Shikamaru Nara era un chico demasiado orgulloso, por eso cuando la chica de la aldea de la arena le dijo esas palabras tuvo que confirmarlo
Shikamaru:- De verdad?, vas en serio?
El joven con coleta no podía creerlo. Tan repentino como sonaba, Temari lo iba a dejar.
Temari:- Lo siento, Shikamaru, pero luego de lo que ocurrió hoy tengo que pensar más...
Shikamaru:- Sobre qué?
Temari:- Sobre tí, tu relación con esta aldea y con...
Lo iba a decir. Al final no le sorprendía, muchas cosas ocurrieron con él como eje central, como otras veces en el pasado, como esta vez en particular
Shikamaru:- Naruto
Temari:- Escuché sobre sus estudios para volverse Hokage
Shikamaru:- Pero ¿Que tiene que ver eso conmigo?, con...
La palabra "nosotros" estaba por salir, pero se la guardó para sus adentros, aún se resguardaba de todo sentimiento desagradable de culpa
Temari:- No te hagas el que no sabes, Shikamaru -La joven volteó a ver a una multitud de personas que salían del hospital central de Konoha, todos con atuendos y ramilletes. Civiles la mayoría y la otra pequeña parte ninjas del exterior-. Tengo que irme, mi hermano me está esperando para ir con Gaara. Nuestra gente está discutiendo, y tengo que estar ahí para ver si se ponen de acuerdo con estupideces
La joven se acercó al ninja para darle un beso en la mejilla, a lo que este respondió metiéndose las manos en los bolsillos y apartando la mirada de ella.
Temari:- Tenemos un deber con nuestra familia, Shikamaru, piensa en ello
La chica dio pasos ligeros sobre las baldosas, mezclados con el gentío sin rostros. El estratega se quedó ahí, en silencio, completamente absorto en sus ideas.
Shikamaru:- Deber...
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Aquel día resonó muy fuerte en Shikamaru, que estaba ahora caminando a paso apresurado por una de las calles principales de Konoha, completamente molesto por lo sucedido hace unos minutos atrás
Shikamaru:- Hinata, no tiene la menor idea de lo que habla, siempre soñando con tonterías
La pasmosa rabia que sentía seguía a flote, juntándose con otros recuerdos más alejados, particularmente intrusivos y molestos
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Chouji:- Te digo, eres bastante rápido en mentir, Shikamaru, nadie debería confiar en tí nunca
Shikamaru:- A que te refieres?
Ambos muchachos estaban caminando en un día particularmente tranquilo, partiendo rápido para la florería de Ino, que estaba por cerrar a estas horas. Mientras que el Akimichi estaba molesto, el estratega parecía divertirse
Shikamaru:- Si es por aquella carta que escondí lo siento ¿sí?, tienes que ser más astuto que el rival en estas partidas
Chouji:- Lo que tu digas... Oye, ¿has visto a Ino estos últimos días?
El joven con coletas hizo un ademán de pensar
Shikamaru:- Sí, ¿que sucede con ella?
Chouji:- Parece un poco distinta
Shikamaru:- Un poco distinta?, eso no me dice mucho, Chouji
Chouji:- Bueno, es que no sé cómo describirlo
Shikamaru:- Que tal si empiezas con el por qué la ves distinta, es por su actitud o por sus actos?
El Akimichi ahora se concentró en lo que iba a decir
Chouji:- Bueno... si, ella está más eh, solidaria
El moreno se extrañaría de la palabra que su amigo escogió para representarla de no ser porque lo conocía, y entendía exactamente a qué se refería
Chouji:- Si sabes que suelo tener mucha hambre luego de los entrenamientos y necesito eh...
Shikamaru:- No tienes que explicar nada
Chouji:- Bueno, ella suele ser la que menos dinero me da, y hace unos días incluso me preguntó qué clases de frituras compraría ¿te lo puedes creer?
Shikamaru:- Ajá
El moreno puso sus brazos en la nuca, mientras cerraba los ojos en una acción de total desinterés, mientras que su amigo seguía preguntando cosas sin mucha importancia para él
En lo que hablaban, el sorprendido Akimichi y el perezoso Nara llegaron a la florería de Ino, mientras ella despacha a su último cliente
Ino:- Que tenga buen día señor!, oh, son ustedes
La cara de alegría de la chica se desvaneció de inmediato, aunque ahora parecía mucho más relajada
Los tres se fueron de allí para pasar, como de costumbre, cerca del parque de Konoha dónde se sentaron y charlaron hasta que el sol se puso del todo
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Pasaron las horas y el trío de amigos terminó de ponerse al día. Chouji, muy cansado se despidió con un saludo abrupto y emprendió su marcha sin remedio para su casa. Los dos jóvenes que quedaban sentados volvieron a fijarse el uno en el otro para terminar sus últimas oraciones y así poder también irse, o eso creían que pasaría.
Ino:- Fue un bonito día ¿no?
Shikamaru:- Tú me dirás, yo estuve todo el día metido en mi habitación con Chouji, nos pusimos a jugar a un juego de cartas
A su amiga difícilmente le gustarían esas cosas, ya era duro arrastrar a Choji a sus pasatiempos, la chica florista sería un reto inconseguible
Ino:- No me digas más, otra vez hiciste trampa, ¿no es así?
Shikamaru:- Que te piensas?, no soy tan repetitivo
La chica vió a través de su mentira, pero decidió dejarlo pasar
Ino:- Sabes?, no me importa, tenemos solo una oportunidad de hacer las cosas, hay que tomar riesgos, te quedó un cigarrillo?
El chico casi se cae de su banca
Shikamaru:- Por qué la pregunta?, no, es obvio que no...
Ino:- Otra vez
Shikamaru:- Qué?
Ino:- Otra vez mintiendo
Shikamaru:- Ino, sabes que lo dejé después de nuestra misión cazando al Akatsuki
Ino:- Sí, y yo prometí por año nuevo dejar de tomar batidos de fresa y ahora me apetece tanto uno...
Shikamaru:- No es lo mismo
Ino:- Como quieras... pero me lo debes...
La chica hincó el codo y soplo el mechón de cabello que la estaba molestando, con una postura completamente relajada
Shikamaru:- Pues al final Chouji tenía razón...
Ino:- En qué?
La chica ni siquiera le estaba prestando atención, posando su mirada al frente
Shikamaru:- En que estas distinta, me dijo que le diste dinero para comprar frituras
Ino:- Tan extraño es?
Shikamaru:- No, pero ahora que hago memoria, recuerdo que siempre fuiste muy mezquina con tu cambio
Ino:- No se puede ser tacaño toda la vida ¿o sí?
La chica dio un suspiro, aprovechando la situación, también se estiró de su banca y se paró para poder marcharse
Ino:- Tengo que volver Shika, le prometí a mi padre que no tardaría tanto esta vez
Con un saludo la chica se fue alejando del parque, pero fue detenida por una voz a sus espaldas
Shikamaru:- Desde cuando me llamas Shika?
La chica sin darse la vuelta, le inquirió a su amigo, con una voz burlona:
Ino:- Desde ahora, Shika
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En ese momento lo empezó a sospechar. Era molesto pensar así de tus amigos, pero tuvo que hacer un esfuerzo
Aunque nada de esto importaba ahora, Shikamaru ya casi llegaba a su destino
Shikamaru:- Ya cumplí con mi misión, no tengo nada que deberle a nadie, acabamos con Kaguro
La mirada furtiva de Temari se apropiaba de sus pensamientos cuando repetía la palabra "Deber", pero ignoró como pudo los flashes, centrándose en otras cosas, la caverna, la misión, Kaguro
Si este último año el mal encarnado tuvieran un nombre, se llamarían de la misma forma que aquel sujeto. Su inviable determinación por servir a Kaguya era increíblemente molesto, Shikamaru se había predispuesto a tenerle un poco de envidia, ya que él carecía de una convicción tan férrea, aunque claro, prefería que no fuera por la señora del chakra. Le vino a la mente la primera vez que huyó de él, luego de su primer enfrentamiento en el pueblo de Yami.
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Chouji:- Shikamaru, lo perdimos
Shikamaru:- Eso... parece
Miraban sobre sus pasos, pero no veían a nadie
Shikamaru:- Ojo avizor, Chouji, no bajes la guardia
Con un rápido ascenso hacia los troncos, Shikamaru empezó a señalarse el camino de regreso, que se hacía cada vez más largo por el cansancio
Chouji:- Deberíamos parar
Bajando de un salto, el chico estratega se dispuso a catapultar otra de sus brillantes ideas hacia el precipicio de su mente, con tal de evitar que saliera a la luz, pero fracasó
Shikamaru:- Llevamos ventaja, solamente debemos ir a paso lento y podrémos volver a-
Un alarido se escuchó de repente, cuando ambos voltearon, se toparon con una multitud de temerosas personas que parecían estar perdidas
?:- P-por favor no nos hagan daño... llevamos mucho tiempo caminando por aquí... huyendo...
El estratega se las arregló para sonar lo más calmado y confortable posible
Shikamaru:- No se preocupen, no somos bandidos, estamos en la misma situación...
La angustia de los pobladores disminuyó, pero aún se veía cierta angustia en sus rostros
Chouji:- Shikamaru... creo que siento un chakra
El estratega contempló a los extraviados "Son muchos" - pensó. "No podemos ocultarlos a todos de los sectarios"
El chakra enemigo se distinguía con más claridad
Chouji:- Shikamaru...
"Tengo que hacer algo" - prosiguió. "De mí de depende... es mi responsabilidad"
Shikamaru:- USTEDES...
Con un tono de voz mucho más alto, el chico se dirigió a la comunión de personas y como si fuera un aviso ultimátum les persuadió a seguirles
No teniendo adónde ir y sin protección adecuada, a la pobre multitud no les costó mucho decidirse
Rápidamente volvieron a reemprender su marcha, los chicos empezaron a guiar a los adultos, Shikamaru le dijo a Chouji que sacara su Kunai, con este ritmo más pausado en cualquier segundo podían toparse con el enemigo o ser presa de alguna emboscada
Por más vendidos que ahora se encontrarán, Shikamaru siguió con su idea, que no abandonó un segundo, después de todo, era su responsabilidad
...
Si tan solo supieran ahora cuánto odiaba aquella palabra. "es tu responsabilidad, Shikamaru" desde aquel día, en que la chica de la arena se lo dijo, no, incluso desde antes, todo empezó a irse a pique. "Si mi sensei lo supiera" - pensó para sí.
El chico con coletas empezó a caminar lentamente, pasando cerca de un establecimiento, que ahora se encontraba cerrado, luego otro y así hasta toparse con varios: Había entrado en la zona comercial de Konoha
Con mucho más coraje, empezó a recordar una charla, mucho más cercana en el tiempo sobre el mismo tema
-Maldito seas, padre
...
El joven estaba sentado, cerca de una ventana, la brisa podía entreverse por el movimiento de los matorrales allá afuera. Pero como tenía el vidrio bajado, no podía sentirlo. Con el codo inclinado y su mano en la cara, tenía su mirada completamente empanada, si se lo viera desde cierto ángulo, pareciera como si se hubiera echado una siesta sentado.
-Shikamaru, despierta hijo
El joven volteó para encontrarse con su padre en la puerta, su expresión no había cambiado, incluso se permitió un comentario sarcástico.
-Estoy despierto ¿No te diste cuenta?
La socarrona sonrisa del padre hizo extrañar al chico, que ahora se percató de una cosa: El hombre llevaba un tablero en la mano. Aunque estaba en una bolsa, podía ver las marcas que se transparentaba en el plástico
-De qué juego es, no es Shogi
El mayor no se extraño al saber la cualidad extra innata de su hijo al intuir que tablero era su predilecto.
-Es de Ajedrez, uno de mis compañeros me lo dió hace mucho, hoy me lo encontré mientras estaba buscando una cosa y dije "hey porque no jugar un rato?" es una pena que se tenga que hacer de a dos y como tu madre no está en casa pues...
El chico intuyo algo oculto detrás de esas palabras, pero decidió pasarlo por alto. El hombre se sentó al frente suyo, poniendo la tabla en su sitio
-No te dije si quería jugar
-Ya lo sé
El hombre siguió sonriendo, por muy raro que pareciera, el chico se sento recto y empezó a tocar las figuras, pronto se puso manos a la obra e hizo su primera jugada
-Siempre hacemos lo mismo, no es así?
-A qué te refieres hijo? -el mayor levantó su mirada un momento, luego de pasado su turno para fijarse en su contrincante-. Ah, te refieres a lo de hablar mientras-
-Jugamos, sí -el chico no le dió tiempo de acabar, y movió un peón que remató una ficha importante del otro-. ¿De que quieres hablar?
El hombre dejó de sonreír y empezó a ponerse meditabundo.
-Curioso lo que ocurrió en el poblado hace unos meses -movió un caballo en forma diagonal-. Sé que tiene que ver con lo que le sucedió a nuestra aldea hace unas semanas atrás
El chico tardó en responder, pero nada más mover el brazo para seguir su turno volvió a dar su voz
-Sí, es verdad -poniendo un peón al frente de su reina-. Una especie de enfermedad colateral, pero eso ya lo sabes, cual es tu punto?
-El mayor movió una torre-. Ví como tú tuviste mucha, digamos, relevancia en esas misiones
Bueno -Moviendo una torre, derrotando el caballo del rival-. Era mi deber, no es así?
El padre miró el tablero y se dió cuenta que se encontraba en apuros
Escucha -moviendo un peón cerca de la torre del chico-. hace unos años, el líder de la aldea de la arena fue secuestrado por dos de los enemigos públicos más sonados de la historia. Es sabido que la forma de actuar de esos dos, correspondía a una anterior resolución de problemas, a un pacto que tuvieron con varios allegados de la zona.
-Eso es correcto -Moviendo una torre, ataca el peón anterior del padre-. Pero también ten en cuenta la personalidad de Gaara de la arena; es un chico introvertido, difícilmente puede hacer amigos, los únicos en los que podría confiar serían Temari y Kankuro, los demás...
-el padre movió a la reina para alejarlo de su posición inicial-. Ahí viene mi punto, Shikamaru, los únicos que jamás le fallarían al Kazekage serían Temari y Kankuro, los demás... se ponen en duda constante
-el chico movió su torre lateralmente para atacar otro peón-. Alzando la mirada, se fijó en su padre- ¿Pero eso qué tiene que ver con nosotros?
El padre volvió a sonreír
-Contigo Shikamaru, mas bien, contigo -moviendo una torre, lo puso cerca de la reina de Shikamaru-. Escucha, hijo, nosotros protegemos a la aldea, es nuestro deber, nos enseñan a hacerlo desde que nacemos, desde que crecemos y lo vamos a hacer hasta que...
-El chico movió uno de los caballos, comiendo la torre que se acercó a su reina-. Fallecemos
Shikamaru sintió una aprehensión, no le gustaba a dónde se estaba dirigiendo esta conversación
-Padre, no me digas qué...
-Tienes que pensar en tu futuro, ese es mi punto
Antes de que pudiera desarrollarse cualquier pensamiento más impulsivo que lo hiciera irse decidió ser tajante
-Terminamos esta sesión y lo dejamos
El chico contempló el tablero, sin levantar la vista, su padre siguió moviendo sus piezas en silencio.
Por un par de turnos, siguieron callados. Sacadas varias fichas más de la partida finalmente, lo consiguió:
-Hake
El padre sostuvo una posición pacífica, no pudo sino rendirse, teniendo aún posibilidades de seguir
-jaque-mate, entonces
Volviendo a reacomodar las fichas en su posición, el chico le recrimina
-No dije que quería seguir
-Será la última, lo prometo
Una vez movido el padre, el chico decidió, con cierta reticencia reanudar la partida
-Eres muy orgulloso, Shikamaru
El chico contestó luego de su turno
-Algunos dicen que soy vanidoso
-el padre movió un caballo-. No, la vanidad y el orgullo son dos cosas distintas. -Shikamaru movio un peón-. El orgullo es un sentimiento de autosuficiencia, la opinión que tenemos de nosotros mismos; la vanidad es querer que los demás piensen en nosotros de una manera
-El padre movió una torre y se comió un peón-. A tí te da igual lo que piensen ellos
El chico alzó la vista-, ¿Y eso es bueno o es malo?
Luego de su turno, el padre inquirió:
-eso solo depende de tu orgullo
Un par de segundos después el padre cambió radicalmente el tema de conversación
-Escuché que Ino y Chouji están trabajando muy duro
La sonrisa del chico se ensanchó, como recordando algo pasajero
-Si, Chouji como siempre se esfuerza en aparentar e Ino está... bueno, digamos que disfrutando bastante su tiempo -Un leve deje de disgusto surcó la cara del joven-
-Qué ocurre hijo?, no te gusta que tu amiga lo pase bien?-el padre movió una ficha sin importancia, mirando hacia delante, pareciendo más absorto en las respuestas de su hijo.
Shikamaru levantó la cabeza y la volvió a bajar, llegando a otra conclusión relámpago
-Que ella haga lo que quiera, pero que no se lastime -Moviendo de forma meditada-
El padre sonrió de nuevo
Si había algo que a Shikamaru le disgustaba era que su padre fuera tan directo, sobre todo si se trataba de cosas que le recomendaba hacer. Pero, estas frases, con doble sentido, le estaban empezando a hartar. Sabía que el verdadero juego estaba por encima de las cabezas de los alfiles y las torres. No iba a perder.
-Inoichi me contó hace un tiempo lo contento que le pone a su hija que ese joven albino, cómo se llamaba? -miró hacia arriba, esperando que el de coletas completara su frase, pero solo halló silencio-. Eh... "Sai" si, ese chico, estuviera saliendo con ella, dijo que tiene buen espíritu.
El joven asintió con un distraído "ajá" apenas audible, pareciendo escuchar por innercia
-Pero yo sé mirar en el corazón de las personas, hijo, aunque no lo sepan ellos. -El joven parpadeó con un leve temblor-. Sabes a lo que me refiero?, Inoichi es un genio con las mentes, Choza, ese bastardo, es bueno con el cuerpo, pero yo... *señala su pecho* puedo ver lo que está oculto aquí... así conquisté a tu madre.
El chico siguió jugando en silencio, dejando que su padre terminara su divagación
-Y sé que esa chica no tiene ninguna intención de acabar con ese chico Sai
-Lo que tu digas
Soltando su lengua, el chico parecía más disgustado.
El padre abrió los ojos sorprendido, pensando en una negativa de parte de su hijo, habló con orgullo
-Cómo? acaso estoy diciendo mentiras?, pregúntale a tu madre cómo...
-Sí, ya lo sé
El estratega estaba quitando fichas y más fichas mientras que su padre se enzarzaba con sus diálogos incómodos, solo quería que concluya y se vaya
-No seas tan renegado, lo que quiero decir es que sé lo que las personas prefieren, eso es todo...
El chico dejó de mover fichas y alzó la mirada con cierto recelo
-Mira, sé lo que vas a decirme "ella te conviene" no es así?, me suponía que querías que estuviéramos juntos, hace años Inoichi también le dijo a ella que eligiera entre Chouji y Yo
El padre tenía los brazos hacia atrás, mirando con cara laxa y relajada.
-Honestamente no me interesa que esté contigo -el chico abrió los ojos en confusión-. Pero si quieres estar con ella, no me opondré, es solo que...
Va a decirlo, y con esa será suficiente. "Es solo que quizá deberías pensar en tu futuro" qué pesadilla, ojalá me hubiera ido a la casa de Lee para que me dejara golpear su bolsa de boxeo un rato -Pensó. Todo esta lisonja va encaminado a lo mismo. Ya lo sabía, era mejor estratega que él. Solamente tiene que interrumpirlo, levantarse e irse
Tapando la voz de su padre, el chico inició:
-Papá me tengo que...
Pero se calló de inmediato. Una sombra surcó su cara al escuchar aquel nombre, sin duda no se lo esperaba en lo absoluto. Su corazón se aceleró de un pálpito a otro. Su padre era el que tenía una cara extrañada ahora.
-Repite lo último -Le pidió Shikamaru, ante la atenta mirada del padre que ahora se hacía el confundido, al segundo captó el mensaje y volvió a repetir la oración
-Es solo que ella parece interesada en Naruto
Al chico se le enrojeció la cara, endureciendo la mirada. Su padre prosiguió.
-Si recuerdas que estuvo con él un tiempo ¿no es así? me llamó especialmente la atención que lo mantuvieran en secreto, eso me hace pensar en muchas interrogantes... -El padre se acercó más a la mesa- pero con la que más estoy interesado es, si ella no tiene ningún problema en tener una relación abierta con aquel chico albIno, porque no con Naruto? e aquí la respuesta... ella lo eligió a él.
El chico volvió a endurecer su mirada, ahora apartándola de la vista del mayor
-No digas tonterías, es absurdo, ella no quería decirlo porque él es un cabeza hueca y le daba vergüenza que los demás la increparon...
El hombre volvió a sonreír, parecía estar muy cómodo poniendo así a su hijo, sin duda sabía cómo ponerlo de los nervios
-Me contaron cómo te pusiste cuando te enteraste de que estaban saliendo -Ahora el mayor dejó de sonreír, soltando lo próximo como una acusación fría- Intentaste herirlo
Lo atrapó, realmente había cometido aquella estupidez, pero lo hizo por el bien de ella. Naruto estaba causando problemas ¿no es así? en esa situación se estaba comportando como un cretino, peor hubiera sido no actuar... ¿verdad?
no tuvo el valor de contestarle, simplemente quedó con la mirada apartada
-Ten en cuenta esto: no puedes hacerle daño a Naruto Uzumaki, el es como Gaara de la arena, necesita un guía. Tienes que aconsejarle, porque eres uno de los pocos en los que él puede confiar, y si su destino es el que tanto proclama pues... te compromete. Y si Ino termina estando con él... cuida a tus amigos.
El padre bajó la mirada hacia las fichas, se dió cuenta que todas sus tropas acabaron fuera del tablero, solamente estando su reina acorralada. Con un deje de preocupación, el padre preguntó a su hijo:
-No vas a decir nada?
El chico se mantuvo en silencio, completamente helado.
-Muy bien, entonces... Jaque-mate
Terminó la partida y cerró el tablero.
-Es un bonito juego -continuó- Una pena que no sea tu favorito, eres bueno también en este -mirando con resignación el tablero-. Tu tabla de Shogi pudo haberte matado en aquella ocasión, lo sabes ¿verdad?...
El hijo no contestó
Poniéndose de pie, se acercó a su hijo, a modo de conclusión:
-Eres orgulloso, hijo, muy orgulloso. Si no regulas tus sentimientos... estos podrían poner en peligro a muchas personas en el futuro. Piensa qué es lo que debes hacer. Eres importante, Shikamaru, que la pereza no gane tu convicción. Y sobre todo... -Acercose al oído- que tu orgullo no gane contra tu inteligencia
Con una mirada diáfana, el padre se fue de la habitación, llevándose el tablero y la tranquilidad en la mente de Shikamaru consigo
El chico empezó a susurrar algo por lo bajo, una última frase, que nunca llegó a salir
"Te equivocas, padre"
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El bar de Junko, famoso por ser el más estrafalario y servicial de toda la villa. Los bar tender no suelen ser gente amable, sobre todo por culpa de los que suelen pasar las horas en sus garitos. Pero sin embargo, en el bar de Junko, tanto el parroquiano como el que destila la cerveza para su gusto, son cálidos y amigables. Por supuesto, hay algún cliente aprovechado, pero no suelen causar tantos revuelos, ya que al final, se los bota tan rápido como tan rápido entraron.
Shikamaru miró la mesa de fuera del bar "correr al refugio para salvarse del peligro habrá hecho que se les olvidara recogerlos" - pensó el chico. Sa acercó a la mesa, y se sentó en una silla que había al lado. Con una sonrisa de medio lado, se quedó en una pose que deja entrever una relajación perezosa. Estirando las piernas y los brazos, miró un rato arriba
-Aquí fue
Siguió contemplando la pizarra mortecina ya manchado de un azulado blancuzco
Con una resignada mueca cerró los ojos, quizá el último recuerdo, tal vez lejano ahora, se revolotea por su mente. Después de todo, aquí fue dónde había estado hablando con Chouji en la madrugada. Una hora antes del último incidente.
Recordó cómo estaba hace unos minutos atrás y sintió una aversión fuerte hacia este lugar
mirando el relieve del nombre de la ostentosa parroquia, se quedó tribulando sus emociones
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Era una noche fría, turbulenta si se le puede añadir ese adjetivo. Y él, lo había dicho, su compañero de misiones, su eterno compadre de juergas. "Deja la botella", no era una orden, no lo había dicho con voz altiva, era una petición acuosa. Era como si de verdad le hiciera daño que estuviera bebiendo. Patrañas le espetó, porque en aquella situación, dónde todo se puso de color oscuro y las únicas voces alegres que escuchas son proferidas por alguién con una bebida de Sake en su poder, todo es lo mismo... patrañas.
Todo es una vil patraña.
Si tan solo lo hubiera comprendido. En el libro "Sociología de un ninja" estaba dictado, por supuesto que lo leyó, y según en unos capítulos más avanzados, pone que hay quinientas maneras de acercarte a una persona y hablarle, pero de esas quinientas solo veinticinco componen buenas formas e incluso, dependiendo de la personalidad del sujeto con el que te dispones a soltar tu voz, solo uno de esas veinticinco era la opción correcta. Lo sabía, pero también entendía la contradicción de aquello, porque si de esas centenares de particiones la más acertada proviene de una líneas cuyo núcleo verbal significaba eso, esa simple acción, entonces la regla era anulada:
"Se amable"
Ser amable ¿eh?, por supuesto, la idea de esa afable resolución venía a ser la siguiente:
"MODO: Infiltrado. Protocolo: si estas en una misión para sobornar al adversario o la persona que esté en un cargo a disposición de tu objetivo, se amable".
Era lo adecuado si querías pasar por infiltrado, pero si querías hablar con una persona que conocías desde prácticamente toda tu miserable vida, igual, la opción no era la adecuada.
-Vil mentiras, todo esto es una estupidez
Veía a Chouji fruncir el ceño, estaba convencido de que debía ser una vacilación, al menos hace unos treinta minutos, porque ahora, estaba completamente rígido, con la mirada severa, de vez en cuando rodeando a su alrededor con sus pupilas, sintiendo vergüenza.
¿No es eso gracioso?, ahora se cambian los roles, el cabeza fría que administra todas las posibles resoluciones es el que menos cavilaciones a hecho en el grupo desde nunca.
-Oye, Shikamaru, ya está bien ¿si? fue divertido... pero no me hagas quitartela
Otra vil patraña. No se atrevería, nunca sería capaz de hacer algo así por su propia cuenta. lo conocía demasiado bien. Además, ya le había explicado el motivo de su enajenación mental, su displicencia y voluntad cedida ante la bebida.
-Tenemos que hablarlo con Ino, mañana podremos ir a su casa y aclararlo no puede estar muy molesta contigo ¿o si?
Shikamaru intuía que aquello era para relajar su confianza, pero el agarre con su botella se acrecentó.
-No, Chouji, ella me lo dijo bastante claro, no le interesa entender razones, ¿por qué habría de... ¿seguir con esto? ¿Para que me vuelva a dar un portazo en la cara?, no quiero hablar con ella... pero... ese tonto
El otro se extrañó, no entendiendo a primeras a que se refería, pero rápidamente cambió de expresión
-No te enojes con Naruto, no es su culpa que todo esté como está
Lo defendía demasiado, no le gustaba escuchar que alguien esté de su parte, y por desgracía, probablemente la gran mayoría están de su parte. Cómo odiaba aquello, como odiaba a Naruto Uzumaki.
-Mi padre me lo dijo ¿sabes?, me lo advirtió y... probablemente tendría razón... pero se equivocó en una cosa, yo no dejaría vendida a una amiga por el bien de la aldea, eso jamás
Con súbito, de un trago se vació lo que quedaba en la botella.
-Pero... Shikamaru... ¿a qué te refieres?
Decidió ignorar su pregunta, no tenía energías para explicar las calculadoras palabras de su progenitor. Consideraría otra parte de sus cavilaciones sin sentido.
-Ya está, con esta van cuatro, deberías parar, tu cuenta está muy apretada, je,je,je
Lo volvió a pensar, y fue una idea truncada, de momento, pero rápidamente tomó acopio de sus pasos
-Oye, Chouji, se me ocurre algo... ya que Naruto despertó... qué te parece si le hacemos una visita, ¿eh?, estoy seguro que no se lo tomara a mal, lleva mucho tiempo sin ver una cara conocida
Esa idea le hubiera sacado una sonrisa de oreja a oreja a Chouji en cualquier otro momento, pero ahora, cuando su amigo se hallaba hasta arriba de tragos, lo único que le causa esa turbulentas palabras es absoluto pánico.
-No creo que sea buen plan...
-Oye, no le voy a golpear... solo quiero hablar ¿de acuerdo?, solo eso...
Era demasiado embustero, tanto que ni siquiera Chouji se lo tragaría. Demasiadas mentiras, demasiadas trampas.
-Lo siento Shikamaru, pero mejor será que nos vayamos cada uno a descansar, es muy tarde y-
-Otra patraña
-¿C-cómo dices?
Ese miedo en la voz de su amigo. Maldita sea, cómo odiaba escucharlo con miedo.
-Está bien, no tienes que hacer nada, solo ve... y yo me iré a mi casa también, te parece buen ¿plan?
El otro asintió y por acto reflejo se paró de la silla, Shikamaru no lo hizo hasta que le trajeron la cuenta, lo pago con ciertos murmullos inentendibles. Luego se quedó de pie para acto seguido estrechar la mano a Chouji.
-Nos vemos mañana... tengo que... si debo irme...
Shikamaru se dio media vuelta, y se dispuso a avanzar. Toda saldría a pedir de boca si no fuera porque Chouji sigue de pie, en la orilla de la mesa, con expresión fatídica. Cuando se hubo alejado unas cuantas calles, Shikamaru decidió emprender su marcha por las tejas de las casas, era más seguro que el suelo.
-No se lo tragó, vendrá a por mí
El libro de sociología para un ninja decía que para que una persona se ponga de tu lado lo mejor era no presionarlo, ya iría soltando poco a poco. Pero no advertía la contradicción que suponía que la otra persona cedería tan rápido. La sospecha sería demasiado grande. Aquel libro estaba lleno de fallos.
Si hubiera sabido que aquella noche el mundo tenía preparado una última misión para él, probablemente se lo hubiera pensado dos veces en desobedecer a Chouji. Según el tonto libro, había una cantidad inexacta de formas de fallar una misión, pero solo había una manera de completarla exitosamente.
Él pensó en ello y acepto que el pasaje daba en el clavo. Después de todo, no estaba exento de cometer errores.
...
Ahora así se encontraba, en el mismo punto de partida, hubiera jurado que pasó una eternidad, pero solo fueron unos cuantos renglones en la hoja de un instante. Una noche, entre tantas otras. extasiado por una inexplicable indiferencia, una melancólica sensación que oprimía el pecho. No quería pensar en su mensaje. Ahora, se decía, forma parte de él. Por haber cometido tantos errores en el pasado. Por la desdicha de seguir cometiendo esos errores.
Trató de ver más allá, pero solo escudriño el alba que reptaba lentamente en lo alto del firmamento, cada vez más indescifrable. Juraba que esa oscuridad prometía algo, no sabía qué era, pero era una sensación mortecina. Algo vago, pero seguro. Cómo sí, por algún motivo, no hubiera acabado.
Después de todo, hace instantes había sentido un potente chakra proveniente de no mucha distancia. Quería extraviar su mente y fantasear con que todo era parte de una furia repentina de la realidad. Enojada con él, que expulsaba sus lumbres inmisericordes por aquí y por allá. Pero no era eso..., bueno, de todas formas, le era desconocida lo cruda que sería la sensación de un despertar violento desde el seno de la tierra. Esto era disperso, con cada nuevo segundo que pasaba más seguía alejándose, y con él, pequeños patrones de energía secundarios, diferentes de los más grandes. No era tan obtuso para no darse cuenta de lo que acababa de pasar pero aún así decidió serle indiferente, como la sombra que se encoge, el sol que se alza, no quiso intervenir en el devenir del día. Cerró los ojos y trató de viajar con su mente a otro remoto recuerdo. Pero solo encontró un angustioso vacío, y las palabras dolientes de sus amigos que una y otra vez le recriminaba. Una leve brisa se había formado alrededor, su piel, algo enervado por las heridas de un corto pasado, empezó a sentir la fría caricia. Podría jurar que estaba quedándose algo somnoliento.
De un instante a otro, sus ojos volvieron a abrirse poniéndose a disposición de la luz que se avecinaba, miró a su alrededor, la sombras de la noche estaban casi extintas en el centro de la calle. Viendo un buen rato, quiso quedarse así por otro segundo. Pero sabía que no podía quedarse, le estaban llamando, el chakra disperso que había sentido, se había dividido, y como las sombras de la calle, como las que él proyectaba cuando estaba dispuesto a difundirlas, se desvanecen una a una hasta mostrar una clara, fuerte, estrecha, arraigada. No estaba muy lejos de allí, si se daba prisa quizá podría remendar otro error. Miró a su alrededor, estaba empezando a hacer calor en el bar de Junko.
...
Siguiéndolo, sentía su partición, como la sangre que puede oler Akamaru, tenía un sentido para un jutsu así. Se aproximó lo más rápido que pudo, ignorando su cada vez más fatigada respiración. Sintió que no llegaba. No llegaría a tiempo. Quitó unas cuantas hojas ocultas y kunais de su chaqueta reglamentaria y la dejó caer, quedando únicamente con su remera y una sensación más ligera en su pecho. Ahora que todas las sombras se difuminan sintió el chakra... pero aún más importante, algo había delante de aquél, era otro diferente. Decidió detenerse. Miró dónde se encontraba.
Una arbolada expresa se extendía al frente suyo, sabía lo que había en las entrañas de aquel boscaje.
"La mansión del Hokage, pero..."
Acordó callarse. Entendió de inmediato lo que acontecerá. Se dio la vuelta, puesto que detrás de él algo parecía resplandecer con aproximación, otro chakra desde una posición indeterminada acercándose a la suya. Era otra energía que Shikamaru conocía muy bien. Rápidamente pensó en una forma de llegar a su destino antes que todos ellos. Le llevaban ventaja, así que, trató de recordar todos los posibles atajos. Los segundos eran cada vez más dolorosos, con una violenta acometida de ideas trató de sacar una carta favorable hasta que finalmente, la obtuvo. El mejor sendero posible. Nuevamente se puso en marcha.
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La mansión contenía un leve deje antiguo, se confundía muy bien con la maleza, Shikamaru pudo respirar la mañana más pura desde allí. Con prisa se arriesgó a saltar a lo alto de la terraza. Sintió que su aterrizaje fue demasiado brusco, pero no tuvo tiempo para reparar en su llegada, porque rápidamente sintió cómo el chakra de ambos ninjas no estaba a más tardar de allí. Trató encontrar una posible entrada por algún ventanal disponible, pero ya fue tarde, cuando ellos llegaron lo único que pudo atinar a hacer es ocultar su presencia lo más que pudo.
-¿Cómo fue que me encontraste!?
-E-eso n-no importa Kaguro, vamos ataca
Las dos presencias que discutían a una distancia próxima estaban muy cansadas, también supo de inmediato que el joven de naranja estaba herido. Pensó cuánto podría aguantar con algo así en sus costillas, parecía haber perdido mucha sangre.
"Es tu deber, hijo"
Las palabras de su padre retumbaron en su cabeza. Sabía que tenía que intervenir y atacar al adversario de Naruto, podría intentarlo, estaba muy débil, lo único que debía hacer era alargar una de sus sombras y ya lo tendría bajo su sostén. Estaba listo. Pero el destino no quiso que actuara cuando le lanzo una sensación de angustia, puesto que volvió a sentir otro nivel de chakra.
Ese leve momento duró una eternidad, o más de lo que le hubiera sido útil para actuar, puesto que uno de los contrincantes inició un ataque lo suficientemente potente para destruir parte del lugar, llevándose consigo al otro hacia el interior de la mansión.
Shikamaru estando por iniciar su carrera para ver qué sucedió pero fue preso de la interrupción de la joven que estaba a varios pies abajo, en el patio delantero. Ella había despegado de un salto y se disponía también a ir a ese punto. Sin más remedio, tuvo que acotar su interés.
"¿S-shikamaru Nara?"
La torpe mención de su nombre hizo poner en marcha de nuevo los engranajes de lo que estaba por hacer. Con súbita soltura le dijo a la chica que siguiera su plan. Explicándolo con la mayor eficacia que le fue posible al momento. Ella solamente soltó una leve interrogativa, que rápidamente el joven respondió con una sonrisa.
"No te preocupes, lo tengo todo bajo control"
Aunque Shizune no estaba convencida del todo, decidió seguirlo.
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Dentro de la Mansión se hallaban los dos tendidos en el suelo. Uno de ellos con una herida fulminante. El otro a pesar de la fatiga, se pudo poner de pie de forma imponente. Estaba claro quién iba a ser el vencido.
-Es una pena, Naruto, que todo acabe aquí
El chico con cabellos dorados profería un leve silabario, algo que empezaba como "Sa, Sa, Sasu" pero se interrumpió al momento por el dolor de su bajo vientre. Era ya incapaz de moverse. Su silente enemigo estaba a punto de acabar con él. Respiraba con mucha dificultad. Escuchó los pasos de alguien acercándose, luego un pequeño silencio, ese pequeño silencio que se vió interrumpido por un chillido:
-CHIDORI!
Ese grito fue tapado por otro que decía secamente: "ALTO" aunque el renegado estaba cegado por la excitación, pudo contenerse y mirar al frente para ver de quién se trataba.
El chico con coletas estaba parado, con las manos alzadas al final del pasillo. Sasuke dejó su cuchilla de chakra suspendida en el aire, luego de ponerse erguido posiblemente para mirar bien a su nuevo oponente.
Shikamaru estaba agitado, aunque no se notaba pues su cara no lo expresaba del todo, realmente estaba tenso. Con fuerza de contenerse y con esfuerzo inmediato, trató de sostener la compostura en sus palabras.
-Veo que estás dando un paseo por la Mansión
Miró a la pared del largo pasillo, que se hacía más ancha y angosta por la dilatación de la vista
-Bonita ¿no? aunque deberíamos salir afuera, estamos aquí sin permiso, al menos ustedes dos
El joven al que le hablaba seguía con la carga de energía en su palma, con una mirada de absoluta obcecación mental. Parecía completamente poseído. Pero aún así, pudo hacer una mueca y sonreír de forma incómoda. Con la mirada completamente penetrante de su Sharingan había acaparado toda su atención. Habló:
-Temo que no será posible salir, de aquí nadie saldrá con vida
El estratega tragó saliva y bajó una mano, apoyándola en la empuñadura de su Kunai. Bajó un poco la vista dónde estaba el cuerpo tendido del rubio. La respiración hacía que su pecho subiera y bajara, parecía estar luchando por escapar de su boca.
-Dime, Kaguro, ¿qué viniste a hacer en la Mansión del Hokage?, acaso vas a...
El otro le interrumpió
-Soy Sasuke, ¿que no me ves?
Irónicamente el estratega estaba sosteniendo la vista al rubio, sin ver hacia el que le hablaba.
-Como quieras, pero, pensaba que tu plan era tomar a Naruto como recipiente. Si lo matas, no habrá otro elegido al que poseer ¿entiendes?
Lentamente el estratega subió la vista. El cuerpo de Sasuke empezó a moverse, ignorando a su anterior objetivo, yendo directo hacia él a paso lento. Empezó a reírse como un demente.
-Créeme, el mocoso vivirá, yo lo mantendré así, pero no será lo mismo para tí ni para la Hokage, ambos morirán
El joven renegado frenó su andar a mitad del pasillo, el chillido de su técnica seguía inmisericorde tensando el ambiente. Y con unas últimas palabras, al menos así lo creyó Shikamaru. Como última advertencia le había dicho:
-A no ser que te apartes del medio
Shikamaru cerró los ojos, y pudo sentir una leve brisa en su interior. Trato de buscar en su cabeza, recabar en sus recuerdos aquella palabra que tanto le habían repetido este último tiempo. Esa palabra maldita. Y pasados los momentos, empezó a sonreír. Pasados los segundos, pudo abrir los ojos; se veía un brillo distintivo en sus pupilas. Satisfecho de poder decirlo en voz alta.
-No voy a apartarme
El otro joven empezó a gruñir. Y tan rápido se había detenido empezó su lenta marcha hacia delante. Pero no sin antes lanzar una leve descripción desdeñosa
-No eres más que un zángano, no puedes ganarme, hasta tu lo sabes ¿por qué resistirse?, dime, niño, ¿por qué no apartarse?
Shikamaru empezó a recordar las palabras de Temari, aunque le dolía admitirlo, era hora
-No voy a dejar a mis amigos morir, tengo que proteger a mi familia
Y finalmente, como último resquicio sensorial, pudo sentir ese chakra tan característico, podía sentirlo al otro lado de las paredes. Había llegado. Y como últimas palabras, antes de empezar su ataque, cerró su oración.
-Es mi deber
Sasuke empezó a correr y con una velocidad criminal, saltó hacia el estratega
-ENTONCES MUERE!
Con un rápido juego de manos, Shikamaru invocó diversas sombras que corretearon por toda la habitación, cazando sin éxito a su presa. Sasuke dio varios saltos por distintas superficies del pasillo hasta que encontró un punto flaco dónde atacar
-CHIDORI!
Shikamaru sacó su Kunai para detener al monstruoso muchacho, pero su estoque quedó suspendido en el aire, sin atravesar nada más que aire y con un débil tintineo la cuchilla cayó al suelo.
Shikamaru empezó a escupir sangre. El brazo del muchacho atravesó por entero su abdomen. Con sus ojos en blanco trató de hablar, pero ya no había nada en su cuerpo. Sasuke se había ido corriendo por el pasillo. En resolución de su nuevo objetivo.
Sin advertirlo, el chico se desplomó en el suelo. Y con un mareo parecido a hace unas horas atrás, cuando se había destilado 4 botellas en el bar de Junko, sintió que todo le daba vueltas. Pero ahora no era el sabor alcohólico el que recorría su paladar, era una sensación punzante y metálica. Dolía mucho. Y también como si fuera hace unos minutos atrás, sintió que quedaba somnoliento. Aunque no era un sueño sobrio el que le esperaba, era un sueño embriagador y, temía, permanente. Pensó en aquellas palabras una vez más, acompañada de otras que le hacían sonreír. Dejó de sentir dolor, solo escuchaba el silencio.
Silencio y paz. Era todo lo que recorría su mente. Hasta que, de pronto, escuchó algo que no le parecía estar dirigiéndose con él correctamente. Cómo odiaba que todos sean descorteses con él. Era una persona orgullosa, después de todo. Sin más se atrevió a preguntar:
-¿Quién... eres?
Esas molestas palabras que había perturbado su tranquilidad, seguían recorriendo todo su espacio. Sin frenar, como un constante golpeteo, como el sonar de un reloj de pared. Una y otra vez, le decían:
"ERES UN EMBUSTERO, CHICO."
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ACLARACIONES.
*El primer recuerdo de Shikamaru toma lugar justo después del capítulo 20 y antes del 21, cuando Naruto está en el hospital luego de ser golpeado por Hinata (auch!)
*El segundo toma lugar entre el 7 y el 8. Un día más entre esas semanas tan intensas para Ino y Naruto
*El tercero durante el flashback del 4to episodio si no me equivoco. Justo después de que Kaguro aterrizará por primera vez en sus vidas
*La cuarta ocurre entre los tres meses de paz luego de la pelea con Tsunade full power
*La quinta pasa inmediatamente después de que Ino golpeó a Shikamaru en el estómago por inmiscuirse en su relación con Naruto (capitulo 22)
Espero haberles orientado. ¡Saludos!
