Advertencias: Ninguna
Nota de Autor: Otro capítulo más que nos va acercando poco a poco al final de esta historia! Dedicado especialmente a Zarland-black93 y a Lor-mats por sus comentarios en el episodio anterior^^
Capítulo 28: El plan queda revelado
A medida que todos se fueron despertando con los primeros rayos de sol, fueron saliendo del interior de sus respectivas tiendas, sentándose en círculo alrededor de los restos que habían quedado de la hoguera que les había estado alumbrando durante la noche.
— ¿Y bien?—inquirió Sawyer sin dar más rodeos. Finalmente estaban todos juntos y esa era la condición que había puesto Richard para explicarles lo que estaba sucediendo. Después de días de incertidumbre, el momento de conocer toda la verdad había llegado por fin.
Richard suspiró levemente, como si estuviera tratando de ordenar las ideas en el interior de su cabeza antes de comenzar a hablar, con diez pares de ojos clavados inquisitivamente sobre él.
—Estamos aquí para destruir la isla—dijo el moreno tranquilamente, pero apenas las palabras salieron por sus labios todos se pusieron en pie entre exclamaciones y gritos de incredulidad e indignación. Después de unos cuantos segundos de tensión consiguieron volver a calmarse, o al menos momentáneamente, dando pie a que Richard pudiese continuar—Para evitar que el mal que hay encerrado aquí escape es necesario destruir la isla.
—Claro—interrumpió Sawyer mientras que se cruzaba de brazos— ¿Y cómo se supone que vamos a hacer algo así, Einstein?
—Haciendo estallar Jughead—de nuevo las voces de todos volvieron a sonar a la vez, haciendo imposible que se pudiese sacar nada en claro, aunque por las caras que los supervivientes estaban poniendo, no hacía falta entender lo que estaban diciendo para poder comprender que no estaban demasiado entusiasmados con el plan.
—No cuentes con nosotros. Primero dinamita y ahora una bomba de Hidrógeno. ¿Cuál es la tercera fase del plan? ¿Un meteorito?—replicó Sawyer sarcásticamente, haciéndose escuchar por encima de las voces de sus compañeros.
—Sawyer—le llamó Jack, haciendo un gesto con las manos para indicarle que dejase a Richard seguir hablando.
—No, Jack. James tiene razón—protestó Juliet—No quiero tener nada que ver con bombas de Hidrógeno con mi hija aquí.
Al doctor se le seguía haciendo bastante extraño ver como Juliet le llevaba la contraria para darle la razón al sureño, pero antes de que pudiese decir algo al respecto, Richard volvió a tomar la palabra.
—Esa es la única manera de evitar que todos volváis a morir—dijo el moreno, alzando el tono de voz y provocando que todos se quedasen repentinamente en silencio.
— ¿Volvamos?—preguntó Kate en un murmullo. Richard soltó un pequeño suspiro y asintió un par de veces con la cabeza.
—Jacob se equivocó. Dejó que el mal que habita esta isla corrompiera demasiado. No intervenimos, pensando que podríais solucionar todo esto por vosotros mismos, pero no fue así—el moreno hizo una pequeña pausa, tomándose unos segundos para mirar a cada uno de los supervivientes a los ojos—Todo salió mal y… moristeis.
— ¿Qué coño estas diciendo?—replicó Sawyer mientras que entrecerraba los ojos, fulminándole con la mirada, pero al mismo tiempo con la confusión grabada en su rostro.
—Que todo esto ya ha ocurrido. Se que es difícil de creer, pero una vez, en 1977, hicistéis estallar una bomba que debería de llevaros de regreso a 2004. Nos equivocamos y la explosión solo os llevó hasta 2007.
— ¿Otro viaje en el tiempo?—preguntó Jin.
—Algo así. Pero como he dicho, nos equivocamos al dirigir la situación y al final la gran mayoría de los que estáis aquí terminasteis muriendo antes de abandonar la isla.
— ¿Cómo?—inquirió Sawyer con una expresión oscura dibujada en su rostro, ganándose la atención de todos los presentes— ¿Cómo morimos?
—No es necesarios que sepa-.
— ¿¡Cómo!?—volvió a preguntar, alzando considerablemente el tono de voz.
—Durante la explosión, por un tiroteo, ahogados…—contestó Richard sin especificar a quien pertenecía cada uno de esos crueles destinos.
La conmoción estaba dibujada en los rostros de todos los presentes, que se miraban tímidamente entre ellos, tratando de imaginarse así mismos y a los demás en las situaciones que Richard había descrito.
— ¿Y qué pasó con…?—Juliet dejó la pregunta en el aire mientras que bajaba la mirada para encontrarse con su pequeña hija.
—No llegó a nacer—respondió el moreno, haciendo que tanto la mujer como Sawyer tragasen saliva pesadamente.
— ¿Y por qué nadie recuerda nada?—preguntó Sayid después de permanecer unos cuantos segundos en silencio.
—Esa es una de las condiciones del sacrificio de Jacob. Él dio su vida a cambio de un reseteo en el tiempo y una segunda oportunidad para sus candidatos—siguió explicando Richard—Él murió el día que vosotros os estrellasteis aquí, dejando que unos pocos conserváramos nuestros recuerdos para poder manejar las cosas durante su ausencia.
—Pero si el tal Jacob está muerto, ¿por qué le vimos?—preguntó Miles, ya que a pesar de sus habilidades especiales, ver gente muerta nunca había sido una de sus capacidades.
—Él es el protector de la isla. Hasta que no encuentre un sucesor su espíritu seguirá entre los vivos.
—Tío, ¿y por qué no hicisteis algo para salvar a los demás? ¿Por qué Libby, Boone o Shannon no se merecen vivir?—preguntó Hurley, con la tristeza dibujada en su rostro al hacer mención de sus amigos muertos.
—Porque si modificábamos tantas variables era probable que no pudiésemos controlar las consecuencias. Teníamos que estar seguros de tocar solo las variables que marcaran un giro para el destino—respondió el moreno, mirando de manera inconsciente a la pequeña Rachel, que se mantenía entretenida y ajena a todo lo que estaba pasando a su alrededor con sus pequeños deditos enrollados en el cabellos de su madre—Con el sacrificio de unos, conseguiríamos salvar a todos los demás.
Los supervivientes volvieron a quedarse en el más absoluto de los silencios. Era demasiada información la que Richard les había brindado como para poder procesarla y comprenderla de golpe. Sin embargo, y si lo que el moreno les estaba diciendo era cierto, tampoco tenían demasiado margen para decidir qué hacer. Tenían que tomar una decisión y actuar lo antes posible.
—Bien. ¿Qué tenemos que hacer?—preguntó Jack con voz decidida.
—Espera, espera, espera. Quieto ahí—interrumpió James— ¿Quién te ha vuelto a nombrar líder?
—Tenemos que hacerlo. Es nuestro destino.
— ¿Es que no lo entiendes, Doc? No hay destino, sólo existe lo que ellos quieran hacer con nosotros. Nos trajeron, nos usaron, nos mataron, nos revivieron y ahora nos vuelven a usar—habló Sawyer con dureza—Sólo somos peones en una jodida partida de ajedrez. No hay ningún destino—un silencio sepulcral se estableció en el ambiente—Moriste, doctor. Moriste. ¿Cómo sabes que no vas a morir de nuevo?
Jack estuvo a punto de echarse atrás y retractarse de sus palabras. Sin embargo, en lo más profundo de su ser, había algo que le estaba pidiendo a gritos que siguiera adelante.
—Solo lo se, Sawyer.
Ante las palabras de Jack, James buscó la mirada de Juliet, tratando de hallar algo de apoyo. Sin embargo, sintió como la ira le recorría el cuerpo de arriba abajo cuando vio como la rubia asentía con la cabeza ante lo dicho por el doctor.
El sureño soltó una pequeña maldición entre dientes y se levantó bruscamente, alejándose de los demás enfadado.
Casi de manera automática, Juliet le pasó la niña a Miles y salió corriendo detrás de Sawyer.
—James… James… ¡James!—fue llamándole hasta que finalmente la rubia logró alcanzarle.
— ¿Estás de acuerdo con él?—inquirió, mirándola con rencor.
—Yo no he dicho eso.
—Pero lo estás pensando—replicó mientras que se daba la vuelta para seguir andando.
Juliet dio un par de zancadas largas, alcanzándole de nuevo y agarrando a Sawyer por el brazo, para que volviera detenerse. Encarándole, sus ojos azules se clavaron sobre los del sureño.
—Tú me trajiste de vuelta aquí—reprochó, ya que a pesar de que no se arrepentía de todo lo que había pasado, si fuera por ella en este mismo momento estaría debajo de una de las furgonetas de la Iniciativa Dharma.
—Si, pero lo hice pensando en que ibas a seguir apoyándome, no pasándote al bando de Jacko.
— ¿No te das cuenta de que no podemos echarnos atrás?—dijo Juliet, tratando de hacerle comprender su punto de vista, ya que después de todo lo qua había hecho Richard, no podían simplemente marcharse como si nada hubiese pasado.
Además, dado que John había destruido el submarino algo más de un año atrás y el carguero había explotado, no tenían ningún medio para poder salir de la isla. Aunque estuvieran de regreso en su época, seguían estando atrapados.
— ¿Y tú no te das cuenta de que lo único que estoy intentando es que no mueras otra vez?—replicó Sawyer mientras que sus ojos se iluminaban con un brillo de desesperación. A pesar de que Richard no había revelado en ningún momento los nombres de los que habían fallecido, el decir que Rachel nunca había llegado a nacer había provocado que James diese por hecho que Juliet no había sobrevivido.
—James—le llamó mientras que ponía ambas manos en sus mejillas, mirándole de manera tranquilizadora, como si estuviese segura de que nada malo iba a pasar. Acercó su rostro al del sureño, dándole un corto beso en los labios.
—No quiero perderte, rubia. Ni a ti ni a la enana—confesó finalmente el miedo que había estado atormentándole desde el momento en el que Richard les había dicho cuál sería el plan a seguir.
—No nos vas a perder. Pero tenemos que hacerlo, ¿lo entiendes, verdad?—James asintió con la cabeza suavemente, mientras que la rubia seguía acariciándole la mejilla con los dedos.
— ¿Sigues cubriendo mi espalda entonces?—preguntó Sawyer, aunque conocía la respuesta a esa pregunta de sobra.
—Por supuesto—respondió Juliet, mientras que volvía a inclinarse para juntar sus labios con los de él de nuevo.
Mientras tanto, de vuelta a la hoguera, el resto de los supervivientes seguía acribillando a Richard a base de preguntas que el moreno no siempre era capaz de responder, ya que ni el mismo acababa de entender del todo bien la situación.
—Tío, ¿y que va a pasar después de que explote la bomba?—inquirió Hurley.
—La isla se hundirá para siempre y vosotros podréis salir de aquí.
— ¿Pero no se supone que debíamos salvarla? ¿Por qué vamos a destruirla, entonces?
—Eso fue otro error nuestro—reconoció Richard mientras que se pasaba los dedos entre las cortas hebras de su cabello—Veréis, nuestra misión aquí era la de evitar que el mal lograse escapar. Esa era y es la única manera de salvar la isla. Entendimos demasiado tarde que la obsesión por proteger la isla por encima de cualquier cosa nos estaba desviando de nuestro verdadero destino.
— ¿Y cómo puedes estar tan seguro de que en esta ocasión no hay ningún error?—preguntó Sayid, que de los supervivientes que permanecían aún en torno a la hoguera era el que se mostraba más reacio a creer en las palabras de Richard.
—Solo lo se, Sayid. Y por eso te pido que confíes en mí—después de pronunciar esas palabras, Richard se puso en pie—Saldremos dentro de dos días. Descansad bien hasta entonces.
Y como si todo hubiese sido una reunión secreta de algún tipo de secta, en cuanto Richard volvió al interior de su tienda, todos los demás se levantaron y siguieron con sus vidas como si fuese un día normal. O al menos, todo lo normal que podía ser sabiendo que en dos días tendrían que poner rumbo a una explosión atómica.
Continuará...
