró a encarar el hombre—. Rompo el cristal que nadie pudo romper y estoy más que seguro Hange ya descubrió que es como una roca indestructible y… ¿Solo se desvaneció? ¿Ahora? —preguntó burlesco y dolido Harry, porque de esto era lo que se trataba todo lo que hablaron en la noche.
De que pese a que Harry pudiera agitar la varita y solucionar este tipo de problemas sin que fuera un inconveniente para él, eran las consecuencias de sus actos las cuales pesaban más.
—Y después de que rompa todo esto, ¿qué pasa luego, Levi? —preguntó Harry mirando al hombre irritado, su voz alzándose y desesperación imprimiéndose en cada una de sus palabras.
Esto era, la prueba que había llegado más pronto que tarde, la prueba de la lealtad de Levi y, por lo furioso que estaba su rostro, las cosas no iban a parar bien para Harry.
—Tch.
—Ya hablamos de esto, Levi —reclamó irritado Harry.
—No, tú hablaste de esto, yo solo escuché. ¿Qué crees? ¿Es que acaso crees que puedo omitir esta información y hacer como si nada? Pues no puedo —clarificó el otro hombre frunciendo levemente el ceño, de una manera casi imperceptible.
—¿Entonces qué demonios quieres que haga? ¿Qué me exponga? ¿Qué cuente todos mis secretos? ¿Y luego qué Levi? —presionaba Harry mientras escupía las palabras cada vez más azorado por la situación.
Él había pensado que Levi por fin había comprendido la situación la noche anterior, que por fin había podido mirar toda la situación bajo una nueva perspectiva, pero no.
—No lo sé —espetó el otro hombre enojado—. Ese es el puto problema.
Levi caminó en dirección a la salida, sin siquiera darle una palabra más y Harry se quedó mirando el cristal por unos minutos más antes de salir.
Eso no había ido como él lo esperaba.
Notas
¡Feliz Navidad! Espero estén pasándolo genial de la forma que a ustedes les gustan. Feliz cumpleaños a Levi tambien 3 He has all my love!
Ahora con el fanfic...
Ok, that was cruel. ¿Creían que todo iba a ir bien ahora, cierto? Pues no (へ).
Lo malo de Levi es que es una persona increíblemente analítica, él ve situaciones, tiene hechos y puede comenzar a planear. Sí, tiene sentimientos por Harry, pero eso no evita que él también tenga una misión en su vida y Harry le ha abierto la puerta a imposibilidades. Él tiene poder, puede destruir titanes sin siquiera batir sus ojos ¿Y se supone que él no le debe decir a nadie? Spoiler: eso no le sentará nada de bien.
¡Muchas gracias por sus comentarios! Espero que les haya gustado esta actualización festiva: ¡Felices fiestas!
Como siempre, estaré encantada de leer lo que tienen para decirme. (Pss... Adivinen dónde iba la escena perdida de Sempiterno xD).
¡Saludos!
-Derwyd
