Hola a todos he vuelto. Gracias por sus buenos deseos en mi viaje, me fue muy bien en el trabajo aunque algo convulsionado el regreso. Gracias tan bien por sus reviews y a quienes me agregaron como favorito.

Si, no era para menos que los Malfoy con toda su herencia pudieran saber algo, ahora falta ver que podran hacer. Yo tambien adoro a Draco.

Para compensarles el tiempo les dejo un capitulo mas largo. Aqui se enteraran de cosas que ni se imaginaban.

Como siempre recuerden que los personajes no me pertenecen, solo la historia, y para aquellos que extrañaban las escenitas HOT, espero que les satisfaga lo que escribi...

XOXO

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XXIX. PASADO, PRESENTE, FUTURO

Siguiendo sus planes Severus pidió un permiso y partió el jueves en la mañana a Malfoy Manior para entrevistarse con Lucios. La situación de los Malfoy fue bastante complicada con la caída de Voldemort; tener en la familia dos mortifagos reconocidos y marcados, supuestamente fieles y de su círculo más cercano, no los dejaba con muchas esperanzas de librarse, pero gracias a la actuación de Narcisa, la colaboración para con el Ministerio de Lucios y Draco, y los testimonios de Severus, Harry y Hermione entre otros de cómo estaban sometidos bajo amenazas de muerte desde tiempo atrás, las maldiciones y humillaciones a las que los sometían, y su escasa por no decir nula participación en la batalla, se salvaron de la cárcel por lo menos de forma permanente.

Narcisa no fue inculpada de nada pues solo hacia lo que podía para mantener con vida a su esposo e hijo; Draco jamás cometió ningún crimen a pesar de llevar la marca y se comprobó que su unión a los mortifagos fue en contra de su voluntad con la amenaza de matar a sus padres en caso de negarse, y lo mismo ocurrió con la asignación de matar a Dumbledore, tarea que al final se negó a cumplir aun a riesgo de las represalias; Lucios de los tres era el menos santo pues su unión a las filas de Voldemort fue voluntaria así como los ataques que perpetro usando imperdonables, pero para sorpresa de muchos nunca mato a nadie y tenía años tratando de salirse del círculo del loco, cosa imposible pues nadie se retira a menos que muera. Sus palabras de arrepentimiento, la aceptación de sus culpas y que no pidiera clemencia para él, sino solo para su mujer e hijo también ayudo a ablandar al jurado, aparte de algo que solo un reducido grupo conocía. Pasó cuatro meses en Azkaban, salió solo para permanecer en arresto domiciliario durante tres años y con la prohibición de usar magia durante otros cinco, con el adicional de que la mitad de su fortuna fue a parar al ministerio como parte del fondo para víctimas de la guerra. Por supuesto que con lo inmensamente ricos que eran los Malfoy sin contar con la fortuna personal de Narcisa que nunca fue tocada, eso no les importo en lo más mínimo, lo importante era verse libres de la cárcel con la oportunidad de recomenzar sus vidas.

Otra consecuencia de sus actos era el repudio marcado que despertaban y por ende su casi inexistente vida social; ya no eran bien vistos en las altas esferas y sus amistades se reducían a un puñado de matrimonios en su misma condición. Quienes muchas veces se hicieron llamar sus amigos o allegados se alejaron rápidamente para evitar ser salpicados por sus desgracias. Para su fortuna quienes realmente los apreciaban no los olvidaron y uno en especial siempre los apoyo, Severus Snape.

Severus amigo desde el colegio, compañero de aventuras de Lucios durante muchos años, padrino de su hijo, confidente de Narcisa y salvador de casi toda su familia en muchos momentos durante su caída en desgracia con el Lord, jamás olvido que en los malos momentos es que la amistad verdadera se demuestra. Desde que fue dado de alta tras la mordida fueron pocos los momentos que pudo visitarlos sobre todo después de los ataques y sus consecuencias, pero se mantenía en contacto a través de carta y les ayudaba en lo que podía. Era siempre bien recibido en la casa y una de las pocas personas que no tenía que avisar con antelación su visita, por eso no se sorprendieron cuando antes del almuerzo un elfo anuncio la llegada del señor Snape.

- Severus querido que sorpresa tan agradable aunque inesperada tratándose de un día de semana, ¿pasa algo con Draco?

- No Narcisa despreocupate que él está bien, vengo por un asunto personal que necesito tratar contigo y Lucios

- Parece serio por tu semblante, siéntate que ya mando a llamar a Lucios y que nos traigan algo de te… Bindi

- Llamo la señora

- Por favor informa a mi marido que tenemos visita y trae té y galletas

- Enseguida señora

- ¿Mientras esperamos me puedes adelantar que te sucede?, tiene algo que ver con el juicio de Weasley, lo ley todo en el profeta, algo muy desagradable que no entiendo como te viste implicado, ¿es que acaso el odio de tus estudiantes por tu especial forma de docencia llega hasta el punto de aliarse con mortifagos para querer verte muerto?

- Quisiera yo que tuviera que ver con mi profesión pero no es así, más si es cierto que eso y sus consecuencias es lo que me trae hoy aquí, necesito de su ayuda Narcisa, urgentemente

- Debe ser muy grave para que tu hables en ese tono, que pasa

- Preferiría que esperemos a tu esposo para no repetirme

- En ese caso se acabó la espera, Severus amigo que gusto verte y mucho más recuperado aunque tus ojeras te delatan, pensé que ahora dormirías mejor

- Yo también, como te trata tu encierro, me parece que no te sienta mal –lo miraba con la ceja levantada y la voz algo sardónica-

- Para nada mal, estar libre es lo mejor que hay y ahora puedo disfrutar de mi esposa, y trabajo desde mi casa, así que aunque me fastidia no hacer magia, no me quejo, pudo ser mucho peor –lo decía con su altivez característica pero sus facciones cambiadas, ya no eran de prepotencia-

- Te libraste de una buena, ¿ya le diste las gracias a Potter y a los demás? –evito mencionar a su novia para tantear el terreno-

- No, aunque Narcisa lo hizo por todos a Potter y en cuanto al resto no ha habido oportunidad

- Entiendo, quisiera preguntarles a ambos que tan agradecidos están por quienes los ayudaron a librarse de la cárcel –los miraba fijamente con recelo-

- No entiendo esa pregunta Severus, obviamente lo estamos y te lo hemos demostrado, no es así

- No me refiero a mi persona Narcisa

- Entonces creo que ambos no entendemos a dónde quieres llegar. A que tanto misterio con nosotros somos tus amigos –el desconcierto era grande-

- Lo se Lucios, pero lo que desconozco es si sus creencias han cambiado o siguen con ciertos desprecios a determinados grupos de personas. Seré más directo, ¿aún continúan con esa tontería de la pureza y odio a los muggles?

- Tu bien que nos conoces para saber que desde hace años no creemos en eso, pero nunca lo desmentimos o cambiamos la fachada que nos creamos, ambos pensábamos que el Lord volvería y cuando lo hiciera, hacerle creer que nuestras costumbres solo habían variado ligeramente en apariencia era lo mejor, tú mismo lo hiciste como supuesto converso al servicio de la orden, aunque no era mentira

- Porque los conozco sé que si bien eran más flexibles no necesariamente tolerantes, por ejemplo, nunca permitirías que Draco se casara con una mujer que no fuera sangre limpia ¿me equivoco?

- ¿Es que lo que te trae aquí tiene que ver con mi hijo?

- No Lucios, pero responde –estaba usando un tono que no admitía negativas-

- Antes jamás lo hubiese permitido en eso tienes razón, pero así me criaron, eso ha estado muy arraigado en nuestras familias, no me hagas recordarte de donde provenimos Narcisa y yo. Ahora los tiempos han cambiado y mi hijo también, el nunca aceptaría una unión por conveniencia y yo aceptare a la mujer que elija sea quien sea, ya suficiente daño hice con mis decisiones de vida pasada como para joderlo más, no te parece

- Me parece que los golpes te han vuelto algo sabio y me contenta por ti. Ahora si a lo que vine; su hijo ya lo sabe y la razón de estar hoy aquí, es porque él me conto que ustedes saben cómo contrarrestar la maldición Genus Genitum Pario Obitus, y necesito que me digan como

- ¿Draco te conto acerca de lo que le paso a Narcisa?, eso no me lo esperaba, es un secreto familiar muy personal, pero si lo hizo es porque la mujer que la tiene está ligada a ti, porque asumo, que si quieres la cura no es por simple pedagogía

- No, no lo es y sí, la mujer está ligada a mí… -hizo una pequeña pausa midiendo sus expresiones- de hecho es desde hace unos días es mi prometida

- ¿Prometida Severus?, ¡pero si ni siquiera tenías una relación seria que supiéramos!

- Todo paso después de estar a punto de morir por la asquerosa serpiente, solo tenemos unos meses pero es algo serio, ustedes también me conocen y saben que jamás me casaría de no ser así

- Imagino que eso significa que ya la olvidaste, al fin

- Al fin Lucios, es así. Mi prometida me libro de mi pasado, me salvo y me dio un futuro, pero desafortunadamente no ha sido fácil nuestro comienzo. ¿Ahora me dirán lo que necesito?

- Claro, pero tú no me dirás a que venían las preguntas de antes y quien es la afortunada –lo miraba risueño como un niño a punto de entender un misterio-

- Supongo que ya dedujeron que ella no es sangre pura

- Sí, pero nuestra amistad está por encima de eso, eres como mi hermano, por eso te escogimos como padrino de Draco, así que no entiendo a que viene la desconfianza. Al final de cuentas es tu vida y cuando mucho solo serían unos cuantos chistes a tu costa, ya me conoces, para darle emoción a las cosas

- Sí imagino las bromitas que me harías, nada inocentes debo decir, tu sentido del humor es tan oscuro como tus preferencias de magia y olvidas contenerte. La desconfianza Lucios, es por quien es ella, aunque a estas alturas no debería significar un problema, tenía que asegurarme

- ¿Y quién es?. Suéltalo de una vez

- Hermione Granger –pronuncio con mirada helada-

Severus estaba seguro que la noticia los sorprendería y causaría conmoción y no se equivocó. Las caras de sus dos amigos, eran como para quedar inmortalizadas en una foto, parecía que quizás por un instante pensaron que su amigo bromeaba, pero Snape no era hombres de chanzas y mucho menos de ese tipo, así que debía de ser totalmente cierto lo que decía. Escucharon con mucho interés toda la historia de la pareja desde sus comienzos, pasando por las agresiones que sufrieron a manos de Ronald Weasley, hasta los momentos actuales. No le extraño al profesor la cara de repulsión que ambos pusieron, cuando de la manera más cruenta, relato como su futura esposa fue secuestrada, maltratada, casi violada y maldecida.

Si algo tenía Lucios Malfoy de bueno, era que en lo referente a las mujeres era tan caballero como el más honorable de los hombres; siempre inculco a su hijo el respeto hacia el sexo femenino y su esposa reforzó esas enseñanzas poniendo el simple ejemplo, de que pensara antes de actuar como se sentiría si algo de lo que hiciera lo sufriera su propia madre. Severus conocía de las amonestaciones que en más de una ocasión recibió Draco, tras él informar a su padre de sus famosas aventuras en el colegio, nunca le dijo que no disfrutara de la pasión o el acto carnal, pero le reñía, porque su fama involucraba un deplorable comportamiento hacia sus amantes una vez que las tenía; eso no era admisible para Lucios pues ante todo, Draco debía comportarse como un caballero que entendía que a una dama por muy casquivana que fuera, siempre se la trataba como una princesa, antes, durante y después, y la terminación de cualquiera aventura, se realizaba con la mayor finura para evitar que de algún modo pudieran sentirse como objetos usados y desechados.

Por saber todo eso es que entendió perfectamente las palabras de su ahijado, cuando dijo que había límites que inclusive su padre no cruzaba, de lo que no estaba convencido era que pudieran más esas convicciones hacia el sexo femenino, que el perjuicio o que la amistad; no olvidaba que durante años, Hermione fue el punto de ataque por sus origines, aun cuando en realidad cuando comenzaron, Lucios ya empezaba a desestimar las arcaicas creencias con las cuales fue criado, igual que Narcisa.

Para su fortuna resulto que al final a ninguno les produjo resquemor la mujer elegida por él y de buen agrado se pusieron a su disposición para asistirlos. Como esperaba la solución no era tan sencilla aunque posible; lo que relato Draco acerca de la potencia dependiendo del mago era cierto y para comenzar debían comprobar si fue efectivo y el grado. Convinieron en que él llevaría a Hermione a la mansión para hacer el reconocimiento el viernes, y como el proceso podría tardar más de un día, allí se alojarían todo el fin de semana. Antes de eso Severus tenía que conseguir el permiso especial de Kingsley para que Lucios realizara magia, pues su ayuda era totalmente necesaria, y no solo por sus conocimientos prácticos sino porque además todo debía hacerse entre por lo menos dos magos altamente calificados en artes oscuras. Más relajado se dirigió al ministerio para empezar con la tarea.

Sabía que Kingsley pondría algo de impedimento ante su solicitud, pero quien no conociera a Snape era la única persona capaz de pensar que sin un permiso no haría lo que se proponía. Como le manifestó al propio Ministro él estaba intentando hacer todo por la vía legal, pero eso no impediría que de serle negado igual hiciera lo que le parecía conveniente; y en cuanto a la amenaza de que el patriarca Malfoy seria quien sufriera las consecuencias y no él, le respondió de manera muy displicente que si dudaba de que jamás sabrían de la participación del hombre si él no quería, era porque realmente no tenía idea de quien era Severus Snape y lo que su magia podía lograr. "Veras Kingsley que ni siquiera porque los he puesto sobre aviso, podrán encontrar ni la más mínima prueba de que Lucios Malfoy ha hecho algo en contra de su sentencia. ¿Tienes idea de la cantidad de magia que he hecho en sus narices que nunca supieron ni detectaron?; y por si no me crees te sugiero que le preguntes a Albus, ni él podía saber ni detectar mi rastro de magia sino quería. Voy a ayudar a Hermione con tu permiso o no, advertido quedas".

Cuando regreso al castillo le conto a su novia todo su día y de la duda del ministro que no había dado aún su consentimiento. Le aseguro que eso no los detendría y que inclusive a Lucios le encantaría la idea de hacerlo sin autorización, porque eso era como una travesura, que le divertiría bastante y lo sacaría de su aburrimiento. Le pareció que ella tomo la noticia con un poco de alegría aunque le preocupaba la reacción de los Malfoy cuando la tuvieran en frente, por mucho que él le aseguraba que siendo como uno más de la familia jamás se atreverían a causarle daño alguno, y que por el contrario se habían solidarizado bastante ante la situación. Lo que nunca imagino Severus es que tras la aparente normalidad de su semblante Hermione estaba altamente molesta por que Kingsley no diera la concesión de inmediato, si bien la chica agradecía todo el apoyo conseguido hasta ahora le parecía cruel que conociendo lo grave del problema, dudara en permitir que la única persona que podía ayudarla lo hiciera por muy ex – mortifago que fuera. Así que como no sospecho nada, casi le da algo cuando al día siguiente al medio día, el propio ministro con cara de ultra tumba se presentó en el castillo para contar lo ocurrido en su oficina en horas de la mañana.

El ministro Kingsley se encontraba a las ocho de la mañana en su despacho buscando una solución alternativa a la solicitud de Snape. Quería encontrar a alguien que pudiera ayudarlo y lo librara de darle la autorización a Malfoy para hacer magia. Sabía que sería casi imposible conseguir a un conocedor de artes oscuras más capacitado, porque si Severus que era más que experto requería de alguien mas no había casi ninguna esperanza, además que el mago no permitiría que alguien en quien no confiara se acercara a su prometida. En eso estaba cuando dos lechuzas entraron en su despacho. La primera era de Harry Potter quien en un tono bastante molesto le escribía diciéndole, que si bien su ayuda hasta ahora era invaluable se extrañaba que en estos precisos momentos dudara en tomar una decisión a favor de Hermione, quien no solo había sufrido lo indecible hasta ahora, sino que además arriesgo la vida en incontables ocasiones por la causa. Que persona alguna se opusiera a brindarle ayuda suponía no solo una grave falta de solidaridad y decencia, sino además una clara falta de humanidad, sin contar con que él se lo tomaría como una afrenta personal pues esa chica era su familia, y que además no era que le estuvieran pidiendo autorización para un asesinato o una reunión de mortifagos, sino para una buena acción que se vería muy bien pues que Malfoy estuviera dispuesto a ayudar solo reivindicaba que la decisión que en su día tomaron con su sentencia fue la correcta, y quizás quitara hierro al asunto pues a muchos no les agrado que este, no es estuviera pudriendo en la cárcel- "Deberías pensar Kingsley que será buena publicidad para el ministerio que un ex-mortifago que quedo con una mínima condena, trate de resarcirse ayudando sin esperar nada a cambio a una heroína de guerra, para más del trio dorado".

La segunda lechuza no era una carta cualquiera, era para su desgracia un vociferador de la propia Hermione Granger quien en alta voz le reclamaba que su prometido no hubiese salido del ministerio con la autorización y la seguridad por escrito de que ningún Malfoy sufriría cualquier tipo de retaliación por parte de las autoridades por esas acciones particulares. Era a su parecer altamente indignante la vacilación que demostraba, pues era su futuro lo que estaba en juego y el tiempo era algo fundamental como bien le explico Severus, y ella no tenía ni la paciencia ni la disposición para perder tan siquiera un día en burocracia estúpida y absurda y así seguía.

"Explicame Kingsley como te sentirías y actuarias si la mujer que amas le pasara lo que a mí. Estoy convencida que si estuvieras en la posición que nosotros nos encontramos, hace rato habrías mandado al Wizengamot al carajo si no accedían a que Malfoy te ayudara y ni por un segundo te hubieran importado las leyes o normas. He recibido apoyo de todos los miembros del tribunal y bien claros que fueron cuando se me acercaron a decirme que lo que necesitara sea lo que fuere, estaba a mi disposición y tú mismo me dijiste que todos los recursos del ministerio los podía emplear para solucionar el gran problema que tengo, entonces señor ministro me puede explicar si ya conseguimos una solución como se atreve a dudar en que reciba la ayuda que muy desinteresadamente me ofrecen los Malfoy. De una vez te digo que me importa una mierda que Lucios tenga una condena que lo limita en su magia o como coño aprendió lo que sabe, ni tu ni el mundo mágico entero me va a detener para que tenga la posibilidad de darle un hijo a Severus, y si tú no tienes los cojones de hablar con el Wizengamot para que den el permiso especial, no te preocupes que hoy mismo me aparezco allá en la tarde y hablo con cada uno de ellos y te aseguro que después que me oigan, ni uno solo se va a atrever a decirme que no; y también te digo que tampoco me importa que me amenacen con un juicio por lo que pretendo hacer, porque tú y todos me lo deben después que estuve un maldito año huyendo para que no me mataran, y ayudar a Harry a destruir a Voldemort, eso sin contar que mis acciones derivaron en la muerte de mis padres pues al ser la segunda más buscada les puse una diana en la frente. Si pude aguantar las maldiciones de tortura y librarme de la loca de Bellatrix y del enfermo de Ronald, ni te creas que no resistiría Azkaban, y ese sería un precio que estoy dispuesta a pagar, después de todo, a cuanto me podrían condenar, un año… NO ME IMPORTA… HE SUFRIDO HASTA LO INEXPRESABLE EN SOLO CUATRO MESES Y QUISIERA VER CUANTAS PERSONAS SOPORTAN TANTO, YO HERMIONE JANE GRANGER VOY A HACER LO QUE DEBA, TE PAREZCA O NO, Y COMO TE DIJE ANTES ME LO DEBEN PORQUE SI SOY UNA HEROÍNA, ES HORA DE QUE NO SOLO ME DEN ESE TITULO SINO QUE HAGAN ALGO POR MI, PORQUE NUNCA HE PEDIDO NADA A CAMBIO DE TODOS LOS SACRIFICIOS QUE HE HECHO, ENTENDISTE… NOS VEMOS A LAS TRES"

Con esos hermosos gritos que escucho todo un piso en el ministerio se terminaba la encantadora misiva de la chica. Kingsley estaba pálido y temblando sentado en su escritorio, y es que por todos los grandes magos benditos, esa chica era de temer ya de por sí sola sin apoyo alguno y si ahora le sumamos quien es su prometido, juntos eran más de cuidado que el propio Voldemort. Decir que convocó una reunión de emergencia con el tribunal es quedarse corto, en menos de media hora estaban en pleno reunidos para plantear la solicitud y trasmitirle algunas de las palabras de Hermione a todos, recordándoles que se ofrecieron a ayudarla en todo sin reparos y ahora era el momento de la verdad para demostrar que hablaban en serio; y también les trasmitió que el mismísimo Harry Potter había escrito para exigir la autorización sin dilaciones, de forma inmediata y sin trabas.

Hora y media más tarde todos los papeles que facultaban a Lucios Malfoy para realizar magia dentro de su domicilio estaban correctamente sellados y firmados, sin que absolutamente nadie pusiera reparos no solo por solidaridad, aprecio o agradecimiento a los dos chicos, sino también porque las palabras de Hermione mandando a todos a la mierda si no la ayudaban y hasta cuestionando los cojones del ministro era un asunto vox populi; esa chica era peligrosa cuando se molestaba y su fama ya era legendaria hasta en el ministerio, si se atrevió a entrar allí rodeada de mortifagos y fue capaz de burlarlos, de salir volando de Gringotts en un dragon, de que no era capaz, todos sabían que era el cerebro de los planes. Y lo peor era que siempre terminaba teniendo la razón y si alguien se le oponía terminaba jodido con su racionalidad apabullante. Otro punto que todos consideraron fue que si poseían un mínimo de inteligencia, sabían que oponerse a Severus Snape era estúpido y temerario, todos le tenían al menos un mínimo de respeto y la mayoría bastante miedo aunque no lo confesaran, y ese mago era ni más ni menos que el futuro esposo de la hechicera, así que les dieron carta blanca sin pensar.

Cuando el muy alterado ministro les refirió a Dumbledore, Minerva, Lupin y Snape su tan ajetreada mañana, cada uno de ellos mostraba en su rostro una sonrisa por diferentes razones. Dumbledore, porque le encantaba un buen espectáculo y eso de ver temblando a Kingsley por una alumna le parecía muy gracioso; Minerva, porque su alumna favorita había sacado toda la garra de su casa, y mandar al demonio al Ministerio de Magia al completo era algo que ella muchas veces deseo hacer; Lupin, porque pensaba que a Snape definitivamente le había tocado la horma de su zapato y seguro que algún día podría ver como este también se quedaba calladito y pálido por algún arrebato de su leona, algo que ya había atisbado en menor medida; y Severus, porque estaba profundamente orgulloso de su mujer y de la manera en que tomaba el toro por los cuernos, lo que se traducía en que ya nadie podría aplastarla y estaba seguro que Hermione estaba lista para lo que viniera fuera lo que fuera.

Más risa les dio cuando la mencionada apareció en la dirección con cara de pocos amigos y miro furibunda al ministro, quien solo atinó a decirle de forma muy zalamera que todo estaba resuelto y podían hacer lo que se proponían sin reparo alguno. Ver a un hombre adulto como Kingsley que infundía respeto y temor en todos, con la cabeza gacha y ojitos de cordero dirigiéndose a una mujer de apenas diecinueve años, era totalmente hilarante. Para su fortuna una vez que pronuncio las palabras mágicas la chica se relajó y hasta le obsequio una sonrisa al retirarse del despacho.

- Severus me alegro de verdad que hayan conseguido una solución a su problema, pero serias tan amable de no enseñar a tu futura esposa nada de tus conocimientos oscuros, ya es bastante terrorífica sin ellos y no quiero ni pensar como sería si los obtuviera

- Lamento informarte Kingsley que tu pedido llega tarde, hace algún tiempo que la estoy instruyendo para que pueda actuar en caso de ser necesario, o pensabas que después de lo que paso no tomaría medidas suficientes para garantizar que ella este a salvo

- Yo lo digo no solo por el resto del universo, sino también pensando que se te puede devolver, ese carácter combinado con conocimientos es peligroso para tu salud

- Agradezco tu preocupación pero en este caso, el alumno no supera al maestro, y creo que olvidas mi carácter

- No claro que no… en fin solo promete que se irán a vivir a un sitio apartado, tengo la impresión que los impases de los Snape será algo que nadie querrá presenciar… ya sabes, por si vuelan la casa o algo así

- Que gracioso Kingsley… la próxima vez que ella quiera arrancarte los cojones no me llames, ya que piensas que no puedo dominarla de manera civilizada

- Y a ti quien te dijo que pienso entrometerme de nuevo en su camino… con una vez de Hermione Granger me basto para el resto de mi existencia

- Bien pensado señor Ministro… bien pensado

Tal cual acordaron el viernes al final de la tarde Severus y Hermione se aparecieron en la mansión Malfoy para comenzar el proceso. Hermione estaba más que nerviosa por el encuentro y no soltaba a su prometido, quien la veía con ojos entornados preguntándose en donde estaba el valor que mostro con el ministro, pero muy feliz de ver como se adhería a él. Tanto Lucios como Narcisa se mostraron muy educados y hasta encantados con ella y también muy felices de que su hijo Draco llego con ellos en una inesperada visita.

- Draco cariño que alegría que vinieras

- Mi padrino quiso darles la sorpresa, yo también quería mucho verlos, los he extrañado

- Gracias Severus –Lucios se veía muy contento-

- Es lo menos que podía hacer por mis amigos y mi ahijado, quien me tenía fastidiado con que lo trajera. Hasta que no consentí en hacerlo no lo pude sacar de mis despacho, fueron tres largos días

- Oh vamos padrino, sabes que mi presencia te encanta, puedes aprender tanto de mi

- Mocoso impertinente –lo decía con una sonrisa de medio lado, la verdad quería mucho a Draco- eres tú el que ha aprendido de mi

- Ya ustedes dos dejen de fastidiarse mutuamente, y mejor Severus deja que recibamos a tu prometida como se debe. Señorita Granger es un placer tenerla en nuestra casa

- Gracias señora Malfoy, la agradecida soy yo por la ayuda que me están brindado

- Oh querida dime Narcisa por favor, Severus es como uno más de la familia y ya que serás su esposa, tú también, además que tenemos mucho que agradecerte por lo que hiciste en el juicio de Draco y Lucios, lo que necesites de nosotros será un placer

- De verdad son muy amables y lo que hice fue solo lo justo

- ¿En mi caso también señorita Granger?. La verdad siempre fui muy desagradable con usted, y no creo merecer la consideración que me brindo

- Es cierto que no comparto mucho de lo que hizo en el pasado seño Malfoy, pero ya Severus me ha explicado como en realidad han sido las cosas, y yo no soy quien para juzgarlos. Siempre y cuando no dañen a las personas que quiero no tengo nada negativo que decir, y por favor llámenme Hermione si les parece bien

- Hermione entonces. Así que Severus ha compartido sus conocimientos de nosotros

- Oh vamos Lucios, no te pondrás quisquilloso ahora con eso, después de todo lo que paso en la guerra, tenía que explicarle ciertas cosas a ella, aunque hay algo que me guarde y quisiera decirle, imagino que sabrás a que me refiero

- ¿Y tienes el permiso del Gran Ministerio para develarlo?, no quiero a Kingsley fastidiándome por eso

- Oh padre, no tienes nada de que preocuparte, el ministro le teme a Hermione más que a Voldemort, ella no dirá nada y si lo hace te aseguro que nadie molestara –Draco parecía muy divertido develando esa información-

- ¿Y eso por?

- Una historia para la cena, ahora de lo anterior, ¿algún inconveniente? –Severus aun parecía receloso por las actitudes que pudieran tener sus amigos-

- No, ustedes pasaran mucho tiempo aquí, y es tu mujer así que, díselo

- Decirme que Severus

- Hay otra razón por la cual la condena de Lucios fue leve en comparación a su prontuario. Ya te conté por qué él se alió a Voldemort, como todo empezó y como cambio, y como quiso retirarse pero eso era imposible… cuando el Lord volvió y los Malfoy cayeron en desgracia, convencí a Lucios de hacer algo inteligente que los salvara en un futuro… lo convencí de volverse un espía como yo

- ¿Cómo?…pero si nunca dijeron nada en el juicio y eso es importante

- Lo es, pero no se puede revelar. Que yo sea un traidor es algo que pasa, pero que los Malfoy al completo lo fueran es otra cosa, sus vidas estarían en serio peligro y por seguridad solo unos cuantos lo saben

- ¿Al completo?

- Sí Hermione, yo también me convertí en espía cuando me encargaron matar a Dumbledore. Mi padrino no me dijo que harían pero sí que él se encargaría de todo, y cuando ustedes estaban escondidos buscando los horrocruxes, yo desde el colegio pasaba la información que podía, no fue fácil pero algo hice

- Por eso no nos delataste cuando nos tuvieron aquí… pero ustedes le insistieron mucho para que nos reconociera –miraba sin comprender a los padres del chico-

- Hermione, debes entender que estábamos en peligro y con Bellatrix delante, no podíamos dudar, teníamos que ser convincentes o mi propia hermana me hubiese matado. Ella jamás hubiese perdonado a alguien que no le fuera fiel a su amo

- O sea que todo fue un teatro. Vaya, ¿Quien más lo sabe de la orden?

- Lupin, Kingsley, Abeforth, Arthur y por supuesto Dumbledore

- ¿Todos ellos?, eso sí que no me lo esperaba

- Todo cuestión de seguridad Hermione, era a Lupin y Abeforth a quien les daba la información que entre mi padrino y yo lográbamos reunir, queríamos hacérsela llegar a ustedes, pero no sabíamos su paradero, el único que podía encontrarlos era Severus, y si lo veían, seguro que Potter empezaba a maldecirlo sin oportunidad de explicaciones

- Además que él es pésimo en oclumancia y no me podía arriesgar a que el loco viera en su mente mis lealtades, eso sin contar que no hubiese creído nada y que, todo lo que le revele, las pruebas que le di, solo podía hacerlo en el momento exacto, tal como ocurrió. Cariño, ¿entiendes que es información muy delicada que no puede ser divulgada?

- Si claro, no diré nada, aunque me gustaría ver la cara de Harry si lo supiera

- Creo que Potter se atragantaría, quizás debería decírselo un día –Draco no podía evitar esa partecita de él que se entretenía mortificando a Harry-

- Draco recuerda que no hay razones para seguir en conflicto con nadie

- No mama tranquila, que Potter y yo ahora tenemos una relación cordial y un pacto de no agresión, ¿no recuerdan lo que les escribí?

- ¿Y el acepto de buen talante, de verdad?

- Si padre, todo quedo atrás… yo necesitaba continuar sin lastres, necesito la redención

- Haces bien hijo, estoy orgulloso de ti como siempre. Y si a ti no te importa Hermione, puedes llamarme Lucios, en confianza que ya somos familia – el patriarca también se divertía con las reacciones de la chica-

- Claro – ella pensaba que era como estar en una dimensión desconocida, todo era surrealista-

- Cariño estas bien, te veo pálida

- Tengo días sintiéndome mareada, ya se me pasara

- ¿Porque no me lo dijiste?

- Es una tontería, solo dura unos segundos

- No es una tontería Hermione, puede ser el efecto de la maldición, a mí me paso igual semanas después, y es solo el comienzo

- ¿El comienzo?

- Si Severus, con el correr de los días se manifiesta físicamente, por el tiempo que ha pasado desde que le ocurrió y si solo ahora tiene síntomas físicos, deduzco que no fue muy fuerte el efecto. Comienza así con mareos, luego desmayos, falta de apetito, de concentración y lapsus de tiempo en que te quedas en blanco, se supone que eso dura el resto de tu vida

- ¡Lucios tenemos que empezar AHORA!

- Clamate Severus, primero vamos a realizar el diagnóstico y después veremos. Espero que no se molesten por lo que voy a preguntar, pero … están seguros que ella no está embaraza y por eso los mareos

- Con la maldición es imposible que quede embarazada ¿o no?

- No Hermione, es difícil y pudiera ser imposible pero hay casos donde sucede. Pensé que te explicaron que por eso parte de la maldición es que en caso de lograrlo, sufras un aborto o tu hijo muera al nacer

- Si me lo explicaron, pero creo que me quede con la imposibilidad de concebir y no veo más allá

- Ya aclarado repito la pregunta, hay posibilidades que esté embarazada, sé que es algo personal, pero eso influye en lo que se pueda hacer o no, es importante

- Ninguna Lucios

- ¿Seguro? – se sonreía al preguntarlo y es que aquí empezaban las bromitas al estilo Malfoy, no se creía que su amigo aun mantuviese a su novia casta-

- Severus y yo nunca… nosotros –quien dijo que Hermione no era capaz de superar en rubor el rojo de su casa, solo pensaba tierra tragame-

- Tranquila Hermione ya entendí –ya se regodeaba con la información "esto será muy divertido, quien lo diría Severus de santurrón"-. Bien, entonces mientras Narcisa ultima los detalles de la cena, nosotros tres iremos al sótano para empezar, ya dispuse todo

- Yo les avisare cuando este todo listo para la comida –Narcisa lo decía con una mirada de advertencia a su marido pues sí que había captado el tonito de este, ese que usaba cada vez que comenzaba con sus indirectas y más-

- Padre yo quisiera estar presente y aprender, es importante, nunca se sabe cuándo se necesitara algo de lo que ustedes hagan

- Tiene razón Lucios, además Draco también sabe de artes oscuras y podría ayudar

- Entonces si a Hermione no le importa, no tengo objeción

- Ninguna, Draco puede estar presente

Bajaron al sótano y Lucios comenzó a realizar variados movimientos con la varita pasándola alrededor del cuerpo de la joven. Previamente la había colocado en el centro de un pentagrama donde se potencia la magia que realizaría. Tras una larga hora de florituras y hechizos, al fin completo la tarea. Efectivamente la maldición se realizó pero por suerte la potencia era baja y más fácil de revertir. Lo primero era atacar los síntomas físicos que ya se presentaban, y a la vez evitar los próximos, a través de unas pociones que Severus prepararía al día siguiente allí en la mansión. Lucios tenía todos los ingredientes y el laboratorio listo. Un poco cansados subieron a comer.

Para sorpresa de Hermione la acogida que le dieron no solo le gusto, sino que a medida que pasaba la noche estaba más que a gusto con los Malfoy. Para su deleite le contaron muchas anécdotas de Severus cuando era joven y también ya adulto, incluso unas graciosas de las reuniones de mortifagos. Claro que su querido prometido no se quedó con esas, y también relato andanzas de Lucios, unas incluso subidas de tono que lo hicieron ruborizar, pero que al resto causaron solo risa. El único momento incomodo fue cuando ya a altas horas se retiraron a descansar, y Narcisa les dijo que su habitación ya estaba lista, y por supuesto Lucios no pudo evitar hacer un chiste diciéndoles que por favor tuvieran cuidado pues la mansión, tenía el don de que las parejas que allí hacían el amor siempre engendraban un hijo, así que si decidían empezar ahora con lo que antes no habían hecho, tomaran más de una precaución.

Ni que decir que se puso roja de vergüenza, pero ella fue la única pues Severus rio del comentario y solo lo riño un poco diciéndole que era un entrometido, y Narcisa como si el hecho de que ellos durmieran juntos fuera lo más normal, solo les dijo que no hicieran caso y la pasaran bien; caso aparte era Draco que se desternillaba de la risa por su cara y los comentarios, aparentemente esa forma de tratarse entre ellos era lo normal, y tendría que acostumbrase a que los Malfoy con respecto a su prometido, eran otra cosa, y parecía que eso ahora la incluía a ella.

- Severus me puedes explicar porque nos dieron una sola habitación

- ¿Es que acaso no quieres dormir conmigo?

- Claro que sí, pero pensé que aquí no lo haríamos, esta Draco y sus padres, me da vergüenza

- Cariño cuando te conté que para mí ellos son como mi familia no mentía, no es que no haya cosas que no comentamos, cada uno tiene sus secretos, pero en general todo es así, natural y fluido, ya lo viste en la cena con todo lo que hablamos, que nos quedemos juntos es lo más normal y más bien se extrañarían que no fuera así. Si tuviéramos habitaciones separadas, creeme que los chistes de Lucios hubiesen sido peor; no es nada reprochable que duerma con mi prometida

- Entiendo aunque es un poco bizarro todo. Estar aquí, donde casi me matan, como si nada bromeando y con mi prometido, … no me dirás que no es para estar alucinada

- Te comprendo y tienes razón, pero acostumbrate, porque primero falta mucho para revertir la maldición y segundo, seguro que ellos nos insisten para venir más seguido después

- Te aprecian mucho, lo noto

- El sentimiento es mutuo. Son muchos años apoyándonos en situaciones realmente difíciles y peligrosas. No son tan malos como parecen, ya veras

- Supongo que no cuando decidieron correr el riesgo y espiar para la orden

- Fue una decisión difícil para Lucios por el riesgo que implicaba para Narcisa y Draco, pero sabía que era lo correcto y lo hizo, todos lo hicieron

- Me dejo tranquila lo que dijo que la maldición no es tan potente como lo fue con Narcisa

- Todo saldrá bien amor ya lo veras. Lucios es muy bueno en artes oscuras y yo también modestia aparte, y Draco tiene el don para ellas como todos los Malfoy y Black, su ayuda nos servirá de mucho

- Tu eres el mejor en todo

- Me estas alagando querida, no sé si lo merezca

- Sera porque te amo y claro que lo mereces. Me gusta la habitación es muy linda nada tenebrosa, y la cama es muy grande

- Es una cama más que buena para maniobrar

- ¿Maniobrar?

- Mientras se hace el amor cariño, para rodar por ella y cambiar de posiciones. ¿Te gustaría probar?

- ¿Aquí?

- ¿La leona no quiere jugar?, me sorprendes. Hace días que no te toco Hermione y con tu nivel de libido, calculo que estas a punto de que te de otro ataque como la vez pasada

- Pero dijiste hacer el amor. ¿Quieres que sea la primera vez aquí?

- Entiendo. No eso no, pero como dije antes podemos jugar y la verdad cariño te necesito, te deseo Hermione y quiero tener un poco de ti aquí y ahora ¿Aceptas?

- Como decirte que no si me lo dices con esa voz y esos ojos. No puedo resistirme cuando despliegas tus encantos, vamos a jugar Severus que la leona tiene hambre… de ti

Hermione tras esas palabras casi le salto encima; ella no estaba mintiendo con sus palabras, tenían días sin un poco de intimidad y lo necesitaba urgentemente y su flamante novio no se quedaba atrás. Severus la recibió con mucho entusiasmo en sus brazos para apretarla fuertemente a su cuerpo, ese que tanto ansiaba con poseer de todas las maneras posibles, ese en el que quería perderse día y noche sin darle tregua. No perdió tiempo en comenzar a recorrer los costados de la bruja en forma seductora, sintiendo como cada caricia enviaba una corriente eléctrica por su cuerpo. Desabrocho cada uno de los botones de la camisa con lenta parsimonia para quitársela suavemente y dejarla caer al piso.

Hermione no estaba pasiva, desde que las manos de su novio tocaron sus flancos, el ardiente deseo se desboco en ella y quiso librarse rápidamente de toda la ropa que le impedía sentir la piel del torso de su amado y el resto de su cuerpo. Sus bocas luchaban por tener el control de la guerra de besos que ocurría; sus lenguas jugaban y se reconocían deleitándose con el sabor del otro. Pronto el calor de la atmosfera era abrasador, estaban de pie semi desnudos tocándose y sintiéndose con sus cuerpos calientes y sus pechos respirando aceleradamente, como si en un maratón se encontraran.

Severus la empujo sobre el lecho tras quitarle el brasier quedándose de pie admirando el hermoso cuerpo de su mujer, tan ansioso y apetecible para su propio bien. Ver los hermosos senos ahora tensos por la excitación lo volvía loco, le encantaba sentir esos endurecidos pezones en su boca que se erguían más si era posible, con el solo roce de su lengua, y notar como Hermione se arqueaba degustando el placer que la recorría y se acumulaba en su centro haciéndola jadear. No tardo en cumplir lo que pensaba y fue recompensado por un sonoro gemido y unas manos que se enroscaban en su cabello, para que su boca no se alejara de esas montañas y aumentara el placer que producía.

Su boca en su seno izquierdo, su mano derecha en su otro pezón haciéndolo rodar entre sus dedos y la mano izquierda subiendo y bajando por su pierna, por sus muslos cerca del lugar donde el fuego se concentraba pero sin tocarlo. Esas caricias estaban volviendo loca a Hermione que con cada minuto se volvía más exigente por tener más, por sentir más, por entregarse más. Cuando el placer fue demasiado y la acumulación casi dolorosa no pudo hacer otra cosa que rendirse al profundo orgasmo que la invadía, haciéndola estremecer y gritar como prueba de su liberación.

Severus adoraba ver la forma en que ella acababa. Su rostro rojo, su piel perlada de pequeñas gotas de sudor, sus ojos desorbitados que se desenfocaban por momentos, su voz ronca y chillona en perfecto contraste, sus labios rojos por la fuerza en que sus dientes se clavaban en ellos, toda ella extremadamente erótica. Observarla así hacía que su miembro doliera por las ganas de entrar en ella y descargarse profundamente, era tan extenuante a veces no perder el control y rendirse al deseo, que muchas veces se maldecía internamente por solo no dejarse llevar y hacerla suya de una jodida vez. Pero hoy era otro día para jugar antes de hacerlo completo, la iba a complacer y llevarla al delirio pero de forma diferente a las veces anteriores, ella quería jugar y el conocía muchas maneras de hacerlo, formas que ella ni se imaginaba y que para saciar el desesperado llamado de su libido empezaría a aplicar.

- Te ves hermosa cuando acabas Hermione, me encantas

- Tú me encantas con lo que me haces, cada vez es más intenso y desesperante al mismo tiempo, ya quiero tenerte dentro de mi Sev

- Estamos algo desinhibidas hoy Granger

- Oh, ya lo creo profesor, y es todo culpa suya

- Ya veo, así que estas hambrienta y dispuesta

- Sí

- ¿Que tanto quieres jugar pequeña? Sin llegar al final, ¿que tanto estas dispuesta a experimentar hoy?

- Todo lo que quieras. Usted es el profesor señor, y estoy dispuesta a todo lo que me quiera enseñar

- Buena chica. Así te quiero siempre dispuesta y deseosa por aprender. Entonces señorita Granger empecemos, recuerde que yo tengo el control y no trate de arrebatármelo, entendido

- Si profesor

- Ahora Granger, porque no empezamos con usted mostrándome como sus lindos dedos le dan placer cuando no está en mi cama. Veamos si esa lección ya la aprendió bien. Quítese la braga y habrá bien sus piernas para tener una buena vista de sus acciones –él se sentó en la cama frente a ella-

- ¿Esta es una prueba señor?

- Oh sí, tiene que superar varios parciales antes de su examen final. Si los aprueba le daré lo que tanto quiere

- ¿Y qué es lo que supuestamente tanto quiero… señor?

- Mi miembro enterrado en su coño Granger. No es eso lo que tanto me ha pedido, que la haga mía completamente

- Sí, eso es exactamente lo que quiero… repetidamente

- Entonces señorita, le sugiero que empiece y deje de hablar… ahora

No necesito decir más para que su chica comenzara a deslizar sus manos por su cuerpo acariciando su piel. Esos juegos que habían comenzado a tener unas semanas atrás, donde él era su complaciente profesor y ella su aventajada alumna, los ponían a mil, y ese lenguaje algo sucio y dominante que el usaba a veces, a ella la hacían jadear, y no podía ser de otra manera, porque Severus Snape era un hombre imponente que siempre controlaba todo; así fue durante años y en eso no cedía y en el sexo menos. Pronto Hermione estaba temblando por el roce y su índice daba vueltas en su clítoris, suaves círculos y presión que la transportaban.

La diferencia entre sus encuentro anteriores con ese jueguito y este, era que ahora Severus estaba desplegando todo su dominio sobre ella y Hermione lo sentía y no le importaba, ahora le parecía extremadamente excitante sentirse a su merced, a sus órdenes sin oponer resistencia, y más con eso de los exámenes, después de todo Granger adoraba ser evaluada y recibir calificaciones, como buena sabelotodo.

- Abre más las piernas Hermione y mirame mientras te tocas, no pierdas el contacto visual. Ahora dime que imaginas cuando lo haces, cuando estás sola que piensas

- Recuerdo como lo haces tú… tan divino y caliente, con tanta precisión, con esos dedos largos que me penetran deliciosamente y al mismo tiempo no dejan de acariciar mi clítoris

- ¿Buen maestro entonces cariño?

- Excelente amor. Oh Sev, estoy tan caliente

- Lo veo amor, tu coño brilla de lo jodidamente mojada que estas. Vamos Granger muestre ese hermoso rostro que pone cuando se corre, su prueba no ha terminado pero va muy bien, y no le he dicho que puede cerrar los ojos ni por un momento, si no acata las instrucciones le restare puntos

- ¿Impaciente por verme llegar profesor? –su voz era jadeante- Quizás tenga un tip de última hora que pueda darme, algo que le falte por enseñarme

- Oh señorita Granger, hay tanto que me falta por enseñarle, ya vera. Ahora chupe sus dedos, empápelos bien de saliva e imagine que es mi miembro… muéstreme como me lo va a hacer… dentro de poco. Ahora juega con tus pezones, ¿se siente bien como se deslizan con tu saliva cierto?

- Oh tan bien, tan cerca, oh si…si

- Deténganse Granger –su voz era un siseo pero fuerte, llena de carácter, la misma que utilizaba para intimidar a sus alumnos-

- ¿Qué? Pero… pero… profesor

- Yo tengo el control le recuerdo, y usted volvió a cerrar los ojos, tendrá que empezar de nuevo, a menos claro que desee reprobar –su sonrisa de medio lado sarcástica era un obvio reto a la chica-

- Nada de eso profesor… lo hare otra vez

- Bien, comience con esos duros pezones, después su estómago, sus muslos y de último retome lo que esos dedos juguetones hacían. ¿Ahora si entendió las instrucciones?

- Si profesor –estaba realmente al límite y eso que no la tocaba, era una tortura-

Comenzó a acariciar su cuello, el contorno de sus pechos, a presionar sus pezones entre sus dedos. Sus manos simulaban las caricias que él normalmente le hacía hasta llegar a su ombligo, para bajar a sus muslos pasando las manos seductoramente. El profesor no perdía detalle de lo que su alumna hacia y su lengua pasaba por su labio superior. Ella después de un corto tiempo, ya muy impaciente comenzó el recorrido en su centro, en círculos, con ligeras presiones, cada vez más rápido acompasando sus movimientos a su agitada respiración, a los movimientos de cadera, y a sus gemidos demandantes. No dejaba de verlo, de observar como las pupilas de su hombre se ensanchaban por la excitación que ella le producía con su acción. Pronto estaba totalmente descontrolada y entregada a sus propias caricias, muy cerca de acabar.

- No dejes de mirarme hasta que te corras… anda pequeña suéltalo para mi

- ¡OH Sev… Siiiiiii!

Con ese grito Hermione se dejó llevar, convulsionando su cuerpo con el placer sin dejar de ver sus ojos como se lo pidió, hasta que su visión se nublo y los cerro sin poder evitarlo, echando su cabeza hacia atrás. Cuando al fin los temblores cesaron y su respiración se calmó un poco, volvió su mirada a él, viendo como sonreía con satisfacción y deleite por el espectáculo que le acababa de brindar.

- ¿Qué tal lo hice en la prueba profesor?

- Sobresaliente Granger, como siempre. Ahora señorita pasemos a la siguiente, se ha corrido dos veces y yo estoy bastante animado, dígame ¿Cómo cree que puede ayudarme?

- Si me cede el control por un ratico, se lo demuestro profesor

- Bien señorita todo suyo, hágame sentir orgulloso

- Perfecto entonces, comencemos por quitar ese pantalón que tanto estorba

Se sentó muy sensualmente en la cama de rodillas, le tomo la mano para indicarle que se levantara, y con sus dientes desabrocho el cinturón muy lentamente sin dejar de mirarlo. Cuando este cayó al piso, con su boca hizo lo mismo con el botón y el cierre abriéndolo muy bien y pasando su lengua muy húmeda, por ese espacio cuando subía tocando fuertemente la erección escondida en el bóxer, embelesada con la ardiente mirada y el suave ronroneo de su profesor. Ahora usando sus manos deslizo la primera prenda dejándola caer y sin romper el contacto visual, pasando sus dedos primero por el borde de la liga hasta llegar a los costados, retiro hacia abajo la ropa interior quedando en los pies. Salió de la cama y lo hizo sentarse en el borde de esta, quito el bulto de ropa, lo tiro a un lado, y se arrodillo frente a él en el piso quedando su boca a nivel de la imponente erección.

Siempre mirándolo a los ojos como a él le gustaba, comenzó a besar dulcemente la cabeza saboreando la pequeña gota que salía, comenzando a pasar su lengua desde allí hasta abajo. Lo hacía por toda la extensión como si de un helado que disfrutaba se tratase pero sin tenerlo dentro, envolviendo con su boca de vez en cuando alrededor en la base. Los ojos de Severus mostraban toda la conformidad de lo que ella hacía, disfrutando de la lenta y parsimoniosa manera de complacerlo. Un ronco gemido salió de sus labios cuando la hechicera decidió que era tiempo de tenerlo todo, y lo empujo completamente dentro de la boca iniciando el vaivén dentro y fuera, enroscando su lengua alrededor y presionando con sus labios.

Era cierto que la longitud podía representar todo un reto, pero él le había enseñado como tomarlo por completo sin que le produjera arcadas y disfrutarlo también. La mano de su profesor se enredó en sus cabellos guiándola por momentos, en cuanto a la rapidez que quería pero dejándole prácticamente todo el control a ella. Cada vez era más rápido y él movía las caderas buscando la profundidad, gimiendo cuando ella muy suave usaba sus dientes intercalando con la lengua, sentía que se perdía y pronto ya no podría controlar las ganas que tenía de explotar.

- Esa boca Granger, esa jodida boca que tiene es una perdición

- Creo que es mi segundo mejor atributo señor, me se expresar con ella muy bien –salió de él pero usando su mano siguió el ritmo-

- Oh sí, la sabe usar de una manera que seguro perdería a cualquiera

- Me halaga, pero solo me interesa usarla con usted profesor

- Más le vale Granger, que no se le olvide que es mía solamente

- Solo suya profesor, siempre

- Ahora señorita llego el momento de retomar el control – se paró sujetándola por el cabello-. Manos atrás, solo la boca y quédese quieta. ¿Preparada Granger?

- Siempre profesor

Hizo lo que le pidió, cruzo sus manos a la espalda y dejo que el tomara el ritmo envistiéndola rápida y profundamente en la boca. Ella observaba como su piel estaba cubierta de sudor por el calor de su cuerpo, como su rostro ya no era pálido sino rojo, como sus labios abiertos formaban una O, y de su garganta salían gemidos cada vez más altos a medida que se empujaba con la cadera y la apretaba a él por la cabeza, gracias a las manos enredadas en sus cabellos; y todo eso sin perder nunca el contacto visual. Él estaba cerca, lo sentía, lo sabía porque ya lo conocía y comenzó a succionar más fuerte tal y como a él le gustaba; solo un poco más, solo tres profundas embestidas y lo sintió derramarse en su boca, al tiempo que un grito ronco salía con su nombre. Habilidosamente trago hasta la última gota y cuando el ya no se movió, con mucha delicadeza lo saco para limpiarlo desde la base hasta la punta, asegurándose que nada quedara como evidencia, tomando toda la esencia del hombre que amaba, degustando su sabor.

Severus respiraba aceleradamente tras el orgasmo, viendo a su pequeña terminar la labor con mirada triunfal y expectante. Se colocó en el centro de la cama, la atrajo hacia él y se tiro hacia atrás para descansar y recuperar el aliento. Hermione se tumbó a su lado depositando besos en su pecho y rostro, acariciando sus hombros y brazos, feliz de verlo satisfecho, porque eso le era tan excitante como sentirlo en su piel; saber que era capaz de complacerlo y trasportarlo al cielo, le daba tanto placer como alcanzar su propio orgasmo. Después de unos minutos en silencio la bruja decidió romperlo.

- Dígame profesor, en esta evaluación como he salido

- Excelente Granger, con honores para ser más preciso, es usted una alumna sobresaliente en todas las materias que cursa. Me ha dejado muy complacido

- Ha sido un placer profesor, ya sabe la tendencia que tengo a dar mi mejor esfuerzo en todo lo que hago, siempre voy en busca de la perfección

- Demonios Hermione no creo que esto se pueda mejorar. Si no fuera porque me consta que todo te lo he enseñado yo, pensaría que tienes años de práctica, eso fue alucinante

- Siempre se puede mejorar Sev, ya verás que con el tiempo puedo lograr algo mas

- Tan retadora y obstinada cariño, no pierdes el toque. Eres maravillosa ¿lo sabias?, me vuelves loco, soy muy afortunado por tenerte

- Yo también lo soy, eres el mejor hombre que podría tener. Nadie podría complementarme como tu Severus Snape, sacas lo mejor de mí en todos los aspectos, y te deseo tanto que no me canso de sentirte

- Eso ultimo parece una indirecta cariño, me da la impresión que necesitas un poco más, al parecer no estas saciada

- De ti, nunca

Y era cierto. Sí, ella había tenido dos orgasmos, pero ninguno con su hombre estimulándola justo ahí, y eso era lo que quería. Ansiaba que las manos de Severus la recorrieran completa esta vez sin omitir ningún lugar, adentrándose en la unión de sus piernas para hacerla delirar. No le costaría mucho lograrlo porque ella estaba más que dispuesta, súper sensible y ardiente. Sin perder tiempo Snape rodo haciéndola quedar de espalda en la cama mientras se apoderaba de sus labios colocándose de costado parcialmente sobre ella. Él tampoco se saturaba de ella y comenzó a demostrárselo con enorme pasión. Sus manos llegaban a todo su cuerpo y sus labios, dientes y lengua pasaban por su cuello, su mentón, su clavícula, sus senos, su abdomen, su ombligo, sus muslos y de ahí a su centro para recrearse con su clítoris. Suave al principio y más demandante a medida que los segundos pasaban, pronto sus dedos entraron en su canal acariciándola por dentro, enviando descargas a todo el cuerpo de su prometida.

Esta gemía, se retorcía y ondeaba buscando más contacto con ayuda de sus manos, que apresaban los cabellos de Severus empujándolo más a ella. Pronto sintió el mago pequeños temblores que se incrementaban progresivamente, y la presión alrededor de sus dedos cuando el momento cumbre se aproximaba. Con un alto grito y un descontrol total por parte de la joven, aprecio el alcance de la cúspide; el cuerpo de ella se contraía y arqueaba, los ojos cerrados se apretaban y por un momento no pudo mover sus dedos por la fuerte contracción interna de la hechicera, hasta que esta se desplomo en la cama liberándolo con una hermosa sonrisa en el rostro.

- Te ves tan hermosa cuando acabas Hermione

- Me siento en el aire, como flotando, es delicioso. Gracias amor

- Te amo pequeña, nunca lo olvides

- Yo también te amo Sev. Sé que siempre me dices que soy impaciente pero, de verdad necesito más de ti, me quemo por dentro de tanto que anhelo sentirte

- A mí me pasa lo mismo amor, sé que crees que tengo un control perfecto, pero no sabes cuánto me cuesta no tomarte en momentos como estos tan intensos

- ¿Cuándo Sev? ¿Cuándo haremos el amor? –sus palabras eran anhelantes-

- La próxima vez que esto suceda a menos que me detengas, llegaremos al final. Piénsalo bien porque no seré yo el que se contenga. Para mi estas lista pero tú serás la que me dé permiso y tienes que hacerlo en voz alta, sin dudas y segura de que no te arrepentirás

- ¿Si crees que estoy lista porque piensas que podría arrepentirme?

- Porque solo tú sabes si puede quedar una pequeña duda en tu interior, algo de reticencia. Si sientes aunque sea un mínimo de contrariedad dime que no, yo lo entenderé y no me voy a molestar. Te lo dije cuando comenzamos, tu marcas el ritmo y si quieres esperar hasta la noche de bodas, así será sin problema. Tienes que meditarlo en frio Hermione, porque en el calor del momento no podrás hacerlo, el placer y el deseo te nublaran la mente y nada coherente habrá en tu cabeza. Te lo repito, para mi estas preparada para hacer el amor, pero al final es tu decisión

- Ahora parece que eres tú el que duda. Dime que hay detrás de todo esto

- Ginny

- ¿Ginny? –esa respuesta la desconcertó-

- ¿Acaso ella no te ha dicho que tiene un tiempo preguntándose si fue correcto estar con Harry, entregarse a él? Ustedes se lo cuentan todo, no puedo creer que algo no haya mencionado, si a mí me lo dijo

- Sí algo hemos hablado, pero es diferente su caso

- ¿En qué? –sin que ella sospechara, para él esto era otra prueba de que ella mentalmente estaba lista-

- En que Harry no era su prometido, era su novio con el que creía estaría siempre porque lo deseaba sin analizar nada más, el hombre por quien estuvo casi obsesionada por seis años, el único que considero para que fuera el primero. Yo creo que de alguna manera nunca hubo otra opción, ella jamás se resignó a que él no la quisiera y al final lo consiguió, pero era un amor adolescente, jamás se planteó realmente alternativas, nunca contemplo que podría amar a alguien más. Con nosotros nada fue así, hubo atracción antes, pero ninguno la noto hasta que realmente nos vimos; tú has tenido mucha experiencia como para confundirte y yo aunque no tuve varios novios antes de ti, se la diferencia entre un enamoramiento infantil, atracción y verdadero amor, gracias a la breve experiencia con… ya sabes quién, eso y todo lo que hemos pasado. Ella tenía algo de experiencia más nunca la aplico por estar encandilada con ese enamoramiento infantil del que no se desprendió hasta que llego Remus, como tu llegaste a mí. Creeme que si no estuviera segura de mis sentimientos, no habría aceptado ser tu esposa

- Estas mentalmente madura lo sé, y tienes mucha razón en lo que dices, solo te pido que si hay algo que aun quieras saber me lo digas y lo hablamos, o puedes hacerlo con otra persona si prefieres, no me importa con tal que aclares lo que falte

- Entiendo y prometo volver a meditar todo. Lo que dijiste antes de alguna manera me hace pensar, que significa que hasta que no te lo diga, no habrán más juegos como el de hoy

- Sí, realmente desearía que fuera así, aunque no me importa hacerlo si es lo que necesitas o deseas, pero preferiría que hasta que no me digas que quieres que te haga mi mujer por completo, no pasarán más encuentros de este tipo; te deseo demasiado Hermione y no quiero perder el control, sé hasta dónde llegan mis fuerzas y no voy a tentar el límite, aunque no lo creas, hoy he estado muy cerca de tomarte sin preguntar. Además me parece que tu deseas que sea muy especial y no mereces menos así que concertado es mejor, eso sí, sin prisas que no te estoy pidiendo una respuesta ya, ni esto es un ultimátum, cuando decidas tardes lo que tardes, ¿estás de acuerdo?

- Sí amor. Cuando lo decida te lo pediré. ¿Eso de no tentar los límites significa que nuestras vacaciones quedan canceladas?

- Por supuesto que no, podemos seguir durmiendo en la misma cama y tener algo de intimidad, solo no algo tan intenso como lo de hoy. No me molesta verte desnuda, o bañarnos juntos, o acariciarte si lo necesitas, ya te lo dije; es solo que lo de antes fue… muy ardiente, más que cualquier otra ocasión, y si algo pasa será mejor retroceder un poco, algo más suave aunque satisfactorio, algo que me permita no perder el control, es todo

- Entiendo, nada de intimidad desenfrenada, si no más… ¿apacible e inocente?

- Esa es la idea general, aunque nada de lo que hacemos desde hace mucho es inocente. Bien, creo que ahora debemos dormir, mañana nos espera un día pesado, cierra los ojos amor y descansa

- Esta noche será prefecta porque estoy en tus brazos

- Los mismo digo amor, todo es perfecto a tu lado

Sus amorosas actividades los cansaron y pronto ambos se abandonaban al dios Morfeo a gusto en la calidez de sus abrazos, reconfortados por su amor y la esperanza que todo estaba mejorando día a día.