Capítulo 29: El nuevo equipo y la nación caída
-Más tarde-
-Sakura-chan…eso fue grandioso ¿Dónde aprendiste a hacer eso?- El joven Hokage se encontraba acostado en la cama junto a su amada pelirrosa, esta noche la recordaría por el resto de su vida y más por la gran sorpresa que ella le dio al usar muchos juguetes sexuales de su propiedad mientras ambos jalaban aire completamente rojos, la pelirrosa seguía "consintiendo" al rubio debajo de las sabanas con su mano, mientras ella solo se sonrojaba aún más de lo que ya estaba.
-Digamos que un libro me ayudó mucho.- Sakura se acomodaba su cabello totalmente alborotado recordando una ocasión en donde Tsunade estaba leyendo uno de los libros Icha Icha Paradise en una versión algo fuerte y le dio algo de curiosidad al recordar como Kakashi no le despegaba la vista. Naruto y Sakura se fundieron en un beso apasionado acariciándose todo su cuerpo, la habitación estaba completamente desordenada demostrando lo mucho que se aman hasta llegar a niveles sadomasoquistas.
-No me quiero ir de tu lado Naruto.-Decía la ojiverde mientras dejaba de estimular el miembro del rubio para poder abrazarlo desde la cintura.
-Yo tampoco Sakura-chan, quédate conmigo.- Decía el Séptimo Hokage mientras acercaba más a Sakura a su pecho mientras le besaba su frente con amor.
-Pero tengo que ir a la misión que nos encomendaste.- La pelirrosa desvió un poco la mirada pero aun aferrada a Naruto mientras el rubio lo recordaba, pensando que esta sorpresa era para compensar el hecho de que no estarían juntos en un largo tiempo.
-Es cierto, pero te estaré esperando Sakura, dalo por hecho.- Le decía Naruto con una sonrisa robándole un beso tierno mientras la ojiverde lo saboreada intensamente-
-Y yo te voy a extrañar Naruto, prometo que regresare ¿Pero que pasara con nosotros?- Dijo la kunoichi sin dejar de abrazar a Naruto recargando su cabeza en su pecho. Naruto se mantuvo pensativo por unos minutos, aun con la discusión que tuvo con Hinata hace ya horas presente, tendría mucho de que pensar mientras su amada pelirrosa estuviera fuera de la aldea.
-Lo pensare mi vida, lo pensare mientras esté trabajando, aún tengo que tratar algunas cosas con Hinata.- Decía mientras mostraba una expresión algo seria, Sakura lo entendía mucho y ella tenía sus propios conflictos con cierto Uchiha que andaba aun fuera y que ni se molestaba en ver a su hija.
-Lo se…yo también tengo que pensar que hacer en mi caso con Sasuke, aun cuando no está en la aldea, sigue siendo mi esposo pero no más.- Decía mordiéndose el labio la ojiverde apretando su puño aun molesta, no le iba a perdonar ese intento de violación que esa noche.
-No quiero alejarme de ti.- Con esas últimas palabras, Naruto y Sakura se fundieron en un gran beso muy apasionado y nuevamente estaban comenzando a tomársela medida para ir al paraíso.
-Te amo mi pelirrosa.- Naruto se puso encima de ella mirándola algo lujurioso mientras tomaba de las muñecas a Sakura, mientras ella se mordía el labio.
-Y yo te amo mi Kitsune.- Dicho eso ambos se fundieron en un beso lleno de pasión y de amor, uno que estaba siendo secreto pero era algo que ellos estaban conscientes de que se llegaría a decir la verdad, pero por ahora…ellos disfrutarían de su noche especial sin ninguna interrupción, ignorando la gran prueba que el Hokage estaba a punto de enfrentar en un futuro.
-Iwa-
-Mi señor…está hecho- Uno de los señores de los caballos del infierno se arrodillaba ante su líder mientras este miraba los montes de la aldea arder junto con los edificios más importantes contemplando el caos de su invasión.
-¿Cuántas bajas hemos tenido?- Pregunto con seriedad sacando su espada ya manchada de sangre y caminando hacia el centro de la plaza.
-Menos de 50 hombres y algunos caballos.- Dijo todo confiado su seguidor.
-¿Y ellos?- Pregunto mientras observaba a una Kurotsuchi sumamente cansada mientras se limpiaba la sangre de su rostro.
-Alrededor del 50% de sus fuerzas mi señor- Un numero impresionante shinobis estaban en el suelo ya muertos, el resultado del combate les había favorecido de forma increíble, prácticamente la aldea estaba bajo su control pero aún tenían que derrotar a la Tsuchikage.
-Ya veo- Ya en el centro de la plaza, Kurotsuchi aun en pie miro con enojo al líder del señor de los caballos con su espada curva mientras que cada vez que caminaba varios de sus hombres comenzaron a hacer un encerron con un círculo a su líder y a la líder de Iwa, cada uno preparando sus flechas en dirección a ella en todo la tierra caliente llena de fuego, edificios destruidos y shinobis muertos y algunos civiles mientras su líder limpiaba la sangre del ultimo shinobi muerto que había matado.
-¿Has escuchado eso, Tsuchikage?- Cuando el líder de los caballos del infierno dijo eso, sintió como una shuriken paso por su rostro creándole una cortada, siendo la única que había sufrido en toda la batalla sin inmutarse.
-Mi-miserable… ¿Crees que este ataque de guerrilla me va a derrotar junto a la aldea?- Fue lo que dijo la Tsuchikage preparada para luchar hasta el último aliento para no dejar a la aldea caer en manos de estos invasores.
-No…ya han perdido- He hizo observar como la aldea estaba en llamas como el propio infierno pero traído por varios jinetes a lo que Kurotsuchi respondió avanzando a gran velocidad a punto de lanzar su bolas de lava fundida sobre él.
-¡Ni en tus sueños bastardo!- Con las bolas lanzadas de lava como último recurso Kurotsuchi pensó que así iba a desmoralizar a todos con la caída de su líder, sin embargo, las cosas no fueron como ella esperaba al ver como con su espada de forma inusual llegó a cortar las bolas de lava como si fuera papel y realizo un silbido alertando a sus seguidores.
-¿Pero cómo?- La Tsuchikage no pudo reaccionar a tiempo cuando una flecha con una cadena le atravesó el antebrazo.
-¡Arhg!- El dolor era insoportable y una segunda flecha también impacto en su antebrazo izquierdo, los dos jinetes que tenían los brazos de la joven azabache cabalgaron para extenderle los brazos para torturarla y hacerla rendirse, su chakra apenas y le permitía hacer un Jutsu básico. El señor de los caballos infernales avanzo a donde estaba ella para observarla como intentaba liberarse con fuerza sin éxito ya que también se lastimaba sus antebrazos.
-Ahora…arrodíllate ante mí, perra- El líder de los jinetes golpeo su cara con fuerza para propinarle una patada en su estómago haciéndole más daño del que podía soportar y la joven azabache cayó de rodillas en el piso.
-Iwa…ahora es mía- Con estas palabras, el estandarte de los señores de los caballos se levantó sobre cada símbolo de Iwa y los restantes jinetes mataban y tomaban como prisioneros de guerra a aquellos shinobis que se habían rendido, ahora en estos momentos el cielo en Iwagakuren era rojo por el gran infierno desatado y en donde una de las aldeas de la Alianza, en tan solo tres horas…había caído.
-Al día siguiente / Konoha-
El amanecer en Konoha por lo general es frio y esta vez no era la excepción, muy pocas personas estaban saliendo a estas horas y solo eran los responsables de los negocios pero los shinobis ya estaban en su marcha para la ejecución de las misiones y otras labores, en el camino se podía ver a un niño rubio aun bostezando poniéndose la chamarra negra y acomodándose su bandana con pocas fuerza, al parecer no pudo dormir ya que había encontrado una carta de su Sensei en su ventana diciéndole que lo esperaría en la puerta y él para evitar cualquier molestia tuvo que hacer a estas horas. En un camino que se conectaba para llegar a la puerta principal, encontró a una chica de cabello azabache de lentes caminando completamente concentrada haciendo que el rubio la mirara.
-¿Sarada?- Dijo el aun somnoliento Bolt Uzumaki mientras la joven Uchiha estaba más que reparada en su sueño a simple vista.
-Buenos días Bolt.- Sarada le regalo una sonrisa mientras ambos comenzaron a caminar a su ritmo tranquilo mientras conversaban un poco y Bolt interesado en saber cómo es que Sarada no se sentía afectaba por el horario.
-Veo que no dormiste nada.- Sarada miro como Bolt se estaba tallando los ojos para poder despertarse un poco mejor.
-Algo, es algo complicado si me lo preguntas.- Decía el hijo del Séptimo Hokage tratando de mantener la conversación y no dormirse en el intento.
-Ya lo creo, puedo decir lo mismo.- Sarada se acomodaba sus lentes mientras Bolt al recordar que Sarada había ido por el otro camino y no por el habitual, en donde estaba la casa de sus padres, por lo cual se le quedo esa duda.
-¿No dormiste en tu casa?- No tardo en preguntarle a la azabache mientras ella lo volteaba a ver con una cara algo seria.
-No, estuve con la tía Ino.- Dijo con seguridad la Uchiha mientras Bolt solo seguía pensando en por qué había dormido en casa ajena.
-¿Y eso?- Pregunto mientras soltaba su ultimo bostezo de la mañana.
-Mamá dijo que nos daría una sorpresa para esta misión y que la dejara un poco a solas, no entiendo porque- Se cuestionaba Sarada la decisión de su madre en querer estar a solas aun con los eventos de ayer, ella sabía que su madre no sería de capaz de hacer un alboroto tan grande.
-Ya veo.- Bolt suspiraba mientras a otro chico de cabello negro con unas tonalidades rojizas oscuras caminaba preparando su equipo shinobi y colocándose las vendas en las palmas de su mano, cuando Bolt y Sarada lograron con su paso estar al parejo, descubrieron que era su compañero de equipo.
-Buenos días.- Sabaku no volteo a ver a sus compañeros de equipo mientras Bolt lo miraba fijamente, como si quisiera reclamarle algo.
-Miren quien se deja ver- Decía Sarada cuestionando en donde se había metido su propio compañero de equipo.
-Eso mismo pregunto ¿Dónde estabas?- Pregunto Bolt acercándose a Sabaku y tomándolo del cuello con su brazo mientras el joven de ojos negros lo miro fijamente.
-No les tengo que decir a donde voy siempre, así que por el momento continuaremos siendo equipo y nada más.- Decía de forma pretenciosa mientras Bolt y Sarada querían saber más de su compañero de equipo, porque apenas y conocía algo de él.
-Aún tenemos que saber cosas de ti, si queremos ser un gran equipo.-Decía Bolt tratando de convencer a Sabaku de integrarse a ellos como un verdadero equipo.
-Eres reservado y algo acido en tus comentarios.- Sarada complementaba la expresión del rubio mientras ya estaban cerca de la puerta principal, a los lejos se podía observar una figura femenina con el cabello rosado volando en el frío aire de brazos cruzados mirando a sus alumnos con todas las cosas listas para su misión.
-Ya están aquí veo que han amanecido temprano, como lo supuse.- Cuando los tres Gennin llegaron- La ojiverde comenzó a admirar su temprana llegada como era esperarse de su parte, Sarada y Sabaku estaban serios en sus expresiones al escuchar a Sakura mientras Bolt por un momento se distrajo y logro observar la figura de su padre oculta de la vista de todos pero creyendo que era un clon, mejor puso atención a Sakura.
-Ahora bien, no les voy a mentir chicos, quizás esta misión parezca sencilla pero el camino será peligroso y los pondrá en peligro como a todo shinobi.- La ojiverde recordaba las diversas misiones que había tenido en el pasado y a pesar de que eran sencillas a veces, algunas se tornaba totalmente peligrosas y muchas veces con oponentes muy peligros, pero ahora con la guerra finalmente terminada ya las cosas ahora serían más tranquilas.
-Pero yo confió en ustedes y en sus habilidades y sé que la cumpliremos en el mejor tiempo y forma posible porque a partir de esta misión….Es donde empieza su camino ninja y el cual ustedes serán los responsables de sus decisiones, siendo buenas o malas ¿Entendido?- Sakura les guiño el ojo con mucha seguridad, Sarada le sonrió a su madre acomodándose los lentes, Sabaku amarrándose bien las vendas de sus manos y Bolt apretando con fuerza su bandana con una sonrisa. Lo cual a Sakura le pareció perfecto ver como su equipo estaba concentrado.
-Bien- La ojiverde les dio la media vuelta para salir lentamente de la puerta de madera de la aldea, Bolt junto con Sarada y Sabaku la siguieron sin decir mucho con gran energía en sus expresiones, mientras que aun oculto, Naruto se encontraba observando con una gran sonrisa.
-¿Están listos?- Sakura se acomodó sus guantes de cuero esperando la respuesta de su grupo de novatos.
-¡Si!- Los tres le respondieron con fuerza mientras Sakura sonreía orgullosa de su persona y de los Gennin, esta sería no solo su prueba para su equipo en general, sino para ganarse aún más la confianza de Naruto y estar más cerca de él, sin que los Gennin se dieran cuenta Sakura tenía en su dedo meñique un pequeño listón rojo, como un símbolo especial para ella.
-A partir de este momento…¡El equipo 7 va a estremecer el mundo!- Sakura alzo su puño en lo más alto con energía y sin más que decir, los cuatro comenzaron su gran trayecto a su "misión" sin que ellos mismos y ni el mismo Hokage lo supiera, de que la heredera del clan Hyuga había cambiado las misiones. El rubio observando cómo se habían ido con su Jutsu de teletransportación se fue directamente a su oficina con una sonrisa de saber que su amada en secreto estaría sana y salva y sabría cuando Sakura estuviera en peligro…gracias a su hilo rojo en su meñique.
Continuara...
