Paso rápido a dejar capitulo. Disculpen la tardanza. Gracias por las que han sido comprensivas. Por las que me han apurado y también por aquellas que me han demostrado su molestia por mi falta de actualización.

Bueno, esta algo pequeño, pero al final verán porque.


PASADO, PRESENTE, FUTURO

Poco a poco fui soltándome de sus brazos, el silencio nos envolvió mientras nuestras miradas seguían trabadas en nosotros. En su mirada podía ver la resignación que sentía y en su diminuta sonrisa notaba que intentaba infundirme consuelo.

¿Irónico, no?

El queriendo reconfortarme a mí. Siendo yo quien debía infundirle aliento, quien fuese su soporte en los momentos de menos esperanza.

El tomo mi rostro entre sus manos de manera delicada.

― No te pongas triste― susurro mientras acariciaba mi mejilla izquierda.

― Ame este día, solo por el hecho de estar contigo. ― suspire de gusto ante sus palabras.

― A mí también me encanto estar contigo, Edward. Desearía que este día jamás terminara, que no tuvieras que volver. Que pudieses quedarte conmigo ― solloce sin querer, no quería arruinar su felicidad pero tampoco podía ocultar lo que sentía en ese momento.

―Shh, no llores― calmo mientras volvía a enterrarme entre sus brazos.

Sin darme cuenta volvíamos al principio, no podíamos alejarnos, no queríamos irnos. Pero la realidad llamaba y no había forma de escapar.

― Perdóname, lo menos que quería era ponerme a llorar como una niña ― susurre con pena desde su pecho.

― No te disculpes―dijo besando mi cabello con dulzura. Me dejo entre sus brazos unos minutos más, hasta que una vez más nos soltamos.

En silencio recorrí mi pequeño departamento guardando todas las cosas y recogiendo lo que me llevaría.

Tome mi bolso que estaba en la mesa del comedor y ahí note el pequeño paquete envuelto en papel azul. Era el regalo que Carlisle le había entregado por la mañana.

No lo había abierto.

Camine hacia la sala con él.

― Edward― llame mientras me sentaba junto a él en el sillón ― No lo has abierto ― comente depositándolo en su regazo

― Se lo que es ― contesto en un tono neutral

― ¿Lo sabes? ―pregunte confundida

― Carlisle me lo dijo.

Me quede en silencio, esperando que dijese más.

No lo hizo.

― ¿Por qué te lo dijo? ¿Qué es? ― pregunte curiosa.

― Pues…― dudo un poco.

― Esta bien si no quieres decirme ― comente mientras empezaba a ponerme de pie.

El me halo de la muñeca y me hizo volver a sentarme.

― Es un cuaderno de dibujo― dijo sin apartar la mirada del paquete.

No pregunte nada, espere que el quisiese decirme algo.

― Era de mama. Carlisle pensó que diciéndome lo que era yo estaría preparado y mi reacción no sería tan catastrófica.

Entendía el punto de Carlisle. Muy inteligente de su parte.

― ¿Por qué no lo abres? ―me atreví a preguntar.

― No sé. Simplemente no había tenido ocasión. ― comento mientras empezaba a romper con suavidad el papel azul que envolvía al cuaderno.

Cuando estuvo libre del envoltorio encontramos un cuaderno algo avejentado.

Edward lo contemplaba en silencio.

Abrió la tapa y observo con ternura el primer boceto. Era un hermoso bosque y entre los árboles se podían observar venados.

Los primeros bocetos eran todos de imágenes de los bosques.

Eran todos realmente bellos pero resultaba monótono el verlos. Pero Edward los observaba fascinado así que no me atreví a comentar absolutamente nada. Ni positivo ni negativa.

Esa era otra forma de estar cerca de su madre. Probablemente ese había sido el objetivo de Carlisle al dárselo. Una parte de ella, algo que compartía con Edward. El dibujo.

Pronto los paisajes terminaron dando paso a bocetos de retratos de personas. Un joven Carlisle encabezaba la lista. Era un trabajo bastante bueno, pero lo que mas sorprendía era como sentías cierta calidez al observarlo.

Edward pasó al siguiente retrato y al siguiente y al siguiente. La mayoría personas desconocidas para nosotros. Al menos lo eran hasta que vimos uno de los últimos retratos.

El padre de Edward.

Era un retrato precioso, no había escatimado en los detalles como en algunos anteriores. Podías ver claramente sus rasgos, su nariz cincelada, su mandíbula fuerte y no podía faltar esa mirada soñadora que habíamos visto en sus fotografías. Una mirada llena de amor.

El sonrió imperceptiblemente y cambio la pagina, solo para encontrar un boceto. La silueta de un rostro, un niño, podías adivinarlo.

Note que los ojos de Edward se cristalizaron un poco.

Volví la mirada hacia el retrato y me di cuenta el porqué. Tenía una nota en el pie de página.

Mi Principito.

Era el.

― Recuerdo esto― lo escuche susurrar ―Ella quería dibujarme pero no me quedaba lo suficientemente quieto para hacerlo. Me reprendía por ello y luego me dejaba Salir a jugar ― se rio suavemente ante el recuerdo.

Entrelace su mano con la mía y bese el dorso de esta.

Recuerdos de su madre.

Un buen regalo para él.

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Me senté en uno de los bancos del jardín. Esperaba a que Edward saliera de su sesión con Carlisle.

Después del día de su cumpleaños las sesiones se volvieron más largas de lo habitual. No se me comentaba nada pero suponía que era algo bueno, que hablaran mas, que ya no hubiesen medicamentos, al menos no los regulares; todo eso me hacia sentir mejor, aun mas esperanzada.

― Te has escapado

Me sobresalte al escuchar la voz de Demetri detrás de mí.

― Solo espero ― conteste sin voltearme.

― ¿Puedo acompañarte a esperar?

Me hice a un lado en una invitación silenciosa a sentarse.

― ¿Qué pasa?

― Sue esta de mal humor y he intentado escapar de ella un momento.

― ¿De mal humor? ¿Por qué?

― Dicen que el Dr. Cullen quiere hacerla tomar vacaciones y ella se niega rotundamente. Aunque todos sabemos que al final se tomara sus vacaciones. ― Se rio disimuladamente.

― Pues será bueno unas vacaciones ¿no? Ella se las merece

― Eso es lo que dice el Dr. Cullen, pero ella piensa que el hospital se vendrá abajo sin ella, cosa que puede ser cierta pero tiene que arriesgarse.

― No le veo el problema.

― Tal vez tu no, pero todos lo que trabajamos en las distintas halas sí. Ella es la coordinadora de todos nosotros. Este hospital no trabajaría sin ella y difícilmente encontrarían a alguien como ella para reemplazarla. ― se notaba el respeto en la voz de Demetri al hablar de Sue ― Aunque siempre me regañe como a un niño.

Me reí por su comentario.

― Mejor me voy antes que me atrape hablando de ella.

Y con eso corrió hacia la entrada.

La noche cayó rápidamente y pronto Edward y yo ya estábamos listos para dormir.

― Descansa― dijo mientras depositaba un beso en mi frente y me tomaba en brazos.

― Dulces sueños― le desee mientras me acomodaba. Cerré los ojos y me dispuse a dormir.

Cinco minutos después mi celular estaba soñando. A regañadientes me separe de Edward y lo busque por la habitación.

― Ho…

― ¡Bella! ― no espero mi saludo.

― ¿Qué sucede? ― pregunte alarmada.

― ¡Esta aquí y no quiere irse! ― El corazón me bajo a los pies.

― ¿Quién?

― ¡Jasper! Esta afuera de mi departamento y dice que no se irá hasta hablar conmigo.

Mi preocupación bajo instantáneamente.

― ¿Y porque no hablas con él? ― pregunte como si fuera lo más simple del mundo.

― No tengo nada de qué hablar con él.

― Bueno, tú puedes creer eso. Pero el no.

― No me digas que estas de su lado.

― No estoy del lado de nadie. Solo te pido que seas justa. Ya paso tiempo para que lo pensaras bien, ahora pueden hablar con la cabeza fría.

La escuche bufar.

― Tú no sabes…

― Si lo sé, y es por eso que me atrevo a pedírtelo, escúchalo y después decide, pero déjalo hablar.

― Lo hare porque…. porque tú me lo pides.

― Y por qué es lo correcto ― agregue como si fuera para enseñarle una lección a un niño.

― Y porque es lo correcto ― repitió cansinamente.

― Y porque aun lo amas. ― volví a agregar.

― Y porque…― se corto antes de terminar la frase ― No estoy segura de la ultima parte.

― Tal vez te haga falta hablar con él para estar segura ―aconseje. ― Ya no lo tortures tanto ve a ábrele la puerta.

― Correcto.

― Una cosa más. Por favor no vuelas a asustarme así, pensé que estabas siendo acosada por un asesino o algo así.

― Si. mmm, perdona eso.

― Ok, mujer ve a abrirle la puerta.

― Adiós.

― Buenas noches ― canturree y termine la llamada.

― ¿Qué paso? ― pregunto Edward preocupado.

― Problemillas, no te asustes―le sonreí mientras volvía a acomodarme en la cama para poder volver a dormir.

.

.

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― Entonces es cierto

― Si, la harán tomar vacaciones. ― contesto Ángela. ― El doctor la hizo aceptarlas. Fue muy divertido escuchar la discusión.

Me reí suavemente.

― Me imagino.

―Bueno, yo venía a decirte que el Dr. Cullen quiere hablar contigo.

― Esta bien, voy en un momento.

Ángela se despidió de Edward con un gesto y se alejo de la mesa que estábamos ocupando.

― ¿Alguna idea de para que me necesita?

― Ninguna. ― contesto mientras jugaba con los restos de su comida.

― Bien, volveré en un momento ― dije mientras me levantaba y me dirigía a la oficina de Carlisle.

Entre a la oficina tímidamente, con la idea de que él me esperaba.

― Bella, adelante― pidió Carlisle.

― Ángela me dijo que tenía que hablar conmigo.

― Así es. Primero me gustaría decirte lo agradecido que estamos Esme y yo contigo, por todo lo que has hecho por Edward, sabemos que ha sido un gran sacrificio de tu parte en muchas maneras.

― Doctor, no, nada ha sido un sacrificio para mí.

― Y precisamente eso es lo que te agradezco. Que no lo veas de tal manera. Ahora, pasando eso quiero hablarte de las nuevas obligaciones que tendrás en el hala de mujeres.

― ¿Como? ― ¿Qué era lo que me quería decir? ―Yo no puedo trabajar en el hala de mujeres, yo me encargo de Edward, solo de él. Usted me lo dijo el primer día.

― Lo recuerdo, claramente. Pero creo qua ya no podrás ser la enfermera de Edward.

― ¡¿Qué? ¿Por qué? ― pregunte con la voz temblorosa ― ¿es porque estamos juntos? ¿Es porque lo quiero?

― Isabella, cálmate no es por eso...

― ¿Entonces?

― Tranquila. Dejaras de ser la enfermera de Edward porque el saldrá de este lugar la próxima semana. ― termino con una sonrisa tranquilizadora.

No podía creer lo que me decía. Podia sentir como las lagrimas de dicha se derramaban por mis mejillas.

Edward por fin saldría. Por fin podría empezar a tener una vida normal fuera de ese lugar.

Yo solo esperaba tener cabida en su nueva vida.

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Oh, si. Edward saldrá.

Espero lo hayan disfrutado.

Besos.