N/A. La verdad es que al principio pensé en poner celoso a Rab siguiendo LDP y EBDJ, pero luego pensé… ¿y si es Rody el celoso? xD escrita hace mucho, mucho tiempo. ¡Ya solo queda una!

Joanne

IURE VEL INIURIA

XXIX. CELOS

Cuando Rodolphus salió de su despacho, en el que había estado trabajando hasta entonces, escuchó risas que venían desde el pequeño salón de estar que tenían en el primer piso, cerca de las habitaciones.

Recorrió el pasillo y abrió la puerta con sigilo, no porque quisiera sorprenderlos, sino porque era así como él hacía todo. Entró en la sala con paso pausado, observando como su mujer y su hermano reían y comentaban sobre un tema que aún no había alcanzado a escuchar.

No se volvieron ni a saludarlo.

Estaban sentados uno frente al otro, una mesa redonda interponiéndose entre ambos. Ella se inclinaba hacia delante, estirando su mano para alcanzar a tocar la de Rabastan, en un juego que posiblemente tan solo ellos dos comprendían.

-¿Conservas la cicatriz?

-Por supuesto –dijo él, remangándose la túnica, dejando al descubierto un antebrazo moreno-. La herida fue profunda.

-Aquí está –murmuró Bellatrix, recorriendo lentamente con su índice la marca negra que cruzaba la piel de Rabastan, marcándola.

Rodolphus avanzó hasta situarse tras la silla donde se sentaba Bellatrix, y apoyó uno de sus manos sobre el respaldo, acariciando sin querer algunos de los mechones de pelo espeso y negro que caían por la espalda de la joven.

Rabastan, percatándose entonces de la presencia de su hermano, alzó la vista.

-Ah, hola –saludó, a lo que el mayor hizo un gesto de asentimiento con la cabeza. Rabastan apartó el brazo del alcance de Bellatrix y se bajó la manga de la túnica negra-. Estábamos recordando aquella misión de hace un par de meses, donde me herí.

-No tienes por qué explicarte –cortó Rodolphus, secamente.

-Ya… Um, bueno. –No parecía excesivamente cómodo; lo cierto es que le había sorprendido algo la dureza de su hermano. Miró el reloj, y esbozó una tenue sonrisa-. Dije a Lucius que me pasaría por Malfoy Manor esta tarde. Será mejor que vaya yéndome.

-Tienes polvos flu sobre la chimenea.

-Lo sé.

No tardaron mucho en escuchar el chisporroteo que hizo Rabastan al irse por la chimenea, después de despedirse de Bellatrix y de su hermano.

La mujer, entonces, se volvió.

-¿Por qué has hecho eso?

Rodolphus la observó con desapasionamiento, sin moverse ni mudar el semblante.

Una sonrisa de compresión cruzó los labios de Bellatrix, algo maliciosa, y que precedió a una risa suave nacida en su garganta.

-Estás celoso –murmuró, cerrando los ojos con placer cuando Rodolphus comenzó a acariciar su cabello, jugueteando inconscientemente con los mechones de pelo negro.