Marzo, 25.

¿Te he contado sobre lo que ocurrió en las vacaciones de primavera?

¿La fiesta de Senri-chan? Estuvo bien. Aunque no es a lo que me refería. Mamá tuvo razón en decir que me preocupaba mucho por no saber que hacer. Ayane-chan pasó a buscarme con su papá y en la puerta de la casa de Senri-chan estaban las otras chicas —la idea era que llegasemos todas juntas para sorprenderla—, cosa que resultó muy bien porque la festejada estaba realmente alegre. No sé bien que decir de Senri-chan, todavía no la conozco mucho... salvo que pareció disfrutar mucho de sus regalos y las sorpresas. Fue divertido, creo. Me reí mucho y también me quedé durante toda la tarde...

Pero no fue lo único que ocurrió ese día. También sucedió que mi mamá intoxicó a Koushiro-san y que perdí otra oportunidad para ver a Tailmon. Y que un virus de computadora se volvió un digimon y amenazó con destruirlo todo.

Taichi estaba muy molesto conmigo cuando llegué a casa. ¡Dijo que un digimon muy poderoso había casi provocado la destrucción de Japón! ¿Un misil a punto de caer en Odaiba? A veces no se sí creerle todo a Taichi, pienso que exagera un poco... pero se veía tan exhausto que me sentí culpable cuando supe que todo era cierto. Koushiro-san lo confirmó, ¡incluso salió en las noticias! Mi hermano me había llamado dos veces a casa de Seri-chan y yo no quise volver.

Sé que debería haberlo venido pero me estaba divirtiendo tanto...

Fui algo infantil, ¿no?

Sentí pena por Koushiro-san, espero que se sienta mejor ahora que han pasado un par de días. Papá dice que se necesita fortaleza para vivir con las recetas de mamá y estoy de acuerdo con él. Antes, Taichi preparaba algunas cosas para los dos, cuando era pequeña y nos quedábamos solos. Pero ahora papá se ha encargado de aprender a cocinar algunas cosas.Mi abuela Tsuki nos envía bocadillos cuando vamos a verla (¡cocina delicioso!), como intuyendo que no aceptamos todas las ideas locas de mamá.

Le pregunté a Taichi sobre Tailmon, claro. Sinceramente me dolió que seguía sin poder verla y sí, también me sentía culpable por no haber regresado a casa temprano. No esperaba que fuese tan urgente, de verdad. No quería salirme de la fiesta de cumpleaños de mis amigas —ya podía llamarlas amigas, ¿cierto?— pero tampoco había pensado que por mi negativa el mundo estaría en riesgo. Había sido malo de mi parte.

Creo que Taichi se sintió mal también por ser tan brusco. Me dijo que estaba bien, que me entendía, pero que la próxima vez que llámase pidiendo ayuda, yo tenía que responder.

Prometí que lo haría.