Capítulo 28.

Genzo leía le periódico para tratar de informarse un poco más sobre lo ocurrido, aunque ya básicamente Elieth le había contado lo principal. Después de que Karl fue llevado al hospital, el incendio pudo ser controlado de manera inexplicable, y los bomberos no tardaron mucho en terminar de sofocar las llamas. Poco antes de eso, Lorelei fue oficialmente dada por muerta y fue encontrado el cadáver calcinado de Hanson, o lo que parecía ser su cuerpo, ya que la carne quedó tan chamuscada que realmente no se sabía si había pertenecido a un humano. Después del siniestro, los investigadores intentaban descubrir cuál había sido el origen del fuego, pero no se había encontrado aun una razón o motivo aparente. Era como si el incendio hubiese sido ocasionado por causas mágicas, cosa que era imposible, aunque Genzo no estaba tan seguro de qué era posible o imposible. Él aun no estaba tan seguro de lo que había sucedido con Lily y Karl, ya que el portero había estado concentrado en tratar de salvarle la vida a Lorelei, pero Genzo podría jurar que Lily había salvado a Karl con magia. Si esto fuese posible, entonces también sería posible el hecho de que el incendio hubiese sido ocasionado por magia.

Sea como fuere, seguía en pie una investigación judicial para tratar de dictaminar si el incendio fue accidental y la muerte de Hanson no había sido a propósito sino solo consecuencia del mismo siniestro. Se le habían tomado declaraciones a Rudy Frank y a Marie, incluso al mismo Francesco, y la policía estaba esperando a que Karl se recuperarse un poco más para tomar su declaración también. Aparte de eso, el funeral de Lorelei sería al día siguiente, y estarían presentes todos los jugadores del Bayern Munich y los directivos, así como miembros de la familia materna de Lorelei, de la cual no se sabía casi nada. Leonardo, que a esas alturas ya sabía el motivo por el cual se había iniciado la pelea entre Hanson y los Schneider, consideraba que era una ironía el hecho de que la mafia estuviese presente en el funeral de Lorelei. A dicho evento acudieron también Genzo, Lily y Leonardo, aunque se mantuvieron a prudente distancia. Desde lejos, los tres jóvenes vieron a Rudy Frank y a Marie tratando de mostrarse fuertes, con Francesco y su padre a poca distancia de ellos, manteniéndose igual de serenos. Sin embargo, no fue la presencia de la mafia lo que más llamó la atención, sino el hecho de que en algún momento apareció Karl, acompañado por Elieth.

El silencio se hizo presente cuando el alemán llegó y se detuvo por unos momentos junto a la tumba de su madre y arrojó un puñado de tierra sobre el ataúd, con toda su familia a prudente distancia detrás de él. Fue entonces cuando Lily se abrió paso, seguida por Genzo y Leonardo, y dejó caer una azucena blanca en la tumba. Karl y Lily se miraron fijamente por varios minutos, y el ambiente se puso tenso, demasiado tenso. Era como si la película se hubiese quedado en pausa por varios angustiantes minutos, a la espera que sucediese una desgracia; las personas presentes se preguntaron si debían huir o quedarse ahí. Detrás de Lily, Genzo miraba a su novia y a su rival con el ceño fruncido, y detrás de Karl, Elieth hacía lo propio pero con expresión muy seria, y Leonardo y Francesco se medían con la mirada, preguntándose si sus reyes comenzarían un ataque en esos precisos momentos. Sin embargo, el silencio fue cortado por Karl, quien no dudó ni un instante en decir lo que pensaba.

Gracias.- dijo Karl a Lily, en medio del silencio.- Por todo lo que hiciste por nosotros.

Te la debía.- respondió Lily.- No tienes nada qué agradecer.

Ambos se miraron a los ojos por varios minutos más y después Karl comenzó a sentirse agotado, aun no estaba totalmente recuperado. Él entonces se dejó abrazar por Elieth y conducir por ella al automóvil que los llevó hasta ahí. Lily entonces se dio la vuelta y se retiró también, aunque por el lado opuesto, seguida por Genzo quien no acababa de entender qué demonios había ocurrido ahí. Francesco y Leonardo se miraron por algunos segundos y al final el primero sonrió.

Lo hiciste bien en el incendio.- comentó Francesco, tranquilo.- Se necesitan agallas para hacer algo así.

O se necesita estar verdaderamente estúpido.- replicó Leonardo, sonriendo también. Pero aun cuando no acepto tus métodos, admiro tu valor.

Sino fuéramos enemigos, creo que podríamos ser amigos.- comentó Francesco.

Quien sabe.- dijo Leonardo.- Todo puede suceder.

El mexicano se dio la vuelta y siguió a su hermana, sabiendo que la tregua que se había dado entre ángeles y demonios había terminado.

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Pasaron los días y el cumpleaños de Lily estaba a la vuelta de la esquina, así como la fiesta de compromiso que daría el señor Akira en la mansión Wakabayashi alemana (nótese que ellos tienen mansiones en todos lados). Genzo le había comprado a Lily un hermoso vestido que ella escogió y que incluso contó con la aprobación de Rika, la cual regresó a Europa momentáneamente al ver que Taro había sido dado de alta del hospital y se encontraba un poco mejor. Lily estaba nerviosa, esa fiesta le estaba dando un mal presentimiento, pero ya le había dicho que sí a Genzo y no podía echarse para atrás.

Leonardo y Rika se habían puesto a hablar sobre lo que había dicho Marie acerca de que ella no ocasionó el accidente de Misaki, omitiendo claro está el hecho de que Leonardo se había acostado con ella. Rika no estaba convencida de la inocencia de la chica Schneider, pero Leo la distrajo diciéndole que iba siendo hora de decirle la verdad a Lily. Rika frunció el entrecejo, no conforme con el cambio de tema, pero ya se dijo que tendría tiempo de preguntarle todo a Leonardo con más calma, incluyendo lo que había sucedido en el incendio.

Yuri está por obtener la totalidad de sus poderes, y también nosotros.- dijo Leo.- Deberíamos pensar en decirle la verdad, aunque...

¿Aunque qué?.- gruñó Rika, un poco molesta por la duda que escuchó en la voz de su primo.- No me digas que ahora eres tú el que tiene un inconveniente.

Es solo que... No sé, ¿de verdad tenemos que luchar contra ellos?.- cuestionó Leonardo.- Es decir, sé que son nuestros enemigos pero...

No empieces con eso.- lo interrumpió Rika.- ¿Me voy por algún tiempo y regreso con la novedad de que quieres hacerte amigo de los demonios?

Bueno ya, no te pongas así.- Leo se puso las manos detrás de la cabeza.- Le diremos la verdad a Yuri cuando cumpla los 18, no se hable más del asunto.

Rika asintió entonces con la cabeza, satisfecha, y Leonardo suspiró. Todo sería mucho más fácil si simplemente decidían hacer las paces.

Genzo se sentía molesto y celoso, pero no quería admitirlo. Desde lo del incendio, Lily había vuelto a ponerle demasiada atención a los Schneider, y sobre todo, a Karl. No conforme con haberle salvado la vida y haber estado presente en el funeral de Lorelei, Lily continuó visitando a Karl en el hospital, mientras Genzo charlaba con Elieth, y básicamente se podría decir que Lily y Karl se habían hecho amigos, o que por lo menos ya soportaban más la presencia del otro. Sin embargo, esto a Wakabayashi no le caía en gracia, él seguía pensando que entre Karl y Lily había una especie de atracción, cosa que ponía a Elieth a reírse a carcajadas cada vez que escuchaba al portero comentar esta situación. Para ella, Karl y Lily apenas y comenzaban a soportarse mutuamente, de manera que era imposible que entre los dos hubiese atracción.

No sé por qué, pero tengo una especie de deja vú, creo que esto ya lo discutimos antes.- comentó Eli.- Tu novia y mi novio no se gustan entre sí, yo más bien creo que se odian, así que no alucines.

No lo sé, yo creo que Yuri se preocupa mucho por Schneider.- gruñó Genzo.

Eso es porque ambos se salvaron la vida en algún momento de sus vidas.- replicó Elieth.- Deja de ver moros con tranchete donde no los hay, Genzo y ubícate. A tu novia no le gusta mi Karl.

¿Y cómo es que estás tan segura de eso?.- cuestionó Wakabayashi.

Porque si fuera así, le tendría que patear el trasero.- contestó Eli.- Y ella me agrada, aun cuando no he tenido tiempo de conocerla bien.

Ya lo tendrás.- gruñó Genzo.- Cuando deje de preocuparse por tu novio.

Ya deja de preocuparte por eso.- Elieth rió.- ¿Qué no te das cuenta de que tu novia se muere por ti?

Genzo quería creerlo, pero la verdad era que estaba muy celoso y no se atrevía admitirlo, sobre todo por el hecho de que la fiesta iba a ser muy pronto. Lily sentía miedo por esa fiesta, no era necesario que nadie se lo dijera a Genzo, él podía adivinarlo, así que por eso el portero no quería hacerle una escena de celos en ese momento.

¿Me disculpas?.- pidió Elieth, frunciendo las cejas, al ver que la mentada Nydia Cristal hacía acto de presencia en el hospital.- Sigue apareciéndose esa vieja aquí.

¿Quién es?.- preguntó Genzo, muy poco interesado en Nydia.

Una fan que está obsesionada con Karl.- gruñó Eli.- Créeme, ella sí que está interesada en mi novio, y a ella sí que voy a patearle el trasero si no lo deja en paz.

Genzo entonces decidió retirarse, ya que Lily salió de la habitación de Schneider y ambos se despidieron de Elieth, la cual estaba más concentrada en alejar a Nydia que en otra cosa. En el camino de regreso a su casa, Lily le contó a Genzo que Karl parecía estar recuperándose, aunque continuaba deprimido por lo de su madre.

Cree que la culpa es de él.- suspiró Lily, apesadumbrada.- Pobrecito, quisiera hacer algo por él.

"Yo creo que ya has hecho suficiente", pensó Wakabayashi, de mal humor. "Te ha tenido con él más tiempo que yo".

Ése hubiese sido un buen momento para que Genzo le dijese a Lily cómo se sentía con respecto a todo lo ocurrido desde el incendio, pero una vez más, él ocultó sus sentimientos y prefirió hablarle a Lily sobre la fiesta de compromiso. Lily le respondió que ya tenía todo preparado, que lo único que lamentaba era no poder tener un estómago de reserva por si la traicionaban los nervios, a lo que Genzo le respondió que no tenía por qué estar nerviosa, que todo estaría bien.

Así pues, el día del cumpleaños número 18 de Lily llegó, cosa que ella no recibió de tan buen humor como se hubiese esperado. Desde que se despertó, el estómago se le revolvía y la cabeza le daba vueltas, y apenas y respondió a la felicitación que su madre le dio.

Pareces no estar muy feliz.- comentó Emily.- ¿Te pasa algo?

La fiesta es hoy.- Lily trató de sonreír.- Y estoy muy nerviosa.

Eso es natural.- suspiró Emily.- Conocer a la familia de tu novio siempre te seca la boca. A mí me pasó con la familia de tu padre, sé lo que se siente.

Pero por lo menos tú estabas comprometida, ¿no?.- replicó Lily.- Genzo ni me ha pedido matrimonio, solo somos novios y... No sé, creo que esto es excesivo.

Bueno, si no te sientes bien con esto, no vayas.- dijo Emily.- Es tu decisión, y tu cumpleaños también, no tienes por qué hacer nada que no quieras.

Lo sé.- Lily sonrió, con tristeza.- Pero esto es importante para Genzo y no puedo retractarme... Su abuelo va a estar presente, y él quiere que yo lo conozca.

Como tú quieras.- Emily besó a su hija en la frente.

Así pues, Lily pasó la mañana con Genzo, Leonardo y Rika, los cuales le festejaron su cumpleaños con un almuerzo especial. Más tarde, Genzo se despidió diciéndole a Lily que pasaría por ella más tarde y se retiró, dejándola sola con sus miedos y preocupaciones. Sin embargo, no había ya marcha atrás y ella acudió a la cita que le había programado Rika para que la maquillaran y peinaran y después en su casa ella misma la ayudó a ponerse el vestido y los complementos necesarios para que Lily quedara lista para la gran noche.

Te ves realmente hermosa.- dijo Rika, admirando su creación.- Vaya que quedaste muy bien, vas a dejarlos con la boca abierta.

¿Eso crees?.- Lily dudaba.- Yo siento que no soy yo... Me siento tan rara y diferente...

Te ves muy bien.- insistió Rika.- Y sí eres tú, solo que un diferente vestido. Tú tranquila, te ves perfecta.

Lily trató de sonreír y entonces Emily entró y le avisó a su hija que Genzo ya había llegado. La chica entonces respiró profundo y se preparó para salir y enfrentarse a lo que sea que la estuviese esperando. Leonardo estaba esperando a su hermana en el inicio de las escaleras y sonrió al verla, tendiéndole las manos.

Mírate nada más.- sonrió Leo, tomando a su hermana por las manos y haciéndola girar.- Te ves realmente muy hermosa, como toda una reina.

Realmente, me siento todo menos una reina.- confesó Lily, muy nerviosa.- Solo soy yo.

Créeme.- Leo besó a su hermana en la mejilla.- Tú eres verdaderamente una reina, te digan lo que te digan.

Lily miró entonces sorprendida a Leonardo, y por un momento recordó un momento en donde él ya le había dicho algo similar, pero en ese momento él estaba usando un traje de batalla y ella estaba vestida con una ropa diferente...

Ve y destrózalos con tu encanto.- Leonardo trajo a su hermana de vuelta al mundo real.

Vaya manera de decirlo.- ella sonrió, agradecida.- Gracias, Omar, por todo.

No hay de qué.- sonrió Leonardo.- Ve, que abajo tu rey te espera.

¿Qué no debe ser un príncipe?.- cuestionó Lily, divertida.

No en tu caso.- negó Leo.- Toda reina merece un rey, no al revés.

Lily se rió entonces y bajó las escaleras para reunirse con Genzo; Leonardo la miró, con mucho amor y cariño de hermano. Ella no se había dado cuenta, pero había llamado a su hermano "Omar", lo que significaba que sus recuerdos estaban regresando...

Genzo estaba esperando, un tanto nervioso, a que Lily apareciera, mientras charlaba con Emily sobre la fiesta. La mujer opinaba que su futuro yerno lucía verdaderamente muy apuesto con su traje de gala (frac, smokin, tuxedo, lo que quieran) y que sin duda él y Lily iban a impactar en la fiesta, por mucha gente elegante que hubiese ahí. Genzo iba a responder a esto cuando vio a Lily bajar las escaleras y se quedó sin aliento. Ella realmente lucía muy bella, con vestido escotado de color azul marino, ajustado hasta la cadera y suelto de ahí hasta el suelo; Lily llevaba además el cabello recogido con algunos mechones sueltos y usaba un chal azul plateado en los hombros, a manera de abrigo. Genzo no notó que se había quedado con la boca abierta sino hasta que escuchó a Emily soltar una risita.

Te ves hermosa.- Genzo se acercó a Lily y le besó la mano.- Vas a impactarlos a todos.

Gracias.- Lily se ruborizó.- Tú te ves en verdad muy apuesto.

Gracias, aunque sé que lo dices por cortesía.- Genzo rió levemente.

No, lo digo en serio.- Lily sonrió.- ¿Vamos ya?

Espera, aun no.- negó Genzo.- Hace falta que te de tu regalo de cumpleaños.

¿Ahora?.- Lily se sorprendió.- Quizás sea mejor para después…

No, ahora.- insistió Genzo, con una media sonrisa.- Va a quedarte muy bien con lo que traes puesto.

Y sin esperar respuesta, Wakabayashi sacó una cajita alargada, la cual le tendió a Lily. Ésta le quitó la envoltura al regalo y descubrió una caja de terciopelo, de ésas que se usan para joyería. Sorprendida, ella la abrió y descubrió un hermoso dije de diamante en forma corazón, montado en oro blanco, muy bello y muy fino, con una cadena también de oro blanco y finamente trenzada. Lily se quedó sin saber qué decir.

El Corazón del Bosque.- explicó Genzo, tomando la joya para ponérsela a Lily al cuello.- Una reliquia de mi familia que quiero que tengas.

Pero… .- comenzó a decir Lily, dudosa.

Pero nada.- la cortó Genzo, terminando de colocarle la cadena con el dije al cuello.- Quiero que tú lo uses, por favor, no lo rechaces. Estoy dándote mi corazón con él.

Lily se ruborizó aun más al mirar a Genzo a los ojos, los cuales estaban llenos de un amor tan puro que desaparecieron todas las dudas que ella sentía por la fiesta. Genzo entonces la besó con ternura y Lily se dejó llevar por ese gesto de amor verdadero.

Gracias.- murmuró ella, cuando se separaron.

Gracias a ti, por estar en mi vida.- murmuró él.

Ambos se sonrieron mutuamente y entonces Genzo le ofreció el brazo a su novia. Era momento de marcharse ya y enfrentarse a la verdad, sin imaginarse ninguno de los dos que después de esa fiesta, ya nada volvería a ser igual…