Capítulo 29
-Lago Negro
Hermione no había notado nada, pero Luna, claro que sí. Aquella mirada decidida en el rostro de la pelirroja no le había pasado desapercibida a la rubia. Sabía que Ginny estaba planeando algo, claro que lo sabía. ¿Es que acaso había escuchado la conversación de Hermione con ella? ¿O habría espiado la conversación de Hermione y Malfoy?
De lo que sí estaba segura, es que no solo Hermione, Malfoy y ella eran conscientes de la cita que habría de llevarse a cabo, al día siguiente, en la orilla del Lago Negro. Luna estaba completamente segura de que Ginny lo sabía también. Si Neville era consciente de ello, de eso no estaba tan segura. Pero con el simple hecho de que la pelirroja supiera lo que iba a pasar, era suficiente para que se pusiera inquieta.
El viernes en la mañana, Luna había sido la primera en bajar a desayunar a Gran Comedor. Se sentó en una orilla de la mesa de Ravenclaw, y tan solo un par de minutos después, llegó Neville y se sentó junto a ella. Se movió en su asiento, un poco incómoda, pero no dijo nada, temerosa del tema sobre la cita en el Lago Negro. Habían pasado mínimo unos cinco minutos, desayunando en total silencio, cuando Ginny llegó y les hizo compañía. Hermione, que llegaba en ese mismo momento al Gran Comedor, se sentó en la mesa de Gryffindor, ignorándolos por completo.
Poco después hizo su aparición Malfoy. Luna pudo notar como el rostro de Neville se ponía serio de repente, y captó la mirada de Ginny, que seguía de reojo al Slytherin a través de todo el Gran Comedor, hasta que se sentó a la mesa de Slytherin, entre Rozailer y Pragett.
Fingiendo que no había pasado nada, Ginny se apuró a platicar con Neville sobre aquella tarea de las Sirenas que debían de terminar aquella misma tarde, cuando en ese momento, el correo llegó.
Una hermosa lechuza blanca se distinguía entre la común mancha café que eran todas las demás. La lechuza color nieve bajó a la mesa de Ravenclaw, y dejó caer la carta que llevaba delante de Ginny. La pelirroja se levantó inmediatamente, diciendo que se había olvidado de algo en su habitación, sujetando con fuerza el pergamino, y Neville se puso en pie del mismo modo, diciendo que la acompañaría.
No dieron ni tiempo a Luna de decir nada, cuando salieron corriendo del Gran Comedor.
-La ha mandado –dijo Ginny, mientras se apuraba a abrir el sobre. La carta de Harry era algo corta para lo que Ginny esperaba.
Querida Ginny,
Siento mucho no poder darte respuestas satisfactorias. Durante la hora completa que pasé en San Mungo hablando con Malfoy, nunca cambió su versión de los hechos; me dejó en claro durante toda la conversación que el causante de su estado no era otro menos que Ron. Aunque tengo mis sospechas de que sea verdad; me he topado con sus padres, quienes salían de su habitación cuando yo acudí a verlo. Pude escuchar que ellos no desean que se sepa nada sobre este ataque, pero no creo que lo hagan por defensa de tu hermano. Aún así, como ya te he dicho, Malfoy sigue repitiendo el mismo cuento.
Por el otro lado, la conversación mayormente giró en torno a Hermione. Le he pedido de la manera más atenta que por favor, la dejara en paz. Hermione es demasiado buena para él, y por cierto comentario que me ha dicho, referente a sus padres, es una idea que ya tenía planeada. Al principio intentó negarse, pero finalmente pude convencerlo. Debo decir que no fue muy difícil.
Espero y esto haya servido a tu curiosidad.
Con amor, Harry.
Ginny miró a Neville al terminar de leer la carta. El chico la miró de igual modo. Entonces, Ginny dobló el pergamino y se lo guardó en la túnica, con una sonrisa de suficiencia.
-Y es así como sabemos que Malfoy ha mentido totalmente. Quiero ver la cara de Hermione cuando lea esto…
Hermione caminaba lo más rápido que podía, rumbo al Lago Negro. Estaba ya completamente oscuro, y la única luz provenía de la punta de su varita. El grueso abrigo en el cual venía envuelta no era suficiente para cubrirla del frío. Estaba helando. El lago tenía una gruesa capa de hielo en su superficie, y el suelo estaba completamente cubierto de una capa de nieve que la hacía hundirse poco arriba de los tobillos. No le preocupaba dejar sus huellas en la blanca nieve, porque algo le decía que muy pronto empezaría a nevar, por lo que se perderían sin dejar ningún rastro.
Cuando llegó a la orilla del lago, pudo ver la alta, delgada y pálida figura de Draco, de pie en un silencioso claro, mirando la congelada superficie del lago. El sonido de los pasos de Hermione, sobre la nieve, hizo que el chico volteara rápidamente, a ver quién había llegado.
-¿Hermione? –preguntó el chico, prontamente.
Mientras Draco encendía una luz en la punta de su varita, Hermione se limitó a encogerse de hombros.
-Ya estoy aquí –dijo ella, tiritando por el frío, pero encendiendo de igual manera la punta de su varita-. ¿Ahora sí puedes explicarme qué fue lo que pasó con Harry, en San Mungo?
-Oh, no es necesario, Hermione, te lo podemos explicar nosotros.
Hermione se dio media vuelta rápidamente, y dio un par de pasos hacia atrás, mientras con la mirada buscaba a la persona que había hablado.
Dos luces surgieron un poco más adelante, como un par de lejanos faroles. Pero pronto, aquellos puntos empezaron a crecer, y pudieron ver a las personas que sujetaban las varitas. Eran Ginny y Neville. Ella se veía completamente segura, y mostraba una sonrisa triunfal en su rostro. Neville, sin embargo, se veía asustado.
-¿Qué estás haciendo aquí? Asquerosa traidora a la sangre –le espetó Malfoy, mirando a Ginny a la cara, iluminado tétricamente por la luz de su varita.
-Bueno, Hermione quería respuestas, y debo decir que yo se las he conseguido.
-No necesito que me expliques nada –dijo la castaña prontamente, apuntando a Ginny con su varita.
-Vas a escucharme hasta el final –respondió ella, apuntando de igual modo a Hermione.
Draco apuntó a Ginny con su varita, y Neville lo apuntó a él. El mínimo movimiento de parte de alguno de ellos, provocaría una reacción de hechizos y maleficios en cadena. Parecía que en el lugar nadie respiraba.
Hasta que Ginny habló nuevamente.
-Me sorprende que Malfoy se haya negado a contarte que Harry lo visitó en San Mungo.
-No te metas en esto, Weasley –le digo Malfoy con un tono de voz áspero. Ginny lo ignoró.
-Parece ser que yo tenía razón –inició la pelirroja su perorata-, y Malfoy y tú han mentido con respecto a porqué el huroncito llegó a San Mungo. ¿Planean seguir con el cuento de que mi hermano lo ha intentado matar?
-¡No es un cuento! –chilló Hermione, sujetando la varita con más fuerza-. Ron nos descubrió cuando estábamos en Hogsmeade, apuntó su varita contra Draco; ¡lo hirió de gravedad!
-¿Entonces, Malfoy, puedes explicar porqué tú y tu familia no han levantado cargos contra Ron? ¿Por qué, si se les presenta una maravillosa oportunidad de mandarlo a Azkaban y dejarnos pobres, por qué tu asquerosa familia no ha actuado?
Draco se mordió el labio, Hermione lo miró de reojo.
-No la escuches –le susurró.
-No tengo ningún interés en dejar a tu familia más pobre de lo que ya es, claro, si es que eso es posible –respondió Draco con sonora-. Tampoco es mi problema que tú y tu noviecito Potter estén tan cegados que no puedan creer que tienen un maniático depresivo en la familia. Pero responderé a tu pregunta, para no tener que volver a escuchar este estúpido tema. Mi familia se ha negado, es cierto. En realidad, mis padres fueron los que me prohibieron realizar ningún tipo de acusación contra el troll que tienes por hermano. A diferencia de tu familia de ratas de alcantarilla, mi familia no se encuentra muy bien situada en estos momentos. ¿Quién creería que un exmortífago había sido atacado por el héroe de guerra, Ron Weasley? La comunidad mágica es verdaderamente ciega cuando se trata de cualquier cosa que rompe lo ordinario.
-No me interesa saber cuáles son tus vagas excusas –dijo Ginny, y de la punta de su varita salieron unas cuantas chispas rojas-. He hablado con Ron, ¡lo ha negado todo! ¿Por qué habría de hacerlo?
-¡Porque según tu brillante hermano, Draco debió haber muerto en ese callejón! Él creía que Draco se encontraba solo en esos momentos, nunca supo que yo me encontraba allí. Y después de usar el sectumsempra contra él, le dijo que le estaba bien empleado. Aunque Harry le hubiera dicho que se encontraba estable en San Mungo, el que lo relacionaran con un intento de asesinato no le convenía.
Hermione estaba más que furiosa. Le desesperaba como Ginny era tan cerrada, y se negaba a ver que su hermano había estado a punto de matar a alguien. Sobre todo cuando ese alguien era Draco Malfoy.
Pero en ese momento, se vio a sí misma en esa situación. Si todo aquello hubiera pasado hacía varios meses… ¿A caso ella también hubiera tomado la posición de la pelirroja y se hubiera negado en rotundo a creer que Ron habría podido matar a Draco?
Alejó con prontitud aquellas ideas de su cabeza, y volvió a apuntar a Ginny con determinación.
-Muy bonito –dijo la pelirroja-. Parece ser que han trazado una mentira muy convincente. Pero aún tengo otra duda… Dime, Malfoy, ¿a caso puedes explicarme por qué has aceptado el dejar a Hermione, cuando se supone que ella lo es todo para ti? ¿Es que acaso finalmente te has dado cuenta de que no la amas? Más bien dicho, de que no sabes amar en absoluto…
Esta vez fue de la varita de Draco de la que salieron chispas rojas. Miraba a Ginny con una expresión de completo odio, pero la pelirroja no se sintió intimidada en ningún momento. Se negó a responder, pese a que sentía la mirada de Hermione clavada en sí mismo.
Ginny se apresuró a atacar nuevamente.
-Vaya, ¿es que acaso no le has contado el por qué de dicha separación?
-Los problemas que existan entre Draco y yo, son solo nuestros –se apuró a intervenir Hermione, al ver como la mirada del Slytherin se mostraba ahora dubitativa.
-¡No me hagas reír! Harry me lo ha contado todo. Al parecer, los despreciables señores Malfoy se han enterado de que han estado saliendo…
Hermione volvió a mirar a Draco, con una expresión de susto.
-¿Es eso cierto? –le preguntó en un susurro. El Slytherin no contestó.
-Parece ser que los padres de tu pequeño huroncito le han prohibido tener ningún tipo de contacto contigo, Hermione. Y Malfoy, tan obediente que es, ha decidido abandonar este amor que decía quera tan sincero, solo para poder seguir con su legado familiar. ¿Vale más el apellido Malfoy, no es así?
-Draco…
-Ya te dije que para ti soy Malfoy –Draco se volvió rápidamente. Ahora su varita no apuntaba a Ginny, sino que se encontraba en contra de Hermione.
Ginny sujetó su varita con más fuerza, en contra de Malfoy, y Neville hizo lo mismo.
La Gryffindor se quedó en blanco; le era imposible asimilar que la persona a la que más amaba, y a la cual estaba defendiendo en contra de sus amigos la estuviera amenazando con la varita en alto. Sin embargo, se negó a defenderse, y siguió apuntando a Ginny con firmeza.
-Harry ha hablado con Malfoy sobre el tema también –terminó de explicar Ginny-, aunque sobra decir que no fue nada necesario. Malfoy ya tenía la idea de dejarte…
Todo pasó demasiado rápido.
-¡Expelliarmus! –gritó Draco apuntando su varita contra Ginny, de repente. Pero su voz no fue la única que gritó en aquel momento.
-¡Protego! –gritó Ginny, con lo que el hechizo de Draco rebotó contra él mismo. Su varita salió volando de su mano, y cayó entre la nieve, en un punto donde no podía alcanzarla.
-¡Desmaius!
Gritaron al mismo tiempo Hermione y Neville. Pero como Ginny seguía protegida por su encantamiento escudo, el hechizo de Hermione se rebotó contra ella, con lo que la chica cayó en la nieve. Se golpeó la cabeza al caer contra una piedra, con lo que se desmayó al instante. Neville, por su parte, había apuntado en contra de Malfoy. Y había dado en el blanco.
Pero Draco no se limitó a caer en la nieve, como Hermione. El hechizo de Neville había sido tan potente, que el Slytherin había salido volando, y había caído sobre la superficie congelada del Lago Negro. Se había pegado tal golpe en la cabeza contra el hielo, que se había desmayado de igual manera.
Y eso no era todo; el golpe que había producido al caer contra la delgada capa de agua congelada, hizo que esta empezara a cuartearse. Enormes grietas empezaron a surgir por toda la superficie del lago. Producían un horrible ruido, tétrico e imparable. Se movían rápidamente, y pequeñas superficies de hielo empezaron a flotar por las ahora descubiertas aguas del lago.
-¿Qué has hecho? –le dijo Ginny a Neville en un susurro apremiante.
El chico no supo qué contestar. Estaba petrificado, mientras veía como Malfoy seguía sin reaccionar, y el pequeño pedazo de hielo donde se encontraba tumbado, se alejaba de los demás trozos que hasta hacía poco lo rodeaban.
-Será mejor que nos vallamos de aquí –y Ginny se apuró a jalarlo del brazo, y ambos Gryffindors se alejaron corriendo a toda velocidad.
Lo había visto todo. Se encontraba tan nerviosa por lo que pudiera pasar, que había visto todo el enfrentamiento, escondida entre los árboles. Había visto a Hermione caer, y a Draco volar por los aires. Se había quedado petrificada un par de segundos, los suficientes para que Ginny y Neville salieran corriendo del lugar. Fue entonces como si una descarga eléctrica le recorriera todo el cuerpo, y salió corriendo a ayudarlos.
No vio a Ginny ni a Neville al llegar al lugar. Era como si la pesada atmósfera los hubiera borrado por completo del mapa. Se inclinó junto a Hermione, para comprobar si aún respiraba. La castaña lo hacía con dificultad, puesto que el frío se le pegaba a la garganta. Entonces, miró al lago, buscando el cuerpo de Draco, puesto que poco a poco se había ido alejando de la orilla, y se internaba más y más en las negras aguas.
-¿Malfoy? –gritó preocupada, pero ninguna voz le respondió. Confiaba en que simplemente estuviera desmayado- ¡Malfoy! –volvió a gritar.
Fue durante una milésima de segundo, que su vista pudo enfocar al inerte cuerpo de Draco, sobre una diminuta capa de hielo, y después, como si el calamar gigante lo hubiera tomado, la figura del alto y delgado Slytherin se hundió completamente en las heladas aguas.
Luna sacó la varita a toda velocidad. No lo dejaría morir así.
¡Que cosas tan más complicadas escribo! D:! Hermione y Draco han acudido a su cita nocturna junto al lago. Pero Ginny y Neville se han colado, y han intentado poner a Hermione en contra de Draco... Aunque al final él fue el que se puso en contra de ella =S. Ginny sólo quiere demostrarle a Hermione que se equivoca con respecto a Draco, que no es tan buena persona como ella lo cree, y quiere demostrarle que en realidad el Slytherin es un cobarde. Aunque sus métodos no son algo que apoyo, y su causa tampoco. Y con respecto a que Harry ha "pedido de la manera más atenta" es puro cuento, yo no creo nada. Simplemente se ha aprovechado de la debilidad de Malfoy y de los problemas que está atravesando en contra de su familia, para decirle cosas hirientes a Draco y que deje en paz a Hermione (cosa que según Potter es lo mejor para su amiga).
¡Y se han batido en duelo! Bueno, casi, porque con un par de hechizos todo quedó en la nada. Hermione está desmayada en la nieve, y Draco se ha hundido en las heladas aguas del Lago Negro. Obviamente, Ginny y Neville hubieran ayudado a Hermione, pero en situaciones como esta, lo que uno menos hace es pensar lógicamente. Es por eso que han huido. Por suerte Luna estaba ahí también, confío en que ella los salve =)
